Gaceta del Salvador/Tomo 6/Número 2

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página 1

 TOMO VI.NUM. 2. 

America Central.


Gaceta del Salvador.


Cojutepeque, Sabado 2 de Mayo de 1857


Parte Oficial[editar]

Parte Oficial.

Acuerdo.
Ministerio de Hacienda y Guerra
Cojutepeque, Mayode 1857

 El Presdiente del Salvador, atendiendo a que el Juzgado general de Hacienda se halla vacante por renuncia que hizo de este empleado que antes lo servia, y el nuevamente [...]ado Lic. D. Anselmo Paiz; y siendo [...]a urgencia proveer este destino en [...] de aptitudes e idoniedad; ACUERDA nombrar Juez Jeneral al Sr. Lic. D. Francisco Zaldivar, en quien con [...] aquellas circunstancias.
 (Hay una rúbrica.)

El Ministro de Hacienda y Guerra.
Bonilla. 


Parte No Oficial[editar]

Parte No Oficial.

La Gaceta[editar]

La Gaceta.

Cojutepeque, 2 de Mayo de 1857

Formas de gobierno[editar]

Formas de gobierno.

 El primer principio del derecho público [...]guridad individua" y a este fin se [...]an las instituciones sociales y políti-[...] de la tierra, en él debemos buscar [...]ente la fuente y origen de donde se [...]en todas las reglas que vienen a for[...]ocion perfecta de la ciencia del go[...] de consiguiente toda doctrina o teo[...] se aparte de él, es ingongruente e [...].


El coprah[editar]

El coprah.

 El comercio y la industria se acaban de enriquecer con una nueva materia primaria cuya importancia creemos conveniente indicar, sea como elemento de flete para nuestros buques de largo curso, sea como fuente de productos abundantes siempre fáciles de colocar en nuestros mercados. Esta materia es el Coprah del cual hay ya algunas cantidades en Marsella venidas de Zanzibar.
 El Coprah no es otra cosa que nueces o mas bien almendras de coco machacadas y simplemente secadas en la arena a los rayos del sol.
 Se importaban y se importan todavia aceites de coco; pero estos aceites fabricados con las prensas imperfectas que se pueden poseer en las costas de Africa o en las radas aun mas desiertas de la América, venian a precios relativamente caros y no podian obtenerse siempre en cantidades suficientes para formar cargamentos, porque muchas veces faltaban vasijas para contener los que las fábricas habrian podido producir.
 Era imposible pensar en importar los cocos enteros así como se importa el cesame o las sarachideas porque la cantidad de aceite que se hubiera obtenido habria estado muy lejos de guardar relacion con la importancia del flete.
 Pero derrepente han imaginado, en la costa de Africa o en la de América, no sabemos en cual de ellas, quebrar los cocos, machacar su almendra y dejarla secarse al sol. La idea ha sido feliz, debemos decirlo porque desde este momento el coco ha prometido entrar por una gran parte en nuestro consume de plantas granos o frutos oleaginosos.
 En efecto el Coprah no pierde por la disecacion, sino sus partes puramente acuosas; conserva todo los elementos oleaginosos que poseía la nuez de coco, de tal suerte que s enciende a contacto de un fósforo inflamado y arde con una llama casi igual a la de una vela, no dejando sino un ligero resiguo. Esperiencias hechas en frio han dado por la presion, ochenta por ciento de un aceite de página 2 [...] de los aceites de palma, pero [...]ana blancura comparable a la de la S[...]ma. Preténdese ademas que los residuos pueden utilizarse con grandes ventajas en las fábricas de fécula y de almidón.
 El Coprah puede obtenerse en todas las costas de la América Central, en todos los puntos de Africa y en todas las islas de los grandes océanos en donde existen bosques de cocoteros. Hasta que los naturales de todos estos paises se hayan habituado a fabricar el Coprah, será quizá preciso equipar los bosques que se envíen a buscarlo con una tripulacion suficiente para preparar en el espacio de algunas semanas la carga que debia embarcarse.
 Algunas de las casas de Marcella que importan hoy el Coprah, han establecido lo que se podria llamar factorías en la costa de Zanzibar, allí algunos hombres estan encargados sea de prepararlo ellos mismos durante la ausencia de los buques, sea de dirigir a los indigenas en el trabajo tan fácil que exige esta preparacion.
 Las nueces de coco importadas enteras por buques franceses estan esentas de todo derecho en virtud del decreto de 26 de Julio de 1856; y hay lugar de creer que el fruto del machacado y simplemente secado será tratado por la Aduana con tanto favor como la nuez cubierta de su concha. En efecto el aceite de coco importado de las Colonias francesas, de los establecimientos franceses de la India y de la costa occidental de Africa no está sujeto mas que a un derecho de un franco y cincuenta centavos por cien quilógramos cuando se importa en pabellon nacional; y el sosten de la franquicia absoluta de la materia primera bruta de este aceite pareciera cosa completamente lógica.
 De todos los ramos de industria que conocemos, la fabricacion de los aceites parece ser la mas favorecida bajo el punto de vista del número de las materias brutas o primeras que pueden servir para aumentar sus fábricas.
 Actualmente se haria una lista muy larga de los granos, frutas, tubérculos, nueces que emplean las fábricas de aceite y esta lista se enriquese todos los dias con un nombre nuevo. Esta es una ventaja enorme para una industria porque gracias a la diversidad de orígen de sus materias primeras; gracias a la multiplicidad de los lugares de donde puede sacarlas; no tiene que temer ni las males cosechas, ni nada de lo que pueda perturbar profundamente las industrias mas prósperas.
 La adiccion del Coprah a la nomenclatura ya tan rica a las materias empleadas para la fábrica de aceite será pues una nueva causa de prosperidad para esta brillante industria y no lo dudamos que será tambien una fuente fecunda de ganancia para nuestros armamentos marítimos, porque el Coprah tiene todas las cualidades de los buenos elementos del flete. Es muy barato en los lugares de produccion, encierra ricas propiedades oleaginosas: ofrece una pesantez especifica bastante grande relativamente a su volúmen para formar cargamentos suficientemente buenos.)
 (Diario del Havre 23 de Febrero de 1857.)



Costumbres[editar]

Costumbres.

Escobas ambulantes[editar]

Escobas ambulantes.

 La moda de llevar las mugeres su vestido tan largo que arrastra por el suelo como la mortaja de un ahorcado, es por cierto la moda mas anit económica y mas sucia que se ha introducido en nuestros usos de algunos años a esta parte; y si es verdad que ella debe sentar muy bien a los ministros de policía porque es capaz de escucharles el trabajo de mandar barrer las calles que las mugeres dejan barridas con la oria de su ropa, nada es por otra parte mas impulcro y desaseado que verla orilla de esa ropa que recoge al pasar basura, lodo, pólvo, inmundicias de animales y otras suciedades.
 Nada es mas hermoso que el vestido talar amplio y largo; y en ciertos casos comprendemos que le cará mas belleza y magestad la circunstanica de decender hasta el suelo en anchos pliegues; pero esto será cuando lo lleva una gran señora, una reyna por ejemplo, una princesa u otra persona que por sus comodidades, riqueza y posicion no tenga necesidad ni de arrastar sus faldas sobre un pavimento empolvado y sucio, ni de emplearse en oficios incompatibles con una vestimenta tan incómoda para toda ocupacion doméstica. Un suntuoso vestido de tul, de brocado o de terciopelo, cuya orla desea se sobre alfombras de Persia o sobre mármoles de Paris debe ser una cosa magnífica, elegante, romántica, pero una saya de rasete, de cambra o de saraza, arrastrándose sobre el fango y sobre unas calles inmundas, es por cierto lo mas asqueroso y repugnante que presentarse puede, prescindiendo de los inconvenientes que tiene para una familia pobre, romper sus vestidos a cada rato, por seguir esta moda solo propia de la gente muy rica, de las señoras que anden en coche y de las que pisan pavimentos muy aseados.
 En las modas como en todas las cosas ha de consultarse la condicion se las personas que las usan: modas hay que convienen a la gente rica y de ninguna manera a los pobres: modas hay que vienen muy bien a una mercader que jamas sale de su tienda, a un letrado, a un propietario que vive de sus rentas pero que sientan muy mal, a un traficante que vive en las ferias y en los caminos, a un marino, a un militar, y a otras personas que no pueden llevar vida sedentaria.
 Por razon de belleza y buena apariencia hay tambien usos que no a todos convienen: el pantalon ajustado que sienta perfectamente al que tenga piernas bien formadas y robizas, es inaguantable y ridículo en los de personas delgadas y largas que con tal moda mas parecen esqueletos que hombres: y lo mismo poco mas o menos puede decirse de todos los demas usos: y de ahí es que cada uno ha de adoptar solamente aquellos que convengan a su condicion y a su figura.
 La ropa que se arrastra es en las mugeres de condicion comun, lo peor que ha podido discurrirse: carece de hermosura y no puede consultar al aseo y policia de las personas y menos todavia a la economía. Mas de una vez hemos visto en un baile, desencajado y de mal humor el venerable rostro de un marido tacaño, al contemplar que su querida mitad y sus niñas daban al traste durante la danza y los estraus sus trages de gros y de crespon y los ricos encajes de los fastantes.
 No queremos recomendar la seya corta, no: este uso es indecente y no puede convenir a una mujer recatada, y menos todavía (por otras razones se entiende) a las que no puede calzar con elegancia, o que tienen las canillas tan finas como un venado. Pero hay entre estos estremos un medio que es económico, vistoso y aseado, tal es el vestido verdaderamente talar, es decir que sin tocar al suelo llegue al ribete del calzado: puede así lucir un lindo pié un elegante zapatillo, y en los movimientos, una rica media de seda. Esto parece de mejor gusto que andar recogiendo basura y lodo, con más la incomodidad de llevar siempre ocupadas ambas manos suspendiendo el vestido por delante para no enredarse en èl y caer. Y de paso dire[...] eso de andarse siempre cogiendo el [...] con las manos, no parece sino una [...]cion para desviarlo del cuerpo y que [...] con alguna úlcera oculta: razon por [...] práctica es de lo mas indecente y [...]}
 ¡Ojalá que nuestras lectoras sean [...]tra opinion y moderen su larguesa en [...] a faldas! Si no lo hicieren así, tanto [...]ra ellas.

Estudios científicos[editar]

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Reproducciones[editar]

Reproducciones.

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Hechos Diversos[editar]

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Avisos[editar]

Avisos.