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SESION EN 2 DE OCTUBRE DE 1844

Marina

En el año próximo pasado el Congreso creó al lado del Intendente de Valparaiso, Comandante Jeneral de Marina, una oficina separada con el objeto de atender esclusivamente a la direccion de aquel importante ramo. Mui poderosas eran las razones que abogaban en favor de esa medida, i mui interesantes las resultados que debian esperarse de ella.

La oficina se estableció, pues, sin demora, i no bien comenzó a tomar en cuenta los elementos que estaba llamada a manejar, cuando se apercibió del espantoso vacío en que se le habia colocado. El informe que sobre el estado actual del departamento pasó al Gobierno i que acompaño a esta esposicion, es un cuadro exacto i acabado en que el Congreso verá con dolor el fruto de la inesperiencia i de la imprevision con que se ha procedido hasta ahora en cuanto toca a la marina.

El Gobierno se habia afanado en años anteriores en recojer de aquí i de allí datos siempre inexactos i truncos sobre este ramo, i por ellos habia llegado a conocer, aunque imperfectamente, el lamentable desconocimiento en que estaban nuestras fuerzas navales, i lo que es peor el abandono en que yacian dejadas de la mano vivificadora de las autoridades supremas. Merced a la Secretaría de Marina este indiscreto abandono ha tenido su término i una nueva éra parece abrirse mas favorable a aquel poderoso elemento de nuestra prosperidad.

Graves revelaciones hace en su Memoria el Comandante Jeneral de Marina acerca de los vicios que afectan el embrion todavía informe de nuestra pequeña escuadra. Los buques que existen, adquiridos bajo el influjo de circunstancias apremiantes, sin tener en vista mas que la urjencia del momento, no son a propósitos para las atenciones ordinarias del servicio. Uno de ellos, la fragata Chile, consume injentes sumas cada vez que se hace salir al mar, absorbe multitud de brazos mui difíciles de encontrar en nuestros puertos, i pone a prueba nuestros recursos marítimos para desempeñar una comision que un vapor efectuaría con infinita mas economía i presteza.

Las goletas que se emplean en ejercicios de menor importancia, no son de construccion de guerra, no tienen artillería de alcance, única que les conviene llevar, ni podrían desempeñarse con ventaja en caso de combate.

El personal de la Marina corresponde a los elementos materiales: tenemos muchos oficiales cuya alta graduacion les inhabilita para mandar las pequeñas naves de que debe constar la escuadra, i pocos subalternos que son los mas adecuados ajentes de que debemos echar mano.

La marinería, estremadamente reducida en número, no basta para dotar los buques i cualquiera ocurrencia imprevista que nos empeñase en una funcion de guerra, nos encontraría sin medios de poner en movimiento las naves. No hai ordenanza ni regla alguna a que poder estarse en asuntos de marina, porque las leyes españolas dictadas para organizar una gran escuadra, establecen un complicado mecanismo que no puede tener aplicacion entre nosotros, i los decretos del Gobierno nacional a veces inconexos, a veces contradictorios, siempre incompleto sí parciales, no han podido crear el órden i la regularidad. El Comandante Jeneral de Marina dice con fundamento que no existe el departamento de que su título parece hacerlo jefe; sus atribuciones no están detalladas, la esfera en que debe obrar es incierta, no se han deslindado sus relaciones con las capitanías de puertos que obran ad libitum independiente de toda otra autoridad ni con la escuadra ni las oficinas de hacienda del ramo. En tal estado de desórden ¿cómo ha de ser estraño que injentes sumas se hayan consumido en la Marina para desaparecer sin dejar vestijio de su inversion? Llenar estos inmensos vacíos, organizar desde sus fundamentos la escuadra, poner sobre un plan bien concebido todo lo que concierne al departamento, he aquí la tarea que el Gobierno se ha impuesto i para lo cual cuenta con el ausiliar indispensable de la oficina de marina.

Pero semejante obra no puede llevarse a cabo sino con el trascurso de los años i por trabajos sucesivos. Por ahora el Gobierno se propone solamente llamar la atencion de la Lejislatura a una providencia que es la base i fundamento de las otras. Ha sido práctica establecida hasta aquí que los buques de guerra del Estado se compren entre los primeros que se ofrecen en venta cuando un acontecimiento político o las urjencias del servicio obligan a formar escuadra; i que pasada la crisis, la tripulacion se licencie, los buques se desarmen o vendan, la oficialidad quede en tierra sin ocupacion i sin esperanza, i vuelva a colocarse la República en la nulidad marítima de que habia salido a fuerza de dinero i de constancia; es decir, que nuestra escuadra ha sido siempre eventual, siempre precaria i transitoria.

Yo no acertaré a significar debidamente cuán absurda es en política, cuán fatal a los intereses económicos semejante sistema, en cuyo favor se han querido alegar no sé qué razones de una mezquina i ciega economía. El Estado, que en circunstancias de apuro se propone crear una escuadra, no desembolsa propiamente el valor de las especies que necesita, sino que paga a caro precio su imprudencia i su imprevision. Los especuladores se aprovechan de la coyuntura favorable que se les brinda para hacer fortuna; ellos ponen la lei al Gobierno estólido que se echa en sus manos implorando los ausilios de que carece para salvar los intereses del pais que le está confiado.

No hai que buscar en semejantes circunstan