El Catecismo

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Obras Completas de Eusebio Blasco
Tomo II, Del Amor... y otros excesos.
El Catecismo
 de Eusebio Blasco


Nota: se ha conservado la ortografía original, excepto en el caso de la preposición á.

DEL AMOR... Y OTROS EXCESOS

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EL CATECISMO


—Decidme, niña, ¿sois amante?
—Sí, señor, por obra y gracia de mis pocos años.
—¿Qué cosa es ser amante?

—Es querer mucho a un sujeto que lleva patillas y bigote; que escribe coplas en los periódicos, que tiene los ojos negros y el chaleco blanco, y se llama hombre.

—¿Cuántas clases de hombres hay?
—Tres: el pollo, el gallo y el oso.
—¿Son tres hombres?
—No, señor.
—¿Pues qué son?
—Son tres osos distintos y una sola calamidad verdadera.
—¿Tiene otro nombre esa calamidad?
—Sí; también se llama marido.
—¿Cómo es el marido?

— Es un señor infinito, grande, muy amigo de nuestros amigos, e interminable.

—¿Por qué le queréis, pues?
—Porque siempre tapa algo.
—Decidme las obras de misericordia.

— Bienaventurados los hombres, porque ellos hacen lo que les da la gana.

Bienaventuradas las mujeres, porque hacen lo que les da la gana a los hombres

Bienaventurados los que creen de buena fe, porque ellos se tienen la culpa.

Bienaventurados los mansos, porque será que les conviene.

Bienaventurados los tontos, porque abundan.

Bienaventurados los que buscan una mujer, porque ellos se casarán.

Bienaventurados los solteros, porque ellos serán perseguidos.

Bienaventurados los casados, por eso.

Bienaventurados los pobres, porque no conocerán mujer.

—Perfectamente. Ahora concluyamos con las preguntas dificultosas. ¿Cuándo serán juzgadas las mujeres encantadoras?

—El día del juicio de los hombres débiles.
—¿Y cuándo llegará ese día?
—¡Nadie lo sabe!