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CÁMARA DE DIPUTADOS

directa de conocer las estensas negociaciones que a la sombra del crédito se hacen la teoría i las bases de las transacciones de Banco han sido miradas como un asunto, si bien digno de estudio, no de necesidad real i próxima, muchos los han contemplado como un arcano, un misterio en que era materia de gusto o de lujo penetrar.

Pero entre todos los obstáculos que hemos mencionado, uno es el que a nuestra vista se presenta con caractéres mas serios i con una fuerza de resistencia mayor i mas imponente: este es el que ofrecen las preocupaciones, la falta de educacion i la falta de hábitos que ella enjendra.

Para que entre nosotros llenase todo su objeto, verificase todos sus beneficios el establecimiento de un Banco nacional, seria preciso que tuviésemos todos o la jeneralidad de la Nacion, ese espíritu, ese jenio para los negocios que puede únicamente hacerlo aceptable i revestirlo de ese grado de confianza indispensable a su existencia i a la realizacion de sus transacciones en toda su atencion. Tal cual es hoi nuestro pueblo, aun la parte educada de él, es difícil, mui difícil decidirlo a considerar un pedazo de papel, aun cuando se le asegure que podría inmediatamente convertirlo en metálico, como un equivalente revestido del mismo valor que los metales preciosos.

La vista, el sonido mismo de los metales constituyen para la jeneralidad de nuestras jentes el valor real de la moneda, i un papel escrito, cuyo valor convencional espresado no afecta a sus sentidos, hallará siempre en ellos una inferioridad decidida.

En otras partes se tiene una fe razonada, reflexiva en el papel; entre nosotros hai que contar con una ciega aversion por él al ménos en el principio.

Es preciso pues, no engañarnos i contar desde luego con una preocupacion en contra de la moneda que nuestro Banco emitiera.

Por otra parte, suponer al Banco limitado a poner en circulacion, en descuentos o empréstitos únicamente su capital real, seria tambien limitar sus beneficios, serian tres o cuatro millones puestos en circulacion, i favoreciendo en proporcion un pequeño desarrollo en un número limitado de individuos favorecidos; pero nunca vendria a reportar la nacion el inmenso provecho de echar sobre nuestros campos i en nuestros mercados a la sombra del crédito, un capital cuatro veces mayor que el material costoso i escaso metálico con que cuenta como base de sus transacciones i para hacer frente a las demandas por metálico que puedan hacerse. Es preciso, pues, revestir al Banco del poder de emitir billetes basta una cantidad que exceda de su capital, i es preciso suponer en el pueblo la confianza indispensable para recibir i apreciar esos billetes en el valor que el Banco les da al emitirlos. Formar el hábito de recibirlos, inspirar la confianza que únicamente les da vida i valor, he ahí los puntos a que debemos llegar, el blanco a que debemos dirijir nuestra vista, porque si fluctúa la confianza pública, que equivale a no tener crédito, los billetes pasando cuando mucho a dos manos, vendrán inmediatamente a agolparse a la caja del Banco para ser convertidos en oro o plata; i este establecimiento no podrá resistir la demanda inmensa i continua que la estrechísima circulacion de su moneda le ocasione. ¿Cómo hacer frente, pues, a este obstáculo, que grande como es, no lo consideramos invencible? En Chile, en este pais favorecido en que el crédito del Estado es inmenso, creemos que el medio mas eficaz de entronizar una institucion de crédito de la importancia del Banco, seria basándola sobre el crédito del Estado. El pueblo entónces tendría fe i confanza en el Banco, porque el tesoro nacional le serviría de apoyo; los billetes que aquel emitiese tendrían en el ánimo hasta de las clases inferiores del pueblo, todo el valor que les diera el prestijio, el crédito del Estado; entre este i una reunion, por respetable que ella fuese de capitalistas, nadie trepidaría en dar una decidida preferencia al primero, i de la reunion de la una i del otro, prestándose un mutuo i poderoso apoyo, resultaria un grado estraordinarío de crédito.

El Banco nacional apoyado sobre el tesoro i el Gobierno con voz, no con dominio, en las decisiones de sus accionistas, con representacion de su Directorio, con intervencion pública en sus negocios, vendria entónces a ser el punto de concurrencia de los capitales improductivos o poco productivos que yacen en los cofres de los capitalistas particulares i la confianza de éstos, su nombre representante de una fortuna, vendria a robustecer el crédito del Banco i a investir a sus billetes con un valor nacido de la confianza i de una inmensa circulacion verificada a su sombra.

Toda institucion que trasplantemos a nuestro suelo debe precisamente sufrir las modificaciones que la situacion física i moral exijen. Nadie habrá que considere realizable en todas sus partes entre nosotros instituciones nacidas i continuadas por el espíritu comercial i emprendedor de los ingleses i de sus hijos los anglo-americanos. Suponer esto posible, seria suponernos capaces de convertirnos en ingleses o en angloamericanos, i posible convertir a Chile en Inglaterra i a Valparaiso en Nueva York.

Al trasportar, pues, a nuestro pais los grandes adelantos del jénero humano, es preciso que lo hagamos por los únicos medios que la naturaleza i la situacion del pais permiten. En otras sociedades, el Gobierno es arrastrado directamente por el pueblo en el camino de las mejoras; entre nosotros, el Gobierno tiene que empujarnos a las grandes innovaciones, porque en él se presume la suma mayor del poder i facultades. Por eso miéntras en Inglaterra vemos que una reunion de particulares se asocia i for