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SESION DE 19 DE JULIO DE 1839

de se rejistre tal nombramiento, ni de que estos i destinos se hayan creado con el objeto de darlos a los inválidos, como ha dicho el preopinante.

Mas, el Ministerio de Gracia i Justicia no se qué analojía tenga con el asunto de que se trata. Esta última frase picó al primer opinante i dijo: que era preciso no tener sentido común para creer que el pudiese confundir el destino del portero con el Ministerio de Gracia i Justicia, etc.

Otro señor Senador pidió la palabra i dijo: ¿Será posible, señor, que por una economía tan ridicula, se quiera privar a la Sala de dos emplea dos absolutamente necesarios para el servicio mecánico, que no debe desempeñar el oficial destinado para citar a los Senadores?

Da vergüenza, señor, exijir de este empleado servicios, que solo debe ejercer un criado.

Por otra parte, cuando se reunía la Comision Conservadora con motivos de la muerte del señor Portales, hemos tenido que mendigar un sirviente para que arreglase i asease la Sala. Es mui triste cosa que se quiera privar al primer cuerpo de la nacion de lo que no carece el último dueño de casa.

El señor Presidente tomó la palabra i dijo: Recuerdo que el señor don Joaquín Campino escribió de Norte América entre otras cosas que había visto en la Sala de Representantes un negro con su uniforme de portero. Nuestros recursos i rentas no pueden compararse con las de aquella República; somos mas pobres, i sin embargo, queremos gastar mas boato? Hubo sus réplicas i contra-réplicas acaloradas, no dejó de notarse exaltacion en uno que otro de los que hablaron i la discusion quedó pendiente para segunda hora.


observaciones de algunos de la barra

¿Será posible que la Sala del Senado haya discutido con tanto ínteres i calor la supresion o permanencia de dos destinos insignificantes, postergando cuestiones de importancia nacional? ¿La economía de cuarenta o cincuenta pesos ha podido fijar la consideracion de un cuerpo tan augusto i respetable? Nosotros hemos visto con dolor sancionarse, sin disencion talvez, los artículos mas restrictivos de la libertad de imprenta en el proyecto de lei que ocupa la atencion de la Cámara; ¿i sobre un portero i un sirviente se piensa, se recitan discursos, se declama i aun se citan ejemplos de otra nacion? ¿Será mas importante para la República esa mezquina economía que la de las trabas con que se pretende encadenar el pensamiento del ciudadano? ¿La libertad de publicar libremente nuestras opiniones por la prensa, consignada en un artículo de nuestra Carta Fundamental, es asunto ménos árduo, mas óbvío i ménos intrincado que el de un portero i un sirviente de la Sala? ¿Ubinam su mus?

Pues, mis camaradas, les dije, con tono arrogante: Economía es riqueza: he aquí un principio consagrado ya como un dogma de la ciencia por todos los clásicos economistas, aunque practicado por uno que otro de los financistas. Este principio ha querido respetar la Sala, i por eso se ha ventilado la materia del portero i sirviente con toda la madurez i tino que por su naturaleza exije. Sois mui aristarcos en vuestra censura; i todo viene de lo que os escuese el proyecto de reforma de esa maldita facultad de escribir ad libitum de que habéis gozado en otras épocas. Si pocos discurren sobre esta mocion será porque en conciencia la hallan justa, cabal i aparente para remediar los males de la pluma. Sufrir i callar es la regla ménos espuesta i mas segura.