Compendio de la historia geográfica y natural del reyno de Chile/IV

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COMPENDIO
DE LA HISTORIA NATURAL
DEL REYNO DE CHILE.

LIBRO QUARTO.

GUSANOS, INSECTOS, REPTILES,
peces, páxaros y quadrúpedos de Chile

EL reyno animál, hablando generalmente; no es tan rico de especies en Chile como en las demas regiones de las Américas; pues aunque los gusanos, los insectos, los páxaros y los peces abundan alli de especies y de individuos, es muy escasa la clase de los reptiles; y aun la de los quadrúpedos apenas contiene treinta y seis especies indigenas: pareciendome, á lo que voy observando, que los insectos terrestres son mucho mas numerosos en Italia que en Chile, y que en aquel Reyno hay mas multiplicacion y diversificacion de gusanos marinos, proveyendole copiosamente aquella parte del mar pacifico que baña sus costas, de un gran numeroGusanos.
Piru.
de Zoofitos, Litofitos y Moluscos, muchos de los quales yacen todavia ignorados de todos los naturalistas.

Moluscos.
Lavquentu.
Entre estos últimos son notables los Piures, Pyura gen. nov. [1], tanto por su figura, quanto por el modo con que se alojan. Estos vivientes, apenas dignos de tal nombre, estan formados al modo de una pera de cerca de una pulgada de diámetro, ó por mejor decir no son nada mas que un saquillo conico, carnoso, lleno interiormente de un agua subsalsa, de color roxo, provistos de dos trompas en la parte de arriba, una de las quales hace las veces de boca, y la otra de ano, al modo que sucede á las Tetias, y en medio de las quales se ven dos puntillos negros y resplandecientes, que es de creer sean los ojos. Por lo que hace á lo demas, no me fue posible descubrir en ellos ni mas organos ni mas visceras distintas de la carnosidad que compone toda su corporatura, la qual es lisa por afuera y balbulosa por adentro: pero sin embargo son muy sensibles; y quando les tocan ó sacan fuera de su habitacion, arrojan con impetu por ambas trompas el agua de que estan llenos.

Estos animalillos habitan en una especie de colmena glutinosa de varias figuras, cerrada enteramente por la parte de afuera, y repartida por adentro en diez ó mas celdillas, separadas unas de otras por medio de fuertes membranas. Cada individuo tiene su celdilla, donde pasa una vida solitaria sin comunicacion alguna visible con sus compañeros, y privado absolutamente de libertad de poder salir de ella, aunque no está sujeto con ningun genero de ligadura. De este modo aislado de vivir, se infiere con evidencia que estos solitarios son hermafroditas de la primera especie, esto es, que producen sus semejantes al modo que las conchas sin ningun genero de union de sexôs distintos: pero no acierto á explicar como se haga su propagacion, la qual, atendida la naturaleza de las prisiones en que se encuentran, me parece muy dificil de comprehender; á lo qual se agrega, que quando yo salí de aquel pais, estaban todavia por perfeccionar mis observaciones sobre un objeto tan importante.

Las colmenas que sirven de domicilio á estos singulares vivientes se asemejan al alcionio, y estan pegadas á las rocas sumergidas en el agua, de donde arrancandolas las olas del mar, las arrojan á la orilla. Los naturales comen los Piúres, ya cocidos, ó ya tostados en su propio alveolo, y tambien secan grandes porciones para enviarlos á la provincia de Cuyo, en la qual gustan mucho de este marisco, cuyo sabor, especialmente quando está fresco, es bueno y muy parecido al de las langostas marinas. Quizá sean de este genero las fuentes de mar de que hace mencion Kolbe en la descripcion del Cabo de Buena Esperanza.

Las olas del mar arrojan freqüentemente á la orilla varias especies de Holoturias harto curiosas, y en particular la Holoturia Pphisalis, que algunos llaman Galera, y otros hortiga marina, por el escozor y comezon insufrible que causan á quien las toca. Es de la hechura y casi del mismo volumen que una odre ó vexiga de buey llena de ayre, solo que está por abaxo provista de un gran numero de patas, ó mas bien de antenas ramosas enredadas unas en otras, y en medio de las quales está situada la boca, que es muy disforme. Estas antenas estan hermosamente pintadas de roxo, violado y turquí: la piel de que se compone la odre ó vexiga, es cristalina, y formada, segun parece, de fibras longitudinales y transversales, en las quales se observa una especie de movimiento peristaltico: la parte de arriba está adornada de una membrana en forma de cresta, y pintada como las antenas, la qual se extiende de punta á punta, y sirve de vela al animal: por ultimo, la vexiga se presenta vacia á excepcion de una de sus extremidades, en la qual se ve un poco de agua clara detenida alli por un diafragma membranoso, que impide que se derrame por la restante concavidad.

Ademas de la xibia ó Sepia officinale se encuentran en el mar Chileño otras tres especies de xibias estrañas y singulares. La primera es la Sepia unguiculata [2], que es de gran mole, y que en lugar de pezoncillo tiene armadas las patas de dos órdenes de garras ó uñas agudas y semejantes á las del gato, que recoge al modo que este animal en una especie de bayna. Este marisco tiene un sabor delicado, pero no es muy comun en aquellos mares. La segunda es la Sepia tunicata [3], llamada asi porque está cubierta de una piel transparente, que ademas de la propia, le viste como si fuera una tunica desde la cola hasta la cabeza, terminado su cuerpo en dos aletas semicirculares que rematan, como los de la xibia Sepiola, en los dos lados de la cola. Son increibles las cosas que cuentan los marineros acerca de la magnitud y fuerzas de tales xibias, reduciendose lo que hay de cierto á que las mayores que se pesaron en tierra pasaron de ciento y trece libras castellanas, sirviendo su carne de excelente alimento para nutrirse.

La tercera es el Pulpo, Sepia exapodia [4], la qual, sin embargo de no tener mas de seis patas, no por eso dexa de ser una verdadera xibia, bien que de tan extraordinaria figura, que viendola parada parece mas bien una rama desgajada de un árbol que no un animal. Su grueso no excede del del dedo indice, y tendrá cerca de medio pie de largo, dividiendose todo su cuerpo en quatro ó cinco articulaciones que van en diminucion hacia la cola; y tendidas sus patas, que tiene reunidas hacia la cabeza, parecen otras tantas raices. Estas patas estan armadas de pezoncillos como las de las demas xibias, pero son casi invisibles, y la cabeza es informe, bastante corta, y provista de dos trompas ó antenas. Este animal entorpece por un momento la mano desnuda que toca su cuerpo, sin causar ningun otro daño; y el licor negro que contiene en una vexiguilla, como las demas especies del mismo genero, es excelente para escribir.

Los Echinos ó Erizos marinos se dividen en varias especies, siendo los mas particulares los Erizos blancos y los negros. Los blancos, Echinus albus [5], son globulosos, de tres pulgadas de diámetro: tienen la costra y las espinas blancas, y la substancia interna, que es sumamente sabrosa, de un color amarillazo. Los Erizos negros, Echinus niger [6], son de figura oval, algo mayores que los blancos, y tienen las espinas, la costra y los huevos de color negro: llamanlos erizos del diablo, y nunca los comen.

Testáceos.
Gaquel.
Pero los vivientes de esta clase mas abundantes en aquel mar, son seguramente los Testáceos, de cuyas conchas de todas especies se ven cubiertas las playas, y aun formadas muchas de las mas inmediatas colinas, sin embargo de la gran cantidad que cogen los marineros todos los años para quemarlas y reducirlas á cal. Son raros alli los géneros de las tres familias, en que se dividen por lo comun los cuerpos de este órden, que no contengan algunas especies incognitas, haviendo ademas diversos generos nuevos que todavia se hallan sin determinar: mas como quiera que la brevedad que me he propuesto seguir no permite que me detenga en su clasificacion respectiva, me ceñiré á dar una idea sucinta de aquellas especies de que hacen mas freqüente uso en sus comidas los naturales, y las quales pertenecen á los generos de las ostras, de las almejas, de las camas, de las navajas de Barbero, de las patenas ó lepades, de los peynes, de los folados, y de los bucinos.

Las Ostras, Ostrea edulis, se encuentran en varias partes de aquella costa; pero las mas grandes, y de un sabor verdaderamente delicado, son las que se pescan en las playas de Coquimbo, cuyos vecinos distinguen varias especies, que bien consideradas, no son sino variedades, á excepcion de una que me pareció no diferenciarse de la Ostra ephippium de la India oriental; y tambien abundan mucho en aquellos parages los peynes, asi los que tienen las dos valvas convexas como los que las tienen llanas.

Las principales especies de almejas que alli se conocen son la comun, la margarita, la grande y pequeña magallanica, el Choro, y la negra. La almeja grande magallanica tiene seis pulgadas de largo y tres de ancho, y el periosto ó epidermis que cubre su superficie externa, es de un color pardo sucio: pero luego que se quita esta pelicula, se descubre la concha que es de un hermoso celeste, venado de listas purpureas que siguen los contornos de todos los acanalados que tiene la concha, cuya superficie interna es de color de madre perla listado de bandas roxas. El Magallanico pequeño viene á tener el mismo color, pero su figura es mas oval; y ambos contienen unas perlas pequeñas, cuyas aguas son por lo general de muy poco brillo: bien al contrario de las que se encuentran en la almeja margarita, que aunque mas pequeñas que esotras, tienen bellisimo oriente.

El Choro, Mytulus Chorus [7], tiene cerca de siete pulgadas de largo y tres y media de ancho: su epidermia es de un color turquí, pero la concha es de un blanco brillante, vanado de listas celestes, y la substancia interna, que es totalmente blanca, tiene un sabor exquisito. Esta especie abunda mucho en las cercanías de la Isla Quiriquina y en las playas del territorio de Arauco. La almeja negra, Mytulus ater [8], que es poco menor que la precedente, tiene la concha casi tan aspera y escabrosa como la de la pina: su color es un turquí obscuro, y su carne negra; pero reputandola los naturales por mal alimento, se abstienen de comerla.

Los rios y lagunas de Chile contienen tambien un infinito numero de almejas de agua dulce, pero de un sabor insipido y desagradable, que se dividen en tres especies conocidas baxo los nombres de Dollum, Pellu y Uthif, todas las quales, comparadas con las marinas, tienen un movimiento progresivo bastante veloz, pues andan en un minuto, como yo lo observé, cerca de un pie de camino. Tambien son comunes en aquel mar las Telinas, especialmente las Virgate y llamadas Mayco en lengua del pais, y las Albidas, llamadas Chalgua.

La Thaca, Chama Thaca [9], es una concha del genero de las chamas, casi redonda, de quatro pulgadas de diámetro, estriada longitudinalmente, y manchada de blanco, de violado y de amarillo. La superficie interna es de un hermoso color de aurora, y el animalejo que alli se alberga tiene un excelente sabor. La Machi, Solen Macha [10], es del genero de aquellos Testáceos, llamados Cuchillos del mar en consideracion á su hechura; y cuya concha, que tendrá de seis á siete pulgadas de largo, está variamente pintada de celeste y de pardo. Estas dos especies se ocultan, como todas las demas de su genero, entre las arenas de las orillas del mar, de donde las sacan los pescadores guiados de unos chorrillos de agua que lanzan de quando en quando. Tambien crian perlas, aunque tan pequeñas como todas las otras que se encuentran en las conchas de aquella costa.

Las rocas del Archipielago de Chiloé albergan excelentes folados ó datiles marinos, llamados vulgarmente Comes, Pholas Chiloensis [11], los quales son bivalvos con algunas apofisis cretáceas hácia la parte superior, tomando tal incremento que se encuentran muchos de cinco pulgadas de largo y de cerca de dos de diámetro.

El genero de las Patenas ó Lepades, contiene muchas especies que por lo general son de buen comer en toda la costa. Los naturales hacen particular estimacion del Pico de papagayo, Lepas Psittacus [12], los quales son de la familia de las conchas anatiferas, y habitan quince ó veinte juntos en las celdillas de una piramide de substancia cretácea, que se fabrican ellos mismos, y pegan á las rocas marinas mas escarpadas en una altura á donde lleguen precisamente las espumas de las mareas, de las quales toman su alimento por un agujero que hay en cada una de las celdillas. La concha de estos Testáceos se compone de dos piezas grandes y de quatros pequeñas, notandose en las grandes que son salientes la misma figura que el pico del papagayo; y de aqui ha derivado su nombre, Estos animales son parecidos á los de las bellotas marinas, pero sus patas son mucho mas cortas, y su carne es blanca, tierna, y de excelente sabor: los hay de varios tamaños, bien que los mayores no pasan de una pulgada de largo. Fuera del mar se mantienen vivos dentro de sus albeolos por espacio de quatro ó cinco dias, alargando el pico de quando en quando como para respirar.

Hay tambien muchas variedades de Murices, de Purpuras, y de Bucinos, mereciendo particular estimacion el Loco, Murex loco [13], por el buen sabor de su carne, que es blanca y un poco dura; bien que los cocineros han encontrado el modo de enternecerla perfectamente golpeandola con un palo antes de cocerla. Este Murice tiene quatro ó cinco pulgadas de alto, y contiene dos ó tres gotillas de verdadero color de purpura en una vexiguilla situada cerca del cuello. Su concha es casi oval, y está llena de nudos y puntas.

Chile carece absolutamente, segun yo observé, de Limazas terrestres desnudas, pero no de las conchudas ó Limazas armadas, las quales se propagan con mucha abundancia por todos aquellos bosques, hallandose en el territorio de la Concepcion una que llaman la Serpentina [14], porque está cubierta de una piel dura y escamosa como la de la serpiente. Su concha, cortada á manera de un cono espiral, es mayor que un huevo de pava, y aparece por afuera estriada longitudinalmente, formando la orla de la abertura un relieve de color roxo como el coral, con que resalta lo demas de la concha, que es de un color gris blanquecino.

Crustáceos.
Coynau.
Los Cangrejos marinos, conocidos hasta ahora, se dividen en trece especies distintas, y los fluviales en quatro; siendo notables entre las primeras por su magnitud y delicado sabor las que los pescadores llaman Talicunas, Xaivas, Apancoras, Peludas, Santollas, y Coronadas: todas las quales tienen las tenazas ó bocas de extraordinario grueso.

Las Talicunas, Cancer Talicuna [15], llevan la cubierta redonda, convexâ, lisa, entera, y de quatro pulgadas de diámetro: las tenazas dentadas: los ojos saltones: el pico largo, y la cola les cubre casi todo el vientre. Su color es bazo cargado; pero luego que se cuecen, toman el mismo color roxo que los demas generos de cangrejos. La Coraza de las Xaivas, Cancer Xaiva [16], es semiesferica con algunas puntas al rededor, siendo su menor diámetro de dos pulgadas y media.

Las Apancoras, Cancer Apancora [17], son un poco mayores que las Talicunas: tienen la costra oval, enteramente dentada, las patas peludas, y la cola bastante larga y triangular. Las peludas, Cancer Setosus [18], estan cubiertas enteramente de unos pelos duros á manera de las cerdas de los puercos, los quales les salen no solamente del vientre y de las patas, sino tambien de la coraza, la qual es tuberculosa, y casi de hechura de corazon: su pico está dividido en dos, es encorvado, y le guarnecen algunas cerdas. Estos animales vienen á ser del tamaño de las Apancoras.

Las Santollas, Cancer Santolla [19], sobrepujan á todas las demas especies tanto en el volumen del cuerpo quanto en el sabor: su costra es orbicular, convexâ, de consistencia casi correosa, y cubierta de espinas de media pulgada de largo que suelta con facilidad al fuego: sus patas son largas gruesas y cubiertas en vez de costra de un pellejo arrugado. Las Coronadas, Cancer Coronatus [20], tienen la costra semioval y entera, sobresaliendoles en medio una prominencia de la misma substancia, que tiene la figura de una corona mural: su cuerpo es liso, y tiene quatro pulgadas y media de diámetro.

Los Barriletes son no menos abundantes en el mar que en las aguas dulces de Chile. El autor del viage del Almirante Anson habla de la magnitud y delicadez de los Barriletes que se hallan en las inmediaciones de las Islas de Juan Fernandez, los quales pesan por lo regular, segun afirma este autor, siete ú ocho libras castellanas [21]. Las Langostas marinas multiplican tambien excesivamente en las aguas de aquellas islas, sin que para cogerlas necesiten los pescadores valerse de mas artificio que de esparcir por las orillas del mar algunos pedazos de carne, y de ir volviendolas ó trastornandolas con un palo conforme van acudiendo al cebo. Con este método tan sencillo se pescan todos los años muchos millares de estos crustáceos, cuyas colas secas remiten á Chile, donde son un bocado muy apreciable.

Los Cangrejos fluviales, dignos de mencion mas particular, son los Albañiles, Cancer Caementarius [22], los quales tienen cerca de ocho pulgadas de largo, son de un color pardo listado de vetas de un roxo encendido, y tienen la carne blanca, y mucho mas sabrosa que la de los demas cangrejos asi fluviales como maritimos. Estos de que tratamos se encuentran con abundancia en todos los rios y arroyos, en cuyas margenes se fabrican con barro ó arcilla una habitacion cilindrica que se alza pie y medio sobre el nivel del terreno, pero tan profundo, que pasa por él el agua corriente encañada dentro de un conducto subterráneo. Los labradores los cogen con facilidad echando en el rio ú arroyo donde los hay un cesto o canasto con un pedazo de carne en el fondo.

Insectos.
Colicoli.
Aunque los insectos terrestres sean por lo general como los que hay en Italia, no por eso dexa de haber muchos distintos, entre los quales se encuentran algunos que merecen particular atencion. Tal es una especie de Crisomela [23] que habita en las flores de la viznaga, la qual es toda dorada, y tan brillante puesta á la sombra como á los rayos del sol: su figura es oval, y poco mayor que una mosca; propagase en la provincia de Maúle, cuyos labradores hacen, ensartandolas juntas, unas cruces preciosas, y varias buxerias que conservan continuamente su brillantez y resplandor.

En la misma provincia se encuentra un escarabajo negro de ocho lineas de largo llamado Pilmo, Lucanus Pilmus [24], el qual arruina las plantas leguminosas, con especialidad las aluvias verdes: pero los labradores han destruido la especie casi del todo, usando de la precaucion de sacudir las plantas asi infestadas sobre vasijas de agua hirviendo, en las quales, por ser muy torpes para volar, caen y se abrasan.

Las Langostas se propagan poco en las tierras de Chile, donde no hacen jamas los estragos que se experimentan en Cuyo y en otros paises. No obstante, sobre los árboles pomiferos se encuentra una de seis pulgadas de largo que parece á primera vista, quando extiende las patas, un ramo desgajado del árbol, concurriendo para aumentar esta ilusion el color de la langosta, igual al de las hojas entre que habita. El vulgo, siguiendo la antigua y erronea opinion de atribuir al espiritu maligno todas las cosas que parecen mal hechas, llama caballo del diablo á esta especie, que es rara y no diferente, segun me parece, de la Longosta elefante del Africa. Hace sesenta años que no se conocia alli el genero de las chinches domésticas ni silvestres: pero desde aquella época, que, fue en la que los baxeles de Europa llevaron las de la primera especie, son comunes en las provincias Septentrionales, y especialmente en la Capital del Reyno; bien que las provincias Australes permanecen todavia exentas de tan fastidiosa incomodidad.

Las Luciernagas que se encuentran por aquellos campos son por lo comun de la misma especie que las que se ven en Italia. Pasando yo de noche por las cercanias de un bosque ví volar entre los árboles, tres gruesos insectos, que despedian de sí tanta luz, que parecian tres brasas ardientes, pues segun pude juzgar no serian menores que las mariposas llamadas cabeza de muerto. Fueron inutiles todas mis diligencias para coger alguno de estos fosforos vivientes; y asi no pude observar el genero á que correspondian, y si eran del de los Cucuyos, ó de los Porta linternas.

Como la familia de las Orugas es en aquel Reyno tan sumamente variada, aparece por todas partes en la primavera un numero prodigioso de mariposas, entre las quales se hallan muchas sumamente admirables, no menos por su magnitud, que por la riqueza y brillo de sus coloridos. Hay particularmente una del primer órden, á la qual he puesto el nombre de Papagayo, Papilio Psittacus [25], por estar variamente pintada de todos aquellos colores que se admiran en los mas hermosos papagayos. La parte superior de la cabeza aparece pintada de un bello roxo de cinabrio manchado de amarillo; este color domina en toda la espalda, pero venado de verde, roxo, y azul celeste: las alas son por encima verdes, con manchas irregulares, amarillas y azules, y por debaxo son rubias: el vientre es celeste, salpicado de pardo y de gris; y las antenas, hechas á manera de mazas, son de color de purpura. Hay otra del mismo tamaño, que los muchachos llaman Paloma, Papilio Leucothea [26], la qual es enteramente de un color blanco argentado, á excepcion de las antenas y de los pies, que son negros.

En el espacio de marisma que yace entre los rios Rapél y Mataquito nacen algunos animalejos que, si hemos de estar á lo que nos dicen los que los han visto, se parecen á los gusanos de seda, y fabrican sobre los árboles silvestres unos capullos algo menores que los de los gusanos de Europa, bien que formados de una seda excelente. No se puede dudar que el agradable temple del clima hace que sea todo el pais adaptabilisimo á la propagacion de estos preciosos insectos: mas como lo proveen de las sedas de Europa, no pueden dedicarse los naturales de Chile á propagar su cultivo.

Jamas habria nadie dudado de que la gran cantidad de pez que se saca en Coquimbo de la celebre Chilca, que es una especie de conicia ú orégano, no fuese una resina destilada de algun arbolillo, si mi paisano el Abate Don Felipe Pando, sagaz observador de las producciones naturales de aquella provincia, no hubiera descubierto pocos años ha que la supuesta pez era fruto de una pequeña oruga rayada de color bermejo, y de cinco ó seis lineas de largo. Estos curiosos insectos aparecen en gran numero por la primavera sobre las ramas de la Chilca, en las quales fabrican sus pequeños capullos de una especie de cera dulce, y tan blanca como la nieve, en los quales se encierran para transformarse en una falena amarillaza, Phalaena ceraria [27]. Me es sumamente sensible el que las circunstancias criticas en que se hallo aquel ilustre observador no le permitiesen llevar á efecto su proyecto importante de reconocer y exâminar si aquella substancia era aproposito para candelas y luces. Lo que sabemos es, que siendo esta cera tan blanca como dexamos expuesto, va degenerando poco á poco en amarilla hasta que se vuelve parda y amarga, á causa de las nieblas que sobrevienen por entonces en aquellas provincias. Los naturales la cogen por el otoño, y hirviendola primeramente, la reducen despues á panes ó marcas, habiendo algunas personas que con el fin de aumentarle su peso, la mezclan con la resina que destila otro arbusto llamado Páxaro bobo, en cuyo estado la compran los dueños de los baxeles para emplearla en los usos del alquitran; y tal es el destino que dan por lo comun á una apreciable substancia, que andando los tiempos, servirá para fines mas decorosos.

Sobre las ramas del romero silvestre se halla tambien una materia tenaz blanquisima, dispuesta en globulillos no mayores que una avellana, y en cuyo centro se contiene un aceyte claro, destilado seguramente del mismo arbusto, y que podria ser util para algun ministerio. Esta especie de agalla sirve de alojamiento á una falsa oruga, que se transforma despues en una mosca de quatro alas de color fusco, que es del genero del Cynips [28].

En las provincias Australes abundan las abejas de varias especies, y con particularidad las meliferas, las quales acostumbran fabricar sus panales ya en los huecos de los árboles, y ya en bucos debaxo de tierra, sacandose de estas colmenas silvestres toda la cera que se consume en el Archipielago de Chiioé: mas si yo no me engaño, faltan enteramente las avispas comunes; por lo menos yo no las vi jamas, como ni tampoco los Mosquitos, los Maringuenes, los Gengenes, ni las demas especies de moscas terribles que afligen é incomodan á los habitantes de los paises calidos, viendose unicamente en los parages donde hay aguas estancadas algunos mosquitos de aquella especie que Linnéo llama Culex ciliaris. Los mosquitos que freqüentan los pueblos, son las tipulas de la especie grande y pequeña, que en nada se diferencian de las de Europa: bien que en la provincia de Colchagua se cria una de mediano tamaño, Tipula moschifera [29], que exhala un olor sueve de almizcle, y de las quales se sirven las aldeanas para sahumar sus vestidos. Por ultimo, ninguna de quantas hormigas pude observar, se distingue de las que hay en Italia.

En el territorio de la ciudad de Coquimbo es donde unicamente se encuentran las Niguas ó Piques, Pulex penetrans, bien que en tan corta cantidad, que una persona que habito por muchos años en aquella provincia me aseguró que jamas havia oido decir que hubiesen picado ni siquiera á un muchacho. La palabra Nigua es en Chile un nombre general que abraza todas las especies de ladillas y liendres que molestan á los animales, y en particular los volatiles, y las quales no se distinguen de las que notamos en los animales de Europa. Ignorando el Teniente General Ulloa la extension que dan á tal voz en el Reyno de Chile, escribió que las Niguas (nombre que restringe á significar unicamente los Piques) se engendran en toda la costa: lo qual no es cierto absolutamente.

En el genero de las arañas no hay otra notable sino es la gran araña Colmilluda, Aranea scrofa [30], la qual habita debaxo de tierra en las cercanias de la Capital: su cuerpo, que es de color pardo aterciopelado, es mayor que un huevo de paloma: sus patas son larguisimas, gruesas y cerdosas: tienen quatro ojos grandes, formando un quadro sobre la frente, y otros dos mas pequeños como los de las arañas de los jardines á un lado y otro de la cabeza, y tiene armada la boca de dos colmillos negros y relucientes de dos lineas de largo y encorvados hácia arriba: pero esta araña, á pesar de su corpulencia y del aparato de sus armas, no es maligna, pues sirve de diversion á los muchachos que les arrancan los colmillos, porque el vulgo cree que son utiles en los dolores de dientes.

Los Escorpiones, llamados en la lengua del pais Thehuanque, Scorpio Chilensis [31], vienen á ser del mismo tamaño que los de Europa, propagandose unicamente en algunos de los montes secundarios de la cordillera: su color comun es un pardo cargado; pero baxo las piedras del rio Coquimbo, los hay tambien amarillos; y unos y otros pasan por no venenosos, mediante á que ninguna persona de quantas han mordido hasta ahora, ha experimentado sintoma alguno maligno. Un joven, á quien pico un escorpion en la estacion del estio hallandome yo presente, no experimentó nada mas que alguna comezon en la picadura, que permaneció encendida por espacio de media hora: bien que, hablando con verdad, estas experiencias accidentales no son decisivas.

Reptiles.<br»Huyñol. Mas arriba diximos que es muy escasa en todo aquel Reyno la clase de los Reptiles; y con efecto, las tortugas aquaticas, las ranas de dos especies, los sapos terrestres y aquaticos, los lagartos tambien terrestres y aquaticos, y las culebras de una especie, son todos los reptiles que se encuentran en aquel Reyno, y entre los quales no hay ninguno de qualidad venenosa.

Las Tortugas se dividen en dos especies, conocidas ya de los naturalistas baxo los nombres de Coriaceas, que habitan en el mar, y Lutuarias, que se encuentran en las lagunas de las provincias Australes: las ranas son la Sculenta, y Temporaria: los sapos terrestres no se diferencian de los que se ven en Italia despues de las lluvias, y solo se encuentran en parages humedos ó pantanosos: pero los aquaticos son de dos especies, conviene á saber, el Arunco, Rana Arunco [32], y el Thaul, Rana Lutea [33]. El Arunco es un poco mayor que la rana temporal, y casi del mismo color: tiene el cuerpo verrugoso, y los quatro pies palmeados, contandosele en los de adelante quatro dedos, y en los de detras cinco que rematan en unas uñas casi imperceptibles. Los Araucanos les llaman tambien Genco, que quiere decir padre del agua, porque ellos creen que contribuyen á la conservacion y salubridad de las aguas. El Thaul es mucho menor que la rana esculenta, á la qual se asemeja bastante en la hechura del cuerpo: pero su piel es enteramente amarilla y verrugosa, y tiene los pies de la misma configuracion que el Arunco, aunque no unidos enteramente con membranas.

El Lagarto terrestre que hay mas notable en el Reyno de Chile es el Pallum, Lacerta Palluma [34], el qual habita debaxo de tierra en los campos; y cuyo largo, midiendolo desde la punta del hocico hasta el origen de la cola, es de once pulgadas y quatro lineas, y su grueso de tres pulgadas: la cola es tan larga como el cuerpo: tiene la cabeza triangular, y cubierta de pequeñas escamas quadradas: el hocico largo: las orejas redondas, y situadas detras de la cabeza como las de los lagartos comunes: cubren la parte superior de su cuerpo unas escamas menudisimas romboidales, teñidas de verde, amarillo, negro y turquí; y la piel del vientre es lisa y de un color verde que tira á amarillo: tiene en cada uno de los quatro pies cinco dedos armados de fuertes uñas; y la cola es redonda, y esmaltada de los mismos colores. Los labradores hacen de las pieles de estos lagartos las bolsas para guardar el dinero.

Hasta ahora no se ha descubierto en las aguas de Chile mas que una sola especie de lagartos aquaticos, á los quales Feuillé, que los vió, puso el nombre de Salamandra aquatica negra [35]. Este lagarto tiene catorce pulgadas y siete lineas de largo desde los labios hasta la extremidad de la cola; su piel, que no es escamosa, y está delicadamente graneada, es de un color negro que tira al turquí: tiene la cabeza larga y levantada; los ojos grandes y amarillos con las pupilas turquies las narices bien abiertas y orladas de un cerco carnoso; el hocico agudo; bien hendida la boca, y en ella dos órdenes de dientes pequeños y corvos; la lengua larga, gruesa, de color bermejo, y asida enteramente por la parte de abaxo á la garganta, en la qual tiene un gran papo que se comprime y se hincha como una vexiga: no tiene orejas, como le sucede á la mayor parte de los lagartos aquaticos; pero le adorna longitudinalmente toda la espalda una especie de cresta perpendicular y ondeada, que le corre desde la frente hasta la extremidad de la cola: los pies de delante son mucho mas cortos que los de detras, dividiendose unos y otros en cinco dedos unidos entre sí por medio de una membrana, y armados en vez de uñas de un cartilago redondo. La cola, que quando nace es estrecha y redonda, se ensancha despues hácia la punta cosa de dos pulgadas, y termina en forma de espatula, dentada á manera de sierra.

La Culebra Chileña es la que los naturalistas llaman Coluber Æsculapii [36], cuyo cuerpo está listado de blanco y de negro, y aun de amarillo sombreado de fusco. Las mayores que yo vi, tenian cerca de tres pies de largo: no son dañinas; y asi los labradores las cogen por la cola sin precaucion ni rezelo, y volteandolas por un rato al rededor de la cabeza para embriagarlas, como ellos dicen, se las enroscan despues en los brazos.

Peces.
Chalgua.
Los pescadores Chileños cuentan setenta y seis especies distintas de peces que se hallan en el mar adyacente, todos muy sanos, y por lo comun de un sabor delicado; y aunque hablando rigurosamente sean distintos de todos los peces del hemisferio Septentrional, no dexa de haber un buen numero, que no haciendo alto en algunas diferencias de poca monta, pueden pasar por individuos de las mismas especies. Tales son entre los Anfibios la raya, el torpedo, la Charcharia, el pez can, el pez sierra, la rana pescadora, y la vieja; y entre los peces propios la anguila, el congrio, el gynopto electrico, el pez espada, el bacalao, la merluza, el lenguado, la raya, la dorada, el bonito, la cabrilla, el atún, el escombro, el sabalo, el barbo de mar, el barbo de rio, el sargo, las sardinas, las anchoas, y otras varias especies.

Es verdaderamente maravillosa la multiplicacion de los individuos de la clase de que tratamos, ya se deba á la propiedad de aquel mar, ó ya al corto numero de pescadores que los destruyen. Asi lo atestiguan quantos viageros han estado en aquellos parages, y entre otros Frezier [37], el Almirante Ansón [38], Byron [39], y Carteret [40]. Todas las bahias, los senos, y las bocas de todos los rios y arroyos hormiguean, por decirlo asi, de peces grandes y chicos, que se agrupan en tan grandes porciones, que en algunos parages los cogen sin valerse del menor artificio. El rio Cauten, cuyo ancho será de unas trescientas toesas, y cuyo volumen de agua es capaz de sostener navios de linea, se llena de tal modo de estos vivientes en ciertos tiempos del año hasta siete leguas mas arriba de su embocadura, que atropados los Indios por ambas orillas, los pescan con grande abundancia, sin valerse de otro artificio que de enclavarlos y espetarlos con cañas puntiagudas de la especie que ya digimos llamarse Coliu, sucediendo casi lo mismo en las bocas de todos los demas rios australes.

Los habitantes del Archipielago de Chiloé, donde es mayor la propagacion de los peces que en lo restante de Chile, hacen en las bocas de los rios, y aun en las playas abiertas, varias estacadas con una puerta hácia el mar, la qual cierran valiendose de una cuerda quando se retiran las aguas: de modo, que luego que menguan las mareas del mar, queda dentro de la estacada una tan grande multitud de pescados, que no siendo bastante para llevarselos todos la gente que acude á este fin, abren la puerta y dexan escapar la mayor parte de los pescados.

Es tal la abundancia de bacalao que hay al rededor de las Islas de Juan Fernandez, que alli se verifica lo que se dice del banco de Terranova, esto es, que el echar el anzuelo y sacarlo con presa, es todo uno. Este pez, en cuya multiplicacion excesiva se complace al parecer la naturaleza, se acerca en grandes carnadas por los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre hácia las playas de Valparaiso, cuyos vecinos, que antes no hacian caso de él, pero que de pocos años á esta parte se han aplicado á una pesca tan importante, cogen y secan una gran cantidad desde que un Frances llamado Mr. Lison estableció alli este ramo de tan util comercio.

Algunos parages de la orilla del mar aparecen varias veces cubiertos de pescados de todas clases, que huyendo de los cetáceos sus enemigos, se acercaron demasiado á la orilla desde donde los lanzaron sobre la arena los choques de las olas del mar. Una parte de ellos sirve de pasto á bandadas de páxaros maritimos, y otra parte sirve puesta en salmuera para el consumo de la quaresma: pero aunque todas las especies son extremamente fecundas en aquel mar, sin embarco, los mas abundantes son los que los naturales llaman Robalo, Corbina, Lisa y Pege-rey.

El Robalo, Esox Chilensis [41], es casi cilindrico: tendrá de dos á tres pies de largo, y está vestido de escamas angulosas en toda la espalda, y argentadas en todo el vientre: las aletas blandas del todo, ó sin ningun genero de espina; cortada la cola, y señalada longitudinalmente la espalda con una lista turquí orlada de amarillo, y su carne es blanca, algo transparente, formando hojas, y de muy delicado sabor, gozando siempre la preferencia el que se pesca en las costas de Arauco, donde se suelen coger algunos de mas de veinte libras de peso. Los Indios de las Islas de Chiloé acostumbran secarlo á el humo despues de haverlo lavado muy bien, y tenidolo en agua del mar veinte y quatro horas, paraque se sale; y luego que está bien seco, lo embarrilan muy bien, poniendo cien Robalos en cada barril, que venden despues en dos ó tres duros: porque asi preparados estos pescados, son los mas sabrosos de todos los secos.

La Corbina, Sparus Chilensis [42], es por lo lo general tan grande como el Robalo, aunque se encuentran muchas de cinco ó seis pies de largo. Este pez tiene la cabeza pequeña, el cuerpo oval, bien ancho, y cubierto de grandes escamas romboides de color de madre perla manchado de blanco, y la cola ahorquillada: algunas lineas parduscas los ciñen obliquamente desde la espalda hasta el vientre: las aletas se componen de radios y espinas: la carne es blanca, consistente y de buen comer, especialmente frita; y si la prepararan como la del atún, tal vez seria mejor que este: pero la industria de aquellos pueblos no se extiende todavia á descubrimientos tan utiles.

La Lisa, Mugil Chilensis [43] se parece mucho al barbo comun en la hechura, en las escamas y en el sabor: pero se distingue de él en la aleta de la espalda, que es unica. La hay de mar y de rio: la primera es poco apreciable, pero la segunda es de un sabor tan verdaderamente exquisito, que no faltan personas que lo prefieran al de las truchas mas delicadas. Ambas á dos tienen poco mas de un pie de largo.

El Pege-rey, Cyprinus regius [44], que se ha grangeado este nombre por la excelencia de su carne, es casi del tamaño de un buen arenque: su cuerpo es cilindrico y cubierto de escamas doradas por toda la espalda, y argentadas por ambos costados: el hocico es corto, obtuso y sin dientes: los ojos amarillos, con el iris purpureo, y la pupila turquí, y las aletas blandas de color amarillo, estendiendose la de la espalda desde la cabeza hasta la cola, la qual está hendida en dos. Es tan abundante este pescado en todo aquel mar, que los pescadores suelen dar sesenta y aun ciento por un real.

Aunque no haya tanta variedad de especies de pescados de agua dulce como de agua salada, es mucho mayor el numero de individuos, siendo increible la cantidad de estos vivientes que se albergan en los rios, lagunas, arroyos, y aun hasta en los menores manantiales de todo el Reyno, particularmente desde el grado 34 hasta el Polo. Las especies mas estimadas que alli se encuentran, son la Lisa de que ya hemos hablado, la Trucha, Salmo truta, que suele tener pie y medio de largo; el Cauque, Cyprinus Caucus [45]: el Malche, Cyprinus Malchus [46]: el Yuli, Cyprinus Julus [47]: la Cumarca ó Peladilla, Stromateus Cumarca [48], y el Bagre ó Luvur, Silurus Chilensis [49].

Este ultimo está cubierto de un pellejo limpio de escamas, liso, pardo por ambos lados, y blanquecino por el vientre, asemejandose mucho en toda su configuracion á las ninfas de los ranaquajos: su cabeza es demasiado gruesa con respeto á su cuerpo, el qual no pasa, quando mas, de once pulgadas de largo: su hocico es obtuso, y tiene unos hilos como los de los barbos: la espina contenida en la aleta de la espalda no es venenosa, como dicen que lo es la de los demas Bagres que se crian entre los Tropicos: finalmente, su carne es amarillaza, y una de las mas delicadas que se pueden hallar entre los pescados. En el mar se cria otra especie ó variedad suya, de color negro, á la qual la tripulacion del Lord Anson puso el nombre de deshollinador de chimeneas.

Las Anguilas se propagan unicamente en los rios de la dominacion Araucana, donde son tantas, que las pescan los Indios poniendo una especie de cestos contra la corriente del agua. En el rio Tolten, que atraviesa el mismo pais, se encuentra un pececillo nombrado Puye, tan diáfano, que segun afirman los que le han observado, poniendose muchos los unos encima de los otros, se ven con claridad los objetos que se hallan debaxo de todos ellos. Si esta propiedad no está exagerada, pudiera servir muy bien este pececillo para descubrir los secretos de la digestion y el curso de los humores.

Aunque las aguas de Chile sean tan abundantes de peces como dexamos expuesto, sin embargo, no hay mas que tres notables por alguna particularidad. Estos son el Pez Faxado, el Pege Gallo, y el Tollo de las Islas de Juan Fernandez, los quales son habitantes del mar. El primero, Chaetodon Aureus [50], es un pescado chato, de figura oval, que tiene doce pulgadas de largo, y está cubierto de pequeñas escamas, faxandole sobre un fondo de color de oro brillante unas faxas de color gris, y otras negras, distintas y claras, y de ocho lineas de ancho. Estas bandas son cinco: la primera negra, la qual pasa circularmente por los ojos desde la nuca: dos de gris, que circuyen el cuerpo hacia el punto del equilibrio, dividiendole en quatro partes iguales; y las otras dos negras y gris, que ciñen el mango de la cola, la qual es de color de plata. Este hermoso pez tiene la cabeza pequeña, el hocico prolongado y armado de dientes pequeños, la espalda enteramente cristada, con una gran aleta espinosa de color amarillo, y la cola, que es á manera de un abanico, está orlada asimismo de bandas amarillas: finalmente, su carne es de exquisito sabor.

El Pege Gallo, Chimaera Callorynchus [51], que Linnéo coloca en el órden de los Anfibios nadantes, tiene cerca de tres pies de largo: su cuerpo es redondo, y mas grueso por en medio que por los extremos, cubriendole enteramente un pellejo azulado y desnudo de escamas. Una cresta cartilaginosa, que adornandole la cabeza, se prolonga cinco ó seis lineas mas allá del labio superior, le ha merecido el nombre de Pege Gallo, ó el de Chalgua-Achaguál que le dan los Araucanos, y que significa lo mismo. Tiene cinco aletas; conviene á saber: la de la espalda, que principia detras de la nuca, y termina en la mitad de la espalda, y es grande y triangular, apoyandose en una espina bien gruesa de cinco pulgadas de largo, y que excede del angulo agudo de la misma aleta; siendo este el unico hueso que se encuentra en el cuerpo de este pescado, que es todo cartilaginoso; pues hasta la misma coluna vertebral es una especie de cartilago ó ternilla no medular sin cavidad alguna y sin nervios, como lo es precisamente la del genero de las Lampreas. Las otras quatro aletas estan situadas cerca de las garras y debaxo del ano: las narices son dobles, cosa rara en los peces, y la cola está hecha á manera de hoz, con la punta encorvada hácia el vientre. La carne de este pescado tiene un sabor desagradable, y los que la comen es mas bien por curiosidad que por gusto.

El Tollo, Squalus Fernandinus [52], es una especie de Pege Can, algo mas grande que el Pege Gallo, siendo notable por dos espinas que tiene sobre la espalda al modo que el Squalus-Acanchias, las quales son triangulares, encorvadas hácia la punta, tan duras como el marfil, de dos pulgadas y media de largo, y de cinco lineas de ancho por cada una de sus frentes ó lados. Estas espinas son un remedio eficaz contra los dolores de dientes, como ha resultado de repetidas experiencias, reduciendose su uso á aplicar al cliente dolorido la punta de una de estas espinas, cuya base espongiosa se va hinchando poco a poco hasta que se pone mas suave y mas blanda, y sin mas diligencia cesa el dolor al cabo de media hora. Gomo la punta de la espina que toca en el diente es de una consistencia tan dura que no se puede atribuir la hinchazon de la parte inferior á la humedad de la saliva, es de creer que provenga su dilatacion del humor corrosivo que causa el dolor, y que será atraido de la substancia interna del hueso.

Aunque los peces cetáceos ó Plagiures pertenezcan á la clase de los animales lactantes, he tenido por conveniente hacer aqui una breve mencion de ellos, considerando que atendiendo muchos autores á su configuracion exterior, los colocan tambien en el numero de los pescados. Las especies de estos animales que freqüentan los mares del Reyno de Chile son las ballenas grandes y chicas, y los delfines de las tres especies que se conocen. Los Araucanos llaman Yene á la ballena grande, ó Balaena Mysticetus, y á la chica, el Balaena Boops, llaman Ycol. Son comunisimas en aquel mar estas dos especies, viendose en ciertos tiempos del año grandes porciones de ellas, particularmente hácia las bocas de todos los rios, donde acuden á devorar á aquellos pescados maltratados del impetu del refluxo.

Los viageros Ingleses que reconocieron en estos últimos años el estrecho de Magallanes y las inmediaciones de la Isla del Fuego, hablan de la gran multitud de estos animales que se encuentran en aquellas aguas, en las quales los naturalistas que acompañaron á Cook en su segundo viage observaron tambien la Ballena Boops. Yo tengo suficientes motivos para creer que todas aquellas especies que, ademas de las dos mencionadas, habitan en los mares del Norte, se hallan igualmente en los mares del Sur: mas como los naturales no se han aplicado á este genero de pesqueria, me ha sido imposible averiguar con exâctitud las especies y diferencias que debe haber entre las ballenas australes, cuyo tamaño seguramente no es inferior al de las de los mares del Norte. No ha muchos años que las olas arrojaron á las costas de los Chones una ballena muerta que tenia noventa y seis pies de largo; y en un parage de aquellas playas se veia una costilla de otra ballena que tenia veinte y dos pies; y asi me admiro de que á pesar del testimonio de todos los viageros pretenda todavia Mr. de Buffon en sus epocas de la naturaleza que los mares Australes no sean á proposito para la produccion de las ballenas, y que no alberguen animales mas corpulentos que los Lamentinos. Este hombre grande, que á veces se dexa llevar demasiado de sus favoritos sistemas, podia acordarse á lo menos de la monstruosa corpulencia de los falsos leones marinos de las Islas de Juan Fernandez, que él mismo describe [53].

Algunas veces se presentan en los mares de Arauco ciertos animales que aquellas gentes llaman ya toros, y ya vacas marinas, pero que no he podido apurar si son Lamentini ó Rosmari, ó si pertenecen á algun otro genero; no obstante, mas bien me inclino á creer, ateniendome á las descripciones confusas que he adquirido, que son Manaties ó Lamentinos. Los primeros Españoles que se establecieron en la isla grande de Juan Fernandez cogian gran cantidad de estos animales, de cuya carne se alimentaban con gusto: pero el continuo estrago que hacian de ellos, los obligo á abandonar las inmediaciones de aquella isla.

Los Indios aseguran que en ciertas lagunas de Chile se encuentra un desmesurado animal al qual dan el nombre de Gúrúvilu, que quiere decir Zorra-culebra, y el qual, segun ellos, es antropófago, y es causa de que se abstengan de bañarse en las aguas de las tales lagunas: pero no estan de acuerdo en la figura que le señalan, diciendo unos que es largo, á manera de una serpiente, con cabeza de zorra, y afirmando otros que es casi circular como un cuero de vaca bien estendido. Si esto fuese verdad, vendria á ser una especie de manta ó de raza monstruosa: pero se puede dudar si la exîstencia de este viviente sea puramente imaginaria.

Páxaros.
Gunún.
La clase de los páxaros es la que se halla mas bien provista de especies, despues de la de los insectos, entre los animales de Chile; pues las especies terrestres y aquaticas ya conocidas llegan á ciento treinta y cinco: las marinas son inumerables: el genero solo de las golondrinas de mar contiene veinte y seis ó veinte y siete especies distintas; y hay otros muchos generos de casi igual numero: de manera, que el cielo de aquellas orillas se obscurece con bastante freqüencia con las prodigiosas bandadas de páxaros que se juntan y se reúnen para dar caza á los peces que salen de las aguas del mar.

La vasta montaña de la cordillera es, por decirlo asi, el semillero de los páxaros terrestres y fluviales, a donde se acoge por la primavera un buen numero de todos ellos para acudir con mayor seguridad á su propagacion respectiva, y de donde, al asomar las primeras nieves, se retiran á los llanos y á los montes marítimos acompañados de su inumerable descendencia; debiendose atribuir á la mansion que hacen en aquella montaña, cubierta continuamente de nieve, la variedad de colores que se vé en muchos individuos de una identica especie, pues en quantas hay de diversos colores, he observado yo páxaros blancos enteramente.

No todos los vivientes de la clase de que tratamos son especies distintas de los que veo que se propagan dentro de Italia, pues se encuentran muchos, que aunque bien considerados presenten alguna variedad distintiva, pueden pasar por individuos de las mismas especies. Tales son las ánades, las ocas, las cercetas, los esmerejones, los gavilanes, las gangas, las gallinetas, los ayrónes, los alcones, las aguilas, los milanos, los azores, los cernicalos, los páxaros nocturnos, los cuervos, las palomas torcaces, las tortolas, los tordos, las mirlas, los picos, las golondrinas, las perdices, las gallinas domésticas, &c. [54]. Los cazadores numeran trece especies de ánades montaraces, y seis de ocas; siendo la mayor y mas bella entre las de las ánades la que llaman Real, Anas Regia [55], la qual es de mucho mayor volumen que las ánades domésticas, y tiene la parte superior del cuerpo de color turquí, y gris la parte inferior, adornandole el pico una gran cresta encarnada, y el cuello un collar de bellisimas plumas blancas. Entre las ocas es notable la Coscoroba, Anas Coscoroba [56], no menos por su magnitud, que por la facilidad con que se domestica y amansa, aficionandose de tal modo á los que le dan de comer, que los sigue á donde quiera que vayan. Este páxaro es enteramente blanco, á excepcion de los pies y del pico, que son encarnados, y de los ojos, que parecen negros enteramente. El Cisne Chileño, Anas Melancoripha [57], viene á ser del tamaño del cisne europeo, al qual se asemeja mucho en la figura del cuerpo, pero se distingue de él en el color de las plumas que le cubren la cabeza hasta la mitad del cuello, y las quales son de un hermoso color negro, siendo asi que todas las otras plumas tienen un color blanco resplandeciente. La hembra saca seis polluelos que jamas dexa abandonados en el nido, llevandoselos consigo sobre su espalda siempre que sale en busca de su comida.

El Reyno de Chile contiene cinco especies de ayrónes de singular hermosura, el primero de los quales es el Ardea Major de Europa: el segundo, Ardea Erytrocephala [58], es del propio tamaño, pero tiene todo su cuerpo blanco, y un hermoso penacho encarnado que le toca en la espalda: el tercero, Ardea Galatea [59], es de color de leche, el pico amarillo, de quatro pulgadas de largo, y las patas carmesies; y éstas y el cuello tienen dos pies y siete pulgadas de alto: el quarto, Ardea Cyanocephala [60], tiene la cabeza y la espalda turquies, las alas negras, guarnecidas de blanco, el vientre amarillo verdoso, la cola verde, el pico negro, y las patas amarillas: finalmente el quinto, Ardea Thula [61], nombre derivado de la lengua Chileña, es totalmente blanco, y lleva en la cabeza una hermosa garzota del propio color.

Las Aguilas de Chile son de dos especies, conviene á saber, el Aguila encendida de Europa, que los Indios llaman Gnancu, y el Aguila grande que llaman Calquin, y la qual me parece idéntica al Ytzquauhtli, de Mexico, y al Urutaurana del Brasil, que Linnéo llama Vultur Harpia. Tiene adornada la cabeza de una especie de cimera de color turquí: las plumas del cuello, de las alas y de la espalda son de un color negro que tira á azul, y las de la cola estan listadas de pardo y de negro; y el vientre es blanco salpicado de pardo. Este feroz animal aereo tiene diez pies y medio de envergadura.

Tambien hay alli dos especies de tórtolas, una de las quales no se diferencia de la comun europea: mas la segunda, Columba Melanoptera [62], tiene las alas negras, y aplomado lo restante del cuerpo. Es tanto lo que abundan en todo el pais las palomas torcaces, que á pesar del gran numero que matan los labradores, se ven cubiertos de ellas los campos para daño y ruina de todos sus frutos.

Los Picos son de quatro especies, conviene á saber, el Verde, el Virginiano, el Carpintero, y el Pitiu. El Carpintero, Picus Lignarius [63], es poco menor que un tordo, tiene la cimera encarnada, y el cuerpo listado de blanco y de azul turquí, y un pico tan fuerte que no solo agujerea los árboles secos, sino tambien los verdes, haciendo en ellos unos huecos de suficiente profundidad para anidar con sus hijuelos: de manera que destruye un gran numero de árboles frutales. El Pitiu, Picus Pitius [64], es del tamaño de una paloma, y su color pardo, manchado de blanco. Este páxaro no anida como los demas Picos en los huecos de los árboles, sino en las margenes de los rios, el en los declives de los montes, en cuyos parages abre una cueva donde deposita sus hijos, cuyo numero no excede de quatro. Los naturales aprecian sobre manera su carne.

Las Perdices de color de gris y encarnadas, que segun Feuillé son mayores que las de Europa, abundan en todo aquel Reyno, siendo sus carnes de un sabor exquisito, particularmente en los meses de Abril y de Mayo, en los quales engordan mucho comiendo las flores de la Sassia perdicaria. En las marismas se encuentra otra especie mucho mas pequeña, que no es de sabor tan gustoso: pero las Codornices, que son tan comunes en varias partes de América, faltan absolutamente en el Reyno de Chile.

Las Gallinas domésticas que los Indios llaman Achau, son de la misma especie que las caseras de Europa; siendo tradicion constante que las hay alli desde tiempo inmemorial, infiriendose lo mismo del nombre propio que tienen en la lengua Chileña, en la qual falta el de todos los demas volatiles, verdaderos descendientes de raza extrangera, como son las palomas, las ocas, las ánades domésticas, y los pavos: asi que no parece sino que la gallina, el cerdo y el perro, fueron destinados á acompañar en todas partes al hombre. Con efecto los modernos viageros Ingleses, dicen haberlos encontrado en casi todas las islas que han descubierto en el mar del Sur.

Otros muchos páxaros tiene Chile, ademas de los mencionados, que merecen una descripcion particular: mas para no exceder los límites de esta obra, me ceñiré á describir unicamente los mas singulares, dividiendolos en dos órdenes; conviene i saber, en Palmipedos, y en Fisipedos. Los Palmipedos son los que tienen unidos unos con otros los dedos por medio de una membrana, y habitan en el mar ó en los rios, donde se alimentan de pescados y de insectos aquaticos: tales son los siguientes.

I. El Pingüino, Diomedea Chilensis [65], es el anillo ó el eslabon que une los páxaros á los pescados, asi como el volador ó pescado volante es el que une los pescados á los páxaros. Con efecto, tiene pico y pies palmeados como los páxaros aquaticos, y tiene tambien plumas, aunque tan finas que parecen un verdadero pelo: mas lleva por alas dos nadaderas pendientes y cubiertas por arriba de unas pequeñisimas plumas que á primera vista tienen la apariencia de escamas; y como estas aletas son tan sumamente pequeñas le sirven para nadar, y no para que levanten el vuelo. Es del tamaño de un ánade, pero tiene el cuello mas largo, la cabeza aplastada por ambos lados, y pequeña respecto de la mole del cuerpo: el pico es sutil y encorvado por la punta: las plumas que le cubren la parte de arriba del cuerpo son de color gris, variado de azul turquí, y las del pecho y del vientre blancas: la cola no es nada mas que una prolongacion de las ancas o del abdomen; y como es podicipedo, esto es, como tiene situados los pies muy cerca del ano, anda siempre muy derecho, llevando como el hombre levantada la cabeza, e inclinandola ya á un lado y ya á otro para conservar su equilibrio: lo qual ha sido causa de que le llamen páxaro niño, pareciendo des- de lejos un niño quando se empieza á soltar á andar. No tiene mas que tres dedos en cada pie; y no faltan personas que lo confundan con el Alca: pero no se puede dudar, por poco que se reflexione, en la hechura de su pico y de sus narices, que corresponda á el genero de las Diomedeas. Aunque este páxaro es un nadador excelente, no puede, quando el mar está borrascoso, resistir el impetu de las olas; y de aqui se sigue, que durante el invierno, se encuentren muchos ahogados y arrojados del mar á las playas. Los viageros alaban su carne; pero yo no la he probado jamas, ni tengo noticia de que nadie la coma en el Reyno de Chile. Su piel es casi tan gruesa como la de los cerdos, y se despega de la carne con facilidad: hace su nido en la arena, y alli pone seis ó siete huevos, salpicados de manchas negras.

II. El Quethu, Diomedea Chiloensis [66], es del mismo genero, y casi de la propia magnitud y figura del Pinguino, del qual se distingue unicamente en tener las aletas absolutamente sin pelo, en que sus pies estan divididos en quatro dedos tambien palmeados, y en tener vestido el cuerpo de una especie de pluma espesa, larga y de color ceniciento, y tan ensortijada y suave, que parece lana. Los habitantes del Archipiélago de Chiloé, que es donde se encuentra un gran numero de estos páxaros, hilan esta pluma particular, y hacen de ella cubiertas para camas, que son muy estimadas en el pais.

III. El Thage, Pelecanus Thagus [67], que los Españoles llaman Alcatraz, es una especie de onocrotalo, ó de pelicano, de color pardo, y notable por el enorme papo ó bolsa que le cuelga del cuello: su cuerpo no es mayor que el de un gallinazo, pero el cuello tiene un pie de largo, las patas veinte y dos pulgadas de alto, y la cabeza es suficientemente gruesa para sostener un pico de cerca de pie y medio de largo y de cinco pulgadas de grueso medido por la base. Cada batiente del pico tiene unas carreras de dientecillos a modo de sierra, y se encorva por la punta; cuya particularidad distingue especificamente á este pelicano Americano del oriental, el qual tiene el pico cortante, pero de contornos enteros. El batiente inferior del que describimos, se compone de dos piezas que se unen por la punta, las quales son flexibles y elasticas; y ensanchandose por la base, dexan en ella una abertura que se comunica con el papo, el qual, que es una dilatacion de la piel de la quixada inferior y de la del cuello, se compone de una membrana carnosa, capaz de una prodigiosa extension, y cubierta de pluma corta, fina y de color gris. Apenas se distingue este papo, quando está vacío; mas quando el páxaro lo llena de pasto, es cosa que admira el ver la cantidad de peces enteros y destrozados que lleva en él para cebar sus polluelos, los quales por lo comun no son mas que cinco. Atenta siempre la naturaleza á acomodar los medios á los fines, le proveyó de dos grandes alas de nueve pies de envergadura, y guarnecidas de largas guias, sin cuyo auxîlio no podria sostener tan enorme peso: pero su cola es muy corta y redondeada, y los pies tienen quatro dedos unidos unos con otros por medio de una fuerte membrana. El thage es un páxaro melancolico y perezoso, que habita por lo comun en las rocas del mar, sobre las quales construye su nido. Los naturales del pais aprovechan el papo bien preparado para bolsas de tabaco de humo, y aun para hacer linternas, porque, extendiendolo bien, es tan transparente como el papel mas delgado; y yo he visto faroles de pie y medio de alto hechos de la piel de una de estas bolsas ó sacos. Las guias de sus alas son mejores plumas para escribir que las de las ocas y de los cisnes.

IV. El Cage, Anas Hybrida [68], es una especie de oca que habita los mares de las islas de Chiloé, y cuya particularidad consiste en la absoluta diferencia de color que se nota entre el macho y la hembra; porque aquel está vestido de blanquisimas plumas, y tiene pico y pies amarillos, y ésta es totalmente negra exceptuando algun perfil sutilisimo de color blanco que sirve de orla á la extremidad de alguna de sus plumas; y sus pies y su pico son encarnados. Esta total diferencia me resolvió á señalar esta especie con el epiteto de hibryda, ó mulata, como descendiente de un blanco y de una negra. Ambos á dos son del tamaño de la oca doméstica, pero tienen el cuello mas corto, las alas y la cola mas largas, no distinguiendose sus pies de los de las demas especies de ocas: estos dos compañeros inseparables se aman muy tiernamente, á pesar de la gran diferencia de sus colores, y jamas se asocian con los demas páxaros de su especie, sino que, apareados entre sí, van solos al mar en busca de su alimento, hasta que llegando el tiempo de poner y empollar, se retiran á las orillas, donde pone la hembra ocho huevos blancos dentro de un agujero que abren proporcionalmente en la arena.

V. El Flamenco, Phaenicopterus Chilensis [69], es uno de los páxaros mas hermosos que se yen en las aguas dulces de Chile no solo por su magnitud, mas por el vivo color de fuego de aquellas plumas que le cubren la espalda y la parte superior de las alas, campeando maravillosamente un color tan hermoso sobre el blanco brillante de todas las demas plumas. El largo de este páxaro, medido desde la punta del pico hasta la extremidad de las uñas, es de cinco pies, bien que el cuerpo no tiene verdaderamente mas que la quinta parte de esta dimension: la cabeza es pequeña, prolongada, y coronada de una especie de cimera ó copete: los ojos son sumamente pequeños, pero vivos: el pico dentado, corvo por la punta, de cinco pulgadas de largo, y cubierto de una pelicula encarnada: en cada pie tiene quatro dedos, los tres anteriores palmeados, y el posterior suelto: la cola es corta y redonda; y sus alas, proporcionadas á la mole del cuerpo, tienen las guias blancas enteramente, á diferencia del Becharú ó Flamenco de las demas partes de América, y del fenicoptero del África, los quales las tienen negras. Dicese que el color de estos páxaros, quando pequeños, es gris: mas yo que los he visto chicos y grandes, los he hallado todos de un mismo color uniforme. Tambien se dice que uno de ellos está siempre de centinela mientras todos los otros andan en busca de la comida: mas confieso que esta particularidad se ha ocultado á mis diligentes observaciones, con las quales supe de cierto que estos páxaros estan alerta continuamente, y se ponen muy rara vez á tiro de fusil ó escopeta.

Siendo estos páxaros algo mas altos de patas que lo que deberian ser para empollar comodamente sus huevos, construyen su nido de fango, levantandole pie y medio sobre el nivel de las aguas, y dandole la figura de un cono troncado, en cuya cima, excavada á modo de taza, ponen dos huevos blancos sobre una capa de plumas muy suaves. Quando los empollan, sientan los pies en la tierra, y apoyan las ancas sobre la cima del nido, teniendo siempre el cuerpo derecho como si estuvieran sentados. Los Araucanos hacen particular estimacion de las hermosas plumas de estos volátiles, sirviendose de ellas para adornar sus lanzas y sus cimeras.

VI. El Pillu, Tantalus Pillus [70], es una especie de Ibis de color blanco, variado de negro, que habita en los rios y en las lagunas. Este páxaro es notable entre todos los aquaticos por la altura desproporcionada de sus patas, que tienen dos pies, y ocho pulgadas de largo, comprehendidos los muslos; y asi dan los Indios el sobre-nombre de Pillu á aquellas personas que tienen de un largo desproporcionado esta parte del cuerpo. Las patas de este páxaro estan desnudas hasta la articulacion del muslo: el cuerpo no corresponde á su base, pues es de menor volumen que el de la oca, el cuello tiene dos pies y tres pulgadas de largo, y de él pende un papo ó bolsa pequeña desnuda enteramente de plumas: la cabeza es mediana, el pico grueso, convexô, puntiagudo, de casi quatro pulgadas de largo, y desnudo hasta tocar en la frente: tiene en cada pie quatro dedos unidos en la base con una membrana pequeña; y la cola es corta y entera, como la de la mayor parte de los páxaros nadadores o aquaticos. Los Españoles le llaman Cigüeña Chileña: pero ni los caracteres ya mencionados convienen con este genero, ni jamas la vi posarse en los árboles ni en ningun parage elevado, pues su habitacion contínua son los pantanos, los rios, y otros parages húmedos, donde se sustenta de reptiles: anida entre los juncos, y pone dos huevos de un color blanco azulado.

Los naturalistas llaman páxaros fisipedos á los que tienen los dedos sueltos, y no unidos con membranas como los palmipedos ó aquaticos. Los fisipedos viven por lo general en los bosques y llanos, y se alimentan de frutas, de insectos, ó carnes; y este órden, que comprehende los páxaros de melodia, ó música armoniosa, y de carnes de mejor sabor, abraza en Chile las especies particulares siguientes.

I. La Pigda, que es aquel paxarillo brillante conocido en otros paises baxo los nombres de Colibri, Pica-flor, Páxaro mosca, Mellisuga, &c.: porque no sé que se encuentre otro animal al qual se hayan aplicado tantos nombres distintos como se han puesto á este paxarillo, muy digno á la verdad de ser asi particularizado, siendo como es un brevisimo ensayo de las grandes obras de la sabia naturaleza. Linnéo forma de ellos un genero aparte baxo el nombre de Trochilus, al qual refiere veinte y dos especies. Estos paxarillos, hablando generalmente, tienen el cuerpo pequeñisimo, el cuello corto, la cabeza proporcionada, los ojos negros y vivos, el pico tan delgado como un alfiler, y tan largo como el cuerpecillo, la lengua ahorquillada, las patas breves con quatro dedos, la cola compuesta de ocho ó nueve plumas, tan largas como lo restante del cuerpo, y las alas tan grandes que llegan sus guias al tercio de la cola. El colorido es vario segun las especies; pero generalmente es el mas hermoso que puede caber en la imaginacion, concurriendo á formarle no solamente el esplendor de el oro y de las piedras preciosas, sino la luz de todas las tintas mas alegres y mas vivaces que tiene la naturaleza. El brillo y valentia de tales colores tienen mas o menos vivacidad segun es la reflexîon de la luz, el segun las diferentes situaciones de la vista que los observa; añadiendo á estas prerogativas la especialisima de conservar su esplendor aun despues de la muerte del paxarillo y por todo el tiempo que se conserva su cuerpezuelo bien disecado.

Por la primavera se ven volar estos paxarillos lindisimos como si fueran mariposas al rededor de las flores, de las quales chupan su alimento, aunque rara vez se ponen en ellas, siendo lo mas freqüente sostenerse en el ayre de modo que parecen inmobiles. Quando vuelan, se oye un zumbido muy semejante al que forman ciertas moscardas que andan rodeando las flores, y su canto es una especie de murmullo muy claro, debil y proporcionado al organo que lo produce, distinguiendose los machos de las hembras en el esmalte de la cabeza, el qual es de un color naranjado, tan vivo, que centellea lo mismo que el fuego. Hacen estas avecitas sus pequeñisimos ni dos sobre los árboles, texiendolos de pajillas, y tapizandolos de plumas muy blandas, para poner despues dos unicos huevos de la magnitud de un garbanzo, y de color blanco, punteado de amarillo, empollandolos alternativamente el macho y la hembra. Dedicanse á su propagacion en la estacion del verano; y quando llega el invierno, se cuelgan por el pico de una ramilla, permaneciendo inmobiles hasta que vuelve la primavera. Durante el tiempo de invierno, que es para ellos un verdadero letargo, caen en manos de los que los buscan, y que rara vez consiguen cogerlos quando estan en sí, y exercitan todas las funciones y facultades de su vida espirituosa.

Tres son las especies de estos paxarillos que se encuentran en Chile, conviene á saber, el Minimo, el Cabeza turquí, y el Cristado. El Minimo, Trochilus minimus [71], no pesa mas de veinte y dos granos, y su color dominante es un verde tan resplandeciente que parece barnizado. El Cabeza turquí, Trochilus Cyanocephalus [72], tiene el cuerpecillo poco mayor que una nuez, pero la cola es tres veces mas larga: el pico es derecho, agudo y blanquizco: la cabeza de un color vivo turquí dorado: el cuello y la espalda son de un verde tambien dorado y muy transparente: el vientre roxo amarillazo; y las guias de las alas y las plumas de la cola son turquíes, variadas de color de purpura. El Cristado, Trochilus galeritus [73], es mayor que los precedentes, pero menor que el Reyezuelo de Europa: tiene el pico corvo, y le adorna la cabeza un pequeño copete o penacho de color de purpura y oro: el cuello y la espalda son verdes: las guias de las alas y las plumas de la cola son pardas con pintas de oro; y toda la parte inferior del cuerpo es de un color de aurora tornasolado.

II. El Siu, Fringilla barbata [74], que los Españoles llaman Xilguero, porque se parece algo en el color á los Xilgueros de Europa, bien que es mucho mas semejante al canario en la forma, en la elegancia, y en el tamaño del cuerpo. Su pico es conico, derecho, agudo, blanco por la base, y negro hácia la punta: el macho tiene la cabeza aterciopelada, el cuerpo amarillo, listado ligeramente de verde: las alas pintadas de verde, amarillo, encarnado y negro, y la cola parda. Quando es nuevecillo, tiene la garganta amarilla: mas pasados los primeros meses de su crecer, le empiezan á apuntar debaxo del pico unos pelos negros, los quales, á medida que el paxarillo va entrando en edad, van cubriendole la garganta, sirviendo de indicio seguro para saber los años que tiene: porque luego que es viejo, que es quando llega á cumplir diez años poco mas ó menos, tiene una barba bien espesa que le cae sobre el pecho. La hembra es de color ceniciento, con algunas manchas amarillas sobre las alas; no tiene barba, ni canta, pero silva de quando en quando, al contrario que el macho, el qual tiene un canto muy armonioso, y en cierto modo mas agradable que el del canario, pues alza dulcemente la voz, baxandola y sosteniendola por largos espacios con graciosisimos trinos: canta todo el año, y á veces se dedica á imitar con una gracia muy singular la musica de los demas páxaros. Por todas estas circunstancias es muy estimado en el Perú, á donde llevan anualmente un numero muy crecido de ellos.

Las montañas marítimas son el albergue continuo de estos paxarillos, que solo baxan á los llanos mediterráneos durante el invierno, volviendose por la primavera á los Andes para cuidar de la propagacion de su especie, construyendo sus nidos pequeños sobre los árboles, valiendose de plumas y de finas paxillas. De cada cria sacan solamente dos huevos, y como, á pesar del gran numero que cogen todos los años, ya para conservarlos en jaulas, y ya para comerselos (porque su carne tiene un sabor delicado), se multiplican con tal exceso, me inclino á creer que pongan y saquen muchas veces al año. Encerrados en jaulas se domestican muy facilmente, y llegan á ser excelentes reclamos para cazar los demas páxaros de su especie. Los muchachos suelen acostumbrarlos á ponerse sobre una varilla, llevandolos asi por las calles: de modo, que si les quitan la varilla, la buscan inquietos por todas partes sin sosegar ni pararse hasta que la encuentran. Al cabo de un mes de tener yo en mi quarto uno de estos paxarillos era ya tan manso y doméstico, que ni aun puesto en libertad se apartaba jamas de mi asiento sino para revolotear al rededor de mí en ademan de acariciarme: á un silvo que yo diera, se ponia á cantar; y quando volvia á mi casa, eran sumamente parleras las fiestas con que me acariciaba. Qualquiera especie de semillas menudas le sirve de alimento, aunque gustan con preferencia de los de la Madia Sativa, y tambien de la yerba verde, pero con especialidad de las hojas aromaticas de la Scandix Chilensis.

III. La Diuca, Fringilla Diuca [75], es del mismo genero que el Suí, pero de mole un poco mas grande, y de color turquí: su canto es delicioso, especialmente al amanecer, viviendo al rededor de las casas al modo que los gorriones, cuyas propiedades tiene completamente. Quizá corresponda á esta especie el gorrion turquí del Reyno de Congo, cuyo canto alaban excesivamente Merolla y Cavazzi; y aun quizá los paxarillos de la nueva Zelanda que, segun relaciones de Cook, forman un armonioso concierto al romper el dia, no se distingan de la Diuca.

IV. El Thili, ó Chili, Turdus Thilius [76], es una especie de tordo que, segun dexamos ya dicho, parece que dio nombre á todo aquel Reyno. Linnéo, siguiendo á Feuillé, describe la hembra, denominandola Turdus plumbeus, porque su color es á la verdad ceniciento, ó mas bien fusco: pero el macho es totalmente negro, menos por debaxo de las alas, en cuya parte tiene una gran mancha de un hermoso color amarillo. Su configuracion es la misma que la de los tordos comunes, exceptuando la cola, la qual es á manera de cuña: anida en los árboles inmediatos á los arroyos, construyendo su nido con fango, como la mayor parte de los individuos de este genero, y poniendo despues sus huevos, que jamas exceden de tres. Su canto es dulce, armonioso y seguido, pero no los encierran en jaulas: su carne exhala un olor desagradable; y como estas dos cosas los ponen á cubierto de los cazadores, abundan prodigiosamente en todo el pais.

V. La Thenca, Turdus Thenca [77], que yo creo que es una variedad del tordo poligloto de la Virginia, el del Orfeo, ó del Centzontlatole de Mexico, llamado quatrocientaslenguas, por la multiplicidad de su canto, es un páxaro tan grande como el tordo comun, pero cuyas alas y cola, la qual es redonda y entera, son mucho mas largas: ojos, pico, y pies son pardos, y de la configuracion de los que se ven en los demas páxaros de su genero: las plumas de la parte superior del cuerpo son cenicientas y manchadas de pardo y de blanco: las extremidades de las plumas de la cola y de las guias de las alas son blancas, y el pecho y el vientre de un color cenizoso pálido. Este páxaro construye su nido sobre los árboles, dandole la figura de un perfecto cilindro de pie y medio de alto, y guarneciendole al rededor de espinas, pero tapizandolo por adentro curiosamente con lana y con plumas para poner luego sus huevos, que son tres ó quatro, de color blanco con pintas pardas, dexando á un lado una estrecha entrada para introducirse en su albergue.

Es imposible señalar con exâctitud el canto propio de este páxaro; porque aunque canta todo el año, varia de tal modo la prodigiosa diversidad de sus tonos, que no parece que se oye la voz de uno solo, sino de millares de páxaros diferentes aunados para formar un concierto. Tambien posee en grado eminente el talento de imitar al natural todos los cantos de las demas aves; y asi volviendose inmediatamente luego que oye cantar hácia aquella parte, empieza á contrahacer con un gracejo indecible su voz y sus tonos; y de aqui proviene que algunos le llamen páxaro pantomimo. Lo que se puede asegurar es que su voz tiene mas variedad, mas puntos, y mas melodia que la del ruiseñor; y que por ser de un natural tan vivo que no se para jamas, pues aun hasta quando canta va saltando de rama en rama, es cosa harto dificil tenerlos encerrados en jaula; porque á poco tiempo de hallarse sin libertad, mueren consumidos de profunda melancolia, sucediendo lo mismo aun quando los crian en las casas, á no ser que haya un jardin donde puedan solazarse á su arbitrio. Comen de todo, pero particularmente moscas y sebo; y la habitacion que mas les acomoda son las casas rurales.

VI. El Cureu, Turdus Curaeus [78], es un páxaro medio entre el tordo y el mirlo, aunque mas parecido á este que á aquel. Es tan grande como el tordo viscivoro mayor: tiene algo anguloso el pico, y corvo por la punta: las fauces provistas de algunos pelos: las narices cubiertas por la parte de arriba con una pequeña membrana: los dedos arreglados como los de todos los tordos, y la cola de cinco pulgadas de largo, y hecha á manera de cono. Todas sus plumas son de un negro brillante, cuyo color tienen asimismo los ojos, el pico, los pies, las uñas, la carne, y aun hasta los huesos.

Aunque este páxaro tenga mucha estimacion por su musica tan armoniosa y seguida, que causa maravilla el pensar como pueda sostenerla con su debil respiracion, tambien lo es porque imita el canto de los demas páxaros; y porque domesticado, aprende facilmente á proferir las palabras que se le enseñan. Alimentase de granos, gusanos y carne, dando caza á los paxarillos para comerles con sumo placer el cerebro: mas, á pesar de esta inclinacion suya á la rapiña, jamas he visto páxaro que se domestique con tanta facilidad; pues cogido en las selvas, y encerrado en la jaula, empieza á poco rato á comer, mostrandose al dia siguiente tan alegre y contento de su destino, que se pone sin mas diligencia á cantar. Algunas personas le cortan las alas, y le dexan en los jardines á su libertad, para que trepando por los árboles como lo hace, los alegre con su musica armoniosa.

Los individuos de toda esta especie viven en sociedad al modo que los estorninos, yendo todos los dias á grandes bandadas á comer en los prados, y volviendose al anochecer á su albergue, resonando las ayres con su musica y con su festivo solazamiento. Vuelan casi circularmente, procurando siempre ocupar el centro de la bandada; y construyen su nido con mucho arte, formando la base y los contornos con ramas y juncos bien texidos y entrelazados, que cubren por adentro pulidamente con el fango que llevan en uñas y pico. Luego que el edificio tiene el volumen correspondiente, lo pulen con la cola, que les sirve de plana, cubriendole interiormente de borra y pelusa, para que estén alli mas cómodos sus hijuelos, los quales por lo general no son mas que tres, y nacen de otros tantos huevos de un color blanco.

VII. La Loyca, Sturnus Loyca [79], es un páxaro algo mayor que los estorninos, al qual se parece en el pico, en la lengua, en los pies, en la cola, y aun en el modo de vivir y de alimentarse. El macho es de color de gris obscuro, manchado de blanco, á excepcion de la garganta y del pecho, que son de color de escarlata, ó mas bien de un color de fuego muy vivo: el color general de la hembra es un gris mas claro, y el de su pecho un roxo pálido y desbaido: sus huevos, que nunca pasan de tres, son de color ceniciento con mezclas de pardo, y los pone en el primer agujero que encuentra en la tierra, donde los dexa sin afanarse mucho para cuidarlos. La Loyca se cria muy bien en las jaulas, y es muy estimada por su canto dulce y armonioso. Quando se halla en su libertad natural, se eleva por los ayres perpendicularmente, cantando con la hembra hasta que desciende del propio modo á la tierra. Los Indios, que hacen muchas observaciones supersticiosas sobre el canto de esta especie de páxaros, procuran adquirir las hermosas plumas del pecho para adornar sus cimeras.

VIII. La Rara, Phytotoma Rara gen. nov. [80], es casi del tamaño de la codorniz; y su especie, unica en su genero, pertenece al órden de los gorriones del Caballero Linnéo. Este páxaro tiene el pico grueso, conico, recto, puntiagudo, dentado, y de media pulgada de largo: la lengua corta y obtusa: la pupila de los ojos parda: los pies divididos en quatro dedos, los tres anteriores proporcionados, y el posterior corto, y la cola mediana y redonda: el color de su espalda es un gris cargado y obscuro, que se aclara en toda la parte del vientre; y las guias de las alas y las plumas de un lado y otro de la cola tienen las puntas negras. Tiene por canto un grito ronco é interrumpido, que exprime en cierto modo las silabas de su nombre: se alimenta de yerbas.verdes, pero tiene la maligna propiedad de no empezar á comerlas hasta haber segado por junto la raiz, los tallos ó vastagos de la planta, divirtiendose con mucha freqüencia en echar por tierra una gran cantidad de legumbres y de hortalizas sin llegar á comer ni siquiera una hoja, atrayendose de este modo una guerra continua de parte de los labradores, los quales dan muy buen premio á los muchachos que encuentran los huevos de esta ave maligna, que nunca son mas de dos, de color blanco, punteado de roxo. Bien sabedores estos volatiles de la proscripcion fulminada contra la exîstencia de su malevola especie, construyen su nido en los árboles mas espesos, y en los parages mas sombrios y solitarios: pero, á pesar de esta precaucion, se ha disminuido mucho su raza, siendo de creer que quando no se extinga del todo andando los tiempos, á lo menos corresponda siempre su corta propagacion á su nombre.

IX. El Papagayo. Tres son las especies que se hallan en Chile de este genero de volatiles, una de las quales es permanente o estante, y las otras dos son de paso. El Papagayo estante, conocido de aquellos pueblos baxo el nombre de Thecan, Psittacus Cyanalysios [81], es algo mayor que un palomo; adornale el cuello un hermoso collar turquí: las plumas de la cabeza, de las alas y de la cola son de color verde, manchado de amarillo: las de la espalda, las de la garganta y del vientre son amarillas, listadas sutilmente de verde; y su cola es igual y mediana. Todo el pais abunda de esta especie de papagayos que causan gran daño á las frutas, y con especialidad á los granos. Vuelan en numerosas bandadas, y siempre que baxan á tierra para comer, se pone uno en el árbol mas inmediato para hacer la guardia, que se muda de rato en rato para que todos puedan comer, y haya siempre quien con repetidos graznidos avise á los demas compañeros de qualquier peligro. Esto es causa de que cueste mucha dificultad á los cazadores el llegar á sorprenderlos en aquel estado: bien que, valiendose de la estratagema de tirar por alto un sombrero, en pos del qual se levantan de la tierra estos páxaros con una furia increible, logran matar muchos con la escopeta.

Para asegurar estos páxaros la propagacion de su especie anidan en los barrancos y precipicios mas agrios, donde hacen unos agujeros profundos y tortuosos, en cuyo fondo ponen dos huevos blancos del tamaño de los de las palomas comunes: mas los labradores, que los persiguen por todas partes para quitarles los hijos, se descuelgan por unas cuerdas, y sacan los nidos con ciertos garfios ó garavatos hechos para el intento: porque estos polluelos ó pichoncillos tienen un comer delicado, sin embargo de que los venden por poco precio, pues yo he visto dar ocho por la moneda infima del pais, que vale diez quartos y medio. Algunas personas los domestican, porque aprenden á hablar muy bien: mas luego que sus padres conocen que les han robado su primitiva progenie, crian otra segunda, y aun la tercera, y la quarta, siempre que se continuan los robos, hasta que consiguen llevarse consigo mismos el par anual que exîge la naturaleza, y tal es la causa de que, á pesar del gran numero de individuos que perecen todos los años, no se advierta diminucion en la prodigiosa fecundidad de la especie.

Los Papagayos de paso son el Choroi y la Jaguilma, á los quales llaman de paso no porque salgan jamas de las tierras de Chile, sino por que pasando los estios en la cordillera, baxan por el invierno á los campos. Ambos á dos son de la magnitud de una tortola, y de la raza ó familia de los papagayos. El primero, que denominaré Psittacus Choraeus [82], tiene la parte de arriba del cuerpo verde, el vientre ceniciento, la cola proporcionada, y habla mejor que todos los otros. El segundo, Psittacus Jaguilma [83], es totalmente verde, á excepcion de las puntas de las dos alas que son pardas, y tiene una cola muy larga que finaliza en punta. Los individuos de esta ultima especie son los mas fecundos entre todos los papagayos; siendo tan inmensas las bandadas que acuden á los llanos situados entre los grados 34 y 45, que quien no los hubiere visto no podrá formarse una idea correspondiente. Quando se levantan para marchar en demanda de nuevos pastos, obscurecen el sol, y atolondran las gentes con el confuso rumor de sus gritos, porque jamas dexan de graznar mientras vuelan.

Es la fortuna que estos páxaros destructores no arriban á aquellas tierras hasta mucho tiempo despues de la recoleccion de los frutos, abandonandolas antes que empiecen los arboles á brotar: porque á no ser asi, lo arruinarian todo con sus picos terribles, con los quales dexan totalmente despojados, aun hasta de las raices de todas las yerbas, los campos por donde pasan. No se sabe quantas veces pongan y saquen al año: yo soy de opinion de que crian todos los meses, menos en los de invierno, pues de otro modo fuera cosa imposible que haciendose un estrago tan grande en ambas especies, volviesen en mucho mayor numero todos los años. Los labradores montan en veloces caballos para asaltarlos con impetu repentino quando estan puestos en tierra, matando grandes porciones de ellos con unas varas muy largas que llevan en la mano; porque su propia multitud es causa de que se impidan unos á otros el tomar prontamente el vuelo. La carne de estos páxaros es muy delicada, y mas tierna y gustosa que la de los demas papagayos.

XIII. El Theghel, Parra Chilensis [84]. En casi toda la América se encuentran ciertas gallinazas que tienen armadas las alas de fuertes espolones, y conocidas en el Brasil, donde son muy comunes, con el nombre de Jacanas, y con otras varias denominaciones en todas las demas provincias. La de Chile de que tratamos es casi tan grande como una picaza, solo que tiene las patas mas altas: su cabeza es negra, y adornada de un penacho pequeño: el cuello, la espalda y la parte anterior de las alas son de color violado: la garganta negra hasta la mitad del pecho: el vientre blanco, y las plumas de las alas y las de la cola, que son muy cortas, de un pardo cargado: lleva sobre la frente una carnosidad encarnada, dividida en dos lobos: el pico es conico y algo encorvado hácia la punta, y de casi dos pulgadas de largo: las narices prolongadas y abiertas, y las patas sin plumas hasta mas arriba de la articulacion de los muslos: los pies tienen los quatro dedos sueltos y regulares, no desproporcionados como los de la Brasiliense; y los espolones, que no le salen de la extremidad de las alas, como se supone generalmente, sino de la punta del codo, ó de la articulacion del brazo con el antebrazo, son amarillazos, conicos, de substancia huesosa, de media pulgada de largo, y de tres lineas de grueso medidos por la base.

Como este páxaro se halla tan bien armado, se defiende con vigor de todos los animales, á los quales rechaza golpeandolos furiosamente con sus puntas agudas. Jamas se pone en los árboles, aunque tiene muy bien hechos y tendidos los dedos, ni menos gusta de lugares elevados, sino que habita continuamente en los llanos, sustentandose de insectos y de lombrices: anida entre las yerbas, y pone solamente tres huevos algo mayores que los de las perdices, de color fusco variado de negro, y mas sabrosos que los de las gallinas. El macho y la hembra permanecen juntos continuamente, pero rara vez aparecen formando bandadas. Siempre que ven que se acerca á sus huevos alguna persona, se retiran silenciosamente del nido, escondiendose entre las yerbas, y no dexandose ver hasta estar á cierta distancia, sin dar las menores señales de temor ni inquietud: mas luego que conocen que el cazador se va acercando á los huevos, le acometen con un furor increible. Es cosa averiguada que estas aves no graznan durante la noche, á no ser que sientan pasos de personas humanas, y asi los Araucanos se sirven de ellas en tiempo de guerra como de otras tantas centinelas vigilantes para precaverse de las sorpresas del enemigo. En tiempos pasados se divertian los caballeros de aquellas ciudades en cazar estos páxaros con alcones amaestrados, pero ya los matan con la escopeta; y su carne no es inferior á la de las mejores gangas.

XIV. El Piuquén, Otis Chilensis [85], es una especie de avutarda mayor que la europea, de color blanco, y cuya cabeza y cuchillos de las dos alas son cenicientos, y negras las primeras guias: la cola es corta, y poblada de diez y ocho plumas blancas: no tiene excrecencia alguna en la cabeza ni en la garganta: el pico es proporcionado, y semejante al de la avutarda: los pies se componen de quatro dedos bien gruesos, y tiene el espolon posterior á cierta altura de los demas. Este páxaro, que se complace en ir recorriendo los campos en compañia de otros de su misma especie, se alimenta de yerbas, y no empieza á procrear hasta tener dos años cumplidos; y entonces pone la hembra seis huevos blancos, y mayores que los de la oca. Su carne es de mucho mejor sabor que la de las pavas; y como se domestica y amansa con facilidad, hay muchos labradores que los crian ya en sus propias haciendas.

XV. El Cheuque, o Avestruz Americano, Struthio Rea [86], abunda mucho en los valles de todos los Andes, particularmente en las cercanias de la gran laguna Nahuelguapi. Este avestruz, cuya estatura es igual á la de qualquier hombre, tiene el cuello de dos pies y ocho pulgadas de largo; la cabeza pequeña, redonda, y vestida de plumas, los ojos negros con los parpados adornados de cejas; el pico corto, y casi tan ancho como el de los ánades; los patas tan largas como el cuello; los pies divididos en tres dedos anteriores bien espaciados, y en uno posterior apuntado; y la cola compuesta de plumas iguales y cortas que le nacen del obispillo. Sus alas tienen ocho pies de envergadura, pero son inhabiles para el vuelo á causa de la construccion de sus plumas, cuyas barbas no estan unidas unas con otras como las de los demas páxaros y sino desprendidas y sueltas con movimientos flexîbles. Estas plumas y las de la espalda son de color ceniciento obscuro, y las demas que cubren lo restante del cuerpo son blanquecinas; pues aunque se ven algunos páxaros de estos, ya negros enteramente y ya blancos, deben ser reputados por monstruos que no hacen especie.

El Cheuque no tiene armadas de puas las alas ni el esternon calloso, como el avestruz africano: pero tiene la misma propiedad de devorar indistintamente quanto se le pone delante, no escapandose de su voracidad ni aun los pedazos de hierro, bien que las moscas son el alimento que mas le agrada, dandoles caza con una destreza muy singular: se defiende á coces de qualquiera que le persigue; y quando quiere juntar sus hijuelos, los llama con un silvido muy semejante al que suele formar el hombre. Sus echaduras, que ponen en tierra, constan por lo comun de quarenta ó sesenta huevos, los quales son de muy buen sabor, y tan grandes que caben muy bien dos libras de liquido en qualquiera de sus cascaras. Los naturales aprovechan sus plumas para penachos, parasoles, plumeros, &c. y Mr. Paw, que se suele olvidar con mucha freqüencia del titulo de su obra, saca á plaza á este páxaro como degenerante del avestruz africano solo por tener tres dedos anteriores, y no dos como aquel; siendo asi que aun quando estos dos vivientes fuesen de una misma especie, que ciertamente no lo son, deberia resultar la presuncion de bastardia contra el avestruz africano, por ser el defectuoso en el numero de los miembros destinados á los individuos que componen su clase.

XVI. El Pequen, Strix Cunicularia [87], es un páxaro del genero de las lechuzas, acreedor á nuestra atencion por los grandes agujeros que acostumbra abrir en los campos rasos para depositar en ellos sus huevos. Estas cuevas son tan profundas, que el Padre Feuillé afirma haber consumido mucho tiempo en cavar una de ellas sin haver podido encontrar con el fondo. La estatura de este poderoso minador vendrá á ser igual á la de un palomo, pero su pico, que se parece mucho al del gavilan, es fuerte, corto y encorvado: tiene las narices bien altas: los ojos grandes, con el iris amarillo: toda la parte de arriba del cuerpo es del mismo color manchado de blanco: la garganta, el pecho, el vientre, y la cola, cuyo largo no excede del de las plumas de las alas, son de un blanco sucio: tiene vestidos los muslos de pluma muy fina, y cubiertas las patas de unos tuberculos, de los quales le salen unos pelos ó cerdas cortas; y sus dedos, que son bien fuertes, rematan en uñas encorvadas y negras. El Pequen no evita tanto la luz como los demas páxaros de su genero, pues se le vé pasearse freqüentemente acompañando su hembra al rededor de la boca de su agujero en busca de los insectos y de los reptiles, de que se alimenta, ocultando lo que le sobra en un montoncillo de tierra á los lados del mismo agujero. Su graznido, que es lugubre é interrumpido, parece que profiere las silabas de su nombre: pone quatro huevos de color blanco, salpicado de amarillo, los quales, á pesar de la profundidad en que yacen debaxo de tierra, no se pudieron exîmir de las investigaciones de un observador pertinaz: tal fue el Padre Feuillé, el qual afirma que la carne de este páxaro tiene un sabor maravilloso; bien que á mi noticia no ha llegado que hasta ahora la haya comido ningun Chileño.

XVII. El Tharu, Falco Tharus [88], es una especie de aguila del tamaño de un buen capon, muy comun en todas las tierras de Chile. El macho es de color blanquecino, salpicado de negro, y lleva en la cabeza una especie de corona compuesta de plumas negras, mas largas en la circunferencia que en el centro: el pico es blanquecino, y hecho al modo del de las aguilas comunes: tiene los pies amarillos y escamosos, divididos en dedos armados de garras muy fuertes: las guias de las alas, y las puntas de las de la cola son negras; y la hembra, algo menor que el macho, y de color fusco, lleva en la cabeza una cresta negra y pequeña. Estos páxaros construyen sus nidos sobre los mas altos árboles, formando con palillos delgados unas como parrillas de figura quadrada, sobre las quales amontonan una gran cantidad de borra, de lana y de plumas, para poner alli cinco huevos blancos con pintas de color gris. Alimentanse de toda especie de animales y aun de los cadaveres: pero en vez de perseguir ó cazar los volatiles á la descubierta como los demas páxaros de rapiña, se asocian primeramente con ellos, y despues les avanzan como traidores por las espaldas quando menos lo esperan. El macho anda siempre con una gravedad afectada, y con la cabeza levantada; y quando grazna, lo qual hace con mucha freqüencia, va levantando la cabeza por grados hasta que la pone sobre la rabadilla, y de este modo termina su fastidiosa cancion mirando con el pico hácia arriba.

XVIII. El Jote, Vultur jota [89], es muy semejante al Buitre Aura conocido ya muy bien de los naturalistas, y aun quizá no es sino una de sus diferencias, bien que se distingue del Aura en tener el pico ceniciento con la punta negra, pardas las plumas de las dos alas, y todas las demas negras: tiene la cabeza desnuda, y cubierta unicamente de una piel arrugada y roxiza, y el iris y las patas son pardas. El Jote no adquiere estos coloridos desde que nace, sino por grados; y asi quando polluelo es totalmente blanco, no empezando á ennegrecerse hasta algun tiempo despues de haber abandonado su nido; y entonces le aparece sobre la espalda la primera mancha negra á modo de un pequeño lunar, que despues se le vá estendiendo y dilatando por todo su cuerpo. Aunque este páxaro es tan grande como un gallinazo, y tiene el pico encorvado y muy fuertes las garras, no acomete jamas á ningun otro páxaro, contentandose con la carne de los cadaveres que se encuentra, y con los reptiles á que puede dar caza. Es tan estupido y negligente, que le llaman con razon el asno de los páxaros; y con efecto, suele estarse inmovil horas enteras sobre las rocas y sobre las casas con las alas tendidas para tomar el sol. Jamas se le oye graznar, como no le molesten ó le persigan; y entonces, chillando como una rata, vuelve quanto ha comido: añadiendo á estas propiedades la de exhalar de todo su cuerpo un hedor fastidioso y desagradable. Construye su nido con un arte muy conforme á su natural indolencia, reduciendose su artificio á amontonar sin órden, ya en los barrancos, ó ya en campo abierto algunas hojas secas y algunas plumas, sobre las quales pone dos huevos blancos con una leve tinta de humo.

XIX. El Cóndor, Vultur Gryphus [90]. La palabra Condor, con que se denomina universalmente un buitre tan desproporcionado y enorme, se deriva de la lengua perulera: porque los Chileños llaman Manque á este páxaro, que es sin contradiccion el mayor que sostienen los ayres. Linnéo le dá diez y seis pies de envergadura; pero los mayores que yo he visto no tenian mas que catorce pies y algunas pulgadas. Su cuerpo, mucho mas grueso que el del aguila real, está vestido de plumas negras, á excepcion de la espalda, que es totalmente blanca. Adornale el cuello un collar de una pulgada de ancho, y formado de plumas levantadas y blancas: en la cabeza no tiene mas que una especie de pelo corto y bien fino: los ojos son negros, con el iris de color roxo pardo: el pico, que tiene quatro pulgadas de largo, es grueso y corvo, negro por la base y blanco hacia la punta: las guias de las alas tienen por lo comun dos pies y nueve pulgadas de largo, y quatro lineas de diámetro; los muslos tienen diez pulgadas y ocho lineas de largo, pero las canillas no tienen mas que unas seis pulgadas; y en cada pie lleva quatro dedos robustos: el de detras es de casi dos pulgadas de largo, con una sola articulacion y una garra negra que mide once lineas: el de enmedio tiene tres articulaciones, y su largo son cinco pulgadas y diez lineas no contando la garra, la qual es corva, blanquizca, y de veinte y dos lineas de largo; y aunque son algo mas cortos los otros dos dedos, estan armados dé garras no menos robustas. La cola de este páxaro es entera y pequeña con proporcion á la gran mole del cuerpo: la hembra es menor que el macho, y de color pardo: no tiene el collar que dexamos descripto pero lleva en la cabeza un penacho ó pequeño copete.

Los Condoros hacen sus nidos en las faldas mas asperas de los montes, sobre las rocas que salen fuera de tierra, donde ponen dos huevos blancos mucho mayores que los de las pavas; sirviendoles por lo comun de sustento la carne de los animales que encuentran muertos, ó que matan ellos mismos, haciendo las veces de lobos, que no se conocen en Chile. Acometen á los rebaños de ovejas y cabras, y no pocas veces dan caza á los becerros quando los encuentran separados de sus madres, lo qual hacen juntandose algunos de ellos; porque precipitandose entonces de improviso sobre el becerro, le rodean con las alas abiertas, le pican los ojos para que no pueda huir, y le destrozan en un momento. Los labradores, que buscan todos los medios posibles para acabar con estos verdaderos piratas del ayre, se tienden en tierra, cubriendose el cuerpo con un cuero fresco de buey, de cuya apariencia engañados los Condoros, se acercan á ellos creyendo que sea carne muerta; y entonces los agarran por las patas con gran destreza, teniendo vestidas las manos de unos guantes muy fuertes; y visto esto por otras varias personas que estan en acecho, acuden con gran prontitud á dar socorro al que hace la presa, y á dar muerte entre todos al páxaro. Otras personas mas precavidas construyen una estacada pequeña; y poniendo dentro de ella un animal muerto, los Condoros, que tienen un olfato muy vivo, y una vista muy perspicaz, acuden á devorarlo inmediatamente, cargandose de tal modo los buches con su natural glotoneria, que no pudiendo levantar vuelo, ni menos facilitárselo con la carrera á causa de lo reducida que es la estacada, quedan muertos á palos á manos de los labradores: bien que como logren ponerse sobre alguna eminencia, vuelan con facilidad, por muy bien comidos que esten, elevandose hasta perderse de vista, ó á lo menos hasta parecer no mayores que un tordo. Tengo entendido que esta especie de buitre no se distingue en nada mas que en el color del gran buitre amarillo de la Suisa, llamado Laemmer Geyer [91].

Quadrupedos.
Melitumu.
No admite duda que, como ya diximos en otra parte, exîsten en Chile treinta y seisespecies de quadrápedos, sin comprehender en este numero los que han sido transportados de Europa, como ni tampoco los cerdos ni los perros, sin embargo de que me inclino á creer que estas dos especies no son de raza europea, mediante á que, á diferencia de todos los demas animales que sabemos son de extraccion forastera, tienen su nombre peculiar en la lengua Chileña. El mismo Padre Acosta, que escribid poco tiempo despues de la Conquista de la América meridional, no se atrevió á decidir el origen de los cerdos domésticos del Perú: en fin, los que se encuentran en Chile, llamados Chanchu en aquel idioma, son de la misma especie y tamaño que los de Europa, y de color blanco por lo comun, diferenciandose en esto de los peruleros, los quales son negros.

En quanto á los perros, no es mi animo establecer que todas las razas conocidas actualmente en el Reyno de Chile se encontrasen alli antes que entrasen los Españoles; pues unicamente sospecho que antes de aquella época exîstiese alli el Borbon pequeño llamado Kiltho, y el Thegua ó perro comun, los quales han sido encontrados en todas las tierras que se han descubierto hasta el Cabo de Hornos. Es verdad que estos perros ladran como los originarios de Europa: mas no por esto deben ser reputados por extrangeros, mediante á que la opinion de ser mudos los perros americanos, unicamente provino del abuso que cometieron los primeros conquistadores aplicando, segun su antojo, y sin verdadero discernimiento los nombres de las cosas del mundo antiguo á los nuevos objetos que les presentaban alguna leve apariencia de semejanza ó conformidad con los que habian dexado en Europa. Asi fue, como habiendo encontrado en México el Techichi, animal mudo y algo parecido al perro, aunque de un genero muy distinto, qual lo manifiesta el Abate Don Francisco Xavier Clavigero en su erudita historia de Mexico, les basto esta leve apariencia para creer que fuese un verdadero perro, y para darle del Rey no de Chile, queste nombre y tomando de aqui motivo para contar entre las demas cosas extraordinarias que aseguraban haber encontrado en América, el que los perros, del nuevo mundo no sabian ladrar, cuya fabulosa noticia se ha propagado hasta nuestros dias, no faltando naturalistas que la hayan adoptado como un verdadero descubrimiento. No tuvo mejor apoyo el decir que los perros de Europa que fueron transportados á la Isla de Juan Fernandez, que en aquellos tiempos estaba desierta, habian perdido la voz: pero sus actuales pobladores han sabido desmentir esta anecdota curiosa y extravagante.

Nada ha sido tan pernicioso á la Historia Natural de la América como el abuso que se ha hecho, y se continua haciendo de la nomenclatura; de esto se han derivado los voluntarios sistemas de la degradacion de los quadrúpedos en aquel inmenso continente; y de aqui proceden los ciervos pequeños, los jabalies pequeños, los osos pequeños, &c. que se alegan y citan á favor de aquellos sistemas, y los quales no convienen con la especie á que se supone que pertenecen nada mas que en el nombre abusivo que les pusieron algunos historiadores de poca observacion que se dexaron engañar de las apariencias superficiales de las formas y de las figuras. Un autor moderno muy respetable, que pretende ser cosa evidente la degeneracion de los animales de América, cita para prueba de su opinion al Mirmecofago Americano, llamado vulgarmente oso hormiguero, desechandole como un ramo degenerante de la especie del oso: mas conviniendo todos los naturalistas en que este pequeño quadrúpedo se distingue del oso no solamente en el genero, sino tambien en el órden, no hay para que reputarle como variedad bastarda de una especie, con la qual no ha tenido jamas ninguna afinidad esencial y caracteristica. Pero ¿quántos paralogismos de la misma naturaleza podríamos citar igualmente, si quisiésemos vindicar todos los quadrúpedos Americanos contra quienes han fulminado provisionalmente la sentencia de degradacion?

Son poquisimas en la América meridional las especies de quadrupedos que se pueden llamar verdaderamente unas mismas con las que vemos en el antiguo hemisferio, y cuyos individuos, ó bien conservan la misma estatura, ó bien la han aumentado con su perenne propagacion y continuo vivir en un clima tan favorable. Las especies conocidas en Chile con este carácter, son unicamente las zorras, las liebres, las nutras, y los topos. Hay tres especies de zorras como en Europa, esto es, el Gurú, ó zorra comun, Canis Vulpes: la Chilla, ó zorra montaraz, Canis Alopex, y el Payne-Gurú ó zorra turquí, Canis Lagopus, la qual es negra en el Archipielago de Chiloé; y todas estas diferencias de zorras son del mismo tamaño que las del antiguo hemisferio.

Las Liebres, Lepus timidus, tienen la propia configuracion y color que las europeas, aunque las exceden en corpulencia, hallandose algunas que pesan veinte y tres libras de España, confirmandolo asi el testimonio del Comandante Byron que las vió y las pesó en Puerto Deseado en la costa patagonica, donde se encuentran con mucha abundancia [92]: pero en Chile no las hay fuera de los confines de las provincias de Coquimbo, Puchacay y Huilquilemu, habiendose mejorado tanto su carne en aquella parte de la América, que es de un blanco perfecto, y de un sabor que en nada parece montés. Las nutrias, Mustela lutra, semejantes en la figura y en el tamaño á las europeas, habitan las aguas dulces de las provincias Australes; y aunque los baxeles de Europa han llevado á aquellos paises los topos grandes ó ratas caseras, ya habia en Chile el topo pequeño ó raton casero, Mus musculus, y el montaraz, Mus terrestris, ademas de otras varias especies, que describiremos con brevedad á su tiempo.

Quando digo que las especies de los quadrúpedos Chileños son treinta y seis, se debe entender que hablo unicamente de aquellos bien conocidos; pues estoy satisfecho de que su numero es mucho mayor; pareciendome con efecto una cosa imposible que las montañas de la cordillera, poco ó nada reconocidas hasta de presente, dexen de contener otras nuevas especies, particularmente de aquellas que por mas zimarronas ó montaraces procuran permanecer en los parages mas solos y retirados, y aun quizá se alberguen en las lagunas, en los valles y en los bosques del pais llano, otras varias especies que aguarden para darse á conocer las diligentes investigaciones de un naturalista. Lo cierto es que esta opinion mia se funda en la opinion general, y que yo he oido nombrar alli mas de ocho especies totalmente nuevas que han sido encontradas en varios tiempos, y que por haber sido vistas de un corto numero de personas que no pudieron exâminarlas, carecen de la autenticidad suficiente para ser colocadas en los órdenes del reyno animal.

Tal es por exemplo el Piguchén, quadrúpedo alado, ó especie de gran murciegalo, que á exîstir en la realidad, formaria uno de los eslabones ú anillos que unen los páxaros á los quadrúpedos. Este animal, que segun dicen, es de la magnitud y figura del conejo casero, está cubierto de un pelo fino de color de canela: tiene el hocico aguzado: los ojos grandes, redondos y resplandecientes: las orejas casi invisibles: las alas membranosas: las patas cortas, y semejantes á las del lagarto: la cola redonda por el nacimiento, y despues ancha á modo de la de los peces: silva como las culebras, y vuela como las perdices: habita en los huecos de los árboles, de donde sale unicamente durante la noche, y no hace mal á nadie sino es á los insectos, que le sirven de pasto.

Tal es asimismo el Hipopotamo de los rios y de las lagunas de Arauco, diferente del africano, y semejante al caballo terrestre en la forma y en la estatura, pero de pies palmeados como las focas, y cuya exîstencia es universalmente creida en todo el pais, no faltando personas que afirmen haber visto la piel, la quai, segun dicen, está cubierta de un pelo muy suave y muy blanco que tiene un color parecido al de los lobos marinos.

Pero dexando el exâmen de estos quadrúpedos inciertos, ó mal observados al cuidado de aquellas personas que puedan tener ocasion para cerciorarse de su exîstencia, ó para exâminarlos mejor, pasemos á tratar de los que son alli bien conocidos y los quales dividiremos en Digitales y en Cornipedos: pues aunque esta division es imperfecta, sin embargo, es mucho mas adaptable que otra ninguna para colocar en órdenes con toda claridad el corto numero de quadrúpedos, de que nos hemos propuesto dar noticia á nuestros lectores. Los quadrupedos Digitales, que son los que tienen dedos en los pies, se subdividen en palmipedos y en fisipedos, habitando una parte de los palmipedos en el mar, y otra parte en las aguas dulces, y alimentandose por lo general unos y otros de peces. Los habitantes de los mares Chileños son los siguientes.

I. El Uriñe, Phoca Lupina [93]. Este animal, que los Franceses y los Españoles llaman lobo marino de la especie menor, se diferencia muy poco de la foca ó becerro marino que freqüenta los mares de Europa. Es muy vario su color y su magnitud, habiendolos de tres, de seis, y aun hasta de ocho pies de largo, y de color ya pardo, ya gris, y ya blanquecino; bien que á mi me parece que estas diferencias no pueden constituir especies sino variedades. Su cuerpo, que empieza bastante grueso, va disminuyendose como el de los peces hasta las patas posteriores, las quales forman la extremidad del cuerpo juntandose y reuniendose baxo de un mismo pellejo: todo éste es duro, y está cubierto de dos clases de pelo, el uno suave y corto como el del buey, y el otro mas largo y mas áspero: la cabeza es gruesa y algo redonda, pareciendose á la de un perro que tuviera cortadas las orejas á raiz del cráneo: sirvenle de orejas unos agujeros marginales, que son los conductos del organo del oido: los ojos son bien grandes, esfericos, y adornados de cejas muy largas y de algunas pestañas: la nariz se parece mucho á la de un becerro: el hocico es corto y obtuso, con largos mustachos encima: los labios son iguales, aunque tiene el superior algo acanalado como el de los leones: le pueblan la boca treinta y quatro dientes, conviene á saber, diez incisivos, de los quales tiene seis arriba y quatro abaxo, quatro caninos, y los otros veinte molares; y todos ellos tienen la particularidad de no ser sólidos sino hácia la punta, porque su base, ó la parte encaxada en los alveolos, está interiormente hueca: la lengua es parecida á la del becerro: las dos patas anteriores, que con mas propiedad podemos llamar nadaderas, tienen dos articulaciones visibles, que son la artodia, ó la articulacion del hombro con el omoplato, y la del codo con el carpo: los huesos del metacarpo y los de los dedos son cartilaginosos, y estan metidos como en un guante dentro de una fuerte y dura membrana, que hace las veces de las manos ó de los pies anteriores, compuestos de quatro dedos asi apuntados; en lo qual se distingue principalmente el Uriñe de las demas especies de focas. Su cuerpo que, como ya queda dicho, va atenuandose hácia la extremidad, se parte finalmente en dos pedazos muy cortos, que forman los pies posteriores, los quales tienen articulaciones visibles, y se componen de cinco dedos desiguales que se diferencian muy poco de los de la mano del hombre. Una escabrosa membrana une estos dedos entre sí desde la primera articulacion hasta la tercera; y dividiendose en ésta, va rodeandolos hasta las bases de las uñas, prolongandose algo mas que ellas; y en medio de estos pies le sale un pedazo de cola que tendrá cerca de tres pulgadas de largo.

Tanto el macho como la hembra tienen las partes de la generacion en la extremidad inferior del vientre: por lo qual para haber de juntarse, como lo verifican al acabarse el otoño, se sientan sobre los pies posteriores y se abrazan con las aletas. Las hembras, que paren por la primavera uno ó dos hijos, y rara vez tres, son mas elegantes que el macho, y tienen mas suelto y mas largo el cuello. Entre la piel y la carne de estos animales y de casi todos los demas aquaticos, se encuentra una crasitud flexîble de mas de cinco dedos de grueso que se reduce con facilidad en aceyte. También son muy sanguinos, y quando los hieren, es grande la cantidad de sangre que salta de sus venas impetuosamente. A pesar de la construccion poco ventajosa de sus pies, trepan facilmente por las costas mas altas, donde se echan á dormir con sumo placer: pero es tan pesado en la tierra el movimiento progresivo de todo su cuerpo, que mas bien que andar, parece que van arrastrando: mas sin embargo, correria mucho peligro qualquiera que se les acercase, porque mueven con tanta agilidad el cuello á un lado y á otro, que podrian con sus dientes terribles tronzar de un bocado el cuerpo de un hombre. Quando estos animales ven pasar cerca de sí á alguna persona, abren tanto la boca, que se les pudiera echar en ella una bola de un pie de diámetro.

Siempre que estan en la mar, nadan con una velocidad increible, aprovechandose para este efecto de los pies posteriores que tienden entonces longitudinalmente; juntandolos de tal modo, que parecen vistos de lexos, la cola de algun pescado: pero no gustan de permanecer mucho tiempo debaxo del agua, sacando fuera la cabeza muy amenudo, asi para respirar con toda libertad, como para observar si pasa por cerca de ellos algun pinguino ú algun otro páxaro aquatico de que se alimentan con sumo gusto. Los Uriñes grandes suelen bramar como los toros, ó gruñir como los cerdos; y los chicos unas veces balan como los corderos, y otras mugen lo mismo que los becerros.

Esta especie es comunisima en todas las costas de Chile y al rededor de las islas que se encuentran en la extension de su mar [94], matando los Chileños anualmente un gran numero de sus individuos, para lo qual procuran darles golpes en la nariz, que es la parte que tienen mas delicada. Su piel es util para varios usos, y particularmente para hacer una especie de jongada con que vadear los rios, ó pescar en el mar, y que se reducen á dos grandes balones llenos de ayre, y de ocho ó diez pies de largo, hechos de las pieles ya mencionadas bien adobadas, y unidos entre sí con dos ó tres ligazones de buena madera. Quando se curten bien estas pieles, descubren un graneado parecido al del tafilete; y si no son tan finas, tienen mucha mayor consistencia, pues no se despellejan con tanta facilidad; de modo que sirven para hacer muy buenos zapatos y lindisimas botas que resisten al agua siempre que tienen un buen curtido. El aceyte que sacan de este animal los Chones, habitantes del Archipiélago de Chiloé, y que llevan á vender á las ciudades, es excelente, como este bien purgado, para curtidos y aun para luces, prefiriendolo para todos estos objetos al de la ballena, al qual aventaja en conservarse claro continuamente, y en ser util para las cocinas, segun dicen los marineros: bien que yo no lo he probado jamas. Hallanse comunmente en el vientre de estos animales algunas piedras de dos ó tres libras de peso, y que se tragarán tal vez para digerir mejor el alimento de que se sustenta.

II. El Puerco marino, Phoca porcina [95], se parece al Uriñe en la forma, en el pelo, y en el modo de vivir: pero se distingue de él en el hocico, que es mas largo, y remata como la trompa del puerco terrestre; en las orejas, que son mas visibles, y en las patas anteriores, que tienen cinco dedos muy bien formados, aunque casi enteramente cubiertos de una membrana. Esta Foca, que tiene tres ó quatro pies de largo, y aparece muy rara vez en las playas Chileñas, es la que verdaderamente merece el nombre de puerco marino, que han dado tambien á otros muchos habitantes del mar.

III. El Lame, Phoca elephantica [96], que tiene una construccion análoga á los dos precedentes, aunque se distingue de ellos por otros caracteres harto sensibles, es de tan enorme corpulencia, que su largo llega á veinte y dos pies, y su grueso á quince pies de circunferencia, midiendolo por el pecho. Lleva sobre la nariz una cresta, ó trompa glandulosa de cinco pulgadas de alto, que prolongandose desde la frente hasta mas allá de la punta del labio superior, es tal vez un arma defensiva que le concedió la provida naturaleza para reparar los golpes que son siempre fatales en aquella parte tan delicada á todos los individuos del mismo genero. Los colmillos de la mandibula inferior le salen quatro pulgadas fuera de ella, y le dan con la trompa la tosca apariencia del elefante. Cada uno de sus quatro pies tiene cinco dedos bien formados y armados de uñas ganchudas, cubiertas hasta la mitad de su largo con una membrana correosa, y punteada por los contornos: á primera vista parece que tiene las orejas cortadas, pero observandole bien, se ve que se levantan de entre las cerdas ó pelos como quatro ó cinco lineas, y que casi vienen á tener la hechura de las del perro: cubrele toda la piel una sola especie de pelo de color, cambiante ya en leonado, ya en pardusco, ya en blanquecino, pero que es, aunque muy corto, muy espeso y muy fino, cubriendo una piel mas gruesa que la del Uriñe. La hembra es algo menor, y mas delgada que el macho, y solo tiene un superficial vestigio de trompa sobre la nariz.

Este es aquel animal monstruoso á quien el Almirante Ansón puso impropiamente el nombre de leon marino, dando motivo para que, adoptando Linnéo aquella denominacion, le llamase Phoca leonina, epiteto que se debe reservar para otro animal del propio genero, pero de especie distinta, que como veremos despues, lo merece mucho mejor. Las inmediaciones de las Islas de Juan Fernandez, las costas de Arauco, el Archipielago de Chiloé, y las aguas cercanas al estrecho de Magallanes son los sitios que habitan con preferencia los Lames, que asociados unos con otros, recorren el mar durante la estacion del estio, hasta que al apuntar el invierno se retiran á las playas vecinas para cuidar de la propagacion de su especie, para cuyo fin se juntan del propio modo que los Uriñes, y producen el propio numero de hijuelos. Para su demora en la tierra buscan siempre los parages mas pantanosos, donde se revuelcan, encenagan y duermen como los cerdos, quedando siempre alguno de ellos de centinela sobre un lugar eminente para avisar á sus compañeros de qualquiera sorpresa, dando espantosos bramidos.

Como estos semianfibios son mas gordos y crasos que todos los demas de su genero, producen mayores porciones de aceyte: de modo, que viendo que al menor movimiento que hacen, ondea debaxo de su piel la crasa mole que le cubre las carnes, le llaman algunos lobo de aceyte. Los machos se dexan arrebatar con tal exceso de la pasion del amor, que combaten freqüentemente hasta llegar á perder la vida con los rivales de su especie, disputandose unos á otros las hembras: de donde se sigue que apenas se encuentre uno que no tenga cubierta de cicatrices la piel. Mientras pelean con una furia increible á manera de perros rabiosos, se mantienen las hembras a cierta distancia en expectativa del exito, dispuestas á aplaudir y seguir al que sale vencedor del combate: de suerte que formandose los mas valerosos unos numerosos serrallos, se pasean triunfantes por el vasto oceano, acompañados de las sultanas robadas á los mas débiles.

IV. El Leon marino, Phoca leonina [97], tiene el cuerpo mas agil, mas elegante y mas bien modelado que todas las demas Focas, aunque tambien es conico; y aunque su pelo, de color amarillo claro, es corto desde las espaldas hasta la cola, tiene en el cuello y en la cabeza el largo del de las cabras, esta crin muy visible, que le dá alguna conformidad exterior con el leon africano, le adjudica un derecho exclusivo para que le demos el nombre de leon marino. Los Indios, que ignoraban la exîstencia del leon guedejudo, le pusieron Thopel-Lame, que quiere decir Lame guedejudo. Parecese tambien al leon en la hechura de la cabeza, y aun en la nariz, que es larga y aplanada, pero sin pelo desde la mitad de su largo hasta la extremidad: las orejas, casi redondas, se levantarán siete ú ocho lineas encima del craneo: sus ojos vivaces y alegres tienen las pupilas de color verdegay: le adornan el labio superior unos mustachos largos y blancos, iguales á los de los tigres y á los de todas las Focas: la boca bien rasgada está armada de treinta y quatro dientes, tan blancos como el marfil, gruesos y sólidos totalmente, y que ocultan en los alveolos las dos terceras partes de todo su largo: los incisivos tienen quatro pulgadas de largo, y diez y ocho lineas de diámetro, pero los colmillos no salen fuera como los de los Lames, ni se diferencia la distribucion de estos dientes de la que notamos en los Uriñes. Los pies posteriores son palmeados, y tienen la misma figura y el propio numero de dedos que los de este animal: los pies anteriores son ternillosos y cortos, respecto de la masa del cuerpo, dividiendose hácia su extremidad en cinco dedos armados de garras, y unidos entre sí con una membrana al modo de los de la Foca elefantina. Finalmente, la cola, situada entre los pies posteriores, es negra y redonda, y apenas excederá de un palmo de largo.

La hembra, mucho mas pequeña que el macho, carece de guedeja como la leona africana; tiene dos pechos lo mismo que ella, y pare un hijo unico en cada parto, al qual da de mamar con señales de verdadera ternura. Pernetty escribe que los leones marinos que se encuentran en las islas Maluinas tienen veinte y cinco pies de largo: pero los mayores que yo vi en los mares de Chile no pasaban de trece á catorce pies. Estos animales, que tambien son grasisimos y abundantes de sangre, se arrojan al mar luego que se sienten heridos, dexando detras de sí encima del agua, conforme se van retirando, largos rastros de sangre que se distinguen muy bien desde lejos; y viendolos en este estado los Lames y los Uriñes, los persiguen inmediatamente, y los destrozan y se los comen; siendo cosa notable, que aunque los Lames y los Uriñes se lanzan tambien al mar siempre que se sienten heridos, arrojando tanta sangre como los leones marinos, ni estos, ni ningun otro animal de su genero los acometen, ni se los comen.

Cuentan los pescadores que de quando en quando se dexan ver en aquellos mares otras varias especies de Focas, las quales podrán ser muy bien las que se encuentran en los mares del Norte, y describe Steller, aunque tambien podrá suceder que sean totalmente ignoradas de los naturalistas; pues que si no me engañan mis conjeturas, este genero es mas abundante de especies que lo que generalmente se piensa.

V. El Chinchimen, Mustela felina [98], es un animalejo que tendrá veinte pulgadas de largo, midiendolo desde la punta del hocico hasta el origen de la cola. Dieronle los Españoles el nombre de Gato marino, porque con efecto se asemeja mucho al gato terrestre en la cabeza, en las orejas, en los ojos, en la nariz, en la boca, en la lengua, y aun en la hechura y prolongacion de su cola: lleva tambien varias carreras de mustachos en el hocico: tiene seis dientes incisivos, derechos y agudos en la parte superior de la boca, otros tantos mas obtusos en la inferior, quatro colmillos, y diez y seis muelas, que son ocho en cada quixada: los pies de delante y los de detrás tienen cinco dedos palmeados, que rematan en garras encorvadas y fuertes; y el cuerpo vestido como las nutrias de dos especies de pelo de color pardo claro, el uno suavisimo y corto, y el otro muy aspero y largo. Yo sospecho que la hembra no pare mas que quatro hijuelos de cada vez: pero no puedo afirmarlo de positivo. La habitacion continua de estos semianfibios es el agua del mar, donde andan nadando de dos en dos, sin juntarse jamas en tropas como los lobos marinos, sin embargo de que quando hace buen tiempo salen, á las orillas á gozar del sol; y entonces es quando los cogen los marineros con lazos que tienden en los parages que mas freqüentan. Estos animalejos son tan feroces como los gatos salvages, y embisten como ellos á qualquiera que se les acerca: su maullido es aspero y muy semejante al rugido del tigre.

Los quadrúpedos fluviales que se conocen en el Reyno de Chile, ademas de la Nutria, de que dexamos hecha mencion, son el Guillino y el Coypú. El Guillino, Castor Huidobrius [99], que es una especie de Castor apreciable por la suavidad de su pelo, tiene cerca de tres pies de largo desde el labio hasta donde empieza la cola, y como unos dos pies de alto: cubrele el cuerpo, como al Castor septentrional, un pelo corto en unas partes, y largo en otras; siendo el corto mas fino y suave que el del conejo, y el largo mas aspero, bien que este se levanta graciosamente por encima del otro. Ambos á dos son de color gris en toda la espalda, y blanquecinos en la parte del vientre, gozando el corto de la apreciable prerogativa de admitir y retener muy bien todo genero de colores. He visto ropas turquíes y negras, texidas con el pelo de este animal, que parecian un verdadero terciopelo; y he visto asimismo sombreros que en nada son inferiores á los que se hacen del pelo de los Castores legitimos. Este anfibio tiene la cabeza quasi quadrada, las orejas cortas y redondas, los ojos pequeños, el hocico obtuso, la boca armada de quatro dientes incisivos y muy cortantes, dos en la quixada superior y dos en la inferior, y de diez y seis muelas: tiene en cada pie cinco dedos, orlados los anteriores de una pequeña membrana, y palmeados los posteriores: la espalda ancha: la cola larga, chata y poblada de pelo: pero no tiene en sus ingles especie alguna de licor analogo al de los Castores: habita en las partes mas profundas de las lagunas y de los rios, donde permanece por largo tiempo sin necesidad de subir encima del agua para respirar, porque tiene medio abierto el agujero oval del corazon como todas las Focas: alimentase de peces y de cangrejos; y como acostumbra ir á deponer sus excrementos á un sitio determinado, como lo hacen los gatos, cae en esta ocasion en manos de los cazadores, que sabiendo su costumbre, le sorprenden y matan quando le encuentran en aquella embarazosa postura. El Guillino es naturalmente feroz, y tan atrevido, que corre á robar de las redes ó nasas el pescado á la vista del pescador. La hembra pare dos ó tres hijos, y si no me engaño, su preñez no pasa de cinco meses.

He denominado a este animal Castor Huidobrius por conservar del modo posible la amable memoria de mi ilustre compatriota y condiscipulo Don Ignacio Huidobro, Marques de Casa Real, cuya temprana muerte, acaecida á los treinta y quatro años de su edad, llego á mi noticia al mismo tiempo que estaba yo formando la presente descripcion. Este joven caballero, que estaba adornado de las dotes mas preciosas del ingenio y del alma, habia venido á Europa con el intento de adquirir nuevas luces para promover de vuelta en su patria las ciencias, las artes, y el comercio. Con este fin habia invertido una buena parte de sus riquezas en formar una coleccion abundante de buenos libros, y de los mejores instrumentos: corrió la Francia, la Holanda, la Inglaterra, y la Italia: pasó á España; y estando preparandose en Madrid para restituirse al Reyno de Chile, fue acometido de una fiebre inflamatoria que en pocos dias le privó de la vida, y cortó en un momento las grandes esperanzas que habian concebido de él los amigos y la patria, á los que le fue muy sensible.

El Coypú, Mus coypus [100], es un topo ó rata aquatica del tamaño de la nutria, á la qual se parece mucho en la construccion de su cuerpo, y en el color de su pelo: tiene las orejas redondas; el hocico largo y cubierto de mustachos; las patas cortas, y la cola gruesa, mediana y peluda: tiene armada cada quixada de dos dientes incisivos agudisimos y de varias muelas; y lleva en los pies anteriores cinco dedos bien estendidos, y otros tantos palmeados en los posteriores. Aunque el destino de este animalejo es vivir en el agua, se domestica y se amansa muy bien si le sacan de ella; come de todo, y se manifiesta alhagueño y reconocido á quien cuida de él. Su voz es un chillido agudo, que solo da quando le maltratan; y á costa de un poco de paciencia y de industria, se podria amaestrarlo mejor que á las nutrias para la pesca. La hembra pare cinco ó seis hijos, que lleva siempre consigo quando anda en busca de su alimento.

Una parte de los quadrupedos fisipedos terrestres de Chile se sustenta de carne, y otra parte de vegetales; reduciendose los carnivoros, entre los quales se deben contar las zorras, de que ya hemos tratado, á las especies siguientes.

I. El Chingue, Viverra chinga [101], el qual es uno de aquellos animalejos que Buffón llama fetidos, á causa del intolerable hedor que despiden, tiene en Chile la misma estatura que un gato comun, y su color es un negro azulado, menos sobre la espalda, en la qual tiene una lista de manchas redondas y blancas, que se le estiende desde la frente hasta la cola. Su cabeza es prolongada, las orejas anchas y peludas con la cuenca doblada hácia adentro, y los lobos pendientes como los del hombre: los ojos largos con la pupila negra: el hocico agudo: el labio superior mas largo que el inferior, y la boca hendida hasta tocar en los pequeños angulos de los ojos: pueblanle las quixadas doce dientes incisivos, quatro colmillos agudos y diez y seis muelas, repartidos en ambas mandibulas por porciones iguales, notandose que los laterales de adelante son mas grandes que los de enmedio: tiene mas altas las patas anteriores que las posteriores, y en cada uno de los quatro pies cinco dedos armados de uñas largas aproposito para abrir en la tierra cuevas profundas, donde se encierra con su familia: lleva siempre la cabeza baxa, la espalda encorvada al modo que el cerdo; y la cola, doblada hácia arriba como la de la ardilla, es tan larga como su cuerpo, y no menos peluda que la de la zorra.

Su orina viene á tener el mismo olor que la de un perro qualquiera, y no despide la fetidez que generalmente se piensa: porque el licor hediondo que arroja este animal contra quien le molesta, es una especie de aceyte verdoso que lleva encerrado en una vexiguilla colocada cerca del ano como la de el hediondo. Quando este animalejo se ve perseguido, alza prontamente los pies posteriores, y lanza con violencia contra su agresor aquel humor pestilente, cuyos efluvios mefiticos se esparcen con tal prontitud, que infestan en un momento todos los parages circunvecinos, difundiendose á veces á distancia de casi una legua. La ropa que fue salpicada de este ungüento maligno, ó es necesario abandonarla del todo, ó lavarla repetidas veces con lexía fuerte para haber de usarla de nuevo: las mismas casas que recibieron tan pestifera exhalacion, quedan inhabitables para algun tiempo, porque hasta ahora no se ha encontrado ningun genero de perfume que sea capaz de disipar el hedor; y aun hasta los perros, á quienes alcanza el enojo del Chingue, se zabullen en el agua, se revuelcan en el lodo y el fango, corren aullando como rabiosos por todas partes, y mientras les dura la impresion del hedor, apenas comen lo muy preciso para no morirse de hambre.

Conociendo muy bien el Chingue la poderosa eficacia de unas armas tan singulares que le dió la naturaleza, no se sirve jamas de los dientes ni de las uñas contra los enemigos de toda su especie: bien que es de suyo apacible y aficionado á los hombres, á los quales se acerca sin ningun genero de rezelo: entra libremente en las casas de campo para comerse los huevos, que busca recorriendo los gallineros: pasa intrepidamente por en medio de los perros, y usa con entera libertad de los privilegios que le concede el salvo conducto que lleva consigo, y que jamas le disputa ningun viviente: porque los perros por su parte, en vez de embestirle, huyen de él quanto pueden; y los labradores por la suya no se atreven á matarle ni aun con la escopeta, temiendo quedar infestados de su licor si yerran el tiro. Sin embargo, no faltan algunas personas osadas que acercandoseles silenciosamente, y cogiendolos de improviso por la cola, los levantan en alto, para que estirandose los musculos de la vexiguilla, se cierre el orificio; y en este estado les matan: bien que no pocas veces queda castigada su temeridad con una rociada abundante.

Este animalejo no se prevale de su licor pestilencial sino es quando le maltrata un enemigo que no es de su especie; sin duda, porque conociendo perfectamente todo el daño que causa, se abstiene de emplear su veneno contra los de su misma especie, y asi en las freqüentes riñas que tienen unos con otros quando estan en zelo, se contentan con valerse de los dientes y de las uñas. El respeto que les profesa todo viviente, me retuvo á mi para acercarme á su nido, y no me permitió informarme del numero de su familia. Los huevos son su alimento ordinario, y aun muchos páxaros que sabe cazar con una astucia increible; siendo cosa particular que su pellejo no participe del pestilente olor que lleva en la vexiguilla. Quando los Indios pueden juntar un numero suficiente de pieles de Chingue, hacen con ellas mantas para las camas, muy estimadas de aquellos pueblos por la suavidad de su pelo y por la belleza del colorido.

II. La Cuya, Mustela cuja [102], es un animal pequeño parecido al huron en la magnitud, en la forma y en la dentadura, en la disposicion en que tiene los dedos, y en el modo de vivir; diferenciandose de él en los ojos, que son negros, y en el hocico, cuya extremidad se levanta un poco á manera del de los cerdos. Su pelo es espeso, suave y negro del todo: la cola tan larga como el cuerpo, y bien poblada de pelo: se alimenta de topos que caza continuamente en el campo; y la hembra pare quatro ó cinco hijos dos veces al año.

III. El Quiquí, Mustela Quiqui [103], es una especie de huron de color pardusco, y de trece pulgadas de largo midiendolo por una recta desde la extremidad del labio superior, hasta el nacimiento de la cola. Tiene la cabeza aplastada, las orejas chicas y redondas, los ojos pequeños y hundidos, el hocico conico, las narices chatas con una mancha blanca enmedio, la boca desgarrada como la del sapo, las patas baxas, y corta la cola. Le pueblan la boca veinte y ocho dientes, doce de ellos incisivos y muy agudos, otras tantas muelas, y quatro colmillos: su lengua es aguzada y lisa; y en cada uno de sus quatro pies, muy parecidos á los de los lagartos, tiene cinco dedos que rematan en uñas corvas. Este animal es naturalmente feroz, y tan excesivamente colerico, que ha dado motivo para que los naturales apliquen el epiteto de Quiquí á todas aquellas personas que con poco motivo se dexan arebatar de la colera: habita debaxo de tierra, y se alimenta de topos campestres como la Cuya: pare tambien dos veces al año, segun tengo entendido, produciendo en cada parto igual numero de hijuelos.

IV. El Histrix, o Puerco-espin Chileño, se encuentra en los Andes boreales del Reyno, donde suelen matarlos para aprovecharse de la piel. Yo no le he visto jamas: pero ateniendome á lo que se me ha informado en quanto á su figura, á su modo de vivir, y particularmente en quanto á la forma y disposicion en que estan las espinas que le cubren el cuerpo, hago juicio de que no se diferencia del Coendu, ó del Histrix prensile, que conocemos en el Brasil.

V. El Culpeu, Canis Culpaeus [104], es un perro montaraz, ó mas bien una zorra grande que solo se distingue de la comun en la magnitud, en el color, que es mas fusco, y en la cola, que es larga, derecha y poblada de pelos cortos hasta su extremidad, como la del perro comun. Medido desde la punta del hocico hasta la base de la cola tiene dos pies y medio de largo; y desde las plantas de los pies hasta la alzada de la espalda tendrá unas veinte y dos pulgadas de alto. La forma de sus orejas, la situacion de sus ojos, su dentadura, y la disposicion en que tiene sus dedos, corresponden perfectamente con las mismas partes de la zorra comun: tiene la voz debil y parecida al ladrido del perro: se aloja debaxo de tierra en cuevas que abre como las zorras, y se alimenta de animales pequeños.

Quando este animal ve un hombre, se dirige á él inmediatamente, y deteniendose á distancia de cinco ó seis pasos, lo mira y observa con atencion, continuando asi por bastante rato como el hombre no se mueva, hasta que por fin se retira sin hacerle ninguna especie de mal. Yo no sé de donde le venga al Culpeu una curiosidad semejante: pero puedo afirmar que quantas veces le encontré por aquellos bosques, otras tantas le ví repetir esta singularisima escena, que ^es un hecho sumamente notorio en aquel pais, sin que nadie se atemorice quando se acerca. Tal vez le pondrian el nombre que tiene, derivado, al parecer, de la palabra Culpem, que significa en lengua Chileña delirio ó locura, para explicar su necio procedimiento que le expone todos los días á los tiros de los cazadores; siendo otra singularidad no menos notable, que á pesar del gran numero que matan diariamente, no se dexe este animal de un empeño tan necio; y de aqui se sigue que aunque su especie no es menos fecunda que la de la zorra, se propague muy poco.

La primera vez que el Almirante Byron vio acercarse estos animales con tal desenfado á sus gentes en las Islas de Falkland, donde entonces se hallaba, creyó que fuesen otros tantos asaltadores del hombre; y como tales los describid en su viage [105]: pero se engaño é injurió aquella inclinacion rara y extravagante tratandola de ferocidad; pues que los tales Culpeus ni son mas timidos ni mas formidables que las zorras comunes, menos quando les acometen los perros, á los quales cuesta mucha fatiga y mucha sangre el conseguir la victoria.

VI. y VII. La Guiña, Felis Guigna [106], y el Colocolo, Felis Colocola [107], son dos gatos monteses de hermoso pelo que habitan en los bosques de Chile, y tienen una forma analoga á la del gato casero, bien que son un poco mayores, y de cabeza y de cola mas abultadas. La Guiña es de un color encendido, variado graciosamente con manchas redondas y negras de quatro ó cinco lineas de diámetro, que se estienden hasta el fin de la cola; y el color del Colocolo es un blanco manchado variamente de amarillazo y de negro, cuyo ultimo color le va rodeando la cola hasta rematar en la punta. La pequeñez de estos animales es causa de que no atreviendose á molestar á los hombres ni á los ganados, vuelvan toda su fuerza contra los topos campestres, contra las aves, y aun contra los gallineros de las casas de campo. Ignoro el numero de sus hijuelos: pero es de creer que no se diferencie de la fecundidad de los gatos; y aunque los naturales del pais hablan de otras varias especies del mismo genero, yo no he visto mas que las dos que dexamos descriptas.

VIII. El Pagi, Felis Puma [108], es aquel animal conocido en el Reyno de Mexico con el nombre de Miztli, y en el Perú con el de Puma, y que ya es bien conocido de todos los naturalistas. Los Españoles le llamaron Leon, porque á excepcion de la guedeja, de la qual enteramente carece, se asemeja mucho, tanto en la figura como en el rugido, al leon africano que he tenido proporcion de reconocer en Europa. El pelo que le cubre la parte superior de su cuerpo es ceniciento con algunas manchas amarillas, y es mas largo que el de los tigres, particularmente sobre las ancas; pero el del vientre es blanquecino. El largo de este animal, medido desde la punta de la nariz hasta donde empieza la cola, vendrá á ser de cinco pies, y su alto, desde las manos hasta la alzada de las espaldas, es de veinte y seis pulgadas y media. Tiene la cabeza redonda á manera de la del gato; las orejas cortas y puntiagudas; los ojos grandes, con el iris amarillo, y la pupila parda; la nariz ancha y aplastada; el hocico corto; el labio superior entero y poblado de mustachos; la boca rasgada, y la lengua ancha y escabrosa; las quixadas bien armadas y fuertes, contandose en cada una quatro dientes incisivos, quatro colmillos muy agudos y diez y seis muelas; el pecho muy ancho; las quatro patas divididas en cinco dedos robustos, y armados de fortisimas garras; y la cola, que se parece á la de los tigres, de dos pies y una pulgada de largo.

Solamente el numero de los dedos posteriores, omitiendo las demas diferencias, es un carácter muy sensible y muy suficiente para distinguir específicamente el Pagi del leon africano, el qual solo tiene, como todos sabemos, quatro dedos en los pies de detrás: bien que pudiéramos no obstante reputarle por una especie media entre la de los tigres y la del verdadero leon. Ya hemos dicho que su rugido, aunque mas debil, no se diferencia mucho del del leon africano; y ahora debo añadir que quando anda en zelo da unos silvos horribles al modo que las serpientes. La hembra es algo menor que el macho, y de un color desmayado: tiene dos pechos como la leona africana, pero no pare mas que dos hijos: se junta con el macho á fines del invierno, y su preñado dura tres meses.

Tal es el leon que se encuentra en las tierras de Chile, y que quizá tendrá algunas diferencias en otras partes de ambas Américas, como sucede en el Perú, donde tiene el hocico mas agudo y mas largo. Este animal habita en los bosques mas impenetrables, y en las montañas mas asperas de todo el Reyno, de las quales sale y desciende para buscar su alimento, haciendo grandes estragos en los animales domésticos, pero con particularidad en los caballos, cuya carne antepone siempre á la de los demas quadrúpedos, valiendose para esta caza de unas astucias tan ingeniosas como las que se ven en los gatos: porque luego que se encuentra á distancia proporcionada de algun animal, se echa en frente de él, y ya agazapandose dentro de un hoyo, ó ya arrastrandose por entre los cespedes, se le va acercando con fingidas caricias y meneando la cola; hasta que quando le parece ocasion oportuna, se pone con un salto furioso sobre las espaldas del animal; y asiendole fuertemente del hocico con la mano izquierda, lo degüella en un momento con las garras de la derecha: verificado esto y se bebe la sangre que corre de la degolladura, luego se come toda la carne del pecho, y se lleva arrastrando lo que le sobra al bosque mas inmediato, donde lo cubre con hojas y ramas de árboles, para comérselo despues á todo su espacio y comodidad.

Quando se encuentra en el campo con algunos caballos uncidos, como suelen tenerlos los labradores, se dedica á matar el uno, y arrastrandolo por la tierra, hiere de quando en quando con una pata al vivo que vá detras, para que los mismos esfuerzos que hace le faciliten el arrastre de ambos á dos al bosque. Pero los sitios mas á proposito para conseguir sus sorpresas son los arroyos: porque ocultandose alli encima de un árbol, aguarda á que vayan á beber en ellos los animales para saltarles sobre la espalda. Los caballos, guiados de su natural instinto, evitan el acercarse á aquellos peligrosos lugares; y quando se llegan hostigados de la sed, ventean primeramente todo el contorno para averiguar si se exponen á algun peligro. Otras veces entrandose prontamente á beber el mas atrevido, y hallando desembarazada la entrada, convida á los demas con un festivo relincho á que hagan lo mismo.

Quando las vacas echan de ver que se les acerca este formidable enemigo, forman un cerco al rededor de los terneros, y le esperan á pie firme con las astas hacia fuera para destruirlo á cornadas, como ha sucedido varias veces. De igual industria se valen las yeguas en defensa de su familia, volviendo hacia afuera las ancas para rechazarle á fuerza de coces: pero por lo comun es alguna de ellas victima del amor maternal. Los demas animales que no son retenidos del amor á sus hijos, procuran salvarse valiendose de la fuga: pero el burro, que conoce su poca habilidad para la carrera, espera pacificamente al leon, preparandose para corresponder á sus fingidas caricias con algunos pares de coces, con las quales logra no pocas veces derribarlo en la tierra y quedar a salvo de su peligro. Mas quando aprovechandose el leon de su agilidad natural, consigue saltarle sobre la espalda, entonces el burro, el se arroja impetuosamente en el suelo revolcandose á un lado y otro para desprenderse de él, ó corre á chocar fuertemente contra los troncos de los árboles, llevando la cabeza entre los brazos para cubrirse el pescuezo, hasta que consigue que las ramas del bosque le liberten de una carga tan peligrosa: de suerte, que mediante unos tan ingeniosos recursos, son pocos los burros que sirven de presa á tan formidable contrario que triunfa con mucha freqüencia de los mas robustos quadrúpedos.

Jamas se ha atrevido el Pagi, á pesar de su innata ferocidad, á hacer frente á los hombres, sin embargo de perseguirlos estos por todas partes: de manera que un niño ó una muchacha bastan para hacerle huir, y para que abandone la presa. Cazanle los paisanos con perros amaestrados para este efecto, y cuyo encuentro evita el Pagi subiendose velozmente por los árboles (cosa que jamas hacen los leones de África): pero quando se vé sin salida, se respalda á una peña ó á un tronco, desde donde acomete furiosamente á los perros, haciendo en ellos cruel matanza, hasta que llegando el cazador, lo enlaza por el cuello. Entonces ruge el leon, y vierte gruesas lagrimas que le caen por ambas mexillas hasta la tierra.

Ademas de la ventaja que se consigue de libertar los ganados dando caza á estas fieras, se logra tambien la de utilizarse de sus pieles, de las quales se hacen botas pulidas y buenos zapatos; y aun se asegura que su unto es un especifico presentaneo en los dolores de ceatica. Pero ya es tiempo que pasemos á describir algunos animales fisipedos, que alimentandose unicamente de vegetales, son mas dociles y acarrean mayores utilidades al hombre. Los que se conocen en Chile con este carácter son los siguientes.

I. El Guanque, Mus Cyanus [109], el qual es un topo semejante al campestre en figura y tamaño, pero cuyas orejas son mas redondas, el pelo turquí, y su natural cobardisimo. Habita en una cueva horizontal de diez pies de largo, la qual sirve como de sala á otros catorce agujeros ó alcobas de cerca de un pie de largo, que estan repartidas por ambos laidos con igualdad, y le sirven de otros tantos graneros en que almacena sus provisiones para el invierno, que consisten en ciertas raices tuberculosas del tamaño de una nuez, y de un color leonado, que algunos quieren que sean una especie de criadillas de tierra, ateniendose á su sabor; pero que yo me inclino á creer que sean raices de alguna planta tuberosa, que para ser conocidas debieran ser plantadas en tierra y reconocido su fruto: cosa que yo no pude hacer quando las tuve á la vista. Estos tuberculos son angulosos, pero el Guanque los dispone y acomoda de suerte, que no queda hueco alguno vacío el inutil en sus graneros: porque posee la industria de encaxar los angulos superiores en los intersticios que forman los inferiores.

Luego que la estacion de las lluvias le impide el andar por los campos en busca de su alimento, empieza á sustentarse de los viveres almacenados en las cámaras mas interiores, como que fueron los que formaron el deposito mas antiguo; y con el propio órden va pasando de una cámara á otra, siguiendo un arreglo economico no solamente en el modo de alimentarse, sino tambien en el aseo interior de su cueva, sacando fuera de ella las cascaras de las raices que se ha comido. Parece que la cantidad de las vituallas es excesiva si se comparan con las necesidades de su familia, la qual no consta mas que de él, de su consorte y de seis hijuelos que nacen á fines de otoño: porque los otros seis que procrea en la primavera, estan ya emancipados quando llega este tiempo; de donde se sigue que por el de la nueva cosecha se vé precisado á desembarazar sus graneros de las provisiones antiguas para sostituirles las nuevas. Los labradores, que gustan mucho de las tales raices, acostumbran saquear sin compasion las cuevas de estas inocentes familias; y quitandoles el fruto de sus industriosas fatigas, las dexan expuestas á los rigores del tiempo sin habitacion y sin alimento.

II. La Chinchilla, Mus Laniger [110], es otra especie de topo ó rata campestre, muy estimable por la finisima lana que en lugar de pelo viste todo su cuerpo, y la qual es tan suave como la seda que crian las arañas de los jardines. Su color es ceniciento, y tiene bastante largo para que la hilen y la aprovechen. Este animalejo tiene seis pulgadas de largo desde el hocico hasta el ano; las orejas chicas y puntiagudas; el hocico corto; los dientes como los de los topos caseros, y la cola de un largo mediano y poblada de suavisimo pelo: habita debaxo de tierra en los campos de las provincias boreales de Chile, y gusta mucho de acompañarse con otros de su misma especie: se sustenta de cebollas de varias plantas bulbosas que nacen con abundancia en aquellos parages: cria dos veces al año, y en cada vez cinco ó seis hijuelos; y es de un natural tan docil y manso, que cogido con la mano, no muerde ni pretende escaparse, manifestando que se complace en que le acaricien. Si lo ponen sobre las faldas, permanece con el mismo sosiego y tranquilidad que disfruta en su cama; y como es tan sumamente aseado, no hay que temer que empuerque las ropas, ni que les comunique algun mal olor, porque carece totalmente de la hediondez que exhalan todos los demas ratones, y asi se pudiera criarle muy bien en las casas sin incomodidad y á poquisima costa para utilizarse de su lana, con la qual los peruleros antiguos, mas industriosos que los modernos, hacian cubiertas de camas y preciosas estofas.

III. El gran Topo montaráz, Mus Maulinus [111], fue encontrado la primera vez en el año 1764 en las cercanias de un bosque de la provincia de Maúle. Este animal es mayor dos veces que la marmota, á la qual se asemeja mucho en el color y en lo largo del pelo, distinguiendose de ella en la hechura de las orejas, que son puntiagudas; en el hocico, que es prolongado; en los mustachos repartidos en quatro carreras; en los pies compuestos de cinco dedos; y en la cola, que es mas larga, y bien poblada de pelo. Los perros que dieron el primer avance á este, topo, tardaron mucho en matarle, porque se defendió con valor increible por mas de una hora de sus furiosos ataques.

IV. El Degu, Schirus Degus [112], es una especie de liron algo mas grande que las mayores ratas caseras, y que habita debaxo de tierra en las cercanias de la Capital del Reyno. Su pelo es de un color bermejo obscuro, menos en los hombros, por los quales se le estiende una lista negruzca hasta llegar á los codos: su cola termina á manera de la del liron en unos fluecos de pelos largos del mismo color: tiene la cabeza corta; las orejas redondas; el hocico agudo y poblado de mustachos; los dos dientes incisivos de la parte superior á manera de conos, y los inferiores aplastados y llanos: los pies delanteros con quatro dedos, y los de atrás con cinco. Estos animalejos viven asociados unos con otros al rededor de los cespedes, formando con sus cuevas una especie de aldea con varias calles que van de una cueva á la otra: aiimentanse de frutas y de raices, de las quales hacen abundante provision para el tiempo de invierno, porque la benignidad del clima no les dexa ponerse soporiferos y aletargados como los lirones. Los vecinos de la Capital en el siglo pasado comian con gusto las carnes de estos animalejos: pero los del dia no las aprecian.

V. El Covur. Este es aquel animal que conocen los naturalistas por los nombres de Tatú y Armadillo, dandoles este ultimo nombre porque lleva armada la parte superior de su cuerpo de una coraza compuesta de planchas y faxas huesosas encaxadas unas en otras. Los habitantes de la provincia de Cuyo, donde es muy comun, le llaman Quiriquincho; y tanto alli como en las demas partes varia mucho su magnitud, encontrandolos desde seis hasta trece pulgadas de largo, y aun todavia mayores en los paises situados entre los Tropicos. Es muy parecido al erizo en la figura, en el graso que le cubre las carnes, y en las cerdas que visten la parte inferior de su cuerpo: su cabeza es prolongada, pero el hocico es corto, y sin mas dientes que seis de la clase de las muelas: tiene los ojos pequeños, las orejas peladas, la cola tan larga como la del topo, pero escamosa; y el numero de sus dedos varía segun son las especies: la coraza huesosa de que lleva cubierto su cuerpo como los galapagos y tortugas, se compone por lo general de dos escudos trabados con varios cercos que, ó entran unos en otros, ó se desvian y apartan á arbitrio de este animal, el qual se encoge ó se alarga por este medio de la manera que le parece. Las hembras son tan fecundas que paren quatro hijos en cada mes; y su carne es tan delicada y sabrosa como la de los erizos.

En los valles de los Andes se encuentran quatro especies de aquellos animalejos llamados Picos, Peludos, Mulillos y Bolas. Los Picos, Dasypus quadricinctus [113], tienen seis pulgadas de largo, y quatro bandas ó cercos: los Peludos, Dasypus octocinctus [114], tienen siete pulgadas de largo, y una coraza con ocho cercos poblada de pelos por ambos lados: los Mulillos, Dasypus undecimcinctus [115], son un poco mayores, y estan ceñidos de once bandas huesosas, dandoles el nombre de Mulillos á causa de la longitud extraordinaria de sus orejas; finalmente, los Bolas, Dasypus octodecimcinctus [116], superan en magnitud á todos los otros, pues tienen trece pulgadas de largo desde el hocico hasta el nacimiento de la cola, y diez y ocho faxas huesosas. Estos son los Cirquinzones que describe Buffon, y que en Chile llaman Bolas, porque se enroscan y hacen la figura de tales quando los sorprenden los cazadores, á los quales suelen burlar una ú otra vez siempre que se encuentran á orillas de algun precipicio; pues formando entonces como el erizo una especie de globo, se despeñan sin peligro ni riesgo: pero de nada les aprovecha su industria quando los encuentran en tierra llana, pues cogiendolos con facilidad, y poniendoles una brasa de fuego encima de la coraza, se estienden y recobran inmediatamente su forma ordinaria. Los tres primeros que advierten la persecucion, se ponen ligeramente en huida, caminando siempre por linea recta, á causa de que la construccion de sus mismas corazas no les permiten volver el cuerpo con agilidad: luego que se consideran á cierta distancia, abren con prontitud un hoyo en la tierra, y se asen y apegan tan fuertemente á aquel sitio con las manos, que ninguna fuerza bastaria para desprenderlos, si los cazadores no tuvieran la industria de clavarles en las ancas la punta de un palo, á cuyo empuje ceden inmediatamente.

El Cuy, Lepus minimus [117], es una especie de conejo pequeño que algunos confunden con el erizo de Indias, sin embargo de diferenciarse de él tanto en la figura, quanto en los caractéres genéricos. Es algo mayor que el topo grande campestre: tiene el cuerpo casi conico; las orejas pequeñas, peludas y puntiagudas; el hocico largo; la dentadura como la del conejo ó la liebre; quatro dedos en los pies anteriores, y cinco en los posteriores, que son mas largos; y la cola tan corta, que á primera vista no se le advierte. Como este animal es doméstico, está expuesto á variar de color; y asi los hay blancos, negros, de color gris, cenicientos, y manchados con varias mezclas de tintas. Su pelo es finisimo, pero tan corto, que no le pueden hilar: su carne blanca y muy delicada; y las hembras paren seis, siete ó mas hijos en cada mes. A pesar de toda la semejanza que tiene el Cuy con los conejos, huye de su compañia, y jamas se han visto asociados ni juntos estos dos animales; bien que su gran temor es á gatos y ratas, que son sus enemigos y destructores. En el Perú hay un animalillo casero del mismo nombre, pero que ignoro si será de la misma especie no haviendolo visto. Por ultimo, en América se aplica el nombre de Cuy á varias especies de animales pequeños semejantes á los conejos, que son por lo general del genero de la Cavia.

La Viscacha, Lepus Viscacia [118], es un animalillo que participa del conejo y de la zorra, pareciendose al conejo en la cabeza, en las orejas, en el hocico y en los bigotes, en la dentadura, en los dedos, en el modo de comer y sentarse, y en la estatura, aunque es algo mas grande; y asemejandose á la zorra en el color y en la cola, que es muy larga, levantada hácia arriba y poblada de pelo muy aspero y largo, y con la qual se defiende de sus enemigos: bien que el demas pelo de todo su cuerpo es tan fino, suave y aproposito para qualquera manufactura, que los peruleros hacian en tiempo de los Emperadores Incas muy bellas estofas con este pelo, y los Chilenos de nuestros dias le emplean en sus fabricas de sombreros. La Viscacha propaga como los conejos, y vive debaxo de tierra en las cuevas que abre al pie de los montes y tambien en los llanos: pero unas y otras se componen de dos cuerpos, que se comunican entre sí por una escalera de caracol, sirviendole el cuerpo de abaxo para almacenar los viveres que necesita, y el de arriba para habitar con su prole durante el dia, pues no acostumbra salir al campo sino de noche, el qual recorre libremente favorecido de las tinieblas para acarrear á la boca de su madriguera todo lo que encuentra en el campo, ya sea adaptable para su alimento, ó ya sean cosas perdidas de caminantes. Aquellas gentes prefieren la carne de este animal, que es blanca y muy tierna, á la de los conejos y de las liebres.

Llamanse animales cornipedos los que tienen armados los pies de una ó dos uñas sólidas, como los caballos, los bueyes, las cabras, &c. cuyo alimento depende absolutamente de las producciones del reyno vegetal. Tratemos pues de las cinco especies indigenas que se encuentran en Chile, y que corresponden precisamente á este genero.

I. El Pudu, Capra Puda [119], es una cabra montés del tamaño de un choto ó cabrito de seis meses de edad, de color pardo, y armada de unos cuernos pequeños, de que carecen todas las hembras. Este animal, que los Españoles llaman impropiamente venado, tiene todos los caracteres genéricos, y aun hasta la forma exterior de las cabras: pero se distingue de la doméstica el no tener barbas, y en que sus cuernos son redondos, lisos y de direccion divergente. Luego que principian las nieves, salen á manadas los Pudus de los valles de la cordillera; y esparciendose por los llanos de las Provincias Australes, dan en manos de aquellas gentes que los cogen para comerselos, y aun para criarlos en sus casas. Los muchachos se divierten mucho en domesticar estos animales, porque son de un natural tan afable, que se acomodan con facilidad á todos los antojos de la festiva juventud.

La Vicuña, el Chilihueque, y el Guanaco son especies subalternas del genero de los camellos, al qual corresponden tambien el Alpaca, ó el Paco, y las Llamas del Perú: pero aunque todos estos animales se asemejan mucho al camello, no son tan corpulentos, y tienen una figura mas elegante y mejor modelada. Sus cuellos son largos á manera del del camello: la cabera pequeña y sin cuernos: las orejas medianas: los ojos redondos y grandes: corto el hocico, y el labio superior mas ó menos rasgado segun es la especie: las patas mas altas que lo que al parecer requeria el volumen del cuerpo: los pies hendidos: la cola corta, y el.pelo largo, y á proposito para ser hilado: sus partes genitales guardan la misma configuracion que las del camello; y como el macho tiene la verga larga, sutil y encorvada, de suerte que se ve precisado á orinar hácia atrás, y la hembra tiene muy estrecho el orificio de la vulva, es grande la dificultad que encuentran los individuos de este genero para verificar el acto de la generacion.

Tampoco se diferencian mucho de los camellos en su estructura externa: porque como son rumiantes, tienen quatro ventriculos, el segundo de los quales contiene entre las dos membranas de que se compone, un gran numero de cavidades que no parecen destinadas para depositos de agua. Pero seria demasiadamente difuso si quisiera emprender la descripcion anatomica de las partes internas de estos animales; mucho mas pudiendo leerlas los curiosos en el tomo tercero del Padre Feuillé, ó en la pagina 27 del suplemento de su viage, donde trata de esta materia con la exâctitud y particularidad que acostumbra.

Los camellos americanos se asemejan tambien á los de Africa y Asia en su indole natural, en su modo de vivir, en sus genialidades afables, y en ser capaces de cierta educacion ó enseñanza; pues una vez domesticados los Pacos y las Llamas, sirven para la carga como los verdaderos camellos, arrodillandose del propio modo que estos para recibirla y para dexarla. La configuracion de sus pies y la espesura del pelo ahorran el gasto de herraduras y albardas; y aunque es cierto que caminan despacio, tambien lo es que tienen un paso muy firme y seguro aun por los caminos mas asperos de los montes, por donde continuamente transitan. Tambien los antiguos Chileños se sirvieron del Chilihueque como de bestias de carga: pero desde que tienen tanta abundancia de mulos, como se han multiplicado felizmente en aquellos paises, no se sirven del Chilihueque. Todos estos animales pasan una buena parte de la noche rumiando lo que comen de dia; y quando quieren dormir, doblan los pies debaxo del vientre, y se cargan y descansan sobre los pechos.

Entre tantos caractéres de semejanza como tienen estas especies con el verdadero camello, se les notan algunos propios que las distinguen: porque estando destinadas á vivir la mayor parte del año entre los yelos y nieves de la cordillera, las proveyó la próvida naturaleza, como á los quadrúpedos de las tierras polares, de un graso abundante entre el pellejo y la carne, y de una prodigiosa copia de sangre que circula en sus venas, y que distinguiendo á estos animales de los que habitan en las llanuras, produce en ellos un calor suficiente para resistir los rigores del frio, mientras el mucho craso que envuelve exteriormente las carnes, impide la exhalacion y disipacion del calor. En sus ventriculos se forman bezoares mas ó menos finas como en los ventriculos de algunas cabras: tienen guarnecida la quixada inferior á la manera de los camellos de seis dientes incisivos, dos colmillos por banda, y varias muelas; mas como la superior carece totalmente de colmillos y de incisivos, tal vez convendria formar con estos animales un genero separado y distinto. Sus orejas son aguzadas y mas bien hechas que las del camello: la nariz sencilla; el cuello mas derecho y proporcionado: la espalda mas seguida é igual, aunque el Guanaco la tiene algo corva: la cola hermosa, y muy poblada de pelo: las patas mejor hechas y mucho mas agiles, y el pelo mas largo, mas suave, y mas parecido á la lana: de modo, que hablando verdad, el camello es un monstruo en comparacion de estos nuestros quadrúpedos [120]. Su voz natural se parece mucho al relincho de los caballos; y no se valen para vengarse de quien los irrita ni de sus dientes, ni de sus pies, pero sí de su aliva, que arrojan con mucha fuerza. Dicese que esta saliva es corrosiva, y que levanta postillas en donde quiera que cae: pero se duda mucho de la realidad de este efecto.

Estos animales entran en zelo, ó andan de vena al fin del verano; y entonces se enflaquecen y pierden una gran porcion de su pelo; siendo lo mas notable, que antes de llegar á juntarse gastan mucho tiempo en escupir la saliva, en mugir y dar vueltas al rededor como si estuvieran furiosos. Las hembras paren, á los cinco ó seis meses de su preñado, un hijo unico, y rara vez dos; y no tienen mas que dos pechos, bien que provistos abundantemente de leche. Yo no sé qual sea la duracion de su vida; pues aunque digan los naturales que llegan a vivir treinta años, me parece mas verosimil que su vida es mas corta que la del camello, siendo cosa ya averiguada, que luego que cumplen tres años de edad, empiezan á engendrar y reproducirse. Todas estas especies huyen de tal modo unas de otras, que jamas se encuentran unidas; y por ultimo no parece sino que en la admirable graduacion de las cosas criadas, forman estos animales otras tantas especies medias que unen las cabras, los ciervos y las ovejas con los Camellos, segun lo manifestará la particular descripcion que vamos á hacer de cada uno de todos ellos.

II. La Vicuña, Camellus Vicuña [121], es segun la opinion de Buffon el Paco montés dexado en su estado de libertad natural: pero este grande hombre tuvo tan malos informes de esta materia como de otros muchos puntos concernientes á la historia natural de las dos Américas; pues no supo que la Vicuña y el Paco, llamado tambien Alpaca, son dos animales comprehendidos baxo de un mismo genero, pero de especies tan diferentes, que sin embargo de residir de continuo en unas propias montañas, jamas andan juntos; y que es cosa notoria, que ademas del Paco doméstico hay tambien muchos Pacos monteses.

La Vicuña pues viene á ser del tamaño de la cabra, á la qual se parece mucho en la configuracion de la espalda, de las ancas, y de la cola; pero se distingue de ella en el cuello, que es de veinte pulgadas de largo; en la cabeza redonda y sin cuernos; en las orejas pequeñas, derechas y agudas; en el hocico, que es corto y sin barbas; y en las patas, que son dos veces mas altas que las de las cabras. Cubrele el cuerpo una lana finisima de color de rosa seca, capaz de admitir muy bien todo genero de tintes artificiales, y de la qual hacen los del pais bellos pañuelos para las narices, calcetas, guantes, sombreros, &c. y que estando ya bien conocida en Europa, es tan estimada y apetecida como la seda. El Paco es mas corpulento que la Vicuña, tiene el hocico mas largo, y las lanas mas largas y no tan finas; sin embargo de lo qual pastorean los peruleros numerosisimos rebaños de estos animales, de cuyas lanas texen unas estofas que parecen de seda ordinaria: pero en Chile no los hay ni domésticos ni montaraces.

Aunque las Vicuñas se crian con abundancia en la parte de la cordillera correspondiente á las Provincias de Coquimbo y de Copiapó, su residencia ordinaria es entre los riscos mas asperos de aquella montaña, donde en lugar de recibir algun daño con las nieves y con los hielos, no parece sino que deben de serles muy utiles; pues si las transfieren á los llanos, enflaquecen muy pronto, y cubriendose de cierta especie de empeynes, mueren á poco tiempo; y de aqui ha provenido el no haberlas podido transportar todavia á las Provincias de Europa. Andan siempre paciendo á manadas por aquellos despeñaderos, como las cabras; y no bien divisan un hombre, quando huyen velozmente llevandose por delante sus hijos. Los cazadores que las persiguen, se juntan en patrullas para rodear uno de aquellos montes donde saben que habitan; y acosandolas poco á poco, las van encaminando hácia un lugar estrecho en que han tendido con anticipacion una larga cuerda, de la qual penden algunos andrajos, que vistos por las Vicuñas, sumamente cobardes, se aterran de tal manera, que apretandose en la estrechura de aquel lugar, y no atreviendose á dar un paso mas adelante, dan tiempo á los cazadores para que hagan en ellas una riquisima presa. No tiene duda que en vez de matarlas, debieran con mayor discernimiento esquilarles las lanas y dexarlas en libertad para que se aumentase la multiplicacion de la especie: pero sin embargo de la matanza que hacen de ellas todos los dias, es tanta su abundancia por aquellas sierras, que me inclino á creer que produzcan mas de un hijo siempre que paren; y esto y el aumento que va tomando la industria en todo el pais, nos hace esperar que, á pesar del mal éxîto que han tenido hasta ahora todas las tentativas con que se ha procurado domesticar estos anímales preciosos, vendrá finalmente el dia de que se venzan los obstáculos ideales ó verdaderos que se oponen á su beneficio.

Aunque la principal utilidad que se saca de las Vicuñas consiste en sus lanas, no por eso dexan de ser muy apreciables sus carnes, pues son de tan bello comer, que prefieren su sabor al de las mas delicadas terneras. Dicese que aplicado un pedazo de esta carne bien fresca, es muy buen especifico para la inflamacion de los ojos: pero lo que yo sé de positivo es que en los estomagos de estos animales se crian bezoares muy finas, y muy apreciadas y apetecidas de todas aquellas personas que conservan todavia en gran concepto semejantes medicamentos.

III. El Chilihueque, Camellus Araucanus [122]. Este animal se llama propiamente Hueque: pero los Araucanos, que lo tienen domestico, empezaron á denominarle desde el arribo de los Españoles Chilihueque, ó Rehueque, que quiere decir Hueque Chileño, ó Hueque puramente, para distinguirlo del carnero europeo, al qual dan el propio nombre por la semejanza que tiene uno con otro. En efecto si el Chilihueque no tuviera el cuello tan largo ni tan altas las patas, seria identicamente un carnero; pues su cabeza tiene la misma configuracion, las orejas son ovales y flosculosas, los ojos grandes y negros, el hocico largo y giboso, los labios pendientes y gruesos, la cola mas corta, y vestido todo el cuerpo de una lana tan larga, pero mas fina que la del carnero. Medido desde los labios hasta el origen de la cola tiene cerca de seis pies de largo, bien que la tercera parte de esta dimension es el largo del cuello: su alto, medido desde las uñas de los pies de detrás hasta el nacimiento de la cola, pasa de quatro pies; y su color es tan vario, que los hay blancos, negros, pardos y cenicientos.

Ya hemos dicho que los antiguos Chileños se servian de estos animales como de bestias de carga; y ahora añadimos, que para mandarlos en los caminos, les pasaban una cuerda por un agujero que les abrian en las ternillas de las orejas; y que algunos Geografos que oyeron estas cosas confusamente, tomaron de aqui motivo para decir que los carneros han adquirido tal corpulencia en las tierras de Chile, que cargados como las mulas, sirven para el acarreo y transporte de las mercancias; no faltando quien asegure que los Indios se valian de estos quadrúpedos, antes que los conquistasen los Españoles, para la labor de sus campos, unciendoles á su arado que llaman Quethahue. Con efecto, el Almirante Spilberg encontró que los habitadores de la Isla de Mocha los empleaban en semejante destino. Los Araucanos aprecian mucho sus Chilihueques; y aunque les agrada su carne, no acostumbran matarlos como no sea para cubrir la mesa que sirven á algunos forasteros recomendables, ó con motivo de algun sacrificio solemne. Vestianse de sus lanas antes que los Europeos descubrieen la América: mas ahora que poseen con tanta abundancia los carneros de Europa, no usan de las lanas del Chilihueque sino para texer algunos generos superfinos, que son tan bellos y tan lustrosos, que casi parecen de seda.

IV. El Guanaco, Camellus Huanacus [123]. El Conde de Buffon y el Caballero Linnéo que reduxeron los Pacos y las Vicuñas á una sola especie, quisieron hacer lo mismo con el Guanaco y con la Llama del Perú, pretendiendo que la Llama es el Guanaco privado de la libertad natural de su primer estado: mas yo dudo infinito admitir semejante identidad especifica; pues ademas de la antipatia que se tienen estos dos animales en órden á su generacion, es tanto lo que se distinguen unos de otros con varios caracteres notables, que es imposible hacer venir estas diferencias de la supuesta variacion de su estado. La Llama tiene la espalda tendida, casi iguales los quatro pies, y una excrescencia en el pecho, humedecida continuamente de una substancia oleosa y amarillaza: pero por el contrario el Guanaco no tiene esta excrescencia; su espalda es gibosa ú encorvada, y tan largos los pies de detrás respecto de los de delante, que quando le persiguen los cazadores, no huye jamas hácia las cimas de los montes, como los demas animales del mismo genero, sino siempre hácia el llano, como sitio mas adaptable á su defectuosa constitucion, y á la libertad de su vida; siendo esta la causa de que siempre que baxa de las alturas vaya saltando como los ciervos y los venados. La estatura de este animal es mayor que la del Chilihueque, y yo he visto algunos tan grandes como un buen caballo: pero su largo ordinario, medido desde la extremidad del hocico hasta el ano, es de cerca de siete pies; y su altura, medida por los pies delanteros, es de quatro pies y tres pulgadas: vistele el cuerpo un pelo muy largo de color encendido en el cuello y en toda la espalda, pero blanquecino en el vientre: tiene la cabeza redonda: el hocico negro y agudo: las orejas derechas y parecidas á las del caballo, y la cola corta y levantada como la del ciervo. El nombre de Guanaco, con que generalmente le llaman, es derivado de la lengua perulera, porque los Chileños le llaman Luan en su idioma.

Los Guanacos no gustan tanto del frio como las Vicuñas; pues al caer las primeras nieves, abandonan los Andes, que son su habitacion de verano, y descienden á pasar el invierno en los llanos de Chile, por los quales pacen asociados en manadas de ciento ó doscientos individuos. Danles caza los naturales con perros, bien que por lo general solo cogen los nuevos, que no teniendo todavia la fuerza que necesitan en los pies para huir con velocidad, se quedan zagueros de los mayores, los quales toman un galope ó trote tan veloz, que apenas puede alcanzarlos un caballo á todo correr: se paran de quando en quando para observar si continuan en perseguirlos los cazadores, y dando un fuerte relincho muy parecido al de los caballos, vuelven á emprender su huida con una celeridad increible; pero sin embargo, montados los indios en ligerisimos caballos, logran cogerlos vivos tirandoles desde lejos á las piernas un lazo que ellos llaman Laque, y que se compone de una tira de cuero de cinco ó seis pies de largo, á cuyas extremidades atan dos piedras tan gruesas como una bala de tres libras de peso. Valense de este lazo cogiendo en la mano una de aquellas piedras, y volteando la otra como si fuera una honda al rededor de la cabeza, hasta que adquiriendo la fuerza que necesita, la disparan contra el animal que persiguen; siendo tan diestros en el manejo de esta especie de honda, que no hay animal que se les escape, aunque le tiren á mas de trescientos pasos de distancia. Quando quieren cogerlos vivos, disparan con tal arte la piedra, que tocandoles la cuerda en los pies, se los enredan y enlazan con la fuerza y con el movimiento de rotacion que toman las piedras.

Es tan docil la indole de los Guanacos, que se domestican muy facilmente, aficionandose de tal modo á sus dueños, que los siguen á todas partes. Un hacendado de la jurisdicion de Quillota tenia veinte quadrúpedos de esta especie, que se iban juntos á pacer por las mañanas, y se volvian solos á su habitacion al caer de la tarde: de modo que constandonos lo mucho que se propagan y multiplican domesticados, es de creer que aquel hacendado industrioso se encuentre en la actualidad con un rebaño muy numeroso: y que si otros Chileños, imitando su exemplo, se dedicasen á domesticar un quadrúpedo tan importante, añadirian un nuevo ramo de comercio á los demas frutos de su pais. La carne de estos animales, especialmente la de los nuevos, es tan delicada que en nada cede á la de las mejores terneras; y aunque la de los adultos es un poco dura, es excelente si la salan, prefiriendola á quaiquiera otra los marineros para las navegaciones mas largas, no tanto porque se conserva mejor, quanto por ser muy saludable. Tambien se aprovecha el pelo de los Guanacos en las fabricas de sombreros; y es de tan bella calidad, que pudiera servir muy bien para manufacturas de camelotes.

V. El Guemúl ó Huemúl, Equus Bisulcus [124], es un animal acreedor tal vez á formar un genero separado: mas yo le coloco en el del caballo, porque á excepcion de las uñas, que son hendidas como las de los rumiantes, tiene todos sus caractéres genéricos. En efecto conviene con él en la naturaleza, numero, órden, y en la disposicion en que tiene la dentadura: bien que en la forma, en el cuerpo, en el pelo y en el color se parece de tal modo á los burros, que á tener las orejas largas como él, y no de la hechura de las del caballo, se equivocarian mutuamente unos con otros; aunque tambien se diferencia en no tener la cruz negra sobre la espalda. La cabeza, el hocico, los ojos, el cuello, la espalda, las ancas, la cola, las patas y las partes genitales se diferencian unicamente de las del burro en no ser tan fuertes sus lineamentos: tampoco se desvia mucho de él en la estructura interior: pero su voz se parece mas bien al relincho de los caballos que al rebuzno del burro. Este es aquel desconocido animal que dice Wallis haber visto quando pasaba el estrecho de Magallanes [125]: es mas montaráz y de carrera mas loz que la Vicuña; gusta de habitar entre los precipicios mas peligrosos de la cordillera, por cuyo motivo es muy dificil y arriesgada su caceria: por ultimo, parece que el Guemúl es el anillo que liga y une los quadrúpedos ruminantes con los patiredondos.

Los Españoles transportaron de Europa al Reyno de Chile los caballos, los burros, los bueyes, las ovejas, las cabras, varias razas de perros, los gatos, y aun hasta las ratas y ratones caseros, segun dexamos ya dicho en otro lugar; y todos estos animales estraños se han propagado excesivamente baxo de un clima tan favorable, y en un suelo tan abundante de alimentos y pastos. "Los animales de nuestro hemisferio, dice el Doctor Robertson hablando de Chile, no solo se multiplican alli, sino que se mejoran; pues los ganados de cuerno son mayores que los de España; y sus caballos aventajan en belleza y vivacidad á los famosos del Andalucia, de los quales descienden." Con efecto los caballos Chileños tienen todo el fuego, todo el valor, agilidad y belleza que se puede desear siendo los de los llanos de una marca mediana como los Arabes, y por consiguiente mas agiles y mas propios para los manejos; mientras los de los Andes, mucho mayores y mas pausados, son mas á proposito para tiros de coches.

Tanto unos como otros tienen por lo general la alzada del cuello muy ayrosa; la cabeza pequeña y bien modelada; la cola bien poblada de cerdas y un poco levantada; bien formado el pecho; torneados los muslos; las piernas enxutas y fuertes; firmes los pies; y los cascos tan duros, que jamas se necesita herrarselos: de modo que exceptuando los caballos de regalo que hay en las ciudades, todos los demas andan continuamente sin herraduras, sobrellevando las excesivas fatigas de su destino; porque no creo que haya otro pais en el mundo donde traten á los caballos con menos miramiento que en Chile; lo gual proviene de su mucha abundancia, y de la facilidad con que los adquieren y crian. Un caballo ordinario no cuesta mas que 16 reales, y una yegua medio duro: su alimento es la yerba que cogen en los campos en que pacen de dia y de noche en todas las estaciones del año, y en donde los labradores, que no son capaces de andar á pie un quarto de legua, segun es la costumbre que tienen de andar á caballo, van á cogerlos luego que salen de la cama, para ensillarlos y servirse de ellos un dia entero sin dexarles comer un bocado. Es muy comun entre aquellas gentes hacer un viage de 150 leguas con un solo caballo, sin concederle mas reposo que el poco tiempo que se detienen para dormir: mas como, ya sea por el modo conque los crian, ó ya por el vigor de los pastos de que se alimantan, son todos estos caballos de una robustez increible, ni se estropean dandoles un trato tan malo, ni dexan de servir á sus imprudentes amos hasta entrar en edad sumamente avanzada.

No solo se han multiplicado con felicidad estos quadrúpedos en la parte de pais que poseen los Españoles, sino tambien en las tierras que ocupan los Indios, los quales tienen unas inmensas yeguadas. Los Chileños distinguen tres razas de caballos, que son los trotadores, los andadores, y los paseantes: los primeros son los mas comunes y mas estimados de la gente del campo, porque están llenos de fuego y de robustez; los andadores ó de portante han adquirido en Chile, segun opinion del Teniente General Ulloa, que conoce los buenos caballos de España, un paso tan suave y tan bello, que llevan muchas ventajas á los Andaluces, de quienes descienden [126]. Parece que esta qualidad es anexa á la raza, pues se vé que los potrancos siguen al portante á sus madres, que van al galope, sin separarse de ellas un punto; siendo tan largo y tan agil el paso de estos caballos, que hay algunos que andando hacen parejas con la carrera de otros. Este paso consiste, como es notorio, en la prontitud de levantar á un mismo tiempo con agilidad y soltura una mano y un pie, y en sentar éste enfrente ó mas allá de la mano contraria, en lugar de ponerlo en la huella en que estuvo el primero: lo qual produce un movimiento mucho mas suave, mas uniforme, y sin comparacion, expedito que el de los caballos comunes, conservando los de aquella raza su paso en los viages mas largos, como no los obliguen á que lo muden: de modo que se camina con mayor comodidad en estos caballos que en ningun carruage. Su precio comun es de quince ó veinte duros.

Los caballos paseantes, ó de plaza, como dicen los Españoles, son mas estimados que todos los otros por el hermoso compás á que marchan, levantando de tal modo alternativamente los brazos, que casi llegan á dar con las manos en las cinchas: gallarda propiedad con que nacen por lo comun, pero que les perfeccionan con la enseñanza. Es tal el fuego que tienen todos los caballos de esta ultima raza, que por lo general no pueden montarlos sino aquellas personas bien instruidas en el arte de andar á caballo; y logran tal estimacion, que se venden á ciento, doscientos y aun hasta quinientos duros. Los Peruleros compran muchos para las cabalgatas publicas que suelen hacer todos los años en sus cuidades; y aun tambien han transportado algunos á Europa, á pesar de lo dilatado que es el viage, para regalo de algun Soberano. Los Araucanos tienen caballos que marchan bailando con particular armonia: pero esto es obra de la enseñanza, y no dote proveniente de la raza, como las qualidades de los que dexamos descriptos.

Los Chileños procuran con gran vigilancia que se conserven totalmente puras las razas de sus caballos, no permitiendo jamas que se mezclen unas con otras, para que asi no degeneren de su qualidad respectiva. Durante el invierno envian á pacer la mayor parte á los valles de la Cordillera, donde engordan prodigiosamente con el gran numero de yerbas alimenticias que alli se crian, y de donde vuelven por la primavera mucho mas robustos y vigorosos. Finalmente quando doman los potros, lo qual suelen hacer en cumpliendo tres años de edad, acostumbran cortarles el musculo superior de la cola para que no puedan moverla, y á esta operacion dan ali nombre de castigo.

Los burros, ó ya porque se sirven poco de ellos, el ya porque les sea mas favorable la benignidad de aquel clima, han adquirido en Chile una corpulencia muy superior á la de sus progenitores los europeos. Tienen el pelo lustroso, la cabeza alta, grueso el cuello, el anca bien hecha, y muy sueltos los pies: hay muchos silvestres ó montaraces en los valles de la Cordillera, donde suelen ir á cazarlos los naturales sin mas fin que el aprovecharse de los pellejos; bien que hay algunos cubiertos de un pelo tan suave y tan largo, que pudieran hilarlo muy bien, y aprovecharlo en alguna manufactura. Tambien son excelentes los mulos, hijos de burros y de yeguas, asi para bestias de carga, como para tiros de carruages, saliendo no pocos muy dignos de aprecio por su paso agil, uniforme y seguido.

El ganado de cuerno, que es el que está mas sujeto que otro ninguno á las influencias del clima, se ha acomodado de tal manera á la division natural del pais, que los bueyes maritimos no son tan grandes como los de los llanos mediterráneos, y estos son menores que los que nacen en los Andes: bien que se debe entender que solamente es pequeño el ganado maritimo en comparacion del de las partes altas del Reyno, pues por lo demas es tan corpulento como los bueyes comunes de toda la Italia. Las vacas de los Andes llegan á ser tan grandes como los bueyes cebados: los toros tienen la mayor corpulencia correspondiente á su sexô, haviendolos, como yo los he visto, de 1425 libras de peso; siendo asi que ninguno de estos animales está jamas en tinglado ni establo, ni conoce mas alimento que el que le presentan los pastos accidentales del campo; sin embargo de lo qual no se advierte en ellos la menor degradacion ni en quanto á la corpulencia, ni en quanto á la forma y esencia, siendo sus carnes tan xugosas y sabrosas como la de los bueyes artificiosamente cebados.

Hay alli hacendados tan poderosos que mantienen continuamente en sus tierras diez ó doce mil cabezas de ganado vacuno, y que separando todos los años á fines de invierno hasta unas mil cabezas entre vacas y bueyes, las encierran en un dilatado prado abundante de pastos, donde las dexan engordar para hacer una matanza de todas en cierto tiempo. Llegado éste, que suele ser hácia las fiestas de Navidad, llevan los pastores á encerrar cada dia veinte ó treinta cabezas dentro de una estacada construida de intento en un llano inmediato, y al qual rodean á caballo los labradores, esperando con impaciencia que se dé principio á su diversion favorita, dexando salir una á una todas las reses. Luego que éstas, encontrandose en su libertad, emprenden la huida, las siguen á rienda suelta los labradores, procurando alcanzarlas para desjarretarlas con gran destreza con una vara larga, que remata en un hierro cortante á manera de media luna. Conforme van derribando el ganado, lo matan los carniceros entrandoles por la nuca un cuchillo: hasta que concluida esta especie de caza, recogen todas las reses muertas, y arrastrandolas hasta ponerlas debaxo de un colgadizo, las destrozan con agilidad, y separando la carne del sebo, la cortan á lonjas delgadas, que saladas ligeramente y tendidas al ayre para que se enxuguen, embarrilan despues, luego que estan bien secas, para enviarlas á las minas de todo el Perú. Esta carne es excelente en las navegaciones, porque como tiene poca sal, es mucho mas sana que la que preparan en Inglaterra y Holanda. El sebo que no se gasta en el pais, se vende para el Perú: los cueros sirven para suelas de zapatos, cuya mayor parte se consume fuera del Reyno; y como la leche de todas las vacas tiene las qualidades mas apreciables, son excelentes los quesos que hacen de ella, pero singularmente los que se fabrican en cierto pueblo de las marismas de Maúle, llamado Chanco, y que ni en bondad ni en tamaño ceden á los quesos de Lodi.

Sin embargo de no estar criados los bueyes Chileños con la sujecion que los Europeos, no por eso, quando cumplidos los tres años de edad los aplican á la labor, dexan de probar muy bien y en terminos de no necesitarse mas que un par por arado para cultivar unos campos, cuyo rompimiento requiere en varias partes muy considerables esfuerzos. Todos estos bueyes trabajan con el yugo en los cuernos al uso de España; y como los dexan pacer noche y dia por aquellos campos, se han escapado muchos de ellos á los valles de las montanas, donde viven feroces y propagandose excesivamente: pero ni estos ni los domados han tenido jamas la desgracia de perder sus cuernos, como lo publican los vilipendiadores de América, y como lo quisieran los naturales; pues con esto se libertáran de que movidos los toros de la fiereza que lleva consigo el estado de libertad en que viven, matasen, atacando con sus armas terribles, un gran numero de caballos y no pocos infelices vaqueros. A proposito de esto refieren en Chile que haviendo encontrado un criador entre sus ganados vacunos dos novillos de los dos sexôs que no tenian cuernos, lo qual suele suceder tambien en Europa, dispuso que los separasen de los demas, é hiciesen con ellos una raza particular, para ver si sus hijos nacian con el propio defecto. Ello aseguran que estos dos monstruos procrearon un individuo su semejante, aunque de extraordinario tamaño: pero yo no ví este acaecimiento, y dudo mucho de la verdad de sus circunstancias.

Si el ganado vacuno degenera en esta parte en el clima de Chile, será mas bien por exceso que por defecto; pues llevan unos cuernos tan grandes que les sirven á los Indios para hacer vasos de once ó doce pulgadas de circunferencia. El Virrey del Perú, D. Manuel de Amat, tenia, siendo Presidente de Chile, un frasco de cuerno que le regaló un Chileño, cuya base era de ocho pulgadas de diámetro; y aun se dixo que el Indio que mató la res, que llevaba un cuerno tan desmedido, havia hecho con la otra mitad mas gruesa un tamboril: pero valga lo que valiere esta anecdota, lo cierto es que el tal cuerno manifestaba faltarle un pedazo de la base, pues solo tenia diez y ocho pulgadas de alto. Cada buey cuesta dentro de Chile de setenta á ochenta reales: pero en los puertos de mar cobran á los baxeles por antiguo convenio á razon de diez duros por cada cabeza, quatro de los quales corresponden al Gobernador del puerto, y seis al dueño de la res que se vende.

Las ovejas llevadas de España no han degenerado en corpulencia ni en lanas, las quales conservan largas, finas, y con un blanco maravilloso, produciendo cada oveja ó carnero desde ocho hasta trece libras de lana por año. Es exquisito el sabor de las carnes de los castrados; y es prodigiosa la multiplicacion de esta especie en todas aquellas provincias, en las quales, como sucede en los demas paises templados, paren las ovejas dos veces al año, aunque con la particularidad de producir con alguna freqüencia dos corderos en cada parto. Las ovejas convienen tambien con las de Inglaterra, Italia y España en no tener cuernos: pero ningun carnero carece de ellos, haviendo algunos que llevan quatro y mas cuernos [127]. Durante el dia los echan á pacer en los prados; y solamente los recogen de noche en rediles ó en estacadas cercanas á las casas de campo, para libertarlos de los animales carnívoros: pero los que se han retirado á la Cordillera, han adquirido mayor corpulencia, y producen lanas mas largas y mucho mas finas. Los Pehuenches que pueblan aquellas montañas, han sacado de la union de los cabrones con las ovejas una tercera especie, cuyos individuos son dos veces mayores que las ovejas, y estan cubiertos de un pelo larguisimo y tan suave como el de las cabras de Angora, bien que algo ensortijado, y muy parecido á la lana, habiendo algunos que le llevan de mas de dos pies de largo. Todos los carneros de Chile son de raza africana, y provienen de los que el Cardenal Ximenez hizo llevar de Marruecos á España. Las cabras producen tambien grandemente en todo el pais: paren dos veces al año, y en cada parto dos, tres, y aun quatro cabritos; y de aqui proviene la gran multitud de ellas que se ve por aquellas montañas, á pesar de la gran matanza que se hace todos los años para surtir de cordobanes no solo las provincias de Chile, sino el vasto Reyno del Perú.

El hombre, centro á quien se refieren por ley de la naturaleza todas las cosas criadas de nuestro globo, goza en el Reyno de Chile de todo el vigor que le puede suministrar la beneficencia de un clima sin alteraciones. Por lo general termina con una muerte tardia la larga carrera de sus dias felices, siempre que respetando los límites establecidos por la misma naturaleza, no se abandona á los desarreglos destructores de la economía animal, viendose algunos efectivamente que pasan con sus vidas de un siglo. El año de 1781 murió alli un caballero llamado D. Antonio Boza de edad de ciento y seis años, el qual gozó siempre perfecta salud, y tuvo en dos mugeres veinte y ocho hijos. Entre los mismos criollos que Paw quisiera reducir si pudiese á una vida corta, he conocido yo viejos de 104, 107, y 115 años; mi abuelo paterno y mi visabuelo, que tambien fueron criollos, vivieron prosperamente, el uno 95 años, y el otro 96, siendo todavia mucho mas comunes estos exemplos entre los indigenas ó nativos de aquellas tierras.

Las mugeres son por lo general tan fecundas, que con dificultad se encontrará otro pais donde sean tan freqüentes los partos mellizos. En el año 1764 murió allí en edad muy avanzada un francés llamado Lhôtelier, que dexó de una muger sola 163 descendientes entre hijos y nietos. Y asi se ve, que luego que aquel Reyno ha comenzado á encontrarse libre de una parte de los obstáculos que se oponian directamente á los progresos de su poblacion, vá prosperando de treinta años á esta parte con una rapidez increible.

Los habitantes de Chile se dividen en indigenas ó nativos, en generacion Europea, y en raza Africana. Los de origen Europeo son por lo general de un buen parecer, singularmente las mugeres, muchas de las quales estan dotadas de singular hermosura: pero los nativos Chileños forman una sola nacion dividida en varias tribus, todas las quales tienen una misma fisonomia y una misma lengua, que ellos llaman Chilidugu, que quiere decir lengua Chileña, y la qual es dulce, armoniosa, regular, expresiva, y muy abundante de terminos aptos é idoneos para expresar no solamente las cosas fisicas generales ó particulares, sino tambien las cosas morales y abstractas [128]. La carnacion de estos pueblos es de un color pardo bermejo, que tira á cobre; pero los Boroanos, situados en el centro de las provincias de Arauco por los 39 grados de latitud austral, son blancos. y encarnados, y tienen los ojos azules y los cabellos rubios como los Europeos que nacen en en medio de la Zona templada Septentrional; y sus facciones son regulares, y aun en algunos hermosas. Me rio conmigo mismo siempre que leo en ciertos escritores modernos, acreditados de observadores exâctos, que todos los Americanos tienen un mismo aspecto, y que basta haver visto uno para poder decir que se han visto todos. Estos se dexaron seducir demasiadamente de ciertas apariencias variables de semejanza, procedentes por lo general del colorido, y las quales se desvanecen luego que se confrontan los individuos de una nacion con los de otra qual- quiera. Asi que, no se diferencia menos en el aspecto un Chileño de un Perulero que un Italiano de un Aleman; y los Paraguayos, Cuyanos y Magallanicos que yo he visto, tienen lineamentos y facciones particulares que distinguen notablemente los unos de los otros.

Por lo general los Chileños tienen poca barba como los Tártaros: mas, al parecer, no tienen ninguna, porque acostumbran arrancarselas con unas pinzas que llevan siempre consigo, porque reputan por desaseo el andar con el rostro poblado de barba; sin embargo de lo qual he visto entre ellos muchos tan barbados como los mismos Españoles. El vello ó bozo que anuncia la pubertad, y ellos llaman Calcha, les apunta y sale con mayor abundancia que los pelos de la barba: mas esto no indica diminucion alguna de fuerzas, ni menos sirve de indicio de debilidad; pues son tan robustos aquellos Indios, y sufren con tal vigor y constancia todo genero de fatiga quando se dan al trabajo, que son preferidos para todas aquellas cosas ó haciendas que requieren esfuerzos extraordinarios.

Los que habitan en los llanos tienen la misma estatura que los Europeos: mas los que moran en las sierras andinas son generalmente mas altos; y aun yo creo, como dexé dicho al principio, que estos y no otros sean los tan célebres Patagones, de quienes se ha hablado tanto en Europa. El Lord Ansón era de mi parecer; y la descripcion que hacen de estos Titanes Antarticos los modernos viageros Byron, Wallis, Carteret, Bougainville, Duclós y de la Girandais, que ultimamente los vieron, corresponde con puntualidad al carácter de los mencionados montañeses. Pero lo que da á mi opinion cierto grado de evidencia es, que siendo ya cosa notoria que el idioma Chileño no se extiende mas allá de los límites que yo he señalado al Reyno de Chile, el lenguage de estos montañeses es igual al de los Chileños, como se deduce de las palabras Patagonicas citadas por estos mismos viageros: ademas de lo qual se debe tener muy presente que entre estas mismas palabras se encuentran voces totalmente Españolas, las quales no pudieron ser tomadas ni aprendidas sino por una nacion confinante con estas mismas colonias.

Los moradores de la Cordillera Chileña son, como todos los demas vivientes que se propagan en aquellas montañas, de una corpulencia superior á la comun; pues su estatura ordinaria llega á cinco pies y siete pulgadas, no pasando la de los mas agigantados (hablo de los que he visto) de seis pies y tres pulgadas: porque lo que les hace parecer mas gigantes de lo que son efectivamente, es la fuerte osamenta y la enorme robustez de sus miembros, bien que proporcionados con la elevacion de sus cuerpos, á excepcion de las manos y de los píes, cuyas dimensiones son mas pequeñas que las que requiere al parecer el rigor de la simetría. Su figura no desagrada, porque tienen generalmente la cara redonda, la nariz algo ancha, los ojos vivos, los dientes blanquisimos, los cabellos negros y asperos, como tambien los bigotes que algunos se dexan crecer sobre el labio superior, y la tez mas tostada que la de los Chileños maritimos: lo qual proviene de las inclemencias del sol y del ayre á que andan expuestos continuamente en sus correrias.

El vestido de los que habitan en los valles occidentales de la Cordillera se compone totalmente de texidos de lana: mas el de los pobladores de los valles orientales, los quales son los verdaderos Patagones, consisten en pieles de Guanaco y de otros animales silvestres; bien que algunos suelen llevar el Poncho Araucano, que es una manta larga, á manera de una casulla, con una abertura en medio para poder pasar por él la cabeza. Los Puelches, que habitan los Andes Chileños australes, usan unos sombreros de pieles, adornados con plumas vistosas, y se pintan el cuerpo con varios colores, pero especialmente los parpados; y las mugeres, que tambien son de estatura considerable, se visten del propio modo que los hombres, pero llevan en lugar de calzones cierta especie de delantales.

Todos estos pueblos habitan baxo tiendas de pieles, que transportan de unos lugares á otros, buscando los pastos mas abundantes con que alimentar sus ganados. Dividense en muchos Aduares, cada uno de los quales tiene su capitán ó cabeza que llaman Ulmen: su religion es la misma que la de los demas Chileños paganos, y su idioma es el mismo, aunque los orientales tienen la pronunciacion un poco gutural: todos ellos cabalgan en sillas hechas á manera de albardas de mulo, con estribos de palo, frenos de corambre, riendas de cuero trenzadas como cordones, y bocados y espuelas de palo, siendo excelentes maestros de andar á caballo á pesar de unos tan miserables arneses. Van siempre á galope, llevando consigo muchos perros que tienen muy bien enseñados á sujetar de las riendas á los caballos quando se apean sus dueños. Los caballos de los orientales, ya sea porque los doman muy pronto, ó ya porque no los dexan reposar un momento, son generalmente de estatura mediana.

Aunque estos pueblos tienen todo el ganado que pudieran necesitar para su alimento, gustan mucho mas de las carnes de los animales silvestres y montaraces; y de aqui proviene su grande inclinacion á la caza, en cuya busca recorren la mayor parte del año las vastas llanuras que se extienden desde la boca del gran rio de la Plata hasta la entrada oriental del estrecho de Magallanes, persiguiendo continuamente á los avestruces y á los guanacos, que abundan mucho por aquellos parages. Las armas de que se sirven para cazar estos animales son aquellos Laques que ya describirnos, y que llevan tambien á la guerra; pues sin mas que estas armas dieron muerte á quarenta Españoles en una refriega que tuvieron con ellos en el año 1767 cerca de San Luis de la Punta. Estos mismos Montañeses son los que asaltan de quando en quando las conductas ó carabanas que pasan de Buenos-Ayres al Reyno de Chile, y que suelen tener la osadia de saquear las haciendas de los habitantes de aquella Ciudad.

Entre los confines australes de Chile y el estrecho de Magallanes no hay mas naciones á la banda oriental que las de los Poyas y los Caucaus. Los Poyas son tambien de estatura procer y agigantada, aunque hablan un lenguage totalmente distinto del de los moradores de Chile, y no gustan de alejarse de sus moradas. Los Caucaus son de mediana estatura, hablan asimismo una lengua totalmente distinta, y se visten de pieles de lo bos marinos. Baste por ahora esta noticia en quanto á los habitantes de Chile, puesto que en el Compendio de la Historia Civil de aquel Reyno, cuya publicacion esperamos no diferir mucho tiempo, hemos de tratar mas á la larga de sus qualidades y de sus hechos de armas.

Mapa del reyno de chile en la América Meridional

  1. Pyura: corpus conicum, nidulans: proboscides binae terminales perforatae. Oculi inter proboscides.

    Genus proximum Ascidiae.

  2. Sepia corpore ecaudato, brachiis unguiculatis.
  3. Sepia corpore prorsus vaginante, cauda alata.
  4. Sepia corpore caudato segmentato.
  5. Echinus hemisphaerico-globosus, ambulacris denis: arcis longitudinaliter verrucosis.
  6. Echinus ovatus, ambulacris quinis: areismuricatis verrucosis.
  7. Mytulus testa transversè striata, natibus gibbis cardine laterali.
  8. Mytulus testa sulcata, posticè squamosa.
  9. Chama subrotunda longitudinaliter striata, ano retuso.
  10. Solen testa ovali oblonga antice truncata, cardine altero bidentato.
  11. Pholas testa oblonga depressiuscula, striis longitudinalibus distantibus.
  12. Lepas testa posticè adunca sexvalvi, rugosa.
  13. Murex testa ecaudata obovata antice nodosa, apertura edentula suborbiculata.
  14. Helix testa subcarinata imperforata conica, longitudinaliter striata, apertura patulo-marginata.
  15. Cancer brachyurus, thorace orbiculato laevi integerrimo, chelis muricatis.
  16. Cancer brachyurus, thorace laevi lateribus tridentato, fronte truncata.
  17. Cancer brachyurus, thorace laevi ovato, utrinque denticulato, cauda trigona.
  18. Cancer brachyurus, thorace hirsuto obcordato tuberculato, rostro bifido inflexo.
  19. Cancer brachyurus, thorace aquleato arcuato subcoriaceo, manibus pelliculatis.
  20. Cancer brachyurus, thorace obovato, apophysi dorsali crenata.
  21. "Los Cangrejos de mar son otro manjar exquisito con que nos brinda la mar con mucha mayor abundancia que en ningun otro parage del mundo. Pesan por lo general ocho ó nueve libras, tienen un sabor excelente; y los hay con tanta abundancia á la lengua del agua, que los cogian freqüentemente con los arpones siempre que las lanchas iban y volvian de la playa." Libro II. Cap. I. pag. 103. edic. en quarto.
  22. Cancer macrourus, thorace laevi cilindrico, rostro obtuso, chelis aculeatis.
  23. Chrysomela (Maulica) ovata aurata, antennis caeruleis.
  24. Lucanus exscutellatus ater, corpore depresso, thorace striato.
  25. Papilio N. Alis dentatis viressentibus, luteo, caeruleoque maculatis, subtus flavis.
  26. Papilio D. alis integerrimis rotundatis albis concoloribus antennis aterrimis.
  27. Phalaena B. elinguis, alis deflexis flavescentibus, fasciis nigris.
  28. Cynips Rosrmarini Chilensis.
  29. Tipula alis incumbentibus cinereis, thorace abdomineque flavis.
  30. Aranea abdomine semiorbiculato fusco, dentibus laniariis inferioribus exsertis.
  31. Scorpio pectinibus 16-dentatis, manibus subangulatis.
  32. Rana corpore verrucoso, pedibus palmatis.
  33. Rana corpore verrucoso luteo, pedibus subpalmatis.
  34. Lacerta cauda verticillata longiuscula, squamis rhomboideis.
  35. Lacerta (Caudiverbera) cauda depresso-plana, pinnatifida, pedibus palmatis. Linnéo.
  36. Coluber 176-42.
  37. "En la rada de Valparaiso se disfruta una pesca abundante de todas especies de buenos pescados, como son pege-reyes, dentones delicadisimos, lenguados de que ya hicimos memoria, sargos, &c. omitiendo otro infinito numero de temporada, como son las sardinas, y una especie de merluza que dá en la costa por los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre, las alosas ó sabalos, el Carreau, y una especie de anchoas, cuya multitud es á veces tan grande, que las cogen á canastas á flor de agua." Frezier viag. tom. I. pag. 212.
  38. "Las merluzas son alli de un grueso prodigioso, y tan abundantes como en las costas de Terranova, segun dictamen de muchos marineros nuestros que habian estado en aquella pesca. También cogimos alli grandes angeles de mar, caballas, torpedos, peces argentados, congrios de una especie, y un pescado negro que se parecia al pege-rey, del qual haciamos mas aprecio que de otro ninguno, poniendole el nombre de deshollinador de chimeneas. Pescabamos con anzuelo, y sacabamos quantos peces queriamos: de forma, que un bote con dos ó tres tenzas ó anzuelos venia cargado de peces en dos ó tres horas de pesca." Viag. de Ansón, libro II. cap. I. pag. 103.
  39. Habia tanta abundancia de pescados que un bote podia con seis tenzas ó anzuelos pescar en pocas horas todo el pescado necesario para dar de comer á toda la tripulacion en dos dias seguidos; y estos pescados de diferentes especies, eran todos de un sabor exquisito, encontrandose algunos que tenian de veinte á treinta libras de peso." Viag. de Hawhuswoth, tom. I. cap. VIII. pag. 126. Edic. de Lausan
  40. "Esta parte de mas afuera es un bellisimo anclage para refrescar viveres, singularmente en verano. Ademas de las cabras que alli hay, y de que hemos hablado, es tan grande la multitud de pescados que se encuentra al rededor de las Islas, que un bote sin mas que tres tenzas ó anzuelos, puede pescar el que se necesita para mantener cien personas. Nosotros pescamos excelentes melgas negras, caballas, merluzas, cangrejos, &c. y cogimos un martin pescador de 87 libras de peso, y de cinco pies y medio de largo." Idem cap. II. pag. 241.
  41. Esox maxlllis aequalibus, linea laterali caerulea.

    B. 10. D. 14. P. 11. V. 6. A. 8. C. 22.

    Corpus teres, squamosum. Squamae osseae, imbricatae, angulatae, deciduae. Caput mediocre cathetoplateum. Rictus tranversus, terminalis, mediocris; labia simplicia. Maxillae aequales, denticulatae, inferior punctata. Dentes immobiles, conferti, minimi. Lingua integra, glabra. Palatum glabrum. Oculi magni orbiculati, laterales. Nares geminae, prope oculos. Opercula branchialia squamosa, mobilia, diphylla. Membrana branch. lata, patens. Apertura Br. lateralis, falcata. Dorsum convexiusculum, uti abdomen. Linea later. recta, suprema, dentata. Anus remotus prope caudam. Pinnae omnes radiatae. D. Solitaria, brevis, declinata, pone aequilibrium. P. infimae, breves, acuminatae. V. abdominales, vifinae, mediocres, acuminatae. A. proportionalis subaequalis, pone aequilibrium. C. distincta, aequalis.

  42. Sparus cauda vifida, lineis utrinque transversis fuscis.

    B. 6. D. P. 7. V. A.

    Corpus ovatum, cathetoplateum, acanthopterygium. Caput declive, laeviusculum. Maxillae subaequales. Labia duplicata: dentes incisores conici, molares obtusi. Cirri 6. Lingua glabra. Qculi magni, laterales, supremi, iride argentea. Nares binae prope oculos. Opercula branch. diphylla. Linea lateralis incurva, dorso parallela, suprema, vix conspicua. Pinna dorsalis sub-longitudinalis, declinata. V. thoracicae. A. media.

  43. Mugil Dorso monopterygio.

    B. 7. D P. 12. V. A. C 16.

  44. Cyprinus pinna ani radiis 11, dorsali longitudinali.

    B. 3. D. 28. P. 15. V. 10. A, 11. C. 21.

  45. Cyprinus pinna ani radiis 13, Corpore tuberoso argenteolo.

    D. 9. P. 16. V. 9. A. 13. C. 29. Piscis sesquipedalis, cauda bifida.

  46. Cyprinus pinna ani radiis 8, corpore conico sub-caeruleo.

    D. 12. P. 14. V. 8. C. 18. Piscis pedalis, cauda bifida.

  47. Cyprinus pinna ani radiis 10, cauda lobata.

    D. 15. P. 17. V. 9. C. 19. Piscis spiihameus.

  48. Stromateus dorso caeruleo, abdomine albo.

    Piscis spithameus minime fasciatus.

  49. Silurus pinna dorsali postica adiposa, cirris 4. cauda lanceolata.

    B. 4. D. . O. P. 8. V. 8. A. 11. C. 13.

  50. Chaetodon, cauda integra, spinis dorsalibus 11. corpore aureo fasciis 5 discoloribus distincto.

    B. 6. D. P. 12. V. A. C. 18.

    "Aper marinus aureus maculatus." Feuillé.

    Nares binae prope oculos. Opercula branchialia triphylla. Apertura branch. lateralis arcuata: lineae lateralis arcuata, suprema inconspicua. Anus fere medius. Pinnae P. infimae, minimae, acuminatae. V. infimae, thoracicae, acuminatae. A. longitudinalis. Macula ovalis nigra ad caudam.

  51. "Chimaera rostro subtus labro inflexo laevi." Linn.
  52. Squalus pinna anali nula, dorsalibus spinosis, corpore tereti ocellato.
  53. "El dia 30 se empezó á gobernar hacia la tierra de los Estados, en cuyo paso se encontró tanto numero de ballenas de tan prodigiosa magnitud, que la tripulacion temia que hiciesen naufragar el navio. Tambien se veia infinito numero de lobos marinos y de Pingüinos." Diario del segundo viage del Capitán Cook. pag. 522.

    Vease tambien el Wallis cap. I. pag. 11. á Cook. cap. III. pag. 296. El viag. de Hawkesworth, á Pernetty viag. tom. II. pag. 72 y 225. A Duclós, Diario ibid. pag. 259. A Giraudais, Diario ibid. pag. 274.

  54. "Los campos estan poblados de una infinidad de páxaros, particularmente de palomas torcaces, muchas tortolas y perdices, aunque inferiores á las de Francia, algunas gangas, ánades de todas especies, y entre estas una que llaman Patos reales, los quales tienen una cresta encarnada encima del pico: Zarapitos, Cercetas, que se parecen en algo á aquellos páxaros de mar que llaman Málvis, y que tienen el pico encarnado, largo, derecho, angosto, y chato por la parte de arriba, con una lista del mismo color sobre los ojos, que tienen los pies como los del avestruz, y son de muy buen comer: Papagayos, Pechicolorados, que son de muy buena musica; y algunos Cisnes y Flamencos, cuyas plumas aprecian mucho los Indios para adornar sus cabezas en sus funciones, porque son de un hermoso color blanco y encarnado, que es el que mas se estima." Frez. viag. tom. I. pag. 140.
  55. Anas caruncula compressa frontali, corpore subtus fusco, collari albo.
  56. Anas rostro extremo dilatato rotundato, corp. albo.
  57. Anas rostro semicilindrico rubro, capite nigro, corpore albo.
  58. Ardea occipite crista dependente rubra, corp. albo.
  59. Ardea occipite subcristato, corpore lacteoló, rostro luteo, pedibus coccineis.
  60. Ardea vertice cristato caeruleo, remigibus nigris albo marginatis.
  61. Ardea occipite cristato, corpore albo.
  62. Columba cauda cuneata, corpore caerulescente, remigibus nigris.
  63. Picus pileo coccineo, corpore albo, caeruleoque vittato.
  64. Picus cauda brevi, corpore fusco maculis ovalibus albis guttato.
  65. Diomedea alis impennibus, pedibus compedibus trièdactylis, digitis omnibus connexis.
  66. Diomedea alis impennibus, pedibus compedibus tetradactylis palmatis, corpore lanuginoso cinereo.
  67. Pelecanus cauda rotunda, rostro serrato, gula saccata.
  68. Anas rostro semicylindrico, cera rubra, cauda acutiuscula.
  69. Phaenicopterus ruber, remigibus albis.
  70. Tantalus facie, rostro, pedibusque fuscis, corpore albo, remigibus, rectricibusque nigris.
  71. Trochilus rectirostris, rectricibus lateralibus margine exteriore albis, corpore viridi nitente subtus albiro. Linnéo.
  72. Trochilus rectirostris, capite, remigibus, rectricibusque caeruleis, abdomine rubro.
  73. Trochilus curvirostris viridi-aureus, remigibus, rectricibusque fuscis, crista purpurea.
  74. Fringilla lutea, alis viridibus nigro, rubroque maculatis, gula-barbata.
  75. Fringilla caerulea, gula alba.
  76. Turdus ater, axillis luteis, cauda cuneata.
  77. Turdus fusco cinereus, subtus palido-cinereus, remigibus, rectricibusque apice albis.
  78. Turdus ater nitens, rostro substriato, cauda cuneata.
  79. Sturnus fusco, alboque maculatus, pectore coccineo.
  80. Phytotoma, Rostrum conicum., rectum, serratum.

    Nares ovatae.

    Lingua brevis, obtusa.

  81. Psittacus brachyuras, luteo-virens, collari caeruleo, uropygio rubro.
  82. Psittacus brachyurus viridis, subtus cinereus, orbitis incarnatis.
  83. Psittacus macrouris viridis, remigibus apice fuscis, orbitis fulvis.
  84. Parra unguibus modicis, pedibus fuscis, occipite subcristato.
  85. Otis capite, jugoloque laevi, corpore albo, vertice, rectricibusque cinereis, remigibus primoribus negris.
  86. "Struthio pedibus tridactylis: digito postico rotondato mutico." Linnéo.
  87. Strix capite laevi, corpore supra fusco, subtus albo, pedibus tuberculatls pilosis.
  88. Falco cera, pedibusque luteis, corpore albo-nigrescente, vertice cristato.
  89. Vultur niger, remigibus fuscis, rostro cineraceo.
  90. "Vultur maximus, caruncula verticali longitudine capitis, gula nuda." Linnéo.
  91. En Chile hay dos especies de murciegalos, que son vivientes medios entre los páxaros y los quadrúpedos: conviene á saber, el casero, que en nada se distingue del europeo, y el montaraz, que es asimismo del propio tamaño y figura, pero que se distingue en el color del pelo, que es naranjado. Ninguna de estas dos especies es sanguinaria como las de la Zona Tórrida meridional, y solo se alimentan de insectos.
  92. "Habiendome internado unas dos leguas la tierra adentro, encontré muchas liebres tan grandes como cabritos, y cogí una que pesaba mas de veinte y seis libras; siendo cierto, que si yo hubiera tenido un buen galgo, habria podido dar liebre á todos los de la tripulacion dos veces á la semana. Las liebres tienen alli la carne muy blanca, y son de un sabor sumamente agradable." Viag. de Hawkesworth tomo I. pagina 24.
  93. Phoca capite subauriculato, palmis tetradactylis.
  94. "Son alli tantos los becerros marinos, que creo sinceramente, que si cogiesen una noche muchos millares de ellos, no se echarian menos al dia siguiente. Nosotros nos vimos precisados á matar muchos, á causa de que persiguiendonos continuamente por toda la costa, hacian un ruido espantoso. Estos pescados dan un aceyte excelente, y su corazon y asaduras son de muy buen comer, pareciendose en el sabor á la carne de cerdo: ademas de lo qual pueden servir sus pieles para los aforros mejores que he visto jamas en su especie." Hawkesworth tom. I. capit. II. pag. 242.

    "Los lobos marinos, de que acabamos de hablar, abundan alli tanto, que cubren las rocas de las cercanias de la Isla de la Quiriquina." Frez. viag. tom. I pag. 141.

  95. Phoca capite auriculato, rostro truncato prominente.
  96. Phoca capite antice cristato.
  97. Phoca capite postice jubato.
  98. Mustela plantis palmatis pilosis, cauda tereti elongata.
  99. Castor cauda longa compresso-lanceolata, palmis lobatis plantis palmatis.
  100. Mus cauda mediocri subcompressa pilosa, plantis palmatis.
  101. Viverra atro-caerulea, maculis quinque dorsalibus rotundis albis.
  102. Mustela pedibus fissis, corpore atro, labio superiore subtruncato.
  103. Mustela pedibus fissis, corpore fusco, rostro cuneiformi.
  104. Canis cauda recta elongata, apice concolore laevi.
  105. "Luego que estos animales descubrieron á nuestras gentes desde cierta distancia, vinieron inmediatamente á embestirles; y en aquel mismo dia matamos cinco. Este quadrúpedo, al qual pusieron los de nuesra tripulacion el nombre de lobo, tiene mucha mayor semejanza con la zorra, menos enquanto á su magnitud y en quanto á la cola: porque este es tan grande como un perro comun, y tiene dientes largos y muy cortantes. Es grande el numero que se encuentra en toda esta costa, abriendose ellos mismos sus cuevas como las zorras." Viag. de Hawkesworth.
  106. Felis cauda elongata, corpore maculis omnibus orbiculatis.
  107. Felis cauda elongata, nigro annulata, corpore albo maculis irregularibus atris, flavisque.
  108. Felis cauda elongata, corpore cinereo subtus albicante.
  109. Mus cauda mediocri subpilosa, palmis tetradactylis, plantis pentadactylis, corpore caeruleo subtus albido.
  110. Mus cauda mediocri, palmis tetradactylis, plantis pentadactylis, corpore cinereo lanato.
  111. Mus cauda mediocri pilosa, auriculis acuminatis, pedibus didactylis,
  112. Sciurus fusco-flavescens, linea humerali nigra.
  113. Dasypus cingulis quatuor, pedibus pentadactylis.
  114. Dasypus cingulis octo, palmis tetradactylis, plantis pentadactylis.
  115. Dasipus cingulis undecim, palmis tetradactylis, plantis pentadactylis.
  116. Dasypus cingulis duodeviginti, palmis tetradactylis, plantis pentadactylis.
  117. Lepus cauda brevissima, auriculis pilosis concoloribus.
  118. Lepus cauda elongata setosa.
  119. Capra cornibus teretibus laevibus divergentibus, gula imberbi.
  120. "El dia 27 las personas que yo havia enviado á la caceria de los Guanacos, lograron coger uno nuevo que llevaron á bordo, y era el animal mas hermoso que habiamos visto. Logramos amansarlo de tal manera, que nos lamia las manos como un becerro: pero, á pesar del gran cuidado que pusimos en sustentarlo, murió al cabo de pocos dias." Viag. de Byron por Hawkesworth tom. I. cap. II. pag. 27.
  121. Camelus corpore lanato, rostro simo obtuso, cauda erecta.
  122. Camellus corpore lanato, rostro superne curvo, cauda pendula.
  123. Camellus corpore piloso, dorso gibbo, cauda erecta.
  124. Equus pedibus bisulcis.
  125. "En este estrecho vimos un animal que se parecia al burro, pero que era patihendido, segun averiguamos despues siguiendole por el rastro, pues corria con tanta velocidad como un gamo. Este fue el primer quadrúpedo que vimos en el estrecho desde que pasamos la entrada, en la qual descubrimos los Guanacos que los Patagones no permitieron darnos en cambio de ninguna otra cosa. Tiramos aquel animal, pero no logramos matarle; y es de creer que no le conozcan los naturalistas de Europa." Hawkesworth, viag. tom. I Cap. II. pag. 38.
  126. "En este Reyno de Chile es donde parece tienen su origen aquellos célebres caballos y mulas andadoras, de que queda hecha mencion en la primera parte; y siendo los que hay hoy en todas las Indias procreados de los primeros que se introdujeron de España, adquirieron los de Chile la excelencia de un nuevo paso para sobresalir con él no solo á los demas de aquella América, pero tambien á los de España, de quienes se deribaron. No me opondré yo á que los caballos que en el primitivo tiempo se llevaron, fuesen andadores por inclinacion ó raza, pues aun todavia se ven en España muchos con esta propiedad; pero sí diré que haviendo tenido mas cuidado allá en conservar la casta, sin que mezclados los de ella con los puramente de trote, degenére, son incomparablemente mucho mas perfectos aquellos que los de acá; pues sin mas industria que su propia inclinacion, andan tan velozmente, que haciendo parejas con otro que corra á su lado, no consienten que se le adelante, y el ginete lleva en ellos un descanso tal, que no dá lugar á que la agitacion le fatigue. Son asimismo tan hermosos como los muy celebrados Andaluces, de buen talle y generosos. Por estas sobresalientes calidades se hacen estimables en todas partes, y se llevan á Lima como regalo el mas digno de aprecio que se puede ofrecer á las personas del mayor carácter: otros los llevan para su gusto, y son ya tan comunes en todo el Reyno, que trascienden hasta Quito: con cuyo motivo se han hecho castas en todos aquellos paises, pero en ninguno prevalecen con la perfeccion que en Chile." Viages tom. III. lib. II. Cap. 5. num. 422.
  127. "Los carneros tienen por lo general quatro cuernos, y á veces cinco y seis; y aun yo. he visto algunos con siete, tres á un lado y quatro á otro, ó tres á cada lado y uno en medio." Frez. viag. tomo I. pag. 243.
  128. Paw dice que las lenguas Americanas son tan pobres, que no hay ni una siquiera que tenga números para contar arriba de tres: pero baste para responderle el poner aqui el siguiente catalogo de los terminos numerales de la lengua Chileña.
    CARDINALES.
    Quigne Uno.
    Epu Dos.
    Cula Tres.
    Meli Quatro.
    Quechu Cinco.
    Seis.
    Relghe Siete.
    Pura Ocho.
    Aylla Nueve.
    Mari Diez.
     Mariquigne Once.
     Mariepu Doce.
     Maricula Trece, &c.
    Epumari Veinte.
    Culamari Treinta.
    Melimari Quarenta, &c.
    Pataca Ciento.
     Epupataca Doscientos.
     Quilapataca Trescientos, &c.
    Huaranca Mil.
    Epuhuaranca Dos mil, &c.
    ORDINALES.
    Unen Primero.
    Unelelu Lo mismo.
    Quignelelu Lo mismo.
    Quignegelu Lo mismo.
    Quignegentu Lo mismo.
    Quignentu Lo mismo.
    Epulelu Segundo.
    Epugelu. Lo mismo.
    Epugentu Lo mismo.
    Epuntu Lo mismo, &c.
    DISTRIBUTIVOS.
    Callique Uno á uno.
    Mollquigne Lo mismo.
    Epuque Dos á dos.
    Mollepu Lo mismo, &c.
    INDETERMINADOS.
    Quignelque Algunos.
    Epulque Casi dos.
    Culalque Casi tres, &c.
    ADVERBIALES
    Quignechi Una vez.
    Quignemel Lo mismo.
    Quignemita Lo mismo.
    Epuchi Dos veces.
    Epumel Lo mismo.
    Epumita Lo mismo, &c
    ABSTRACTOS.
    Quignegen Unidad.
    Epugen Dualidad.
    Culagen Trinidad, &c.
    VERBOS NUMERALES.
    Quignen Ser uno.
    Quignelcan Adunar.
    Epun Ser dos, &c.