Fábulas de Fedro/Epílogo Libro II

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EPILOGO.


La envidia sigue y persigue á la virtud.

Los athenienses levantaron á Esopo una grande estátua, y aunque esclavo, le colocaron sobre una basa inmortal, á fin de que supiesen todos, que la carrera del honor estaba patente á cualquiera, y que la gloria se debe á la virtud, no al nacimiento. Ya pues que Esopo se me adelantó, para que yo no fuese el primero, he trabajado, porque el no sea solo, que es lo único que restaba. Ni esta es envidia, sino generosa emulacion. Que si la Italia favoreciere á mis trabajos, tendrá otros muchos que contraponer á la grecia. Pero si la envidia porfiare en desacreditar mis desvelos, no por eso me quitará la satisfaccion de que merecen alguna alabanza. Si estas fábulas, fruto de mis estudios, llegan á tus oídos, y tu ánimo percibe, el arte con que estan fingidas, esa felicidad me hará olvidar toda queja. Mas si esta obra erudita cae en manos de aquellos á quienes la naturaleza echó al mundo con mal agüero, y que nada saben, sino es tachar á los que son mas sábios, sufriré con ánimo constante la fatalidad de mi estrella, hasta que la fortuna se avergüense de su injusticia.



notas.

Æsopo ingentem. La edicion Patavina en lugar de estas palabras pone estas otras: Æsopi ingenio. El sentido es el mismo; aunque algunos se inclinan, á que el epiteto ingentem tiene la significacion especial, de que la estátua que levantaron á Esopo, era mayor que las que erigian á otros.