El contrato social (1819): Libro III - Capítulo X

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El contrato social de Jean-Jacques Rousseau
Libro III - Capítulo X
C A P I T U L O X.

Del abuso del Gobierno y de su propension á degenerar.

A como la voluntad particular obra sin cesar contra la voluntad general, así tambien el Gobierno hace un esfuerzo continuo contra la Soberania. Quanto mas se aumenta este esfuerzo, mas se altera la constitucion, y como no hay otra voluntad de cuerpo que resistiendo á la del Príncipe haga con ella el equilibrio, debe al fin suceder que el Príncipe tarde ó temprano haya de oprimir al Soberano y romper el vínculo social. Este es el vicio inherente é inevitable que desde el nacimiento del cuerpo político camina sin cesar á destruirle, al modo que la vejez y la muerte destruyen enfin el cuerpo del hombre.

Hay dos casos generales en los que un Estado degenera, á saber, quando se limita, ó quando se disuelve. El Gobierno se limita quando pasa del grande número al pequeño, es decir de la Democracia á la Aristocracia, y de esta á la Monarquía. Esta es su inclinacion natural[1]: si retrocediera del pequeño número al grande, se podría decir que se relaxaba pero este progreso inverso es imposible.

En efecto: jamas el Gobierno muda de forma sino quando su propio resorte le dexa harto débil para conservar la suya. Así es que si se relaxa extendiendose, su fuerza vendrá á ser ninguna, y por lo mismo no podrá subsistir. Es necesario pues subir ó baxar el resorte á medida que él cede, por que de otro modo el Estado al que sostiene, se arruinará sin remedio.

La disolucion del Estado puede suceder de dos maneras: Primeramente quando el Príncipe no administra el Estado segun las leyes, y usurpa el poder Soberano: Entónces sucede un trastorno notable, y es que no el Gobierno sino el Estado se constriñe, quiero decir, que el grande Estado se disuelve, y se forma un otro en aquel por esta disolucion, compuesto solamente de miembros del Gobierno que vienen á ser para el Pueblo unos Arbitros y Tiranos, de suerte que al instante que el Gobierno usurpa la Soberanía, se rompe el pacto social, y todos los simples Ciudadanos estan ya constituidos segunda vez en los derechos de su libertad natural, y aunque estan forzados, no tienen obligacion á obedecer.

El mismo caso sucede tambien quando los miembros del Gobierno usurpan separadamente el poder que no deben exercer sino en cuerpo, porque entónces hay una grande infraccion de las leyes que produce un mayor desórden: entónces hay por decirlo así otros tantos Príncipes quantos Magistrados, y el Estado no ménos dividido que el Gobierno perece ó muda de forma.

Quando el Estado se disuelve, el abuso del Gobierno qualquiera que él sea; toma el nombre comun de Anarquía. Pero si se quiere hablar con mas distincion, la Democracía degenera en Ochlocracía, la Aristocracía en Olygarchía, y yo diré que la Monarquía degenera en tiranía, pero siendo equívoca esta palabra; es forzoso que pasemos á explicarla.

En sentido vulgar, un Tirano es un Rey que gobierna con violencia y sin respeto á la justicia ni á las leyes, pero tomándolo rigurosamente, un Tirano es un particular que se abroga la autoridad real sin tener derecho á ella: así entendian los Griegos la palabra tiranos, y la atribuian indiferentemente á los buenos y á los malos Príncipes: cuya autoridad no era legítima[2]: en cuyo supuesto Tirano y Usurpador son dos palabras sinónimas. Para dar diferentes nombres á cosas diferentes, yo llamaria tirano al usurpador de la autoridad real, y Déspota al usurpador del poder Soberano. El tirano es el que se mete contra las leyes á gobernar segun ellas; y el Despota es el que se hace superior á las mismas leyes. Así el tirano puede dexar de ser Despota; pero el Despota es siempre Tirano.


  1. La formacion lenta y los progresos de la República de Venecia en aquellos lagos ofrece un exemplo notable de esta sucesion, y es bien extraño que despues de 1200 anos los Venecianos parescan hallarse todavía en el segundo término que comenzó en el Serrar di Consiglio en 1198. En quanto á sus antiguos duces sobre los que tanto se les reconviene, diga lo que quiera el Squitinio della liberta Veneta está averiguado que jamas fueron sus Soberanos.
    No faltará quien me objete la República Romana que siguió segun dicen un progreso enteramente opuesto pasando de la Monarquía á la Aristocracia, y de esta á la Democracia, pero yo estoy muy léjos de pensar así.
    El primer establecimiento de Rómulo fué un Gobierno mixto que bien pronto degeneró en Despotismo, y por varias causas particulares pereció el Estado ántes de tiempo, así como un recien nacido muere ántes de llegar á ser hombre. La expulsion de los Tarquinos fué la verdadera época del nacimiento de la República, pero no tomó una forma constante al principio, por que no se hizo mas que la mitad de la obra, dexando sin abolir el Patriciado, y quedando de este modo en conflicto la Aristocracia hereditaria que es el peor de todos los Gobiernos legítimos con la Democracia; la forma de Gobierno siempre incierta y vacilante no se fixó, como prueba Machiavelo, hasta la creacion de los Tribunos: entónces fué quando hubo un verdadero Gobierno y una verdadera Democracia. En efecto; entónces el Pueblo era no solamente Soberano sino tambien Magistrado y Juez. El Senado no era mas que un Tribunal subordinado para templar y concertar el Gobierno, y los mismos Cónsules aunque Patricios, primeros Magistrados y Generales absolutos en la guerra, en Roma no eran mas que los Presidentes del Pueblo.
    Desde entonces se vio que el Gobierno tomaba su inclinacion natural, y que ya declinaba á la Aristocracia. Aboliéndose como por sí mismo el Patriciado, la Aristocracia no residia ya en el cuerpo de los Patricios como sucede en Venecia y en Génova sino en el cuerpo del Senado compuesto de Patricios y Plebeyos, y tambien en el cuerpo de los Tribunos quando comenzaron á usurpar un poder activo, por que las palabras no mudan las cosas, y quando el Pueblo tiene Gefes que hacen sus veces en el Gobierno, qualquiera que sea el nombre que ellos tomen, siempre esto es una Aristocracia.
    Del abuso de la Aristocracia nacieron las guerras civiles y el Triumvirato. Syla, Julio-César y Augusto vinieron á ser en el hecho unos verdaderos Monarcas, y enfin baxo el Despotismo de Tiberio se disolvió el Estado. La Historia Romana no desmiente mi principio, antes bien lo confirma.
  2. «Omnes enim et habentur et dicuntur tyranni, qui potestate utuntur perpetua in ea Civitate quæ libertate usa est.» (Coro., Nep. in Miltiad. n. 8.) Es cierto que Aristóteles (Mor, Nicom, lib. VIII., Cap. X.) distingue el Tirano del Rey, en que el primero gobierna por su utilidad, y el segundo por la de sus vasallos; pero ademas de que todos los Autores Griegos toman la palabra tirano en otro sentido, como se ve por el Hieron de Xenofonte, de la distincion de Aristóteles se seguiria que desde el principio del Mundo no ha existido ni un solo Rey.