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CÁMARA DE SENADORES

Es justicia, etc. —Excmo. Señor. —Juan Carmona.


Núm. 31[1]

Excmo. Señor:

El Licenciado Juan Carmona con el mayor respecto a V. E. digo: que, en el espacio de cinco años que he tenido la honra de ser empleado sucesivamente en servicio de la Secretaría de esta Cámara, como oficial archivero de actas, he procurado siempre corresponder dignamente esta gracia que se me ha hecho, con la puntualidad en el trabajo i en la asistencia con una ronducta irreprensible, así en lo público como en lo privado, i observando la fidelidad i sumision debidas a mis jefes respectivos. Sin mas recomendacion ni otro mérito que esta honradez de mis acciones, obtuve últimamente de V. E. el nuevo honor de ser colocado i confirmado en el mismo destino, recibiendo como por via de premio la garantía que se acordó a los de mi clase, de no poder ser removido sin un conocimiento especial de este augusto cuerpo. Esta justificacion i equidad de la Lejislatura hácia sus súbditos mas pequeños, realza su dignidad i grandeza, principalmente por haber tenido lugar en medio de tantas i tan graves atenciones, como se presentaban entónces a su consideracion, i esto mismo impuso a mi profunda gratitud los deberes mas sagrados i el estímulo mas poderoso. Pero, desgraciadamente, me sobrevino una afeccion al pulmon que estenuó mi salud, i me ha imposibilitado para el trabajo de pluma, i aun pata ejercer mi profesion con que proporcionaba a mi familia numerosa un recurso, aunque mediano, para subsistir. Este fatal estado en que me veía lo representé al señor Secretario i Senador, mi jefe inmediato, i conseguir de su bondad el permiso de poner un suplente que desempeñase por mí, miéntras se restablecía la salud. Esta se ha resistido a los remedios, i se mantiene aun en la misma decadencia, obligándome frecuentemente para mejorarla, ya a salir al campo, ya a preservarme de ocupaciones, i a evitar de continuo cualquiera causa que la agrave. Por cuyo motivo doloroso tampoco he podido en la actualidad, que el Congreso ha abierto sus sesiones, presentarme a ejecutar por mi mano la tarea de mi destino; pero traté de verificarlo por medio del suplente que el señor Secretario se sirvió admitirme en la época pasada; mas, esta vez he oido con amargura una órden, por la que se me prohibe la asistencia del sustituto, i que si no lo hago personalmente no continuaré en el empleo. Esta triste alternativa en que se me pone, i el perjuicio que veo próximo a ocasionárseme por una causa que no depende de mi voluntad, como es la enfermedad que padezco, me obligan sumamente a recurrir ante V. E. buscando su grande equidad i beneficencia, aunque temeroso de quitarle el tiempo consagrado a asuntos de importancia esclusiva.

Ni mi enfermedad, Excmo. Señor, es una ficcion o pretesto semejante al que suelen usar algunos para escusar sus obligaciones, ni por la gracia que vengo a pedir, fundado en ella, resu1ta al Erario el menor gravamen ni a la Secretaría falta alguna en sus trabajos; pues el sujeto que sustituyó interinamente, ademes de ser notoriamente horado, pundonoroso i de buena letra, es pagado de mi cuenta, con parte del sueldo que me corresponde i con otros servicios oportunos i comedidos, que le tienen grato i obligado.

Tampoco podiá recelarse que yo abuse de esta gracia, si se atiende que apesar de mi mal he cuidado siempre asistir en los dias de sesiones i de servicio paia dirijir a mi sustituto en los que haceres; como también si se recordase la contraccion infatigable al trabajo que he mostrado en tiempos anteriores, i la pureza, en fin, de mi conducta.

Tan luego que se recobre esta salud alterada, ocurriré gustoso a ocupar mi lugar, i entónces acreditaré con las obras lo que ahora solo puedo espresar.

Si la escasa fortuna no me hiciese tan necesario este empleo, yo habría escusado sin duda el importunar a V. E. con esta clase de representacion, que desdice mucho de la delicadeza de carácter, cuando se hace sin motivos poderosos.

A los que ya quedan espuestos puede agregarse la lei vijente que concede a los oficinistas el beneficio de gozar renta en caso de enfermedad, o cualquiera otra imposibilidad física. Pero mi solicitud parece tanto mas asequible, cuanto se limita a pedir que se me conceda solamente poner un suplente pagado por mí, que reuniendo a su honradez las aptitudes respectivas, se ha merecido ya la confianza del señor Secretario, i cuya permanencia será por el preciso tiempo que necesito para curarme. Por tanto, suplico a V. E. se digne acceder a esta peticion, por gracia que imploro.

Excmo. Señor. —Juan Carmona.


  1. La siguiente solicitud fué presentada probablemente en Noviembre de 1836, pero no consta la fecha de la presentacion. —(Nota del Recopilador.)