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SESION EN 2 DE OCTUBRE DE 1844

Para los pueblos nuevos, el progreso no es otra cosa que la imitacion mas o ménos perfecta, mas o ménos conveniente de cuanto inventario mejoran las naciones opulentas i poderosas de la vieja Europa. Como consecuencia de este principio, debe sentarse como un hecho que en las Repúblicas Americanas hai mucho por hacer, porque nada se hace o se quiere hacer proporcionalmente a sus recursos, a su poblacion i a su topografía.

La causa se halla en el gran empeño que hai en confiar sólo en el valor, en despreciar los medios defensivos i en hacerlo todo en una escala grande i, por falta de los medios de llegar a ese alto punto, se deja de hacer lo necesario. Cierto es que ninguna seccion americana cuenta con suficientes recursos para construir plazas, como Luxemburgo, Amberes o Lille; pero al mismo tiempo nadie se fija en que no hai necesidad de tamañas fortalezas para defenderse, i sobre todo para hacerse respetar. Sin embargo, es mision digna de un Gobierno provisor poner a cubierto a sus nacionales de insultos i ataques, como los que intentó la escuadra de la Confederacion, i que pudieran en algun tiempo repetirse. En fin, para terminar esta serie de observaciones que encabezan la Memoria que tengo el honor de elevar a manos de US., no estará de mas hablar claro i confesar que la fuerza de los Estados i el respeto que se merecen, está en razon de sus medios defensivos i ofensivos i del número de sus cañones.

Verdad es esta, por desgracia, que la esperiencia ha venido a confirmar. Mas, no bastan cañones i armas, es necesario tener en proporcion medios de defensa que estén en relacion con la riqueza, poblacion, espíritu nacional i patriotismo de los pueblos. La primera consecuencia útil de un principio tan contrario a la justicia, ha sido abrir a las naciones un vasto campo de trabajos militares i hacerlas mas cuidadosas en atesorar medios de defensa, en inventar cuanto pueda dañar al enemigo, esponiendo lo ménos posible a sus defensores. Entre las mejoras notables, hemos visto la artillería i la fortificacion llegar a un alto grado de perfeccion, tanto con respecto a los calibres i alcances de la primera cuanto al costo de ámbas.

La fortificacion ha variado desde Vauban hasta nuestros días: Cohon, Cormontaingne i otros han esmerado su injenio i logrado resultados dignos de empeño. La artillería en estos últimos tiempos ha debido al coronel Paixbans mejoras inmensas, que la esperiencia ha justificado. En efecto, este jefe logró, bajo un mismo peso, adoptando nuevas formas en las ánimas o recámaras, obtener calibres mucho mayores. Añádase a este descubrimiento o mejora, los adelantos que la química ha introducido en el beneficio i labor del fierro i la baratura de este metal, i se podrá concebir que los Estados pobres i débiles puedan tener, sino grandes plazas, al ménos los medios de hacer respetar aquellas decisiones mas comunes, impedir que los buques mercantes estranjeros se hagan a la vela, como sucede con frecuencia, cuando les dé la gana, sin embargo de órdenes de las autoridades i obligar a sus enemigos, i algunas veces a sus amigos mas poderosos, a guardarles ciertas consideraciones. A mas, por medio de las reformas que se indicarán, habrá un medio de defensa en los puertos mayores i menores de alguna importancia i en las fronteras. En la indicacion de tales medios se considerarán los recursos del pais i las localidades.

La Memoria se reducirá, pues, a indicar los medios defensivos i ofensivos con que se logran tales resultados, las obras mas adecuadas de las fortificaciones i las piezas con que deben ser armadas. Al mismo tiempo, preciso será tener presente los recursos en hombres i material con que cuenta la República, su topografía i aun el carácter de los chilenos.

Fortificacion

Chile es un pais esencialmente marítimo, i el simple aspecto del mapa lo comprueba. Con una costa inmensa i numerosos puertos, a la par de muchas salidas para sus productos, tiene tambien muchos puntos vulnerables. Es preciso, pues, indagar sobre cuál seria el medio de ponerlos, sin grandes costos, en un estado de defensa proporcional a sus recursos, a su poblacion, al jénero de vida de sus habitantes i a su mayor o menor aglomeracion. Las fronteras se hallan en el mismo caso; de consiguiente, cuanto pueda aplicarse a los puertos, podrá ponerse tambien en planta en la frontera.

En la estensa costa de Chile, que baña el Pacífico, los puertos pueden considerarse todos como puertos de comercio, i a mas clasificarse segun las circunstancias particulares de su posicion:

  1. Puertos de construccion;
  2. Puertos de armamentos;
  3. Puertos de arsenales i de conservacion.

De estas tres divisiones resulta que unos, como Valdivia, San Cárlos de Chiloé i Talcahuano son susceptibles de servir de astilleros; otros, como Valparaíso, encierran recursos bastantes para armar buques, i por fin otros, como Coquimbo i Talcahuano, ofrecen seguridades para guardar i conservar las naves que la República tenga en estado de desarmar.

Ahora, pues, a cualquier clase que pertenezcan los puertos mayores i menores, siempre conviene, es necesario, digno de un buen Gobierno, ponerlos al abrigo de un golpe de mano. El medio es el que pasamos a indicar, apoyados siempre en el ejemplo de los pueblos mas civilizados.