Gaceta del Salvador/Tomo 1/Número 99

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Gaceta del Gobierno Supremo del Estado del Salvador en la República de Centro-América (1849)
Número 99
Gaceta
del Gobierno Supremo del Estado
Del Salvador,
en la República de Centro-América.

{T. 1.º}
{N. 99.}
San Salvador, Febrero 16 de 1849.

Oficial.
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 El Presidente del Estado del Salvador—Por cuanto: la Asamblea jeneral ha decretado lo que sigue:

 Los Representantes del pueblo salvadoreño, reunidos en el número designado por la lei,

Decretan

 Art. único—Se ha por instalada solemnemente la Asamblea jeneral del Estado del Salvador, y ambas Cámaras abrirán sus sesiones ordinarias el dia 5 del corriente.

 Comuníquese al P. E.—Dado en el Salon de sesiones: San Salvado, Febrero 3 de 1849.—Eujenio Aguilar, presidente.—José María San Martin.—Vicepresidente.—Guadalupe Argueta.—Clemente Aparicio.—V. Rodriguez.—Ramon Rodriguez.—José Norverto Moran.—José M. Montoya.—José Antonio Peña.—José Avila.—Y. Revelo.—Sixto Pineda.—M. Santin.—N. Angulo.—Elias Delgado.—Manuel Fernandez.—Ponciano Castillo.—M. Andrade.—M. Castellanos.—Rafael Miranda, Diputado Srio.—Angel Quiroz, Dip. Srio.

 Por tanto: Ejecútese.—San Salvador, Febrero 3 de 1849.=DOROTEO VASCONZELOS.

 El Jefe de Seccion encargado del despacho de relaciones.=Juan J. Bonilla.



La Gaceta.
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S. Salvador fbro. 16 de 1849.

 Las cámaras lejislativas continuan sus tareas en medio de la calma y la fraternidad. Todos sus individuos se hallan mui bien intencionados; todos desean la prosperidad del Salvador, y todos buscan, aun cuando en los medios se note alguna discordancia. En política, la mayor parte de los males procede de algun error en las ideas ó de algun sentimiento estraviado por falsos principios. Los romanos debieron su caida á la ilimitada sed de conquistas, que les hizo desentenderse del admirable mecanismo de su organizacion interior; y en la revolucion francesa se derramó tanta sangre por errores crassísimos, que lejos de las pasiones que allí fermentaban, no pueden sostener el ecsámen de la crítica. El que emprenda pues entre nosotros, rectificar los estravios de las ideas, habrá hecho un bien inestimable al pueblo salvadoreño. La prepotencia que en las épocas anteriores adquirieron entre nosotros las ideas ecsajeradas de libertad, fueron un jérmen de infinistos males. La idea de honradez entre nosotros va por lo comun acompañada de un demasiado apego al hogar doméstico y á un desentendimiento absoluto de los intereses políticos. ¿Qié le importarán á fulano, se dice, las elecciones y la patria si está siempre consagrado á la educacion de sus hijos y al aumento de sus bienes? oye con fastidio las noticias del pais, porque su alma no se abate hasta las mezquinas inquietudes de la política; no quiere ser ciudadano, solo apetece el título de hombre honrado. Por el contrario, aquellos que sin olvidar el cumplimiento de los deberes de su estado y de su profesion, consagran algun tiempo al bienestar de la comunidad, desempeñando las comisiones del gobierno, trabajando por ilustrar á las masas, por dirijir la opinion, tomando una parte activa en los negocios públicos, esos son mirados como unos despreciables aspirantes. De este error, que se ha propagado mas de lo que debiera, proviene que gradualmente baya disminuyéndose esa resistencia que en todos los paises oponen las clases acomodadas y de ilustracion á las tentativas anti-sociales. No es nuestro ánimo sostener que este y otros errores de que nos ocuparemos despues son vicios de la opinion pública bien entendida, pero poco importa que no lo sean, cuando ésta casi nunca domina, y cuando rara vez dejan de envenenar las costumbres, la política y la lejislacion. Reducidos en fuerza de los sucesos á procurarnos aisladamente nuestra prosperidad y bienestar, preciso es ocuparnos esclusivamente de estos objetos. Dos estremos se presentan en esta carrera; el uno que hace consistir el bienestar de los pueblos en la riqueza y en los goces materiales, y el otro en el idealismo político. La prudencia dicta no tomar ninguno de los estremos, por que cada cual tiene graves inconvenientes. Hay quien crea que fomentando la riqueza con una produccion ilimitada y creando como estímulo de ésta, goces facticios, se ha dado orijen á una superabundancia, que aumentando prodijiosamente el número de los obreros, ha creado una desigualdad irritante que ha motivado muchas desgracias. El idealismo, ya hemos visto por propia esperiencia todos los estravíos á que conduce. Nosotros pues, que aun no adolecemos de los vicios de las viejas sociedades, somos llamados á huir de los estremos que á ellas las han precipitado, y concretarnos á elejir un término medio; aunque á decir verdad, debemos aprocsimarnos mas á los intereses materiales, por el estado de agotamiento en que nos han dejado las anteriores revoluciones, pues por mucho que hagamos, apenas conseguiremos reponer dentro de algun periodo consideable, todo lo que hemos perdido. ¿Qué medios tienen nuestros Gobiernos para fomentar el desarrollo de la industria y el fomento de la riqueza? Tienen sun duda alguna, el mas poderoso, cual es el de afianzar por medio de leyes protectoras, la propiedad y la seguridad individual. Ya en nuestros números anteriores hemos manifestado la necesidad de asegurar á los poseedores de tierras en su propiedad, removiendo los inconvenientes que ahora tienen de ser á cada rato denunciados: de estar continuamente contestando pleitos, sobre posesion, deslindes ó propiedad, fijando un término para una justa prescripcion y quitando todo aquel fomento que hemos dado á la jeneralidad, para que mantenga en inquietud á los poseedores—No se crea que este es negocio de poca importancia: es la base para que la agricultura se desarrolle. Si continúa la paz, todo debe ir naturalmente en progreso, y los terrenos deben subir de precio, y los terrenos deben subir de precio, y á proporcion de esta laza en los varones, debe irse despertando el deseo de adquirirlos. Nuestro Estado no puede por ahora, ser otra cosa que agricultor, y con las empresas que se hacen en California y la Nueva Granada, debe tomar importancia nuestra agricultura y vendrá capitales para la produccion; pero ninguno gusta tomar un terreno que ofrece inseguridades bajo ningun concepto fuera de la seguridad territorial, es indispensable alejar toda idea de inseguridad personal, y si logramos estos dos objetos, podemos afirmar que el Salvador será rico y poderoso. Tenemos el placer de ver casi emprendida ya la obra de un camino carretero de esta capital al puerto de la Libertad, que hará de esta ciudad una poblacion marítima.

Instruccion Publica.
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 Los establecimientos en que la juventud recibe su educacion, merecen á nuestro