Historia de la Ciudad de Guatemala/Tratado II

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.



TRATADO SEGUNDO.


CRONICON DE LA CIUDAD DE GUATEMALA.




La existencia de los Antípodas ó habitadores del Nuevo-Mundo, ha sido un problema que ha traido divididos á los filósofos por muchos siglos. Pues, aunque los vestigios de la fábula de los egipcios, que encontraron los españoles en estas tierras, en geroglíficos, celaturas y otros monumentos, y la noticia, aunque corrompida, de nuestros sagrados misterios, que admiraron en sus naturales, no permiten dudar, que en los tiempos retirados hubo comercio entre los habitantes de uno y otro mundo; mas estas ideas se borraron en tal grado de la memoria de los hombres, que en el siglo VIII el Papa Zacarías condenó como herege á un tal Virgilio, por haber sostenido que habia Antípodas. Llegó, por último, el tiempo en que Dios tenia determinado correr el velo á este enigma; y el instrumento de que se sirvió el Eterno para la ejecucion de tan grande obra, fué Cristóbal Colon, genovés, piloto insigne y matemático consumado. Este, ó fuese por las luces que le dió su arte, como quieren unos; ó fuese por noticias que algún otro marinero arrojado por tormenta ú otra casualidad hacia estas costas adquirió y comunicó á Colon, como juzgan otros; concibió el arriesgado proyecto, de buscar una nueva ruta para las Indias Orientales, atravesando el Océano occidental. En vano propuso su pensamiento sucesivamente á sus paisanos los genoveses, á los Reyes de Inglaterra y Portugal, de todos fué desechado como quimera: solo los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel dieron oídos favorables á su propuesta y se animaron á arriesgar tres barcos y 1700 ducados, que concedieron á Colon. ¡Tal fué todo el aparato con que comenzó una empresa, cuyo éxito no tiene semejante en las historias, y que ha dado un Nuevo Mundo, é inmensas riquezas á la corona de Castilla!

 El dia 5 de Agosto de 1492, se hizo á la vela, en el puerto de Palos, Cristóbal Colon, con el título de Almirante y Virey de las tierras que descubriese: á poco mas de dos meses de navegacion, el dia 11 de Octubre, arribó felizmente á la isla de Guanahani, á la que dió el nombre de San Salvador: de aqui pasó Cuba y á Haití, que llamó la Española; y volvió á España, por el mes de Marzo de 93, con la feliz nueva de su glorioso hallazgo. En premio de tan gran servicio, le concedió el Rey Católico, en 18 de Mayo de 93, el titulo de Almirante de las Indias, ennobleció toda su descendencia, dándole por armas un mar de plata en campo azur y cinco islas de oro, debajo de una capa de Castilla y de Leon, con un mundo por cimera y este mote:—«Por Castilla y por Leon, Nuevo Mundo halló Colon

 Animado Colon con tan prósperos sucesos, reiteró sus viages, de cuyas tareas siempre salió indemnizado con nuevos descubrimientos. Pues en la segunda navegacion, que emprendió el año de 1495, descubrió las Antillas menores y San Juan de Puerto-Rico; y vuelto á la Española, puso los cimientos de la primera ciudad de la América, que llamó Isabela, en honor de la Reina Católica Doña Isabel. De aqui volvió á embarcarse, y el 14 de Marzo de 94 arribó á una grande isla que llamó San Jaime ó Jamaica. Continuó el inmortal Colon sus tentativas, con éxito aun mas glorioso; pues en su tercer viage, en que se hizo á la vela el 11 de Agosto de 98, divisó una gran mole de tierra, que de pronto llamó Isla Santa; pero poco despues averiguó, que la imaginada isla, era un gran continente: reconoció la costa de Paria, el golfo de la Ballena y varias islas.

 El año de 1502 emprendió el Almirante Don Cristóbal Colon el cuarto viage: se hizo á la vela en Cádiz el 9 de Mayo, y dirigiéndose al continente; que habia descubierto el año de 1498, despues de muchos trabajos, vino á dar á la Isla Guanaja, de donde pasó á la punta de Casinas, en la costa de Honduras: aqui saltó en tierra el Adelantado Don Bartolomé Colon, con parte de la gente de los navios, el dia 14 de Agosto de 502, á oir misa; y el 17 volvió á salir á la playa y tomó posesion de estas tierras por los Reves de Castilla; teniendo el Reino de Guatemala la singular gloria, de que en sus costas fuese el primer sitio de todo el continente Americano, donde se celebró el Santo Sacrificio de la Misa. Siguiendo sus investigaciones el Almirante, encontró á Portobelo, el dia 2 de Noviembre del mismo año; y el siguiente se internó por el rio llamado Bethlen, hasta tres mil pasos en la provincia de Veragua: hecho con que mereció á sus descendientes el tilulo de Duques de Veragua.

 Demasiado gloriosos é interesantes eran estos sucesos, para que no escitaran la emulacion de muchos. En efecto, fué grande el número de los que se empeñaron en seguir las huellas de Colon. El primero de los españoles, que emprendió tan ardua empresa, fué Don Alonso de Ojeda, á quien acompañó Américo Vespucio [1], florentin: este noble español descubrió, el año de 1499, el seno de Maracaibo, la Venezuela y la costa de Cumaná.

 El año de 1500, Vicente Pinzon encontró el promontorio del Brasil, que despues han llamado de San Agustin, y la boca del rio Marañon.

 El de 1506, el mismo Pinzon y Juan Diaz de Solis, reconocieron la costa de Yucatan.

 El de 1542, Juan Ponce de Leon, buscando cierta fuente que le habian asegurado habia en la isla de Bimimi, una de las Lucayas, en que se remozaban los viejos, encontró por casualidad una gran region, que llamó la Florida, ó fuese por que la descubrió en Pascua Florida, ó porque vio en ella un campo sembrado de varias flores.

 Año de 1513 el 25 de Setiembre, Vasco Nuñez Balboa, Gobernador del Derien, entró el primero en el mar del Sur ó Pacífico, hasta este dia de todos ignorado; y el 29 del mismo mes tomó posesion de él, por el Rey de Castilla. [2]

 El de 1516 encontró Juan Diaz de Solis el famoso rio de la Plata.

 El siguiente año reconoció de nuevo las costas de Yucatán Francisco Fernandez de Córdova; y el de 1518 Juan de Grijalva, continuando la investigacion de estas costas, descubrió la isla de Cozumel, el rio de Tabasco, que llamó rio de Grijalva, San Juan de Ulua, y llegó hasta Panuco; y á todas estas regiones dió el nombre de Nueva-España.

 El dia 10 de Febrero de 1519 salió de la Habana Fernando Cortés á la conquista de Nueva-España, la que no se concluyó hasta mas de dos años despues.

 Por Noviembre de 1520 atravesó el estrecho, á que comunicó su nombre, Don Fernando de Magallanes, encontró las islas de los Ladrones, que llamó el Archipiélago de San Lázaro, hoy las islas Marianas, pasó á las Filipinas, donde fué muerto; y tomando una de sus naves Juan Sebastian del Cano, volvió á España por el Cabo de Buena Esperanza, siendo de esta manera el primero que dió vuelta al mundo; y en memoria de tan glorioso hecho, se conserva en Sevilla la nave que sirvió en esta espedicion y se intitulaba La Victoria.

 El 13 de Agosto de 1521 ganó el inmortal Cortés la gran ciudad de Méjico, corte de los Reyes Mejicanos, é hizo prisionero al Emperador Guatimocin: dando de esta suerte, fin á dicho imperio, que se habia fundado 200 años antes y se hallaba en el estado mas floreciente.

 El año de 1522 descubrió, Gil Gonzalez Dávila, la provincia de Nicaragua, que poblaron despues Pedro de Arias Dávila y Francisco Fernandez de Córdova, capitanes que acompañaron á dicho Gil González, cuando pasó del Darien á la citada comarca.

 Declarado Don Fernando Cortés, por el Emperador Carlos V, Gobernador y Capitan General de las tierras que conquistase: envió á Cristóbal de Olid á la provincia de Honduras, quien desembarcó en una ensenada, distante 50 leguas al Este de la boca del rio del Golfo dulce, á la que llamó el Triunfo de la Cruz, por haber saltado en tierra el dia 3 de Mayo de 1523, y el mismo nombre dió á la villa, que fundó en este parage.

 Estendióse por todo este continente el ruido de las hazañas de Cortés y llegó á la corte de los Reyes Kachiqueles: éstos, de su libre voluntad, enviaron Embajadores á Cortés, ofreciéndose por vasallos del Rey de Castilla; y el citado Capitan recibió á los enviados con el cariño y afabilidad que le era natural: los regaló lo mejor que pudo: les aseguró que por él y los suyos serian tratados y gobernados en paz y defendidos de sus enemigos.

 Envió Don Fernando Cortés á tomar posesion del Reino de Guatemala y recibir el vasallage de sus Reyes, á Don Pedro de Alvarado, uno de los Capitanes que mas parte tuvieron en la conquista de Nueva-España, quien salió de Méjico, el dia 13 de Noviembre de 1523, acompañado de 300 españoles y gran número de indios mejicanos, tlaxcaltecas y cholutecas. Detuvóse algun tiempo en sujetar á los de Teguantepeque, que se habían rebelado: pasó á las conquistas de Soconusco y Tonalá, y llegó á las tierras de los Quichées á 24 de Febrero de 1524: aqui tuvo tantos obstáculos qué vencer y tales batallas qué sostener, que no pudo pasar adelante, hasta que el 14 de Mayo alcanzó una completa victoria de dichos indios. Edificóse de pronto en este lugar una pequeña ermita, donde se celebró el dia siguiente, que fué Pentecóstes, el Santo Sacrificio de la Misa, y se comenzó á dar culto público al verdadero Dios en esta region.

CAPITULO 1.º
De la fundacion de la Ciudad de Guatemala.

 Habiendo el invicto Capitan Don Pedro de Alvarado, como acabamos de decir, subyugado á principios del año de 1524, las numerosas provincias de Soconusco y Tonalá, y sostenido formidables batallas de los indios Quichées, que defendían el paso con porfiada obstinacion, hasta alcanzar una completa victoria de ellos, el 14 de Mayo del mismo año; pasó á la corte del Reino Kachiquel, que como sienta el cronista Vázquez (tomo 1º, libro 1º, capitulo 1º), era el antiguo pueblo de Tecpan-Guatemala, y asegura este Autor, que recibidos en él los españoles por el Rey Apotzotzil, ó Sinacam, con grande agasajo, habiendo descansado el ejército algunos dias, se dirigió al pueblo de Atitan, á hacer guerra á los Zutugiles. Y corriendo por los pueblos de la costa, sin dejar las armas de las manos, venciendo á cuantos le disputaban el paso, llegó á un lugar, que los mejicanos llamaron Almolonga, que quiere decir manantial de agua, por el mes de Julio de 24. Este lugar, (como dice el Padre Remesal, lib. 1º, cap. 2º) agradó á los españoles, por la frescura de su temple, por la hermosura de sus praderías, por la apacibilidad de sus arroyos, y últimamente porque estando entre dos montes, los mas altos de este Reino, del uno de los cuales manando por todas partes caudalosas fuentes y saliendo de la cumbre del otro borbollones de fuego y humo; hacían, aun por el sitio, famosa su poblacion. En efecto, determinaron establecerse en él, hasta encontrar otro mejor; é hicieron, ayudados de los indios mejicanos y tlexcaltecas, sus rancherías. El dia 25 de Julio, continúa Remesal, en que la Iglesia celebra al Apóstol Santiago, Patrón de España, se pusieron en forma de ejército y armados marcharon á oir misa, á son de tambores y pifanos y al ruido de arcabuces y mosquetes: resplandecían los arnéses, tremolaban las plumas con el viento, lozaneábanse los caballos enjaezados y adornados con joyas y planchas de oro. De esta suerte se dirigieron á la pobre Iglesia, que tenían formada, donde el Padre Juan Godinez, Capellan del ejército, dijo Misa, que oficiaron los soldados. Concluido este acto, todos juntos invocaron al Apóstol Santiago y dieron su nombre á la villa que fundaban, y al mismo Santo dedicaron la iglesia que se habia de edificar. Y todo el ejercito solemnizó con grandes fiestas y regocijos militares, que duraron tres dias, la fundacion de la nueva villa.

 El mismo dia 25 de Julio, Don Pedro de Alvarado, como Teniente de Gobernador y Capitan General, en presencia de todo el ejército, nominó por Alcaldes de la nueva villa á Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, por Regidores á Don Pedro Portocarrero, Hernán Carrillo, Juan Perez Dardon y Domingo Zubiarreta; y por Alguacil Mayor á Gonzalo de Alvarado. El dia 27 del mismo mes celebraron su primer cabildo los nuevos Capitulares, en que nombraron pregonero á Diego Diaz, y trataron otras cosas para la utilidad de la República. En el cabildo segundo, que se tuvo el 29 de Julio, sin que precediese acta, ni formalidad alguna, se le dió á la nueva poblacion el titulo de Ciudad; pues dice el Escribano de Cabildo de esta manera: Viernes 29 de Julio de 1524, los Señores Alcaldes y Regidores de esta Ciudad de Santiago entraron en su Cabildo. En 12 de Agosto se celebró cabildo, en que se dió el oficio de Sacristan á Juan de Reinosa; y despues fueron recibidos por vecinos de la Ciudad los referidos Capitulares y otras personas, hasta el número de noventa y siete: quedando de esta suerte concluida la fundacion de la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.




CAPITULO 2.º
De la Real Chancillería de Guatemala.

 Gobernó este Reino, por sí y sus tenientes: Don Pedro de Alvarado, desde el año de 1524, en que lo conquistó, hasta el de 41, que murió: los cuatro primeros años por comision de Don Fernando Cortes, á quien Su Magestad habia dado el gobierno de todas estas tierras desde el año de 1522: despues, como Gobernador y Capitan General de este Reino; pues el dia 18 de Diciembre de 27 lo hizo el Señor Emperador Cárlos V Adelantado de Guatemala y Gobernador de sus provincias. Habiendo llegado á esta Ciudad la infausta noticia de su muerte, procedió el M. N. Ayuntamiento á elegir quien la rigiese, Ínterin Su Magestad nombraba Gobernador. El dia 9 de Setiembre de 41 fué puesta en este empleo Doña Beatriz de la Cueva, viuda del Adelantado; pero no gozó de dicha preeminencia mas que dos dias; pues la noche del dia 11 pereció desgraciadamente en la ruina de la Ciudad vieja. Con esta ocasion, se hizo cabildo el dia 17 del mismo mes, para elegir nuevo Gobernador, y fué nombrado el Señor Obispo Don Francisco Marroquin y el Licenciado Don Francisco de la Cueva, que gobernaron hasta el 17 de Mayo de 42, en que llegó el Licenciado Don Alonso de Maldonado, Oidor de Méjico, enviado por el Virey, de Gobernador interino; y este mismo año le hizo Su Magestad Oidor y primer Presidente de la Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua y le dió por compañeros á los Licenciados Diego de Herrera, Pedro Ramírez de Quiñonez y Juan Rogel, primeros Oidores de la citada Audiencia.

 Esta fué erigida por real cédula de 20 de Noviembre de 1542, en la que dice: Mandamos que se ponga una Audiencia Real en los Confines de Guatemala y Nicaragua, en que haya cuatro Oidores letrados y uno de ellos sea Presidente etc. Y por real provision de 13 de Setiembre de 43, se manda á dicha Real Chancillería, residir en la villa de Valladolid de Comayagua. Pero advirtiendo el nuevo Presidente que este lugar estaba muy distante de Guatemala y mucho mas de Chiapa y Soconusco, lo que hacia en estremo difíciles los recursos á los vecinos de estas provincias, acordó que se fijase en la ciudad de Gracias á Dios y en ella se celebró la primera Audiencia de 16 de Mayo de 44. Por reales cédulas de 25 de Octubre de 1548 y 1º de Junio de 49, concedió Su Magestad se trasladase dicho tribunal á otra ciudad; lo que ejecutó estableciéndolo en la Ciudad de Guatemala, y fué aprobada esta traslacion por cédula de 7 de Julio de 50. El de 65 se transfirió, por real disposicion, á la ciudad de Panamá; pero fué restituido, por reales cédulas de 28 de Junio de 68 y 25 de Enero de 69, á Guatemala, donde entraron, con el real sello, el Señor Presidente y Oidores, el 5 de Enero de 70, y se abrió la Audiencia el 5 de Marzo de dicho año: todo lo cual aprobó Su Magestad, á 6 de Agosto de 71 El Señor Don Felipe II, en la ley 6ª titulo 15 lib. 1º de la Recopilacion, hizo Pretorial é independiente del Virey de Méjico á la Real Audiencia de Guatemala; y dispuso se compusiese de un Presidente, Gobernador y Capitan General: cinco Oidores, Alcaldes del Crimen: un Fiscal; y un Alguacil mayor. El año de 1777, por cédula del de 75, se trasladó con la Ciudad de Guatemala, al llano que llaman de la Virgen. El de 1776 aumentó Su Magestad el numero de sus Ministros, ordenando tuviese un Regente, (para cuyo empleo se nombró al Señor Don Vicente Herrera, que tomó posesion de él por Enero de 1778), cinco Oidores, un Fiscal para lo político y otro del Crimen. Por cédula de 21 de Abril de 1778, se redujo este Tribunal á un Regente, cuatro Oidores y un Fiscal; pero el de 99 se añadió otro Fiscal para lo criminal.

 Al principio no usaban hábito peculiar el Presidente y Oidores de esta Real Audiencia, sino que vestían como los demás vecinos. El año de 1546 les mandó Su Magestad, que trajesen varas como los Alcaldes de su casa y corte. El de 1559 les ordenó, que trajesen el hábito de Letrados. El de 1584 determinó que usasen garnachas, como al presente, para diferenciar de los demás Letrados y conservar la memoria de los antiguos Letrados de España, que asi vistieron.




CAPITULO 3.º
De la Santa Iglesia metropolitana de Guatemala.

 El mismo dia que se fundó la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, tuvo principio su Santa Iglesia; pues en el mismo Cabildo que se nombraron Alcaldes y Regidores que le gobernasen, se eligió Cura que distribuyese á los vecinos el pasto espiritual. Este fué el Padre Juan Godinez, Capellan del ejército, quien estuvo en posesion de este empleo hasta el mes de Junio de 1530, en que el Adelantado Don Pedro de Alvarado presentó para Cura de esta Ciudad al Licenciado Don Francisco Marroquin, que fué confirmado por el Señor Obispo de Méjico y nombrado su Provisor y Vicario General en esta provincia. A fines del año de 33 dió el Emperador á dicho Licenciado el Obispado de Guatemala, que se trataba de erigir á solicitud del Adelantado; y á 18 de Diciembre de 34, fueron despachadas por el S. P. Paulo III las bulas en que erige la Iglesia parroquial de Santiago de Guatemala en Catedral, y nombra por su primer Obispo al Licenciado Don Francisco Marroquin. Se consagró el nuevo Obispo el dia 7 de Abril de 37 en Méjico, por el Señor Don Fr. Juan de Zumarraga, con la mayor pompa y solemnidad, como que era el primer Obispo que se consagraba en la América. Y el 20 de Octubre de ese año hizo, el espresado Señor Marroquin, la ereccion de su Iglesia Catedral, en Méjico, en presencia del citado Señor Zumarraga y de otros cuatro testigos. Estendíase la jurisdiccion del Obispado de Guatemala á todas las tierras que en el dia comprenden los Obispados de Guatemala, Chiapa y Comayagua, hasta el año de 1538, en que, habiéndose erigido el Obispado de Ciudad Real, se desmembraron del de Guatemala las provincias que al presente están sujetas á dicho Obispo de Chiapa, y la de la Verapaz, que tambien se le asignó. Igualmente se le separaron las de Honduras con la fundacion del Obispado de Trujillo, que se hizo el año siguiente. Separóse de la mitra de Chiapa la provincia de la Verapaz, por los años de 1559 y se le dió Obispo propio; mas no habiendo podido subsistir este Obispado, se unió la Verapaz al de Guatemala, por los años de 1607; y desde este tiempo se intitulan sus Obispos de Guatemala y Verapaz.[3] Fué la Iglesia de Guatemala sufragánea de la de Sevilla desde su ereccion hasta el año de 1547, en que habiéndose elevado á Metropolitana la Santa Iglesia de Méjico, se le asignó por uno de sus sufragáneos al Obispo de Guatemala; el que últimamente fue hecho Arzobispo y su Iglesia erigida en Metropolitana, por N. S. P. Benedicto XIV, á 16 de Diciembre de 1743; y el de 45, su Ilustrísimo primer Arzobispo, Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa, recibió el Sagrado Palio, de mano del Señor Obispo de Ciudad Real, en su Iglesia Catedral de Guatemala, á 14 de Noviembre. Le fueron señaladas por sufragáneos las Iglesias de Leon, que antes lo era de la de Lima, la de Chiapa, que era de la de Méjico, y la de Honduras, que estaba sujeta á la de Santo Domingo, han gobernado esta Santa Iglesia desde su fundacion diez y seis Obispos y ocho Arzobispos. Hay en el distrito de este Arzobispado diez y siete Vicarios foráneos: 108 Curaratos, tres de ellos Rectorales y cuatro medio Rectorales; y 23 Doctrinas de Regulares, diez y seis que sirve la Religion de Santo Domingo, cuatro la de San Francisco y tres la de la Merced.

 El Cabildo de esta Santa Iglesia, conforme á su ereccion, debe componerse de cinco Dignidades, diez Canonicatos, seis raciones, seis medias raciones; pero, atendiendo á la cortedad de sus rentas, al principio solo se proveyeron las cinco Dignidades y dos Canonicatos. Y los primeros que ocuparon estas sillas fueron

 La de Dean, el Señor Don Juan Godinez.

 Arcediano, Don Francisco Gutiérrez de Peralta.
 Chantre, Don Martin Vejarano.
 Maestre-Escuela, Don Jorge de Medina.
 Tesorero, Don Francisco de Alegría.
 El primer Canónigo, Don Pedro Rodríguez.

 Habiéndose aumentado los proventos, en Cabildo de 6 de Octubre de 1706, se trató de erigir dos Canogías de oficio: el año de 1709 tomó posesion de la Penitenciaria el Señor Doctor Don José Sunzín; y el de 1712, de la Magistral el Señor Doctor Don Francisco Crisanto de Heredía.[4] Fuera de los espresados Prebendados, tiene dicha Santa Iglesia para su servicio dos Curas Rectores, Sacristán mayor y su Teniente Sochantre, diez Capellanes, seis Acólitos, Pertiguero y Caniculario: dos Colegios, el Tridentino y el de Infantes y una numerosa Capilla. Goza esta Santa Iglesia, por concesion del S. P. Julio III, dada el año de 1551, á solicitud de su primer Obispo el Señor Marroquin, de todas las gracias é indulgencias concedidas á la Santa Iglesia de Santiago de Galicia.[5] Celebra la Catedral de Guatemala fiesta peculiar de la Coronacion de Nuestra Señora, el día 18 de Agosto, bajo el rito de doble mayor, rezándose el oficio que trae el Breviario Romano para el dia de la Asuncion, con las lecciones que pone para dicho dia 18. Instituyóla su tercer Obispo Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova; y el año de 1604 el Cabildo Eclesiástico hizo voto de celebrarla, obligándose cada Prebendado á contribuir con diez pesos de oro de minas, para expensas de la referida celebridad; y jurando no pedir dispensa, conmuta, ni relajacion de dicho voto.

 Tambien solemnizaba el aniversario de su ereccion el 20 de Octubre, rezando el oficio de Dedicacion de la Iglesia, bajo el rito de primera clase, con octava en esta Ciudad, y en todo el Arzobispado sin octava; mas esta solemnidad se ha abolido, desde el año de 1804, por obedecer á los decretos de la S. C. de Ritos, que prohiben celebrar la Dedicacion de Iglesias que no están consagradas. Era estilo en esta Iglesia que no asistiese el Coro á los Maitines, sino que los rezaba un Prebendado con un Capellan, hasta el dia 1º de Enero de 1771, en que se comenzaron á rezar por todo el Coro, cantándose en los dias de primera clase: al principio se rezaban despues de tocar á las oraciones: en el dia se rezan por la tarde. En la visita que hizo por este tiempo de dicha Santa Iglesia, su Ilustrísimo Arzobispo el Señor Doctor Don Pedro Cortéz y Larraz, compuso los estatutos por donde se debe gobernar, que hasta esta época no los tenia. Ha residido en diversos lugares esta Catedral, conforme á los que ha mudado la Ciudad de Guatemala. Desde su ereccion estuvo situada en la Ciudad Vieja, hasta el año de 1543 que se trasladó á la Antigua Guatemala, á donde se trajo el Santísimo Sacramento, el dia de la fiesta del Córpus, en solemne procesion desde la Ciudad Vieja, y se colocó en la ermita de Santa Lucía, que sirvió de Catedral, ínterin ésta se edificaba; por cuya razon iba el Cabildo á cantar las Vísperas y un Prebendado á decir la Misa en dicha ermita el dia de su titular. Ultimamente, el año de 1779, se trasladó á la Nueva Guatemala; y el 22 de Noviembre, dia de Santa Cecilia, Patrona de esta Ciudad, se comenzaron á celebrar los Divinos oficios en la Catedral provisional, que se edificó en dicha Ciudad. No pudo subsistir mucho tiempo la Catedral en la Iglesia provisional; y asi, el 7 de Junio de 1787 se trasladó á la Iglesia de Santa Rosa.




APÉNDICE AL CAPITULO 3.º
En que se propone la historia de la antiquísima Imágen de Nuestra Señora del Socorro, que se venera en la Santa Iglesia Catedral de esta Ciudad.


 La devocion y afecto, que los vecinos de Guatemala profesan á esta Sagrada Imágen, que primero con el título de Nuestra Señora de la Piedad, y despues con el de Nuestra Señora del Socorro se ha venerado, de tiempo inmemorial, en la Santa Iglesia Catedral de Guatemala, no nos permite pasar en silencio su historia. Es verdad, que no tenemos instrumento auténtico con que apoyarla; pero comunicaremos las noticias que hemos adquirido, indicando al mismo tiempo las fuentes de donde las hemos tomado, para que asi cada uno les dé el crédito que merezcan. El verídico historiador Bernal Diaz del Castillo, Regidor de esta Ciudad, en su historia de la conquista de Nueva España, cap. 164, hablando de la reduccion del Reino de Guatemala, asegura, que en el altar que se construyó para decir misa en esta capital, se colocó una efigie de Nuestra Señora, que trajo el capitan Francisco de Garay, que aunque pequeña, era muy hermosa. Esta Imágen, según la tradicion generalmente recibida, es la de Nuestra Señora del Socorro, á la que tenían tal veneracion los conquistadores y primeros vecinos de esta Ciudad, que como consta de los libros de Cabildo, cuando se quería publicar algún bando, se hacia al salir de la misa de Nuestra Señora, que se decia todos los sábados, porque á esta funcion concurría todo el vecindario, aun mas que á las fiestas de mayor solemnidad.[6]

 En la novena que se compuso para que los fieles se preparen á la celebridad de dicha Soberana Señora, y se imprimió en esta Ciudad el año de 1723, se refiere que habiendo estado la citada Imágen en gran veneracion, con el tiempo se fué enfriando la devocion de los fieles, hasta llegar á perder su memoria. Pero quiso el Eterno despertarla, á costa de un prodigio; pues, observando el Señor Dean de esta Santa Iglesia, que de ciertas maderas que se tenían apiladas en uno de sus ángulos, se levantaba un resplandor ó vapor como de fuego, mando registrar el espresado maderage, en el que se encontró, no sin grande admiracion, la Santa Imágen: con lo que se encendió de nuevo y aumentó en gran manera el afecto y devocion de los fieles hacia dicha sagrada efigie. Por los años de 1620 se hallaha colocado este devoto simulacro en el altar mayor de la Santa Iglesia Catedral; pero el 22 de Octubre de dicho año se trasladó á una capilla dedicada á la misma Sagrada Señora. Habiéndose reedificado la referida Catedral, se asignó para Nuestra Señora del Socorro, la primera capilla del lado izquierdo; mas pereciendo ésta muy pequeña á la devocion, el Presbítero Don Gregorio Retana, Sacristán de la enunciada Imágen, levantó una suntuosa Capilla, con crucero y en él un vistoso cimborrio, tan hermosa y capaz, que daba buque bastante para que asistiesen en ella los Tribunales á la solemnísima funcion, que se hace delante de esta devota Imágen, el dia del Patrocinio de Nuestra Señora, conforme á la ley 24, título 1º, libro 1º de la Recopilacion de Indias. En la Nueva-Guatemala, se le prepara una muy decente Capilla, que es de las mas amplias y mejores que tiene la Catedral.

 Esta milagrosa Imágen ha sido siempre el asilo de los fieles en las calamidades públicas. En los libros de Cabildos del Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, Cabildo estraordinario de 1º de Febrero de 1705, se refiere: que habiéndose enfurecido el volcan que se halla inmediato á esta capital, desde antes de la una de la mañana, no cesando de aterrorizar al vecindario con horribles estruendos y amenazando sepultar la Ciudad, cual otra Herculánea, con una copiosa esplosion de cenizas y arenas, en tal abundancia, que ocultando los rayos del sol, habían cubierto la Ciudad de espantosas tinieblas; se trató en este Cabildo, de solicitar se hiciese aquella misma tarde una procesion de rogacion, en que se sacasen las milagrosas Imágenes del Señor Crucificado y Nuestra Señora del Socorro, que se veneran en la Santa Iglesia Catedral que en los dias siguientes se celebrase un novenario de misas y sermones, para de esta manera apaciguar las justas iras del Cielo. Testifica el Escribano de Cabildo, que al tiempo de celebrar este congreso, que eran mas de las diez del dia, estaba la luz del sol tan opaca, que para escribir lo resuelto en él, fué necesario sacar la mesa á la puerta de la sala; pero que desde la hora que se determinó la rogacion, se fue aclarando el horizonte, no quedando mas que algunas nubes negras sobre el volcan: las cuales, luego que las sagradas Imágenes salieron de la Iglesia, se fueron disipando hasta quedar el cielo enteramente limpio. Reconocido el M. N. Ayuntamiento á tan señalado beneficio, en Cabildo que celebró el 6 del mismo mes, determinó que el último dia del novenario, se jure por la Ciudad, con las formalidades acostumbradas, la asistencia a la festividad del Patrocinio de Nuestra Señora, que siempre se ha costeado por el Cabildo; y se cierre el referido novenario, con otra procesion general, para la que se convidará á los Señores Presidente y Oidores de esta Real Audiencia. Igualmente se ha ocurrido al asilo de esta Señora en otras calamidades, ya de temblores, ya de pestes y langosta, que han afligido á la Ciudad de Guatemala; en cuyas circunstancias, se le ha hecho novenario de rogacion y procesion general, unas veces por el Cabildo Eclesiástico y otras por el Secular. Pero en lo que se ha hecho mas sensible el Patrocinio de Maria Santísima, ha sido en las secas y falta de lluvias; pues se asegura generalmente, que lo mismo ha sido determinar que se haga rogacion, esponiendo á la veneracion pública este milagroso simulacro, que desatarse las nubes en copiosas lluvias: de suerte que asegura Don Francisco de Fuentes, Regidor de esta Ciudad, en su historia del Reino de Guatemala, que era caso muy raro, que los que asistían á la referida procesion, volviesen secos á sus casas. Por cuyo motivo determinó el M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad, que todos los años, sin aguardar á esperimentar la falta de aguas, el primer viernes de Mayo se comience el novenario de rogacion.[7]

 Y si damos lugar á conjeturas, podremos remontar la historia de esta Imágen mas allá de su venida al Reino de Guatemala. Persona fidedigna me aseguró haber visto en el archivo de Nuestra Señora del Socorro de Madrid, un manuscrito, en que se refiere el origen de aquella Imágen, en esta forma. Dícese, que estando en la playa del mar algunas personas, vieron venir por entre las olas, una arca cerrada, que mano invisible condujo hasta la ribera: admirados del prodigio, corrieron á abrirla y encontraron en ella tres Imágenes de Nuestra Señora, perfectamente parecidas: de las cuales una es Nuestra Señora del Socorro de Madrid: otra se halla colocada en un lugar de España; y la tercera pasó á la América. Igualmente me aseguró la persona susodicha, que Nuestra Señora del Socorro de Guatemala es muy semejante á la de Madrid. Sentados estos principios, y que la efigie de Nuestra Señora del Socorro de Guatemala, fué traída de España, como hemos dicho, parece que hay sobrado fundamento para creer que esta Imágen fué una de las tres que contenia la referida arca milagrosa.




CAPITULO 4.º
Del muy Noble Ayuntamiento de esta Ciudad.


 Ya se dijo en el capítulo primero, cómo fué fundada la Villa de Santiago de los Caballeros, el dia 25 de Julio de 1524, y el 29 de dicho mes se tuvo cabildo en que ya la llamaron Ciudad, título que confirmó el Señor Emperador Carlos V algunos años despues; y el Papa Paulo III, por su Bula de 18 de Diciembre de 1534. Concedióle tambien dicho Católico Monarca, en cédula de 28 de Julio de 1552, por armas un escudo con tres montes, el del medio arrojando fuego y en la parte superior la Imágen de Santiago á caballo, armado y blandiendo la espada, sobre campo de gules, y por orla ocho conchas de oro en campo azur. El año de 1566, por cédula de 10 de Marzo, concedió la Magestad de Felipe II á esta Ciudad, el título que tenia bien merecido de Muy Noble y Muy leal. Igualmente, el Señor Don Felipe III, en cédula de 12 de Setiembre da 1600, otorgó al referido Ayuntamiento, que pueda tener y traer Maceros en los actos públicos y funciones de tabla. Tambien obtiene este ilustre Cuerpo, el oficio de Fiel Ejecutor, en cuyo ejercicio se turnan los Capitulares, en virtud de reales cédulas de 9 de Julio de 1564, de 21 de Abril de 1587 y de 5 de Abril de 1596. Gozaba, á mas de lo dicho, de la singular preeminencia, que quizá otra ciudad de la Monarquía no habrá obtenido, de que sus Alcaldes ordinarios, se intitulasen y fuesen Corregidores del Valle de Guatemala, en cuya virtud administraban justicia á los 77 pueblos que se hallaban situados en él: prerogativa que han confirmadop nuestros Reyes con repetidas cédulas, como son las de 18 de Julio de 1559, de 6 de Noviembre de 1604; de 4 de Noviembre de 1606, de 7 de Julio de 1607, de 25 de Mayo de 1675 y 10 de Diciembre de 1687. Y antes del año de 1574, se estendia la jurisdiccion de esta Ciudad á la provincia de Sapotitlan, en donde ponia Tenientes. Ni han cesado hasta el presente de favorecerla los Reyes Católicos, siendo innumerables las cédulas que le han dirigido, ya otorgándole nuevas gracias, ya confirmándole, las que tenían hechas, ya amparándola en la posesion de las prerogativas que goza por costumbre.

 El número de los individuos del Muy Noble Ayuntamiento ha variado según los tiempos; pues al principio, como vimos, fueron solo siete. En el año de 1527, se aumentó el oficio de Sindico Procurador. A la mitad del siglo 17º, fué cuando arribó á mayor número este Cabildo; pues, á mas de los Alcaldes y el Síndico, tuvo Alférez real, Alguacil mayor, Alcalde provincial, Depositario general, Tesorero del papel sellado y doce Regimientos sencillos. En otros tiempos hubo los oficios de Correo mayor y de Receptor de penas de Cámara. Al presente se compone de dos Alcaldes, Alférez real, Alguacil mayor, Alcalde provincial, ocho Regidores y un Sindico Procurador. Este último y los Alcaldes se eligen cada año: los demas son perpetuos. Sin embargo, el año de 1734 se eligieron seis Regidores anuales, por orden de la Real Audiencia, en atencion á ser pocos los propietarios; y el año siguiente se recibió cédula en que se concede al Noble Ayuntamiento esta facultad, y asi se continuó haciendo por algunos años. Lo mismo se practicó por los años de 1777 y siguientes, en que se eligieron Regidores bienales, por la misma causa, hasta el de 92 que se hicieron propietarios. Usan los citados Capitulares, desde el año de 1783, de uniformes cuando asisten en forma de Ayuntamiento: el mayor es de terciopelo negro, con chupa y vueltas de tela de oro; y el menor de lodetú negro, con chupa y vueltas de glasé de plata.

 Venera esta Ciudad, como a su Titular, al Apóstol Santiago, por haberse fundado en su dia y bajo su invocacion: como tal celebra su fiesta; y á los principios había corridas de toros en dicho dia. Tambien honra como Patrona á Santa Cecilia Virgen y Mártir, por haberse alcanzado una completa victoria de los Reyes Kachiqueles, que se habían sublevado contra los españoles, el dia de dicha Santa, del año de 1526. En memoria de este triunfo, se hizo la delineacion de la Ciudad el año siguiente, en el dia; y el de 1557 se determinó, que cada año, en la víspera y el dia de esta gloriosa Santa, se saque el real pendon por las calles, con el acompañamiento y pompa que se hace al presente. Y reconoce igualmente por Patrona á Santa Teresa de Jesus, como consta de cédula, que para en su archivo; por lo que asiste á su fiesta y concurre á ella, haciendo parte de los gastos. Fuera de estos Patronos, según las necesidades y tribulaciones que ha esperimentado, ha tomado por tutelares á la Bienaventurada Virgen Maria, y como á tal la celebra el dia de su Patrocinio, en la Iglesia Catedral: dia 10 de Diciembre, en la de las monjas de la Concepcion; y el 8 de Setiembre en la de la Merced. A San Sebastian y San Dionisio, contra los temblores: á Señora Santa Ana, contra la terrible enfermedad de la rabia: á San Miguel, el Ángel Custodio, San Francisco de Paula y San Felipe de Jesus.

 Ha estado situada esta Ciudad en tres lugares: primero en el que llaman la Ciudad Vieja, donde se estableció el 22 de Noviembre del año de 1527, pues hasta este dia habia estado provisionalmente en el lugar que los indios mejicanos llamaron Almolonqa. Cuando se trató de darle asiento formal, se propuso para este efecto el paraje llamado Tianguecillo, en los valles de Chimaltenango y el mismo sitio donde estaba, arrimándola un poco hacia el Oriente, y fué preferido este segundo. En él estuvo hasta el año de 1541 en que habiéndose arruinado con un fuerte temblor, á que se siguió copiosa avenida de agua y piedra, determinaron los vecinos y Gobernadores mudarla á otro sitio. Hubo las mismas contiendas que la vez pasada: unos querían que se estableciese en el citado valle de Chimaltenango, otros en el de Alotenango, muchos en el de las Vacas; pero estando bien hallados en el valle de Almolonga, no quisieron alejarse de él: quitáronse si, de la ladera del volcan, que tan mal los había tratado; y se arrimaron como una legua hacia el Nordeste, y en este sitio plantaron la Ciudad, que llaman comunmente la Antigua Guatemala. Esta se trazó el 22 de Noviembre de 1542, sin duda por hacer memoria que en este dia se delineó la Ciudad Vieja el año de 1527. Consta por la data del Cabildo de 10 de Marzo de 1543, que ya estaba dicho dia el Ayuntamiento en el nuevo asiento y en él permaneció hasta el año de 1775. Habiéndose arruinado en gran parte la Ciudad con los temblores del año de 1773 y trayendo á la memoria este vecindario que muchas veces habia sucedido lo mismo, pensaron en mudarla á otro paraje distante de los volcanes. Tratando de escojer sitio para su fundacion, se propusieron los valles de las Vacas, de Jalapa y Jumai (ya no se pensó en el de Chimaltenango, por haber sido en él los temblores aun mas recios que en Guatemala:) salieron esploradores de parte de la Real Audiencia, Cabildo eclesiástico y secular, á reconocer los espresados lugares, y hecha la esploracion, se celebró junta de todo el vecindario, á que asistieron los Señores Presidente, Arzobispo, Oidores, Diputados de todos los Cuerpos y algunos vecinos: en esta asamblea se decretó la traslacion de la Ciudad al valle de las Vacas ó del Incienso, aunque no en el lugar donde se puso, sino en el que llaman Piedra parada. De resulta de esta resolucion, concedió Su Magestad se trasladase la Ciudad á dicho valle, arrimándola hacia el Nordeste, en el paraje llamado el Llano de la Virgen, y que se intitulase la Nueva Guatemala de la Asuncion; y en virtud de esta real orden se estableció el Noble Ayuntamiento en el nuevo sitio, el 1º de Enero de 1776.




APÉNDICE AL CAPITULO 4.º
Del singular privilegio que goza el Cabildo secular de Guatemala, de que sus Capitulares se sienten en las sillas del Coro de la Catedral, interpolados con las Dignidades y Canónigos de dicha Iglesia, en las posesiones de los Señores Arzobispos.

 Por costumbre inmemorial, asiste el Muy Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, á las posesiones de los Ilustrisimos Señores Obispos, ocupando sus Alcaldes en esta funcion, asi en el Coro como en la sala Capitular, las sillas de los Sres. Dean y Arcediano, y sentándose los demás Capitulares de ambos Cabildos entreverados, uno del eclesiástico y otro del secular. De esta singular prerogativa, que no sé que la goce Cabildo de ciudad alguna, absolutamente se ignora el principio; mas no es muy difícil brujulear el origen de esta costumbre. El Señor Marroquin fué hecho Obispo de Guatemala á fines del año de 1534; y asi, á mas tardar, tomaría posesion el año de 1536, en cuyo tiempo aun no tenia Canónigos la Nueva Catedral: en esta suposicion, siendo muy natural que el Cabildo secular de esta Ciudad asistiese á la posesion de su primer Obispo, y no habiendo Cabildo eclesiástico, ni otro cuerpo político, se cae de su peso que los Alcaldes ordinarios y Regidores ocuparían los primeros lugares, despues del Prelado. Con este ejemplar seguirían los referidos Capitulares asistiendo á las posesiones de los Obispos y sentándose en las primeras sillas, las que el Cabildo eclesiástico no rehusaría por política. Asi correrían las cosas en aquellos tiempos, en que reinaba la sencillez. Mas habiéndose interrumpido esta costumbre en la posesion del Señor Don Fr. Mauro de Larreategui, y no sé si en otras, cayeron en la cuenta unos y otros: el eclesiástico conoció la falla que había cometido en dejarse presidir del secular, y éste advirtió la facilidad con que dejó interrumpir una costumbre que tanto honor le hacia; lo que causó grandes debates entre uno y otro Cabildo, en la posesion del Señor Doctor Don Juan Gomez de Parada, que no pudiéndose concordar, pasó consulta á la Real Audiencia el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, en cuyo Tribunal se resolvió, que se estuviese á lo practicado en la úllima funcion de esta naturaleza; y en efecto, en la posesion del Señor Don Nicolás Gomez de Cervantes, que era la última, se había dado á los Alcaldes las primeras sillas. Sin embargo de haber salido á su favor la determinacion, cedió su derecho el Cabildo secular, asistiendo en sus asientos ordinarios a esta funcion. Pero á la que se siguió, que fué la del Ilustrisimo Señor Don Fr. Pedro Pardo, resueltamente determinó el referido Cabildo secular no asistir, sino se lo daban las sillas acostumbradas. El eclesiástico igualmente se mantuvo férreo en negarlas. Llegado el dia de la funcion, que fué el 18 de Noviembre de 1736, la Real Audiencia, que asistía de convite, aguardaba pasase por ella, como se acostumbra, el Ayuntamiento; mas viendo que no llegaba, se informó de la causa y sabiendo que aun no se había juntado dicho Cuerpo, entró en acuerdo y mandó se congregasen los Capitulares: juntos éstos en su sala, se les intimó orden para que asistiesen á la funcion, y resistiéndose á ello, se les repitió la orden por segunda y tercera vez, pena de privacion de oficios y prision; pero estando firmes en su resolucion, se les notificó orden verbal de la referida privacion y prision, pidiéronseles las masas, que remitieron, quedando presos, y las armas depositadas en el Alcalde de la cárcel. Nombró luego el Acuerdo dos Alcaldes y dos Regidores, con los que vino á la Catedral, siendo ya mas de la una de la tarde y se dió la posesion. El dia 20 entró el Cabildo eclesiástico á la Sala de Audiencia y el Señor Dean, Doctor Don José Sunzin, pronunció una oracion en favor de los Capitulares depuestos; y lo mismo, hicieron despues los prelados de las Religiones. El dia siguiente, 21 de Noviembre, se hizo saber á los citados Capitulares presos, un auto de la Real Audiencia, en que les alzaba la prision y demas penas. Pasaron inmediatamente á Palacio, donde el nuevo Cabildo les restituyó sus empleos, y todos juntos, con la Real Audiencia, se dirigieron á la Catedral, á la fiesta de la Presentacion de Nuestra Señora. De resulta de un hecho tan ruidoso y representacion que hizo el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad á N. C. M. Felipe V, se espidió real cédula en 12 de Noviembre de 1757, para que el Presidente de esta Real Audiencia oiga al Cabildo secular y á la espresada Real Audiencia lo que tengan que alegar sobre el praticular y remita los autos al Consejo de Indias. Hízose como su Magestad mandó; y formados los autos, se remitieron á la corte. Recibidos éstos en el citado Consejo, junto con los informes del Señor Presidente, Real Audiencia y Cabildo eclesiástico, en vista de todo, mandó Su Magestad, por cédula de 17 de Diciembre de 1740, que la Audiencia no asista á fiestas que no sean de tabla; y que en las posesiones de los Obispos se den á los Alcaldes ordinarios, en el Coro, las sillas del Dean y el Arcediano, como se acostumbraba antes que la Audiencia se hubiese introducido á concurrir á estas funciones.




CAPITULO 5.º
De la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.

 Aunque hasta el año 1678 se fundó Universidad en Guatemala, no se descuidaron sus vecinos en promover la enseñanza de la juventud. El Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin, primer Obispo de esta Ciudad y Autor de todo lo bueno que hay en ella, como lo llama cierto escritor, no siendo mas que Cura de Guatemala, solicitó y puso por obra el que hubiese escuela para enseñar á leer y escribir á los niños españoles que iban naciendo. Hecho Obispo, informó á Su Magestad de la necesidad que habia de quien enseñase la lengua latina. Por cédula de 26 de Marzo de 1546 se pidió informe á la Real Audiencia sobre el asunto; y por otra de 16 de Junio de 1548, instituyó nuestro Católico Monarca una Catedra de Gramática en esta Ciudad. Por los años de 1559, dicho Señor Obispo y el Noble Ayuntamiento, pidieron al Rey se fundase Universidad en Guatemala, por no haber en ella quien enseñase Artes y Sagrada Teología; y por el de 1560, el referido Señor Marroquin y la Real Audiencia, informaron á Su Magestad seria conveniente, por la misma razon, que se erigiese Colegio de la Compañía de Jesus; pero ni una ni otra pretension tuvieron efecto. Finalmente, no habiendo podido conseguir el Señor Marroquin, que se efectuasen sus deseos en vida, dejó rentas para que se fundase un Colegio, en que se recibiesen doce colegiales, hijos de personas beneméritas, y se leyesen las facultades de Filosofía y Teologia, nombrando por Patronos al Dean de esta Iglesia de Guatemala y al Prior del Convento de Santo Domingo. Emprendióse con todo empeño la obra de dicho Colegio: el Convento de Santo Domingo dió sitio dentro de su atrio para la fábrica, y en breve tiempo estaban edificadas algunas aulas. Determinó la Real Audiencia que los Religiosos de Santo Domingo, que habian de leer en su Convento, lo hiciesen en el Colegio, sin renta por algunos años, ínterin se aumentaban los fondos. El Padre Provincial de San Francisco, Fr. Bernardino Pérez, ofreció el año de 1574 dos Religiosos que leyesen las citadas Cátedras, sin estipendio; pero se opusieron los de Santo Domingo, á quienes la Real Audiencia habia asignado dichas Cátedras, como arriba se dijo. No obstante, parece no se leyó en el enunciado Colegio, que desde luego se llamó de Santo Tomás, hasta el año de 1620. Consta de informe, que hizo á Su Magestad la Ciudad, el año de 1604, que por este tiempo no habia en todo el Reino mas estudios que los del Colegio Tridentino de Guatemala. En el citado año de 1620, se comenzó á leer en dicho Colegio de Santo Tomás: los primeros que lo hicieron, fueron Don Felipe Ruiz del Corral, Dean: el Padre Provincial de Santo Domingo, Don Ambrosio Diaz del Castillo: Fr. Garcia de Loayza; y el Doctor Pereira. Concedió nuestro Católico Monarca Don Felipe IV, en la ley 2ª, título 22, libro 1º de la Recopilacion, al Colegio de Santo Tomás, que llama Universidad de Guatemala, que se ganen cursos en él y se puedan dar grados; pero por tiempo limitado. En virtud de esta facultad, el Señor Obispo Don Fr. Juan Zapata, en 15 de Junio de 1625, dió grados de Doctores al Señor Dean Don Felipe Ruiz del Corral y á los Padres Fr. Francisco Cevallos y Fr. Alonso Guirao, Religiosos Dominicos; y de Bachilleres á Don Ambrosio y Don Tomás Diaz del Castillo. Casi por el mismo tiempo que se comenzó á leer en el citado Colegio de Santo Tomás, se abrieron los estudios en el Colegio de la Compañía de Jesus; y aunque se recibió en Guatemala la real cédula de 2 de Febrero de 1622, en que se manda observar el Breve del Señor Gregorio XV, de 8 de Agosto de 1621, en que concede que en los Colegios de la Compañía de Jesus, distantes 200 millas de las Universidades generales, se pudiesen dar grados, los cuales confiriesen los Señores Arzobispos y Obispos, no se dieron en el Colegio de Guatemala, por haberse practicado esta ceremonia, desde el año de 1625, en el Colegio de Santo Tomás. Pero, habiendo cesado en los años siguientes los estudios en dicho Colegio de Santo Tomás, se confirieron grados en el de la Compañía.

 Por los años de 1659, hallándose en buen estado las rentas del citado Colegio de Santo Tomás, pareció á sus Patronos que ya era tiempo de proceder á su fundacion; pues aunque desde el año de 1620 se habia leido en él, y despues se habían dado grados, hasta este tiempo no habia tenido Rector, ni Colegiales, ni forma de Colegio. Y asi, para efectuar la enunciada fundacion, nombraron por primer Rector al Br. Don Antonio Serrezuela Calderon; y recibieron para Colegiales ocho niños, de familias distinguidas, los que vistieron mantos morados y becas de grana; y dieron la regencia de las Cátedras á los Religiosos de Santo Domingo. Mas no duró mucho tiempo en este estado el Colegio de Santo Tomás; porque habiendo muerto el año de 1646 Pedro Crespo Suarez, Correo mayor de esta Ciudad, dejó 20,000 pesos para dotar Cátedras de Derechos, Medicina y Filosofía en la Universidad, que se pretendía erigir: con lo que se acaloró en gran manera la referida fundacion. El Noble Ayuntamiento de esta Ciudad hizo repetidas instancias, suplicando á Su Magostad se dignase concederle esta gracia. Informaron tambien, para el mismo efecto, el I. S. D. F. Payo de Rivera y la Real Audiencia de Méjico. Movida el Supremo Consejo de las Indias de tan respetables suplicas, por cédula de 5 de Julio de 1673, mandó se formase en la Ciudad de Guatemala una Junta compuesta del Señor Presidente, Oidor Decano y Fiscal de la Real Audiencia, el Señor Obispo y el Dean de esta Santa Iglesia, para que se confiriese y tratase con madurez la materia, examinando y pesando los provechos y daños que dicha fundacion podía ocasionar.[8]

 En virtud de esta real determinacion, se celebró la Junta, como se ordenaba; y no encontrándose inconveniente alguno, y si mucha utilidad, en la ereccion de la Universidad, informó la Junta á Su Magestad, que lejos de causar daño alguno, seria de mucho provecho, para todo el Reino la referida Universidad. En vista de este informe, el Supremo Consejo, por cédula de 31 de Enero de 1676, mandó se instituyese Universidad en el Colegio de Santo Tomás de Aquino de Guatemala. Recibióse esta cédula con el mayor júbilo y alegría, como que se concedía en ella lo que se habia deseado y pretendido por mas de un siglo. Inmediatamente se celebraron varías juntas, en la forma que la precedente, (aunque á algunas no asistió el Señor Obispo, por desavenencias que se ofrecieron entre su Ilustrísima y los Señores que la componían) para tratar de que se efectuase la referida fundacion. Primeramente se dispuso y adaptó la casa del Colegio, para el efecto: hiciéronse aulas, general, capilla y demás piezas necesarias y se colocaron las reales armas en la portada: obras que corrieron por cuenta de los Doctores Don Jacinto Roldan de la Cueva y Don Juan Bautista de Urquiola Elorriaga, Oidores de la Real Audiencia y Superintendentes de la Universidad. Despues se dió principio á las lecciones de oposicion á las Cátedras, asi en esta Universidad, como en la de Méjico; y concluidas éstas, procedieron á la votacion, el Señor Presidente Don Fernando Escobedo, los dos Oidores ya citados y el Fiscal, el dia 6 de Diciembre de 1678; saliendo electos, para la Cátedra de Prima de Teología, el Maestro Fr. Rafael del Castillo, Religioso Dominico: para la de Teología Moral, el Maestro Fr. Diego Rivas, Mercedario: para la de Filosofía, el Maestro Fr. Agustin Cano, Dominico: para la de Cánones, el Br. Don Juan Meléndez Carreño: para la de Leyes, el Br. Don Jacinto Jaimes Moreno: para la de Instituta, el Br. Don Antonio Dávila y Quiñonez: para la de Medicina, el Br. Don José Salmeron; y para la de lengua Kachiquel, Fr. José Senoyo, Dominico.

 Poco tiempo despues de hecha la provision de las Cátedras, se recibió cédula de 9 de Setiembre de 1678, en que Su Magestad aprueba todo lo dispuesto por la Junta; pero, en cuanto á las Cátedras de Cánones, Leyes y Medicina, ordena, por cédula del mismo dia, al Arzobispo Virey de Méjico, Don Fr. Payo de Rivera, haga, que en dicha Ciudad de Méjico, se pongan edictos y provea las espresadas Cátedras, con asistencia de dos Ministros de aquella Audiencia; y que, caso que la Audiencia de Guatemala las haya proveído, sea nula la tal provision. Hízose en Méjico lo que se ordenaba en la mencionada cédula; pero no habiendo salido ningún opositor, tomó el Supremo Consejo la resolucion, (cosa que no contará otra Universidad,) de que se fijasen edictos, para dicha provision, en la Corte. En virtud de ellos, concurrieron lucidísimos sugetos de Salamanca y leyeron de oposicion, haciéndose estas lecciones en la sala del Supremo Consejo de Indias, y fueron proveídas las Cátedras en esta forma: la de Cánones, en el Doctor Don Bartolomé de Amezqueta: la de Leyes, en el Doctor Don Pedro de Ozaeta: con calidad de que, habiendo leido cinco años, obtuviesen plaza de Oidores en la Real Audiencia de Guatemala; y la de Medicina, en el Doctor Don Miguel Fernandez.

 La provision de las otras Cátedras, hecha en Guatemala, se aprobó, escepto la de Prima de Teología; porque, habiendo sido uno de los opositores Don José de Baños y Sotomayor, Doctor graduado en la Universidad de Osuna, Arcediano de esta Santa Iglesia y Predicador de Su Magestad, títulos que realzaba con las mas relevantes prendas, pareció al Consejo se le habia agraviado en no darle la citada Cátedra; y para indemnizarlo del desaire que habia sufrido, le nombró Catedrático de la Prima de Teología y primer Rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

 Últimamente, en cédula de 6 de Junio de 1680, mandó Su Magestad hacer los Estatutos para el buen régimen de la nueva Universidad; los que compuso Don Francisco de Sarasa y Arce, Oidor de esta Real Andiencia y Superintendente de la Universidad. Remitiólos al Real Consejo, el año de 1681, el que, en auto de 20 de Febrero de 1686, aprobó todo lo obrado por el Licenciado Don Francisco Sarasa y Arce, asi en cuanto á lo material de la fábrica de la Universidad, como en la recaudacion y cobro de sus rentas; y confirmó las constituciones,[9] con algunas modificaciones. El Rector Don José de Baños, Dean de esta Santa Iglesia, ejerció este oficio basta el año de 1696, que murió. No habiendo todavía competente número de Doctores, que eligiesen Rector, se ocurrió al Vice-Patrono, quien nombró para este cargo al Doctor Don Juan de Cárdenas, Maestre-Escuela de la Catedral de Guatemala. Y despues de éste lo fué del mismo modo el Doctor Don Juan Merlo, que ocupó este puesto desde 8 de Setiembre hasta 10 de Noviembre de 1705, en que habiendo ya copia de Doctores, se comenzó á elegir Rector cada año, como lo previenen sus constituciones. (Veáse la 5ª tabla, que está al fin de estos tratados.

 Nuestro Santísimo P. Inocencio XI, en su Bula E Suprema, de 18 de Junio de 1687, confirmó la ereccion de la Universidad de Guatemala, le dá facultad de conferir grados, en todas las ciencias y le concede todos los privilegios que gozan las Universidades de Méjico y Lima. Por consiguiente, las personas que fueren graduados en ella, participan en Indias de todas las libertades y franquezas que gozan, en los Reinos de España, los graduados en la Universidad de Salamanca, conforme á a la ley 1ª, tit. 22, lib. 1º de la Recopilacion. Tiene esta Universidad ocho Cátedras dotadas, y dos que sirve la Religion de San Francisco, sin estipendio, en que se lee la doctrina de Escoto, la de Teología desde el año de 1668 y la de Filosofía el de 1744; y la Universidad, en recomsa de este servicio, dá el grado de Doctor, sin llevar propinas, á cuatro individuos de dicha Religion. Otra Cátedra de Filosofía ha leido por algún tiempo, tambien sin renta, un Religioso de Santo Domingo. Últimamente, reflejando los individuos del Claustro la gran falta que hacia una Cátedra de Sagrada Escritura, otra de Cirujia y otra de Retórica, comenzaron á arbitrar el modo de ponerlas. Interin esto se resolvia, un Doctor de los que tiene el Clero de esta Ciudad se hizo cargo de leer la primera, otro de los Médicos la segunda, un Religioso Dominico la tercera.[10] Pero habiéndose ausentado de esta capital los sujetos que leian la segunda y la tercera, solo ha permanecido la primera que regentéa el Doctor José Bernardo Diguero. Cuenta este Ilustre Cuerpo entre sus alumnos cinco Obispos: un Médico y un Cirujano de Camara de Su Magestad; y un gran número de hombres distinguidos por sus empleos, virtudes y letras. Al presente tiene cincuenta Doctores, un Maestro de Artes y un Licenciado.[11]

 Ha habido en esta Ciudad tres Colegios para la educacion de la juventud: el primero es Tridentino, intitulado de la Asuncion de Nuestra Señora, que se estableció por el I. S. D. F. Gomez Fernandez de Córdova, por los años de 1596, en cumplimiento de la real cédula de 22 de junio de 1592, en que, conforme á lo dispuesto por el Concilio de Trento, ses. 23, cap. 18, manda Su Magestad se funden Seminarios en todos los Obispados de las Indias. Siendo muy escasas las rentas del Colegio, el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad informó al Rey en 28 de Abril de 1601, las utilidades que de él resultaban á esta Ciudad y que si por falta de renta se despoblase, cesarían los estudios en ella y en todo el Reino. De resulta de este informe, dotó la real munificencia al referido Seminario en 5,000 ducados para su sustento, 800 para emplear en renta y 200 pesos para salario del preceptor de Gramática. A mas de esto, en cédula de 13 de Marzo de 1619, manda Su Magestad que los colegiales de este Seminario sean preferidos á cualquiera otro en la provision de beneficios; y en otra cédula de 12 de Diciembre del mismo año, manda se observen las constituciones de dicho Colegio, sobre que no sean admitidos en él, sino personas de calidad. El segundo, el de San Francisco de Borja, fundado hacia el año de 1700, que estaba á cargo de los Regulares de la Compañía de Jesus y se acabó con la ruina de la Antigua Guatemala. El tercero es el de Señor San José, de Infantes que sirven al Coro de la Santa Iglesia Catedral, y se erigió el año de 1781. Tratábase de instituir otro Colegio, con la advocacion del Espíritu Santo, por disposicion del Señor Arzobispo que fué de esta Diócesis, el Doctor Don Pedro Cortéz y Larraz, para cuyo efecto destinó parte de la renta que tenia que haber, cuando fué promovido al Obispado de Tortosa; pero Su Magestad no vino en conceder la licencia para su fundacion.




CAPITULO 6.º
De los Conventos de Religiosos de esta Ciudad.

 El primer Convento que tuvo la Ciudad de Guatemala, fué el de Santo Domingo. Comenzó á edificarlo el V. P. Fr. Domingo de Betanzos, el año de 1529; pero habiendo llamado á este Religioso sus Prelados hubo de quedarse á medio hacer.[12] El año de 1535 trajo de Nicaragua, á su costa, el Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin, á los RR. PP. Fr. Bartolomé de las Casas, Fr. Luis Cáncer, Fr. Pedro de Ángulo y Fr. Rodrigo de Ladrada, que poblaron el Convento, y el primero fué nombrado Vicario por el P. Provincial de Méjico. Por esto tiempo emprendieron la conquista de la Vera-Paz. En capítulo que se celebró en Méjico el año de 1558 se nombró por Vicario de esta Casa á Fr. Pedro de Angulo, y se la dió facultad de dar hábitos. El primero que los tomó en esta Ciudad fué un europeo, llamado Agustin de Salablanca. Por los años de 1545 llegó la primera mision de Religiosos Dominicos, que vino para este Reino; y como la trajo el Ilustrisímo Señor Don Fr. Bartolomné de las Casas, quedó la mayor parte en el Obispado de Chiapa. En el capilulo del año de 1547, se hizo Priorato el Convento de Santo Domingo de Guatemala y se eligió por primer Prior á Fr. Tomas Casillas. Este Convento es cabeza de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala, erigida en el capitulo general, que celebró la Religion de Predicadores en Salamanca, año de 1551, y se le señaló por territorio todo el que comprenden los cuatro Obispados de este Reino, y se nombró por primer Prior Provincial al P. Fr. Tomas de la Torre. Todo lo cual fué confirmado por el S. Pontifice y el Emperador. El dia 8 de Mayo de 1556 se hizo la primera eleccion de Provincial en el Convento de Santo Domingo de Guatemala, en que fué electo Fr. Domingo de Ara. En este capitulo se estableció Cátedra de Teologia en dicho Convento de Artes en el de Ciudad Real: al presente hay en una y otra Casa Cátedras de Filosofia y Teologia. Tiene la Provincia ocho Priores doce Maestros, diez Presentados y diez y ocho Predicadores generales. En el capítulo general del año de 1644, se mandó observar en esta Provincia la alternativa entre los Religiosos venidos de España y los nacidos en Indias, conforme á la Bula de Urbano VIII, de 7 de Febrero de 1643. Cuenta esta Provincia entre sus hijos, cuatro que han sufrido cruel muerte por la predicacion de nuestra Santa Fé, y son: Fr. Luis Cancer, que fué martirizado en la Florida: Fr. Tomas de San Juan, en la mar, por un corsario luterano: Fr. Domingo Vico y Fr. Andres Lopez, en la provincia de Acalá, contigua á la Verapaz: siete Obispos, los tres de Ciudad Real, que son: el Señor Don Fr. Bartolomé de las Casas, insigne protector de los indios, Don Fr. Tomas Casillas y Don Fr. Domingo de Ara: dos de la Verapaz, Don Fr. Pedro de Angulo, Apóstol de dicha provincia, y Don Fr. Tomas de Cárdenas: uno de Nicaragua, Don Fr. José Xiron: y uno de Comayagua, D. Fr. Vicente Navas. Y muchos varones insignes en santidad, entre los cuales han sobresalido en opinion y fama de santidad, Fr. Domingo de Betanzos, que puso los cimientos de este Convento: Fr. Matias de Paz, fundador del hospital de San Alejo de Guatemala: Fr. Vicente Ferrer, deudo del Santo de su nombre: Fr. Andrés del Valle, y Fr. Domingo Llaguno.

 El segundo Convento fué el de los Religiosos de San Francisco. Habiendo estado en Guatemala, por los años de 1528 y 29, el V. Padre Fr. Toribio Motolinéa, de paso para Nicaragua y de vuelta para Méjico, instado de los vecinos de Guatemala dió palabra de volver á fundar. En virtud de ella, el Caballero Gaspar de Arias, que era Alcalde en dichos años, se encargó del edificio del convento, y en Cabildo de 20 de Julio del año de 1530, se le dió sitio, para la espresada obra, la que emprendió con gran calor, y gastó 1,000 ducados en ella; por lo que Su Magestad le hizo merced de Regidor perpetuo. Pero la fundacion del Convento no se verificó hasta el 11 de Noviembre de 1540, que llegó la mision que solicitó y costeó el Señor Marroquin, compuesta de cinco Religiosos que son: Fr. Diego Ordoñez, Comisario: Fr. Alonso Bustillo: Fr. Diego de Albaque, Fr. Gonzalo Méndez, Diácono; y Fr. Francisco Valderas, lego. Habiéndose trasladado la Ciudad de Guatemala el año de 1543, se fundó en el nuevo sitio convento, con la advocacion de San Francisco, quedando en Almolonga el que se había erigido con el título de la Purísima Concepcion. Llegó á Guatemala, por los años de 1544, el Venerable Padre Fr. Toribio Motolinéa y otros veinte y cuatro Religiosos: con este refuerzo se trató de fundar la Custodia del Dulcísimo Nombre de Jesús, para cuya ereccion habia alcanzado las facultades necesarias del S. P. Paulo III, desde el año de 1536, el Señor Emperador Carlos V. Celebróse el primer capítulo en la Vigilia de Pentecostés, 2 de Junio de 1544, en que salió electo primer Custodio el citado Padre Fr. Toribio. En el capítulo general de Aquila, celebrado el año de 1559, se determinó hacer una Provincia de las Custodias de Guatemala y Yucatan; y que un trienio se tuviese el capitulo y residiese el Provincial en una, y otro en la otra. En virtud de este decreto se celebró el primer capitulo en Mérida, el año de 1560, en que fue electo primer Provincial el R. P. Fr. Diego de Landa; y á los tres años se hizo en Guatemala Provincial á Fr. Gonzalo Mendez. En el capitulo general del año de 1565 se erigió en Provincia, separada de la de Yucatan, la del Dulcísimo Nombre de Jesus de Guatemala; y habiendo recibido la patente, que para este efecto se despachó, el año de 66, el citado Padre Provincial convocó á capítulo, en que se hicieron los estatutos para el gobierno de la Provincia se eligió Provincial al M. R. P. Fr. Diego Ordoñez. El año de 1647 se estableció la alternativa en esta provincia, entre los Religiosos de España y los criollos, asi para el Provincialato, como para los otros oficios, conforme al decreto del capilulo general celebrado el año de 1645, confirmado por el de 1658 y por N. S. P. Alejandro VII, en su Bula de 6 de Mayo de 1664. Ha florecido esta Provincia en virtud y letras, teniendo la gloria de ver ceñidas las frentes de siete hijos suyos con la corona del martirio: contando muchos generalmente aclamados por santos, entre los cuales se hallan siete colocados en el Martirologio Franciscano; y por último, ha visto dos exallados á la dignidad Episcopal. El Convento de San Francisco de Guatemala, es Casa de estudios desde el año de 1575. Hay en él tres Cátedras de Teologia, una de Cánones y otra de Filosofia. Y á mas de esto tiene un Colegio intitulado de San Buenaventura, donde se separan aquellos jóvenes que muestran mejor talento y aptitud para las ciencias: habiase extinguido á mediados de este siglo;[13] pero se ha repuesto el año de 1798.

 El tercer Convento que se fundó en Guatemala fué el de Nuestra Señora de la Merced. Aunque desde el principio de las conquistas de la América vinieron Religiosos de este Orden á cobrar las mandas de redencion, no hay noticia que tuviesen Convento alguno en este continente, hasta el año de 1537, que, volviendo el Ilustrísimo Señor Marroquin de Méjico, trajo cuatro Religiosos, que fundaron los dos primeros Conventos de Mercedarios que hubo en América, uno en Ciudad Real y otro en Guatemala. Consta de los libros de Cabildos de una y otra Ciudad, que en 18 de Mayo de 1537 en la primera, y en 29 de Junio en la segunda, pidieron sitio para edificar Convento y el P. Fr. Pedro Barrientos quedó de Comendador en Ciudad Real, acompañado del P. Fr. Pedro Benitez de Lugo: el P. Fr. Juan de Zambrano lo fué de Guatemala, y tuvo por compañero al P. Fr. Marcos Perez Dardon [14]. El primer religioso, que profesó en esta Ciudad fué Fr. Diego de la Anunciacion, que hizo sus votos el 17 de Marzo de 1538. Hecha la fundacion del Convento de Guatemala, partió el P. Fr. Marcos Perez Dardon á restablecer el de Ciudad Real, y por estar la Casa fuera de la Ciudad, pidió otro sitio el dia 10 de Noviembre de 1539, y en él edificó Convento é Iglesia y estuvo de Comendador hasta el año de 46 que vino de España á ejercer este oficio el P. Fr. Hernando de Arbolancha. Los PP. que quedaron en Guatemala, salieron á fundar otros Conventos, ó á predicar el Santo Evangelio á los indios; de suerte que cuando se arruinó la Ciudad Vieja estaba solo el Convento. En el nuevo sitio no lo tuvieron los Religiosos de la Merced, por algunas desavenencias que se ofrecieron con los Regidores, insta que un vecino les dió el que le habia tocado. Fueron fundando Conventos en casi todas las ciudades del Reino, como son Gracias á Dios, Comayagua, Leon, San Salvador, San Miguel, Granada, Nueva-Segovia y en las villas de Sonsonate y Tegucigalpa, en algunos pueblos que les dió el Señor Obispo y otros que les cedió la Religion de Santo Domingo. Teniendo ya copia de casas, erigieron la Provincia de la Presentacion de Nuestra Señora, que se gloría de ser la primera que tuvo esta Religion en el continente de la América y ser madre de la muy grave Provincia de la Visitacion de Nuesta Señora de Méjico. El Convento de Guatemala [15] es cabeza de la citada Provincia de la Presentacion: tiene estudios de Filosofía y Teología, competente número de Maestros y Presentados, asi de Cátedra, como de púlpito. En este siglo fundó Colegio, con el titulo de San Gerónimo, contiguo á una ermita del mismo Santo; pero, por haberse hecho sin licencia del Rey, fué decomisada la casa y se puso en ella la Real Aduana por los años de 1763. Ha dado esta Santa Provincia muchos hombres sobresalientes en virtud y letras: los mas dignos de memoria son el P. Fr. Diego de la Cerda, que mereció la corona del martirio, muriendo despedazado por cuatro potros, en Constantinopla. El P. Fr. Marcos Pérez Dardon, uno de sus fundadores, de quien asegura el P. Presentado Remesal y el Maestro Gil González, que bautizó mas de un millón de indios. Fr. Juan Zarate y Fr. Francisco Almaraz, famosos predicadores. El M. R. P. Fr. Pedro Daza, que fué Provincial por los años de 1624, de quien se cuenta que resucitó un muerto. Los RR. PP. Fr. Francisco Ximenez y Fr. Garda de Loayza, que florecieron por el mismo tiempo y el segundo fué uno de los primeros Catedráticos que leyeron en el Colegio de Santo Tomás. Los Maestros Fr. Francisco González, Fr. Bartolomé de las Casas y Fr. Andrés Morales. El M. R. P. Fr. Diego Rivas, que hallándose de Provincial por los años de 1684, en que se intentó la conquista de los Lacandones, trabajó mucho en esta reduccion. El P. Fr. Blas de Guillen, que se ocupó en la misma reduccion, con gran zelo y eficacia, por mas de 18 años. Los Padres Maestros Fr. Juan Cordero y Fr. Manuel Ordoñez, que en estos últimos años han edificado á esta Ciudad con su gran religiosidad y virtud: debiéndose á los esfuerzos del espresado Maestro Cordero la fábrica de la magnífica Iglesia que tenia el Convento de la Merced en la antigua Guatemala.

 El cuarto, es el Colegio de la Compañía de Jesus, intitulado de San Lucas. Consta por cédula de 9 de Agosto de 1561, que por este tiempo habia pedido la Ciudad de Guatemala que viniesen á fundar en ella Religiosos de la Compañía, y tambien la Real Audiencia y el Señor Obispo habían informado favorablemente sobre el asunto; pero no vino en ello Su Magestad. Y asi, no entraron en esta Ciudad dichos Regulares, hasta el año de 1582. Habiendo llagado á esta Metrópoli, de vuelta de la visita de los Colegios del Perú, el R. P. M. Juan de la Plaza, por los años de 1580, le suplicó el M. N. Ayuntamiento interpusiese su autoridad para que se efectuase la fundacion de un Colegio de la Compañía de Jesus en esta capital, cosa que se habia deseado y solicitado y no se habia podido conseguir. El Visitador respondió, que lo trataría con sus hermanos; y en efecto, luego que llegó á Méjico, hizo presente á los Religiosos la solicitud de la Ciudad de Guatemala, con tan feliz éxito, que á principios de Febrero del referido año de 1582, ya se hallaban en esta capital dos Jesuitas, enviados para tratar de la enunciada fundacion, como consta de Cabildo de 12 de Febrero de dicho año de 82. Agregáronse á éstos dos Religiosos, el P. Antonio Ramírez y el P. Acasio, que trajo el Señor Chantre D. Lucas Hurtado de Mendoza, por los años de 1607. Sabemos que el año de 1615, ya tenia el Colegio de la Compañia de Jesus competente Iglesia; pues en el libro de juntas de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz, se dice, que dicho año se acordó que la procesion que se saca el jueves santo, la citada Cofradía vaya á la Iglesia de la Compañia de Jesus; pero su templo formal no se estrenó hasta el 18 de Julio de 1626, en cuya funcion cantó la Misa el Señor Obispo Don Fr. Juan Zapata y predicó un hijo del Señor Presidente, Conde de la Gomera, Religioso Franciscano. En este Colegio había escuela de primeras letras: dos clases de Gramática, en que tambien se enseñaba Retórica: una de Filosofía; y dos de Teología. Hacia el año de 1690 fundaron los Religiosos de la Compañía el Colegio de San Francisco de Borja, para la educacion de la juventud, que era servido por dos Padres. Y el de 1767 se concluyó una muy decente casa de ejercicios, contigua al Colegio. En éste habitaban por lo comun doce Religiosos, que se empleaban en la Regencia de las Cátedras, en el confesonario, á que daban continua asistencia, en predicar los sermones, pláticas morales y doctrinales, que habia todos los domingos. Habiendo sido expelidos de los dominios de España estos Regulares, el año de 1767, se encomendó su Iglesia y el Colegio de San Borja al Señor Dean de esta Santa Iglesia Catedral, quien cuidó de uno y otro hasta la ruina de Guatemala, en que se extinguieron. En este Colegio de San Lucas florecieron muchos varones insignes en santidad y letras. Como el Padre Manuel Lobo, famoso por haber sido Director del V. Pedro de Betancurt. El Padre Francisco Xavier Solchaga, cuyas virtudes, literatura y bellas prendas corren impresas para la edificacion comun. El Padre Juan Ceron, Religioso ejemplar y zeloso Misionero, que cojió copiosos frutos de su predicacion en la provincia de Honduras; y que mereció celebrasen los Angeles con alegres músicas su vuelta á Guatemala, como lo oyó la estática Matrona Doña Ana Guerra. El Padre José Antonio Zepeda, natural de esta Ciudad y último Rector de su Colegio de San Lucas, cuya vida, escrita por el Padre Juan Luis Maneiro, se imprimió en Bolonia, año de 1792.

 El quinto, es el de Religiosos Agustinos. Tuvo principio este Convento por los años de 1610, en que vino á esta Ciudad el Padre Fr. Francisco de Ibarra, á solicitar la fundacion de una Casa de su Orden; y habiendo allanado todas las dificultades y conseguido las licencias necesarias, se volvió á Méjico, donde en el capitulo que celebró la Provincia del Dulcísimo Nombre de Jesús, el año de 1611, se aceptó el Convento, se dió el Patronato á Don Manuel de Esteves, que habia 12,000 pesos para dicha fundacion, y se nombró por Prior á Fr. Gaspar Suarez, dándole por compañero a Fr, Francisco Zúñiga. Establecióse el Convento en un sitio incómodo y malsano, por lo que el año de 1615 se trasladó á las casas que dejaron las Religiosas de Santa Catarina Mártir, siendo Prior el Padre Fr. Antonio de Alderete. Este zeloso Prelado adelantó mucho el Convento, habiendo traido Religiosos, aumentado oficinas y albajas y fincádole 8,500 pesos. En dicho sitio permaneció la casa hasta el año de 1625, en que el Señor Don Fr. Juan Zapata, encomendó á esta Religion la ermita de Nuestra Señora de los Remedios; mas no habiéndolo aprobado Su Magestad, se restituyó el Convento al lugar que habia dejado, donde se conservó hasta la ruina de la Antigua Guatemala. Se ha leído algunas ocasiones en él, Filosofía y Teologia; pero no ha durado esto mucho tiempo, por el corto número de sus individuos.

 El sesto, es el de los Religiosos de San Juan de Dios, fundado el año de 1636. Pertenece este Convento á la Provincia del Espíritu Santo de Méjico, y el Prior de Guatemala es Vicario Provincial respecto de los cinco Conventos de dicho orden, que hay en este Reino y son el de Ciudad Real, Leon, Comayagua, Granada y Sonsonate. A cuidado de estos Religiosos están en el dia todos los Hospitales que tiene esta Ciudad, (escepto el de los convalescientes,) y todos se han unido, aunque con separacion de salas, en el Convento de San Juan de Dios. Éstos son tres: el de Santiago, donde se curan los españoles y mulatos: el de San Alejo, para indios; y el de San Pedro, para Eclesiásticos. El primero lo fundó y edificó á su costa el Señor Marroquin, primer Obispo de esta Ciudad, por los años de 1553. Y habiendo dicho Señor Obispo ofrecido al Rey el patronato del citado Hospital, Su Magestad, en cédula de 29 de Noviembre de 1559, dió orden á la Real Audiencia, para que admita en su Real nombre el espresado Patronato mandando que, desde aquel dia, se llamase el Hospital Real de Santiago, y asignándole 1,000 pesos de renta. El segundo se edificó por el caritativo Padre Fr. Matias de Paz, Religioso Dominico, algún tiempo antes que el de Santiago; primero estuvo situado en la plazuela de la Candelaria; mas como este hospital estaba á cuidado de los Padres de Santo Domingo, para poderlo asistir con mas puntualidad, lo trasladaron á otro sitio inmediato al Convento; obra en que tambien entendió el citado Padre Paz. Siendo muchos los enfermos que acudían á él, y el Convento de Santo Domingo no tan rico, que pudiese soportar tanto gasto, se ocurrió á Su Magestad pidiéndole limosna perpetua, para la subsistencia de esta casa; y el Rey, en vista de esta peticion y del informe de la Real Audiencia, por cédula del año de 1554, le concedió 600 pesos anuales. Cuando llegó esta gracia, se estaba levantando el Hospital de Santiago, y el Señor Marroquin propuso al Soberano, que en dicho Hospital se podían curar tambien indios, pues tenia bastante capacidad. Su Magestad vino en ello y mandó se aplicase á éste la renta que tenia señalada al de San Alejo. Pero no se pudo conseguir que los indios se aviniesen á juntarse con los españoles; por lo que fué necesario informar de nuevo al Rey, quien despues de varias diligencias que mandó practicar, concedió por último el año de 1569, 600 pesos anuales al Hospital de San Alejo; pero siempre encargando á los Presidentes procurasen la union de uno y otro Hospital. La que por último efectuó el Señor D. Enrique Henriques de Guzman, el año de 1685. El tercer Hospital, que es el de San Pedro, tuvo principio el año de 1663. Pues aunque en la ereccion de esta Santa Iglesia Catedral se aplica un noveno y medio de las rentas decimales, para fábrica y mantencion de un Hospital; mas como éstas, en los principios, fuesen tan cortas, que no alcanzaban para el efecto, de acuerdo de los Señores Obispos y el Cabildo, se invirtió el citado noveno y medio, en limosnas manuales, que se distribuían los sábados, en la misma Iglesia. Este estilo se observó hasta el año de 1646, en que advirtiendo el Ilustrísimo Señor Don Bartolomé Gonzalez Soltero, que ya las referidas rentas se habían aumentado bastantemente, para poder hacer las espensas del espresado Hospital, mandó se suspendiese la mencionada limosna; y con el dinero que habia rezagado, compró una casa, para edificar el Hospital. No pudo el Señor Obispo poner en práctica sus intentos, porque la muerte le cortó los pasos. El Cabildo aguardó por algun tiempo al sucesor, para poner por obra la fabrica del Hospital; pero habiendo muerto en el camino el Obispo nombrado para esta Iglesia, determinó, en Cabildo de 16 de Octubre de 1654, se diese principio á la espresada fabrica. Y el 3 de Noviembre del mismo año fueron todos los Prebendados, con los alarifes á trazar el edificio de la Iglesia y Hospital. Comenzóse con gran calor á levantar la Casa: concluida ésta, la bendijo el Ilustrísimo Señor Don Fr. Payo de Rivera y puso la primera piedra para la Iglesia, por Noviembre de 1662. Mientras se edificábala Iglesia, se asignó pieza, que sirviese de oratorio; y por el mes de Mayo de 1663, se comenzaron á recibir enfermos. Nombró el mismo Señor Don Fr. Payo, con consulla del Cabildo, al Señor Don Antonio Alvarez de Vega, Chantre de esta Santa Iglesia, por Rector del Hospital, y á Don Salvador de Nebrija, por Enfermero y Ecónomo de la casa. En lo sucesivo, el Cabildo Eclesiástico, como Patron del Hospital, ha nombrado Prioste que cuide de la Casa ó Iglesia. Últimamente, ha mandado el Soberano se una á los otros dos y se ponga á cuidado de los Religiosos de San Juan de Dios, y que lo que sobrare de las rentas de este Hospital, asistidos y curados los Eclesiásticos, con el esmero y decencia que pide su carácter, se invierta en los otros enfermos.[16]

 El séptimo, es el de Nuestra Señora de Betlem. Éste fué fundado por el V. S. de Dios Pedro de San José de Betancurt, (circunstancia que le da su mayor lustre,) por los años de 1653. En sus principios no fué mas que una pequeña casa de paja, donde el espresado Varón doctrinaba á la juventud y recogía á los pobres convalescientes. Mas creciendo el número de éstos, hizo dicho Santo hombre, sin mas fondos que su confianza en la Divina Providencia, un magnífico Hospital y admitió en su compañía otros terceros de San Francisco, para que le ayudasen en sus ministerios, Pero no pudo concluir esta fábrica el V. Pedro, ni en lo material, ni en lo formal; porque lo llamó Dios á recibir el premio de sus trabajos, Hiciéronlo sus Hermanos, por el mismo plan que él habia ideado: construyeron, á mas de esto, una suntuosa Iglesia, que tuvo de costo mas de 70,000 pesos. Habiéndose maltratado dicho Convento en la ruina de la Antigua Guatemala, se procuró reparar lo mejor que se pudo; y en el capítulo general que celebró la Religion de Betlem, á 1º de Diciembre de 1798, determinó se establezca un Hospicio, á lo menos de tres Religiosos, que habiten y conserven dicho Hospital, cuya fábrica costó tantos afanes á su Santo Fundador. Tambien por lo formal perfeccionaron esta obra los sucesores del Hermano Pedro. Pues mientras el vivió se gobernaba en todo el Hospital por su direccion; mas habiendo faltado esta regla viva y encargado en su testamento,[17] á Fr. Rodrigo de la Cruz, introdujese en la citada Casa el gobierno monástico y formase las constituciones acomodadas al instituto de aquella congregacion; el Hermano Rodrigo, de acuerdo con sus compañeros, dispuso los estatutos por donde al principio se gobernó la compañía de Betlem. Estas constituciones se hicieron el mismo año de 1667, en que murió el Santo Fundador y fueron confirmadas por el Ilustrísimo Señor Don Fr. Payo de Rivera, Obispo entonces de Guatemala, Formados ya los estatutos, el 25 de Enero de 1668, los citados Hermanos. con asistencia de dicho Prelado, hicieron voto de obediencia y hospitalidad, en manos de Don Pedro del Castillo, Dean de esta Santa Iglesia. Y continuando los pasos para la perfeccion de su nuevo edificio, el 2 de Febrero eligieron Prelado de la Casa á Fr. Rodrigo de la Cruz, el mismo á quien el V. Pedro dejó sus veces, cuando murió. El 6 del mismo mes, dicho Señor Obispo aprobó la forma de hábito que habían de traer los Hermanos de Betlem, á quienes su sucesor el Señor Don Juan Saenz Mañosca concedió el uso de capilla y sombrero; pues antes andaban con la cabeza descubierta, á imitacion de su Fundador. Este ordenó que el número de Hermanos, que había de tener el Convento, fuese de doce, en revencia de los doce Apóstoles; mas las circunstancias de los tiempos han hecho que á veces sean mas y á veces menos. Trasladóse á la Nueva-Guatemala esta Casa, donde tiene espaciosa sala para escuela de primeras letras, hospicio para recibir y regalar peregrinos desvalidos y enfermería para convalescientes. Antiguamente traían sobre sus hombros á los enfermos desde el Hospital de San Juan de Dios al suyo, los Hermanos Betlemitas, estilo que se observó desde en vida del Santo Fundador; pero que se ha interrumpido con la ruina de Guatemala. En dicha Ciudad tenian tambien á su cargo las dos Capillas de las Animas, que fundó el Hermano Pedro, y asistían en ellas dos Religiosos para pedir limosna, que se empleaba en sufragio de las almas del purgatorio.

 Pero la mayor gloria de este Convento es haber sido cuna de la Religion de Betlem. Por cuya razon, el Prelado de la Casa de Guatemala tiene título de Prior y en caso de muerte del General, recae en él el Vicariato general, hasta la celebracion del capítulo. Y por el mismo motivo se determinó, en el capítulo 9º de las constituciones, que el primer capítulo general se tuviera en esta Casa, como se verificó el año de 1703; y en las actas del capítulo general de Méjico, de 1730, que aprobó el Señor Clemente XII, año de 1756, se ordenó que, en lo de adelante, todos los capítulos generales se celebren en el citado Convento.[18] Esta ilustre Religion, una de las mas observantes que hay en el día, cuyos principios fueron tan pequeños, como hemos dicho, se vió en poco tiempo estendida por una y otra América: de suerte, que aun no habían pasado cuatro lustros, despues que se estableció el gobierno monástico en el Convento de Guatemala, y ya contaba once Casas; y en el dia tiene ocho Conventos en la América Septentrional y diez en la Meridional. Ha sido singularmente favorecida de la Silla Apostólica, desde su fundacion, siendo muy pocos los Sumos Pontífices, que no se han declarado sus Protectores. Pues Clemente X expidió varias bulas á favor de los Betlemitas. En la primera, dada á 2 de Mayo de 1672, aprueba los primeros estatutos. En otra, de 3 de Noviembre de 1674, confirmó de nuevo las mismas constituciones con algunas que se habían añadido; y en dos, una de 1º y otra de 5 de Diciembre del mismo año, les concedió varios privilegios y señaló Protector de la Sociedad Betlemítica. El Señor Inocencio XI erigió dicha Compañía en Congregacion, bajo la regla de San Agustín, aprobando los estatutos nuevamente formados, eximiéndola de la jurisdiccion de los Ordinarios y recibiéndola bajo la proteccion de la Silla Apostólica, en su bula de 26 de Marzo de 1687; y por otra de 26 de Mayo del mismo año, concedió á dicha Congregacion todas las indulgencias que goza la Religion de San Agustín. Últimamente, por Breve de 14 de Junio nombró por primer Superior general de la espresada Congregacion, á el Hermano Rodrigo de la Cruz. El P. Clemente XI comunicó á los Betlemitas todos los privilegios, gracias, preeminencias, esenciones, etc. concedidas á los órdenes Mendicantes y Congregacion de los Clérigos regulares, Ministros de los enfermos, por bula de 18 de Julio de 1707: por otra de 25 de Marzo de 1710 mandó se observen sin variacion los estatutos aprobados por Inocencio XI; y por otra de 3 de Abril, erigió en verdadera Religion la Congregacion de Betlem; y estas dos constituciones fueron confirmadas por otra de 22 de Diciembre de 1715. Benedicto XIII, año de 1725, aprobó las resoluciones del capitulo general de Lima de 1721. Y en el de 1728 determinó que el Prefecto general pueda convocar á capítulo general y presidir en el; y en otra, espedida este mismo año, aprobó algunos estatutos de este orden nuevamente formados. Clemente XII, en dos bulas, una del año de 1732 y otra de el de 36, confirmó las actas del capítulo general de Méjico de 1730. Últimamente. Nuestro Santísimo Padre Pió VI concedió a la Religion Betlemitica, que pueda celebrar con oficio y misa propia, bajo el rito de primera clase, la fiesta de Nuestra Señora de Betlem, la Dominica tercera despues de la Epifanía. Muchos son los Varones insignes en santidad, que han florecido en esta ejemplar Religion: los mas memorables, fuera del Santo Fundador, han sido el Rmo. Fr. Rodrigo de la Cruz, Fr. Blas de Santa María, Fr. Francisco del Rosario, Fr. Domingo de San Juan, Fr. Francisco de la Trinidad etc. etc.

 El octavo, es el Colegio de Cristo Crucificado, de Misioneros Apostólicos de Propaganda Fide. Por los años de 1683 llegó á la Vera-Cruz el Reverendísimo Padre Fr. Antonio Lináz, con una mision de veinte y cuatro Religiosos destinada á la fundacion del Colegio de Propaganda Fide de la Ciudad de Querétaro, la que se efectuó el 13 de Agosto del mismo año. Inmediatamente se repartieron por todo el continente estos Apostólicos Varones; en cuya division tocaron á Guatemala los Venerables Padres Fr. Melchor López y Fr. Antonio Margil, (de cuya Beatificacion se trata en la Curia Romana.) Entraron en dicha capital el 21 de Setiembre de 1685 los enunciados Religiosos y predicaron con tanto zelo en todas las Provincias de este Reino, que consiguieron la reformacion de las costumbres, la conversion de innumerables pecadores y la reduccion de millares de infieles á Ntra. Sta. Fé, penetrando hasta la Talamanca, en la provincia de Costa-Rica, y hasta el Lacandon, por la de Vera-paz. Tan sazonados frutos, producidos por esta mision, encendieron en los corazones de los vecinos de Guatemala grandes deseos de tener un Colegio de este instituto, que tan Santos Religiosos procreaba; y movieron á la Provincia del Nombre de Jesus, á solicitar su fundacion. Con este destino vinieron de Querétaro, el año de 1697, cuatro Religiosos, y juntos con los dos que estaban en este Reino, se hospedaron en el Calvario, ínterin se les hacia casa y venia la licencia del Rey. Llegada ésta, en cédula de 16 de Julio de 1700, se construyó un Convento é Iglesia de paja, de la cual tomaron posesion el dia de San Antonio de Pádua de 1701 trayendo en procesion general al Santísimo Sacramento, desde la Iglesia Catedral, hasta colocarlo en el pobre Sagrario que tenían preparado en su Iglesita: con lo que se concluyó la fundacion del Colegio de Cristo Crucificado de Guatemala, el segundo de este instituto que hubo en la América. Inmediatamente se trató de la obra formal del Colegio, para la que dió todo su caudal Don Juan de Langarica; y el dia 8 de Setiembre de dicho año bendijo y colocó la primera piedra de la Iglesia el Muy Reverendo Padre Provincial Fr. José Gonzalez. Aumentóse el Colegio con algunos Religiosos de la Provincia, que se agregaron, y con esto se trató de hacer eleccion de oficios, que se efectuó el 16 de Setiembre de 1702, la que presidió el citado Padre Provincial. Por este tiempo ya había vuelto de Querétaro, á solicitud del Señor Presidente, el Venerable Padre Fr. Antonio Margil, y recayó en él la eleccion de Guardian; teniendo este Colegio la singular gloria de que un varon tan Santo fuese su primer Guardian. Tiene tambien esta Casa el honor de ser Madre del Colegio de Panamá, para cuya fundacion, salieron de ella, por los años de 1781, el R. P. Fr. José Godina y otro Religioso. Están á cuidado del Colegio de Guatemala las conquistas de la Taguzgalpa y la Talamanca, donde mantiene competente número de operarios; y á mas de esto, sale todos los años una mision de cuatro Religiosos á predicar por las provincias del Reino. Han florecido en él muchos varones Apostólicos, como los referidos PP. Fr. Antonio Margil y Fr. Melchor Lopez: el inelito Mártir de Jesucristo Fr. Pablo de Rebullida, que rubricó su predicacion con la sangre de sus venas, entre los indios Talamancas: el P. Fr. Antonio del Águila; y Fr. Pedro de Iturbide.

 El noveno, es la Casa de la Congregacion del Oratorio de San Felipe Neri, cuyos principios fueron de esta suerte. Había una ermita, en la Antigua Guatemala, cuyo titulo, segun el P. Vázquez, era de la Vera-Cruz, donde oia misa un pueblecillo de indios, que estaban á cuidado de la Religion de San Francisco. Éste se extinguió y la iglesita tomó el titulo de San Miguel: en ella fundó Escuela de Cristo, el ano de 1661, el V. P. Don Bernardino de Obregon y Ovando, á que asistian muchos vecinos de los principales de Guatemala. Agregáronse al citado Don Bernardino algunos Clérigos ejemplares, como Don José Tomiño, Don Juan José de Bedolla y otros: los que, algunos años despues, fundaron la Congregacion del Oratorio Neriano de esta Ciudad, que fué confirmada por N. S. P. Clemente XI, año de 1704, y nombrado primer Prepósito de ella Don José Tomiño. Habiendo esta Congregacion obtenido privilegio de hacer misiones, lo estrenó en esta Ciudad, por Enero de 1766; y despues salieron algunos de sus individuos á hacerlas por los pueblos inmediatos á esta capital. Sin embargo de que siempre ha sido corto el número de los habitantes de esta Casa, ha habido entre ellos muchos de virtud sobresaliente y vida ejemplar.




CAPITULO 7.º
De los Monasterios de Religiosas, Beaterios y Colegios de educandas.

 Cuenta la Ciudad de Guatemala, entre sus mas útiles establecimientos, cinco Conventos de Religiosas, tres Beaterios y dos Colegios de educandas. El primer Monasterio de Religiosas que hubo en esta capital, fué el del Máximo Doctor San Gerónimo, del Orden de la Inmaculada Concepcion de Nuestra Señora. Solicitó su fundacion el Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin; pero no tuvieron efecto sus deseos: reservaba el Eterno la gloria de efectuar tan grande obra, al M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad. Este Ilustre Cuerpo despachó, por los años de 1577, un Comisionado con poderes bastantes y recomendacion de los Señores Obispo y Presidente, á la Ciudad de Méjico, á suplicar al Señor Arzobispo concediese algunas Religiosas que viniesen á fundar á esta Metrópoli. Accedió gustoso á tan piadosa peticion dicho Principe, y señaló cuatro Religiosas del Convento mas antiguo de la citada Orden, personas de la primera nobleza de aquella Ciudad y de eminente virtud, cuya Superiora se llamaba Sor Juana de San Francisco, y las compañeras Sor Catarina Bautista, Sor Elena de la Cruz y Sor Inés de los Reyes: nombrando por su Vicario y Confesor de dichas Religiosas al Bachiller Alvaro García Calderon, á quien el mismo Ilustrísimo Señor las entregó el dia 12 de Noviembre del referido año de 1577. Salieron de aquella Corte con lucido acompañamiento del Señor Arzobispo, la Inquisicion, ambos Cabildos y todo el pueblo. El M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad nombró un Comisionado que fuese á cumplimentarlas de su parte, á ocho jornadas de esta capital. Llegaron á Guatemala el dia 1º de Febrero de 78, como consta del instrumento auténtico de esta fundacion; y en el pueblo de Jocotenango, contiguo á la Ciudad, dieron las cuatro Fundadoras la obediencia al Señor Obispo de Guatemala: de aqui fueron conducidas en dos literas á la Santa Iglesia Catedral y despues á su Convento Inmediatamente comenzaron á tomar el hábito algunas de las muchas niñas que anhelaban por los votos Religiosos; y el 15 de Febrero de 1579 se hizo, con la mayor solemnidad, la primera profesion en manos del Ilustrísimo Señor Obispo Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova, y fueron tantas las jóvenes que siguieron este ejemplo, que en el espacio de un siglo, se consagraron á Dios con votos solemnes 339. Y aunque en los tiempos siguientes no han sido tantas las que han entrado en este Convento; sin embargo, se cuentan 566 profesas en él, hasta el año de 1805. De esta ilustre Casa salieron cuatro Religiosas, el año de 1609 á fundar el Convento de Santa Catarina Mártir de esta Ciudad, cuya Prelada fué la R. M. Elvira de San Francisco. Y el de 1610 salieron otras tres á fundar el de la Encarnacion de Ciudad Real de Chiapa; llevando por Prelada á la R. M. Maria de la Concepcion, la primera que profesó Religiosa en Guatemala. Resultaron grandes utilidades é la Ciudad de Guatemala de dicha fundacion; pues á mas de las muchas niñas que profesaron el estado religioso en este Convento, que ha habido tiempos en que tenga 200 Religiosas, se recogían tambien en él innumerables jóvenes, ya de pupilas, ya de sirvientes; en cuyo asilo conservaban su pureza, libre de los insultos que tan frecuentemente se hacen en el mundo á dicha virtud. En esta forma se mantuvo el espresado Monasterio, hasta la ruina de la Antigua Guatemala; mas habiéndose destruido el vastísimo Convento que tenían estas Religiosas, parte por falta de habitacion para tantas personas, parte por fomentar el espíritu de recogimiento, se determinó que viviesen solas las Religiosas, en rigorosa vida común, como se conservan hasta el dia.

 El segundo Monasterio se intitula de Santa Catarina Mártir. Eran tantas las personas que habian tomado el habito de la Concepcion, en el Convento de San Gerónimo, y tantas las que lo pretendían vestir, que pareció conveniente, por los años de 1606, fundar otra casa del mismo instituto: para este efecto se sacaron cuatro Religiosas del primero, todas emparentadas con las primeras familias de Guatemala y las mas sobresalientes en virtud: nombróse Prelada á la R. M. Elvira de San Francisco, (oficio que como Fundadora ejerció hasta su muerte, por el largo tiempo de 40 años, y á que se hizo acreedora por el singular espíritu de retiro y encerramiento que se observó en ella desde su puericia, siendo la primera que entró de pupila en el Convento de San Gerónimo, de solos seis años de edad.) Primero se puso este Convento en el sitio donde estuvo despues el de San Agustín; mas pareciendo al Señor Obispo Don Fr. Juan Cabezas, incómodo el lugar para la conservacion y aumento de dicho Monasterio; lo pasó al paraje donde permaneció hasta la ruina de Guatemala; cuya traslacion se hizo el 10 de Mayo de 1613, dia de la Ascension del Señor, con asistencia de los dos Cabildos y la Real Audiencia; y el Señor Obispo entonó la primera hora del oficio Divino. Se construyó á espensas de Alonso de Cuellar la Iglesia formal, que se estrenó el 15 de Setiembre de 1647: trájose al Santísimo Sacramento de la Catedral, en solemnísima procesion, y se celebró por ocho dias la edificacion de dicho templo, cantando la misa el primer dia el Señor Obispo Don Bartolomé González Soltero, y los dias siguientes las Comunidades Religiosas. Arruinado este Convento el año de 1773, se trasladaron las Religiosas á la Nueva Guatemala, el de 1780.[19]

 Por los años de 1610, siendo Provincial de los Religiosos de Santo Domingo Fr. Alonso García, intentó fundar Convento de Religiosas de su Orden, con el título de Santa Catarina de Sena. Comenzó á edificar la casa, frente del de Santo Domingo, y el ano de 1615, en el capítulo que celebró la Provincia de San Vicente, se aceptó por Casa de la Orden la de Santa Catarina de Sena y se señalaron fundadoras para ella en Oajaca; pero no tuvo efecto la fundacion, sin que se sepa el motivo.

 El tercero, es el de Señor San José, de Carmelitas Descalzas. Tuvo principio por los años de 1677, en que llegaron á Guatemala tres Religiosas de este Orden, que trajo de Lima para fundadoras el Venerable Padre D. Bernardino de Ovando.[20] Entraron en esta Capital el 25 de Mayo de dicho año y se depositaron en el Convento de Santa Catarina Mártir, por no estar acabado el suyo. En él permanecieron hasta el 29 de Setiembre, en que ya concluido su Monasterio, se llevaron á él en solemnísima procesion desde la Catedral: funcion á que asistieron el Clero, Religiones y Real Audiencia, trayendo el Señor Obispo al Santisimo Sacramento; y el Clero á las Imágenes de Señor San José y Santa Teresa. Luego que llegó la procesion á la nueva Iglesia, se colocó en ella al Santísimo Sacramento, cantó su Ilustrísima misa Pontifical, en que comulgaron las tres fundadoras, y despues las puso en posesion de su Convento. Dichas Religiosas se llamaban, Sor Ana de San Joaquín, Priora; Maria de la Asuncion. Supriora; y Maria Gerónima de San Juan, Tornera. La Iglesia formal de este Convento no se comenzó á edificar hasta el año de 1683, en el que el dia 17 de Agosto bendijo y puso la primera piedra el Señor Don Fr. Andrés de las Navas, Obispo de Guatemala, con asistencia del Noble Ayuntamiento y Real Audiencia. Concluida la fabrica de la Iglesia, la bendijo el Señor Obispo, el 12 de Abril de 1687: el mismo dia por la tarde colocó al Santísimo Sacramento, que trajo de la Catedral en procesion, y el siguiente dia predicó en la fiesta del estreno del citado templo. Continuóse por ocho dias la celebridad, en que ocuparon, por su orden, altar y pulpito las sagradas Religiones. Hallábase el Convento de estas Religiosas muy maltratado, con la repeticion de temblores que habia sufrido, cuando entró de Obispo de Guatemala el Ilustrísimo Señor Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa y este Príncipe lo reforzó en parte y en parte lo renovó.

 El cuarto, es el de las Religiosas de Santa Clara, que tiene por titular á Nuestra Señora de los Dolores. Deseaban muchas personas hubiese Monasterio de este instituto en Guatemala, y para su fundacion habia dejado su casa y bienes Doña Maria Ventura de Arrivillaga, viuda virtuosa. Púsose dicha casa en forma de Convento, con la clausura necesaria: se edificó una pequeña Iglesia; y conseguida la licencia del Rey y de la Orden, el Provincial, que en este tiempo era el M. R. P. Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, envió algunos Religiosos á Méjico, pidiendo al Rmo. Padre Comisario general, que de los Conventos de Monjas de su jurisdiccion, asignase Religiosas que viniesen á fundar á esta Ciudad. Accedió gustoso el Padre Comisario á la peticion del Provincial; y de las muchas Monjas que se ofrecieron para tan santa obra, eligió seis del Convento de la Puebla de los Angeles, y nombrando por Prelada á la Madre Micaela de la Concepcion, salieron de dicha ciudad el 19 de Octubre de 1699. El citado Comisario, que venia a hacer capitulo á esta Metrópoli, quiso acompañar á las Religiosas y llegó toda esta comitiva á Guatemala, á fines de Diciembre. Interin se disponía la entrada solemne en su Convento, se pusieron en el de la Purísima Concepcion; y en los pocos dias que estuvieron en él, enfermó y murió una de las nuevas fundadoras, llamada Maria de la Asuncion. El 14 de Enero de 1700, día del Dulcísimo Nombre de Jesus, pasó la Comunidad de San Francisco al Convento de la Concepcion, é incorporadas en ella las cinco fundadoras y dos niñas, que estaban próximas á abrazar el instituto, se encaminaron a la Catedral, donde las esperaba el Cabildo Eclesiástico, Clero y Religiones: desde aquí se ordenó la procesion, en que se llevaba el Santísimo Sacramento y las Imágenes de San Francisco y Santa Clara: llegó esta a la nueva Iglesia; y puestas las Monjas en posesion de su Convento, cantó la Misa un Señor Prebendado.[21] Inmediatamente se solicitaron limosnas, con que se emprendió la fabrica de esta Casa formal, que se concluyó en el término de dos años. En la ruina que padeció esta Ciudad el año de 1717, se refugiaron las Religiosas de Santa Clara en el pueblo de Comalapan, que estaba á cargo del Orden de San Francisco, hasta que pasó la fuerza de los temblores. El día 11 de Agosto de 1734, estrenaron las referidas Religiosas una muy primorosa Iglesia, que costeó el Señor Presidente Don Antonio de Echevers. Dicho dia se sacó en procesion de la Catedral al Santísimo Sacramento: asistieron á esta funcion el Señor Obispo, Audiencia, los dos Cabildos, Clero y Religiones. Iba en ella por delante la Religion de San Francisco: seguía la de la Merced, que llevaba la efigie de San Francisco: la Comunidad de Predicadores, á la Imágen de Santa Clara, dentro de una águila real muy curiosa; y el Clero á Nuestra Señora de los Dolores. Hizo estacion en dos vistosos altares que pusieron en el tránsito dos de los Señores Oidores, y se celebró el estreno en los tres dias siguientes, en que ocupó altar y pulpito el Cabildo Eclesiástico, la Religion de Santo Domingo y la de la Merced. Por motivo de los temblores, que arruinaron la Antigua Guatemala el año de 1773, se vieron precisadas estas Monjas á abandonar su Convento: retiráronse á la hacienda llamada de Canales, donde permanecieron hasta el año de 76, que se trajeron al Convento provisional que se les hizo en la Nueva Guatemala; y por Julio de 95 se trasladaron al formal: pasaron dichas Religiosas de la una, á la otra casa en forlones, acompañadas de los Señores Arzobispo y Presidente. Es el Rey Patron de este Monasterio, por cuya razon, hay en él cuatro becas para hijas y descendientes de los SS. Ministros de la Real Audiencia.

 El quinto, es el de Religiosas Capuchinas, cuya titular es Nuestra Señora del Pilar, Esta fundacion la solicitó, el Señor Obispo Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, y previno la casa y algunos aperos para dicho Monasterio; pero ya habia muerto el citado Príncipe, cuando vinieron de España las fundadoras. Estas se eligieron del muy religioso Convento de Capuchinas de Madrid; y de orden del Excelentísimo Señor Don Diego de Astorga, Arzobispo de Toledo, se entregaron al Presbítero D. Luis de Coello y Gaytan, para que las condujese á esta Ciudad, en 17 de Abril de 1725. Llegaron á Guatemala este mismo año y las salió á recibir toda la nobleza, por no estar concluido su Convento, se hospedaron en el de Carmelitas, donde permanecieron hasta el 20 de Marzo de 26, en que se efectuó la fundacion. El dia antes, por la tarde su Señoría el Ilustrísimo Señor Doctor Don Nicolás Gómez de Cervantes bendijo la nueva Iglesia y Convento y reconoció la clausura; y el referido dia 20, pasó dicho Señor Obispo al Convento de Carmelitas y sacando á las citadas fundadoras, las condujo en forlones á la santa Iglesia Catedral, donde revestido de Pontifical, tomó en sus manos al Santísimo Sacramento y lo llevó en procesion general á la Iglesia del nuevo Convento, en cuya funcion, iban las cinco Capuchinas entre el Clero secular. Habiendo llegado la procesion á la espresada Iglesia, se colocó al Santísimo Sacramento y se dió posesion del Convento á las Religiosas: su Ilustrisima les hizo una breve plática espiritual, con lo que concluyó este acto. Hecha la fundacion, se trató de proceder á la eleccion de oficios: á este efecto pasó el Señor Obispo á la referida Iglesia, el dia 28 de Marzo del mismo año de 1726; y juntas las Religiosas en el coro bajo, eligieron canónicamente por Abadesa á la M. R. M. Sor Maria Luisa, que lo habia sido del Convento de Madrid y habia venido de Prelada por el camino: para Vicaria, á la R. M. Sor Maria Serafina: para primera Tornera, á la M. Maria Bernardina: para segunda Tornera, á la M. Maria Mónica; y para Maestra de Novicias, á la M. Maria Magdalena. A el Ilustrisimo Señor Cervantes sucedió en la Silla Episcopal de esta Diócesis, el Señor Doctor Don Juan Gómez de Parada, quien edificó á sus espensas un magnifico Convento é Iglesia á las Madres Capuchinas. Esta obra se concluyó á principios del año de 1736: el 25 de Enero consagró su Ilustrisima la Iglesia; y por Marzo del mismo año trasladó á las espresadas Religiosas á su nueva casa; funcion que se hizo despues de media noche, para evitar ruidos. El año de 1743, salieron de este Monasterio cuatro Religiosas, á fundar el de Oajaca. Habiéndose maltratado, asi éste, como los otros Conventos de Guatemala, con los temblores del año de 1773, el Señor Arzobispo Don Pedro Cortéz y Larráz acomodó, á las Monjas Capuchinas, Carmelitas, y á las de la Concepcion, Gerónimas y Catarinas, que están bajo la jurisdiccion del Ordinario,) en Conventos de paja, que levantó á su costa, en una chácra inmediata á la Antigua Guatemala. En estas casas se mantuvieron hasta el año de 1779, que fueron trasladadas á la Nueva Guatemala. En esta Capital concluyó el Templo de Capuchinas y lo consagró, el 7 de Agosto de 1789, el Señor Arzobispo Don Cayetano Francos Monroy, y en él estan depositadas sus cenizas y ínterin se acaba la Catedral.

 Los tres Beaterios que tiene esta Ciudad, son dos del Orden de Santo Domingo, el uno intitulado de Santa Rosa de Lima, para gente blanca; y el otro llamado de Nuestra Señora del Rosario, para Indias: el tercero es de Betlemitas. El Beaterio de Nuestra Señora del Rosario, aunque fué el último que tomó la forma de tal, y sus Beatas las postreras que vistieron hábito y se sujetaron á la observancia de la regla de la Tercera Orden de Santo Domingo, fué el primero qué se fundó en esta Ciudad. Dió ocasion á su establecimiento el haber remitido la Serenísima Emperatriz Doña Isabel, por los años de 1546, á la Nueva-España algunas dueñas devotas, con el destino de fundar en las ciudades y lugares principales, casas de recogimiento, donde fuesen educadas algunas indizuelas y se les instruyese en los oficios mugeriles. A imitacion de estos colegios, establecieron los Religiosos de Santo Domingo, el de Guatemala, pero con mejor éxito, porque los del Reino Mejicano, muertas las dueñas que vinieron de Castilla, se fueron extinguiendo; cuando el nuestro permanece hasta el dia, con notables auges. Los buenos efectos que produjo este recogimiento, hicieron que se fundáran otros, en algunos pueblos vecinos de Guatemala, que llamaron Casas del Rosario; pero habiendo reclamado los. Oficiales Reales, representando el menoscabo, que de dichas casas resultaba á los tributos, se despoblaron los citados Colegios, por los años de 1580, quedando solo el de Guatemala. El que, en cédula de 9 de Setiembre de 1676, mandó Su Magestad se conserve y fomente y que no se cobre tributo á las indias, que permanecieren en él, sino que antes se les ayude y ampare en todo lo que hubieren menester. Y á mediados de este siglo 18º ó poco despues, concedió la Real piedad á este Beaterio una pension anual de 500 pesos para sus alimentos. En esta forma se mantuvo la enunciada Casa hasta el año de 1771, viviendo en él competente número de indias, con gran recogimiento, pues no salian sino es en comunidad, á oir misa á la Iglesia de Santo Domingo, y en una devota procesion que salía de la parroquia de la Candelaria, iban acompañando á Nuestra Señora y cantando el Miserere. Pero desde el espresado año de 1771, visten el hábito, y observan la regla de la Tercera Orden de Santo Domingo, hacen profesion y guardan clausura. Esta mudanza no agradó á Nuestro Católico Manarca, que en cédula de 22 de Mayo de 1783, manda se reduzca el Beaterio á su primitivo estado de casa de enseñanza: que en adelante ninguna haga profesion: que se señale el número de maestras que se Juzgue conveniente y el de educandas que se puedan admitir: que las indiesitas que se reciban sean de siete á doce años de edad y se conserven en el colegio, hasta la de veinte ó veinte y dos; y que dicho Colegio esté sujeto al Ordinario, aunque los Religiosos Dominicos podrán, como antes, asistirlas en lo espiritual. Han florecido en esta Casa muchas indias, entre la cuales es digna de especial mencion la venerable Fracisca de Santo Domingo, que fué electa Madre de dicha Casa, el año de 1586: Matrona admirable en el ejercicio de todas las virtudes, en estremo penitente y muy favorecida de Dios.

 El segundo Beaterio fué erigido por Doña Maria Gomez, señora de gran virtud. Aunque no se sabe el año de su fundacion, es creíble fuera poco despues del de 1580; pues de 5 de Noviembre de dicho año, es la fecha de la escritura de compra del sitio, en que se estableció. Primero tuvo por Titular á Santa Catarina de Sena, pues el citado año de 1580, aun no habia nacido Santa Rosa de Lima; mas asi que esta gloriosa Americana fué colocada en el Catálogo de los Santos, la tomó por Patrona. En sus principios no tenian mas actos de comunidad, que ir á misa á la Iglesia de Santo Domingo, donde rezaban una parte del Rosario: á las once de la mañana rezaban otra parte en su oratorio y tenian leccion espiritual; y por la noche rezaban la tercera parte y hacian oracion mental. Por los años de 1686, ó poco despues, se estableció el que rezáran el oficio menor. A principios del siglo 18º, habiéndose edificado la casa en forma de Convento, con todas sus oficinas, comenzaron á comer en refectorio. Era tal la religiosidad y virtud con que vivían las beatas de Santa Rosa, á fines del siglo 17º, que merecieron hiciera de ellas los mayores elogios el V. S. de Dios Fr. Antonio Margil, quien solía decir: las Rosas, las Rosas verdaderamente sirven á Dios, y no tiene Guatemala recogimiento como él. Críanse en esta casa algunas niñas de la primera nobleza en esta Ciudad y se les enseñan los oficios propios de su sexo, la doctrina cristiana y todo género de buena crianza. Por los años de 1766, á peticion de las mismas beatas, se les puso clausura, conforme á la constitucion de San Pio V. Y el de 1771, el Provincial de Santo Domingo, bajo cuya direccion habían estado desde su fundacion, las entregó al Ordinario. En el día tiene este beaterio algunas rentas, muy decente Iglesia y Convento capaz, para beatas y algunas educandas. Hay tambien en él escuela, donde aprenden á leer, coser y bordar muchas niñas de las primeras familias de Guatemala. En esta Casa murió, en grande opinion de santidad, por los años de 1691, la Hermana Catarina de Jesus; de cuya invicta paciencia y admirables virtudes, se dá alguna noticia en la vida de Doña Ana Guerra, madre de tan santa hija.

 El tercer beaterio, es el de Betlem. Habiendo el V. Pedro de San José prohibido rigorosamente, el que se admitiesen en su hospital mugeres, por evitar los pecados que de estas mezclas se siguen, discurria solicito Fr. Rodrigo de la Cruz, (que con el empleo, habia heredado la caridad del santo Fundador,) como, sin quebrantar tan acertada determinacion, podrían estenderse las asistencias de los Betlemítas á las pobres mugeres y por lo común mas desvalidas y necesitadas. Cuando asi vacilaba este caritativo Varon, pensando el modo de socorrer á las pobres convalescientes del sexo femenino, el Eterno le allanó el camino y llevó de la mano á la ejecucion de sus santos deseos. Doña Agustina Delgado y su hija Doña Mariana de Jesus, viudas nobles y virtuosas, llamaron á Fr. Rodrigo y le manifestaron los deseos que tenian de dedicarse á la asistencia de los pobres convalecientes y servirles en todo lo que condujese á su salud y regalo. No se podia hacer á este santo hombre propuesta mas plausible: asi, poniendo manos á la obra, alquiló una casilla cerca del hospital, donde comenzaron á ejercer la hospitalidad las citadas Matronas, hacia el año de 1670. Poco despues, dos caballeros piadosos costearon la fabrica de enfermerías y habitacion para las beatas; y de esta suerte quedó concluida la Casa. Con la misma prosperidad, que en lo material, se perfeccionó en lo formal este espiritual edificio; porque, con el buen ejemplo de las espresadas señoras, se animaron otras á abrazar el mismo instituto, de suerte, que á poco tiempo, ya se contaban trece Hermanas en el Beaterio: las que, de su voluntad, se redujeron á perpetua clausura. Vestían dichas Beatas el hábito de la Tercera Orden de San Francisco; pero habiéndose ofrecido algunas desavenencias con el Padre Provincial, se presentó el Hermano Francisco de la Trinidad, Prefecto del Hospital de Betlem, al Ilustrísimo Señor Don Juan de Ortega y Montañez, Obispo de Guatemala, pidiéndole licencia para que las Hermanas de Betlem usasen el mismo hábito que los Hermanos. Accedió gustoso este Principe á la espresada súplica; y atendiendo á la debilidad del sexo, les dispensó el que rezasen los maitines á media noche: única diferencia que se nota entre la vida de las Beatas y de la de los Betlemitas. Para que el citado establecimiento tuviese firmeza, alcanzó el zeloso Fr. Rodrigo, de N. S. Padre Clemente X, breve de confirmacion: con lo que quedó esta obra enteramente perfeccionada. Por mas de 110 años permanecieron las fervorosas Betlemitas sirviendo á las enfermas y buscando con la labor de sus manos lo que necesitaban para su subsistencia; mas reflexionando que el atender á sus necesidades temporales, les habia de causar alguna distraccion en el servicio de Dios y de las pobres, se acordó que las que tomasen el hábito en lo sucesivo, diesen dote para su mantencion; y asi se practica hasta el dia. Ultimamente, para ajustarse mas al instituto, el año de 1781 abrieron escuela pública, en que enseñan á leer y coser á las personas de su sexo. Sin embargo de ser tan patentes las utilidades de este instituto, no se ha propagado, como correspondía; pues en cerca de un siglo no hubo mas Casa de él, que la de Guatemala; y despues no se ha fundado otra que la de Méjico. Y aunque en muchos lugares del Perú, tienen los Bellemitas hospitales de mugeres, éstos estan enteramente separados de los Conventos y son servidos por personas seculares, del mismo sexo, bajo la direccion de un Religioso anciano y con asistencia de un Capellan; precisas condiciones con que aprobó dichos establecimientos, el Señor Benedicto XIII, en su Constitucion de 13 de Setiembre de 1728.

 Trátase de fundar en Guatemala otro Beaterio de la Tercera Orden de San Francisco, cuyas beatas han de ser mulatas, y á mas de la regla de dicha Orden deben observar, por disposicion del fundador, todos los viernes del año, el mismo silencio y recogimiento que guardan los otros monasterios el viernes Santo; y tambien estarán obligadas á velar delante del Santísimo Sacramento, los citados viernes de todo el año, desde las cinco de la tarde del jueves, hasta las tres de la tarde del viernes.

 El Colegio de la Presentacion de Nuestra Señora, fué el primer asilo que tuvo en Guatemala el devoto sexo. Fundóse á solicitud del Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin, primer Obispo de esta Diócesis. Este zeloso Pastor, viendo las muchas doncellas pobres, que habia en esta Ciudad y que algunas de ellas no podían colocarse en el estado conyugal por falta de dote, y otras por no inclinarse á dicho estado, hizo patente al Rey la necesidad que tenia esta Metrópoli de un recogimiento para educacion de niñas. Su Magestad, en cédula de 17 de Abril de 1553, pidió se le informase sobre el asunto; y de resulta de los informes que se le hicieron, dió providencia para que se edificase el espresado Colegio, señalando efectos para ello, como se verificó; y en él se recogieron muchas niñas, bajo el gobierno de dos señoras prudentes y caritativas, siendo esta Casa de grande utilidad y como un almácigo, de donde se trasplantan á otros estados frondosos pimpollos. El Señor Obispo Don Fr. Juan Ramírez, dejó una Capellanía de 1,000 tostones para dicho Colegio, y otras personas piadosas hicieron algunas mandas, con lo que se fueron adelantando sus rentas. Entre éstas son dignos de especial mencion los generosos y piadosos Caballeros Don Francisco de Santiago, Juan de Cueto y Cristóbal de Solis, que fincaron 35000 tostones para sustento de las niñas, que se recogen en él. Las Constituciones que se formaron para el régimen de esta Casa, merecieron la Real confirmacion en cédula de 7 de Octubre de 1592. Mas cuando estaba mas floreciente tan útil establecimiento, fué reducido á cenizas por un incendio, el año de 1635. Volvióse á levantar la Casa; pero habiendo la justicia depositado en ella algunas mugeres de mala vida, insensiblemente se convirtió en clusura de penitentes, el que era seminario de inocentes. En esta forma se hallaba á fines del siglo 17º. En el siguiente ha vuelto á su antiguo destino y sus rentas se han aumentado; y á mas de las jóvenes, que viven recogidas en él, ocurren muchas niñas á aprender la doctrina cristiana, leer, escribir, coser y demas oficios mugeriles, que les enseñan con esmero y caridad en este Colegio.

 No pudiéndose ya admitir educandas en los dos Conventos del Orden de la Concepcion de Nuestra Señora; y por otro lado no siendo suficientes los beaterios y el Colegio de la Presentacion, para las muchas niñas que deseaban recogerse, se fundó otro Colegio el año de 1796, en el Convento que desocuparon las Religiosas de Santa Clara; y por haberse hecho dicha fundacion el dia 2 de Julio, se intituló esta Casa de la Visitacion de Nuestra Señora.





CAPITULO 8.º
De las Terceras Ordenes y Cofradías que hay en Guatemala.


 Aunque por lo comun, siempre se ven en esta Ciudad personas que vistan hábito de las Ordenes terceras de Santo Domingo, San Agustín y Nuestra Señora de la Merced; pero solo las de San Francisco y Nuestra Señora del Carmen han tenido suficiente número de individuos, para formar comunidad. La de San Francisco tuvo principio por los años de 1613; y no habiéndose fundado la citada Tercera Orden en Méjico, Puebla de los Angeles y Zacatecas hasta el año siguiente, hay motivo de creer, que la mas antigua del continente Americano fué la de Guatemala. El primer Tercero, fué D. Bartolomé Martínez del Anillo, quien tomó el hábito el día 14 de Diciembre de 1613 y profesó el 21 del mismo mes de 1614. Acto que se hizo con la mayor solemnidad, asistiendo á él toda la Comunidad de San Francisco y gran concurso de gentes de todas clases. El año de 1615, se comenzó á dar el habito de este Orden á las mugeres, siendo la primera que lo vistió Doña Inés de Calderón, Señora de las familias mas distinguidas de esta Ciudad. Y el de 1617 se hizo la primera eleccion, en que fué hecho Hermano mayor, Ministro de la Tercera Orden, el Hermano Bartolomé Martínez del Anillo. Por este tiempo se elegían cada año los oficiales de la Tercera Orden: en el dia es vitalicio el empleo de Ministro y por lo regular lo obtiene alguna persona del Clero secular, no desdeñándose de servirlo los primeros sugetos de él. Tenía este Venerable Cuerpo, en la Iglesia de San Francisco de la Antigua Guatemala, una muy decente Capilla, donde celebraba sus funciones. En la Nueva Ciudad la tiene tan hermosa y capaz, que actualmente está sirviendo de Iglesia á la Religion de San Francisco. Habiéndose ofrecido algunas dudas en la Curia Eclesiástica, sobre las facultades con que se fundó dicha Tercera Orden; ésta, para quitar todo escrúpulo, ocurrió á la Silla Apostólica, solicitando las licencias necesarias, para revalidar su fundacion; y con ellas, el Señor Provisor, de acuerdo con el Padre Provincial de San Francisco, instituyó y fundó de nuevo la citada Tercera Orden, el año de 1776.

 La Tercera Orden de Nuestra Señora del Carmen, se estableció en esta Metrópoli, por los años de 1741. Pues aunque desde el año de 1726, en 26 de Febrero, espidió patente el R. P. Provincial de Carmelitas de Méjico Fr. Martin de la Madre de Dios, en que concedió facultad al Prioste de la Cofradía del Santo Escapulario de Guatemala, para fundar Tercera Orden y en virtud de ella se dió el habito á algunas personas; mas no se formalizó dicha ereccion hasta el espresado año de 1741, en que habiendo ya competente número de Hermanos, el Padre Prioste Don Manuel de Pineda y Morga ocurrió al Señor Obispo de esta Diócesis, Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa, suplicándole hiciese la citada fundacion: y su Ilustrísima, habiendo precedido todas las formalidades que por derecho se requieren, en auto de 18 de Mayo de 1741, erigió y fundó dicha Tercera Orden de Nuestra Señora del Carmen, manijando se ocurriese al Padre Provincial de Carmelitas por la confirmacion de la espresada fundacion. Era por este tiempo Vicario Provincial el R. P. Fr. José de San Miguel, quien espidió patente en 3 de Octubre del mismo año, aprobando y ratificando todo lo hecho. Esta Venerable Comunidad, á mas de las funciones y ejercicios espirituales que hace en su Iglesia, ha acostumbrado desde su fundacion salir en todas las procesiones generales, lo que no ha hecho la de San Francisco. Intentó ésta el año de 1777 asistir á la procesion del Córpus de la Santa Iglesia Catedral, en lugar preferente á aquella; mas habiendo probado la del Carmen la posesion, en que estaba de salir en semejantes actos, inmediata á las Comunidades Religiosas, ganó sentencia favorable en el Juzgado eclesiástico.

 Pasan de treinta las Cofradías, que hay en las Iglesias de la Ciudad de Guatemala; pero no intentamos dar razon, si no es de las mas famosas. La primera, de que se tiene noticia, es la de la Inmaculada Concepcion de Nuestra Señora. De ella se hace mencion en los Cabildos que tuvo el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad en 27 de Noviembre 1527, en 9 de Noviembre de 1530 y 4 de Mayo de 1534. No sabemos si dicha Hermandad, se trasladó de la Ciudad Vieja, á la Antigua Guatemala; lo cierto es que, en la Iglesia Parroquial de la primera, y en la de San Francisco de la segunda, ha habido Cofradía con el espresado tílulo. A esta última concedió varias indulgencias Nuestro Santísimo Padre, Paulo V. Y estando casi extinguida con la ruina de la Antigua Guatemala, se ha establecido en la Nueva, el año de 1801.

 Siguiendo el orden cronológico, la segunda Cofradía es la de la Santa Vera-Cruz. Se fundó en la Ciudad Vieja, el dia 9 de Marzo de 1533; y habiéndose trasladado á la Antigua Guatemala, se radicó en la Iglesia de San Francisco, donde el año de 1552 les dieron á los Hermanos para sus funciones la Capilla del lado derecho del crucero y una sala para sus juntas. A esta Cofradía concedió Nuestro Santísimo Padre Urbano VIII, muchas indulgencias, por bula de 10 de Noviembre de 1637. Es patrón de ella el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, y como tal, elige oficiales que le sirvan cada año.

 La tercera, es la de Nuestra Señora del Rosario, que se fundó á 1º de Noviembre de 1559. Este dia subió al púlpito de su Catedral el Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin y exhortando al pueblo á la devocion del Santísimo Rosario, dijo seria conveniente se erigiese, en la Iglesia de Santo Domingo, Confraternidad del Rosario, como la había en muchos Conventos de la Orden, para que asi se estendiese tan santa devocion y los fieles ganasen las grandes indulgencias que están concedidas á los que la frecuentan, y que desde luego su Señoría se declaraba por Cofrade. Desde este dia comenzó á tomar incremento la espresada devocion del Rosario y la Cofradía fué aumentándose, de suerte que en el dia se puede decir es la mas floreciente que tiene Guatemala. El año de 1595, espidió bula el P. Clemente VIII, en que agrega la Capilla del Rosario de esta Ciudad á la Iglesia de San Juan de Letran de Roma, comunicándole todas las gracias é indulgencias que están concedidas á dicha Iglesia. Al principio solo se admitían en la citada Cofradía españoles; y habia otras dos, una para indios y otra para morenos: al presente se han reunido todas tres y se reciben indiferentemente gentes de todas castas.

 La de Nuestra Señora de la Merced [22] se erigió el año de 1585, con licencia del Ilustrísimo Señor Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova, dada en 24 de Mayo de dicho año. Esta Cofradía se hallaba en gran decadencia por los años de 1800, pues las Constituciones se habían perdido y los oficiales de ella habían muerto; mas el Padre Provincial la ha restablecido, haciendo nuevas Constituciones, que aprobó el Ordinario, por auto de 1º de Setiembre de 1800; y eligiendo oficiales, todos de las primeras familias de esta Ciudad, los que se posesionaron de sus empleos el 24 de Setiembre del espresado año, y asistieron en forma de Cofradía á la fiesta de Nuestra Señora.

 Habiendo N. S. P. Sixto V fundado, el año de 1585 la Archicofradía del Cordon, en la Ciudad de Asis, dió facultad á los Prelados Generales del Orden de San Francisco para erigirla en otras partes. Estos espidieron patentes comunicando dicha facultad á los Prelados locales, y en virtud de ella, el R. P. Provincial Fr. Antonio Tineo, la fundó en la Iglesia de San Francisco de Guatemala, el año de 1590; pero habiéndose establecido despues la Tercera Orden, cesó la citada Archicofradía.

 La Cofradía del Santo Escapulario de Nuestra Señora del Cármen, una de las mas célebres que hay en la Santa Iglesia y de las de mas aclamacion que tiene este Reino, fué erigida el dia 3 de Setiembre de 1634, por el Ilustrísimo Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, en el altar de Santa Teresa, de la Santa Iglesia Catedral de esta Ciudad, a peticion del Señor Maestre-Escuela Don Francisco Muñoz y Luna, quien exhibió una patente del P. Provincial de Carmelitas de Méjico, en que le conferia facultad para dar escapularios. Por órden del espresado Señor Obispo, se juntaron el Señor Muñoz, Prioste, y los demás Hermanos el 15 del mismo mes y compusieron las Constituciones para el buen régimen de la Cofradía, que fueron aprobadas por Su Ilustrísima el 20 de Noviembre de 1634. Cuatro años despues se trasladó esta Confraternidad á una ermita que edificaron los Cofrades. Habiendo ocurrido algunas dudas, sobre la fundacion de dicha Cofradía, el P. Provincial Fr. Bartolomé del Espíritu Santo, por patente de 17 de Enero de 1694, dió facultad el Padre Prioste de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Don Pedro de la Cabada, para que hiciese de nuevo la espresada fundacion.

 La Venerable Congregacion de San Pedro, es sin duda la Hermandad mas respetable de esta Metrópoli, asi porque su Abad es regularmente el Señor Arzobispo, como porque sus congregantes son, ó personas eclesiásticas, ó sugetos de la primera nobleza de ella. Fundóla el Venerable Dean y Cabildo, sede vacante, de esta Santa Iglesia, el 6 de Noviembre de 1654. Fué confirmada por N. S. P. Alejandro VII, á 8 de Enero de 1656; y el de 1659, concedió el mismo S. Pontífice, que pudieran admitirse en ella seculares nobles, pues en su institucion era solo para eclesiásticos.

 La Archicofradía del Santísimo Sacramento fué erigida en la Santa Iglesia Catedral de Guatemala, por el Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan de Santo Matia Saenz Mañosca, el año de 1669. Esta fundacion se hizo con la solemnidad que ninguna otra, pues en primer lugar, la erigió con todas las formalidades de derecho, en auto de 18 de Enero de dicho año, (declarándola, por el mismo hecho, unida y agregada á la Archicofradía del Santísimo Sacramento de Santa Maria de la Minerva de Roma, conforme á la Constitucion general de Paulo III, de 30 de Noviembre de 1539.) En segundo lugar, la publicó por una carta Pastoral, que espidió exhortando á los fieles á adscribirse en ella. Y por último, hizo leer las 26 Constituciones que el mismo Señor Obispo compuso para su gobierno, en el púlpito de la Catedral, al tiempo de la Misa Conventual, el viernes infraoctava de Córpus, 21 de Junio del mismo año; asistiendo á este acto el citado Señor Obispo y todo el pueblo. Confirmó la espresada Archicofradía y sus Constituciones N. S. P. Clemente XIII, á 5 de Diciembre de 1759, cuya bula se publicó en esta Ciudad el tercer domingo de Diciembre de 1761. A esta ilustre Confraternidad debe la Ciudad de Guatemala el inestimable beneficio del Jubileo circular, que á solicitud de sus Cofrades concedió por quince años N. S. P. Clemente XII, año de 1733: de cuya gracia comenzó á gozar la citada Ciudad el dia de la fiesta del Córpus, 24 de Junio de 1734; y que, á peticion de los mismos, prorogó por otros quince años, el Señor Benedicto XIV; y por treinta, el Señor Clemente XIII; y últimamente, á esfuerzos de los espresados Archicofrades ha concedido perpetuamente el Sumo Pontífice Pio VI, en Breve de 13 de Abril de 1793. Los oficiales de la citada Archicofradía, gozan por constumbre inmemorial, la prerogativa de salir con sus insignias en la procesion del Córpus y otras, entre el Clero secular.

 El año de 1664, fundó el Venerable Padre Don Bernardino de Ovando, Escuela de Cristo, en la ermita de la Vera-Cruz, á que asistía lo principal del vecindario de esta Ciudad y dicho Padre era el Director, que se intitula Padre Obediencia. Habiéndose despues erigido en la citada Iglesia, Congregacion del Oratorio de San Felipe Neri, ha estado á cuidado de dichos Congregantes la Escuela de Cristo, quienes eligen uno de ellos para Padre Obediencia.

 Por hallarse muy distantes de la espresada ermita, los vecinos del barrio de Santo Domingo, se presentaron algunos de ellos ante el Señor Provisor y Vicario General de este Obispado, pidiéndole se sirviese erigir otra Escuela de Cristo, en el Oratorio llamado de Espinosa. Y dicho Señor Provisor, accediendo á tan cristiana solicitud, en auto de 4 de Enero de 1689, erigió y fundó la citada Escuela de Cristo, y aprobó las Constituciones que se habian formado para su gobierno. Y juntos los Hermanos de la Escuela, en el espresado Oratorio, el dia 11 del mismo mes, en presencia del Señor Provisor, eligieron oficiales para su servicio y por Padre Obediencia al Br. Don Pedro Fernandez de la Cabada. En 30 de Diciembre del mismo año, celebró junta esta Hermandad, en que con licencia del Señor Provisor, se determinó admitir en ella mugeres, con la condicion de que cada una, en su casa, haga los mismos ejercicios que los hombres practican en el Oratorio; y se formaron las Constituciones convenientes para el régimen de las Hermanas. Y poco despues se estendió esta providencia á las monjas, como aparece por la eleccion del año de 1690, en que se eligieron oficiales para hombres, para mugeres y para monjas. El año de 1691, ya se celebró la eleccion de oficios en la Iglesia de Nuestra Señora del Cármen; y en ella permanece la Escuela hasta el dia de hoy. Según sus Constituciones, debe esta Escuela hacer eleccion de oficiales cada año, dia de San Felipe Neri, á quien tomó por Patron, y consta que asi se practicó desde el año de 1689, hasta el de 1722; pero al presente es H.o Obediencia, el Prioste de la citada Iglesia de Ntra. Señora del Cármen.

 Es célebre en esta Ciudad la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro. Erigióla en la Santa Iglesia Catedral, el Ilustrísimo Señor Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa, el dia 8 de Mayo de 1741, á peticion de los principales sugetos, asi eclesiásticos como seculares del vecindario de Guatemala, y aprobó las ocho Constituciones que habian compuesto para su régimen. Pero despues de haberse fundado con tanto aplauso dicha Hermandad, no se volvió á hacer eleccion de oficios, ni ningun otro acto de los que ejercen semejantes Confraternidades. Hallábase casi extinguida el año de 1763, y para evitar su total ruina, el Capellan y Administrador de las rentas de dicha Imágen, se presentó ante el Señor Provisor, esponiéndole el estado en que se hallaba la citada Cofradía y pidiéndole señalase dia para hacer eleccion de oficiales que la sirviesen. En atencion á esta súplica, el espresado Señor Provisor, en auto de 27 de Setiembre de 1763, señaló dia para la eleccion y fueron admitidos por Hermanos muchas personas devotas, que restablecieron la Cofradía, aumentaron sus Constituciones, y ocurrieron á la Silla Apostólica por su confirmacion. Ocupaba por este tiempo la Silla de San Pedro N. S. P. Clemente XIII, el que en bula de 14 de Febrero de 1765, confirmó la citada Confraternidad y sus Constituciones: la declaró Cofradía Primaria, dando facultad á los Cofrades, para que puedan agregar á ella otras Cofradías en toda la Diócesis de Guatemala; y le concedió muchas indulgencias.




CAPITULO 9.º
De las Parroquias y Ermitas de esta Ciudad.

 La primera Parroquia que tuvo Guatemala, fué la de Santiago; pues á pocos dias de su fundacion, nombró Don Pedro de Alvarado al Padre Juan Godinez, Capellan del ejército, por Cura de la nueva Ciudad de Santiago. El 5 de Junio de 1530, el citado Don Pedro de Alvarado, hecho por Su Magestad Adelantado, Gobernador y Capitan General del Reino de Guatemala, con la misma autoridad con que habia dado el curato al Padre Juan Godinez, se lo quitó; y puso en su lugar al Licenciado Don Francisco Marroquin. Dicho Licenciado ocurrió al Señor Obispo de Méjico dándole cuenta de lo hecho, el que de nuevo lo nombró para el tal Curato y le dió por compañero al Bachiller Garcia Diaz; y desde este tiempo, ha tenido dos Curas la Iglesia de Santiago. Despues fué erigida en Catedral y ha tenido las mutaciones de que se habló en el capítulo 3º. Últimamente, habiéndose trasladado la Catedral á la Nueva Guatemala, el 22 de Noviembre de 1779, pasó al mismo sitio la Parroquia, el 25 de Mayo de 1780.

 La segunda Parroquia, es la de San Sebastian. Habiendo aflijido á esta Capital, por los años de 1565 horribles temblores, acordó el Noble y Cristiano Ayuntamiento de esta Ciudad tomar un Santo por tutelar, para que la defendiese de tan terrible azote, que habia arruinado la Ciudad Vieja y se temia destruyese la nueva. No pudiendo convenirse los vocales en la eleccion, ocurrieron á la suerte, que cayó en el Glorioso Mártir San Sebastian. Recibiéronlo los vecinos como Protector que les habia señalado el Cielo. Trataron de edificarle ermita en la subida del cerro llamado de San Felipe: los dos Cabildos hicieron voto de hacerle fiesta todos los años, yendo en procesion desde la Catedral, á que tambien asisten las Comunidades Religiosas. Mas como la espresada capilla estaba distante de la Ciudad y la subida era áspera, no se frecuentaba como debía; por lo que, con acuerdo de los Sres. Obispo y Presidente, se determinó trasladarla al lugar donde permanece hasta el presente en la Antigua Guatemala, como consta por el Cabildo de 29 de Enero de 1580. Esta ermita se estrenó el año de 1582, y pocos años despues la erigió en parroquia el Ilustrísimo Señor Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova. El año de 1689 se arruinó la citada Iglesia por un fuerte terremoto; pero en breve se reedificó y se estrenó el 18 de Enero de 1692. El de 1780 se trasladó esta parroquia a la Nueva Guatemala, quedando en la Antigua otra con el mismo titulo.[23]

 La tercera parroquia, se erigió en la ermita de Ntra. Señora de los Remedios, que es la Iglesia mas antigua que tuvo esta capital, despues de la de Santiago; pues en el Cabildo de 22 de Noviembre de 1527, en que se asentó la Ciudad en el lugar de Tzacualpa, se manda señalar sitio para un adoratorio, que se debia intitular Nuestra Señora de los Remedios: lo que se ejecutó en Cabildo de 20 de Julio de 1530. Esta capilla se trasladó á la Antigua Guatemala y el año de 1575 la reedificó Baltazar Esteves, cubierta de teja, que antes era de paja. El Rey nuestro Señor encargó el fomento de la citada ermita, al Presidente de esta Real Audiencia, en cédula de 20 de Julio de 1587; y en otra de 29 de Mayo de 1594, ordena se procure erigir en parroquia. El Señor Obispo Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova, hizo algunos reparos en su fábrica y le profesaba tal devocion, que solía vivir en este Santuario, y en él le asaltó la última enfermedad, el año de 1598. El Señor Don Fr. Juan Zapata, por los años de 1625, puso la espresada Iglesia a cuidado de los Religiosos Agustinos, trasladando á este sitio su Convento; pero Su Magestad no vino en aprobarlo, porque su real voluntad era se hiciese parroquia. Lo que por último ejecutó el Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, Obispo de Guatemala, por el mes de Mayo de 1641, llevando en procesion, á que asistieron la Real Audiencia, ambos Cabildos, el Clero y Religiones, al Santísimo Sacramento desde la Catedral á la nueva parroquia. Ésta se trasladó á la Nueva Guatemala, por Mayo de 1784: quedando en Antigua, otra con el mismo título, que abraza su antiguo territorio y parte del que tenia la Catedral.

 Hay en esta Metrópoli otra parroquia intitulada Ntra. Señora de la Candelaria, que era ermita de uno de los barrios de la Ciudad de Guatemala, cuya administración estaba a cargo de la Religión de Santo Domingo, desde el tiempo del Señor Marroquin, y tenia en ella un Religioso que ejercia las funciones de Párroco, con subordinacion al Prior del Convento de Santo Domingo. Habiéndose secularizado las Doctrinas de los Regulares el año de 1754, se hizo cabecera de curato la Vicaría de Candelaria; pero su Cura no es Rector, como los de las otras tres parroquias de la Ciudad. El año de 1784 se trasladó este curato á la Nueva Guatemala y se le asignó por territorio, el que antes era del curato llamado de la Ermita, quedando otro con el mismo título en la Antigua Guatemala, al que se agregó parte de la feligresía de la Catedral.

 Las primeras ermitas que tenemos noticia hubo en esta Metrópoli, son la de Nuestra Señora de los Remedios, de que ya hablamos y la de la Vera-Cruz Una y otra se erigieron en la Ciudad Vieja: la segunda parece que se trasladó muy á los principios á la Antigua Guatemala; pues, como asegura el cronista Vazquez, un barrio de indios, que administraba la Religion de San Francisco, tenia capilla con este titulo.

 La ermita de Santa Lucia fué la primera Iglesia de la Antigua Guatemala. Edificóla el Señor Marroquin, el año de 1542, con el designio de que tuviesen donde oir misa los que trabajaban en la fabrica de la nueva Ciudad. El de 43 se puso en ella la Catedral provisionalmente, ínterin se edificaba la formal. Concluida ésta, quedó la capilla de Santa Lucía á cuidado de un Prioste, hasta la ruina de la Antigua Guatemala. No habiendo medios para reedificarla en la Nueva, se agregó á la parroquial de San Sebastian, conforme á la Real disposicion, en que ordena Su Magestad, que las Iglesias filiales de la Ciudad Antigua, se unan á las matrices en la Nueva.

 La ermita de Santa Cruz, es de las mas antiguas de Guatemala; pues ya existia á principios del siglo XVII. Era capilla de un barrio de indios, que administraba la Religión de Santo Domingo: se hizo célebre y frecuentada por una Imágen de Nuestra Señora, que se venera en ella, á quien profesa gran devoción este vecindario. Por los años de 1731 se renovó esta ermita, cuyo estreno se celebró el 13 de Octubre, con grandes fiestas: trájose la citada Imágen de Nuestra Señora desde la Iglesia de Santo Domingo hasta la de Santa Cruz, en procesion, á que asistió el Cabildo secular y Religiones. Habiéndose secularizado las Doctrinas de Regulares, el año de 1754, se hizo la ermita de Santa Cruz filial de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, á la que se agregó en la traslacion á la Nueva Guatemala, y se colocó la citada efigie de Nuestra Señora en uno de los altares de dicha parroquia, el 19 de Octubre de 1785.

 La ermita del Santo Calvario, á quien profesan gran devocion los vecinos de Guatemala, tuvo principio el 19 de Noviembre de 1618. Este dia, el Señor Alcalde Dr. Don Juan Luis de Pereira, por comision del Ayuntamiento de esta Ciudad, habiendo reconocido las estaciones del Via-Crucis, que tenían señaladas con sus números los Hermanos Terceros, en el lugar donde correspondía la XII, les dió posesion del sitio que se juzgó conveniente para la fábrica de la espresada ermita; y en señal de posesion, se colocó en él una Cruz. Aunque desde luego se comenzó á trabajar en la obra del santo Calvario, no se pudo concluir hasta el año de 1655. Arruinóse este templo por los temblores del año de 1717; pero lo reedificó con magnificencia el M. I. Señor Presidente Don Francisco Rodríguez de Rivas, cuyo estreno se celebró el 11 de Febrero de 1720. En la Nueva Guatemala se ha levantado esta Iglesia, siguiendo la misma disposicion que tenia en la Antigua; mas aquí ha logrado la ventaja de estar sentada sobre cierta colina, á que se sube por una hermosa gradería, circunstancia que le dá un aire magestuoso y la hace mas semejante al Monte Calvario. Se bendijo el espresado templo á 20 de Febrero de 1787 y se concluyó enteramente su fábrica el de 89. Las estaciones del Via-Crucis, primero se señalaron con una cruz de madera: despues se pusieron lienzos, que representaban el paso, embutidos en la pared: el año de 1691 se estrenaron doce capillas muy decentes, para las doce estaciones: lo mismo se ha procurado hacer en la Nueva Guatemala, y en año de 1800, están ya concluidas las capillas y se ha aumentado otra, que representa el paso de la Soledad de Nuestra Señora.

 Tiene esta Metrópoli dos Iglesias con el título de Nuestra Señora del Cármen, que para distinguirlas llaman á la una el Cármen alto y a la otra el bajo. La primera fué fundada por Juan Corz Genoves, cuya historia, segun consta de dos informaciones recibidas en el valle de la ermita, por los años de 1754 y 1762. es de esta manera. Pasó el referido Juan Corz por la ciudad de Avila, de vuelta de la visita de los lugares Santos, con designio de venirse á establecer al Reino de Guatemala: sabido ésto por las Religiosas de Santa Teresa, que había muerto poco tiempo antes, suplicaron al citado Genoves se hiciese cargo de conducir al espresado Reino una Imágen de Nuestra Señora, que su santa Madre habia dejado con ese destino. El buen hombre, con mucho gusto se encargó de la conducion de la Imágen; y Negado que fué a estos países, deseando hacer vida eremítica, fijó su residencia en un barranco, que dista cosa de seis cuadras del pueblo de la Ermita, donde todavía se vé el nicho, ó cueva donde colocó la Imágen, y la que eligió para su habitacion. Comenzaron los vecinos de este Valle á visitar la sagrada efigie, ocurriendo en sus necesidades a implorar el auxilio de la Reina del Cielo; y deseando colocarla en un lugar decente, propusieron su pensamiento al ermitaño, ofreciéndole levantar una capilla para el efecto. Convino el Genoves con la propuesta, y de acuerdo con el vecindario de este valle, se determinó edificar la ermita en el lugar donde hoy existe: dentro de breve tiempo se levantó un cajon de cal y canto, donde colocaron la Imágen, con grande gozo y alegría: frecuentando el vecindario la ermita y velando á la Divina Señora noche y dia. Era Obispo de Guatemala por este tiempo el Señor Don Fr. Juan Cabezas, quien concedió licencia para que se celebrase en la capilla el santo Sacrificio de la Misa. Algun tiempo despues acaeció un incendio que abrasó este valle y tambien la ermita del Cármen: depositóse la Imágen bajo una ramada, donde permaneció, hasta que a solicitud del ermitaño y vecindario se logró cubrir la capilla de teja y se celebró su dedicacion con gran pompa y alegría, el año de 1620. Concluida esta función, el humilde Juan Corz, huyendo, según parece, las estimaciones que su virtud le habia merecido, se despareció; de modo que no fué posible encontrarle. Desde este tiempo han cuidado de la Iglesia y de la Imágen los vecinos de este valle; y para promover el culto de Nuestra Señora, fundaron una Cofradía, cuyos Cofrades la han celebrado hasta el dia con el mayor esmero. El año de 1730 fué electo Mayordomo de dicha Cofradía D. Juan José Morales, natural del pueblo de Pinula, quien viendo que las maderas de la Iglesia del Carmen estaban muy viejas y picadas, como que tenian mas de cíen años, intentó reedificar dicha Iglesia y logró efectuar sus designios, construyendo, á costa de inmensos trabajos, un templo de medio canon, como se vé en el dia de hoy.

 La segunda fué erigida por los Cofrades del Santo Escapulario. El Ilustrísimo Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, en auto de 9 de Abril de 1638, y el Señor Vice-Patrono Don Alvaro de Quiñonez Osorio, en 10 del mismo mes, concedieron licencia a los citados Cofrades, para que edificasen una ermita, con el título de Nuestra Señora del Carmen. Éstos emprendieron la obra con tal tezon y empeño, que en menos de dos meses estaba concluida la capilla, de suerte que el 10 de Junio la bendijo el mismo Señor Obispo y dió licencia para que se pasase á ella la Cofradía del Santo Escapulario, que cuatro años antes se habia fundado en la Catedral. Por los años de 1686 se renovó esta ermita y se celebró el estreno el dia 12 de Abril, trayendo en procesion la Imágen de Nuestra Señora, desde la Iglesia de Carmelitas Descalzas. Y por los de 1728 se estrenó otra, mucho mas capaz que las antecedentes, suntuosamente adornada. En la Nueva Guatemala se dió á la Tercera Orden y Cofradía de Nuestra Señora del Cármen la Iglesia del Cármen alto; y se colocó en ella la Imágen de Nuestra Señora, el año de 1780. Pero habiendo mostrado la esperiencia que dicha ermita estaba estraviada y que por esto no podían los Terceros y demas personas devotas, dar asistencia á los ejercicios espirituales que se acostumbra hacer en la citada Iglesia, el 23 de Julio de 1785, se trasladó a una capilla provisional, donde se halla al presente, ínterin se acaba la formal.[24]

 La ermita y hospital de San Lázaro, se fundaron en Guatemala el año de 1638. Viendo el Señor Don Alvaro de Quiñonez y Osorio, Marques de Lorenzana, Presidente de esta Real Audiencia, que andaban por la Ciudad algunos enfermos lazarinos, con peligro de contagiar al vecindario, determinó que, como había en las mas de las Ciudades de España un hospital para curar dichos enfermos, separado de las poblaciones, asi se estableciese en esta capital. Y de acuerdo con la Real Audiencia, se trató de edificarlo entre los pueblos de San Andres y San Bartolomé, un cuarto de legua al poniente de la Ciudad. Y el mencionado Señor Presidente encargó su administracion y servicio, á los Religiosos de San Juan de Dios, los que tomaron posesion de él, á 3 de Febrero de 1640, siendo Prior del Convento de Guatemala y Vicario Provincial el R. P. Fr. Carlos Cívico de la Cerda. No solo aprobó Su Magestad este establecimiento, sino que por cédula del año de 1639, le hizo merced de 4,000 ducados. Habiéndose arruinado este hospital y ermita por los temblores de 29 de Setiembre de 1717, en Cabildo de 17 de Febrero de 1719, se presentó el R. P. Fr. Agustín de Sotomayor, Prior del Convento de Guatemala, pidiendo se le diese agua, para la reedificacion del espresado hospital, por el peligro que habia, de que se contagiasen los enfermos del hospital de Santiago, si se recibían en él los lazarinos. Y aunque se les concedió su solicitud, en Cabildo de 3 de Marzo del mismo año, mas la construccion del hospital no tuvo efecto, y la Imágen de San Lázaro, que es escelente, se mantuvo en una capilla de la Catedral, donde se depositó por motivo de la referida ruina, hasta el año de 1734, en que, viendo que ya iban 17 años y no se podía levantar dicha ermita, se determinó que la capilla que se habia comenzado á edificar con el titulo de Nuestra Señora de Guadalupe y se hallaba suspensa su fábrica, por falta de licencia del Rey, se concluyese para San Lázaro y se colocase juntamente con la Imágen de este Santo, la de Nuestra Señora de Guadalupe. Asi se ejecutó, y el dia 3 de abril de 1734 se llevó en procesion desde la Catedral, hasta dicha ermita, la efigie del citado Santo: funcion a que asistieron la Real Audiencia, ambos Cabildos y el Clero secular y regular. Desde este tiempo estuvo la espresada ermita y hospital á cargo de un Prioste, que se elegía del Clero. Sirviendo este empleo el Br. Don Miguel de Pedroza, derribó la Iglesia, porque amenazaba ruina; y comenzó á fabricarla de nuevo. Pero antes que se concluyese, acaeció la ruina de la Antigua Guatemala del año de 1773, con la que se extinguió ermita y hospital. En la Nueva Guatemala, se ha colocado la espresada Imágen de San Lázaro en un altar dedicado al mismo Santo, en la Iglesia de Señor San José.

 Tenia tambien esta Metrópoli Iglesia del Apóstol San Pedro, contigua á su hospital. Aunque desde el año de 1654, trataba con calor el Cabildo, Sede vacante, de la fábrica de dicha Iglesia y hospital; no tuvo efecto, hasta que llego el Ilustrísimo Señor Don Fr. Payo de Rivera. Este Prelado bendijo la primera piedra, para la espresada Iglesia de San Pedro, la que se estrenó el dia 2 de Diciembre de 1663; y el mismo dia se trasladó á ella la Catedral, porque amenazaba ruina la vieja. Pasóse el Santísimo Sacramento y las Imágenes del Santo Cristo y Ntra. Señora del Socorro en procesión, á que asistió el Clero, Religiones y Real Audiencia. Sirvió esta Iglesia de Catedral, hasta el 6 de Noviembre 1680, que se estrenó la nueva. Habiéndose arruinado con los temblores del año de 1773 y agregádose el hospital al de San Juan de Dios, se colocó la Imágen de San Pedro, que se veneraba en ella, en la ermita de Señor San José de la Nueva Guatemala.

 La ermita ú oratorio de Nuestra Señora del Patrocinio, lo fundó el Padre Don Antonio Espinoza de los Monteros, el año de 1666, con licencia del Ilustrísimo Señor Don Fr. Payo de Rivera. Cuya fundacion confirmó N. M. S. P. Alejandro VII. Y la Santidad de Clemente X le concedió muchas gracias y prerogativas. En virtud de las bulas de los espresados Sumos Pontífices, el Ilustrímo Señor Don Juan de Ortega y Montañez declaró el referido oratorio por Iglesia pública y dió licencia para que se pusiesen campanas. El citado Padre Espinoza fundó Capellanías, para que ningun dia faltase misa en el oratorio: para cuyo efecto, fincó 36,000 pesos y nombró por Patronos al Ilustrísimo Señor Obispo y Venerable Cabildo de esta Santa Iglesia, quienes aceptaron el Patronato, á 26 de Agosto de 1670, ante Ignacio de Agreda. Escribano Real. El mismo Padre Espinoza solicitó se erigiese una Cofradía, para promover los cultos de Nuestra Señora; y de órden del Ilustrísimo Señor Don Juan de Ortega y Montañez se formaron las ordenanzas y se instituyó la enunciada Cofradía el año de 1678. Era servida esta capilla por un Prioste, que se elegía del Clero. Aunque esta fué una de las cuatro Iglesias filiales que concedió Su Magestad se edificaran en la Nueva Guatemala, no habiendo fondos para hacerlo, se levantó una capilla, contigua á la Iglesia de Señor San José, donde se colocó la Imágen de Nuestra Señora del Patrocinio.

 Las ermitas del Espíritu Santo, Santiago, San Gerónimo, San Anton, Santa Ana, eran capillas de otros tantos barrios, cuya historia no ofrece cosa notable. Las Iglesias de que hasta aqui hemos tratado, son de las que se hace mencion en papeles de fines del siglo XVII: lo que nos persuade que las demas ermitas que habia en Guatemala, y de que vamos á hablar, no tuvieron principio hasta este siglo VIII.

 Tres ermitas había en esta capital con el título de Nuestra Señora de los Dolores y todas tres curiosamente adornadas. La primera llaman Nuestra Señora de los Dolores del Cerro, por estar situada en el declive de un cerro. Es capilla de un pueblecito que pertenece á la feligresía de la Candelaria. El principio de la referida ermita fué esta manera: observóse una hermosa luz, que subía y bajaba, en el mismo sitio, donde despues se edificó la espresada capilla. Habiéndose reconocido el lugar donde se vio la luz, no se encontró en él otra cosa, que un trozo de cedro: llevóselo á su casa un indio llamado Silvestre de Paz, y la noche siguiente, se repitió el prodigio, despidiendo resplandores el referido trozo. Este portento movió al citado Silvestre á mandar hacer con el trozo, una Imágen de Nuestra Señora de los Dolores, la que colocada en la casa de Silvestre, se concilió tal devocion, que muchas personas concurrían á venerarla y la sacaban en procesion los miércoles por la noche. Siendo corta la casa de Silvestre para la gente que concurría, de acuerdo con su Padre Cura, determinó edificar una ermita, para que se espusiese el enunciado simulacro á la veneracion de los fieles. Obtenida la licencia del Superior Gobierno y del Ordinario, con las limosnas de los devotos, en breve tiempo se levantó una capilla, donde se colocó la milagrosa Imágen de Nuestra Señora, el domingo despues de la Epifanía, del año de 1703. Motivo por que hasta el presente se celebra dicho dia, la fiesta principal de la ermita. Pareciendo ésta todavía pequeña, por los años de 1710, emprendió la fábrica de otra mas suntuosa, el Alferez Don Juan de Estrada; y tambien se edificó una casa, donde se alojaban los que iban á cumplir sus votos. La Imágen de Nuestra Señora, de que hemos hablado, es la de mas aclamacion que tiene Guatemala: vienen muchas personas en romería, á este Santuario y son grandes los prodigios que se refieren, obrados en favor de los devotos que ocurren á ella en sus necesidades.[25] El 18 de Mayo de 1784, se trasladó á la Nueva Guatemala, donde fué recibida con repique general y se colocó en el altar mayor de la parroquia de la Candelaria; y el 23 de Marzo de 1799, se estrenó un vistoso camarin, en el espresado altar y se puso en él, con gran solemnidad dicha sagrada efigie.

 La segunda ermita, distinguen con el nombre de Nuestra Señora de los Dolores de abajo, por hallarse en el plano, directamente frontera á la precedente. Fundóla el Padre Don Juan Silvestre Sánchez; y se acabó con la ruina de Guatemala en 1773. La Imágen de Nuestra Sonora, que se veneraba en esta ermita, se ha colocado en la parroquia de la Candelaria de la Antigua Guatemala.

 La tercera, que apellidaban Nuestra Señora de los Dolores del Manchen, estaba en territorio de la parroquia de S. Sebastian. La Imágen de Nuestra Señora, á quien se tributaban cultos en esta capilla, es de las mas hermosas que tiene Guatemala. El 23 de Mayo de 1738, la coronó el Ilustrísimo Señor Don Fr. Antonio López de Guadalupe, Obispo de Comayagua, para cuya funcion se trajo dicha efigie, á la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, y el dia siguiente se llevó en procesion con gran pompa á su ermita: continuóse por tres dias la celebridad y el primero cantó la misa el citado Señor Obispo. En la Nueva Guatemala se ha colocado esta sagrada Imágen en la parroquial de San Sebastian.

 Otra ermita habia en esta Metrópoli, dedicada á la Santísima Trinidad, que llaman del Chaxon: mantúvose sin mudanza en la Antigua Guatemala hasta el año de 1804, en que la mandó estinguir el I. S. D. Luis de Peñalver.

 La de la Cruz del Milagro, se intituló de esta suerte porque en la Cruz que se venera en ella, se admiró á principios de este siglo, el raro prodigio de haber temblado por sí sola: portento que se autenticó por el Juez eclesiástico, sirviendo de testigos del hecho los Prelados de las Religiones. Este milagro escitó en el vecindario de Guatemala el deseo de edificar una ermita en que se colocase la citada Cruz. Delineóse la capilla el 30 de Noviembre de 1731. Habiéndose arruinado dicha ermita el año de 1773, el de 1780 se trasladó la Santa Cruz a la Nueva Guatemala y se puso en la Iglesia el Beaterio de Indias; y el 12 de Setiembre de 95, se trasladó á la Iglesia que dejaron las Religiosas de Santa Clara y se asignó para la Cruz del Milagro, por los Señores Arzobispo y Presidente. Algunos años despues se restituyó esta Sta. Cruz á dicho Beaterio de Indias.[26]

 La ermita de Señor San José tuvo principio hacia el año de 1740, ó poco antes. Cierto zapatero, vecino del barrio que llaman el Tortuguero, concibió el proyecto de edificar una ermita en su barrio. Con este designio solicitó algunas limosnas, con las que levantó una pequeña capilla, en la que colocó la Imágen de Señor San José, que hasta el dia de hoy se venera en ella. Esta efigie, obra del inmortal Alonso de Paz, la tenia cierta Señora en su casa y la dió para que se espusiese á la veneracion pública, en la citada capilla. Mas como esta ermita se fabricó por gente ignorante, no acordaron impetrar licencia del Rey; por lo que de órden de la Córte se mandó cerrar y la estatua del Santo se colocó en la Iglesia de Santa Lucía. Habiéndose reconocido la falta, que la ermita de Señor San José hacía en aquel barrio, se informó sobre ello á Su Magestad, quien concedió licencia para que se edificase. Abrióse la ermita, restituyóse á ella la efigie del referido Santo y se emprendió la fábrica de una Iglesia mas capaz, que por la escasez de medios con que se construyó, no pudo concluirse hasta el año de 1761. Se celebró el estreno, con gran pompa, el 20 de Febrero de 1762. Este dia se llevó de la Catedral á dicha Iglesia en procesion al Santísimo Sacramento y la Imágen de Señor San José: asistió el Clero, las Religiones con sus Patriarcas y los Tribunales; y los tres dias siguientes se celebró la dedicacion, ocupando el primer dia altar y púlpito el Cabildo eclesiástico. El 27 de Marzo de 1780, se trasladó la espresada Imágen á la Nueva Guatemala y se colocó en una capillita provisionalmente, ínterin se edificaba la Iglesia formal. Concluida ésta el año de 1783, se bendijo el 25 de Noviembre y por la tarde se trajo la efigie del Santo, de la Catedral á su nueva ermita en procesion, á que asistieron ambos Cabildos, el Clero y las Religiones con sus Patriarcas.

 Aunque, como vimos arriba, ha muchos años que los vecinos de Guatemala anhelaban tener una Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, y aun se comenzó á edificar en la Antigua Guatemala; mas no tuvieron efecto sus deseos, hasta el año de 1793, en que, conseguida licencia del Rey, á solicitud de los principales Cuerpos de esta Ciudad, se levantó una pequeña ermita, (ínterin se hace otra mayor) que se estrenó el dia 9 de Diciembre, trayendo en procesion desde la Catedral la Imágen de Nuestra Señora, acompañada de los Patriarcas de las Religiones, de todos los Cuerpos eclesiásticos y el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad. Se celebró la ereccion del citado templo los tres dias siguientes. Esta fundacion se ha hecho á diligencias del Br. Don Pablo Jauregui, á quien Su Magestad ha nombrado primer Prioste de dicha ermita.




APÉNDICE AL CAPITULO PRECEDENTE.
De la Coronacion solemne de la Imágen de Señor San José, que se venera en su ermita de esta Ciudad.


 Dió ocasion á esta fertividad un decreto de Nuestro Santísimo Padre Clemente XIII, por el que concede que las efigies de Señor San José se puedan adornar con corona imperial, en atencion á que este Glorioso Santo, es descendiente de la Real estirpe de David y Cabeza de la casa del Rey del Cielo y Esposo de la Reina de los Angeles y de los hombres. Alegando este decreto y la práctica de otras ciudades, compareció ante el Ilustrísimo Señor Arzobispo, el Prioste de la ermita de Señor San José de esta capital, el Br. Don Diego Morga, suplicándole se sirviese dar su licencia, para que se coronase tambien la Imágen del referido Santo, que se venera en la espresada ermita, (que es muy hermosa y escelente escultura.) Accedió gustoso el Prelado á la peticion del Padre Morga, y éste, conseguida su pretension, solicitó limosnas de oro y piedras preciosas, con que se labró una rica corona, que pesa 478 castellanos de oro, esmaltada de esmeraldas y otras piedras preciosas. Se dispuso la funcion para la víspera de la festividad del Patrocinio de Señor San José, de 1789, que este año cayó á 3 de Mayo. Iluminóse la Ciudad las noches de los días 1º y 2 de Mayo: se trajo la efigie de Sr. San José la citada noche del dia primero a la Catedral y se colocó en un suntuoso trono. El dia segundo, por la mañana, se le cantó misa; y á las cuatro de la tarde se comenzaron á tocar las esquilas de la Catedral, á donde concurrió el Señor Arzobispo, los dos Cabildos, el Clero secular, las Religiones, la Nobleza y un inmenso pueblo. A este tiempo ya estaba toda la Iglesia iluminada y revestido de Pontifical el lustrísimo Señor Arzobispo y dos Prebendados de Ministros: descendióse del trono la Imágen del Santo Patriarca, incensóla Su Ilma, y trayendo el Diácono en una fuente de plata la corona, ciñó con ella el Señor Arzobispo la frente de Señor San José. Inmediatamente se dió repique general y se ordenó la procesion, cantando el himno Te Deum laudamos, y otros que asigna el Ritual para las procesiones de accion de gracias. En la citada procesion precedían dos Angeles ricamente vestidos: despues iba la Tercera Orden de Nuestra Señora del Carmen, con la Imágen de Santa Teresa: seguían las Religiones con sus Patriarcas; y últimamente el Clero, que llevaba la coronada Imágen de Señor San José, bajo de palio, cuyas varas sostenía la Nobleza: el Señor Arzobispo hacia de Preste y detrás iba el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad. Dirigióse la procesion para la Iglesia de Señor San José: las calles por donde pasó estaban vistosamente adornadas con colgaduras de seda: se quemaron dos castillos, uno á la mitad de la procesion y otro al llegar á la ermita. El dia tercero, se celebró la enunciada coronacion, con misa cantada y sermon, que predicó el Señor Maestre-Escuela Doctor Don Juan de Dios Juarros y cantó la misa el Señor Provisor y Vicario General, Licenciado Don Ambrosio Llano: asistió el referido Señor Arzobispo Dr. Don Cayetano Francos Monroy, ambos Cabildos y la Nobleza. A imitacion del citado Padre Prioste, fueron coronando en las demas Iglesias á las Imágenes de Señor San José, con cuya ocasion se hicieron muy plausibles funciones.




CAPITULO 10.º
De algunos otros Cuerpos políticos que ilustran á esta Ciudad.

 Hay en Guatemala varios Tribunales y otros Cuerpos políticos, cuya historia, ó se ignora, ó no ofrece cosa digna de notarse. En este capítulo solo hablaremos de aquellos cuya institucion y progresos contienen algunas circonstancias memorables. Entre éstos debe ocupar el primer lugar la Real Casa de Moneda, si queremos seguir el orden de los tiempos. Erigióse en virtud de cédula de S. M. de 20 de Enero de 1731. El 17 de Febrero de 1733 llegaron los sellos y otros instrumentos, que se trajeron de Méjico, para la fábrica de la moneda de oro y fueron recibidos con gran solemnidad. Salieron á encontrarlos al pueblo de Jocotenango la Ciudad y Nobleza: se pusieron los cajones, en que venían los enunciados sellos, en la estufa del Señor Presidente, que traia tiros lardos y su guardia montada ceñía los costados de la estufa: precedíanla las justicias de los pueblos vecinos, con atabales y pendones: seguia el Noble Ayuntamiento y la Nobleza en forlones y al llegar á la plaza mayor, se dió repique general, é hizo salva la artillería: bajó el Señor Presidente con los Oficiales Reales á recibir los cajones, que depositaron en las cajas reales. Igual funcion se hizo el 28 del mismo mes para introducir otros sellos que llegaron dicho dia, con el Br. D. José de Leon, Director de la Casa de Moneda y otros oficiales. El 1º de Marzo se prohibió por bando Ja estraccion de plata. El 4 del mismo, se nombraron los oficiales que faltaban; y el 19 se acuñó la primera moneda, que fueron cinco doblones de á diez y seis. Éstos tenían por un lado el busto del Rey y por orla Philipus V, Dei gratia, Hispaniarum et Indiarum Rex; y por el reverso las armas de los Reyes de España y por orla este mote: Initium Sapientiae est timor Domini. Y asistieron á tan plausible acto los Señores Presidente y Obispo, el Ayuntamiento, los Prelados Regulares y muchos Caballeros; y concluido pasó el Señor Presidente con todo este acompañamiento á la Iglesia Catedral, donde los esperaba el Señor Obispo y su Cabildo y se cantó con gran solemnidad el Te Deum; y habiéndose hecho señal con el cimbalillo, se dió repique general y se hizo salva con la artillería y fusilería. Por la noche se iluminó la Ciudad; y el dia 20 de Abril se publicó por bando, que corriese la nueva moneda. En el espacio de seis años quedó la Casa de Moneda perfectamente acabada, con el mejor arte y buena disposicion, por direccion del Presbítero Don José de Leon. Tuvo de costo 19,000 pesos, que se sacaron del producto de la lava; y en el mismo tiempo quedaron libres á Su Magestad 20,000 pesos. Bendíjose la espresada Casa el 13 de Julio de 1738, por el Ilustrísimo Señor Don Fr. Pedro Pardo, Obispo de Guatemala; y asistieron á esta funcion el Señor Presidente, los Señores Obispos de Comayagua y Nicaragua, el Ayuntamiento, Prelados de las Religiones y la Nobleza. Sirvióse despues de la bendicion un espléndido refresco y el Señor Presidente repartió una porcion de reales, que se bendijo. La solidez de esta fábrica, se esperimentó en la ruina de Guatemala de 1773, pues cuando otros edificios mas recientes se maltrataron, la Casa de Moneda no sufrió daño notable. Pero se hubo de trasladar con la Ciudad al valle de la Virgen, donde se construyó contigua al real palacio, como estaba en la Antigua Guatemala. Gobiérnase esta Casa por las ordenanzas de 1º de Agosto de 1750, referentes á las de Casaya de 1730. Los empleados que tiene en la actualidad, son el Superintendente, que es uno de los Señores Ministros de la Real Audiencia, Contador y Tesorero, que son los Oficiales Reales, el Fiel Director de moneda, dos Ensayadores, un Grabador y otros subalternos. La moneda que mas se labró en los principios fué la cortada, ó macaca; pero siempre se hizo alguna redonda, ó de cordoncillo. La de oro tenia los sellos que dijimos arriba. La de plata presentaba por un lado las armas del Rey y por orla su nombre: por el otro, los dos mundos, bajo una corona y las columnas de Hércules, y por orla este mote: Utraque unum. Mas desde el año de 1771, se empezó á usar del nuevo sello, que en lugar de los mundos y columnas, tiene el busto de Su Magestad y se comenzó á recojer la antigua moneda, que manda nuestro Católico Monarca se extinga, para que de esta suerte, se uniformen todas las Casas de moneda de España y América.

 La Administración general de la Renta de Alcabalas, se nos presenta en segundo lugar. Esta renta estuvo arrendada por mucho tiempo al Ayuntamiento, hasta que el año de 1763 se estableció su Administración de cuenta de Su Magestad, conforme á la instrucción de 20 de Febrero de 1762; y se nombraron Oficiales que la sirviesen. Estos son un Administrador general, un Contador, un Alcaide, dos Vistas y un gran número de oficiales inferiores, que se emplean en el cobro de las Alcabalas y perciben la renta correspondiente á sus oficios. Al mismo tiempo se criaron, por orden del Rey, cuatro Administraciones foráneas, con sus subalternas, en las Ciudades de San Salvador, León, Ciudad Real y Comayagua, con el correspondiente número de sirvientes, que rinden sus cuentas al Administrador general de esta Real Aduana.

 La Dirección de la Renta de Tabacos tuvo principio por los años de 1767, en que se estableció el real estanco de este ramo. Compónese de un Director general, Contador, Tesorero y otros oficiales. Dependen de la de esta Metrópoli las Administraciones de las Ciudades de Granada, San Salvador y Ciudad Real.

 La Contaduría Mayor, se instituyó en esta Ciudad el año de 1771. Pues aunque desde el siglo de la conquista hubo un Contador de cuentas reales, éste no tenia oficiales ni jurisdicción alguna y su oficio se reducía á poner las notas y reparos que encontraba en las cuentas que se le pasaban: dábase traslado de dichas notas al Oficial Real ó Contador, que rendía la cuenta; y oidos sus descargos, dos Señores Ministros de la Real Audiencia determinaban lo conveniente. Mas informado el Rey de la inordenada administración y confusa ordenación de las cuentas de este Reino, (según se esplicó en cédula de 11 de Noviembre de 1769,) determinó se criase una Contaduría Mayor, que sujetó a la instrucción de 14 de Junio de 1769, dispuesta por la Contaduría general de Indias; y nombró por primer Contador Mayor á Don Salvador Domínguez de Salgado. Llegado á esta Ciudad el nuevo Contador, abrió el Tribunal de cuentas por Febrero de 1771 y comenzó á arreglar esta oficina, conforme á la instrucción. Compúsose este Tribunal de un Contador Mayor, cinco Oficiales y un Escribano, que lo es el de Cámara; pero el año de 1800 le agregó Su Magestad un segundo Contador Mayor, con las mismas preeminencias que el primero.

 Administración de Correos. No sabemos quien cuidó del despacho de Correos en esta Ciudad el primer siglo de su existencia. El primer Correo Mayor, de quien tenemos noticia, es Manuel Estevez, Receptor de penas de Cámara, nombrado Correo Mayor por el Señor Presidente Doctor Don Alonso Criado de Castilla, como consta del título de su sucesor, que se halla al fin del libro 10 de Cabildos de esta Ciudad. El segundo, fué Baltazar Pinto de Anveres: éste en Cabildo de 21 de Mayo de 1612, presentó título de Correo Mayor, despachado por el Conde de la Gomera, Presidente de esta Real Audiencia, en 16 de Mayo de 1612. El tercero fué Pedro Crespo Suarez, á quien se le remató el oficio de Correo Mayor, en diez y nueve mil tostones, el año de 1621; y desde este tiempo el referido oficio fué vendible y tuvo anexo Regimiento de esta Ciudad, con voz y voto en Cabildo. El cuarto, fué Don Francisco de Lira y Cárcamo, que en virtud de renuncia que el espresado Suarez hizo en él, obligándose á dar 10,000 pesos á su testamentaría y 10,000 pesos á Su Magestad, fué recibido por Correo Mayor en Cabildo de 12 de Junio de 1646. El quinto, Don José Agustin de Estrada y Aspeitia: fué recibido en Cabildo de 13 de Noviembre de 1682, por renuncia de Don Francisco de Lira. El sesto, Don Pedro Ortiz de Letona, que fué recibido en 9 de Marzo de 1730 y fué el último que sirvió este empleo; pues poco pues de su muerte, por los años de 1708, se crió la Administracion de Correos, en virtud de orden de Su M. conforme al reglamento de postas y correos; y en su consecuencia, se establecieron en esta capital y en las provincias del Reino las estafetas correspondientes. Compónese esta Administracion de un Administrador, Interventor y tres Oficiales.

 El Tribunal del Consulado, se erigió en la Ciudad de Guatemala, el 30 de Abril de 1794, en virtud de Real cédula de 11 de Diciembre de 1793, en que se manda establecer el citado Tribunal en esta Ciudad, ordenando Su Magestad, que en lo que no estuviere determinado en dicha cédula, se gobierne por las Ordenanzas de Bilbao. Y en la misma cédula se nombró por Prior de dicho Consulado al Señor Marques Don Juan Fermin de Ayzinena, por primer Cónsul á Don Manuel José Juarros, por segundo á Don José Antonio Castanedo, y para los demás oficios á otros Caballeros de este vecindario.

 La Real Sociedad Económica de este Reino tuvo principio el año de 1795, en que el Señor Oidor Don Jacobo de Villa-Urrutia, el Señor Doctor Don Antonio García, el R. P. Lector, tres veces jubilado Fr. José Antonio Goicoechea y algunos otros vecinos de esta Ciudad, con permiso del Señor Presidente, comenzaron á celebrar sus juntas, en que con el mayor tezon discurrían sobre los medios de adelantar las artes, fomentar la agricultura, y en una palabra, promover la felicidad pública de todo el Reino. Desde luego se aplicaron los nuevos Socios á introducir los tornos de hilar y á enseñar á las hilanderas á servirse de ellos, y en junta que celebró la enunciada Sociedad, el 4 de Noviembre del mismo año, se premiaron á las que presentaron los mejores hilados. Su Magestad se dignó aprobar esta Sociedad, en cédula de 21 de Octubre de 1795. Animados los Socios con la real aprobacion de su nuevo establecimiento, continuaron sus tareas con mayor empeño. Aplicáronse á promover las siembras de cacao y algodón, ofreciendo premios á los que probasen tener plantados mayor número de estos árboles. Escitaron la emulacion de los tejedores, premiando á los que mas finas gasas y mucelinas presentaron. Para facilitar el adelantamiento de las artes mecánicas, abrieron escuela de Dibujo, el 6 de Marzo de 1797, en que se enseñaban 32 jóvenes, gratis, dando asistencia de las siete á las nueve de le noche, y se premiaba cada mes á los autores de las dos piezas mas perfectas. Para el mismo efecto, se estableció escuela de Matemáticas, cuyas lecciones se comenzaron á dar el 8 de Enero de 1798; y el 27 de Enero de 1800 se abrió sala de Modelo. Para dar mayor estimulo á la emulacion, celebraba este Ilustre Cuerpo, cada semestre, una junta pública, á que asistían las personas mas condecoradas de esta capital: en ella se leia un estracto de las operaciones de la Sociedad, ejecutadas en el espresado semestre: se repartian los premios ofrecidos, á los sugetos que los tenian ganados; y se concluia la funcion con un discurso, que pronunciaba alguno de los Socios, en elogio de la misma Sociedad, promoviendo la continuacion de sus empresas, en obsequio del bien público. El celo patriótico de este Cuerpo, mereció que Su Magestad, en cédula de 15 de Julio de 1799, le significase se daba por servido de sus operaciones en beneficio del público, encargando á la Real Audiencia le preponga los medios que juzgue convenientes para su subsistencia. Estando la Sociedad en estado tan floreciente, contra la espectacion de todos, el 14 de Julio de 1800 recibió una real órden, por la que se lo manda suspender sus juntas y demas ejercicios.

 Otro Cuerpo politico se ha erigido en Guatemala, que es el Ilustre Colegio de Abogados y Junta Académica de Jurisprudencia Teórico-práctica. Promovió este útil establecimiento el Señor Oidor Don Antonio Norberto Serrano Polo y con su influjo facilitó que la Real Audiencia tratase de poner por obra su instalacion. Comisionó este sabio Tribunal cuatro Abogados, que juntos con el mismo Señor Ministro, formasen los estatutos por donde debia gobernarse el Colegio. Concluidos éstos, se presentaron al referido Tribunal de la Real Audiencia, quien los aprobó y mandó se procediese á la eleccion de oficios. Concedió al enunciado Colegio el tratamiento de Ilustre, y acordó asistir á la fiesta de su titular (Nuestra Señora de la Merced), como consta de la real provisión, librada en 2 de Junio 1810. Y en cumplimiento de esta determinación, se hizo elección de oficios el 5 del mismo mes. Instalado este Ilustre Cuerpo, pasó en forma á presentarse al Excmo. Señor Presidente y SS. Ministros de la Real Audiencia, de quienes recibió todo el honor correspondiente.




CAPITULO 11.º
De las calamidades mas notables que han afligido a la Ciudad de Guatemala.

 Desde que nuestros primeros padres fueron arrojados del Paraíso, hacen las desgracias, infortunios y calamidades un papel muy esencial en la historia. Ya sea ésta de algún personage, ya de algún cuerpo político, ya de algún reino ó ciudad, por lo común escede el número de las fatalidades y el de los sucesos adversos, al de los prósperos. No se esceptúa de esta regla la Ciudad de Guatemala: apenas contaba dos años de fundada, el año de 1526, cuando se vio asolada y sus moradores fugitivos, por la rebelión de los indios Kachiqueles. Habiendo llegado Don Fernando Cortes al puerto de Trujillo, le fué preciso á Don Pedro de Alvarado pasar á cumplimentarlo: entre tanto, dejó por Teniente en Guatemala á su hermano Gonzalo. Éste, lleno de codicia, quiso aprovecharse de la ocasión y enriquecer en poco tiempo: para esto puso un tributo exhorbitante al numeroso pueblo de Patinamit, mandando que 800 de sus indizuelos, le diesen cada uno, todos los dias, un canutillo del grueso del dedo meñique, de oro lavado, sopena de quedar esclavos. Se esforzaron los miserables indios á pagar el inicuo tributo; mas no pudiendo ya dar cumplimiento, por mas diligencias que hacian, al mandato del Teniente, fué éste al citado pueblo y los maltrató, amenazándolos con pena de muerte. Exasperados los indios con semejantes vejaciones, convocaron todos los pueblos de la nación Kachiquel y juntos mas de 30,000 combatientes, se destinaron algunos, para que cortasen las sierras del camino de Petapa, por donde temían viniese Don Pedro de Alvarado; y los demás dieron de improviso sobre la Ciudad de Guatemala, y cogiendo descuidados á sus moradores, mataron á unos, hirieron á otros y pusieron en fuga á los demás. Permaneció desierta la población de los españoles, hasta que habiendo vuelto Don Pedro de Alvarado, con no pocos afanes redujo á los Kachiqueles á la obediencia del Rey de España, ganándoles una reñida batalla. Y porque la citada victoria se alcanzó el 22 de Noviembre, dia de la V. y M. Santa Cecilia, ha reconocido esta Ciudad á dicha Santa por Patrona; y en la víspera y dia de su fiesta, el Noble Ayuntamiento, acompañado de la Real Audiencia, de la Nobleza y de los indios Almulunenses, saca el Real Pendón en solemnísimo paseo por las calles de la Ciudad. Este mismo año de 1526, se sintieron en este Reino terremotos tan fuertes, que, como asegura Bernal Diaz del Castillo, no podían los hombres tenerse en pié.

 El año de 1532 consternó á los habitantes de esta Ciudad un fiero león, de estraordinaria magnitud, que bajando del volcan de Agua, hacia gran daño á los rebaños. En Cabildo de Febrero de dicho año, se ofreció un premio de 25 pesos de oro de minas, ó cien fanegas de maiz, á quien lo tomase; mas no pudieron cojerle, aun habiendo salido á montería toda la ciudad con el Adelantado. Últimamente, lo mató el Yegüerizo y en Cabildo de 30 de Julio se le mandó dar el premio ofrecido.

 El año de 1536, por el mes de Febrero, hubo un grande incendio en la Ciudad, que como toda estaba cubierta de paja, causó mucho cuidado á sus moradores; y aunque se logró apagarlo, para evitar que sucediese semejante desgracia otra ocasión, en Cabildo de 4 de Marzo se mandó, que por cuanto una fragua dió principio al referido incendio, se saquen fuera de la Ciudad todas las fraguas.

 Pero la tragedia mas triste, que se ha visto en esta capital, el suceso mas lamentable que le ha acaecido y la tribulación mas grande, de que se hace mención en sus anales, fué la que se esperimentó la madrugada del dia 11 de Setiembre de 1541. Habia llovido con gran fuerza y tenacidad los días 8, 9 y 10 del espresado mes; y la noche de este último, fué tanta la copia de agua, que parecía se habían abierto las cataratas del cielo: la furia de los vientos, relámpagos y rayos era imponderable: aumentábase el espanto con los rayos y exalaciones que despedía el volcan de fuego: en una palabra, era tal el desconcierto de los elementos, que daba bástanle fundamento para creer que habia llegado el último dia de los tiempos. Estando en esta conturbación los moradores de Guatemala, a las dos de la mañana del dia 11, sintieron tan terribles estremecimientos y temblores de tierra, que no pudieron sostenerse en pié, oyéndose al mismo tiempo un ruido subterráneo tan espantoso, que los llenó a todos de pavor y miedo: inmediatamente bajó de la cumbre del monte, en cuya falda estaba situada la Ciudad, un inmenso torrente, que arrastraba enormes peñascos y árboles corpulentos, que inundándola, arruinó gran parte de sus casas y sepultó en ellas á muchos de sus habitantes, contándose entre los muertos la Señora Doña Beatriz de la Cueva, viuda de Don Pedro de Alvarado. Como amaneció el dia 11, trataron los que salieron sanos de tan terrible tormenta, de socorrer á los necesitados, curar á los estropeados y juntar los cuerpos de los difuntos, que repartidos en las pocas Iglesias que entonces habia, se enterraron por la tarde, con la solemnidad posible. Y para perpetuar la memoria de tan terrible azote, con que el Señor castigó a esta Ciudad y aplacar su divina Justicia, en Cabildo de 9 de Setiembre de 1542, por consejo del Señor Marroquin, se determinó que todos los años, el referido 11 de Setiembre, se haga procesión de penitencia. En cumplimiento de este auto, se hizo la espresada procesión, por mas de 20 años, saliendo de la Antigua Guatemala, para la Ciudad Vieja, y asistiendo á ella ambos Cabildos, el Clero y Religiones.

 Escarmentados los moradores de Guatemala, con los malos tratamientos que les hicieron los volcanes, determinaron alejarse de ellos y se poblaron una legua al Nordeste de la Ciudad Vieja. Mas como donde quiera que fuesen arrastraban el reato del pecado, á todas partes los seguían las calamidades. El año de 1558, afligió á esta Metrópoli una cruel peste de flujo de sangre de narices, de que murió mucha gente, sin que se le pudiese hallar remedio.

 Esperimentó tambien la Ciudad de Guatemala recios temblores de tierra, que arruinaron gran parte de sus edificios, el año de 1565. Y estos terremotos fueron el motivo por que se juró por Patron á San Sebastian, como se dijo en el capitulo nono.

 No fueron menos ruinosos, los que se padecieron en los años de 1575, 76 y 77.

 El 27 de Diciembre de 4581, fueron en estremo atribulados los moradores de Guatemala; porque habiendo comenzado á arrojar fuego el volcan, este dia fué tanta la ceniza que despidió sobre la Ciudad, que se oscureció el sol y fué necesario encender velas al medio dia. Hiciéronse procesiones de rogacion y las gentes se confesaban á voces, porque creían era llegada su última hora: hasta que quiso el Eterno soplase el viento Norte y llevase la ceniza hacia la mar del Sur, con lo que se aclaró la Ciudad. El 14 de Enero de 82, tornó á vomitar fuego el espresado volcan, con grande abundancia, por 24 horas continuas.

 Tambien los años de 1585 y 86 fueron en estremo amargos para los vecinos de Guatemala; porque habiendo comenzado los temblores de tierra el 16 de Enero de 85, se continuaron todo este año y el siguiente, con tal tezon que no pasaban ocho dias sin que temblase. Aumentóse la tribulacion, con el fuego que por seis meses continuos no cesó de arrojar el volcan. Pero el mayor estrago lo causó el terremoto de 23 de Diciembre de 86, que destruyendo la mayor parte de la Ciudad, sepultó en sus ruinas á muchos de sus moradores, sacudiéndose la tierra con tal fuerza, que los cerros se desgajaron y se abrieron profundas grietas en la tierra.

 Se hizo memorable en esta capital el año de 1601, por una cruel peste de esquilencia, que se padeció en ella, de tanta malignidad, que en el término de tres dias quitaba la vida á los que acometía. En esto conflicto, acudió la piedad de los fieles á solicitar el patrocinio de los Santos, rindiendo reverentes cultos á las Imágenes de mayor veneración que tiene la Ciudad. Una de las Imágenes á que se ocurrió, sacándola en procesión general, fué la que intitulan Nuestra Señora de Loreto, que se conserva en la Iglesia de San Francisco; y esperimentaron los fieles grande alivio, en la citada epidemia, untándose con el aceite de la lámpara, que arde ante el referido simulacro, como consta de información que se recibió en el Juzgado eclesiástico, el año de 1605.

 Fué grande la tribulación de los ciudadanos de Guatemala, el año de 1607, con los espantosos temblores de tierra, que se sintieron en esta capital por muchos dias, causando notables estragos en los edificios, ocasionando muchas muertes y otras desgracias, hasta que quiso el Cielo, que acojiéndose al patrocinio del Glorioso Mártir San Dionisio, en el dia que la Iglesia celebra su fiesta, cesaron los temblores y no se volvieron á sentir en mas de cuarenta años. Desde este tiempo cuenta la Ciudad de Guatemala, á este ínclito Mártir en el número de sus Patronos y se le canta misa en la Catedral, á que asiste el Noble Ayuntamiento, y antiguamente habia sermon.

 El año de 1620, se vió en el bemisferio de Guatemala un globo de fuego, fenómeno que el dia de hoy, en que se halla la Física mas bien cultivada en esta Metrópoli, no hubiera ocasionado mayor asombro; pero en aquellos tiempos llenó de pavor y espanto á sus moradores. Este meteoro se ha repetido el 14 de Abril de 1649, el 25 de Marzo de 1680, el 20 de Enero de 1681, en Enero 1688 y en 18 de Setiembre de 1691.

 El año de 1623, por el mes de Enero, puso en gran cuidado el volcan de Guatemala á este vecindario, vomitando mucho fuego, arrojando humo espeso y dando espantosos retumbos.

 El dia 18 de Febrero de 1651, cosa de la una del dia, se oyó un estraordinario ruido subterráneo, que á todos puso en cuidado: inmediatamente hubo tres fuertísimos terremotos, con muy breve interrupcion unos de otros, que pusieron por los suelos gran parte de los edificios de Guatemala: volaban las tejas como si fueran lijeras pajas, repicábanse por sí solas las campanas, desgajábanse los peñascos, las fieras de los montes, perdiendo su natural instinto, se venían á poblado: entre éstas se hizo memorable un leon feroz, que entrando en la Ciudad, por el lado del Sur, llegó hasta las casas Consistoriales, rasgó un papel que estaba fijado en ellas, y salió por la parte opuesta. Continuáronse los temblores, con gran frecuencia hasta el dia 13 de Abril.

 No se pasaban muchos años, sin que la divina Justicia levantase su vara, para castigar á Guatemala con los horribles golpes de los temblores; pues contando solamente los que causaron ruina, despues de los del año de 1651, hubo los de Marzo de 1679, los de 22 de Julio de 1681, los de Mayo de 1683, los de Agosto de 1684, los de Setiembre y Octubre de 1687; pero sobre todos los de 12 de Febrero de 1689, que asegura un escritor de aquel tiempo fueron mayores que los del año de 1651.

 El año de 1686, afligió á esta Metrópoli una peste tan cruel y violenta, que en tres meses ya se contaban muertos mas de la décima parte de sus vecinos. A unos les quitaba la vida repentinamente, otros espiraban entre agudísimos dolores de cabeza, pecho y entrañas; sin que se pudiese atinar con el remedio, no obstante que se hicieron anatomías y otras diligencias. Eran tantos los contagiados, que no alcanzaban los Sacerdotes que había en la Ciudad para asistirlos: ya no se doblaban las campanas por los difuntos, ni se hacían entierros en particular, sino en común.[27] De la capital se estendió el contagio á los pueblos comarcanos, y de éstos á los remotos, haciendo esta epidemia su mayor estrago en los sugetos mas robustos.

 Siguiendo la historia de los infortunios y calamidades de nuestra amada patria, en el siglo XVIII, se nos presenta la gran tribulacion, que padeció en el 1º de Febrero de 1705, en que enfurecido el volcan, comenzó á vomitar humo y cenizas, en tanta copia, que se obscureció el sol y se hallaron los habitantes de Guatemala, como otros Egipcios, rodeados de densas tinieblas en la mitad del dia, siendo preciso suplir con luces artificiales la falta de claridad: hasta que sacando aquella tarde en pública procesion las milagrosas Imágenes de Cristo Crucificado y Nuestra Señora del Socorro, que se veneran en la Iglesia Catedral, ¡cosa maravillosa! lo mismo fué salir por la puerta de la enunciada Iglesia, que mira hacia el volcan las referidas Imágenes, que acabarse de desvanecer las espesas sombras que nos habían robado la luz del dia y quedar limpio y despejado todo el Cielo.

 El año de 1710, tornó el citado volcan á arrojar fuego y piedras encendidas, como se dirá en el capítulo 2º, tratado 5º, hablando del Ilustrísimo Señor Don Fr. Mauro.

 El año de 1717, fué de gran tribulacion y angustia Ciudad de Guatemala; porque desde la noche del 27 de Agosto comenzó á vomitar fuego el volcan, acompañando á este terrible fenómeno, un continuo ruido subterráneo, con frecuentes retumbos. La noche del dia 28 fué mayor la furia, con que despedía fuego el volcan, de suerte que puso en el mayor conflicto á todo este vecindario: sacóse á las plazas y compases de los conventos al Santísimo Sacramento y las Imágenes de veneracion: toda esta noche se pasó en plegarias y procesiones. En la Iglesia de San Francisco se hizo rogacion por espacio de 23 dias, ante la Imágen de Nuestra Señora, que se halla colocada en el coro y con esta ocasion se bajó á la capilla mayor. El 29 de Setiembre se sacó en procesion la Imágen de Nuestra Señora que llaman de los Pobres y se venera en la misma Iglesia de San Francisco. Al fuego del volcan siguieron temblores frecuentes, que se continuaron por mas de cuatro meses; pero la noche del dia de San Miguel, fueron éstos tantos y tas recios, que parecía el último dia de Guatemala. Fué grande la ruina de los edificios, muchas las casas que se cayeron, otras que quedaron maltratadas; pero el mayor estrago se advirtió en los templos. Así por lo que se habia visto, como por las voces, que se esparcieron de total subversion en la Ciudad, se saliesalieron los mas de sus moradores á los pueblos inmediatos: las monjas de Santa Clara se retiraron al pueblo de Comalapan, que estaba á cuidado de los Religiosos de su orden. En esta ocasion se solicitó la traslacion de esta capital á otro sitio menos espuesto á temblores; mas cuando el Real Consejo llegó á conceder la licencia, que se pretendía, ya estaban los vecinos acomodados y las ruinas de la Ciudad reparadas, por lo que no tuvo efecto la traslacion.

 El año de 1732, por el mes de Mayo, asustó el volcan de Guatemala á este vecindario, con sus repetidos retumbos y con las copiosas erupciones de fuego, que hizo por muchos dias. Hallándose la Imágen de Nuestra Señora del Socorro, espuesta á la veneracion pública, en la Iglesia de la Catedral, como se acostumbra todos los años, para obtener el buen éxito de las cosechas, este año se celebró segundo novenario, para el remedio de la referida necesidad. Y tambien se hizo rogacion á Nuestra Señora, en la Iglesia de San Francisco y en la Santa Cruz.

 El año de 1733, sobrevino á esta capital tan cruel peste de viruelas, que en un mes se contaban ya 1500 muertos. La afliccion que causó á sus moradores, se da bien á conocer en las muchas rogaciones, que se hicieron; pues casi no hubo Imágen de veneracion, á quien no se sacase en procesion, para alcanzar de Dios el remedio de esta calamidad. Nuestra Señora de los Dolores del Cerro se llevó en procesion á los conventos de monjas, los dias 15 y 16 de Junio, despues de haberle hecho novenario en la parroquia de la Candelaria. A Ntra. Señora de la Merced, se le hizo novena en la Catedral, que se concluyó con procesion general. A Jesus Nazareno de la Candelaria tambien se le hizo novenario [28]; y el último dia, que fué el 9 de Julio, se sacó en procesion de penitencia, por todas las Iglesias de la Ciudad. Igualmente se hizo rogacion, en sus respectivas Iglesias, á Nuestra Señora del Coro de San Francisco, á Nuestra Señora de los Remedios, á la del Manchen, á San Sebastian, San Serapio; y últimamente, la Imágen del Ecce Homo, del pueblo de San Gaspar, se trajo al templo del Calvario, para hacerle nueve dias de rogacion.

 Por el mes de Junio de 1736, hubo en Guatemala un recio temporal, que arruinó varias casas, en que perecieron algunas personas.

 El 27 de Agosto de 1737 comenzó á arrojar fuego volcan de Guatemala, continuó por algunos dias, abriéronse en su falda varias bocas, por donde despedía humo y fuego; y el 24 de Setiembre se sintieron fuertes temblores de tierra, aunque no causaron ruina.

 El 21 de Setiembre de 1749, hubo un temporal, que duró tres dias, y las avenidas que bajaron de los montes que rodean á la Ciudad, hicieron muchos daños á algunos de los pueblos circunvecinos.

 El 4 de Marzo de 51, se sintieron en esta capital dos fuertísimos terremotos, uno á las ocho de la mañana y otro á las dos de la tarde, que causaron grande estrago especialmente en los templos.

 El año de 1762, habiendo llovido con mucha tenacidad el dia 8 de Octubre, á la madrugada del dia 9 hubo tales crecientes en algunos de los rios de este Reino, que inundaron muchos lugares. En esta ocasion se arruinó el famoso pueblo de Petapa; y en la Ciudad de Guatemala, se anegó el Barrio de Nuestra Señora de los Remedios y su Iglesia parroquial.

 Pero la época mas triste para esta Metrópoli, fué el año de 1773, en quiso el Todo Poderoso fuese destruida y asolada. Desde el año de 51 no habia padecido Guatemala ruina considerable; pues aunque el año de 57 hubo el temblor llamado de San Francisco y el de 65, el de la Santísima Trinidad, que arruinó la provincia de Chiquimula y despues el de San Rafael, que hizo grande estrago en la de Suchiltepequez; sin embargo que llegaron con bastante fuerza estos temblores á la capital, ninguno hizo notable daño en ella. El citado año de 73, se comenzaron á sentir algunos temblorcillos por el mes de Mayo: el 11 de Junio hubo uno muy recio y largo, que maltrató algunas casas y templos: continuó temblando, con mucha repeticion toda la noche de dicho dia y en los siguientes, aunque no con tanta frecuencia. Hiciéronse varias rogaciones, para aplacar la ira del Señor: en la Iglesia de San Francisco se espuso á la veneracion pública, por nueve dias y se sacó en procesion, la devota Imágen de Nuestra Señora de los Pobres. La tarde del 29 de Julio, á cosa de las cuatro, se sintió un remeson violento y á poco rato comenzó el terremoto, que arruinó á Guatemala, cuya duracion y variedad de movimientos no es fácil referir, aun á los que fuimos testigos de esta tragedia; pues la turbacion y angustia no daba lugar á reflexiones. Continuáronse los temblores por algunos dias con tanta frecuencia, que en un cuarto de hora se contaban muchos. El 7 de Setiembre hubo un temblor bastantemente grande, que derribó algunos edificios, de los que habia dejado muy maltratados el de 29 de Julio; y el trece de Diciembre, otro mayor y que causo mucho estrago. Los individuos del Noble Ayuntamiento, que se hallaron en la plaza mayor de esta capital, la tarde de su ruina, juraron en manos del Señor Arzobispo, por su Patrona á la Santísima Trinidad, prometiendo hacerle fiesta perpetuamente, el espresado dia 29 de Julio.

 A esta memorable calamidad, que sufrió la Ciudad de Guatemala, se siguió otra no menos penosa: ésta fué un gran cisma, que se formó entre su vecindario, que dividido en bandos, unos aterrados con el fracaso esperimentado y trayendo á la memoria las inumerables ocasiones que se habia visto lo mismo, eran de parecer se trasladase la Ciudad á otro paraje menos espuesto a temblores y mas apartado de los volcanes. Otros, apoyados en la constante esperiencia de que no hay sitio en todo el Reino en que no se sientan por tiempos notables movimientos de tierra, opinaban que quedando la Ciudad espuesta á temblores en todas partes, era mejor reedificarla y no privarse de sus bellas aguas, temple benigno y otras mil proporciones, que se disfrutaban en ella, y de la comodidad, que las mismas ruinas ofrecían para repararla. Todavía no habia salido el susto que ocasionó el terremoto de 29 de Julio de 73, á los vecinos de Guatemala, cuando fueron citados para una junta en que se habia de tratar de la referida traslacion. Celebróse ésta el 4 de Agosto de 73: presidióla el Señor Presidente: asistió el Señor Arzobispo y todas las personas visibles, que se hallaban en la Ciudad. En este congreso se determinó la traslacion provisional de la capital al burgo de la Ermita, ínterin se reconocían los valles de Jalapa y de las Vacas y se consultaba á S. M. Comisionáronse para la inspeccion de los espresados valles, uno de los Señores Ministros de la Real Audiencia, dos Prebendados del Cabildo Eclesiástico, un Regidor, uno de los vecinos. Trasladóse el Señor Presidente y los Tribunales Reales á la Ermita el 6 de Setiembre de 73; y evacuadas las esploraciones de los referidos sitios, se convocó el vecindario de Guatemala, para determinar lo conveniente en asunto de traslacion. Celebróse la junta en la Ciudad provisional, los dias 12 hasta 16 de Enero de 74. En esta asamblea se leyeron las diligencias practicadas por los esploradores y á pluralidad de votos se determinó la formal traslacion de la Ciudad de Guatemala al valle de las Vacas. Su Magestad confirmó esta resolucion, en 21 de Julio de 1775; y en cédula de 21 de Setiembre siguiente, aprobó la mayor parte de los proyectos que se le propusieron para verificar la traslacion, concediendo liberalmente el producto de la renta de Alcabalas, por diez años, para subvenir á los gastos de la citada traslacion. En virtud de esta real disposicion, se estableció en el nuevo sitio el Ayuntamiento, á 1º de Enero de 76; y en 29 de Julio de 77, se publicó bando en la Antigua Guatemala, para que dentro de un año, todos se trasladasen y quede aquel suelo desierto.

 No pararon en esto las fatales resultas de los referidos terremotos: prendió en este miserable vecindario una peste de calenturas Petequiales, que quitó á muchos la vida y no calmó basta el Mayo de 74.

 Trasladados á la Nueva Guatemala, la mayor parte de los moradores de esta capital; como con la mudanza de suelo no se desnudasen de la calidad de hijos de Adán, los siguieron al nuevo sitio las desgracias, infortunios y tribulaciones. No fué leve la que padecieron una tarde, que habiéndose formado á orillas de la Ciudad un torbellino de agua, temieron causase algún grave estrago en ella. Tambien los afligió en otra ocasion, un aguacero de granizo, tan grande y copioso, que se aguardaba por instantes hundiese los tejados con su peso. Igualmente contristan á este vecindario frecuentes muertes de rayo. Pero la mayor tribulacion que se ha padecido despues de la ruina de la Antigua Guatemala fué la que esperimentó esta capital el año de 1780, con la cruel peste de viruelas, que cundió en todo el Reino. Eran éstas de tan mala calidad, que en pocos dias, se contaban ya muchos muertos al rigor de la espresada epidemia. Para que no muriesen sin sacramentos los apestados, se sacaba el Sagrado Viático, no solo de las parroquias sino tambien de las Iglesias de regulares. cadáveres no se enterraban en los templos, porque eran tantos, que hubieran podido causar mucho daño con su corrupcion, y asi se bendijeron tres cementerios, fuera de la Ciudad, para dar sepultura á los viruelientos. En esta ocasion, se dejó admirar el zelo de los individuos del Noble Ayuntamiento, que con el mayor empeño se aplicaron al socorro de los pobres efermos, encargándose cada Regidor de un cuartel de la Ciudad y no faltando uno de pié en el hospital, que se estableció para los apestados, en una casa de campo. Ésta fué la vez primera que se practicó en Guatemala la inoculacion; y á la verdad, con muy feliz éxito, pues habiendo sido tantos los que perecieron del contagio, pocos ó ningunos fueron los inoculados que murieron.




APÉNDICE AL CAPITULO III DE ESTE TRATADO.

 Hemos dado en el referido capitulo tercero, con la exactitud y concision que nos ha sido posible, la historia de la Santa Iglesia Catedral de Guatemala; y por no cortar el hilo á la serie de sus fastos, no hemos tratado sino de una ú otra de sus fiestas. Mas pareciéndonos se estrañará el que no demos alguna noticia de ellas en este Cronicon, lo hacemos en el presente apéndice, comenzando por la estraordinaria solemnidad y regocijo, con que se celebró su exaltacion á Metropolitana y la imposicion del Palio á su Ilustrisimo Prelado.

 Era muy justo que se celebrase con los mayores transportes de júbilo y con las muestras mas espresivas de alegría, la exaltacion de esta Santa Iglesia á Metropolitana; así porque por este medio se constituía la segunda Iglesia del continente, como porque se veía conseguida una pretension que se habia promovido muchos años, sin suceso, y principalmente por las grandes ventajas que de ella provenían á todo el Reino. Cuando se erigieron Metropolitanas en la América, (pues al principio las Catedrales de Indias eran sufragáneas de la de Sevilla), de las Iglesias del Reino de Guatemala, se asignaron á la de Méjico, las de Guatemala y Chiapa: á la de Lima, la de Leon de Nicaragua: á la de la Isla Española, la de Comayagua. Pero, vista la imposibilidad de los recursos á estas dos Metrópolis, se hubieron de desmembrar de ellas y agregar á la de Méjico.

 Mas no por esto se facilitaron los referidos ocursos, distando una y otra de dicha Metrópoli mas de 700 leguas. Movido de estos inconvenientes el celo de nuestros augustos Monarcas, pidieron en repetidas ocasiones y especialmente en cédula de 16 de Febrero de 1717, informe sobre la materia á los Señores Arzobispo de Méjico y Obispos de este Reino y á los Prelados de las Comunidades Religiosas. Persuadido, por último, N. C. M. Felipe V, de la necesidad que habia de que se erigiese en Arzobispal la Iglesia de Guatemala, tuvo á bien se pasasen oficios en su real nombre á N. M. S. P. Benedicto XIV, para que se dignase hacer la referida ereccion; la que Su Santidad efectuó en bula de 16 de Diciembre de 1743, confiriéndose el mismo dia la insignia del Sagrado Palio al apoderado del nuevo Arzobispo. Habiéndose dado el pase á las bulas Pontificias en el Supremo Consejo, en 2 de Junio de 1744, se remitieron con los reales despachos al referido Arzobispo; y el Sagrado Palio se entregó, para que lo condujese á este Reino, al I. S. Dr. D. Isidro Marin Bullon, que venia para su Iglesia de Nicaragua. Este lo trajo hasta el puerto de Vera-Cruz, y allí lo entregó al I. S. D. Fr. Francisco Molina, Obispo de Comayagua, quien lo condujo hasta Guatemala. Llegó este Prelado con la sagrada insignia al pueblo de Jocotenango, contiguo á dicha Ciudad, el 27 de Octubre de 45, y el siguiente dia se introdujo en ella el Sagrado Pálio, con la mayor pompa y solemnidad, acompañando á su Ilustrísimo conductor, el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Maestro Don Fr. José Cubero, Obispo de Chiapa, el Cabildo Eclesiástico y lo mas lucido de este vecindario, que en 75 forlones se dirigieron al palacio Arzobispal, por las principales calles de esta Metrópoli, que se veian todas hermoseadas con colgaduras y gayardetes, que pendian de los balcones. Llegada tan respetable comitiva al espresado palacio, fue recibida por el Ilustrísimo Señor Arzobispo, el Clero y Religiones, que formando una lucida procesion y entonándose el Te Deum laudamus, se encaminaron al oratorio del palacio: éste se hallaba ricamente adornado y en su altar se colocó la arca, que contenía el Sagrado Palacio.

 Señalóse para la imposicion del Palio, el dia del Patrocinio de Nuestra Señora, 14 de Noviembre, en cuyo dia, puestos en sus correspondientes lugares los Tribunales de la Real Audiencia y Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, ocupó el altar el Ilustrísimo Señor Obispo de Chiapa y el púlpito el Señor Doctor Don Agustín de la Catiga y Hada, Tesorero de esta Santa lglesia asistiendo en el Presbiterio, con sus correspondientes Asociados, los Señores Arzobispo y Obispo de Comayagua. Llegada la hora de hacerse la imposicion del Palio, se revistieron de Pontifical los tres ltustrísimos; y hecho por el Señor Arzobispo el juramento acostumbrado, se le condecoró con la espresada insignia, en la forma que ordena el ceremonial. A este tiempo se hizo salva con un hermoso castillo, á que correspondieron las campanas, con repique general; Continuáronse las funciones por otros cinco dias, en que cantaron la misa los Señores Arzobispo y Obispos, ocupando el púlpito las Religiones de Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, la Merced y el Colegio de la Compañía de Jesús. Concluidas las fiestas de Iglesia, se retiró el Señor Arzobispo, con sus Ilustrísimos huéspedes, (agregándose el Ilustrísimo Señor Doctor Don Isidro Marín, que llegó en estos dias) á una casa de placer, que tenia á una legua de la Ciudad, en donde se celebró la exaltacion de esta Santa Iglesia á Metropolitana, con siete corridas de toros, cuatro comedias, espléndidos banquetes y otros regocijos.




De las demas fiestas que celebra esta Santa Iglesia Catedral.

 Esta Santa Iglesia celebra, el 25 de Diciembre, el Nacimiento temporal del Verbo Eterno, con la solemnidad que pido tan gran misterio. Comienza ésta por la hora de Prima de la vigilia, que se canta en el cuerpo de la Iglesia, con la mayor gravedad, entonando la Kalenda, en lo que pertenece á la espresada fiesta, el Señor Dean, y antiguamente habia sermon, concluida la hora. A la media noche se cantan los maitines, con músicafy villancicos, despues de las lecciones y la misa que pone el misal para esta hora. El dia 26 hay fiesta con sermon y asistencia, que antes era de tabla general y ahora es particular; y aunque esta solemnidad se llama de San Estevan y el sermon es de esto glorioso mártir, tenemos por muy probable que en sus principios fué del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; pues vemos que en la fiesta de su Resurreccion, por cantarse los maitines de madrugada, se traslada la solemnidad de sermon y asistencia al siguiente dia; y por otro lado no vemos, que acostumbre esta Iglesia celebrar con circunstancia de sermon y tabla general la fiesta de ningun Santo, si no es las de los Patronos de la Iglesia ó la Ciudad.

 Celebra tambien con la solemnidad de maitines cantados, misa, sermon y asistencia de tabla particular, las fiestas de la Epifanía, Resurreccion, Ascension de Nuestro Señor Jesucristo y venida del Espíritu Santo; y en el dia de la Ascension, á mas de lo dicho, se canta con estraordinaria solemnidad, patente el Santísimo Sacramento, á las doce del dia, la hora de Nona, por haber sido á dicha hora la subida del Señor á los Cielos; y por la misma razón se canta, con semejante solemnidad, la hora de Tercia el dia de Pentecostés.

 Celébrase con gran pompa y concurso y asistencia de tabla general, el domingo de palmas, la entrada triunfante de Nuestro Redentor en Jerusalen, con sermon que se predica despues de la procesion, por ser sobre el evangelio que se canta en la bendicion de las palmas.

 Se hacen, con la solemnidad posible, los oficios de jueves, viernes y sábado de la Semana Santa, asistiendo á ellos, los dos primeros dias, los Tribunales.

 Pero entre todas las fiestas que solemniza esta Santa Iglesia, sobresale la del Santísimo Sacramento, ó del Córpus; pues parece que se agotan los arbitrios y no queda alguno que no se ponga en práctica para hacer plausible y solemne esta festividad. Antiguamente se traia en procesion el Santísimo Sacramento de la capilla del Sario al altar mayor, antes de vísperas: esta ceremonia se omite al presente, por hallarse separada de la Iglesia Catedral la parroquia del Sagrario; pero se continúan las procesiones, que ha habido siempre en todos los dias de la octava, para esponer y reservar al Santísimo Sacramento. En cinco dias de la infraoctava hay sermones, que están á cuidado de los Conventos de Religiosos de esta Ciudad, y el que predicaban los Regulares de la Compañía de Jesus, por su falta, se hizo de tabla. Los maitines de la fiesta se cantan á las siete de la noche, espuesto el Santísimo Sacramento, con música y villancicos. La procesion del dia de Córpus es la mas angusta, la mas suntuosa y magnifica, que se vé en todo el año: van por delante en ella las Cofradías de los pueblos inmediatos. con sus Santos titulares y muchos indios con varas y pendones: otros, tocando tambores y otros instrumentos de los que usa esta nacion: otros, danzando tambien á su modo. Siguen las Comunidades Religiosas, y por último, vá el Clero secular, cuyos individuos, por costumbre inmemorial, van todos revestidos con los ornamentos de su órden, y los Curas y Prebendados con capas de coro. El dia de la octava, es en todo igual la procesion, escepto que no asisten las Religiones, ni la Real Audiencia.

 El M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad, concurre por su parte á promover el mayor lustre y decoro de esta funcion, como se vé por los Cabildos de 23 de Mayo de 1530, de 17 de Mayo de 1532, 19 de Abril de 1537, de 6 de Junio de 1538, en los que se mandó publicar por bando, que todos los oficiales de artes mecánicas salgan de fiesta en la procesien del Córpus, como se usa en los Reinos de España, sopena de treinta pesos de oro; y para estimularlos á la mayor decencia en los trages, en el Cabildo de 19 de Abril de 1537 se manda, que los que salieron mas bien vestidos, vayan mas inmediatos al Santísimo Sacramento. Mas habiéndose ofrecido competencia entre los gremios, sobre el lugar que cada uno debia ocupar, en Cabildo de 24 de Junio de 1539 se determinó que fueran por este orden: armeros, plateros, mercaderes, barberos, sastres, carpinteros, herreros, zapateros y por delante los otros oficios. En los tiempos posteriores cesó este estilo, de que saliesen los gremios en la citada procesion; pero el Ayuntamiento no ha cesado de manifestar su devocion á nuestro Redentor Sacramentado, cuidando de las ramadas, de los cuatro altares en que hace estacion el Santísimo Sacramento y del baile de gigantones y gigantillas. Antes de la reforma de asistencias, era de tabla general, asi la fiesta, como la octava de Córpus: ahora solo el dia es de tabla general. Pero hay otras dos fiestas del Santísimo Sacramento, que son de tabla general, la una que llaman de Galeones, y se celebra en todas las Iglesias de América el 29 de Noviembre, conforme á la ley 22, libro 1º, título 1º de la Recopilacion de Indias: la otra, tambien mandada por cédula de 1º de Junio de 1711, se intitula de Desagravios, y la celebran las Iglesias Catedrales la dominica infraoctava de la fiesta de la Concepcion de Nuestra Señora.

 Pasando á las fiestas de Nuestra Señora, ha solemnizado esta Santa Iglesia la fiesta de su Inmaculada Concepción, con misa y sermon, que ha predicado siempre la Religión de San Francisco y asistencia de tabla particular. Pero desde que se juró por Patrona general de los dominios del Rey de España la Santísima Virgen Maria en este Misterio, ha sido singular la magnificencia y pompa con que se celebra. Pues cantadas las vísperas, con la gravedad que se acostumbra en las fiestas de primera clase, á las siete de la noche se cantan los maitines, con música y villancicos: á la media noche se repica solemnemente, y por la mañana se hace la fiesta con la mayor celebridad, asistiendo á ella la Real Audiencia y Ciudad.

 La fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, que como Patrona de esta América, es de rito de primera clase, se celebra con maitines cantados, sermon y asistencia de tabla particular.

 La Purificacion es fiesta de tabla general: hácese la bendicion solemne de candelas, la procesion que para este dia dispone el misal, y la misa con sermon.

 La fiesta de la Asuncion de Nuestra Señora, la ha celebrado esta Iglesia con especial devocion, principalmente desde fines del siglo XVI, en que su Ilustrisimo Prelado, el Señor Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova, con su Cabildo, instituyeron la fiesta de la Resurreccion y Coronacion de la Santísima Virgen. Pues, á mas de que el dia de la Asuncion se solemniza con maitines cantados, misa y sermon, a que asiste la Ciudad y antes tambien concurria la Real Audiencia [29], acabada la funcion, se quita la Imágen de Nuestra Señora, en el misterio de BU Vsuncion, que babia estado basla esta hora colocada en un trono en medio de la Capilla mayor y se pone en el mismo sitio, la efigie de la misma Señora, en el paso de su glorioso Tránsito, que se trae en procesion de la Capilla de la Asuncion: en este lugar permanece tres dias, con música todo el dia, conforme á la tradicion, de que estuvo su Santísimo Cuerpo tres dias en el sepulcro, en cuyo tiempo se oyó continuamente la música de los Angeles en dicho lugar. En estos mismos dias se le canta misa, despues de prima, y los laudes del oficio son cantados; y se concluye el triduo con la fiesta de la Coronacion, en la que hay sermon y comunion del Clero. Habiendo concedido la Silla Apostólica á esta Ciudad jubileo circular, se recibía para esta fiesta en la Capilla de la Asuncion; pero en el dia, no teniendo la Catedral provisional Capillas, se espone el Santísimo Sacramento en el altar mayor; con lo que ha habido alguna mudanza en la espresada festividad.

 Tambien se ha celebrado en la Catedral de Guatemala, con grande aplauso, la festividad del Patrocinio de Nuestra Señora, como lo ordena la ley 24, libro 1º, título 1º de la Recopilacion de Indias. Fiesta que desde el año de 1740, que se estrenó la suntuosa Capilla de Nuestra Señora del Socorro,[30] se hacia en ella, con gran solemnidad y asistencia de tabla general: al presente, que ha faltado la referida Capilla, se coloca la citada Imágen para esta fiesta en el altar mayor, donde se hace con igual esmero y con nueve dias de jubileo. Por los años de 1795, á solicitud del Br. Don Gaspar Juarros, Sacristan de la espresada Imágen de Nuestra Señora del Socorro, se pidió por el Señor Arzobispo de esta Diócesis y por uno y otro Cabildo, se elevase la fiesta del Patrocinio del rito de doble mayor al de primera clase: N. S. P. Pio VI por breve de 11 de Marzo de 1796, concedió se rezase dicho oficio del Patrocinio en esta Diócesis, bajo el rito de segunda clase.

 Últimamente, se celebra la fiesta de la Presentacion de Nuestra Señora, con sermon y asistencia de tabla general, en accion de gracias por la victoria que se alcanzó el dia de dicha fiesta, 21 de Noviembre de 1712, de los indios de la provincia de Tzendales, que habian rebelado; por cuyo motivo S. M., en cédula de 24 de Febrero de 1715, mandó se celebrase esta festividad á espensas de su real hacienda.

 Entre las fiestas de los Santos, las que con mas solemnidad se celebran son la del Apóstol San Pedro, en cuyo dia se cantan los maitines con música, predica uno de los primeros sugetos del Clero secular ó regular y asisten a la funcion la Ciudad y Comunidades Religiosas, con sus Prelados. El dia de la octava de este Santo lo celebra su Congregacion, con misa y sermon, á que tambien asisten las Religiones y Prelados de ellas. A mas de estas dos fiestas, se le hace otra á este glorioso Santo, el martes de la semana santa, que llaman de las lágrimas de San Pedro: esta fiesta la instituyó el Ilustrísimo Señor Doctor Don Bartolomé Gonzalez Soltero, quien dió á la Iglesia la Imágen del santo Apóstol que sirve en ella, (que es de escelente escultura.) En sus principios se hacia el miércoles santo, mas por lo ocupado de este dia, se fijó al martes por la tarde. Habiéndose fundado la Congregacion de San Pedro, se le encargó la funcion de lágrimas, que hasta el dia corre de su cuenta y los Congregantes convidan el sermon y asistencia de Ciudad, Prelados y Religiones.

 La fiesta del Apóstol Santiago, es la primera que se tiene noticia se celebró en esta Ciudad, como de su Patrón y Titular. El P. Remesal, libro 1º, capitulo 2º, asegura que el dia que se fundó la Ciudad, 25 de Julio de 1524, lo primero que se hizo fué solemnizar la fiesta del Santo Titular, con misa que cantó el Padre Juan Godinez y oficiaron los soldados; mas lo que no tiene duda es que cuando se plantó la Ciudad en el sitio de Tzacualpa, el 22 de Noviembre de 1527, manda Jorge de Alvarado se señale sitio para la Iglesia de Santiago, el cual tomamos (dice) por nuestro Patrón y Abogado y prometo de le solemnizar y festejar su dia, con le hacer decir sus vísperas y su misa.... Y mas que le regocijaremos con toros, cuando los haya y con juego de cañas y otros placeres. Consta por varios Cabildos de los años siguientes, que se procuró cumplir esta promesa; y el cronista Don Francisco de Fuentes asegura haber visto estas fiestas en tiempo del gobierno del Conde de Santiago; mas aunque estas fiestas han cesado, desde el año de 1657 que murió dicho Conde, no asi las fiestas de la Iglesia, que se solemnizan hasta el dia de hoy, con maitines cantados, misa, sermon y asistencia de tabla general

 Tambien celebra esta Iglesia á Santa Rosa de Lima, como á Patrona de ambas Américas, con maitines cantados, misa y sermon, á que asiste la Ciudad y la Religion de Santo Domingo, cuyos Religiosos llevan en sus hombros la Imágen de la Santa en la procesion y ocupan el púlpito.

 Con igual solemnidad y asistencia de tabla particular, celebra esta Catedral la fiesta de todos los Santos.

 La fiesta de Santa Cecilia Virgen y Mártir, sin embargo que por lo tocante al coro solo es doble mayor, como Patrona menos principal, mas por lo que mira al aparato esterior, es de primera clase y concurren en ella algunas circunstancias particulares, que la hacen la funcion mas plausible de todo el año; pues aunque los Autores Regnicolas no convengan en el por qué, es constante que de tiempo inmemorial se saca en este dia por las calles el real pendon, con solemne acompañamiento de la Real Audiencia y vecindario, concurriendo á este acto tan festivo los indios de Almolonga, vestidos de soldados, como que ayudaron á los españoles á la conquista de este Reino, y algunos de ellos sacan arcos, vistosamente adornados con plumas de quezales y otros diges, gozando en esta funcion el Alferez Real, ó el Capitular que lleva el pendon, lugar inmediato al Señor Presidente, y en la Iglesia se le pone silla presidiendo á todo el Cabildo. De suerte que todo el aparato de este dia persuadirá á cualquiera que no haya leido las historias, que en él se ganó la provincia, é igualmente el sermon es sobre la conquista de este Reino.

 Tambien es notable la fiesta del glorioso Mártir San Sebastian: en el capitulo IX de este tratado decimos como fué jurado por Patron de esta Ciudad, por motivo de los temblores de tierra que se esperimentaron el aňo de 1565: inmediatamenle se estableció la fiesta, saliendo en procesion desde la Catedral hasta su ermita el Cabildo Eclesiáslico, el Coro y Capilla de dicha Iglesia Metropolitana, la Ciudad y Comunidades Religiosas. (Don Francisco de Fuentes, en su Norte político, dice que en esta procesion salían los Alcaldes de la Santa Hermandad, con un estandarte verde.) Luego que llegan á la referida ermita canta la misa un Prebendado, y el sermon es uno de los que se ponen en tabla en la citada Catedral, á donde vuelve la procesion cantando la letanía de los Santos, concluida la función.

 Fuera de estas festividades, celebra la Santa Iglesia Catedral de Guatemala, las de los otros misterios de Nuestro Señor Jesucristo, de Nuestra Señora y de otros Santos, segun su rito, ya de primera, ya de segunda clase; pero sin sermon, ni asistencia de Tribunales. Y á mas de todas las dichas fiestas, hay otras que han dotado personas piadosas; de las cuales algunas han cesado, por haberse perdido las fincas. Las existentes pueden verse en la tabla que se pone á la vuelta.

TABLA
de los aniversarios que al presente celebra esta Santa Iglesia Catedral.


Fiestas. Fundadores. Capitales.
La Conversion de San Pablo —El Sr. D. Pedro Liebana 1,400
Las misas de Aguinaldo —El Sr. D. Fran.co Muñoz 1,800
Santiago, San Bartolomé y San Agustin El Ilustrísimo Sr. D. Agustin de Ugarte y Saravia. 2,100
Vigilia y misa de réquiem, el dia 1º de Octubre El Sr. D. Alvaro de Quiñónez Marques de Lorenzana 1,500
Misas de los viernes de cuaresma El Sr. D. Ambrosio del Castillo 1,000
San Martin Obispo —D. Martin G. Sagastizabal 0,700
San José, San Pedro y Asuncion. — El Sr. D. Antonio Alvarez 2,000
Misas de los viernes de Espíritu Santo El Sr. D. Pedro del Castillo 0,847
San Miguel — L. M. Nicol. Frens Porte 0,550
San Nicolas de Tolentino — El Sr. D. Nicolas Aduna 1,200
Infraoctava de Córpus — El Sr. D. José de Lira 1,000
San Juan Bautista — El Sr. D. Juan Ramírez 1,000
El Tránsito de Señor San José — El Sr. D. Estevan Salazar 1,000
San Antonio de Padua — El Sr. D. Antonio Salazar 1,000
San Nicolas Obispo — El Sr. D. Nicolas Resigno 1,000
Nuestra Señora del Cármen y San Lorenzo El Sr. Don Lorenzo Perez Dardon 1,500
Hora del Tránsito de Nuestra Señora El Ilmo. Sr. D. D. Fr. Juan B. Alvarez de Toledo 0,525
San Diego El Ilmo. Sr. Dr. D. Diego Rodríguez Rivas 2,000
Fiestas. Fundadores. Capitales.
Santo Tomás Apóstol El Sr. D. Tomás Alvarado y Guzman 1,000
Horas de tercia dia de la Asuncion y San Pedro El Sr. D. Pedro Juan Torres 1,000
Nuestra Señora del Pilar El Ilmo. Sr. Dr D. Pedro Cortez y Larraz 1,000
San Ignacio de Loyola — El Sr. D. Ignacio Fernandez 5,500
Hora de tercia dia de Concepcion — El mismo 0,500
Cuatro cirios en la infraoctava de Córpus — El mismo 1,200
Kalenda de Natividad y hora del Patrocinio de Nuestra Señora El Sr. Dr. y Maestro D. Juan de Dios Juarros 1,600

Fundaciones piadosas de que es patrono el Cabildo eclesiástico.
Lampara de Nuestra Señora de la Soledad Se ignora el fundador 0,500
Misas de prima — El Sr. D. Antonio Alvarez 0,930
Obra pía para dotar Religiosas — El mismo 10,500
Escuela de primeras letras El Ilmo. Sr. Dr. D. Cayetano Francos y Monroy 20,000



Fin del tratado segundo.



    peregrino, y entregó al Capitan un cajón cerrado, encargándole lo pusiese en poder del Comendador del Convento de la Merced de Guatemala: hízolo asi el Capitan, y recibido el cajón por dicho Prelado, lo llevó á la Iglesia y abriéndolo en presencia de su Comunidad, con grande admiracion de todos, se encontró la sagrada efigie. Es fácil de concebir la alegría y contento que sentirían aquellos Religiosos con el hallazgo de presea tan inesperada: aumentóse su gozo cuando percibieron la esquisita fragancia que la Santa Imagen difundía; y la apacibilidad del rostro de la espresada efigie, colmó sus corazones de jubilo y alborozo: mirábanla una y mil veces los Religiosos, cuando uno de ellos advirtió en su costado derecho una herida que destilaba cierto humor, que aplicado á varios dolientes, consiguiron la salud.

  1.  Américo Vespucio, uno de los marineros de esta espedicion, publicó una historia llena de fábulas, en que se dió por primer inventor del continente Americano, pintando con tales colores esta novela, que fué creido de los incautos autor de la citada invencion: llevado el negocio al Consejo de Indias por los descendientes de Colon, despues de examinado juridicamente Don Alonso de Ojeda, quien no dudó tratar de mentiroso à Vespucio, se declararon los jueces à favor del espresado Colon; mas no pudieron evitar el que se continuase la usurpacion, que hizo Américo à los verdaderos descubridores del nuevo continente, de la gloria de dar su nombre á esta cuarta parte del mundo.
  2.  No es bien se pase en silencio el nuevo rito, con que se tomó esta posesion; entró Balboa en dicho mar, armado de espada y broquel, hasta que le llegó el agua á la cintura; y de esta suerte quedaron en posesion del mar Pacífico los Reyes de España.
  3.  Aunque á solicitud del Señor Don Fr. Pedro de la Peña, Obispo de Verapaz, por los años de 1564 segregó el Supremo Consejo de las Indias del Obispado de Guatemala los partidos de Sacapulas, Soloma, Sacatepequez de los Mames y la provincia de Soconusco; esto no tuvo efecto, porque habiendo suplicado de esta sentencia el Procurador general de la Ciudad de Guatemala, su Regidor Francisco del Valle Marroquin, á la Magestad de Felipe II, fué revocada, quedando íntegro el distrito de este Obispado. Pero, algún tiempo despues, á solicitud del Señor Don Fr. Pedro de Feria, Obispo de Chiapa, se desmembró la provincia de Soconusco de la Mitra de Guatemala, siendo Obispo de esta Diócesis el Señor Don Fr. Juan Ramírez. Y asi mismo se adjudicó el partido de la Choluteca, que antes era del Obispado de Guatemala, al de Comayagua, á peticion del Señor Doctor Don Juan de Santo Matiha, por motivo de su mucha distancia respecto de la Catedral de Guatemala.
  4.  Aunque desde este año tuvo Magistral la Catedral de Guatemala, se continuó el estilo de poner en tabla al Clero Secular y Regular de esta Ciudad los sermones de dicha Santa Iglesia, hasta el año de 1797, en que se quitó la tabla que se había puesto, por haberse recibido real cédula del año antecedente, espedida á solicitud del Doctor Don Simeón Cañas, en que reprueba Su Magestad dicho estilo y manda predique el Magistral todos los sermones; y caso de estar impedido, los convide, dando al que predicare el estipendio correspondiente. Esta providencia se moderó por otra cédula de 18 de Noviembre de 99, que ordena se siga en esta Iglesia, el estilo que observa la de Méjico, en punto á sermones.
  5.  De este insigne privilegio de la Santa Iglesia Catedral de Guatemala hacen mencion el Maestro Gil González Dávila, en su Teatro de las Iglesias de Indias, y otros autores clásicos; pero no se vé en los fieles, el anhelo que corresponde por participar de tan inmensos tesoros. Novísimamente ha concedido las referidas gracias y privilegios á dicha Santa Iglesia, por el tiempo de 15, años N. S. P. Clemente XIV, por su breve Ad augendam, dado en Sta. Maria la Mayor á 16 de Noviembre de 1773.
  6.  Es indubitable que esta Imágen de Nuestra Señora de la Piedad, ha estado en la Iglesia Catedral de Guatemala desde su fundacion; pues consta por Cabildo celebrado en 25 de Agosto de 1538, que en el templo que se levanto para Catedral en la Ciudad Vieja, la primera capilla del lado del Evangelio era de Ntra. Señora de la Piedad; y en dicho Cabildo se dió posesion de la referida capilla á los albaceas del Señor Dean Godinez, que la pidieron del orden del testador, para sepultar su cuerpo y fundar cuatro capellanías. En Cabildo de 20 de Abril de 1545 se dice: que en atencion à que el referido Señor Godinez compró la capilla de Nuestra Señora, la misma que tenia en la Ciudad Vieja, y dió para ella 400 pesos que se han gastado en la fabrica de la Iglesia, se traslade su cuerpo à dicha capilla y se entierren en ella sus patroneros. En el segundo templo que se edificó para Catedral en la Antigua Guatemala y se estrenó el año de 1680, es constante que la referida Imágen de Nuestra Señora de la Piedad, que se intitulaba ya del Socorro, estuvo colocada eu la primera capilla del costado izquierdo y despues en la primera del lado derecho. Infiérese de la dicho, que como dice el Cabildo en auto de 22 de Abril de 1634, la Santa Imágen de Nuestra Señora, llamada del Socorro.... la han tenido en esta Santa Iglesia desde el tiempo de su ereccion. Tambien sabemos, por los libros de Cabildos de la referida Iglesia Catedral que habiendo S. M. ordenado se hiciese un novenario de misas y sermones morales, exhortando á los fieles à la enmienda de la vida y que esto fuese en capilla de Nuestra Señora, el Señor Presidente proveyó auto de ruego y encargo al Señor Obispo, y éste á su Cabildo, quien dispone, en 27 de Enero de 1699, que el espresado novenario se haga con la Imágen de Nuestra Señora del Socorro.
  7.  Los primeros Cabildos, en que se trató de hacer novenario de rogacion ante esta devota Imágen, fueron los de 18 de Mayo de 1606, de 19 de Mayo de 1701 y 25 de Mayo de 1714; pero ya en otros Cabildos mas antiguos se habia acordado hacer procesion con esta sagrada efigie, en ocasiones de alguna necesidad pública: tales son los Cabildos de 19 de Julio de 1645, de 9 de Agosto de 1650, de 13 de Agosto de 1660 y de 17 de Mayo de 1661.
  8.  Consta, lo que aquí referimos, en los autos originales de la fundacion de esta Universidad.
  9.  Por sus constituciones venera como Patronos, la Real y Pontificia Universidad de Guatemala, á San Carlos Borromeo y Santa Teresa de Jesús; pero, á mas de éstos, el año de 1739, juró por su especial Protectora á la Bienaventurada Virgen Maria, en el Misterio de su Purísima Concepcion, obligándose á asistir á la fiesta de dicha Señora, en la Iglesia de San Francisco, y que sus individuos canten la misa y prediquen en la citada fiesta.
  10.  Desde la fundacion de esta Universidad, hasta el año de 1768, no se leyó en ella sino en método Escolástico; mas habiéndose dicho año leido el primer Curso de Física Esperimental, se fué introduciendo el buen gusto en las ciencias, los Catedráticos de Filosofía se aficionaron á la Física Moderna y se oyeron ya tratar en Guatemala algunos puntos de Matemática. Por el mes de Octubre de 1792 se vieron por primera vez exámenes de Geometría en la Universidad; y se repitieron por Mayo de 1795. En los años de 1789, 90 y 94 se hicieron, con el mayor lucimiento, en la misma Universidad, exámenes de Anatomía, para cuyo efecto, se construyeron tres estatuas, adaptadas á las operaciones que se debían hacer en dichas funciones: estas estatuas se conservan en la Universidad, para la instruccion de los que se dedican á la Medicina. Por Marzo de 1798 se examinaron cuatro jóvenes en Cirujia, que fueron las primicias de la Nueva Catedra de esta facultad. Y por Julio de 99 se hicieron exámenes de Física, en método Socrático.
  11.  No solo se gloriaba esta Docta Universidad de haber dado al mundo inumerables hombres que la han ilustrado con sus revelantes prendas, sino tambien de que ninguno de su gremio habia apartado de la verdadera fé; pero le marchitó esta gloria Don Rafael Gil Rodriguez, que habiendo cursado en ella y graduádose de Br., abandonó la sana doctrina, con que esta piadosa Madre lo educó, por abrazar las impías máximas del judaismo; por lo que fué penitenciado por el Tribunal de la Inquisicion de Méjico, el año de 1795; y en el mismo año fué desmembrado de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala, por sentencia juridica que se pronunció contra él; y, en execracion de sus errores, se quemaron, por mano de verdugo, los autos que se formaron para darle el grado de Bachiller.
  12.  Remesal, lib. 2, cap. 4 y 5.
  13.  Cuando se dice este siglo se debe entender el 18º, á cuyos fines se escribió este tratado.
  14.  Estos dos Religiosos fueron los primeros Mercedarios que vinieron á Guatemala; pues aunque en la historia de la conquista de Méjico, escrita por Bernal Diaz del Castillo, se dice que Fr. Bartolomé de Olmedo, Religioso Mercedario, se halló en la conquista de Guatemala; en el manuscrito de dicho autor no se encuentra tal cosa, como atestigua el P. Vázquez en su Crónica, lib. 1º, cap. 2º, asegurando que leyó con todo cuidado dicho manuscrito; y se confirma la falsedad de este hecho, porque en los capítulos 171, 174 y 185 de la misma historia, consta haber estado dicho Religioso en Méjico, por Mayo y Julio de 1524, tiempo en que fué la conquista de Guatemala. Lo mismo asegura Don Francisco Fuentes en su historia de este Reino.
  15.  En la Iglesia de este Convento de Religiosos de Nuestra Señora de la Merced, se halla colocada una Imágen de Nuestro Señor Jesucristo con la Cruz á cuestas: es de las mas hermosas que tiene Guatemala y á quien profesan gran veneracion sus vecinos. Para promover sus cultos se ha fundado en dicha Iglesia una cofradía, que confirmó la Silla Apostólica y le concedió muchos privilegios, gracias é indulgencias. Esta Imágen es una de las que se les ha hecho novenario de rogacion en las necesidades públicas. El Noble Ayuntamiento de esta Ciudad juró, con las solemnidades acostumbradas, el 28 de Febrero de 1721, asistir á la fiesta principal que se hace delante de esta sagrada Efigie, el martes sauto. Pero, lo mas singular que tiene dicha devota Imágen, es estar consagrada, en la misma forma y con los mismos Ritos, que se consagró la Imágen de Nuestra Señora de los Reyes de Sevilla. Hizo esta solemnísima funcion el Ilustrísimo y Rmo. Señor Doctor Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, Obispo de Guatemala, con asistencia de la Real Audiencia, ambos Cabildos, Religiones y la Nobleza, el dia 5 de Agosto de 1717. Vestido el espresado Señor Obispo de Pontifical, las Dignidades de esta Santa Iglesia Catedral con capas de Coro y los Canónigos con Dalmáticas, procedió á ungir la Santa Imágen, con óleo de Catecúmenos, en la cabeza, manos y pies, y la Cruz en cinco partes: sirvieron de padrinos en esta funcion el M. R. P. Fr. José Xiron de Alvarado, Provincial y los Padres Maestros del Orden de Santo Domingo, que tenían el óleo, la estopa y pan para limpiarlo. Al concluirse la consagracion, se repicó solemnemente en todas las Iglesias, se quemaron dos castillos, é hicieron salva las cinco compañías de infantería que marcharon. El dia siguiente se celebró la referida consagracion, con igual asistencia: cantó la Misa el citado P. Provincial Fr. José Xiron, despues Obispo de Nicaragua, predicó el R. P. Maestro Fr. Antonio de Loyola, Mercedario. Se hizo esta funcion con estraordinaria pompa y ostenta: se adornó toda la Iglesia por dentro y por fuera: pusiéronse dos aparadores con 200 fuentes y 60 picheles de plata: la noche antes hubo fuegos artificiales y la tarde despues salieron por las calles siete carros triunfales y se hicieron otros regocijos, cuya relacion se omite, por escusar prolijidad.
  16.  Fuera de estos Hospitales, hubo otros dos en esta Ciudad. El uno, llamado de la Misericordia, en la Ciudad Vieja, para el que se mandó dar sitio, cuando se hizo la fundacion de dicha Ciudad, en la falda del volcan, el 22 de Noviembre de 1527, y feneció con la espresada Ciudad Vieja. El otro, intitulado de San Lázaro, para Lazarinos, situado á un cuarto de legua de la Antigua Guatemala, el cual acabó con dicha Ciudad.
  17.  Este instrumento, que se hallaba confundido con los demás, en el archivo de esta Ciudad, ha sido separado, despues de mas de cien años, por orden de los Señores Capitulares, quienes en reverencia, de la loable memoria del Siervo de Dios, lo pusieron en cuaderno separado, forrado de terciopelo carmesí, con sobrepuestos de plata.
  18.  Novísimamente, en el capítulo general que celebró la Religion de Betlem en Lima el dia 1º de Diciembre de 1808, por la misma razón de ser el Convento de Guatemala Casa Matriz de la Religion, lo declara por libre y esento de toda contribucion de Provincia; y manda se abra en él casa de Noviciado, nombrando por Maestro de Novicios al Vice-Prefecto que en todo tiempo fuere.
  19.  Los Fundadores de este Convento de Santa Catarina Mártir, fueron Don Francisco González, Maestre-Escuela de esta Catedral, y el Licenciado Don Miguel Muñoz, Cura de Naulingo: éstos determinaron, que si sus dias no alcanzaban para concluir la fundacion, la hiciese el Señor Obispo, y por falta de éste, el Cabildo. En efecto, habiendo muerto los Fundadores y el Prelado, el Cabildo, Sede vacante, aceptó el cargo; y en auto de 9 de Diciembre de 1609, determinó se efectuase la referida fundacion el dia de San Juan Evangelista del mismo año. Llegado el dia señalado, se sacaron del Convento de San Gerónimo las cuatro Religiosas que se habian elegido para Fundadoras, las cuales se llamaban Sor Elvira de San Francisco, Abadesa, Sor Maria de San Diego, Sor Maria de la Anunciacion y Sor Maria de San Rafael: trajéronse á la Catedral, de donde se llevó el Santísimo Sacramento descubierto en procesion para el nuevo Convento, y en el patio se dijo la Misa mayor y predicó el Señor Dean Don Felipe Ruiz del Corral; y acabada la Misa se depositó el Santísimo Sacramento en la Iglesia y las Monjas entraron á su clausura. Este Convento ha estrenado una curiosa Iglesia el 24 de Noviembre de 1809, construida á esfuerzos de su administrador el Dr. Don Mariano Angel de Toledo; y la funcion del referido estreno ha sido una de las mas suntuosas que se han visto en Guatemala. Dicho dia 24 se trajo de la Catedral á la nueva Iglesia el Santisimo Sacramento: funcion á que asistió el Señor Arzobispo, ambos Cabildos, uno y otro Clero: el Clero secular llevaba la Imágen de Santa Catarina, ricamente vestida, y cada Religion á su Patriarca. Celebróse la dedicacion por nueve dias: el 1º hizo el Cabildo Eclesiástico la fiesta, cantó la misa el Señor Arzobispo y predicó el Señor Doctor Don Isidro Sicilia: el 2º dia sirvió altar y pulpito y asistió el Claustro de la Real y P. Universidad; y los dias siguientes lo hicieron, por su orden, los Conventos de Religiosos de esta Ciudad.
  20.  En cédula de 22 de Junio de 1675 manda la Reina Gobernadora á la Audiencia de Guatemala, que por lo que toca al Real Patronato, de la licencia necesaria para que en dicha Ciudad se funde el Convento de Carmelitas Descalzas, con la advocacion de Santa Teresa de Jesus, que pretende Don Bernardino de Ovando.
  21.  Aunque hasta este tiempo se verificó la fundacion del Convento de Santa Clara, consta por los libros de Cabildos del Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, que muchos años antes hubo en ella un Beaterio, intitulado de Santa Clara, donde vivian en recogimiento muchas mugeres pobres y virtuosas; y tambien servia a la justicia ordinaria, para depositar algunas mugeres que se necesitaba poner en custodia. En cabildo de 17 de Noviembre de 1684, se determinó, que en atencion á la utilidad que resulta á esta Metrópoli del espresado recogimiento, se den 1,000 pesos para su reedificacion, con la precisa condicion de que la justicia Ordinaria siga haciendo en él sus depósitos, conforme á la intencion de la fundadora, que dio el sitio para dicho Beaterío. No sabemos otra cosa sobre la historia de este recogimiento, ni sobre su fin.
  22.  Entre las Imágenes de mas aclamacion que tiene Guatemala, es una la de Nuestra Señora de la Merced: á esta efigie rinde sus reverentes cultos la Cofradía de que tratamos: delante de ella presentan los fieles sus devotas y súplicas á la Soberana Reina del Cielo y de la tierra; y muchas veces el M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad, ha hecho novenario de rogacion en su presencia, por motivo de algunas calamidades que han afligido á esta capital. El Ilustrísimo Señor Don Fr. Angelo Maria, Arzobispo de Myra, habiendo venido á estas tierras, á negocios de la Silla Apostólica, y hallándose aposentado en el Convento de Mercedarios de esta Ciudad, la bendijo y coronó solemnemente. El título é instrumento auténtico de esta coronacion es como sigue: Nos Don Fr. Angelo Maria, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Myra. En este dia que es 1º de Mayo del año de la Encarnacion de Nuestro Señor que se cuentan 1628, bendecimos y coronamos con corona Reginal, esta Santa Imágen de Nuestra Señora de la Merced, Redencion de Cautivos, con todo el fausto y aparato posible y concedimos 40 dias de verdadera indulgencia, en la forma acostumbrada de Nuestra Santa Madre Iglesia, por cada vez, á cualquiera persona que, con acto de devocion, reverenciare la dicha Santa Imágen, ó hiciere oración delante de ella.—Don Fr. Angelo Maria, Arzobispo de Myra.—Lugar [+] del Sello.— De mandato Ilmi. et Rmi. D. D. Archiepiscopi Myrae.—Fr. Joannes Quero, Secr.
     El P. Fr. Manuel Garrido, en su obra intitulada: La Nave del Mercader y grano del Evangelio, refiere el origen de esta devota Imágen de Nuestra Señora de la Merced, asegurando que tomó las noticias que comunica de papeles auténticos, que existían en el archivo del Convento de la Merced de esta Ciudad. Dice, pues, este escritor, que hallándose una nave para hacerse á la vela en el puerto de Santa Maria, llegó cierto hombre, en trage de
  23.  El M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad, siempre tuvo por de su Patronato esta ermita de San Sebastian y se vé por los libros de Cabildos, el esmero y constancia con que cuidó de ella. La edificó en el primer asiento que tuvo: habiéndose determinado se pasase al sitio, donde se halla al presente en la Antigua Guatemala, entendió en su traslación; y en Cabildo de 24 de Octubre de 1584, mandó dar un cuartillo de agua á Juan Cuellar, en recompensa por haber corrido con la fabrica de dicha ermita. En Cabildo de 3 de Enero de 1586 se acordó que de las cuatro llaves de las reliquias de San Sebastian, tenga una el Capellan de la ermita que nombra la Ciudad, otra el Tesorero de la Santa Iglesia y las otras dos los Oficiales Reales. En Cabildo de 23 de Noviembre de 1590 se determinó que por parte del Cabildo se pida al Ilustrísimo Señor Obispo, erija en parroquia la Iglesia de San Sebastian. Igualmente consta por los libros de Cabildos, que todos los años, desde el de 1576, se nombraban dos Capitulares Comisarios, para que entendiesen en el adorno de la ermita y en lo demás necesario para la fiesta de San Sebastian. Por el Cabildo de 3 de Febrero de 1593, se vé que no solo asistia la Ciudad á la misa y sermon de la citada fiesta, sino que tambien iba en procesion á las vísperas; y el I. S. D. F. Gomez Fernandez de Córdova, atendiendo á que de ir tan lejos, á hora tan incómoda, se enfermarían y no podrían asistir a la misa, les conmutó el voto, por lo tocante á las vísperas, en una limosna de 50 pesos de oro de minas.
  24.  La Iglesia formal de Nuestra Señora del Carmen, que es una de las mas curiosas que tiene Guatemala, se ha concluido y estrenado el año de 1814. Habiéndola bendecido el Ilustrísimo Sr. Arzobispo Dr. D. Fr. Ramon Casaus, se celebró el estreno el 11 de Setiembre, dia del Santísimo Nombre de Maria. La mañana del día 10 se sacó la Imágen de Nuestra Señora de la Iglesia de Santa Teresa y se trajo en procesion general, á que asistieron las Religiones con sus Patriarcas: las Terceras Ordenes de Nuestra Señora del Carmen y San Francisco, que salieron en un cuerpo, llevaban á San Luis Rey de Francia y á Santa Teresa, que traia en las manos las llaves de la Nueva Iglesia: siete Angeles ricamente vestidos iban haciendo córte á su Soberana Reina; y cerraba la procesion el Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad. En la Catedral donde hizo estacion, se le agregó el Cabildo eclesiástico y sacando del Sagrario uno de los Señores Prebendados al al Santísimo Sacramento, se dirigió la procesion para el nuevo templo. El dia siguiente se celebró la dedicacion y estreno de la Iglesia, con la mayor solemnidad: costeó la funcion el comercio de esta Ciudad, en accion de gracias por la restitucion de Nuestro Católico Monarca Fernando VII á su Real trono y predicó en ella el Ilustrísimo Señor Arzobispo. Continuáronse estas fiestas por siete dias, como las del estreno del templo de Salomon, con esposicion del Santísimo Sacramento, misa y sermon todos los dias. Esta Iglesia tiene entre sus preséas una Imágen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado, que llaman de Esquipulas, por estar
  25.  Entre éstos es digno de especial mencion, el que obró el año de 1708: viniendo el mencionado indio Silvestre de Paz, la mañana del 26 de Octubre, á poner una luz á Nuestra Señora; la encontró fuera de su nicho, asentada sobre la ara: restituyóla á su tabernáculo; pero las cuatro mañanas siguientes, se repitió la misma maravilla. Tomáronse todas las precauciones que dictó la prudencia, para evitar todo engaño, mas el dia 31 de dicho mes, se halló la Imágen en el mismo lugar. Con esto se dió aviso al Vicario, quien habiendo colocado la Imágen en su nicho, clavados los velos, cerrado la Iglesia y dejado personas de confianza que la guardasen; sin embargo, á otro dia 1º de Noviembre se encontró la Imágen por séptima vez sobre el altar. Y no habiendo ya que dudar del prodigio, mandó el Padre Vicario se repicasen las campanas y con las personas que ocurrieron, rezó el rosario y se cantaron las letanías y restituida la Señora á su trono, no se volvió á mover de él hasta el año de 1712, en que se repitió varias ocasiones el mismo portento.
  26.  No solo en esta Cruz se ha admirado el prodigio de que tiemble, por sí sola, pues lo mismo se advirtió en otra que estaba fijada en la calle que va para el pueblo de Jocotenango, en la Antigua Guatemala, como consta de este instrumento; «Yo el Alférez José de Leon, Escribano de S. M. certifico, doy fé y verdadero testimonio, que estando en mi casa poco mas de las once de la noche, del dia 2 de Mayo, fuí llamado del Señor Br. Don Juan Gregorio de Cabrera, Coadjutor de la Santa Iglesia parroquial del Señor San Sebastian, por orden del Señor Doctor Don José Varón de Berrieza .... Provisor y Vicario General de este Obispado, para que viese y diese fé, que la Santa de la calle que vá para Jocotenango, estaba temblando y moviéndose del medio cuerpo para arriba. Y como dicho es, doy fé y verdadero testimonio y hago saber á los Señores, que el presente vieren, que vi mover dicha Santa Cruz, á pausas y para que conste doy el presente, en la noche del dia 2 de Mayo, de este año de 1715. Y fueron testigos los SS. BB. Don Juan Gregorio Cabrera y Don José Toscano, el A. Domingo de Avilez, el Alférez Juan Martínez de Vericochea y el Sargento Juan de Mendizabal, vecinos de esta Ciudad, y el Cabo de escuadra, Pascual de Figueroa. Y asi mismo doy fé que lo firmaron.— José [x] de Leon, Escribano Real.»
  27.  Afligidos sobre manera los moradores de Guatemala, con tan terrible epidemia, determinaron hacer una rogacion, á la Madre de Misericordia: para cuyo efecto, se trajo la devota Imágen de Nuestra Señora, que se venera en el pueblo de Almolonga, á la Iglesia del Calvario, el dia 7 de Diciembre. Hízose la rogacion por tres dias, con inmenso concurso; y el tercer dia, á cosa de las dos de la tarde, se observó por largo rato, que el rostro de la Santa Imágen sudaba, de cuyo prodigio dieron fé dos Escribanos que se hallaron presentes. Por la tarde se restituyó á Almolonga la Sagrada efigie, en solemnísima procesion; y desde este dia cesó la peste, no enfermando ninguno de nuevo, y sanando los que estaban enfermos.
  28.  En este novenario aconteció una desgracia digna de notarse: uno de los dias de rogacion hubo sermón en la citada Iglesia de la Candelaria, y fué tanto el concurso, que no cabiendo en ella, muchas personas se subieron al coro: sin embargo que el entresuelo de éste era de gruesos maderos, no pudo sostener el inmenso peso, que se le cargó; y quebrándose trece vigas, cayeron muchos de los que estaban arriba, sobre los de abajo: de cuya tragedia salieron estropeadas cosa de ochenta personas; y aunque en el acto no peligró ninguna, pero despues murieron algunas y otras quedaron baldadas.
  29.  En esta fiesta hay una ceremonia singular, cuyo orígen no he podido rastrear, y es que los indios del pueblo de San Gaspar vienen á asistir á la funcion y traen la Imágen de Nuestra Señora y la del Santo Rey su Patron y salen por delante en la procesion, así en la que se hace antes de la misa, como la de despues, que llaman el entierro de Nuestra Señora: asi se practicó hasta la ruina de Guatemala.
  30.  En el primer apéndice á este capítulo tercero hemos dicho que es tradicion generalmente recibida, que esta Santa Imágen ha estado colocada en la Santa Iglesia Catedral desde su fundacion; y para hacer patente á nuestros lectores la solidez y constancia de esta tradicion, ponemos aqui las palabras, con que se esplican el Ilustrísimo Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, Obispo de esta Diócesis, y el Señor Dean y Cabildo de esta Santa Iglesia, en auto de 22 de Abril de 1634, que para auténtico entre las escrituras de dicha Imágen, en que conceden sitio para sepulcro al Señor Presidente Don Alvaro de Quiñonez Osorio, Marques de Lorenzana, en la Capilla de Nuestra Señora del Socorro, la cual es de la dicha Iglesia y se edificó á su costa, para la Santa Imágen de Nuestra Señora llamada del Socorro, que es muy antigua y la han tenido en esta Santa Iglesia desde el tiempo de su ereccion .... que ha sido y es de grandisima devocion.