Prólogo-Prospecto Morir por falta de memoria — El arre del filósofo — El aumento del prefacio — Adivinanzas (1) — Esperanza de un zapatero — La mujer del literato — Cuestión de gramática — El cartel — El jubileo — Un amor romántico curado con aceite — Enigmas (1) — Los toros — El amo burlado — El paseo en la caja del reloj — La oratoria nueva — La molinera en el rio — La declaración indagatoria — El jóven y las viejas — Una misa corta — De qué mujer debe tener celos un marido — La economía doméstica — Un caballero instruido — Pensamientos profundos — La réplica oportuna — La curiosidad exagerada — Enigmas (2) — No hay peor sordo... — El justo por el pecador — Lamentos de un paleto por la pérdida de su burra — La profunda habilidad de dos concejales — La sagacidad de un tonto — La adulación — El convidado y el cubierto — El rey y el paleto — La conformidad — El rey y Quevedo — La agudeza de un loco — Adivinanzas (2) — Las alforjas cosidas y descosidas — La precaución acertada — La boticaria y la medicina — El alcalde y su burro — El retor y el vicario — El gobernador y el alcalde — Los versos pecadores — El olvido de sí mismo — La religión verdadera — El rey sarmentador — El caballo tortuga — El ladrón de huevos — El flato noble — Las siete cabrillas — El arzobispo jóven — La botica vestida de novia — Los dos gabanes — La virtud de la turquesa — La habilidad de hallar dinero — Adivinanzas (3) — La escasez de cuernos — El fusilamiento á peseta — La ronquera de una dama — El frasco pequeño — Lo que se entiende por desafinar — El abrigo de cristal — El llanto justo — El recibimiento de un comisionado de apremio — Las cosas perdidas — El exámen de doctrina — El convite económico — La elección de un cuadro — Enigmas (3) — El descamisado — Un gran pensamiento — Pensamiento ingenioso — La pregunta escusada — Los doce pares de Francia — El valor de un torero — El rey y el cura de aldea — El disfraz equivoco — La escala jerárquica de los ladrones — Economía estudiantil — La confesión de un ratero — El consejo de un sabio — La edad de una hermosa — El hurto del vino — La vida de fraile — El primer sermón — La traducción literal — La arenga de un alcalde — Adivinanzas (4) — El predicador y el albeitar — La prueba — El caballero de Madrid y el de provincia — La esplicacion innecesaria — El descansar fuera de tiempo — El loco por la pena es cuerdo — Lo preciso y lo difuso — El lenguaje de las peces — Un tiro difícil — Lo que es una obra postuma — La escasez de doncellas — El hombre disfrazado de pájaro — Enigmas (4) — El casco del dragón — El murmurador — La exageración cortada por mitad — El sacramento del matrimonio — Los tres oficios del barbero — El fin del mundo — Una precaución sabia — San Cristóbal y el mundo — El gato cocinero — El perro novio — La oreja de Alejandro — La ocupación de los criados — La memoria del estómago — La compra á deber — El efecto y la causa — Las pildoras sánalo todo — La curación completa — La diferencia en el medir — El derecho de matar — Receta para desatascar un coche simen — El uso de condenarse — El santo del dia — Los años no se roban — La edad en los dientes — Ni pies ni cabeza — La purga pintada — Uno es uno y otro es otro — El carro de paja y el hombre — Adivinanzas (5) — El reloj gusano — El tuerto y el cojo — Una verdad peligrosa — Tal para cual — Enigmas (5) — La contestación hábil sin entender la pregunta — La inocencia discreta — Un buen remedio á falta de azotes — El reparto del hambre — El cojo y el jorobado — El aprehensor prendido — El cabello de la Virgen — El moribundo y el acreedor — La superchería — La relación de un andaluz — El engañador engañado — La curiosidad de una niña — El espíritu de contradicción — Que lo ahorquen — Las malas lenguas — El pacto con el verdugo — El rey levantando un burro — El pantalón único — La duración del placer — El cortaplumas perdurable — Sobre favor, paga — Una letra mas — A mucho fuego mucha agua — Diferencia entre la y griega y la i latina — El recogido en la calle — ¿Cuántos dioses hay? — El sombrero de Carlos III — El paraíso de los moros — Adivinanzas (6) — La libertad á tiros — La mujer perdida — Consejo de mujer — Enigmas (6) — Papeles viejos — Curiosidad de mujer — El verdugro barato — El acreedor y el deudor — El derecho de los hermanos — El peine de asta — La prudencia de un marido — Un perro barbero — El cazador sediento — El ojo hallado — El cojo y su enemigo — La satisfacción bien dada — El parentesco con la mula — La industria de un pobre — Hágalo usted mejor — La cara de un feo — El efecto de las barrajas — La pretensión imposible — Los celos de un hombre pacífico — La abundancia de caza — El sacristán y su ayuda — Las herraduras en su lugar — La música en el entierro — El capitán y el soldado — Los versos de un rey — El plato valiente — El poeta herrador — Los árboles del Paraiso — Una cabeza de espediente — El caballo lector — Una pequeña dificultad — ¿Es historia ó fábula? — El soldado arqueólogo — Adivinanzas (7) — Los tres asientos en la diligencia — Modelo de cartas conyuguales — Enigmas (7) — El espanta-pájaros — Un acreedor de lo que no hay — El contrato deshecho — El cubo de chocolate — La zarza alguacil — El criado recien venido — La ortografía en las calcetas — Lo mismo la pena que el delito — La contestación á una insolencia — La locura de casarse viejo — La nariz cortada y pegada — Conocer por el olfato — Los santos de medio cuerpo — La murmuración de los borrachos — El puente sin pretiles — El apóstol correo — La cuenta de un italiano — La esplicacion de un delito — Adivinanzas (8) — La vieja á caballo sobre un cerdo — El parecido completo — El que á los suyos parece — La reprimenda de un padre — El zapatero y la cabeza cortada — La tos y los dientes — El marido sensible — El paleto en el teatro — Un testamento original — El labrador y la linterna — Enigmas (8) — La supresión del tiempo — El retrato leyendo — Receta para los ojos — La pérdida irreparable — El amo rico y el criado fuerte — El francés y los españoles — El procurador y el sastre — El tonto y el mosquito — La instrucción de un pastor — Enigmas (9) — El dinero y el vino — El viajero universal — Un buen deseo — El casamiento imposible — El acertijo — La muerte de un cadáver — El leñador honrado — El juego de prendas — El uso de las pistolas — El muerto escribiendo — El oficial de porcelana — El enfermo regateando su entierro — El hurto de un par de botas — La oración del perezoso — La hermana muerta y la viva — La risa — Adivinanzas (9) — A cada uno lo suyo — El tirador y el blanco — El registro de necedades — Pensamientos (1) — El bibliotecario ignorante — El burro astrólogo — El amor de afinidad — La paciencia de un filósofo — Lo que vá y lo que se vá — Un perro pancista — La paz y la guerra — La costumbre es ley — El aumento de valor — La silba antes de tiempo — El ministro y las piruetas — La orden militar — El adulterio en Esparta — Comer para morir — Enigmas (10) — La necesidad de puntuar bien — El maestro de Cisneros — La asadura á crédito — Epitafios portugueses — Pensamientos (2) — Lo que es un oso — El informe — Las medias del revés — Los criados del rey — La vírgen de parto — La pena del talion — Verdaderas cuentas del Gran Capitán — Célebres cartas — Adivinanzas (10) — La modestia zapatera — La vuelta del que no marcha — Tutearse para despedirse — Cada uno sabe dónde le aprieta, etc — La economía práctica — Las tiendas abiertas — La imposibilidad de llorar — Un predicador miedoso — La discusión concejil — Belleza contra talento — La razón del celibato — El medio de hacer amigos — La exactitud de un portero — El pueblo siempre es igual — La esplicacion de un zapatero — Enigmas (11) — El vino bueno — El encuadernador y el presidiario — El premio de la memoria — El tesoro — Las cosas supérfluas — La nieve y las vacas — Tomar el parecido — Las dos sordas — Carlos III y su paje — Un bibliotecario sabio — El pelo atado — Una alcaldada — El orgullo abatido — Los monos y las peras — Adivinanzas (11) — A un favor otro igual — Las vacas del asturiano — La esperanza de ser diablo — La lengua de las mujeres — Memorial que presentó á un Grande — La razón de la sinrazón — La proposición de un negocio — La cortedad de genio — La cuenta cabal — Necedades de gran valor — La repetición del eclipse — El reloj atrasado — El nombre apelativo — El hoyo grande — No se bate el dichoso — Enigmas (12) — La contestación sutil — Morderse las orejas — Aunque no lo dijese — La bomba convertida en salvadera — El valentón — El marrano y el burro — El vecino — La predicción — La misa de alba — Descaro para pedir — El parentesco decente — La razón de no escribir — Segunda sin primera — Una sola pregunta — Aprender á nadar en seco — El dolor acomodaticio — Escipion y Ennio — El dormido despierto — El respeto al público — El portero alarmado — Una carta y una contestación — El mondadientes — Adivinanzas (12) — Una buena mujer — La pintura y el blanqueo — El insulto rechazado — La aflicción de una viuda — Lo que no se puede enmendar, hacerlo nuevo — El tratamiento — Vaya una duda — La hermosa sin boca — La bestia mas grande — La curación de un mal genio — Para no tropezar estarse echado — El loco y el podenco — La astucia de Mitrídates — El pintor pica pleitos — El hijo filósofo — Examinar el sol con candil — El tribunal de mujeres — La sentencia de un alcalde — Curar con ejemplos — La hermosura á pedazos — Pensamientos con suerte — Una indirecta del padre Cobos — El sermón de una kuákara — El Emperador y el poeta — Enigmas (13) — Los pasados y los presentes — La muerte de una cuñada — Lo bueno y lo malo del madrugar — Los aplausos de la muchedumbre — Exageraciones — Un cero en medio — El hermano y la hermana — La sombra del asno — A un asombro otro mayor — La ópera gratuita — Santa Teresa y las elecciones — El curioso por su mal — La perfección de la imperfección — La confianza de un hombre generoso — Adivinanzas (13) — La malicia de los pavos — Los adornos exagerados — Lo que signifíca ventana — La cena por la mañana — La venganza de un marido — El suicidio de un avaro — El suelto que no se puede prender — El canónigo y el ladron de trigo — El hijo del pueblo — Un padre de talento — Relación entre el comer cebada y el rabo — La cuenta igual — El amor de ultratumba — La sencillez de un niño — Pensamientos (3) — Pensamientos persas — La paga de un sermón — El yerro de un cazador — La equivocación de un verdugo — Los zapatos roidos por los ratones — Dosear de palabra — Las desgracias reunidas — La justicia de Marruecos — Enigmas (14) — El Miércoles de Ceniza — Secretos de naturaleza — Contra el mal de suegro — El soldado y el perro — El peluquero burlado — Para que no haga daño el chocolate — El consuelo de la albarda — Pensamientos (4) — Esopo segundo — Los treinta años clavados — El amigo desconocido — Para que los ratones se maten ellos mismos — Adivinanzas (14) — La nariz escalera — El jubón del rey Católico — El arte de remozar — Los sabios aman — El hurto incompleto — El herrador y su idea — Cómo sabe la perdiz — Felipe II y su favorito — El error del pié — Comentarios al Alcorán — Dichos célebres de Sócrates — El temor de sí mismo — Enigmas (15) — La prudencia de una nuera — El destierro como un bien — La salud de un muerto — El caballo de Pauson — La subordinación militar — Abrir al que llama — El muchacho despejado — Zapatero á tus zapatos — Refranes — Augusto mal comido — El secreto de naturaleza — El examen del paleto — La censura de unos versos — Consejos para las novias — El aprendiz de carnicero — La fé de erratas — Los dos sonetos peores — Pensamientos (5) — Esperanzas de estudiante — Decir que sí ó á la cárcel — Los paréntesis — El chocolate en miniatura — Pensamientos de Tháles — La murmuración — La oración de una vieja — Adivinanzas (15) — Contestación de un embajador — La fealdad de Simónides — ¿Quién hallará la mujer fuerte? — Mujeres heroicas — El novicio jugador — El hombre mas feo — Los comestibles mas baratos — El primer día de viuda — La compra de una burra — La estratagema frustrada — La ciudad de las tabernas — El ay del tesorero — El hijo fraile — La murmuración en plural — Enigmas (16) — De consejo muda el sabio — El caballo curandero — Los ladrones aconsejados — Las dos manolas — Gastar con prudencia — Los frenos trocados — El aceite de la lámpara — El dominosteco — El fín del burro — El miedo del marido — Las visiones — Buscar la lengua — Consejos para vivir mucho — Las dos religiones — El don detrás y delante — La mujer descalabrada — Un literato sin letras — El mayor mal de los males — El perdón fingido — Adivinanzas (16) — El incrédulo y la medicina — La bofetada — El tocinero en el palco — El celoso enfermo — Filipo y la vieja — La justicia y el puerco — Lo tratado es tratado — El noble y el plebeyo — El burro encantado La pregunta de doble sentido — Adivinanzas (17) — La razón perdiendo — La próroga del eclipse — El caballo de regalo — La piedad de una viuda — El retrato de una muerta — Una lección de abogacía — La gallina del diablo — El ojo en la mano — Dos sobrescritos — El a b y el c d — El alma de Pero-Nuñez — La pobreza de un rico — La astucia de la mujer — El cabrito soltero — El guia de la danza — El parecer de la señora abogada — Previsión de un ajusticiado — El pleito de la cabra — El predicador sin auditorio — La mediación de un cordero — Enigmas (17) — El diablo y el novicio — Lo que es gollería en una venta — Pensamientos (6) — El pobre y los ladrones — El perdón por delante — Datos biográficos de Adam — Adivinanzas (18) — El judío y el dia de fiesta — Los rábanos — Las medias de una criada — El depósito comido — El músico de Mitrídates — La muerte rogada — Los ciegos burlados — La carne podrida — La confesión de una casada — Un grande hombre vengándose como un niño — La alegría para todos — La berza y la caldera — La suegra y la nuera — Enigmas (18) — La prueba de la locura — La nobleza en la rueca — La imitación — La equivocación — Los tres enigmas — El contrabandista delator — El regalo de Noche-buena — El sermón perdido — El hombre infusorio — Los enemigos del alma — La mujer de Sócrates — La caridad interesada — Las cabezas de borrico — La apelación para ante el mismo juez — El ciego y la luz — La poca ropa — El asesinato por amor — Adivinanzas (19) — Carta de una mujer enamorada — Los dos lados de todas las cuestiones — Las misas de un testamento — La anguila á cuenta de palos — La carta de un ahorcado — La mujer aguda — Pensamiento de un moro — La indirecta de un suegro — El testamento interpretado — Una buena sopa — Enigmas (19) — Nuevo metodo de sacar muelas — La cabeza escondida — El predicador y el tamborilero — El peluquín á la moda — Las tripas corazón — El salón de Apolo — El arpa del gitano — El maldiciente — El estudiante haciendo huevos — El caldo entre piedras — En medicina, la fé — El chocolate ayudado — La razón convincente — La cena á medio dia — Un negocio mejorable — La pérdida de un vecino — El ejercicio de fuego de un recluta — La espada contra la reja — El criado dormilón — El labrador, el criado y su madre — Adivinanzas (20) — El diablo aprendiendo á freir huevos — El estudio fácil