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mano, en la confianza que su realizacion afirmaria para siempre la existencia precaria de aquella.

Los cronistas refieren que Guillelmo pasó doce veces la Cordillera, dirijiéndose las mas veces a Chiloé por el camino da las Lagunas, conocido hoi como Paso Perez Rosales (nombre con que le bautizó en 1856, el que escribe estas líneas, en honor del ilustre fundador de la colonia de Llanquihue), el cual era entonces i es todavia el único camino que unia Nahuelhuapi con Chiloé, desde donde la mision se surtia de casi todos sus necesidades, puesto que la comarca producia todavia mui poco. En estos viajes tuvo ocasion de imponerse de los graves inconvenientes que ofrecia este paso o ruta en aquella época. No era tanto la altura o aspereza del terreno, que seria mas o menos igual o aun menor que en los demas pasos de la rejion austral, como la condicion especial de hallarse interrumpido el trayecto por tierra al Oeste por el lago Todos los Santos i al Este por el mismo lago Nahuelhuapi, que se interna en la Cordillera hasta el mismo pié del paso. Tanto el Todos los Santas como el brazo respectivo del Nahuelhuapi tienen riberas cortadas a pico, de modo que es imposible orillarlas por tierra. Por esta causa habia que recorrer, al salir de Chiloé, a pié i con las cargas a hombro, el trecho que media entre Ralun, punto en que termina la navegacion por mar desde Calbuco, i el Todos los Santos; despues de haber pasado éste en embarcacion habia que repechar la altura del paso propiamente dicho, en condiciones análogas i aun mas difíciles que las del primer trecho, para volver a embarcarse por último en el Nahuelhuapi i llegar a la mision recorriendo una distancia considerable en este lago. Como las dos secciones de tierra se hallaban separadas, era mui difícil poner en cada una de ellas una recua de mulas i parece que no se alcanzó a acudir a este arbitrio, como acaban de hacerlo recientemente con buen resultado los Señores Hube i Wiederhold de Puerto Montt. No habia pues otro recurso que trasportar las cargas a hombro, método mui penoso i costoso en estos bosques i sendas intransitables.

Este inconveniente era, sin embargo, ménos gave aun que el segundo que consistia en la navegacion de los dos lagos. Los primitivos habitantes de los archipiélagos, que acompañan la costa del mar austral, poseian una clase de embarcacion relativamente perfecta de estructura mui orijinal, sumamente injeniosa i apropiada a los recursos i necesidades de su pais, que los ponia en aptitud de surcar i esplotar con toda libertad el mar i las costas que los rodeaban. No tenemos lugar de ocuparnos aqui de la faz etnográfica que caracteriza esta embarcacion, la piragua, sino nos limitamos al papel que hacia, despues de la conquista, en los viajes de los misioneros i esploradores.

La situacion sumamente apartada de Chiloé, calificado con razon como "el fin de la cristiandad", i las trabas del monopolio que oprimian su