Diario de Villarino: Julio

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​Diario de Villarino: Julio​ de Basilio Villarino

DIA 1.° DE JULIO.[editar]

Esta mañana salí á caballo, costeando el rio agua arriba, y reconociendo el terreno de sus márgenes, y cuanto mas arriba es mejor tierra: caminé como seis leguas, y llegué bordo con una hora de noche.


DIA 2.[editar]

Este dia lloviò mucho, por lo que no pude salir de á bordo.


DIA 3.[editar]

De la misma suerte estuvo lloviendo con los horizontes cerrados.


DIA 4.[editar]

Asimismo se mantuvo lloviendo hasta el mediodia. A las cuatro de la tarde llegaron 3 indios y 2 chinas, los que no se pudieron entender por no haber traido lenguaráz: los obsequiè como siempre.


DIA 5.[editar]

A las nueve de la mañana llegaron indios, los cuales ascendieron 60 personas entre hombres y mugeres, y entre ellos una china ladina, sobrina del cacique Calpisquis, la que dijo que toda aquella gente era del expresado cacique, que venian á vender caballos y reses por bayeta, ollas, bugerias, bizcocho, sombreros, harina, aguardiente y porotos: los agasajé, dándoles de comer y aguardiente, y se empezó la feria.


DIA 6.[editar]

Amaneciò con viento SO fresco, mucha lluvia y truenos, y siguió la feria de los indios, d ndoles de comer y aguardiente.


DIA 7.[editar]

Al amanecer empezé embarcar la vasijería, y todos los útiles que tenia en tierra, para pasar con el bergantin á la otra banda donde están los indios, por custodiar los animales que comprè. A las dos de la tarde me anclé en la parte del N: inmediatamente echè la vasijería en tierra, y con ella hice un corral provisional para encerrar los caballos que compré, y seguì la feria. A las seis de la noche llegò el indio que fuè al Rio Negro llevar la noticia de mi entrada en el Colorado, al Señor D. Francisco de Viedma, con la deseada respuesta de haberla recibido dicho Señor, y todos en general se les dió de comer y aguardiente.


DIA 8.[editar]

Se continuó la feria hasta las tres de la tarde, habiendo comprado 17 caballos, 5 vacas y 4 novillos; asimismo compré lazos, colleras y maneas, y se pusieron en marcha los expresados indios de Calpisquis, quedándose el que trajo la carta con los que le acompañaban. Al anochecer llegaron 4 indios, 2 del Colorado y 2 del paraje donde est el Cacique Negro, los que me trajeron de parte de este un costillar de vaca de regalo, y dijeron que luego que ellos regresasen á sus toldos, quería venir aquí dicho cacique: les mandè dar de comer y aguardiente: se atò el ganado vacuno, y se encerraron los caballos. A las dos de la mañana se fueron 4 reses, que rompieron los lazos con que estaban atadas.


DIA 9.[editar]

Al amanecer mandè la chalupa á cortar palos para hacer un corral, y ensillè caballo para campear las vacas; hallé el rastro, y lo seguí campo adentro, hasta que advertì el caballo algo pesado: me apeè dej ndolo refrescar, y me fuí á bordo las tres de la tarde. A esta hora despaché todos los indios, habièndoles regalado aguardiente. bizcocho, harina y porotos. A las cuatro llegó un peon, de los que acompañaban al Super-intendente, con la noticia de que estaba ya á mas de medio camino del Rio Negro al Colorado dicho Señor.


DIA 10.[editar]

Antes de amanecer mandé al bote á que trajese la madera que tuviese cortada la chalupa, y ordenase al patron de esta, que navegase el rio, aguas arriba, hasta una isla que le señalé, y que allí permaneciese hasta otra disposicion. Al mismo tiempo monté á caballo, y con el expresado peon, á teson de galope, fuí á encontrarme con dicho Super-intendente, de nueve á diez leguas de donde salimos: seria mediodia, nos pusimos en marcha y vinimos á hacer noche á la orilla del Colorado.


DIA 11.[editar]

Esta mañana salimos costeando el Colorado, aguas abajo, por la parte del S. hasta la citada isla á donde estaba la chalupa, en cuyo puesto determinó dicho Sr. Super-intendente dejar toda la expedicion al cargo del alferez de dragones D. Francisco Piera, y auxiliándole la chalupa, pasó á la parte del N acompañado del ingeniero D. José Perez Brito, un Padre Mercedario y dos soldados, y nos pusimos en marcha por la orilla del rio para á bordo del bergantin. Habiéndo llegado á bordo hallé la novedad de haber robado las vacas los indios, y que el marinero que las pastoreaba habia salido en busca de ellas, y no habia vuelto.


DIA 12.[editar]

Fué el bote á remudar la chalupa para que conduzca víveres.


DIA 13.[editar]

Este dia salí á caballo, acompañando al Señor D. Francisco de Viedma que salió á reconocer el terreno. A las tres de la tarde llegó á bordo la chalupa con víveres. A las nueve de la noche hubo noticia, de que el marinero que faltaba lo tenian los indios en los toldos.


DIA 14.[editar]

A las tres de la tarde vino el marinero que faltaba, al cual lo habian apresado los indios en los toldos, y tenian ya como esclavo.


DIA 15.[editar]

Despues de mediodia salí en el bote, con el Super-Intendente y el Ingeniero, á reconocer la boca de este rio, á cuyo tiempo llegó el cacique Uzel con algunos indios, y á las cuatro de la tarde volvimos á bordo.


DIA 16.[editar]

Despues de mediodia se puso en marcha el Super-intendente, con los que le acompañaban, para el Rio Negro, dejándome la órden para que yo regresase á dicho rio, con toda la expedicion con que vine, luego que viniese á bordo la chalupa.


DIA 17.[editar]

Este dia mandé porcion de la gente de á bordo á cavar tierra para sembrar algunas semillas, y empezé á alistar la vasijería, y á hacer la aguada.


DIA 18.[editar]

Mandé la gente á que siguiesen la sementera, otros á hacer leña para el viage, y otros prosiguiesen con la aguada. A las dos de la tarde llegó el Cacique Negro con sus indios, se le dió de comer y aguardiente: á la noche llegó la chalupa á bordo.


DIA 19.[editar]

Se acabó de hacer la aguada, leña y sementeras: despaché al Cacique Negro con sus indios, habiéndole regalado aguardiente, harina, bizcocho y porotos, quedándome listo para por la mañana emprender mi viage al Rio Negro.

Al anochecer vino á bordo el Cacique Negro, pretendiendo con fuertes instancias una carta para el Exmo. Señor Virey, para que la condujesen á Buenos Aires 4 indios que con el _Chanchuelo_, dice, vá á mandar á esta ciudad, á fin de que estos pudiesen pasar por las guardias francamente, y que el dicho cacique con Guchulap, Calpisquis, Toro, Guchan, Canopey y Alcaú juntos, pasaban al Volcan á tomar bagualada, de cuyo paraje queria despachar los expresados chasques Buenos Aires. Y habiendo yo sabido por dicho cacique, que los dichos peones que llevaban carta por tierra á Buenos Aires, llamado el uno Juan José, y el otro Martinez, los tendrian detenidos en los toldos de Calpisquis hasta el regreso del Cacíque Negro á ellos, por haber dicho allí unos indios que nosotros marchabamos con mucha gente y armas para matarlos, motivado de la venida del Super-intendente al Colorado, les dije que de ningun modo irian estos indios mas seguros, que con los expresados peones, pues llevaban cartas y pasaportes. Les expresé cuanto pude esta seguridad, á fin de que no los detuviesen, y lograsen el viage que se intenta por tierra; y regalé á este cacique cuanto pude, y á sus indios, encargándole mucho la seguridad del peon Godoy, haciéndoles muchos ofrecimientos mi regreso al Colorado.

El Chanchuelo me dijo, que el camino que llevaban los dos peones que van á Buenos Aires, es el peor, y que el camino mejor era por cerca de la costa hasta el Volcan, y que desde el Colorado hasta el Quenquen habia cinco dias de camino bueno.

DIA 20.[editar]

De mañana salí para el Rio Negro, y al mismo tiempo se fueron los indios: llegué al Paso de los Faroles, y me fué preciso dar allí fondo para abalizarle.


DIA 21.[editar]

Este dia fuí á reconocer el principal desague del Colorado, y abalizé el paso con 40 balizas hasta la Punta de los Zaramagullones, y me hice á la vela, y al remolque hasta la noche, que dí fondo á la expresada punta en dos brazos de agua.


DIA 22.[editar]

Esta mañana, estando el viento al OSO bonancible, zarpé el ancla, y con el bote y chalupa por la proa al remolque seguí la canal, y llegué á las diez para las once á la Horqueta de las Toninas, en cuyo paraje largué toda vela, siéndome ya allí dicho viento favorable. Serian ya las doce del dia, estaba desembarcado, y goberné al SE 1/4 E hasta las dos de la tarde que dí fondo en 5 brazas, á dejar crecer la mar para pasar un bajo y abalizarlo. Habiéndolo abalizado y reconocido, me hice á la vela, y seguí mi navegacion, gobernando al S 1/4 SE, hasta el anochecer que dí fondo en 41/2 brazas de agua.


DIA 23.[editar]

Amaneció con el viento al SO recio, el que á mediodia abonanzó, y mandé el piloto en la chalupa á la barra del Arroyo del Baradero, para que abalizase su canal. A las cuatro y media, habiéndose llamado el viento NNE flojo, me hice á la vela, y navegué hasta la noche que dí fondo en 3 brazas de agua.


DIA 24.[editar]

Amaneció claro con el viento por el O, y contrario á mi navegacion: á mediodia llegó la chalupa á bordo, dejando abalizada la canal expresada arriba. A las dos de la tarde me hice á la vela con viento ONO, y bordejeando llegué á la primera baliza, y de allí con remolque y espias, llegué al anochecer á fondear dentro de dicho arroyo. A las ocho de la noche entró el viento por el E flojo, con el que me hice á la vela; y á las diez se llamó el viento á la proa, por lo que dí fondo.


DIA 25.[editar]

Se mantuvo el viento de proa, y al remolque seguí hasta las tres becas, que no pudiendo pasar, dí fondo á las dos de la tarde, con viento al E muy flojo: levé, mareé toda vela, y navegué hasta el anochecer, que dí fondo en dos brazas hasta la salida del arroyo.


DIA 26.[editar]

Al amanecer me hice á la vela con viento NNO bonancible, gobernando al SS0. A las nueve y media quedé varado sobre un bajo, de los infinitos que hay en estos parajes: por lo que tendí una espia, y con ella á las tres de la tarde salió la embarcacion, á cuya hora me hice á la vela, y goberné al SSE hasta la noche, que hallando 10 brazas de agua, dí fondo.


DIA 27.[editar]

Al salir el sol me hice á la vela con NO bonancible, y á las nueve y media varé sobre el bajo grande, frente á los arroyos. A las tres de la tarde con dos espias salí á la canal, y dí fondo en 7 brazas, por estar calma, y ser la corriente contraria.


DIA 28.[editar]

Esta mañana me hice á la vela con viento NO fresco, y dí fondo en la angostura que hace entre la Isla de las Gamas y la Península de los Jabalies; y en este paraje, á la orilla del agua sobre la barranca, puse cinco pipas y dos cuarterolas de agua dulce, para que sirvan de socorro la embarcacion que allí vaya con comision ó arribada, y asimismo á los que vayan por tierra.


DIA 29.[editar]

Al amanecer me hice á la vela con viento fresco ONO, y fuí fondear inmediato á Punta Rubia, á fin de abalizar la canal que hace entre esta y los bajos de afuera, á cuya diligencia mandé el piloto por hallarme yo enfermo, y no pudo poner mas que 4 balizas por la orilla en tierra firme, por ser en los bancos el suelo muy duro.


DIA 30.[editar]

Este dia salí, aunque con trabajo, á la Punta Rubia á reconocerla, y puse una baliza sobre un cerro, por la cual se conoce cuando se halla en la canal entre los bajos y tierra firme, y mandé algunos marineros á cazar, porque nos hallamos faltos de carne, á los que se les dieron algunas balas de fusil. Al anochecer volvieron á bordo los cazadores, habiendo traido 24 jabalies; y se puso el viento de muy mal semblante.


DIA 31.[editar]

Amaneció el viento al OSO muy recio, y luego se llamó al SE de la misma suerte: á mediodia abonanzó, y mandé al contramaestre en el bote á reconocer los bajos de afuera, el que halló canal que sale al SE: al anochecer volví á bordo, y quedaba el horizonte de mal semblante.


Capítulo 6