Página:Viaje en las rejiones septentrionales de la Patagonia.djvu/175

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encendian sino dos para toda la toldería. Aprovecharemos esta ocasion para hacer el retrato de algunas de ellas.

No hablaré de las viejas: los trabajos, la vida al aire libre han impreso arrugas en sus rostros, i ademas las que teniamos a la vista no tenian nada de particular; pero hablaré de las jóvenes. La mujer de Marihueque, tercer hijo de Huincahual, tenia cerca de diez i ocho a veinte años. Por la elegancia de sus formas que diseñaba mui bien la manta india, podia rivalizar con la Venus Callipyge; por lo torneado de sus brazos i la redondez de su cuello, parecia una estatua griega. De una mediana gordura, su perfil era mui regular. Tenia la boca pequeña i guarnecida de dientes blancos como el marfil que mostraba a cada instante en sus accesos de risa infantiles; sus piernas redondas i hechas a torno estaban adornadas cerca de los tobillos con un par de pulseras hechas con cuentas de varios colores lo mismo sus muñecas. En sus cabellos peinados de trenzas, tenia la coquetería de poner todos las dias algunas flores.

Un poco diferente por sus ademanes i figura, era la mujer de Inacayal. No tenia tantos de los encantos de la juventud como la mujer de Marihueque, pero en cambio tenia mas de la gracia majestuosa de la mujer formada i de la madre de familia. Era de raza pampa, tenia la cara ovalada, la tez cobriza, i dos grandes ojos de gacela de una dulzura espresiva, tipo supremo de la belleza entre los arabes. Su fisonomía franca i abierta era mui graciosa; por otra parte, era tan discreta como la mujer de Marihueque en el asunto de pedir chaquiras, i mui diferente en eso a la insaciable Pascuala, mujer de Paillacan.

Habia dado bellos hijos a Inacayal, Millaleufu, rio de oro, Yahuelcó, cuya significacion en indio no he podido saber, ambos hombres; una niña de cuatro o seis años por la cual el viejo Hunicahual tenia mucha afeccion i otra de pecho.

Terminaremos esta série de retratos con el de Llancuhuel, la hija de Huincahual, hermana de Marihueque i Chiquilin. Llancuhuel tenia una cara graciosa i picaresca, ojitos negros i vivos, dientes blanquisimos. En poco tiempo se iba a celebrar por Llancuhuel la ceremonia acostumbrada cuando las niñas llegan a la edad nubil. Luego que una niña conoce los primeros indicios de su nubilidad, avisa a su madre o a su mas próximo pariente el cual dá parte al jefe de la familia. Este escoje su mejor yegua a fin de comerla con los amigos. La niña es colocada en el fondo de un toldo, separado de los otros i preparado con este objeto. Allí recibe las visitas de todos los indios e indias de