Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/138

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que guardar con los indios, porque tenia que hacer grandes negocios con ellos para el año siguiente, que hacia tiempo habia reparado en su criada una aficion mui marcada por la vida vagabunda, aficion que habian desarrollado las frecuentes visitas del astuto Manuel, cuya presencia en su casa él habia tan ciegamente tolerado en los últimos dias. Bonifacio tenia pues la culpa por haber introducido al lobo en el corral de las ovejas. I en fin, decia que lo que habia sucedido ese dia, hubiera sin duda tenido lugar despues, i valia mas en todo caso que hubiese caido en manos de Manuel que, aunque Pehuenche, parecia de bastante buen carácter, que en las de otro mozo que no hubiese tenido para con ella los mismos miramientos. Aprobé los raciocinios de éste digno juez, succesor en linea directa de Brid'oison i nos marchamos. Prieto i Ehijo, el uno vaquero, i el otro administrador de la hacienda de Arsquilhué, nos acompañaron hasta Maihué en donde nos despedimos de esos honrados ciudadanos, que habian hecho todo lo posible para hacernos soportable la vida en Arsquilhue, gracias a las recomendaciones de don Manuel Florin, su patron.

La caravana esta vez se componia, ademas de mi persona, de Lenglier, los dos Cárdenas, José Bravo que llevaba aguardiente a los toldos de Huitraillan; i en materia de animales, los caballos que montábamos, otros dos sueltos, una mula que le habia alquilado a Prieto i que con otra de Cárdenas, servían para llevar la carga, i en fin de Tigre, que descansado de sus fatigas, daba brincos por los flancos de la columna. Caminábamos al paso con intencion de ir a pasar la noche a Chihuihue, distante solamente doce kilómetros.

Los dos cordones que forman este largo valle, aquí se estrechan de tal manera que en algunos trechos, el valle es solo una quebrada, en otros anchándose un poco, forman pequeñas pampitas. Nosotros faldeabamos las ramificaciones del cordon de la derecha, yendo siempre por debajo de árboles i quilas: durante todo el dia no hicimos sino subir i bajar; cada bajada estaba marcada por un torrente: de los cuales hai uno bastante considerable: el Huentreleufu. Me aparté un poco del sendero, porque Motoco me dijo que a la derecha, a poca distancia en la cordillera que faldeábamos, se hallaba una vertiente de agua caliente; fuí a verla; la temperatura del liquido era de 24° cent., siendo la del aire 13°. En fin como a las cinco de la tarde llegamos a Chihuihue, allí encontramos a Helena i su pastor Paris, es decir, la chola fujitiva i Manuel Montesinos con sus dos hermanos, Pedro i Marinao. La chola era bastante buena moza i no parecia