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Página:Tragedias de Sófocles - Leconte de Lisle (Tomo I).djvu/36

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Sófocles

De una manera horrible. Tú lo atestiguarás como yo cuando estés segura de ello. Después de haber vuelto á la morada, y cuando hubo visto á su hijo preparar un lecho hueco para volverse con su padre, habiéndose ocultado para que nadie la viese, se arrojó ante los altares, gritando horriblemente porque se había quedado viuda. ¡Y lloraba al tocar cada una de las cosas de que se había servido, la desgraciada! Y corriendo de aquí para allá por los aposentos, cuando veía á alguno de sus queridos servidores, la desventurada lloraba al mirarle, gimiendo por su propio Genio y por su morada abandonada en adelante por sus hijos. Y cuando hubo acabado, la vi precipitarse en la cámara nupcial de Heracles. Y estando yo mirándola oculta en la sombra, la vi cubrir el lecho de Heracles con tapices y vestiduras. Después, lanzándose en medio del lecho, dijo, vertiendo cálidos torrentes de lágrimas: «¡Oh lecho, oh cámara nupcial, yo me despido de vosotros para siempre, porque ya no me recibiréis más!» Habiendo hablado así, desprendió con mano rápida el broche de oro que sujetaba su peplo, y dejó al desnudo todo su costado y su brazo izquierdo. Y yo corrí tan de prisa como pude, y fuí á anunciar á su hijo lo que ella meditaba. Pero mientras corríamos de un lado á otro, la vimos que se hundía una espada de doble filo en el costado, por debajo del hígado. Viendo esto, su hijo clamó, pues comprendió el desdichado, instruído demasiado tarde por los que están en la morada, que ella había hecho esto irritada por él é impulsada por los consejos del Centauro. Entonces el desventurado joven, no avaro de gemidos, lamentándose sobre ella y abrazándola, echado y el costado apoyado contra su costado, se dolió de haberla falsamente acusado, y de vivir todavía, privado á la vez de su padre y de su madre. Así han sido las cosas. Es un insensato el que cuenta con dos ó varios días, porque no hay mañana hasta que el día presente ha pasado por completo.

Estrofa 1

¿De cuál de estos dos destinos debo dolerme primero? ¿Cuál es con mucho el más miserable?

Antistrofa 1

¡Qué calamidades tenemos ante los ojos en la morada, y