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SESION EN 9 DE AGOSTO DE 1844

diarios pero que en realidad es pesada, poique sobran cuando ménos folletines i artículos de variedades que copiar, i esta clase de materiales agradan mas al jeneral de los lectores, i mui es pecialmente a los estranjeros, que son los que en realidad sostienen El Mercurio, i a quienes mas debe complacer, que un largo reglamento de caminos, por ejemplo, i que la mayor parte de los decretos cuya importancia no está al alcance de todos. Hace ya dos meses que se queja el público de la seriedad de nuestras columnas, no somos dueños de amenizarlas porque nos abruma la obligación de reproducir los debates de las Cámaras, i los numerosos actos oficiales.

"Entre tanto el Gobierno consigue con su suscricion a El Mercurio dar una circulacion completa a sus actos en el esterior, lo que no puede conseguir por medio de El Araucano, por mas que lo reparta grátis. En un pais en que la prensa es naciente, los periódicos especiales nada valen. Un papel compuesto sólo de decretos, i desnudo de noticias, de materiales amenos, de cosas del momento i si se quiere sin futilezas, circula lentamente, i mas parece libro que periódico; se le da de balde i sin embargo no lo leen. Con su suscricion a El Mercurio consigue el Gobierno mezclar lo útil i lo agradable, i obliga a los Diputados, a los jefes políticos i a los jueces. Consigue esparcir las luces con doble ménos costo que el que esas luces, buenas o malas, en el mercado tienen. En una palabra, hace una especulacion para el pais, i prueba de un modo mui positivo que tiene fe en los beneficios de la prensa, i que no la teme, ni con todos los errores i pasiones que siempre la acompañan. I es a esta conducta noble que se debe en mucha parte la altura a que cada día aspira la prensa de Chile. He ahí los verdaderos objetos de la suscricion del Gobierno, i el de poner un yugo a la prensa.

"Hagamos ahora nuestras cuentas, hablemos de la empresa i de la redaccion de El Mercurio. ¿Qué ventajas tiene la primera con la suscricion del Gobierno? Supóngase que el Gobierno quiera reducirla a cien ejemplares; entónces la empresa le exijiria que se los pague como los paga el público i tendrá que darle $ 300 mensuales, cantidad casi igual a la anterior. En este contrato perdería la mitad el Gobierno i la prensa ganaría lo mismo atendidas otras deducciones. Supóngase ahora que el Gobierno retira del todo su suscricion. ¿Creen los que nos llaman vendidos al poder, que retirados de la circulacion los doscientos ejemplares que hoi reparte el Gobierno, justamente entre los mas capaces de suscribirse i los que mas necesitan leer, no obtendria El Mercurio cien abonados entre esos doscientos? La empresa tiene datos bastantes para estar segura de que obtendria mas i nos parece que no dudará de ello el público."

Felizmente el señor Toro nos releva de la penosísima tarea de defender a la prensa de la tacha de inútil i perjudicial con que la ha atacado en el año pasado i en éste el señor Palazuelos; i por consiguiente nos dispensamos de entrar a hacer una esposicion siempre desagradable de nuestro servicio. Pero no dejaremos este enojoso asunto, sin hacer notar otra equivocacion en que ha caido el honorable Diputado.

Dice este señor, que parece no estar mui al corriente de los elementos que entran en la elaboracion de un diario, "que si sus empresarios no contasen con la suscripcion del Gobierno, tratarian de contentar al público lector en su jeneralidad". Hemos probado que para nosotros no es cuestion de vida o muerte la suscripcion del Gobierno; hemos probado que para el Gobierno es un negocio lucrativo, que en nada interviene con nuestros principios o con nuestra marcha; que el Gobierno es un suscriptor como cualquiera i el mas induljente de todos. Pero partamos del principio que el retiro de la suscripcion del Gobierno, infiere un grave detrimento a los intereses pecuniarios de un diario ¿qué cree el señor Diputado que resultaría de aquí? una limitacion de sus gastos, supresion de empleos, supresion de cargos que enflaquecerian la redaccion, que disminuirian en proporcion los mismos medios que se procuran para agradar al público.

El señor Diputado dice que se haria independiente la prensa quitándole la suscripcion del Gobierno; i en esto como en todo vemos cuán engañado está, cuánto ignora la materia que discute. En Valparaiso, adoptado el principio que proclama el señor Toro, de que la prensa es esclava de quien la sostiene, quitada la suscripcion del Gobierno la prensa dejaba de ser nacional, la prensa seria enteramente estranjera. ¿Qué tal señor Diputado? ¿Esperaba S. S. este resultado? pues así sucederia, si fuese cierta como felizmente no lo es la venalidad de prostituta con que se tacha al diarismo; si fuese cierta, como en realidad no lo es, esa ausencia en él de todo principio fijo, de toda idea política. I en tal caso ¿cuál seria mas ventajosa para el pais, la influencia indirecta, imperceptible del Gobierno o la despótica intolerante del estranjero? ¿Cuál sería preferible?

Ese hecho del nacimiento de la Gaceta del Comercio citado por el señor Diputado es, como todos los demás, una prueba en contra de lo mismo que él quiere probar. Quiere prensa independiente dejándola enteramente abandonada a los vainenes del capricho de los suscriptores estranjeros, pues bien escuche. La Gaceta nació de la circunstancia de haber aparecido en El Mercurio un artículo atacando la política del Ministerio Melbourne de la Gran Bretaña con respecto a la América, i de otro artículo sobre esclavos en los Estados Unidos. Vea el señor Diputado si un diario puede ser así independiente. Se nos dirá que el pueblo nos sostendrá; i