Verdaderas cuentas del Gran Capitán

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


Verdaderas cuentas del Gran Capitán.

En las memorias del Gran Capitán Gonzalo de Córdoba, que se conservan en los archivos del conde de Altamira y en el castillo de Simancas, se encuentran los apuntes siguientes:

Cuentas del Gran Capitán, tomadas en Ñapóles por don Fernando V de Aragón, rey de España, y por su esposa doña Isabel la Católica. [1]

Primera suma remitida al Gran Capitán Gonzalo de Córdoba:

130,000 ducados.
80,000 pesos de segunda,
3.000,000 de escudos de tercera.
11.000,000 de escudos de cuarta.
13.000,000 de escudos de quinta.

Seguían además otras cantidades que el tesorero del rey relataba, autorizando S. M. un acto tan imponente.

El Gran Capitán contestó: — Que no estaba prevenido para satisfacer á los cargos, y que al dia siguiente iria preparado y entonces se veria quién alcanzaba.

A las veinticuatro horas presentó su descargo, que leyó en altas voces para que todos lo pudieran entender. Abrió un grande y voluminoso libro, que llevó al efecto , en que tenia apuntados sus descargos. «Doscientos mil setecientos treinta y seis duros y nueve reales en frailes, monjas y pobres para qué rogasen á Dios por la prosperidad de las armas españolas.

Cien millones en palas, picos y azadones.

Cien mil ducados en pólvora y balas.

Diez mil ducados en guantes perfumados para preservar á las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla.

Ciento sesenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas en el uso continuo de repicar todos los dias por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo.

Cincuenta mil ducados en aguardiente para la tropa en un dia de combate.

Millón y medio de ducados para mantener prisioneros y heridos.

Un millón en misas de gracias y Te Deum al Todopoderoso.

Tres millones en misas para los muertos.

Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías y...

Cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el rey pedia cuentas al que le ha regalado un reino.»

Los tesoreros confundidos, los que las cuentas hablan oido riendo á mas no poder, y el rey avergonzado levantó la sesión y mandó que no se volviese á hablar de semejante asunto.


  1. Estas cuentas ó cargos fueron hechos al Gran Capitan despues que verificó la conquista del reino de Nápoles.