El contrato social: Libro Segundo: Capítulo III

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CAPÍTULO III.
Si la voluntad general puede errar.

De lo dicho se infiere que la voluntad general siempre es recta, y siempre se dirije á la utilidad pública; pero de aqui no se sigue que las deliberaciones del pueblo tengan siempre la misma rectitud. Queremos siempre nuestra felicidad, pero á veces no sabemos conocerla: el pueblo no puede ser corrompido, mas se le engaña á menudo, y solo entonces parece querer lo malo.

Hay mucha diferencia entre la voluntad de todos y la voluntad general: esta solo mira al interés comun; la otra mira al interés privado, y no es mas que una suma de voluntades particulares, pero quítense de estas mismas voluntades el mas y el menos, que se destruyen mútuamente, [1] y quedará por suma de las diferencias la voluntad general.

Sí, cuando el pueblo suficientemente informado delibera, no tuviesen los ciudadanos ninguna comunicacion entre sí, del gran número de pequeñas diferencias resultaria siempre la voluntad general, y la deliberacion seria siempre buena. Pero cuando se forman facciones y asociaciones parciales á espensas de la grande, la voluntad de cada asociacion se hace general con respecto á sus miembros, y particular con respecto al estado: se puede decir entonces que ya no hay tantos votos como hombres, sino tantos como asociaciones. Las diferencias son en menor número, y dan un resultado menos general. Finalmente, cuando una de estas asociaciones es tan grande que supera á todas las demas, ya no tenemos por resultado una suma de pequeñas diferencias, sino una diferencia única; ya no hay entonces voluntad general y el parecer que prevalece no es ya mas que un parecer partícular.

Conviene pues para obtener la espresion de la voluntad general, que no haya ninguna sociedad parcíal en el estado, y que cada ciudadano opine segun él solo piensa [2]. Esta fue la única y súblime institucion del gran Licurgo. Y en el caso de que haya sociedades parciales, conviene multiplicar su número y prevenir su desigualdad, como hicieron Solon, Numa y Servio. Estas son las únicas precauciones capaces de hacer que la voluntad general sea siempre ilustrada, y que el pueblo no se engañe.

  1. Cada interés, dice el marqués de Argenson, tiene principios diferentes. La union de dos intereses particulares se forma por oposicion al de un tercero. Hubiera podido añadir que la union de todos los intereses se forma por oposicion al de cada uno. Sino hubiese intereses diferentes, apenas se dejaria sentir el interés comun, que nunca hallaria obstáculo; todo marcharia por sí mismo, y la política dejaria de ser un arte.
  2. Vera cosa è, díce Maquiavel, che alcuni divisioni nuocono alle republiche, e alcune giovano: quelle nuocono che sono dalle sette e da partigiani accompagnate: quelle giovano che senza sette, senza partigiani, sì mantengono. Non potendo adunque provedere un fondatore d'una republica che non siano nimicizie in quella, hà de provedere almeno che non vi siano sette. Hist. Flor. L. VII.