Página:Reusmann paginas inmortales.djvu/89

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ATROZ SUPLICIO 85

to salvajismo, pero la varonil esposa del malogrado Matos no se mostré indigna. de él, ni afin después -de haber apurado hasta las heces e1 céliz de la ad- versidad y de la. humillacion més degradante.

Asi, pues, Hena de valor y entereza, alzé los ojos hacia su moribundo compafiero, habléndole en estos términos:

———Esp0s0 querido y bien amado: tfi me ensefiaste .é vivir, t1'1 me ensefiaste é sufrir, y ahora. me ense- fias é. morir. Sube a1 cielo mértir de la patria, que yo no tardaré e11 seg'11iI'te.

Aun respirando aquél 1e separaron 2'1 ha.chazos la cabeza del tronco, la ensartaron en una pica :1 Vis- ta de su desconsolada viuda y la llevaron en pro- -cesién por las calles de Potosi hasta la casa de1 -ajusticiado, 2'1 cuya puerta la fijaron.

—Sirva esto de escarmiento é ti y 2'1 los que picn- san como t1’1!—1e dijeron 2'1 tiempo que la metian

1 empellones en su casa, apostroféndola.

Afortunadamente pronto vino la muerte 2'1 liber- tarla Ele s11 dolor y de los insultos de aquellas fieras humanas que s'e engafiaban miserablemente al figu- rarse que medidas de esta naturaleza intimi-darian 2'3. las americanas!