El César á un criado

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FÁBULA IV.
bueno está lo bueno.
El César á un criado.

Hay en Roma una casta de hombres bulliciosos, que andan afanados de aquí para allí, ocupados sin que hacer, azorados sin causa metiendo la mano en todo, sin hacer nada molestos para sí y enfadosísimos para los demas. A estos pretendo corregir, si es posible, con un cuento verdadero: merece atencion.

Habiendo Tiberio César, que pasaba á Nápoles, llegando á su casa de campo de Miseno, la cual edificada por Luculo, en la cumbre de un monte, estiende sus vistas de un lado al mar de Sicilia, y de otro al de Toscana: un criado, de los que andaban aldas en cinta, y traía la túnica de lienzo de Damiata, arregazada de los hombros á la cintura, con sus flecos pendientes, al tiempo que el soberano paseaba sus amenos jardines, comenzó á regar la tierra fogosa con un regador de madera, blasonando de la oportunidad de su obsequio; pero hizo burla de él. Despues tomando las vueltas, que bien sabia, se adelantó á regar otra calle, para apagar el polvo. Conocióle el César, y le penetró el pensamiento. Y cuando el pensaba haber hecho un gran negocio, le dice el soberano: oyes, ven acá. Acude volando, alegre con la cierta esperanza de alguna merced. Entonces la magestad de tan grande emperador se burló de él con este donaire: no es cosa lo que hiciste, y has trabajado en vano: que mas caras que eso vendo yo las bofetadas.


notas.

Ardeliorum. La palabra Ardelio, ónis, se deriva de ardêre, para significar á un hombre, que anda siempre hecho un fuego por acudir á todas partes. Otros dicen, que Ardelio se deriva de Ardea Ardeôla, que es una ave que siempre anda revoloteando de una parte á otra. Sea el que se fuese el orígen, Fedro habla aquí de aquella especie de cortesanos, que sin tener empleo alguno, se meten en todo, como los que sin saber facultad alguna, tratan de todas. Así se lo dice á Attalo Marcial lib. 2, Epig. 7 donde le dice: Magnus est Ardelio.

Verâ fabellâ. Este es un verdadero suceso, y por tanto no se puede llamar fábula fingida. Véase al prólogo del lib. 1.

Neapolim. Ciudad marítima de la campania, y córte del reino de nápoles: llamdbase Parthenope: en ella estudió Virgilio, y quiso que se llevase á enterrar en ella sus huesos, segun el epitafio que él mismo hizo para su sepulcro

Mantua me genuit: calabri rapuere: tenet
Parthenope: cecini pascua, rura, duces (nunc).

Misenénsem. Casa de placer del emperador Tiberio, llamada así por haber sido en aquel campo enterrado Miseno, famoso Clarinero de Eneas. Virgil. Eneid. 6, vers. 234.

Luculli. Lucio Luculo, famoso capitan romano por su hazañas, por sus riquezas y demasiadas delicias.

Alticinctis. Los que andan de prisa suelen alzar la ropa para no tropezar; y esto significa la frase castellana: Aldas en cinta. Véase á Horacio lib. 2, sat. 8.

Atriensibus. Los criados, que estaban en los átrios de los palacios, se llamaban Atrienses.

Tunica ab humeris. Esta túnica parece que era cierta especie de bata sin mangas, que caía desde los hombros hasta mas abajo de las rodillas.

Destricta. Atábase á la cintura con una especie de ceñidor. Un lugar de Suetonio in Augusto 52, nos da alguna luz de como era esta vestidura. Dictaturam magnâ vi offerent populo, genu nîxus, dejectâ ab humeris togâ, nuda pectere deprecâtus est.

Linteo Pelusio. Pelusio, que algunos piensan ser Damiata, era famosa por sus finas telas de lino.

Cirris. Aunque algunos juzgan que la palabra cirri significa los pliegues de la vestidura, mas probable parece, el que signifique flecos ó franjas; pues de estas usaban los esclavos en sus vestiduras, como refiere Suetonio in Calígula 26.

Deridêtur. Era Tiberio de genio mofador: Ludibria seriis permiscêre solitus, dice Tácito Annal, lib. 6, 2, Y Suetonio in Tiberio 52. refiere, que siempre andaba haciendo ridículos los hechos y victorias del gran Germánico.

Alapæ. El esclavo con el obsequio, que habia hecho á Tiberio, esperaba por premio la libertad, que concedian los romanos, dando un bofeton al esclavo. á quien la concedian.

Mecum. La expresion mecum es lo mismo, que si dijera en mi casa apud me.