El ratón de la corte y el del campo

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El ratón de la corte y el del campo
de Félix María Samaniego



Un Ratón cortesano
Convidó con un modo muy urbano 
A un Ratón campesino.
Diole gordo tocino, 
Queso fresco de Holanda, 
Y una despensa llena de vianda 
Era su alojamiento,
Pues no pudiera haber un aposento 
Tan magníficamente preparado, 
Aunque fuese en Ratópolis buscado 
Con el mayor esmero,
Para alojar a Roepan primero. 
Sus sentidos allí se recreaban; 
Las paredes y techos adornaban,
Entre mil ratonescas golosinas, 
Salchichones, perniles y cecinas. 
Saltaban de placer, ¡oh qué embeleso! 
De pernil en pernil, de queso en queso. 
En esta situación tan lisonjera
Llega la Despensera.
Oyen el ruido, corren, se agazapan, 
Pierden el tino, mas al fin se escapan 
Atropelladamente
Por cierto pasadizo abierto a diente. 
«¡Esto tenemos! dijo el campesino; 
Reniego yo del queso, del tocino 
Y de quien busca gustos
Entre los sobresaltos y los sustos» 
Volvióse a su campaña en el instante 
Y estimó mucho más de allí adelante, 
Sin zozobra, temor ni pesadumbres, 
Su casita de tierra y sus legumbres.