Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXXIV (1844).djvu/370

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CÁMARA DE DIPUTADOS

cada Estado individualmente, o por especuladores privados, que por el Gobierno nacional. ¿Se halló una dificultad en contestar a la pregunta de qué se ha de hacer con la plata? I al fin se acordó que se dividiera entre los Estados. Se verificó el plan, i se enjendró un espíritu de especulacion i empresas estravagantes por toda la República Unida, que en poco tiempo no solamente se concluyeron esos fondos, sino que se hallaron en la necesidad de ocurrir a la Europa a solicitar un empréstito 200 millones mas. Las consecuencias eran naturales. Llegó una crisis, la ruina i bancarrotas sucedieron a la riqueza i prosperidad i Estados soberanos se hallaron en la incapacidad de pagar ni principal ni interes.

Al principio de esta época de especulacion, cada cosa tomó el color de oro, el crédito sobraba, dinero abundaba, el comercio florecía, cada uno al parecer enriquecía; pero ¿cuál era el cimiento de las esperanzas levantadas? El mismo que esperimenta un enfermo de fiebre aguda: era el delirio de la enfermedad que abrasaba al paciente; pasó la fiebre i la reaccion era una debilidad equivalente. Nosotros estamos persuadidos de que igual resultado daría el establecimiento de un Banco Nacional en Chile. La facilidad de levantar dinero produciría especulaciones exhorbitantes; por algun tiempo habria un comercio activísimo, a éste sucederían las dificultades resultantes de un comercio llevado mas allá de los medios de los entusiastas que se hallan en todas partes; i seguirían las consecuencias naturales, la ruina i bancarrota en jeneral, sin que el pais tuviera los medios de una reaccion en igual grado que la poseen los Estados Unidos del Norte. El Fisco, por supuesto, seria siempre un acreedor piivilejiado; de manera que en poco tiempo se constituiría el Banco Nacional en un instrumento del Gobierno; por supuesto, el Gobierno se haria dueño de todos los valores efectivos en pago del papel que tendria; el Banco seria desde entónces del Gobierno solo, no tardaría mucho sin que se abriesen los ojos de todos al porvenir; el autor del sistema seria excecrado i mas que probable seguiría pronto la anarquía que se ha visto en Buenos Aires i que rije en el Perú, i seria consiguiente la caida del mismo Gobierno que tanto tiempo se ha mantenido de un modo digno de imitarse por muchos estados, no solamente de América, pero del mundo antiguo.

¡Dios libre a ustedes de Bancos Nacionales, i sobre todo del dinero de papel; pues son fuentes de males, aunque sean arreglados por la cautela de la esperiencia i protejidos por los baluartes de la práctica mas estensa. Hasta en la Inglaterra i en los Estados Unidos causan en el transcurso de cada ocho o diez años una crisis que entrega a la ruina i la miseria la mitad de la comunidad.

Consideramos que la esperiencia que se ha granjeado su Ministro de Hacienda le habrá enseñado la cautela que requieren tales materias. La seguridad jeneral indica que cuanto ménos se mezcle en ellos el Gobierno es mejor, i que se dejen regularse por el curso natural del comercio, que será jeneralmente el interes de la comunidad.

Tenemos curiosidad de saber cuáles han sido las resultas de las calculaciones de su Ministro, con relacion a la disminucion del peso de la moneda de plata, que se autorizó en el último Congreso. ¿Ha podido acuñar algunas cantidades de consideracion? ¿Se han aliviado las escaseces de dinero menudo? siendo así, será sobrenatural.

Nosotros sólo hallamos que en las remesas que Ud. nos hace, los pesos fuertes han subido al premio de 11 por ciento i las pastas en proporcion, i a un precio mas subido que el Congreso autorizó para las cámaras del Gobierno. Bastante se opusieron los periódicos i se habló en el Congreso en contra de la medida; deseamos nos avise sobre el particular.

Suponemos que hai bastante reflexion en la masa de personas influyentes para impedir la realizacion del proyecto de un Banco; pero como Ud. sabe, nosotros somos tenedores de fondos considerables de Chile, que hemos comprado por consejo de Ud., que en la actualidad valen ciento cinco por ciento; confiamos en Ud. que nos dé pronto aviso si hai motivos para sospechar con alguna probabilidad la realizacion de tal medida, para que nos pongamos en seguridad, i entre tanto, disminuirá Ud. las cantidades que tiene emitidas a interes o en descuentos, i puede seguir remitiéndolas a ésta como mejor se le proporcione. De todos modos, no se descuide en remitir el total de éstas i redondear en cuanto sea posible las transacciones mercantiles, luego que efectivamente Ud. vea con certeza que va a ponerse en planta tal proyecto.


Núm. 167[1]

Ofrecimos ocuparnos del Comunicado sobre Bancos que en forma de una carta escrita desde Lóndres publicamos en nuestro número 566.

El asunto es grave i merece toda nuestra particular atencion. Hartas dificultades encontraría la creacion de un Banco Nacional i muchas preocupaciones con que luchar, para consentir que se creen otras ficticias o se inculque sobre aquellas en lugar de desvanecerlas.

Segun el resto de la carta, estaban en Lóndres mui alarmados por el temor de que se crease en Chile un Banco. Estos temores pueden ser efectivos, segun las personas que los manifiesten i

  1. Este artículo es tomado de El Progreso de 11 de Setiembre de 1844, núm. 570. —(Nota del Recopilador).