Elementos de economía política: 23

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Capítulo V : Del trabajo, instrumento de producción (continuación.) -de la división del trabajo.[editar]

    • I. Lo que es la división del trabajo y su poder.
    • II. Utilidad de la división del trabajo en las diferentes profesiones.
    • III. De la división del trabajo entre las naciones.
    • IV. Origen de la división del trabajo; de los límites que encuentra.
    • V. De los inconvenientes que se achacan a la división del trabajo.

§. IV. Origen de la división del trabajo; límites que encuentra.[editar]

166. La división del trabajo, de la cual nacen tantas ventajas, no es el resultado de una combinación humana, antes bien se ha introducido naturalmente, y no es difícil remontarse a las causas que le han producido.
El animal industrioso no trabaja más que en los productos que puede consumir por sí mismo, inclusa su prole. El hombre sabe hacer de una sola cosa mucho más de lo que necesita para satisfacer la necesidad que tiene de aquella cosa, y cambiar el excedente por otros objetos que la civilización hace necesarios para él; el interés de cada individuo le impone la ley de elegir una sola ocupación, y de atenerse a ella, a fin de producir el mayor número posible de objetos cambiables. Así, pues, los cambios son la primera causa de la división del trabajo; ahora bien, la facultad de los cambios no puede hallarse más que con el principio de la propiedad: la existencia de los hermanos moravos y de las sociedades cooperativas en que las operaciones están separadas y los productos son comunes, no son para J. B. Say una objeción a este aserto; en primer lugar, porque existen en lugares cultos que les garantizan sus propiedades; en segundo, porque admiten un cierto cambio mutuo de los trabajos de sus socios; y en fin, porque no está probado que ese sistema de asociación pueda perpetuarse por falta de aquel estimulante que nace del derecho de cada individuo a poseer exclusivamente lo que produce por sus medios personales y a disfrutar de ello exclusivamente.
167. Del hecho de que la división del trabajo se funda en la posibilidad de un cambio, podremos deducir que está necesariamente limitada por la extensión del mercado. Se entiende por mercado, en economía política, toda ciudad, todo país donde puede hallarse salida para los productos fabricados; así, la Europa es un mercado para los tés de la China, para los azúcares de la India, para los algodones del Egipto. En efecto, si treinta operarios con una división de trabajo bien entendida pueden fabricar 15,500 naipes en un día, es señal de que el fabricante halla salida para ese número; porque si no pudiese vender más que 5,000, emplearía dos o tres veces menos operarios, y por consiguiente, cada uno de los operarios estaría encargado de más operaciones diferentes. En un pueblo pequeño, donde es difícil la salida de los productos, donde el mercado es poco considerable, una misma mano ejecuta varios trabajos de distinta naturaleza: un solo hombre es al mismo tiempo médico, cirujano y boticario, al paso que en una ciudad grande, el ejercicio de la cirujía, por ejemplo, se subdivide en varias profesiones, y sólo así se hallan dentistas, oculistas, comadrones, etc., mucho más hábiles de lo que pudieran serlo sin aquella circunstancia. Por eso vemos que en las ciudades es donde se perfeccionan las artes para difundirse luego por toda la superficie de un país.
Igual observación puede hacerse por lo tocante a la industria mercantil. Tomemos por ejemplo un abacero de aldea: el limitado consumo de los géneros que despacha le obliga a ser al mismo tiempo lonjista, papelero, tabernero, ropero, tal vez memorialista, al paso que en Londres, en Amsterdan, en París, hay almacenes especiales para los tés, los aceites, los vinagres, etc. De aquí resulta que esos mercaderes conocen mejor el género, las diversas cualidades que presenta, todos los usos a que puede aplicarse y los diferentes países de donde puede traerse: su tienda está mejor surtida para el consumidor.
168. En los trabajos delicados hay pocas divisiones: primeramente, porque se fabrican en corto número; y en segundo lugar, porque su alto precio los pone al alcance de pocos compradores. La división se reduce a poca cosa en la joyería fina; y como ya hemos visto que aquella es una de las causas del descubrimiento y de la aplicación de los métodos más ingeniosos, cabalmente en las producciones de un trabajo exquisito es en las que más rara vez se encuentran tales métodos.
169. Hemos dicho que la extensión de la división del trabajo está en razón directa de la facilidad del despacho; ahora bien, la facilidad del despacho está a su vez en razón directa de la facilidad de los acarreos. Pues bien: la división del trabajo está poco adelantada en la fabricación de los productos, cuyo acarreo es difícil o costoso (estas expresiones son sinónimas); y si la división del trabajo está poco adelantada, es porque la industria está atrasada también. En este caso se halla la alfarería en Francia; como es pesada y grosera, cada localidad tiene que fabricarse la que necesita.
170. Resulta de aquí que los países marítimos son más favorables a la división del trabajo, porque el acarreo por mar es el menos dispendioso de todos; así se observa que los países más ventajosamente situados a la orilla del mar son los que, no solamente han comerciado los primeros, sino también los que con mejor éxito han cultivado las demás artes industriales; así, los primeros grandes ejemplos de industria y de civilización se encuentran en las naciones que rodeaban antiguamente el Mediterráneo.
171. El descubrimiento de la brújula ha facilitado de un modo prodigioso la división del trabajo, permitiendo a un gran número de países perfeccionar su navegación y extender su mercado, sobre todo cuando han sabido enlazar por medio de canales lo interior de las tierras con los ríos y las costas. Iguales resultados producirán la aplicación del vapor y los caminos de hierro.
172. La división del trabajo es muy compatible con las labores fabriles en general, a causa de la naturaleza misma de aquellas labores, y también porque la mayor parte de tales productos son de un acarreo fácil pero la industria agrícola es de las tres la que la admite menos, a causa de la variedad de las labores que es preciso dar a la tierra y de la mudanza de las estaciones [1].
Un hombre no puede sembrar o recolectar todo el año; así es que un gran cortijo ocupa menos jornaleros que una pequeña fábrica de alfileres: excepto en los momentos de la cosecha, no tiene arriba de diez peones, que van a los campos cuando hace buen tiempo, que trabajan en lo interior de la casa cuando llueve, y que se encargan todos de diversos géneros de ocupaciones.
173. La división del trabajo está también limitada por la extensión de los capitales; porque, para que la división sea grande, se necesita un gran número de trabajadores, y para esto son necesarios un local espacioso, un surtido considerable de primeras materias, muchas máquinas, etc., es decir, grandes capitales. Hay excepción si la industria se ejerce sobre materiales de corto valor y por medio de instrumentos poco costosos, y sobre todo, si los trabajos están repartidos entre muchas empresas. En la confección de un par de guantes hay bastante división: el ganadero, el matarife, el curtidor, el zurrador, el cortador de pieles, la costurera, no son las mismas personas, y cada una ejerce su profesión con un capital bastante reducido. Lo verdaderamente notable es que una grande empresa, en la que se intentase reunir estas diversas operaciones, no podría probablemente ejecutarlas con la misma economía.

  1. La división del trabajo se aplica más al cultivo en grande, sostenido por un capital suficiente, que exige un gran número de trabajadores y de trabajos diversos.