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CÁMARA DE SENADORES

nuo propuso el Secretario para este destino a don Francisco Bello.

Entonces indicó el señor Bello don Andrés que debía retirarse de la Sala, afectando la votacion a una persona que leerá tan relacionada, lo cual tomado en consideracion i no quedando número bastante con el retiro del señor Bello, se procedió a votar si se suspendía o nó la eleccion, i resultó la negativa por seis votos contra cinco.

Luego se verificó la votacion i fué aprobada la propuesta por nueve votos contra dos.

En seguida, se propuso a don Juan Carmona para oficial segundo, i verificada la votacion, resultó también aprobada por diez votos contra uno.

Incontinenti propuso el Secretario para oficial tercero a don Desiderio Arteaga; hecha la votacion, fué aprobada la propuesta por unanimidad, con lo que se suspendió la sesion.

A segunda hora, se leyó el proyecto de contestacion al Mensaje de S. E. el Presidente de la República, que presentó la comision encargada al efecto, i despues de algún debate se hizo indicacion i fué aprobada para que se agregase un siempre a la cláusula que comenzaba "el Senado trabajará de consuno con vos en la mejora de las leyes."

Concluido esto indicó el señor Presidente que, sin esperar la aprobacion del acta, se llamase a los electos para la Secretaría i se pasase igualmente la contestacion al Mensaje de S. E., la cual fué aprobada i se levantó la sesion sin designar materia para la siguiente. —Barros.


ANEXOS

Núm. 7

El Presidente de la República, por decreto supremo de 24 de Noviembre de 1837, se sirvió nombrar Intendente de la provincia de Aconcagua a don Fernando Urízar Gárfias; i como este empleo, a mas de ser temporal i limitado a solo la duracion constitucional de tres años, es amovible a voluntad del Gobierno, tuvo a bien S. E. añadir al decreto supremo de nombramiento ya citado la cláusula espresa de que éste se entendiese con retencion de su empleo de oficial mayor de la Secretaria del Senado.

Lo cual comunicó a U. S. así para su intelijencia como para que la ponga en noticia de la Sala.

Dios guarde a U. S. —Santiago, Junio 5 de 1839. Mariano Egaña Fabres. -Al Secretario de la Cámara de Senadores.


Núm. 8

Conciudadano Presidente:

El Senado ha recibido con una satisfaccion indecible vuestra congratulacion por la apertura de las sesiones ordinarias de la Representacion Nacional. El os acompaña cordialmente en el homenaje de gratitud a las dispensaciones de la Providencia, que se ha dignado echar una mirada de bondad sobre nuestra República.

El Senado participó de la ansiosa atencion excitada por los eventos que se sucedieron rápidamente desde principios de Junio de 1837. El lloró con vos en el triunfo de la lei sobre un motin desorganizador, la pérdida de un Ministro ilustre; pérdida especialmente dolorosa para el Senado, ufano de contarle entre sus miembros.

Si algo pudo consolarle en aquellos dias de luto i de angustia, fué el espectáculo de la concordia i la constancia denodada con que la Patria, léjos de desmayar, redobló entonces sus esfuerzos contra el enemigo esterior.

Las proposiciones de paz que os hizo el Jeneral Santa Cruz escojiendo aquel momento crítico en la confianza de que la República, presa, como él creía, de enconadas facciones, había de apresurarse a aceptarlas, i dejando traducir en ellas mismas i en las publicaciones de su prensa oficial la intelijencia de su Gobierno con los autores de tan horrendo crimen, provocaron justamente vuestra indignacion, i os obligaban a darles por única respuesta el silencio. El Senado aplaude la política firme que desplegasteis, rehusando acceder al reconocimiento de una obra política, tiznada desde su oríjen con todos los caractéres de una usurpacion violenta i pérfida, que nunca pudo obtener los sufrajios de los pueblos, i cuya sancion hubiera consignado en los fastos de la América Meridional en ejemplo ominoso.

La invitacion que hicistéis al Gobierno de la República Ecuatoriana para que tomase en las negociaciones de paz, en lugar del carácter de mediadora, el de parte principal, que tenía derechos propios que poner a salvo, fué digna de la prudencia del Gobierno. I el partido que propusisteis a los respetables Ajentes, encargados de ofreceros los buenos oficios del Gabinete de S. M. B. para el ajuste de una paz con el Jeneral Santa Cruz; el apellido que hicisteis a la libre decision del pueblo peruano, para que apareciese su verdadera voluntad acerca de la permanencia de la Confederacion Perú-Boliviana, era el mas a propósito para cortar de raiz la desavenencia en el punto que se presentaba como único obstáculo a la consecucion de la paz.

El mundo ha visto que los esfuerzos de Chile en esta memorable contienda, no ocultaban designios interesados. La calumnia, que tan gratuitamente os los ha imputado, enmudecerá al ver el uso delicado i jeneroso que habéis hecho de la victoria.

La República ha celebrado con entusiasmo el renacimiento espontáneo de los antiguos vínculos entre Chile, Perú i Bolivia. Estos dos pue-