Historia de la Ciudad de Guatemala/Tratado I-Apendice

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


Nombres de los lugares Ob. Curatos. Partidos. Fol.
Zaragoza, de Villa G. Patzicia Chimaltenango 76
Zibacá C. Ocosingo Ciudad Real 17
Zintalapa C. Xiquipilas Tuxtla 20
Zitalá, S. Francisco G. Sto. Tomás Tejutla San Salvador 31
. . . San Pedro C. Vaquitepeque Ciudad Real 17
Zozocoltenango C. Cabecera de curato Ciudad Real id.
Zula, S.Pedro (Ciudad) H. Cabecera de curato Comayagua 46
Zamayaque G. Cabecera de curato Suchiltepequez 22
Zambo G. Cabecera de curato Suchiltepequez id.
Zuñil G. Quezaltenango Quezaltenango 66



APÉNDICE Á ESTE TRATADO 1.




 Al principio del segundo tomo, el Autor de la obra, en su primera edicion, trae un catálogo de notas, adiciones y correcciones al tomo primero; y aunque, por un olvido, en los primeros pliegos de la presente, dejaron de hacerse las que abajo se espresan, debemos advertir: que, desde la página 32 en adelante, todas se han puesto en sus respectivos lugares, habiendo salvado asi las erratas anotadas por el Autor, como otras mil de que se halla plagada la indicada primera ediccion.

 Las pocas adiciones y correcciones omitidas, á que nos referimos, son las siguientes:

 1.ª—En la página 19, hablando del pueblo de Sinacantan, el Autor advierte que, en vez de las palabras, En sus inmediaciones se dan unas piedrecillas, etc. hasta fin del párrafo; debe leerse solamente lo siguiente: «A las orillas de este pueblo se encuentra un cerro de alabastro, del que se sacan piedras muy hermosas.»

 2.ª—En la página 20, línea primera, se debe añadir: «A corta distancia de este pueblo, en una hacienda llamada de Santa Ana, hay un cerro que produce la piedra candar ó cuadrada, que aqui llaman piedra de Santa Ana, del nombre de hacienda donde se cria: su figura es cúbica, el color de acero, su tamaño media pulgada: parece que no se da en otra parte; pues el Doctor Curbo, médico portugués, hablando de ella, dice asi: La piedra candar se cria en una hacienda del Obispado de Chiapa, nombrada Santa Ana. Es muy medicinal: las personas que padecen afecciones histéricas sienten mucho alivio, tomando el agua en que se hierven estas piedrecillas; motivo por qué los turcos y moros las estiman mas que las piedras preciosas.

 3.ª—En la misma página 20 se halla omitido el pueblo de San Mateo Tila, respecto del cual el Autor dice que debe leérse lo siguiente:—San Mateo Tila, cabecera de curato, en la provincia de Tzendales: se ha hecho célebre este lugar por una Imagen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, que se venera en su Iglesia, á quien profesan singular devocion los habitantes de la Intendencia de Chiapa. El Ilustrísimo Señor Don Fr. Francisco Núñez de la Vega, Obispo de Ciudad Real, en la dedicatoria de sus Diocesanos de Chiapa á N. S. P. Clemente XI, refiere el admirable portento que, en tiempo de su gobierno, obró Dios haciendo que esta Imagen, que se hallaba en estremo denegrida, sin que mano humana la tocase, repentinamente mudase aquel color obscuro, en un candor como del cielo, muy distinto del que acostumbran dar los pintores. Hállanse los autos originales, que se siguieron para la aprobacion de este milagro, en la referida iglesia parroquial del pueblo de Tila.

 4.ª—En la página 25, línea 36, dice: dos Alcaldías mayores: léase: dos Corregimientos.

 5.ª—En la página 28, línea 22, dice: 641 españoles: léase, 164.



Fin del tratado primero.


Tratado II   ►