Recordación Florida/Tomo II Libro XI Capítulo II

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPITULO II.


De otras cosas que componen y adornan este valle de las Vacas y la rara naturaleza del río de la Chorrera.

 Es el país y territorio de las Vacas, según la circunvalación de su territorio, falto y desproveído de aguas; pues á tan dilatado y gran contorno sólo le provee y riega un moderado y corto río que llaman común y generalmente de las Vacas, aumentado después con otras pobres y delgadas fuentes que se le llegan; y de este río y algunos lagos de aguas durmientes, detenidas y rebalsadas de las llanuras en las congregaciones y vertientes invernizas, beben y se alimentan los ganados del territorio; no siendo la que lleva el río la de mejor naturaleza, aunque debía ser de calidad delicada y ligera por ser lavadero antiguo de oro, que aun hasta hoy conserva alguna preciosa granazón de este apetecible metal, y la gran fama y crédito de las minas de Ayampug, sitas en la propia quebrada y tajo del río, y en donde prevalecen patentes los metales, que siendo de aceradillo arman sobre blanca y dura guija calichosa; y este sólo y moderado río es suficiente, por la parte que mira á el Occidente, á los abrevaderos de no pocas estancias. Respecto de su situación, y de la circunvalación que hace en el tortuoso camino de su curso, por la parte del Norte, á otras innumerables haciendas, favorece y mantiene el que llaman Río grande, que corre arrebatado y generosamente abundante de dulces aguas al Golfo dulce, junto ya con el de las Vacas, y el de el Agua caliente no menos poderoso; siendo este Río grande uno de los que, cuando desde Mexico marchó el Marqués del Valle Cortés con un trozo de ejército y grande comitiva á la conquista de las provincias de Honduras y Higueras por el año de 1526, le detuvo el progreso de su marcha, y allí, aunque corría muy abundante y rápido, en una peligrosa retirada le fué preciso esguazarle con todo el resto de sus tropas con inminente riesgo de los infantes: cuyo tránsito militar se dirá cuando se trate en la Tercera parte de las conquistas de Trujillo, Higueras y Honduras, porque en aquellas partes es donde corre este noble río con hondo y formidable curso y con mucho congreso de aguas de otros abundantes ríos; viéndose aquí en este valle aunque caudaloso como pobre río, respecto de lo que después se aumenta, por estar en este sitio como en el principio de su fuente y ceñido de pendientes y elevadas sierras por uno y otro margen.

 Pero no menos es admirable mas adelante de este sitio de las Vacas hacia la parte oriental, caminando para el Golfo, llamando á la curiosa atención, lo que se experimenta en el río de la Chorrera, cuyas aguas de naturaleza excelente y delgada, siempre pendientes por la distancia de su camino, convierten cualquiera madero, raíz ó rama en verdadera lustrosa piedra, bien que en lo interior porosa á causa de los tronquillos sobre que arma ó porosidades del madero que transmuta corrompido y destruído de su primera materia á la piedra lustrosa y variamente colorida de pardo y blanco. Tengo en mi poder algunas de ellas que llaman palopiedra, siendo esta transmutación de tal arte que, labrada una cruz de cualquiera género de madera, si la aplican al agua de este río, aquella parte que cubre y humedece el agua queda convertida en semejante piedra, y lo demás queda en madera de su especie, y allí donde más rápido y arrebatado corre se congela, conglutina y cuaja más presto y más lustrosa que en las partes donde mansa y lentamente se desliza.

 Y aunque á las sementeras de trigo no se ha reconocido favorable el clima de este valle, á todo lo que fuere perteneciente á maizales es próvido como seguro; y á esta causa toda la tierra que hay eriaza y breñosa pudiera estar ocupada con útiles cosechas de este género de grano y crecidas crianzas, y piaras de ganado de cerda, que cría con crecida y robusta corpulencia, que en este territorio excede á otros este género en repetido y abundante multíplico sin pérdida ni menoscabo de lo pequeño, á causa de la limpieza de sus dilatadas campiñas.

 Del trato y corte de las maderas de pino redunda otro comercio y trato á los vecinos de este valle en la raja y tosería de los pinos que se quiebran ó salen huecos ó vanos, reduciéndolos á lo que en España llaman tea, y en nuestra América ocote, que sirve y tiene su consumo y dispendio en los ingenios de hacer azúcar, con cuya materia y su luz alumbran las laboriosas y dilatadas oficinas de su provechosa fábrica; difundiéndose también este género de tea en considerable y frecuente trajín á los pueblos más remotos y retirados de la costa del Sur, de donde se les recambia y produce á estos tratantes ocoteros el cacao, achyote, vainillas, patastle, xícaras y otros géneros de aquel país y territorio caliente, que no lleva ni produce este otro por sumamente frío y desabrigado, expuesto á los embates del Norte, y porque quiere Dios que las regiones sirvan unas á otras.