Registro Nacional: Libro I/032

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26[editar]

TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN, CELEBRADO ENTRE LAS PROVINCIAS UNIDAS DEL RÍO DE LA PLATA Y S. M. B.[editar]

HABIENDO existido por muchos años un comercio extenso entre los dominios de Su Majestad Británica, y los territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata, parece conveniente a la seguridad y fomento del mismo comercio y en apoyo de una buena inteligencia entre S. M. y las expresadas Provincias Unidas, que sus relaciones, ya existentes sean formalmente reconocidas y confirmadas por medio de un tratado de amistad, comercio y navegación.

Con este fin han nombrado sus respectivos plenipotenciarios; a saber: -

S. M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda al Sr. Woobdine Parish, Cónsul general de S. M. en Buenos Aires: y las Provincias Unidas del Río de la Plata al señor D. Manuel José García, Ministro Secretario en los departamentos de gobierno, hacienda, y relaciones exteriores del Ejecutivo Nacional de las dichas Provincias:

Quienes habiendo canjeado sus respectivos plenos poderes, y hallándose estos extendidos en debida forma, han concluido, y convenido en los artículos siguientes.


ARTÍCULO I.[editar]

Habrá perpetua amistad entre los dominios, y súbditos de S. M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña, e Irlanda, y las Provincias Unidas del Río de la Plata, y sus habitantes.


ARTÍCULO II.[editar]

Habrá entre todos los territorios de S. M. B. en Europa y los territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata una recíproca libertad de comercio.

Los habitantes de los dos países gozarán respectivamente la franqueza de llegar segura y libremente con sus buques y cargas a todos aquellos parajes, puertos y ríos en los dichos territorios adonde sea, o pueda ser permitido a otros extranjeros llegar, entrar en los mismos y permanecer, y residir en cualquiera parte de dichos territorios respectivamente.

También alquilar y ocupar casas, y almacenes para los fines de su tráfico; y generalmente los comerciantes y traficantes de cada nación respectivamente disfrutarán de las más completa protección, y seguridad para su comercio, siempre sujetos a las leyes y estatutos de los dos países respectivamente.


ARTÍCULO III.[editar]

S. M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, se obliga además, a que, en todos sus dominios fuera de Europa, los habitantes de las provincias Unidas del Río de la Plata tengan la misma libertad de comercio y navegación estipulada en el artículo anterior, con toda la extensión que en el día se permite, o en adelante se permitiere, a cualquiera otra nación.


ARTÍCULO IV.[editar]

No se impondrán ningunos otros ni mayores derechos a la importación en los territorios de S. M. B., de cualquiera de los artículos de producción, cultivo, ó fabricación de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y no se impondrán ningunos otros ni mayores derechos á la importación en las dichas Provincias Unidas de cualesquiera de los artículos de producción, cultivo, o fabricación de los dominios de S. M. B, que los que se paguen, o en adelante se pagaren, por los mismos artículos, siendo de producción, cultivo, ó fabricación, de cualquiera otro país extranjero; ni tampoco se impondrán ningunos otros ni mayores derechos, en los territorios o dominios de cada una de las partes contratantes, a la extracción de cualesquier artículos en los territorios o dominios de la otra, de aquellos que se pagan, o en adelante se pagaren, a la extracción de iguales artículos a cualquiera otro país extranjero: ni tampoco se impondrá prohibición alguna a la extracción o introducción de cualesquier artículos de producción, cultivo, ó fabricación de los dominios de S. M. B, o de las Provincias Unidas a ellas, o desde las dichas Provincias Unidas, que no comprendiere igualmente a todas las otras naciones.


ARTICULO V.[editar]

No se impondrá mayor ni alguna otra clase de derechos o cargas por razón de toneladas, fanal, puerto, pilotaje, salvamento en caso de avería o naufragio, ni otro algún derecho local, en cualesquiera de los puertos de las dichas Provincias Unidas, a los buques británicos de mas de ciento y veinte toneladas, que aquellos que se pagaren, en los mismos puertos, por los buques de las dichas Provincias Unidas del mismo porte; ni en los puertos de cualesquiera de los territorios de S. M. B. a los buques de las Provincias Unidas de mas de ciento veinte toneladas, que aquellos que se pagaren, en los mismos puertos, por los buques británicos del mismo porte.


ARTICULO VI.[editar]

Los mismos derechos se pagarán a la introducción en las dichas Provincias Unidas de cualquier articulo de producción, cultivo, o fabricación de los dominios de S. M. B. ya se haga dicha introducción en buques de las Provincias Unidas, ó en buques británicos; y los mismos derechos se pagarán a la introducción en los dominios de S.M. B. de cualquier artículo de producción, cultivo o fabricación de las Provincias Unidad, ya sea que tal introducción se haga en buques británicos o en buques de las dichas Provincias Unidas. —Los mismos derechos se pagarán, y las mismas concesiones y gratificaciones por vía de reembolso de derechos se abonarán á la exportación de cualesquier artículos de producción, cultivo, o fabricación de los dominios de S. M. B. a las Provincias Unidas, ya sea que la referida exportación se haga en buques de las dichas Provincias Unidas, o en buques británicos; y los mismos derechos se pagarán y las mismas concesiones y gratificaciones por vía de reembolso de derechos se abonarán, a la exportación de cualesquier artículos de producción, cultivo ó fabricación de las Provincias Unidas a los dominios de S. M. B., ya sea que la referida exportación se haga en buques británicos, ó en buques de las dichas Provincias Unidas.


ARTÍCULO VII.[editar]

Con el fin de evitar cualquier mala inteligencia por lo tocante a los reglamentos que puedan respectivamente constituir un buque británico o un buque de las dichas Provincias Unidas, se estipula por el presente, que todos los buques construidos en los dominios de S. M. B., que sean poseídos, tripulados, y matriculados con arreglo a las leyes de la Gran Bretaña serán considerados como buques británicos; y que todos los buques construidos en los territorios de dichas Provincias, debidamente matriculados, y poseídos por los ciudadanos de las mismas, ó cualquiera de ellos, y cuyo capitán y tres cuartas partes de la tripulación sean ciudadanos de las dichas Provincias Unidas, serán considerados como buques de las dichas Provincias Unidas.


ARTÍCULO VIII.[editar]

Todo comerciante, comandante de buque, y demás súbditos de S. M. B., tendrán, en todos los territorios de las dichas Provincias Unidas, la misma libertad que los naturales de ellas para manejar sus propios asuntos, ó confiarlos al cuidado de quien quiera que gusten, en calidad de corredor, factor, agente, o intérprete; ni se les obligará a emplear ninguna otra persona para dichos fines, ni pagarles salario ni remuneración alguna, á menos que quieran emplearlos; concediéndose entera libertad, en todos los casos, al comprador y vendedor para contratar y fijar el precio de cualesquier efectos, mercaderías, o renglones de comercio, que se introduzcan o extraigan de las dichas Provincias Unidas, como crean oportuno.


ARTÍCULO IX.[editar]

En todo lo relativo a la carga y descarga de buques, seguridad de mercaderías, pertenencias y efectos, disposición de propiedades de toda clase y denominación, por venta, donación, cambio, o de cualquier otro modo; como también a la administración de justicia, los súbditos y ciudadanos de las dos partes contratantes gozarán, en sus respectivos dominios, de los mismos privilegios, franquezas, y derechos, como la nación mas favorecida, y por ninguno de dichos motivos, se les exigirá mayores derechos ó impuestos que los que se pagan, o en adelante se pagaren, por los súbditos naturales ó ciudadanos de la Potencia en cuyos dominios residieren: estarán exentos de todo servicio militar obligatorio, de cualquier clase que sea, terrestre o marítimo; y de todo empréstito forzoso: de exacciones o requisiciones miliares; ni serán obligados a pagar ninguna contribución ordinaria, bajo pretexto alguno, mayor que las que pagaren los súbditos naturales ó ciudadanos del país.


ARTÍCULO X.[editar]

Cada una de las partes contratantes estará facultada a nombrar cónsules para la protección del comercio, que residan en los dominios y territorios de la otra; pero antes que ningún cónsul pueda ejercer sus funciones, deberá, en la forma acostumbrada, ser aprobado y admitido por el gobierno cerca del cual haya sido enviado; y cada una de las partes contratantes podrá exceptuar de la residencia de cónsules, aquellos puntos especiales que una u otra de ellas juzgue oportuno exceptuar.


ARTÍCULO XI.[editar]

Para la mayor seguridad del comercio entre los súbditos de S. M. B., y los habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se estipula que, en cualquier caso en que por desgracia aconteciese alguna interrupción de las amigables relaciones de comercio, o un rompimiento entre las dos partes contratantes, los súbditos o ciudadanos de cada cual de las dos partes contratantes residentes en los dominios de la otra, tendrán el privilegió de permanecer y continuar su tráfico en ellos, sin interrupción alguna, en tanto que se condujeren con tranquilidad, y no quebrantaren las leyes de modo alguno; y sus efectos y propiedades, ya fueren confiadas a particulares o al estado, no estarán sujetas a embargo ni secuestro, ni a ninguna otra exacción que aquellas que puedan hacerse á igual clase de efectos ó propiedades pertenecientes a los naturales habitantes del Estado en que dichos súbditos ó ciudadanos residieren.


ARTÍCULO XII.[editar]

Los súbditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas del Río de la Plata, no serán inquietados, perseguidos, ni molestados por razón de su religión: mas gozarán de una perfecta libertad de conciencia en ellas, celebrando el Oficio Divino ya dentro de sus propias casas, o en sus propias y particulares iglesias o capillas, las que estarán facultados para edificar y mantener en los sitios convenientes, que sean aprobados por el gobierno de dichas Provincias Unidas: también será permitido enterrar a los súbditos de S. M. B. que murieren en los territorios de las dichas Provincias Unidas, en sus propios cementerios, que podrán, del mismo modo, libremente establecer y mantener. Así mismo los ciudadanos de las dichas Provincias Unidas gozarán, en todos los dominios de S. M. B. de una perfecta é ilimitada libertad de conciencia, y del ejercicio de su religión pública o privadamente, en las casas de su morada, o en las capillas y sitios de culto destinados para el dicho fin, en conformidad con el sistema de tolerancia establecido en los dominios de S. M.


ARTÍCULO XIII.[editar]

Los súbditos de Su Majestad Británica residentes en las Provincias Unidas del Río de la Plata, tendrán el derecho de disponer libremente de sus propiedades, de toda clase, en la forma que quisieren, ó por testamento, según lo tengan por conveniente; y en caso que muriere algún súbdito británico, sin haber hecho su dicha última disposición ó testamento en el territorio de las Provincias Unidas, el cónsul general Británico, o en su ausencia, el que lo representare, tendrá el derecho de nombrar curadores que se encarguen de la propiedad del difunto, a beneficio de los legítimos herederos, y acreedores, sin intervención alguna, dando noticia conveniente a las autoridades del país; y recíprocamente.


ARTÍCULO XIV.[editar]

Deseando Su Majestad Británica ansiosamente la abolición total del comercio de esclavos, las Provincias Unidas del Río de la Plata se obligan a cooperar con Su Majestad Británica al complemento de obra tan benéfica, y a prohibir á todas las personas residentes en las dichas Provincias Unidas o sujetas a su jurisdicción del modo mas eficaz, y por las leyes mas solemnes de tomar parte alguna en dicho tráfico.


ARTÍCULO XV.[editar]

El presente tratado será ratificado, y las ratificaciones canjeadas en Londres dentro de cuatro meses, o antes si fuere posible.

En testimonio de lo cual los respectivos plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus sellos.

Hecho en Buenos Aires, el día dos de febrero en el año de nuestro Señor mil ochocientos veinte y cinco.

Manuel J. García. (LS)


Treaty[editar]

EXTENSIVE Commercial Intercourse having been established for a series of years between the Dominions of His Britannic Majesty, and the Territories of The United Provinces of Rio de la Plata, it seems good for the security as well as encouragement of such Commercial Intercourse and for the maintenance of good understanding between His said Britannic Majesty and the said United Provinces, that the Relations now subsisting between them should be regularly acknowledged and confirmed by the signature of a Treaty of Amity Commerce, and Navigation.

For this purpose they have named their respective Plenipotentiaries, that is to say:-

His Majesty the King of the United Kingdom of Great Britain and Ireland, Woobdine Parish, Esquire. His said Majesty's Consul General in the Province of Buenos Aires and its Dependencies; -and the United Provinces of Rio de la Plata, Señor Don Manuel José García, Minister Secretary for the Departments of Government, Finance, and Foreign Affairs, of the National Executive Power of the said Provinces;

Who, after having communicated to each other their respective Full Powers, found to be in due and proper form, have agreed upon and concluded the following Articles:—


ARTICLE 1.[editar]

There shall be perpetual Amity between the dominions and Subjects of His Majesty The King of the United Kingdom of Great Britain and Ireland, and the United Provinces of Rio de la Plata, and their inhabitants.


ARTICLE II.[editar]

There shall be, between all the Territories of His Britannic Majesty in Europe, and the Territories of the United Provinces of Rio de la Plata, a reciprocal freedom of Commerce. The Inhabitants of the two Countries, respectively, shall have liberty freely and securely to come, with their ship and Cargoes, to all such Places, Ports, and Rivers, in the Territories aforesaid, to which other Foreigners are or may be permitted to come, to enter into the same, and to remain and reside in any part of the said Territories respectively; also to hire and occupy houses and warehouses for the purposes of their Commerce; and, generally, the Merchants and Traders of each Nation, respectively, shall enjoy the most complete protection and security for their Commerce; subject always to the Laws and Statutes of the Two Countries respectively.


ARTICLE III.[editar]

His Majesty The King of the United Kingdom of Great Britain and Ireland engages further, that in all His Dominions situated out of Europe, the Inhabitants of the United Provinces of Rio de la Plata shall have the like liberty of Commerce and Navigation stipulated for in the preceding Article, to the full extent in which the same is permitted at present, or shall be permitted hereafter, to any other Nation.


ARTICLE IV.[editar]

No higher or other Duties shall be imposed on the importation into the Territories of His Britannic Majesty, of any articles of the growth, produce, or manufacture of The United Provinces of Rio de la Plata, and no higher or other Duties shall be imposed on the importation into the said United Provinces, of any Articles of the growth, produce, or manufacture of His Britannic Majesty's Dominions, than are or shall be payable on the like Articles, being the growth, produce or manufacture of any other Foreign Country; nor shall any there or higher Duties or Charges be imposed, in the Territories or Dominions of either of the Contracting Parties, on the exportation of any Articles to the Territories or Dominions of the other, than such as are or may be payable on the exportation of the like Articles to any other Foreign Country: nor shall any prohibition be imposed upon the exportation or importation of any Articles the growth, produce, or manufacture of His Britannic Majesty's Dominions, or of the said United Provinces, which shall not equally extend to all other Nations.


ARTICLE V.[editar]

No higher or other Charges on account of Tonnage, Light, or Harbour Dues, Pilotage, Salvage in case of Damage or Shipwreck, or any other local charges, shall be imposed, in any of the Ports of said United Provinces, on British Vessels of the burthen of above one hundred and twenty tons, than those payable in the same Ports, by Vessels of the said United Provinces of the same burthen; nor in the Ports of any of His Britannic Majesty's Territories, on the Vessels of the United Provinces of above one hundred and twenty tons, than shall be payable, in the same Ports, on British Vessels of the same burthen.


ARTICLE VI.[editar]

The same Duties shall be paid on the importation into the said United Provinces of any Article the growth, produce, or manufacture of His Britannic Majesty's Dominions, whether such importation shall be in vessels of the said United Provinces, or in British Vessels; and the same Duties shall be paid on the importation into the Dominions of His Britannic Majesty of any Article the growth, produce, or manufacture of the said United Provinces, whether such importation shall be in British Vessels, or, in Vessels of the said United Provinces. —The same Duties shall be paid, and the same Drawbacks and Bounties allowed, on the exportation of any Articles of the growth, produce, or manufacture of His Britannic Majesty's Dominions to the said United Provinces, whether such exportation shall be in Vessels of the said United Provinces, or in British Vessels; and the same Duties shall be paid, and the same Bounties and Drawbacks allowed, on the exportation of any Articles the growth, produce or manufacture of the said United Provinces, to His Britannic Majesty's Dominions, whether such exportation shall be in British Vessels, or in Vessels of the said United Provinces.


ARTICLE VII.[editar]

In order to avoid any misunderstanding with respect to the regulations which may respectively constitute a British Vessel, or a Vessel of the said United Provinces, it is hereby agreed, that all Vessels built in the Dominions of His Britannic Majesty, and owned, navigated and registered according to the Laws of Great Britain, shall he considered as British Vessels, and that all Vessels built in the Territories of the said United Provinces, properly registered and owned by the Citizens thereof, or any of them, and whereof the Master and three-fourths of the Mariners at least, are citizens of the said United Provinces, shall be considered as Vessels of the said United provinces.


ARTICLE VIII.[editar]

All Merchants, Commanders of Ships, and others, the subjects of His Britannic Majesty, shall have the same liberty, in all the Territories of the said United Provinces, as the Natives thereof, to manage their own affairs themselves, or to commit them to the management of whomsoever they please, as Broker, Factor, Agent or Interpreter; nor shall they be obliged to employ any other Persons for those purposes, nor to pay them any salary or remuneration, unless they shall choose to employ them; and absolute freedom shall be allowed, in all cases, to the Buyer and Seller to bargain and fix the price of any goods, wares, or merchandize imported into, or exported from the said United Provinces, as they shall see good.


ARTICLE IX.[editar]

In whatever relates to the lading and unlading of Ships, the safety of merchandize, goods, and effects, the disposal of property of every sort and denomination, by sale, donation, or exchange, or in any other manner whatsoever, as also the administration of Justice, the Subjects and Citizens of the Two Contracting Parties shall enjoy, in their respective Dominions, the same Privileges, Liberties, and Rights, as the most favoured Nation, and shall not be charged, in any of these respects, with any higher Duties or Imposts, than those which are paid, or may be paid, by the Native Subjects or Citizens of the Power in whose Dominions they may be resident. They shall be exempted from all compulsory military Service whatsoever, whether by Sea or Land, and from all forced loans, or military exactions or requisitions; neither shall they be compelled to pay any ordinary taxes, under any pretext whatsoever, greater than those that are paid by Native Subjects or Citizens.


ARTICLE X.[editar]

It shall be free for each of the Two Contracting Parties to appoint Consuls for the Protection of Trade, to re side in the Dominions and Territories of the other Party; but before any Consul shall act as such, he shall, in the usual form, be approved and admitted by the Government to which he is sent; and either of the Contracting Parties may except from the Residence of Consuls, such particular Places as either of them may judge fit to be so excepted.


ARTICLE XI.[editar]

For the better security of Commerce between the Subjects of His Britannic Majesty, and the Inhabitants of the United Provinces of Rio de la Plata, it is agreed, that if at any time any interruption of friendly Commercial Intercourse, or any rupture should unfortunately take place between the Two Contracting Parties, the Subjects or Citizens of either of the Two Contracting Parties residing in the Dominions of the other, shall have the privilege of remaining and continuing their Trade therein, without any manner of interruption, so long as they behave peaceably, and commit no offence against the laws; and their effects and property, whether entrusted to Individuals or to the State, shall not be liable to seizure or sequestration, or to any other demands than those which may be made upon the like effects or properly, belonging to the Native Inhabitants of the State in which such subjects or Citizens may reside.


ARTICLE XII.[editar]

The Subjects of His Britannic Majesty residing in the United Provinces of Rio de la Plata, shall not be disturbed, persecuted, or annoyed on account of their Religion, but they shall have perfect Liberty of Conscience therein, and to celebrate Divine Service either within their own private houses, or in their own particular Churches or Chapels, which they shall be at liberty to build and maintain in convenient places, approved of by the Government of the said United Provinces: -Liberty shall also be granted to bury the Subjects of His Britannic Majesty who may die in the Territories of the said United Provinces, in their own burial places which, in the same manner, they may freely establish and maintain. In the like manner, the Citizens of the said United Provinces shall enjoy, within all the Dominions of His Britannic Majesty, a perfect and unrestrained liberty of Conscience, and of exercising their Religion publickly or privately, within their own welling houses, or in the Chapels and places of worship appointed for that purpose, agreeably to the system of toleration established in the Dominions of His said Majesty.


ARTICLE XIII.[editar]

It shall be free for the Subjects of His Britannic Majesty, residing in the United Provinces of Rio de la Plata, to dispose of their property, of every description, by Will or Testament, as they may judge fit; and in the event of any British Subject dying without such Will or Testament in the Territories of the said United Provinces, the British Consul General, or, in his absence, His representative, shall have the Right to nominate Curators to take charge of the property of the deceased, for the benefit of his lawful heirs and creditors, without interference, giving convenient notice thereof to the Authorities of the Country; and reciprocally.


ARTICLE XIV.[editar]

His Britannic Majesty being extremely desirous of totally abolishing the Slave Trade, The United Provinces of Rio de la Plata engage to co-operate with His Britannic Majesty for the completion of so beneficent a work, and to prohibit all Persons inhabiting within the said United Provinces, or subject to their jurisdiction in the most effectual manner and by the most solemn laws, from taking any share in such Trade.


ARTICLE XV.[editar]

The present Treaty shall be ratified, and the Ratifications shall be exchanged in London within four months, or sooner if possible.

In Witness whereof the respective Plenipotentiaries have signed the same, and have affixed their Seals thereunto.

Done at Buenos Aires, the second day of February, in the year of our Lord one thousand eight hundred and twenty-five.


WOODBINE PARISH (L.S.)
H.M. Consul General.