Historia de la Ciudad de Guatemala/Tratado III

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


TRATADO TERCERO.




ÍNDICE CRONOLÓGICO DE LOS VARONES ILUSTRES QUE HA TENIDO
LA CIUDAD DE GUATEMALA.




Es parte muy esencial de la historia de una Ciudad ó Reino, la relacion de los hechos, virtudes y hazañas de los héroes que la han habitado; y aun se puede dicir que esta es la parte mas útil de ella. Es verdad que divierte y enseña mucho la noticia de los acontecimientos públicos y comunes á toda la República; pero es mayor el provecho que trae á un pueblo el conocimiento de los varones que lo han ilustrado con sus proezas; pues el ejemplo de los mayores incita á los que les siguen en los puestos, á imitarlos en las operaciones. Y no es pequeño estimulo que anima á obrar bien, ni menor freno que retrae de obrar mal á los ciudadanos, el conocimiento de que sus compatriotas saben conservar en honor y veneracion la memoria de los vecinos que ilustraron la patria con sus buenas obras, y en odio y execracion, la de los que la deshonraron con sus perversas operaciones. Y los que oyendo referir las hazañas de los héroes, se hallan compelidos á alabarlos, por el mismo hecho se ven necesitados y apremiados á seguir sus huellas; pues sería grande inconsecuencia confesar y publicar que aquellos hombres se hicieron dignos de los mayores elogios, por haber obrado rectamente, y rehusar imitarlos, obrando de la misma manera y con igual rectitud. Habiendo, pues, dado en el tratado precedente un índice cronológico de los fastos de los principales Cuerpos políticos de esta Ciudad, corresponde que en el presente lo demos de los varones ilustres que la han honrado con sus brillantes operaciones. Y para proceder con órden, primero daremos la serie de los Señores Presidentes de la Real Audiencia, despues la de los Señores Obispos y Arzobispos de esta Santa Iglesia: seguirá la de los varones ilustres por su virtud, por sus escritos ó por el ejercicio de las armas.




CAPITULO 1.º
De los Gobernadores y Capitanes Generales de este Reino y Presidentes de su Real Audiencia.

 El primero que gobernó el Reino de Guatemala, fué su ilustre conquistador, fundador de la Ciudad de Guatemala y Almirante de la mar del Sur, el Adelantado Don Pedro de Alvarado, Caballero del Orden de Santiago. Fué este valeroso Capitan hijo de Don Diego de Alvarado, Comendador de Lobon, en el Orden de Santiago, y de Doña Sara de Contreras, naturales de Badajoz, en la Estremadura. Siendo muy joven, vino á la Habana por los años de 1510, y el de 18 fué nombrado Capitan de uno de los navios que llevó Juan de Grijalva á Yucatán. En esta espedicion entró Don Pedro de Alvarado con su navio en el rio de Papaloava, que por esto se llamó de Alvarado. Vuelto á la isla de Cuba, por Febrero de 19, se embarcó con Don Fernando Cortéz, para la conquista de Nueva España, en cuya empresa tuvo la mayor parte, despues de Cortes; pues á Don Pedro de Alvarado encomendó Cortes los lances mas arriesgados, como la custodia del Emperador Moctezuma, cuando lo dejó preso en su palacio y otros. Concluida la conquista de Méjico, el 15 de Agosto de 21 y declarado Cortes, en cédula de 12 de Octubre de 22, Gobernador y Capitan General de las tierras que conquistase, despachó á Don Pedro de Alvarado, para que como Teniente suyo, tomáse posesion del Reino de Guatemala, cuyos Reyes se habían ofrecido por vasallos del Rey de Castilla.

 Salió de Méjico Don Pedro de Alvarado, á 13 de Noviembre de 1523, y llegó á esta region por Julio de 24, habiendo sujetado, con sus victoriosas armas, las provincias de Soconusco, Zapotitlan y Utatlan; y plantó la Ciudad de Guatemala, en el lugar que los mejicanos llamaron Almolonga. Algún tiempo despues, emprendió la reduccion de las provincias de Atitlan, Escuintepeque, Guazacapan, Taxisco y otras situadas en las costas del mar del Sur: espedicion en que tuvo hartos trabajos que sufrir. Restituyóse á Guatemala y cuando disponía su viage para Méjico, hubo de hacerlo á la provincia de Honduras, por haber llegado Cortes al puerto de Trujillo. Corría presuroso Alvarado, á visitar á su Capitan General Don Fernando Cortes; pero supo en la Choluteca que éste se había embarcado para Méjico. Regresóse para Guatemala: en su tránsito por el partido de Cuscatlan, (hoy San Salvador) halló á sus moradores sublevados y los redujo á la obediencia del Rey de España, ganándoles una reñida batalla, el dia 6 de Agosto de 26. Tambien los Reyes kachiqueles se habían levantado por el mismo tiempo contra los españoles, exasperados por la insaciable codicia é inaudita crueldad de Gonzalo de Alvarado, á quien su hermano Don Pedro dejó por Teniente, ínterin su viaje á Honduras. Habían acometido á los que se hallaban en la Ciudad Vieja, matando á muchos y poniendo en fuga á otros; y estaban atrincherados en unas montañas inaccesibles, á ocho leguas de Comalapan, donde se ven aun los vestigios de la ciudadela que edificaron para la retirada y para poner á cubierto las personas de sus Reyes. Delante de esta fortaleza se acampó Don Pedro Portocarrero, Teniente de Alvarado, con su ejército y convidó repetidas veces con la paz á los kachiqueles; pero obstinados éstos, respondieron que querían la guerra, mataron á los emisarios y rompiendo el Rey Ahpotzotzil [1] la carta de Portocarrero, arrojó los fragmentos con desprecio. Airado el conquistador con semejantes insultos, tocó al asalto y despues de una sangrienta batalla, consiguió completa victoria, quedando prisioneros los Reyes Ahpotzotzil y Ahpoxahil. Se alcanzó esta insigne victoria, el 22 de Noviembre de 26. Por Agosto del mismo año, habia emprendido Alvarado viaje á Méjico y de allí á España. Donde habiéndose indemnizado de los cargos que se le hicieron: en cédula de 18 de Diciembre de 27, le dió el César el título de Adelantado, Gobernador y Capitan General de Guatemala.

 Con estas y otras gracias, llegó á Guatemala Don Pedro de Alvarado, por Abril del año de 30; y con la gente que traia de Méjico y alguna que encontró aqui de Nicaragua, envió á Diego de Alvarado á fundar la ciudad de San Jorge, que llaman Olanchito, en la provincia de Honduras; y á Luis Moscoso mandó plantar otra villa adelante del rio de Lempa. Ofreció el Adelantado á Su Magestad bacer grandes descubrimientos por la mar del Sur; y así, luego que se halló en su gobernacion, trató de buscar puerto en dicho mar. Encontróse la barra de Iztapa, á diez y seis leguas de la capital, y en ella construyó una armada de ocho velas, á su costa, y se embarcó el año de 1534; mas no para las islas de la especería, como habia prometido al Rey, sino para el Perú, de cuyas riquezas habia llegado la fama á Guatemala. De paso descubrió el puerto de Acajutla, en la provincia de Sonsonate; y llegado al Perú, estando ya para romper con el ejército de Almagro, de parte de éste se le propuso á Alvarado que le daría cien mil pesos de oro y que le dejase su armada y se retirase en paz. Aceptó el Adelantado la propuesta, proporcionándose por este medio á Guatemala, la gloria de que muchos de sus. vecinos concurriesen á fundar las célebres ciudades de Lima y Quito. Regresóse Alvarado á su gobierno, el año de 35, cargado de riquezas. El de 36 pasó al valle de Naco, en la provincia de Honduras, á sosegar á sus moradores que se hallaban revueltos por la falta de viveres que se padecía en aquella comarca; y habiéndolos proveído con abundancia y aquietado sus disturbios, fundó la villa de San Juan de Puerto Caballos y las ciudades de San Pedro Zula y de Gracias á Dios; y pasando á Trujillo, se embarcó para la Córte.

 Llegado á Madrid fueron despachados favorablemente sus asuntos, alcanzando dos cédulas muy honoríficas del Señor Emperador, una de 17 de Abril y otra de 9 de Agosto de 38. Con estos despachos se restituyó el Adelantado á su gobierno; y recuperada la provincia de Honduras, que se habia dado á Don Francisco Montejo, pasó á Guatemala, donde con mas calor que nunca, trató de su jornada á las islas de la especería. Para esto construyó una armada, la mayor que se habia hecho en el Nuevo Mundo, compuesta de doce navios de alto bordo y dos menores, en que gastó mas de 200,000 pesos. Hizose á la vela en el puerto de Iztapa, el año de 40; y teniendo que tratar y formar asiento de navios con el Virey de Méjico Don Antonio de Mendoza, tocó en el puerto de la Purificacion, en la provincia de Xalisco. Vióse con el Virey, y concluidos sus asuntos, estando ya para partirse, recibió carta de Cristóval de Oñate, en que le suplica le socorra por hallarse á punto de ser desbaratado por los indios apóstatas, que se habian atrincherado en ciertos peñoles. Pasó inmediatamente el Adelantado á ayudar á Oñate, y en una retirada que hicieron los españoles, viniendo en la retaguarda Alvarado, un caballo que iba adelante cayó y rodando lo atropello y estropeó de tal suerte, que á los doce dias murió en Guadalajara, á donde fué llevado y en donde recibió los Sacramentos é hizo su disposicion testamentaria, el dia 4 de Julio de 41. En ella manda, que su cuerpo se entierre en el convento de Santo Domingo de Méjico; y para cumplir su voluntad, los amigos que estaban con él, sacaron su cadáver de Guadalajara y caminando para Méjico, lo depositaron en una Iglesia, que tienen los Agustinos en Tirepati, en donde no se sabe por qué motivo se quedó, hasta que Doña Leonor de Alvarado, su hija, lo trasladó á la Catedral de Guatemala, muchos años despues. Llegó la noticia de la muerte del Adelantado á esta Metrópoli, el 29 de Agosto, y fué generalmente sentido y todos los caballeros y nobles se vistieron de luto y se le hicieron exéquias por nueve dias. Concluidas éstas, se juntó el Noble Ayuntamiento de esta Ciudad, el 9 de Setiembre, y determinó que interin Su Magestad proveía de Gobernador á este Reino, lo fuese la Señora Doña Beatriz de la Cueva, viuda del Adelantado. Poco gozó de estos honores Doña Beatriz; pues á los dos dias pereció miserablemente en la ruina de la Ciudad Vieja. Volviéronse á juntar los Alcaldes y Regidores de esta Ciudad, el 17 de Setiembre, para proveerla de Gobernador y eligieron al Ilustrisimo Señor Don Francisco Marroquin y al Licenciado Don Francisco de la Cueva, quienes ejercieron dicho cargo hasta el dia 17 de Mayo de 42.

 1.º—El Licenciado Alonso de Maldonado, cuarto Gobernador del Reino de Guatemala y primer Presidente de su Real Audiencia. Fué nombrado Oidor de la Audiencia de Méjico, el año de 1530. Estando en el espresado empleo, vino á visitar la provincia de Guatemala, el año de 36. El de 1939 se restituyó á Méjico. Y el día 2 de Marzo de 42 le nombró el Virey Gobernador interino de este Reino. Llegó á Guatemala el 17 de Mayo y presentados sus despachos en Cabildo, el mismo dia fue admitido al ejercicio de su empleo. Su cuidado y diligencia tuvieron grande parte, en que la nueva traza de la Ciudad se perfeccionase. El 20 de Noviembre del mismo año de 42 fue nombrado primer Presidente de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua. A principios del año de 44, llegaron los nuevos Oidores á la villa de Comayagua, lugar señalado por el Rey para su residencia; mas como la enunciada villa estuviese muy distante de las provincias de Chiapa, Soconusco y Guatemala, determinó el Presidente Maldonado, que se fijase la nueva Chancilleria en la ciudad de Gracias á Dios, en donde se abrió la Audiencia el dia 16 de Mayo de 1544. Gobernó el Señor Maldonado este Reino hasta el año de 48; y algun tiempo despues, habiendo casado con Doña Catalina Montejo, sucedió á Don Francisco Montejo en el Adelantamiento de Yucatan.

 2.º—El Licenciado Alonso Lopez Cerrato, Presidente de la Audiencia de Santo Domingo. Fué promovido á servir el mismo empleo en la Audiencia de los Confines, por cédula de 21 de Mayo de 1547, y tomó posesion de él a 26 de Mayo de 48, en la Ciudad de Gracia á Dios. Trasladó de dicha Ciudad á la de Guatemala la enunciada Real Chancillería, el de 49: la presidió cerca de siete años, y poco tiempo despues que acabó su Presidencia, murió y se enterró en la Iglesia de Santo Domingo. Fué hombre de muy acreditada conducta y de grande integridad: honró y veneró mucho á los eclesiásticos: remedió en gran parte la opresion que padecían los indios en aquellos tiempos; y habiendo sabido que los indios Caciques se lamentaban de que se les hubiese privado enteramente de la suma autoridad que gozaban en sus Señoríos, hizo ordenanza sobre este punto, que hasta hoy se observa, por la cual mandó se erigiesen Cabildos en los pueblos, compuestos de dos Alcaldes, cuatro Regidores y un Escribano, con sus Alguaciles ejecutores, para cuyos oficios obtasen los Caciques é indios principales. Tambien estableció y formó los Corregimientos, señalando los límites de cada uno y nombrando Corregidores, á quienes encargó recaudasen los reales tributos, cuidasen de la instruccion de los indios, lucimiento de las funciones sagradas: obligó á los encomenderos proveyesen de ornamentos las Iglesias de sus pueblos; y promovió de muchos modos el culto divino y decencia de los templos.

 3º—El Doctor Antonio Rodriguez de Quezada, Oidor de Méjico, Catedrático de Cánones en la Universidad de Alcalá, Asesor del Duque del Infantado y primer Corregidor de Guadalajara. Tomó posesion de esta Presidencia á 15 de Enero de 1554, en virtud de titulo librado en 17 de Noviembre de 53 y la sirvió hasta 28 de Noviembre de 58. Por su muerte tomó el gobierno el Licenciado Pedro Ramirez de Quiñonez, Decano de la Real Audiencia, el que, á 3 de Enero de 59, publicó en esta capital una real cédula de 16 de Marzo de 1558 en que manda Su Magestad, que para evitar los daños que hacian á los indios cristianos, los del Lacandon y de Puchutla, se dé providencia de sacar á los espresados infieles del lugar en que habitan y trasladarlos á ciertos despoblados que están á la otra parte de la Ciudad Real de Chiapa, haciéndoles guerra, si por otra via no se pueden estorbar los enunciados daños. En cumplimiento de esta real determinacion, se trató de efectuar la jornada del Lacandon: nombróse por Capitan General al referido Licenciado Ramirez, cuya pericia militar se tenia esperimentada, pues fué uno de los cinco Capitanes graduados que se hallaron en la espedicion de Gasea contra Gonzalo Pizarro; y para los otros empleos se designaron personas de la primera nobleza. Hiciéronse todas las prevenciones convenientes y marcharon para Comitan, donde se juntaron con los de la Ciudad Real, Chiapa y Sinacantan, antes de la cuaresma del mismo año. Componíase el ejército de Guatemala de mucha gente noble, que iba toda con grande aparato de vestidos, pabellones y cosas de esta clase; y de mil indios de guerra. El de Ciudad Real tambien constaba de muchos caballeros, cuyo Capitan fué Gonzalo Dovalle, uno de los fundadores de Guatemala: de 600 indios de Chiapa y 200 de Sinacantan. El Señor Obispo de Chiapa Don Fr. Tomás Casillas, pasó tambien á Comitan, donde regaló y atendió á los españoles del ejército y bendijo las banderas. Estando todo á punto, partieron para la laguna del Lacandon. Los indios estaban poblados en un peñol grande, cercado de agua. Puesto el ejército á la orilla de la citada laguna, vinieron algunos Lacandones diciendo que querían paz y la amistad de los españoles; mas como les pidiesen canoas para pasar al peñol, respondieron no tenian mas que once, siendo muchísimas las que habian escondido. Con esto echaron al agua los españoles un bergantin que tenian prevenido: lo mismo fué ver los indios semejante monstruo en su mar, que echar á huir; mas esto no fué con tanta lijereza, que no se cautivasen hasta 150 indios y entre ellos el Cacique y el Sumo Sacerdote. Lo mismo hicieron los indios de Topiltepeque y de Puchutla de suerte que cuando llegaron los españoles á sus pueblos, los hallaron desiertos. Don Juan, Cacique de Verapaz, les acometió por Acalá y habiéndolos vencido, ahorcó á 80 de los principales cómplices en la muerte del padre Fr. Domingo Vico. Este fué todo el éxito de la ruidosa jornada del Lacandon! Quedáronse los indios como antes y se volvieron á su peñol.

 4º—El Licenciado Juan Nuñez de Landecho: entró en la Presidencia á 2 de Setiembre de 1559. Los escesos que cometió en su gobierno obligaron á Su Magestad á deponerlo del empleo, por cédula de 30 de Mayo de 63. El Juez Pesquisidor que vino contra él, le puso en prisiones, de donde habiéndose escapado, se embarcó en un pequeño buque, que encontró en el Golfo Dulce, y no se supo mas de él. Multólo tambien en 30,000 pesos y á los Oidores en las cantidades correspodientes á su mérito; y todos fueron depuestos, escepto el Licenciado Jofre de Loaiza, que habiendo salido menos culpado que los otros, conservó su plaza y llevó el sello real á Panamá (á donde mandó el Rey trasladar la Chancillería de Guatemala) el año de 65.

 5º—El licenciado Francisco Briceño, vino de Juez de Residencia del Señor Landecho: llegó el año de 1563; y extinguida la Real Audiencia en esta Metrópoli, quedó de Gobernador y Capitan General del Reino de Guatemala, con dependencia de la Chancillería de Méjico. Y aunque en cédula de 17 de Mayo de 64, se nombró Gobernador y Capitan General de este Reino á Juan Bustos de Villegas, que lo era del Reino de Tierra Firme; habiendo muerto este, estropeado por una mula, en la Ciudad de Panamá, continuó el Señor Briceño en el citado Gobierno, que ejerció por el espacio de cuatro años, con mucha prudencia y discrecion, en tiempos bastantemente críticos. Habiendo dado su residencia, fué declarado por buen Juez y Gobernador, y se volvió á España.

 6º—El Doctor Antonio Gonzalez, Oidor de la Chancillería de Granada, Visitador de la Inquisicion de Sevilla y de los Generales de Galeones. Habiendo Su Magestad, por cédulas de 28 de Junio de 1568 y 25 de Enero de 69, mandado restablecer la Real Audiencia en la Ciudad de Guatemala, fué nombrado Presidente de ella, el 28 de Junio de 68, el Señor Gonzalez y se le dió facultad para que pudiera tener Audiencia con solo un Oidor, ínterin llegaban los demás. Entraron los nuevos Presidente y Oidores, con el real sello, en esta Metrópoli el 5 de Enero de 1570 y fueron recibidos con notables muestras de contento y alegría de toda la tierra. No duró mucho el gobierno del Doctor Gonzalez; pues habiéndole Su Magestad mandado sucesor, se regresó á España.

 7.º—El Doctor Don Pedro de Villalobos, Oidor de la Audiencia de Méjico: entró en la Presidencia de Guatemala el año de 1573, á 26 de Enero, y la sirvió hasta el de 1578, en que fué promovido á la de las Charcas. Fué hombre muy cristiano: favoreció mucho á los Religiosos de San Francisco: todo el tiempo de su gobierno dió la carne de vaca y carnero que necesitaba el Convento de Guatemala; y habiendo muerto al tiempo que le estaban tomando residencia, (que la dió muy cumplida) se mandó enterrar en la Iglesia de San Francisco, año de 79.

 8.º—El Licenciado García de Valberde, natural de Cáceres, en la Estremadura, Presidente de la Audiencia de Quito: vino á la de Guatemala, en virtud de cédula de 13 de Abril de 1577 y tomó posesion el 4 de Febrero de 1578. Fué un gefe amable y piadoso. Habiendo venido real cédula para que se edificasen conventos á los Religiosos en los lugares que hubiese necesidad, emprendió con gran eficacia la fabrica de la Iglesia y Convento de San Francisco, en cuya obra hacia de sobrestante el devoto Presidente los ratos que le dejaba libres su empleo. Gobernó el Reino con la mayor tranquilidad, y á los dos meses de haber entregado el baston, murió el 16 de Setiembre de 89, estando electo Presidente de la Nueva Galicia. Se enterró en la Iglesia de San Francisco.

 9.º—El Licenciado Pedro Mayen de Rueda, Oidor de la Chancillería de Granada: tomó posesion de esta Presidencia en 21 de Julio de 1588, en virtud de cédula de 22 de Setiembre de 87. Gobernó por un rumbo diametralmente opuesto al de su antecesor: tuvo varios choques ron el Señor Obispo, hizo poca estimacion de los Religiosos; y porque se opuso el P. Fr. Francisco Salcedo, Guardian del Convento de San Francisco, á que sacase del noviciado un mozo que habia tomado el hábito de religioso, cometió el Señor Mayen el atentado de dar una bofetada á este venerable Prelado. Fueron tantas las quejas que se dieron contra este Presidente, que habiendo venido Juez Pesquisidor á averiguar sus delitos, el año de 92, de resulta de esta visita lo depuso el Rey de su empleo. La justicia divina tambien se ostentó en el castigo de los desafueros que este Presidente cometió contra personas tan dignas de veneracion, asi por su carácter, como por su virtud, permitiendo cayese en tal demencia, que salía desnudo por las calles y se conducía á los campos y apasentaba con las yerbas mas incípidas, cual otro Nabuco, permaneciendo de esta suerte hasta terminar su vida en este estado de bestialidad.

 10.º—El Doctor Francisco de Sandé, Gobernador de Filipinas y Oidor de la Audiencia de Méjico: vino á esta Metrópoli el año de 1592, de Visitador contra el Señor Mayen; y verificada la deposicion de éste, fué nombrado Presidente, por cédula de 3 de Noviembre de 93. En 3 de Agosto de 94 tomó posesion de la Presidencia, con general aplauso; y permaneció en ella, hasta el de 96, en que fué promovido á la del Nuevo Reino de Granada. Por su ausencia tomó el baston el Oidor Decano, Licenciado Alvaro Gomez de Abaunza.

 11.—El Doctor Alonso Criado de Castilla, que habia sido Oidor en los Reinos del Perú. Nombrado Presidente, en cédula, de 1596, hizo su entrada en esta capital el 19 de Setiembre de 98. Gobernó con toda equidad: tuvo algunas altercaciones con el Ayuntamiento de esta Ciudad, por haberle quitado el Corregimiento del valle: en su tiempo se reconoció y comenzó á usar el puerto de Santo Tomás de Aquino, que por esto se apellidó de Castilla. Concluyó su Presidencia el año de 1611; y cuando estaba dando su residencia, murió y fué sepultado en la Iglesia Catedral. Sus servicios los gratificó el Rey á su hijo Don Andrés de Castilla.

 12.—Don Antonio Peraza Ayala Castilla y Rojas, Conde de la Gomera, que de Gobernador de Chucuito, provincia del Perú, fue promovido á la Presidencia de Guatemala, por cédula de 14 de Agosto de 1609 y tomó posesion el año de 1611. Entre otras cosas que hizo el Conde, fué una haber ensanchado y crecido la plazuela de la Candelaria y metídole agua, por lo que en otro tiempo la llamaron la plaza del Conde. Por algunas turbaciones que se ofrecieron en el tiempo de su gobierno, vino de Visitador el Licenciado Juan de Ibarra, Oidor de Méjico: éste puso las cosas en peor estado: suspendió del empleo al Conde, quien se retiró al pueblo de Patulul, dejando la República dividida en bandos y con las armas en la mano, hasta que, restituida la tranquilidad, se repuso al Conde en la Presidencia, el año de 17 y gobernó hasta el de 26. Este caballero fué el primero á quien se dió el título de Muy Ilustre Señor; pues antes se usó el de Magnifico Señor, que igualmente se daba á los Alcaldes Ordinarios.

 13.—El Doctor Don Diego de Acuña, Comendador de Hornos, en el Orden de Alcántara: se posesionó el año de 1626 y gobernó este Reino, por el tiempo de siete años, con gran paz y tranquilidad.

 14.—Don Alvaro de Quiñonez y Osorio, Caballero del Orden de Santiago, Señor de la Casa y Villa de Lorenzana, valle de Riaco y Colladilla, Gentil hombre de la boca de Su Magestad y de su Consejo de hacienda. De Presidente de la Real Audiencia de Panamá, vino á serlo de la de Guatemala, el año de 1634. Pobló de españoles la villa de San Vicente de Austria ó Lorenzana, y el Rey, en premio, le dió el titulo de Marques de Lorenzana. Fundó un aniversario por las almas del purgatorio, en esta Santa Iglesia Catedral. Y concluido su gobierno el año de 42, de camino para Charcas, á donde fué promovido, naufragó en la mar del Sur.

 15.—El Licenciado Don Diego de Avendaño, Oidor de la Chancillería de Granada. Tomó posesion de esta Presidencia, por el mes de Marzo de 1642. Gobernó con gran desinterés é integridad y dió admirables ejemplos de paciencia y tolerancia en los continuos y prolijos achaques con que el Señor lo ejercitó. Murió el 2 de Agosto de 49 y fué sepultado en la portería del Convento de San Francisco. Refiere el cronista Vázquez, tomo 2º, folio 666, que habiéndose abierto su sepulcro tres años despues de su muerte, para enterrar á su esposa Doña Ana de Rentería, se encontró el cadáver del virtuoso Presidente todo corroído, pero las manos enteras y flexibles, lo que se atribuyó á su estremada limpieza de manos; pues en ocho años que duró su gobierno, no recibió el valor de un maravedís de coecho ó regalo. Por su muerte empuñó el baston el Oidor Decano, Licenciado Don Antonio de Lara y Mogrobejo, que gobernó el Reino hasta el año de 54.

 16.—Don Fernando de Altamirano y Velasco, Conde de Santiago Calimaya. Hizo su entrada por Mayo del año de 1654 y murió el de 57. En su tiempo hubo unos escandalosos bandos y duelos entre las familias nobles de Guatemala, que mutuamente se pretendían destruir: el Presidente se ladeó al partido de los Mazariegos, lo que le ocasionó varias pesadumbres. Nombrósele por sucesor á Don Gerónimo Garcés Carrillo de Mendoza, Conde de Priego; pero viniendo á servir su empleo el año de 58, desembarcó en Panamá y murió allí súbitamente; por lo que continuó gobernando la Real Audiencia.

 17.—El General Don Martin Carlos de Mencos, Caballero del Orden de Santiago, Alcalde perpetuo de los Alcázares de Tafalla, del Consejo de Guerra y Junta de Armadas. Vino por Portobelo y llegó á esta capital el 6 de Enero de 1659. Gobernó con gran prudencia, tino y acierto: de suerte que hasta este tiempo, no se habia visto gefe mas generalmente aclamado. Habiendo los ingleses, por el mes de Junio de 65, apoderádose del fuerte de San Carlos, que defendía la entrada á la provincia de Nicaragua por el rio de San Juan, y saqueado la Ciudad de Granada, pasó el Presidente Mencos y su sucesor á dicha provincia y lograron desalojar al enemigo.

 18.º—Don Sebastian Alvarez Alfonso Rosica de Caldas, del Orden de Santiago, Señor de la Casa de Caldas, Regidor de la Ciudad de Leon. Tomó posesion de esta Presidencia el año de 1667. Luego que empuñó el baston este caballero, se aplicó con el mayor tezon á la fábrica de la Iglesia Catedral, que amenazaba ruina, siendo tanto su empeño en adelantar este edificio, que en cuatro años que duró su gobierno, dejó todo el templo, no solo sacado de cimientos, sino levantado mas de tres varas sobre la tierra. Se portó con grande integridad, justicia y rectitud en el tiempo que sirvió la Presidencia; mas como sea cosa muy difícil guardar constantemente el medio en las materias de gobierno, sin declinar á alguno de los estremos, parece que este Presidente se escedió en el castigo del Licenciado Don Pedro de Miranda Santillan, Fiscal de esta Real Audiencia, al que habiéndosele probado el delito de baratería, lo puso en el castillo de San Felipe, donde al rigor del temperamento, en breve acabó sus dias. De resulta de este hecbo, se le envió Visitador por el año de 1670 y apartado de la Presidencia, ínterin se abrió el juicio de visita, antes de concluirse éste, murió el año de 72. El Cabildo Eclesiástico, en reconocimiento de lo que trabajó en la fábrica de la Iglesia Catedral, colocó su estatua en la Capilla de San Pedro de la nueva Iglesia, con esta inscripcion:

 Dominus Sebastianus Alvarez Alfonso Rosica de Caldas, hujus Regalis, Cancellariae Praeses, harum Provinciarum Generalis Dux, quem tota istius famigerati templi fabrica funditus Instauratorem clamat.

 19.—El llustrisimo Señor Doctor Don Juan de Santomaita Saenz Mañosca: hallándose de Obispo de Guatemala, lo nombró S. M. Presidente de esta Real Audiencia, Gobernador y Capitan general de este Reino y Visitador del Señor Alvarez, por cédula que recibió en 28 de Octubre de 1670: empleos que desempeñó el Ilmo. Prelado con la prudencia, madurez y rectitud, que le eran propias, hasta el año de 72. Y aunque algunos pretendientes, cuyas artes no hallaron cabida en el ánimo del Presidente, se quejaron de él, acriminándole que distribuía las encomiendas y oficios en criollos, esta acusacion se despreció por el Supremo Consejo.

 20.—El Exmo. Señor Don Femando Francisco de Escobedo, General de la Artillería del Reino de Jaén, Caballero Gran Cruz del Orden de San Juan y Baylio de Lora. Entró á la Presidencia el año de 1672. Este Caballero concurrió con mas de 55,000 pesos para la fábrica de la Iglesia de Nuestra Señora de Betlem de Guatemala, en cuyo reconocimiento los hermanos Betlemitas lo nombraron Patron de la espresada Iglesia. En virtud de real cédula de 20 de Octubre de 71, en que se mandó hacer la fortificacion necesaria en la boca del rio de San Juan, pasó personalmente á Nicaragua el Señor Escobedo, reconoció el puerto, mandó construir y fortificar el presidio, é hizo las ordenanzas para su gobierno, que firmó en Granada á 20 de Marzo de 73 y fueron confirmadas por cédula de 5 de Junio de 1685. De resulta de informes que se hicieron contra el Señor Escobedo, se envió de Visitador á este Reino al Licenciado Don Lope de Sierra Osorio, Oidor de la Audiencia de Méjico y Presidente de la de Guadalajara, que llegó á esta Metrópoli el año de 1678: retirado del gobierno el Señor Escobedo, ínterin se hacia la visita, llegó á estos puertos un barco en su solicitud, enviado por el Gran Maestre de Malta, con la noticia de haber recaido en su persona el Gran Priorato de Castilla: empleo que pasó á ejercer el mismo año.

 21.—El Licenciado Don Juan Miguel de Augurio y Alaba, del Orden de Alcántara, Oidor de Méjico: vino el año de 1681, con el título de Visitador general, á continuar la visita del Señor Escobedo; y concluida ésta, siguió con el gobierno de estas provincias hasta que vino sucesor.

 22.—Don Enrique Enriquez de Guzman, del Orden de Alcántara, del Consejo de Guerra y Junta de Indias y Armadas: tomó posesion de la Presidencia, el año de 1683. Este Presidente reedificó y puso en mejor forma el Hospital de San Juan de Dios, ensanchó sus enfermerías y efectuó la union de los Hospitales de Santiago y San Alejo, recomendada por muchas cédulas de Su Magestad. Renunció el empleo en 1688 y se volvió á España á servir su plaza, en el Supremo Consejo de Guerra.

 23.—Don Jacinto Barrios Leal, General de la Artillería de los reales ejércitos. Hizo su entrada el año de 1688. El de 91 vino por Visitador el Licenciado Don Fernando Lopez Ursino y Orbaneja, Oidor de la Real Chancillería de Méjico, quien se presentó en 1º de Febrero de 91, con títulos de Presidente, Gobernador y Capitan general interino, que ejerció todo el tiempo que estuvo sindicado el Sr. Barrios. Pero habiéndose indemnizado este Presidente de la capitulacion, fué repuesto en sus empleos el de 94. Luego que se vio restablecido en la Capitanía general Don Jacinto Barrios, emprendió conquista de Itza y Lacandon, y en efecto se conquistó un gran pueblo, que intitularon la Villa de Nuestra Señora de los Dolores del Lacandon. Animado el Presidente Barrios con el buen éxito de esta espedicion, comenzó á disponer otra campaña, para el verano siguiente. Mas cuando con mas calor preparaba su jornada para el Peten, fué Dios servido que la hiciese para la eternidad, muriendo con muy cristianas disposiciones, el dia 12 de Noviembre de 95. Tomó el baston Don José de Escals, Decano de la Real Audiencia, quien continuó los preparativos para la campaña, que se efectuó á principios del año de 96; pero no se adelantó con ella cosa alguna.

 24.—Don Gabriel Sanchez de Berrospe, Proveedor general de Galeones: se posesionó de la Presidencia de Guatemala el 25 de Marzo de 1696. Habiendo recibido consulta del General Amezquita, en que le dá noticia de la desgracia del Capitan Juan Diaz de Velasco y de todos los sucesos de su jornada y le pide órdenes, celebró Junta de guerra, en la que se acordó suspender estas operaciones hasta nueva orden de Su Magestad. Habiéndose conseguido por este tiempo la reduccion y conquista del Peten, el Señor Berrospe, en virtud de nuevas órdenes del Rey, entendió en la fortificación de la villa de los Dolores y fundacion del presidio del Peten. Logró el Presidente Berrospe ver aumentados los términos del distrito de su gobierno con el partido del Peten, cosa que sus antecesores intentaron, con inmensos trabajos, y no consiguieron. Pero no se le mostró la fortuna igualmente halagüeña en el resto de su gobierno; pues habiendo venido de Visitador el Licenciado Tequeli, hubo tales diferencias entre dicho Letrado y el Presidente, que se dividió la República en dos bandos, llamándose Berrospistas los del partido del Presidente y Tequelíes los que seguían al Visitador. Esta division tomó tanto cuerpo, que llegaron á ponerse en arma, y el Señor Berrospe murió, antes que se serenase la borrasca. El Doctor D. Juan Gerónimo Duardo, Decano de la Real Audiencia, gobernó en esta vacante, hasta que vino sucesor.[2]

 25.º—El Doctor Don Alonso de Ceballos y Villagutierre, Presbítero Caballero del Orden de Alcántara: de Presidente de Guadalajara pasó á serlo de Guatemala, el año de 1702: empleo que gozó muy poco tiempo, porque murió el 27 de Octubre de 1703.

 26.º—El Doctor Don José Osorio Espinoza de los Menteros, Catedrático de prima de Leyes en la Universidad de Méjico: entró de Visitador en Guatemala el 24 de Octubre de 1702, y el siguiente obtuvo la merced de la Presidencia, de la que tomó posesion el de 704, y sirvió hasta el de 706.

 27.º—Don Toribio José de Cosio y Campa, Marqués de Torrecampo, del Orden de Calatrava. Hizo su entrada en esta Capital el 30 de Agosto de 1706. Por los años de 1712, siendo Presidente de esta Real Audiencia el citado Señor Cosio, se sublevó la Provincia de Tzendales, una de las que componen la Intendencia de Chiapa. Pasó en persona este Presidente á la Provincia de Chiapa, y logró se sosegasen los sublevados y se sujetasen los rebeldes. Al Señor Don Toribio Cosío remuneró Su Magestad este servicio dándole el titulo de Marqués de Torrecampo y el Gobierno de Filipinas, adonde pasó el año de 1716.

 28.º—Don Francisco Rodríguez de Rivas, Maestre de Campo de los Reales Ejércitos, Corregidor de Riobamba en el Reino de Quito: tomó posesion de esta Presidencia á 4 de Octubre de 1716, que sirvió con acierto hasta 1º de Diciembre de 24. En su tiempo esperimentó esta Ciudad muy grandes temblores, por cuyo motivo querían algunos de sus vecinos se trasladase á otro sitio; mas el Señor Rivas se opuso fuertemente á su pretension. Habiéndose arruinado con los referidos temblores, los Templos del Oratorio de San Felipe Neri y del Santo Calvario, este Presidente los reedificó á su costa. Volvióse á España, donde sirvió varios empleos, y murió en Sevilla el año de 43.

 29.º—Don Pedro Antonio de Echevers y Suvisa, del Orden de Calatrava, Gentil hombre de Cámara de S. M. y Señor de la Llave Dorada. Entró en la Presidencia el 2 de Diciembre de 1724. En el tiempo de su gobierno hubo asuntos muy ruidosos, con ocasion del homicidio ejecutado en el Presbítero Don Lorenzo de Orozco y otras incidencias, y llegaron á tal grado las desavenencias de este Presidente con dos de los Ministros de la Real Audiencia, que los hizo salir desterrados; mas cuando eran deportados para su destino, los quitó tumultuariamente la plebe, y se refujiaron en la Iglesia. Habiéndole venido sucesor, el 11 de Julio de 33 entregó el baston, quedóse en esta Ciudad, y murió el 25 de Diciembre del mismo año, dejando eternizada su memoria en el suntuoso Templo del Monasterio de Santa Clara, que levantó á su costa. Enterróse en la Iglesia de la Compañía de Jesus.

 30.º—Don Pedro de Rivera y Villalon, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos: de Gobernador de Vera-Cruz, pasó á servir la Presidencia de Guatemala. Hizo su entrada en dicha Metrópoli el 11 de Julio de 1733. Gobernó este Reino con gran paz y tranquilidad, hasta de 16 de Octubre de 42. El 16 de Abril de 43 salió para Méjico.

 31.°—El Licenciado Don Tomas de Rivera y Santa Cruz, natural de la Ciudad de Lima. Entró en Guatemala á 16 de Octubre de 1742. Hiciéronsele muchos y graves cargos, por los que fué depuesto de la Presidencia. El año de 48 pasó de Alcalde del Crimen á Méjico, donde murió el de 65.

 32.°—Don José de Araujo y Rio: estando de Presidente en Quinto, tuvo algunos encuentros con aquella Audiencia, por cuyo motivo fué á la Corte y Su Magestad le reemplazó dos años que le faltaban de la espresada Presidencia, en la de Guatemala. Entró á ella en 26 de Septiembre de 48, y la sirvió hasta el de 51 que se restituyó al Perú.

 33.°—El Excmo. Señor Don José Vasquez Prego Montaos y Sotomayor, del Orden de Santiago, Teniente General de los Reales Ejércitos, Comandante General de la línea del Campo de Gibraltar. Tomó posesion de esta Presidencia á 17 de Enero de 1752. El de 53 crió, en virtud de reales órdenes, las Alcaldías Mayores de Chimaltenango y Sacatepequez. Y habiendo mandado construir la fortaleza de San Fernando de Omoa, movido del celo del real servicio, fué á visitarla y allí contrajo la enfermedad de que murió á 24 de Junio del mismo año de 53. Fué enterrado en la Iglesia del Convento de Santo Domingo. Tomó las riendas del Gobierno el Licenciado Don Juan de Velarde y Cienfuegos, Caballero del Orden de Santiago, como Decano de esta Real Audiencia.

 34.°—El Excmo, Señor Don Alonso de Arcos y Moreno, del Orden de Santiago, Mariscal de Campo y despues Teniente General de los Reales Ejércitos, cuya gracia le llegó cuaudo acababa de morir. Hizo su entrada en esta Capital el 17 de Octubre de 1754, y gobernó hasta el 27 de Octubre de 60, en que falleció. Sepultóse en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo. Por su muerte cayó el Gobierno en la Real Audiencia y la Presidencia y Capitanía General segunda vez en el Señor Velarde, quien habiéndola servido con honor, fué promovido á la plaza de Oidor de Méjico, despues á la Chancillería de Granada, y últimamente al Supremo Consejo de Ordenes.

 35.º—Don Alonso Fernandez de Heredia, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos. Habiendo servido los gobiernos de Nicaragua, Comayagua, la Florida y Yucatan, se le promovió á la Presidencia de Guatemala. Entró en ella á 14 de Junio de 1761 y la sirvió hasta 3 de Diciembre de 65. Pues aunque por Marzo de de 1764 llegó á este Reino Don Joaquin de Aguirre y Oquendo, Capitan de Navio de la Real Armada, provisto para Presidente de esta Real Audiencia, murió en el pueblo de Zacapa, el dia 9 de Abril, antes de tomar posesion, y asi continuó el Señor Heredia hasta que vino sucesor. Quedóse en Guatemala, dando residencia, y murió el 19 de Marzo de 72. Yace su cuerpo en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de la misma Ciudad.

 36.º—Don Pedro de Solazar y Herrera Natera y Mendoza, Caballero del Orden de Monteza, Comendador de Vinaroz y Benicarlo, Capitan de Granaderos de Reales Guardias Españolas y Mariscal de campo de los Reales Ejércitos. Tomó posesion de la Presidencia en 3 de Diciembre de 1765. En virtud de reales órdenes crió la Alcaldía Mayor de Tuxtla. Fué á visitar el Puerto y Castillo de Omoa, donde contrajo la enfermedad de que murió el 20 de Mayo de 71. Se enterró en la Iglesia del Colegio de Cristo Crucificado. En esta vacante empuñó el baston el Licenciado Don Juan Gonzalez Bustillo y Villaseñor, Decano de esta Real Chancillería, que despues fué promovido sucesivamente á la Audiencia de Méjico, á la Fiscalía de la Contratacion de Cadiz y al Supremo Consejo de Indias.

 37.º—Don Martin de Mayorga, del Orden de Alcántara, Capitan de Reales Guardias Españolas y Maris- de Campo de los Reales Ejércitos. De Gobernador de la plaza de Alcántara en Extremadura, fué promovido á esta Presidencia. Entró en Guatemala á 12 de Junio de 1773. A pocos dias de posesionado en el gobierno, sucedió la ruina de Guatemala, y dicho Señor promovió la traslacion de la Ciudad al sitio donde se halla al presente. El 4 de Abril de 79, en virtud de real órden, entregó el baston al Señor Inspector General de Milicias Don Matias de Galvez. Y cuando disponia su regreso para España, recibió correo estraordinario, en que se le avisa haber muerto el Señor Virey de Méjico y venir S. S. nombrado de Virey interino, en la cédula de mortaja. Salió para Méjico el 18 de Mayo de 79, y habiendo servido el Vireinato hasta que llegó el sucesor, de vuelta para España murió en la mar, el 29 de Julio de 83.

 38.º—El Excmo. Señor Don Matias de Galvez, Teniente General de los Reales Ejércitos. De Comandante de las Islas Canarias, pasó á Guatemala con el empleo de Inspector General de Tropas y Milicias y segundo Comandante General del Reino. Entró en esta Capital á 27 de Julio de 1778, y con noticia que se tuvo de estar nombrado Presidente, le cedió el gobierno el Señor Mayorga y tomó el baston el 4 de Abril de 79. A pocos dias le llegaron los despachos de Presidente, Gobernador y Capitan General, librados á 15 de Enero de 79, y obedecidos en el Real Acuerdo, tomó posesion á 15 de Mayo del mismo año. Ocupó el referido puesto hasta 10 de Marzo de 83, que pasó de Virey á Nueva España. En cuyo tiempo, habiéndose apoderado los ingleses del Castillo de Omoa, fué personalmente el Señor Galvez á recuperarlo; mas cuando llegó á él, ya lo habían desocupado los enemigos. Pasó á la isla de Roatan y desalojó de ella á los ingleses. Murió en Méjico el año de 84.

 39.º—Don José Estacheria, Brigadier de los Reales Ejércitos, Gobernador y Comandante General de la Provincia de Nicaragua. Hizo su entrada en esta Metrópoli el dia 3 de Abril de 1783, y gobernó con grande integridad hasta el 29 de Diciembre de 89, que partió para España, donde obtuvo el gobierno de la plaza de Pamplona y el grado de Mariscal de Campo.

 40.º—El Excmo. Señor Don Bernardo Troncoso Martínez del Rincon, Teniente General de los Reales Ejércitos. Obtuvo sucesivamente los empleos de Teniente de Rey de la Plaza de la Habana, Gobernador de Veracruz y Presidente, Gobernador y Capitan General de este Reino. Entró en Guatemala el 31 de Diciembre de 1789, y gobernó con grande paz y tranquilidad, hasta 25 de Mayo de 94, que entregó el baston á su sucesor, y poco tiempo despues se restituyó á España.

 41.º—Don José Domas y Valle, del Orden de Santiago, Gefe de Escuadra de la Real Armada. De Gobernador de Panamá fué promovido a la Presidencia de Guatemala. Tomó posesion de ella el 25 de Mayo de 1794, y la sirvió hasta 28 de Julio de 1801. Quedóse en esta Ciudad y murió el 9 de Octubre de 1802, de edad de 102 anos; sepultóse en la Iglesia de San Francisco.

 42.º—Don Antonio Gonzalez Mollinedo y Saravia, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos. Habiendo empleado en el Real servicio el largo espacio de cuarenta años, en cuyo tiempo se halló en el sitio de Almeida, en la defensa de Ceuta, en la espedicion de Argel y otras, fué nombrado Teniente de Rey de la plaza de Palma, en la Isla de Mallorca, y despues Presidente de Guatemala. Entró en esta Capital el 28 de Julio de 1801 y tomó posesion del Gobierno, Presidencia y Capitanía General de este Reino.

 43.º—El Excmo. Señor Don José Bustamante y Guerra, Teniente General de la Real Armada, quien despues de una continuada serie de viages que hizo en servicio de S. M., entre los cuales se cuenta el muy memorable en que dió vuelta al mundo el Señor Don Alejandro Malaspina y en que fué dicho Señor Bustamante de segundo Gefe de la espedicion, mandando la corbeta de S. M. llamada la Atrevida, fué nombrado Gobernador militar y político de Montevideo, empleo que desempeñó con honor. Vuelto á la Corte, rehusó con entereza varonil reconocer al intruso José Bonaparte. El Supremo Consejo de Regencia, atendiendo á la fidelidad, patriotismo y demas prendas del Sr. Bustamante y á mas de cuarenta años de servicio, lo nombró Gobernador y Capitan General de este Reino y Presidente de su Real Audiencia: empleo en que fué confirmado por las Córtes Generales Estraordinarias y de que tomó posesion el dia 14 de Marzo de 1811.

 44.º—El Excmo. Señor Don Carlos Urrutia, natural de la Habana, Caballero Gran Cruz del Orden de S. Hermenegildo, Teniente General de los Reales Ejércitos. Habiendo servido con lustre varios empleos que S. M. le ha confiado, hallándose de Gobernador de la Isla de Santo Domingo, fué nombrado Gobernador y Capitan General del Reino de Guatemala y Presidente de su Real Audiencia. Entró en esta Capital el dia 28 de Marzo de 1818, y tomó posesion de los referidos oficios, con gran júbilo de este vecindario.




CAPITULO 2.º
De los Señores Obispos y Arzobispos que han gobernado esta Diócesis.

 1.º—El Ilustrísimo Señor Don Francisco Marroquin fué el primer Obispo que tuvo Guatemala: él fué quien plantó la fé de Jesu-Cristo en estos países, quien la regó con su predicacion, quien fundó la Iglesia Catedral de esta Ciudad y quien por todos modos la engrandeció, y promovió la cristiandad en toda la Diócesis. Pues aunque, como afirma el P. Remesal, antes que el Señor Marroquin, fué nombrado Obispo de Guatemala el V. P. Fr. Domingo de Betanzos, Religioso Dominico; y como asegura el cronista Vázquez, citando á Fr. Juan de Torquemada, tambien fué electo Obispo de la misma Ciudad el V. P. Fr. Francisco Jiménez, uno de los doce Franciscanos que vinieron á la Nueva España en la primera mision de dicha Orden; pero ni uno ni otro admitió la gracia que les hizo el Emperador Cárlos V. Fué el Ilmo. Marroquin, natural de las montañas en el Valle de Joranzo, de solar esclarecido: desde su juventud se aplicó al ejercicio de las virtudes y al estudio de las ciencias, habiendo obtenido el grado de Maestro en Sagrada Teología en la Universidad de Osma; y ascendido á la tremenda dignidad del Sacerdocio, dispuso la Divina Providencia que concurriese en la Corte con Don Pedro de Alvarado, á quien oyó hablar de la América y encendido en deseos de propagar la fé de Jesu-Cristo, rogó al referido Alvarado lo trajese á Guatemala. No anhelaba otra cosa el Adelantado y asi vino con él á esta Capital el Licenciado Don Francisco Marroquin y el dia 3 de Junio de 1530, lo presentó en Cabildo para Cura de la Ciudad Don Pedro de Alvarado, como Vice-Patron, en nombre de la Cesárea Magestad de N. C. M. Cárlos V. El nuevo Párroco ocurrió por la colacion y canónica institucion de su beneficio al Ilmo. Señor Obispo de Méjico, quien no solo le dió la espresada colacion, sino que tambien lo nombró su Provisor y Vicario General en toda la Gobernacion de Guatemala, es decir, en todo lo que comprenden hoy los Obispados de Guatemala, Chiapa y Honduras. Hecho Pastor el celosísimo Marroquin, se aplicó á repartir á sus ovejas el pasto de la divina palabra; y para poderlo hacer con fruto, se dedicó al estudio de la lengua nativa de esta comarca y consiguió aprenderla de modo que pudo enseñar á los Ministros del Evangelio que vinieron despues á anunciarlo en estos países. Habiendo sido presentado por el Señor Emperador para Obispo de Guatemala, año de 1533, el S. P. Paulo III espidió las bulas á 18 de Diciembre de 1534. Recibidas estas en Guatemala, partió el Obispo electo para Méjico, donde lo consagró el Ilmo. Señor D. Fr. Juan de Zumarraga Obispo de dicha Diócesis, el dia 7 de Abril de 37: funcion que se solemnizó con la mayor pompa y regocijo, como la primera de esta clase que se celebró en este continente. El 20 de Octubre del mismo año, hizo la ereccion de la Iglesia de Guatemala, en la citada Ciudad de Méjico. Luego que el Señor Marroquin se vio encargado de la administracion de esta vastísima Diócesis, que aquel tiempo comprendía los tres Obispados que dijimos arriba, trató con gran calor de proveerla de Ministros, pues cuando recibió las bulas, no había en toda ella mas Sacerdotes que su Ilma. y cuatro ó seis Clérigos. Para este efecto condujo á su costa cuatro Religiosos Dominicos desde Nicaragua, el año de 35: trajo consigo de Méjico otros cuatro Mercedarios, el año de 37: costeó la mision de Franciscanos, que llegó el de 40; é hizo parte de las espensas de la que vino de Dominicos el año de 45. Promulgó leyes santísimas para el gobierno de su Iglesia y Diócesis: visitó esta personalmente, sin embargo de su grandísima estension; y no omitió funcion alguna perteneciente á su ministerio. Con el amor que siempre mostró á sus ovejas, con la integridad de su conducta y con el zelo y vigilancia pastoral que se observaba en este Prelado, adquirió tal autoridad sobre sus subditos, que era generalmente amado, reverenciado y ciegamente obedecido de todos: oyéndose y recibiéndose sus dictámenes como oráculos, á que nadie osaba contradecir. No se limitaban los desvelos de este amoroso Padre al cumplimiento de sus obligaciones y al provecho espiritual de sus ovejas: estendíanse á promover por todos modos la grandeza y decoro de la Ciudad de Guatemala. Con esta mira, siendo Cura de esta Santa Iglesia, estableció escuela de primeras letras y ya Obispo solicitó y consiguió que Su Magestad dotase una Cátedra de Gramática Latina en esta Capital. Pidióle tambien que se erigiese Universidad y que se fundase Colejio de la Compañia de Jesus, para la instruccion de la juventud; y no habiendo conseguido ni una ni otro, dejó en su testamento veinte mil pesos y ciertas tierras que poseía en el Valle de Jocotenango, para que se fundase un Colegio y se dotasen dos Cátedras en que se enseñasen á los niños las ciencias mas necesarias. Edificó un capacísimo Hospital que intituló de Santiago, para la asistencia de los pobres enfermos. Erigió un Colegio para educar niñas huérfanas. Procuró que se fundase un Monasterio de Religiosas; mas esto no tuvo efecto en sus dias. A su solicitud y eficacia se debió la conclusion de la fábrica de la Iglesia Parroquial en la Ciudad Vieja y el edificio de la Catedral en la Antigua Guatemala. A mas de esto, impetró de N. M. S. P. Julio III, el año de 1551, que la Catedral de Guatemala goce todas las gracias é indulgencias concedidas á la Santa Iglesia de Santiago de Galicia. El año de 1546 asistió á la Junta que Convocó en Méjico el Visitador Don Francisco Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo; y el de 55 envió un Prebendado de esta Santa Iglesia, para que hiciese sus veces en el Concilio Mejicano primero. Finalmente, lleno de méritos, amado de todos, pasó al descanso eterno, el viernes santo, dia 18 de Abril del año de 63, con universal sentimiento de sus ovejas, que lloraban la falta de su Pastor, su Padre, su Apóstol y su bienhechor. Gobernó este Ilustrísimo Principe la Diócesis de Guatemala 33 años, los cuatro como Provisor y Vicario General del Señor Zumarraga, Obispo de Méjico, y los 29 como Obispo de Guatemala. Varon Apostólico, digno de parangonarse con los Obispos de la primitiva Iglesia: ejemplo y dechado de Prelados, como lo llama Remesal: hombre de grande humildad y caridad, como lo apellida el V. P. Fr. Tomás de la Torre: Pastor destinado por la mano de Dios para la Iglesia de Guatemala, y piedra fundamental de su espiritual edificio, como se esplica otro escritor.

 II.—El Ilustrísimo Señor Don Bernardino de Villalpando, natural de Talavera de la Reina. Fué electo Obispo de Cuba, el año de 1559, cuya Iglesia gobernó hasta el de 64, que fué trasladado á Guatemala. Posesionóse de esta Silla Episcopal el año de 65, casi al mismo tiempo que se publicó el Concilio de Trento; y entendiendo dicho Príncipe revocados por el espresado Concilio, los privilegios que permitían á los Regulares administrar los Sacramentos á los indios, comenzó á tratar de secularizar las doctrinas que servían los Religiosos. En efecto, despojó á la Religion de San Francisco de las que tenia en la provincia de Suchiltepequez; é intentó, aunque en vano, hacer lo mismo con las de Totonicapan y Quezaltenango. Despachó edictos, conminando á los Regulares con graves penas, para que no hagan oficios de Curas. De resulta de estas providencias se ocurrió á Su Magestad por una y otra parte: las Religiones de Santo Domingo y San Francisco, pidieron se recibiesen informaciones sobre sus procederes y los del Señor Obispo; y remitido todo á la Córte, N. C. M. el Señor Don Felipe II, libró cédula en 30 de Agosto de 67, dirigida al Gobernador de Guatemala, en que desaprueba lo ejecutado por el Señor Villalpando, y hace mencion de muchos y graves delitos de dicho Prelado, sobre lo cual dice Su Magestad, tiene ordenado al Señor Arzobispo de Méjico, envíe un Visitador que haga pesquisa sobre los escesos del citado Obispo de Guatemala, y provea lo que juzgue conveniente al servicio de Dios. Recibiéronse en Guatemala ésta y otras cédulas del Rey y dos bulas de Pio V, que de nuevo concede y confirma los privilegios de las órdenes mendicantes: se le notificaron al Señor Villalpando, quien al oírlas se dice esclamó: de Dios y no del Rey, he recibido mi Iglesia; y á él estoy pronto á dar cuenta de ella. A pocos dias salió el Señor Obispo de esta Capital, y á cuatro jornadas le hallaron muerto en su cama, en el pueblo de Chalchuapa, por Agosto de 69 ó poco despues. Se enterró en la Iglesia parroquial del enunciado pueblo y despues fué trasladado á la Catedral. Este Ilustrísimo Prelado celebró Sínodo el año de 1566, el único que se ha tenido en esta Ciudad; pero no se encuentra vestigio alguno de dicho Concilio. Se asegura, que en esta vacante fué nombrado Obispo de Guatemala, el Licenciado Don Francisco Cambranes, Dean de esta Santa Iglesia; pero ya habia muerto cuando llegó la gracia. Se eligió para el mismo empleo al P. Fr. Alonso de Milla, Relijioso Dominicano, en 13 de Diciembre de 73 y no aceptó.

 III.—El Ilustrisimo Señor Don Fr. Gomez Fernandez de Córdova. Fué este Ilustrisimo Príncipe natural de la ciudad de Córdova, de nobilísima estirpe, como nieto del gran Capitan. Desde sus tiernos años entró en la Religion de San Gerónimo, donde por su prudencia y virtud se le fió el gobierno de algunos monasterios, cargo que desempeñó con gran cordura y religiosidad. Electo Obispo de Nicaragua el año de 1551, fué compelido de la obediencia á admitir este honor. Se consagró en España y tomó posesion de su Obispado el de 53. Fué trasladado el de 74 al de Guatemala, en el que con solo dejarse ver, reformó los abusos que se habían introducido en los Eclesiásticos, especialmente la profanidad de los vestidos y el juego. A uno y otro opuso el santo Obispo su estremada pobreza y rigorosa penitencia. No tenia mas que dos hábitos y la ropa interior muy moderada. Su cama, aunque con la decencia que pedia su dignidad, mas en la que dormía, era el duro suelo, con el hábito por colchón y el manto por cobija. Al tamaño de su pobreza, era su mortificacion: su silicio continuo, las disciplinas diarias, los ayunos frecuentes, su recogimiento como de un monge. No era menor su caridad: sus limosnas escedian á su renta: su constancia en predicar, le mereció título de Apóstol de esta provincia. Con semejante tenor de vida se concilió tal respeto en sus subditos, que sin rigor ni castigos, todos comenzaron á reformar sus costumbres, procurando imitar á su Prelado. Este Ilustrísimo Principe asistió al Concilio Mejicano tercero, el año de 1585: erigió la Parroquia de San Sebastian de esta Ciudad: fundó el Convento de Religiosas de la Concepcion y el Colejio Seminario de la Asuncion: reedificó la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en cuya casa le asaltó la última enfermedad. Trajéronle á su Palacio y recibidos los Sacramentos, lleno de méritos dió su alma á su Criador, en el mes de Julio de 98, habiendo gobernado esta Diócesis veinte y cuatro años. Se mandó enterrar en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo.[3] Hallándose muy viejo el Señor Don Fr. Gomez, pidió á Su Majestad le diese Coadjutor, que le ayudase á llevar la carga del Obispado; y el Señor Don Felipe II le nombró, el año de 96, por Auxiliar al Señor Don Fernando Ortiz de Hinojosa, Mejicano, hijo de los Conquistadores de Nueva España, Doctor y Catedrático de la Universidad de Méjico y Canónigo de su Catedral. Varon ejemplar y virtuoso; pero no se pudo consagrar, porque murió el año de 1597.

 IV.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Juan Ramírez de Avellano, natural de la Rioja, de familia ilustre, pues se asegura descendía de los Reyes de Aragon. Recibió el hábito del Orden de Santo Domingo, en el Convento de Logroño y pasó á estudiar al de San Estevan de Salamanca, donde hizo grandes progresos en la virtud y literatura. Dióle el Señor vocacion de venir á trabajar en la conversion de los indios; y en efecto, se empleó por algun tiempo en este santo ejercicio con los moradores de la Mixteca y despues leyó veinte y cuatro años Teología en el Convento de Méjico. Volvióse á España á solicitar el remedio de ciertas injusticias, que se hacian á los indios; y aunque en el camino le cautivaron los ingleses, prendados de su índole, le dieron libertad, fiados en la palabra que les dió, de que en cange alcanzaría del Rey la de un Caballero ingles que se hallaba preso en Sevilla. Puesto en la Córte entabló su pretension á favor de los indios y no solo alcanzó todo lo que pretendía, sino que en premio de su celo, lo presentó el Rey para Obispo de Guatemala. Admitió la mitra compelido de la obediencia. Quiso ir personalmente á Roma, asi por rendir sus respetos á la Cabeza visible de la Iglesia, como por ganar el jubileo centenario de 1600. Pero antes le consagró en Madrid el Ilustrísimo Señor Don Pablo de Laguna, Obispo de Córdova, como el mismo Señor Ramírez lo asegura en carta que escribe al N. Ayuntamiento de esta Ciudad, del Puerto de Trujillo, en 19 de Agosto de 1601. Causó grande edificacion en la Corte Romana, el ver á un Obispo de Indias llegar á dicha Metrópoli á pié, con un solo compañero, tan pobre y humilde, como los Obispos de la primitiva Iglesia. Llegó á su Diócesis el año de 1601 y no innovó en nada el tenor de vida que observaba cuando era religioso particular: oia cuantas misas podia todos los dias: guardaba tal pobreza, que no tenia mas que tres túnicas, dos hábitos de jerga y unos pañuelos: su familia se reducia á dos Capellanes y dos indizuelos. Toda su renta la invertía en obras piadosas, pues á mas de las limosnas que daba, fincó ocho mil pesos para capellanías, Gobernó su Obispado, con grande edificacion de sus subditos, el tiempo de siete años y murió santamente el 24 de Marzo de 1609. Mandó que no embalsamásen, ni ultrajasen su cuerpo, porque moría virgen. Se enterró en la Iglesia parroquial de la Ciudad de San Salvador y seis años despues se encontró su cuerpo incorrupto. Escribió una obrita, que intituló Campo florido.

 V.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Juan Cabezas Altamirano, tambien Religioso Dominico, Caballero noble de la Ciudad de Zamora. Estudió con aprovechamiento los Derechos. Profesó de Religioso en el Convento de Salamanca. Concluidos sus estudios en dicha casa, vino á la Isla Española, el año de 1592; y habiendo leido algunos años, obtuvo el grado de Maestro y fué electo Provincial de la Provincia de Santa Cruz de la enunciada Isla. Volvió á España, al Capítulo general de la Orden y le nombró su Majestad Obispo de Cuba. Consagróse en Madrid y pasó á su Diócesis, que gobernó con gran paz y prudencia. Itentó trasladarla Catedral de la ciudad de Cuba, á la de la Habana; mas no pudo concluir este negocio. Fué el primer Obispo que visitó la Florida. Promovióle el Rey á la Silla Episcopal de Guatemala, el año de 1610, y se posesionó de ella el de 611. El de 61 consagró, con gran pompa y magnificencia, al Señor Don F. Alonso Caldo, Obispo de Comayagua, que fué el primer Obispo que se consagró en la Ciudad de Guatemala. Aplicóse á aprender la lengua de su nueva Diócesis y consiguió hablarla con perfeccion, en menos de un año. Pero no gozó este Obispado por mucho tiempo de tan amable Pastor, porque le asaltó una fuerte apoplejía, de que murió, por el mes de Diciembre de 1615, á tiempo que Su Magestad le tenia presentado para el Arzobispado de la Isla de Santo Domingo: sepultóse en su Iglesia Catedral. Fué nombrado en su lugar Obispo de Guatemala el Señor Don Pedro de Valencia, peruano de nacion, Chantre de la Iglesia de Lima, el año de 616; pero inmediatamente fué promovido á la Iglesia de la Paz. Dióle Su Magestad por sucesor al Señor Don Francisco de la Vega Sarmiento, Dean de la Iglesia de Méjico y Comisario de Cruzada, quien no admitió esta mitra, como lo habia hecho antes con la de Popayan. A este fué sustituido el Ilustrísimo Señor Don Pedro de Villa Real, Obispo de Nicaragua, que murió antes de venir á este Obispado, en el pueblo de Masaya y se enterró en la Ciudad de Granada.

 VI.—El Ilustrisimo Señor Don Fr. Juan Zapata y Sandoval. Nació en Méjico de una de las familias mas nobles y calificadas de dicha Metrópoli. Habiendo tomado el habito del Orden de San Agustín, leyó algún tiempo en Méjico y despues en Valladolid. Electo Obispo de Chiapa el año de 1613, gobernó la citada Iglesia con gran prudencia y discrecion. Trasladado á Guatemala el año de 21 entró en esta Ciudad por Diciembre del mismo año. El Señor Zapata fué el primer Obispo que díó grados en el Colegio de Santo Tomas de Guatemala. En su tiempo se estrenó el primer Templo del Colegio de la Compañía de Jesus, en cuya funcion cantó la misa. Fué tan limosnero, que cuando murió quedó debiendo 35,000 tostones. Últimamente, despues de una vida ejemplar, murió santamente el 9 de Enero de 1630. Esta sepultado en su Iglesia Catedral. Escribió un tratado de Justitia distributiva.

 VII.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, natural de Burgos. Vino á la America con el empleo de Inquisidor de Cartagena, Fué presentado para el Obispado de Chiapa, el ano de 1628, y lo consagró el Ilustrísimo Señor Don Luis Ronquillo, Obispo de Cartagena. El de 30 lo promovió S. Magestad al de Guatemala, en donde entró el de 32. Este Ilustre Prelado se esmeró mucho en el aseo y adorno de los templos. Estrenó la Iglesia del Monasterio de la Concepcion, puso la primera piedra para la del de Santa Catarina Mártir, fundó la de Nuestra Señora del Cármen, hizo Parroquia la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, edificó la Capilla del Sagrario de la Catedral, dotó tres aniversarios en la misma Iglesia, en las fiestas de Santiago, San Bartolomé y San Agustín. Fué trasladado el de 41 al Obispado de Arequipa,[4] y poco despues al de Quito, en donde murió ya octogenario, el año de 50.

 VIII.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Bartolomé Gonzalez Soltero. Nació este Príncipe en Méjico, de ilustre prosapia, el año de 1585. Se graduó de Doctor en Teología y Derecho Canónico en la misma ciudad: en ella sirvió tambien, por espacio de veinte años, el oficio de Inquisidor. Habiendo desempeñado gravísimas comisiones que le confió el Rey, le nombó S. Magestad Obispo de Guatemala, el año de 1641 y fué consagrado por el Ilustrísimo Señor Don Bartolomé de Benavides, Obispo de Oajaca. Su madura senectud y sus relevantes prendas, le conciliaron el respeto y veneracion de sus subditos. Cometióle el Rey la residencia del Marqués de Lorenzana, Presidente de esta Real Audiencia: asunto en que se portó con gran prudencia y justificacion. En su Iglesia estableció la fiesta de las lágrimas de San Pedro, la tarde del miércoles santo: mas por ser este dia muy ocupado, se transfirió dicha funcion á la tarde del martes; y para su mayor esplendor, la encargó el Cabildo á la Congregacion de San Pedro. Dió á la misma Iglesia la portentosa efigie que sirve en la espresada celebridad y muchas reliquias muy estimables, por lo que hasta el presente se le hace aniversario en ella, el dia de San Bartolomé. Bendijo y estrenó con gran solemnidad, la Iglesia de Santa Catarina Mártir. Murió con ejemplares disposiciones el 25 de Enero de 50, á los setenta y cuatro de su edad. Yacen sus cenizas en la Iglesia Catedral de la Antigua Guatemala. Fué nombrado en su lugar el Señor Don Juan Garcilazo de la Vega, el que viniendo á su Iglesia, le asaltó la muerte en la villa de Teguantepeque, el dia 5 de Mayo de 54. Algunos años despues, fué traído su cuerpo á Guatemala, por el Señor Don Juan Saenz Mañozca y se enterró en la Catedral.

 IX.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Payo Henriquez de Ribera, hijo de Don Fernando Henriquez de Ribera, Duque de Alcalá y Virey de Nápoles, y de Doña Leonor Manrique de Lara. Nació en Sevilla, y de tierna edad entró en la Religion de San Agustín. Estudió Teología y se graduó de Maestro en la Universidad de Osma: la que despues enseñó en Burgos, Valladolid y Alcalá. Apremiado de la obediencia, admitió la Mitra de Guatemala, el año de 1657. Entró en esta Capital á 25 de Febrero de 59. Vióse en su gobierno renovado el de los antiguos Padres de la Iglesia. Visitó su Diócesis, aunque vastisima, sin que hubiese lugar en que no estuviera. Con su ejemplo reformó uno y otro Clero y tambien al estado secular. Tan parco para sí, como pródigo para los pobres. Promovió la fundacion del Hospital de San Pedro, para la curacion de los eclesiásticos y bendijo la primera piedra para la Iglesia de dicho Hospital. Dió á los Hermanos Betlemitas el hábito y la regla que observaron al principio y les facilitó el que fundasen Hospital en Méjico. Habiendo gobernado santísimamente esta Diócesis nueve años, el 4 de Febrero de 68, salió para Mechoacan, á donde fué trasladado; y en el camino para la citada Iglesia, tuvo noticia de estar electo Arzobispo de Méjico. El año de 73 lo nombró Su Magestad Virey de la Nueva España: sirvió uno y otro empleo con gran paz, integridad y desinterés, hasta el año de 81, en que renunció estas amplísimas dignidades y el Obispado de Cuenca que se le ofreció. El Sumo Pontífice, atendiendo á su mérito, espidió á su favor un Breve muy honorífico, en que le concede pueda entrar con capa Arzobispal en cualquiera de las Iglesias de España. Exonerado de los referidos cargos, se retiró el Señor Don Fr. Payo al Monasterio de Nuestra Señora del Risco, donde murió con grande opinion de santidad, el año de 1685. Por su ascenso fué electo Obispo de Guatemala

 X.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan de Santo Matia Saenz Mañozca y Murillo, natural de Méjico, donde obtuvo el grado de Doctor y sirvió el oficio de Inquisidor: el año de 1661 fué hecho Obispo de Cuba y el de 67 promovido á la Iglesia de Guatemala. En 13 de Junio de 68 tomó posesion de dicha Silla Episcopal. Inmediatamente comenzó el edificio de la Iglesia Catedral, que amenazaba ruina, y el 30 de Octubre de 69 bendijo y puso la primera piedra para la espresada Iglesia. El mismo año fundó con gran solemnidad la Archicofradía del Santísimo Sacramento. En 28 de Octubre de 70 recibió cédula en que lo nombra Su Magestad Presidente de esta Real Audiencia, Gobernador y Capitan General de este Reino y Juez de residencia del Señor Presidente Don Sebastian Alvarez, oficios que sirvió con gran prudencia, hasta el de 72. Pasó al Señor, con muy cristianas disposiciones, el 13 de Febrero de 75, á tiempo que se hallaba electo Obispo de la Puebla de los Angeles. Yace su cadáver en la Catedral de Guatemala.

 XI.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan de Ortega y Montañez. Nació á 5 de Julio de 1627 en el pueblo de Siles Obispado de Cartagena de Levante, de padres nobles. Estudió los Derechos en Alcalá. Algun tiempo sirvió el oficio de Inquisidor en Méjico. Electo Obispo de Durango, el año de 74, lo consagró en la citada Ciudad, el Señor Don Fr. Payo de Ribera. Antes de pasar á su Iglesia, fué trasladado á la de Guatemala, en cuya capital entró el 11 de Febrero de 76. En Noviembre del mismo año recibió sus Bulas y el 27 de Diciembre, tomó posesion. El 29 de Setiembre de 77 hizo la fundacion del Convento de Carmelitas Descalzas de esta Ciudad. Y en 6 de Noviembre de 80, estrenó la Iglesia Catedral de Guatemala. Fué hombre de tanta entereza, que no emprendió cosa que no llevase hasta el fin. Promovióle Su Magestad al Obispado de Mechoacan, el año de 82, y pocos años despues al Arzobispado de Méjico donde tambien ejerció el oficio de Virey. Tomó grande empeño en que se concluyese el famoso templo de Nuestra Señora de Guadalupe, y salia en persona á pedir limosna para dicha obra, por toda la Ciudad; mas aunque tuvo la satisfaccion de verlo acabado, no pudo hacer su dedicacion, porque lo llamó el Señor, á recibir el premio de sus trabajos, el año de 1710, y fué sepultado en la Catedral de Méjico. Nombróse para sucesor del Sr. Ortega, en la Silla de Guatemala, el año de 1682, al Señor Doctor Don Bernardino Garcia Campero, Canónigo de Murcia, que no aceptó.

 XII.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Andrés de las Navas y Quevedo, Natural de Baza, en el Obispado de Guadix, Religioso del Orden de Nuestra Señora de la Merced. Despues de haber servido con aplauso varias Prelacias de su Religion, fué electo Obispo de Nicaragua, el año de 1677. En 30 de Noviembre de 78, consagró en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Guatemala. Trabajó con empeño para aumentar el culto divino en la espresada Catedral: edificó el Colegio Tridentino y el Palacio Episcopal: alcanzó de la real piedad, que dotase las Cátedras de Gramática Latina y Teología Moral y que se aumentase en su Catedral la Dignidad de Maestrescuela. Fué trasladado á la Iglesia de Guatemala el año de 82, é hizo su entrada en esta Metrópoli el 24 de Marzo de 83. Por Octubre del mismo año, recibió sus Bulas y el 27 de Diciembre tomó posesion de esta Silla Episcopal. Procuró desempeñar las obligaciones de su ministerio: visitó dos veces su Diócesis: sostuvo con gran constancia los derechos de la Mitra contra los Jueces Reales. Murió á 2 de Noviembre de 1702, á los ochenta años de su edad, y se enterró en su Iglesia Catedral.

 XIII.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Mauro de Larreategui y Colon, hijo de la Villa de Madrid y de padres nobles. Nació el año de 1650 y habiendo profesado la regla de San Benito, en el antiguo Monasterio de San Juan del Burgo, conmutó el nombre de Lorenzo en el de Mauro. Hecho Abad de su Monasterio y de otros, adornado con el título de Maestro General, ejerció el empleo de Predicador de los Reyes Carlos II y Felipe V. Exaltado á la Dignidad Episcopal, el año de 1703, conservó el mismo tenor de vida que en el estado monacal: tan rígido observante de la pobreza, que no tenia mas que un hábito, el que remendaba por sus propias manos. Llegó á esta Ciudad el 4 de Octubre de 1706. Aumentó en su Iglesia las Canogías Penitenciaria y Magistral. Habiendo comenzado el volcan de Guatemala, por los años de 1710, á arrojar fuego y piedras encendidas, con horrible ruido y estrépito y espantosos temblores de tierra, tomó en sus manos este piadoso Prelado al Santísimo Sacramento, salió á la puerta de la Iglesia é hizo con él la señal de la cruz, al frente del volcan. ¡Cosa prodigiosa! Al instante se apagaron las llamas, se silenciaron los ruidos subterráneos, cesaron los temblores y respiraron los vecinos de Guatemala, que aguardaban la muerte por momentos. El año de 11 concluyó la fábrica del Palacio Episcopal, gastando 26,000 pesos en su peculio, sobre 50,000 que había costado á la Iglesia. Finalmente, el 30 de Noviembre de 1711, lleno de paz y tranquilidad, terminó su santa vida, con una muerte preciosa y fué sepultado en su Iglesia Catedral.

XIV.—El Ilustrisimo Señor Doctor Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, natural de Guatemala.[5] Habiendo faltado sus padres, una mulata caritativa lo abrigó y alimentó, hasta que tomó el hábito de S. Francisco en el Convento de Guatemala. En la Religion sirvió sucesivamente los oficios de Lector, hasta jubilarse segunda vez, Guardian del Convento Grande, Comisario Visitador de la Provincia de Nicaragua, Definidor, Ministro Provincial, Comisario Visitador y Presidente de Capitulo de la de Guatemala. En la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de esta Ciudad, fué primer Catedrático de Escoto y cimentó y afianzó dicha Cátedra con varias cédulas que impetró de Su Magestad. En atencion á su literatura, le concedió el Rey el grado de Doctor en la espresada Universidad, sin examen. Electo Obispo de Chiapa, el año de 1708, fué consagrado por el Señor Don Fr. Mauro, el 15 de Diciembre de 1709, en la Iglesia de San Francisco. Trasladado á la de Guatemala, hizo su entrada el 30 de Abril de 1713: tomó posesion del gobierno á 3 de Mayo, recibió sus Bulas el 22 de Octubre y el 28 se posesionó de la Silla Episcopal. El 23 de Setiembre del año de 14 consagro la citada Iglesia de San Francisco, y el 27 de Diciembre, al Ilustrísimo Señor Doctor D. Jacinto de Olivera Pardo, Obispo de Chiapa. Fué promovido á la Iglesia de Guadalajara, el de 23; pero hallándose viejo y siu fuerzas para tan largo viage, hizo dimision de la mitra de Guatemala y no aceptó la de Guadalajara. Y aunque el Señor Don Felipe V, solicitó que Su Santidad lo instituyese de nuevo Obispo de Guatemala; mas habiéndole asaltado la muerte el 2 de Julio de 25, dejó burlados los designios de Su Magestad. Fué sepultado en la Iglesia del Colegio de Cristo Crucificado de esta Ciudad, en cuya funcion hizo de Preste su Ilustrísimo Sucesor. Este insigne Varon ha eternizado y hecho gloriosa su memoria con ios monumentos de su magnanimidad, que dejó en todos los empleos que sirió; pues siendo Comisario de Terceros, edificó las Capillas del Via Crucis: electo Provincial, hizo los bernegales de la Iglesia y otras piezas del Convento, fundó el Monasterio de Religiosas de su Orden y promovió la del Colegio Misioneros. En el tiempo que fué Obispo de Chiapa, edificó y dotó en Ciudad Real un hospital para pobres enfermos; y siéndolo de Guatemala, construyó casa para recoger mugeres perdidas y fundó Capellanía para que se les diga misa los dias de fiesta: fincó 18,000 pesos para el Convento de Monjas Claras: previno casa y algunos aperos para el de Capuchinas: á mas de veinte niñas dió dotes para que fuesen Religiosas: estableció y dotó con, magnificencia, en veinte y dos Iglesias la hora del tránsito de Nuestra Señora: espendió inmensas sumas de dinero, en beneficio de los Conventos de Religiosos y alivio de los necesitados.

 XV.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Nicolás Carlos Gomez de Cervantes, Mejicano, de familia tan ilustre, que despues de haber dado dos Cardenales á la Iglesia Romana y cinco Obispos á la América, produjo el sesto en este esclarecido Varon, que nació el año de 1668. Estudió la Jurisprudencia en la Universidad de Méjico; y despues la enseñó por espacio de veinte y cuatro años, en el Colegio mayor de Santa Maria de Todos Santos. Fué celoso Párroco y Canónigo ejemplar. Electo Obispo de Guatemala, el año de 1723, admitió esta Prelacia á instancias de sus amigos y deudos. Entró en esta Ciudad por Abril de 1725. El 20 de Marzo de 26 hizo la fundacion del Monasterio de Capuchinas; y el 4 de Noviembre del mismo año salió para Guadalajara, á donde fué promovido por renuncia de dicha Mitra que hizo el Señor Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo. Gobernó el Señor Cervantes la Diócesis de Guadalajara santísimamente, hasta Noviembre de 34, que murió.

 XVI.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan Gomez de Parada, natural de Compostela, en la Nueva Galicia, hijo de padres nobles. Estudió en su casa los primeros rudimentos de las letras; y en el Colegio de San Ildefonso de Méjico, Filosofía y Teología. Fué Colegial mayor en el de Santa Maria de Todos Santos. Habiendo pasado á España, se graduó de Doctor en la Universidad de Salamanca, en la que leyó Filosofía tres años. Hecho Canónigo de Méjico, vino á su Iglesia; mas apenas habia llegado, cuando salió para la Corte á Seguir negocios gravísimos de su Cabildo. Interin estos andaban, se aplicó al estudio de la Teología Dogmática, de los Padres, de la Historia Eclesiástica y de todo género de erudicion, cultivando estrecha amistad con los hombres mas doctos de aquel tiempo. Aqui fué donde colectó la riquísima y selecta biblioteca que donó al Colegio de Santa Maria de Todos Santos de Méjico, con la condicion de que estuviese abierta para todos, al modo de la de Madrid. Nombrado Obispo de Yucatan, el año de 1716, lo consagró en Méjico el Ilustrísimo Señor Don José Lanziego, y gobernó dicha Iglesia doce anos, en cuyo tiempo celebró un Sínodo é hizo otras cosas con que consiguió la reforma del clero y del pueblo. Trasladada á la Silla Episcopal de Guatemala, el año de 28, entró en esta Ciudad por Febrero de 29; mas sus Bulas no llegaron hasta 13 de Junio del año de 30. Tomó posesion el 28 del mismo mes: funcion que se celebró con espresiones de gran júbilo. Se aplicó con el mayor esmero y vigilancia al buen régimen de su nueva Diócesis: fomentó los estudios y favoreció a los estudiosos. Arregló las rentas del Colegio Tridentino, que padecía grandes indigencias; y aumentó las de la Iglesia Catedral, que habian desmerecido mucho por descuido de los Administradores. Redujo a mejor forma los tribunales eclesiásticos, asi de la capital como de toda la Diócesis. Edificó a su costa el magnifico Monasterio de Religiosas Capuchinas, cuya Iglesia consagró el dia 25 de Enero de 36. Tuvo mucha parte en la consecucion del Jubileo circular y en el establecimiento de la Casa de Moneda. Por estas y otras muchas obras que hizo este Ilustre Prelado en favor de la Ciudad de Guatemala, mereció que su Noble Ayuntamiento colocase su retrato con una elegante inscripcion, entre los de los Varones mas beneméritos de esta República: honor que, escepto el Señor Marroquin, á ninguno de sus antecesores se ha tributado. Promovido para la Iglesia de Guadalajara, el año de 35, salió de Guatemala el 15 de Mayo de 36. Gobernó la espresada Diócesis, con no menor zelo y solicitud pastoral, hasta el año de 51, que murió.

 XVII.—El Ilustrísimo Señor Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa, último Obispo y primer Arzobispo de Guatemala. Nació en la Ciudad de Lima, de familia nobilísima: entre sus Progenitores se cuentan varios personages ilustres por sus títulos y hábitos militares. A los 16 años de su edad profesó el instituto de S. Francisco de Paula, en el Convento de la misma Ciudad. Estudió con aprovechamiento la Filosofía y Teología; y poco despues las enseñó públicamente. Pasó con amplísimos poderes de su Orden a las Córtes de Madrid y Roma: hecho Secretario del General, desempeñó este cargo felizmente. Presentóle S. M. para la Mitra de Guatemala, el año de 1735, y fué consagrado en Méjico por el lluslrisimo Señor Don Juan de Bizarron, á 8 de Setiembre de 36. A 18 de Noviembre tomó posesion por S. Ilma, el Dr. D. Manuel Falla, Chantre de esta Santa Iglesia. El 22 de Setiembre de 37 hizo su entrada pública en esta Metrópoli; y el 5 de Octubre de 38 consagró al Señor Dr. D. Domingo Zatarain, Obispo de Nicaragua. Apenas llegó á su Iglesia, cuando comenzó á hermosearla con magnificencia, adornóla con famosas pinturas, elegantes estatuas y suntuosos altares. Reforzó en parte y en parte renovó el Convento de Carmelitas Descalzas, que amenazaba ruina. Emprendió la magnifica obra del suntuoso templo del Santo Cristo de Esquipulas, imágen de grande aclamacion. Pero todo lo dicho era poco para satisfacer la magnanimidad y elevacion de espíritu de este Príncipe; y así entabló con grande empeño la pretension, de que la Iglesia Catedral de Guatemala se elevase á Metropolitana: lustre que sus Predecesores solicitaron, que deseó el Señor Felipe II, que pretendieron los vecinos y magistrados de esta Ciudad por mas de dos siglos; pero que reservaba la Providencia Divina para el Señor Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa. Llegó por último el dia tan deseado para Guatemala, en que la Silla Apostólica exaltase su Catedral á Metropolitana; pues accediendo N. S. P. Benedicto XIV, á las súplicas de N. C. M. Felipe V, en Bula de 16 de Diciembre de 1743 erigió la espresada Iglesia Catedral de Santiago de Guatemala en Metropolitana, asignándole por sufragáneas las Iglesias de Chiapa, Nicaragua y Comayagua. A esta Bula se le dió el pase en El Supremo Consejo, á 2 de Junio de 44. Condujo el Sagrado Palio hasta Vera-Cruz, el I. S. Dr. D. Isidro Marin, Obispo de Nicaragua; y de alli á Guatemala el Señor Don Fr. Francisco Molina, Obispo de Comayagua; y habiendo llagado á esta Capital el 28 de Octubre de 45, el 14 de Noviembre, dia del Patrocinio de Nuestra Señora, impuso la espresada investidura al Nuevo Arzobispo el Ilustrísimo Señor Don Fr. José Cubero, Obispo de Ciudad Real. Y los cuatro Señores Obispos de la Provincia, juntamente con los Tribunales y Cuerpos Políticos de esta Ciudad, celebraron con grandes demostraciones de regocijo, la exaltacion de la citada Iglesia en Arzobispal. El Señor Pardo continuó gobernando su Diócesis con acierto, discrecion y vigilancia, hasta el dia 2 de Febrero de 51, que murió en el pueblo de Esquipulas. Su cuerpo se depositó en la Iglesia Parroquial, y concluido el magnifico templo del Santo Cristo, se trasladó á él y se sepultó al pié del altar mayor.

 XVIII y II Arzobispo.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Francisco José de Figueredo y Victoria, natural del Nuevo Reino de Granada, Maestrescuela y Obispo de Popayan, para cuya Mitra fué presentado por Su Magestad el año de 1740. Nombrado Arzobispo de Guatemala el de 51, se espidieron sus Bulas á 23 de Enero de 52. Llegó á su nueva Diócesis el de 53. El 10 de Mayo de dicho año, tomó posesion en su nombre el Señor Doctor Don Agustín de la Caxiga, Maestrescuela de esta Santa iglesia; y el 13 del mismo mes le impuso el Palio el Señor Arcediano Doctor Don Francisco José de Patencia, en la Iglesia de Coginicuilapa. El año de 54 puso en práctica el Señor Figueredo la real órden en que mandó Su Magestad despojar á las Religiones de las Doctrinas que estaban á su cargo y ponerlas al de Clérigos seculares: lo que no se verificó con la generalidad que se ordenaba; pues habiendo ocurrido á Su Magestad los Religiosos de Santo Domingo, se les dejaron las Provincias de la Vera-paz y del Quiché. Este Ilustre Prelado, sin embargo de su avanzada edad y quebrantada salud, visitó su vastísima Diócesis. Fué muy afecto á los Jesuitas é hizo mucho bien á su Colegio de Guatemala; y habiendo muerto el 24 de Junio de 65, dejó mandado se enterrase su cuerpo en la Iglesia del espresado Colegio. Este manifestó su gratitud en las suntuosas honras fúnebres que hizo á su Ilustrísimo Bienechor, el día 8 de Agosto: funcion á que asistieron ambos Cabildos, el Claustro de la Real Universidad, el Clero, Religiones y vecindario, Hallándose el Sr. Figueredo en edad de ochenta años y ciego, pidió al Rey le diese un Coadjutor, para que le ayudase en su ministerio. Accedió Su Majestad á tan justa demanda y le nombró por Auxiliar al Ilustrísimo Señor Doctor Don Miguel de Ciliesa y Velasco, natural de Guatemala y Maestrescuela de su Catedral. Pero habiendo fallecido el Señor Figueredo, antes de consagrarse el Señor Ciliesa, fué éste provisto para el Obispado de Chiapa y lo consagró el Ilustrísimo Señor Don Juan Cárlos Vilches, Obispo de Nicaragua. De paso para su Diócesis, consagró en esta Capital la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, á 10 de Octubre de 67. Ya pocos meses de llegado á Ciudad Real, murió el año de 68. Para la Mitra de Guatemala, fué nombrado el Señor Doctor Don Pedro Marrón, Doctoral de Toledo, quien no la aceptó.

 XIX y III Arzobispo—El Ilustrísimo Señor Doctor D. Pedro Cortes y Larraz, natural de Belchite, en el Reino de Aragon, Canónigo de la Catedral de Zaragoza. Electo Arzobispo de Guatemala, lo consagró en la Puebla de los Angeles, el Señor Don Francisco Fabian Fuero, el dia 24 de Agosto de 1767. El 3 de Diciembre tomó posesion por dicho Señor Arzobispo, el Señor Dean Doctor Don Francisco de Palencia. Y el 21 de Febrero de 68 hizo su entrada en esta capital. Luego que tomó el gobierno de su Diócesis, emprendióla visita del Arzobispado, sin omitir Curato alguno, aun de los mas estraviados. El año de 70 abrió la visita de su Iglesia Catedral é hizo los estatutos para su mejor régimen. El 17 de Octubre de 73 consagró al Señor Doctor Don Francisco José de Palencia, Obispo de Comayagua. En la ruina que padeció la Ciudad de Guatemala, el 29 de Julio de 73, fué este Venerable Prelado el asilo y consuelo de todo el vecindario; pero quienes mas esperimentaron su beneficencia fueron las Religiosas de su filiacion. Construyó á su costa, para los cuatro Monasterios, en una Chacra inmediata á la Ciudad, conventos aunque de paja; pero bastantemente cómodos. Solicitó por cuantos modos pudo la reedificacion de la Antigua Guatemala; mas no le fué posible contrarrestar al partido de los que promovían la traslacion. No quisiera este amante Pastor, dejar su rebaño en tan lamentables circunstancias; pero habiéndole librado la Real Audiencia carta de estrañamiento, por ciertas desavenencias que ocurrieron entre este Tribunal y su Ilustrísima, antes que se le intimase la espresada carta, salió de Guatemala el 30 de Setiembre de 79, para Tortosa, á cuyo Obispado se hallaba promovido. No por haberse ausentado de esta Ciudad cesó de beneficiarla: destinó toda la renta que tenia devengada y pasaba de 60,000 pesos, para fundar un Colegio, en que se instruyese la juventud. Gobernó su nueva Diócesis algunos años y murió el de 1786. Este Ilustrísimo Principe dió á luz y mandó observar en todo el Arzobispado una instruccion Pastoral, sobre el método práctico de administrar con fruto el Santo Sacramento de la Penitencia, que se imprimió en Guatemala, año de 1773.[6]

 XX y IV Arzobispo.— El Ilustrísimo Señor Doctor D. Cayetano Francos y Monroy. Nació en la villa de Villavicencio de los Caballeros: obtuvo la Canogia Magistral de la Catedral de Plasencia, y el año de 1778 fué

electo Arzobispo de Guatemala, en virtud de renuncia de dicha Mitra que algunos años antes habia hecho el Señor Don Pedro Cortes. Con sus poderes tomó posesion de la Silla Episcopal el Señor Doctor Don Juan Batres, el dia 6 de Octubre de 79, y el dia siguiente entró en esta Metrópoli el citado Señor Francos. Las circunstancias que ocurrieron en el ingreso de este Príncipe al Arzobispado, hicieron sospechar asi a su Ilustrísima como a otras personas, alguna nulidad en las Bulas Pontificias; y asi parece lo juzgó el Supremo Consejo de Indias cuando declaró que la renta del Arzobispado de Guatemala tocaba al Señor Don Pedro Cortes hasla el mes de Diciembre de 79, en que Su Santidad confirmó á dicho Señor Cortes Obispo de Tortosa: es decir dos meses despues que el Señor Francos tomó posesion del referido Arzobispado. Por lo cual el referido Señor Francos, para sanear su conciencia y aquietar las de sus subditos, ocurrió á N. S. P. Pio VI, quien espidió un Breve saneatorio de cualesquiera defectos que hubiesen intervenido en la presentacion y confirmacion del Señor Don Cayetano Francos y Monroy, para Arzobispo de Guatemala. Este Prelado trasladó la Iglesia Catedral, los Conventos de Religiosas, las Parroquias y las demás Iglesias á la Nueva Guatemala. Consagró el Templo de Monjas Capuchinas el 7 de Agosto de 89. Reformó el arancel de los derechos parroquiales. Mandó que en toda la Diócesis se administren los Sacramentos por el Ritual Romano, para lo cual hizo reimprimir el espresado Ritual. Dió á su Catedral seis candeleros de oro y un ornamento bordado. Dotó dos escuelas de primeras letras con 20,000 pesos cada una y nombró por patron de la una al Cabildo Eclesiástico y de la otra al Secular. Murió el 17 de Julio de 92. Su cuerpo fué depositado en la Iglesia de Religiosas Capuchinas, ínterin se concluye la Iglesia Catedral.

 XXI y V Arzobispo.—El Ilustrísimo Señor Doctor D. Juan Félix de Villegas, natural de Cobreces, en el Obispado de Santander. Nació á 30 de Mayo de 1737. Graduado de Doctor en ambos Derechos, vino á la Ciudad de Santa Fé de Bogotá, donde Fué Provisor y Vicario General y despues Inquisidor de Cartagena. Electo Obispo de Nicaragua, se consagró en la misma Ciudad de Cartagena, el 25 de Julio de 85 y se posesionó en 5 de Abril de 86. Habiendo gobernado esta Iglesia con gran prudencia, equidad y desinterés, fué trasladado á la de Guatemala, á solicitud de la Real Audiencia y Noble Ayuntamiento. Tomó posesion de la Silla Arzobispal por apoderado, el 8 de Mayo de 94. El 29 se le impuso el Sagrado Palio, en la Ciudad de San Salvador; y el 27 de Julio hizo su entrada en esta Capital. En 11 de Setiembre de 96 consagró al Señor Doctor Don Fermín Fuero, Obispo de Chiapa, y el 27 de Mayo de 98 al Señor Don José Antonio de la Huerta Casso, Obispo de Nicaragua. Gobernó su Diócesis este Ilustre Prelado, con suma paz y tranquilidad, hasta el 3 de Febrero de 1800, que murió en la Antigua Guatemala. Se enterro en la Iglesia de Santa Rosa de la Nueva Guatemala. Por Agosto del mismo año fué electo Arzobispo de Guatemala, el Ilustrísimo Señor Doctor Don Fermín Fuero, Obispo de Chiapa, que ya era muerto.

 XXII y VI Arzobispo.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Luis Peñalver y Cárdenas, natural de la Ciudad de la Habana, en cuya Universidad obtuvo el grado de Doctor. Fué Provisor y Vicario General del Obispado de Cuba y Obispo de la Luisiana. Promovido al Arzobispado de Guatemala, por Octubre de 1800, entró en esta Metrópoli el 3 de Junio de 1802. Tomó posesion del Arzobispado el 26 de Junio y el 24 de Agosto le impuso el Palio, en la Capilla del Palacio Episcopal, el Ilustrísimo Señor Don Ambrocio Llano, Tesorero de esta Santa Iglesia, electo Obispo de Chiapa. A 12 de Setiembre consagró al enunciado Señor Llano. Erigió los Curatos de Mataquescuintla, San Pedro Perulapan, Jilobasco y últimamente el de la Antigua Guatemala, formándolo de las tres Vicarías de San Sebastian, Nuestra Señora de los Remedios y Nuestra Señora de la Candelaria. Edificó dos salas muy capaces, para que sirviesen de escuelas para niñas, una en el Beaterio de Santa Rosa y otra en el Colegio de la Visitacion. Pero habiendo enfermado de la vista, hizo renuncia de la Mitra y se retiró á la Ciudad de la Habana, su Patria. Salió de esta Capital secretamente el 1º de Marzo de 1806.

XXIII y VII Arzobispo.—El Ilustrísimo Señor Doctor Don Rafael de la Vara de la Madrid, Obispo Auxiliar de Santa Cruz de la Sierra, en el Reino del Perú. Nombrado Arzobispo de Guatemala, arribo al puerto de Acajutla el 13 de Diciembre de 1807; habiendo descansado algunos dias en la villa de Sonsonate, hizo su entrada pública en esta Capital el dia 4 de Enero de 1808. En 3 de Febrero tomó posesion del Arzobispado; y el 5 de Diciembre se le impuso el Sagrado Palio por el Señor Doctor Don Isidro Sicilia, Arcediano de esta Santa Iglesia. Por Abril de 1809 salió á la visita de la Provincia de la Vera paz y habiéndosele agravado los achaques que padecía, éstos le condujeron al sepulcro. Murió el 31 de Diciembre del mismo año de 1809 y se enterró en su Iglesia Catedral. Fué nombrado para que le sucediese el Ilustrísimo Señor Doctor Don Antonio Bergoza y Jordan, que de Inquisidor de Méjico habia pasado á ocupar la Silla Episcopal de Oajaca; mas no aceptó la gracia.

XXIV y VII Arzobispo.—El Ilustrísimo Señor Doctor y Maestro Don Fr. Ramon Casaus y Torres, natural de Jaca, en el Reino de Aragon: vistió el hábito de Santo Domingo, en el Convento de Predicadores de Zaragoza. Estudió Filosofía y Teología en el Colegio de S. Vicente de la misma ciudad: vino á la Provincia de Santiago de Méjico, de edad de 23 años y fué Lector en el Colegio de Porta Caeli y Catedrático de Santo Tomas de la Universidad de Méjico: obtuvo en ella el grado de Doctor y algún tiempo despues el de Maestro por su Religion. Nombrado Obispo Auxiliar de Oajaca en 9 de Noviembre de 1806, se consagró en 2 de Agosto de 1807. Exaltado á la Silla Metropolitana de Guatemala, por la Regencia, en 30 de Marzo de 1811, fué confirmado por el Rey en 27 de Agosto de 1814 y Su Santidad espidió las Bulas en 15 de Marzo de 1815: en 28 de Setiembre del mismo año tomó S. S. Ilustrísima posesion de esta Silla Arzobispal, con las ceremonias acostumbradas; y concluido este acto, cantó misa el Señor Arcediano y en ella le impuso el Palio. Habia hecho su entrada en esta Capital el 30 de Julio de 1814. El 30 de Enero de 815, consagró la Iglesia de los Padres Mercedarios, cantó la misa y predicó. El 9 de Setiembre de 1814, bendijo la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y en la fiesta del estreno, que al mismo tiempo fué de accion de gracias por la restitucion al trono de España de N. C. M. Fernando VII, tambien predicó.

 El 16 de Marzo de 1815, bendijo y estrenó la Iglesia Catedral de la Nueva Guatemala, con la mayor solemnidad: en cuya funcion celebró de pontifical y predicó. Y el 18 de Abril de 1816 puso la primera piedra para el edificio de la Iglesia de Carmelitas Descalzas. En el tiempo que ha gobernado esta Diócesis ha criado diez y nueve Curatos, dividiendo algunos, segregando de otros los pueblos que estaban muy distantes de las cabeceras.




CAPITULO III.
De algunos hombres ilustres en Santidad, que han florecido en esta Metrópoli.

 Entre los varones que han ilustrado con sus virtudes á la Ciudad de Guatemala, deben ocupar el primer lugar los Venerables Siervos de Dios Fr. Pedro de San José de Betancurt, fundador de la Religion de Betlem y Fr. Antonio Margil de Jesus, primer Guardian del Colegio de Misioneros de esta Ciudad, por haber puesto mano la Silla Apostólica en la causa de su Beatificacion.

 El Hermano Pedro de San José de Betancurt, fué natural de Villaflor, aldea de la Isla de Tenerife; y nació al mundo por el mes de Marzo de 1626. Tuvo por padres á Amador González de Betancurt y Ana Garcia. El primero, descendiente de Don Juan de Betancurt, á quien la Reina Doña Catarina, madre del Rey Don Juan el segundo, hizo merced del dominio de las Canarias, en atencion á haberlas descubierto y conquistado. Estos dieron á Pedro tan cristiana educacion, como se coligo de su santa vida. Siendo como de veinte y cuatro años de edad, se sintió tan fuertemente movido á dejar su patria, padres y parientes, que hubo de obedecer al impulso que creyó ser sobrenatural. Embarcóse en una nao que hacia viage para la Habana. En esta Ciudad trató de buscar embarcacion para el Continente y habiéndosele dicho que habia una pronta á hacerse á la vela para el puerto de Honduras, con mercaderías para la Ciudad de Guatemala, esclamó lleno de alborozo: A esa Ciudad quiero ir, porque con interior júbilo y superior fuerza, me sinto inclinado á caminar á ella, luego que le he oido nombrar: siendo esta la vez primera que oigo su nombre.

 Luego que llegó á su amada Guatemala, se arrodilló sobre un puente que está á la entrada de la Ciudad y besó la tierra con afectuosas espresiones. Deseaba nuestro Pedro con ansia ascender á la dignidad del Sacerdocio: con este designio comenzó á cursar las clases de gramática; mas aunque el Señor lo dotó de grande entendimiento, era tal la infelicidad de su memoria, que por mas esfuerzos que hizo no pudo dar un paso en el camino de las letras. Perdidas las esperanzas de hacer progresos en esta carrera, despues de tres años de fatigas, salió de la Ciudad en solicitud de ocasion de padecer martirio. Llegó al pueblo de Petapa: aquí encontró una devota Imágen de Nuestra Señora: postróse en su presencia, representóle sus desconsuelos y la Soberana Madre lo consoló, hablándole sensiblemente por medio de su simulacro y mandándole se regresase á Guatemala, pues este era el sitio que Dios le tenia destinado para sus espirituales adelantamientos. Vuelto á la Ciudad, con permiso de su Padre espiritual, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco y se retiró á la Ermita del Calvario, que está á cuidado de la citada Orden Tercera. Aqui soltó el V. Pedro, la rienda á sus fervores, entregándose á la meditacion de los tormentos del Redentor y á los ejercíos de la mas rigorosa penitencia. Aqui tambien concibió el gran proyecto de fundar un hospital para convalecientes; pues por falta de semejante establecimiento muchos pobres, que escaparon de la muerte en la enfermedad, se encuentran con ella en la convalecencia. Con este intento compró una casilla, en que comenzó á cuidar á los pobres convalecientes y á doctrinar niños, poniendo de esta suerte los fundamentos de la ilustre Religion de Betlem. Era tanto el número de los pobres que ocurrían al nuevo hospital, que obligaron al santo Fundador á pensar en amplificarlo. Y para proceder con arreglo, conferenció el asunto con el Señor Presidente de esta Real Audiencia y con el Señor Obispo Don Fr. Payo de Ribera: solicitó tambien licencia del Consejo (bien que esta no llego hasta ocho dias despues de su muerte); y con el permiso de los dos citados Señores, emprendió la fábrica de un magnífico hospital, sin mas fondos que su confianza en la Divina Providencia. Atraidas del buen olor de los ejemplos del Hermano Pedro, se le agregaron otras personas, deseando tener parte en sus caritativos ejercicios: aceptólos como coadjutores que la Divina Providencia le proporcionaba y los fue formando con sus instrucciones y ejemplos dignos compañeros suyos y fundadores de la Congregacion de Betlemitas.

 Fué el V. Pedro tiernamente devoto del misterio del Nacimiento de Nuestro amable Salvador y por esto quiso que su hospital se intitulase de Betlem. No fué menor su afecto hacia su sagrada Pasion, como lo dió á conocer el tiempo que vivió en la Ermita del Calvario, en que con tal empeño procuró despertar en los fieles la memoria de los sufrimientos del Redentor, que consiguió que dicho templo, sin embargo de estar situado fuera de la Ciudad, fuese uno de los mas frecuentados. Ardentísimo fué su amor para con la Reina de los Angeles: una imágen de esta Señora fué la primera alhaja que colocó en su casa de Betlem: ante este devoto simulacro rezaba todos los dias, con los niños de su escuela el Santísimo Rosario y convidaba cuantos podía para que viniesen á venerarla, logrando por sus eficaces persuasiones, que la pequeña casa de Betlem fuese el lugar de mas concurso que en aquel tiempo tenia Guatemala. Floreció este Bendito Varon en todas las virtudes, pero sobre todas descolló su caridad para con los prójimos. No contento con instruir á los niños en las primeras letras, les agenciaba vestidos para cubrir sus carnes. Ni se satisfacía su fervor con servir y regalar á los pobres de su hospital: tambien solicitaba limosnas para los del Hospital de San Juan de Dios: visitábalos con frecuencia y hacía con ellos mil oficios de caridad, hasta llegar muchas veces á limpiar con su bendita lengua las llagas podridas y hediondas. No se limitaba su caridad á solo los vivos: empeñábase en solicitar sufragios por los difuntos: con este designio salía todas las noches por las calles de la Ciudad, tañendo una campanilla y pidiendo oraciones y limosnas por las almas del Purgatorio. Para el mismo fin, edificó dos Ermitas en las principales entradas de esta Capital y puso en ellas dos de sus hijos que pidiesen limosnas para hacer bien por las enunciadas almas; siendo tan copiosas las que recojia, que le alcanzaban para celebrar tres aniversarios solemnes y mandar decir mas de mil misas cada año.

 Adornó el Señor á su Siervo con el don de milagros; y entre los muchos que se refieren obrados por su mano, se cuentan seis resurrecciones de personas á quienes habia sorprendido la muerte en mal estado. Tambien le comunicó el de profecía, solo referiré de sus muchas predicciones, una que hizo pocos dias antes de su muerte. Hablando con el Rmo. Fr. Rodrigo de la Cruz, le mostró la obra de su hospital y le dijo: «Un gran Betlem ha de ser este para gloria de Dios y se ha de propagar su familia en muchas partes del mundo.» Finalmente, habiendo santificado á esta Ciudad con sus admirables ejemplos y heroicas virtudes, el espacio de quince años, lleno de merecimientos, amado de todos y aclamado por Santo, dió fin á su preciosa vida, el dia 25 de Abril del año de 1667. Al dia siguiente se le hizo un magnífico entierro, á que asistieron los Señores Obispo y Presidente, la Real Audiencia, ambos Cabildos, uno y otro Clero y toda la Ciudad. Con igual lucimiento y asistencia se hicieron sus honras y su aniversario. Aunque el V. Hermano Pedro mandó en su testamento que lo enterrasen en la Capilla de la Tercera Orden de San Francisco; atendiendo los Padres á su eminente Santidad, depositaron su cadáver en el sepulcro que tienen destinado para los Religiosos. En este panteón descansó por algunos años, hasta el de 1686, en que viendo que la memoria del Siervo de Dios, cada dia se hacia mas célebre, á solicitud del P. Comisario de la citada Orden Tercera, se trató de trasladar este tesoro á lugar mas decente y se colocó en una alacena, formada en la Capilla de San Antonio. Aqui permaneció hasta el año de 1703, en que se pasó á otra alacena mas bien dispuesta, que se halla en el presbiterio, al lado izquierdo del altar mayor, cerrada con tres llaves, en cuyo sitio está el dia de hoy.

 El año de 1741 los Jueces Delegarlos por la Silla Apostólica, para la continuacion y perfeccion del proceso sobre la vida virtudes y milagros del V. S. de Dios Pedro de Betancurt, hicieron visita del sepulcro de dicho Siervo de Dios; y en sesion que tuvieron el 11 de Setiembre, para concluir las diligencias de la espresada visita, se recibieron dos peticiones del R. P. Guardian y Discretos del Convento de San Francisco y de la V. Orden Tercera, en que pretenden se les mantenga en la posesion que han tenido de las antiguas llaves del sepulcro. Mas los Señores Jueces determinaron, que en atencion á haber cesado el motivo porque los RR. PP. Guardianes de dicho Convento y Colegio de Cristo tenían las referidas llaves, que era por hallarse en él los cuerpos de varios Religiosos que se han pasado ya á otro sepulcro: las tres llaves que tiene la alacena se asignasen al Ilustrísimo Señor Obispo, al V. Señor Dean y Cabildo y á la V. Orden Tercera; las tres llaves del arca en que están los huesos del Siervo de Dios, dos al Ilustrísimo Señor Obispo y la otra al Convento de Betlem. Novísimamente, el año de 1816, advirtiendo el Ilustrísimo Señor Doctor y Maestro Don Fr. Ramon Casaus, que desde la ruina que padeció esta Ciudad el año de 1773, se halla desierta la Iglesia de San Francisco, y por consiguiente, las reliquias del V. Pedro de San José, espuestas á que se las roben ó á que la humedad las acabe; determinó, conviniendo las partes interesadas, que se trasladen á la Capilla de la Tercera Orden de la Antigua Guatemala, que actualmente sirve de Iglesia y donde este Siervo de Dios se mandó sepultar; y para el efecto, mandó edificar un panteoncillo donde colorar las espresadas reliquias.

 Hallándose ya seco el camarín que se construyó para colocarlas, el 16 de Abril de 1817 el Señor Arcediano, comisionado por S. S. Ilustrísima para esta traslacion, mandó citar para que Concurriesen en la Antigua Guatemala el dia 24, á los RR. PP. Provincial y Comisario de Terceros del Orden de San Francisco y Prior del Convento de Betlem; los Señores Promotor Fiscal y Notario, nombrados para el efecto. El dia 25 de Abril, en que se cumplían 150 años de la muerte del V. Pedro de Betancurt, juntos los Señores Comisionados y los Reverendos Padres que se citaron como partes y algunos otros Eclesiásticos, en la Iglesia de S. Francisco, se abrió una alacena, que se halla inmediata al Altar mayor, al lado de la epístola, donde pareció la caja que encierra los huesos del V. Fundador de la Religion Betlemitica: ésta se hallaba tan bien acondicionada, como si se acabara de poner, las cerraduras tan hermosas como si fuesen nuevas. Inmediatamente se puso la arca en manos de Sacerdotes, que la condujeron por dentro de la Iglesia, á la antigua Capilla de la Tercera Orden, verificándose esta traslacion á puertas cerradas, para evitar todo esceso en el pueblo, en dondo se depositó en el lugar prevenido y se cerró la alacena con tres cerrojos, cuyas llaves se entregaron al Señor Arzobispo, quien reservando una para sí, mandó entregar las otras dos á los RR. PP. Provincial de San Francisco y Prior de Betlem.

 Las ansias y deseos que mostraron los moradores de Guatemala, de ver escrita la vida del V. Hermano Pedro, obligaron al P. Maestro Manuel Lobo, Religioso de la Compañía de Jesus, que habia sido su Director lo mas del tiempo que vivió en dicha Capital, á componer una relacion de la vida y virtudes del Hermano Pedro de San José Betancurt, que se imprimió en esta Ciudad pocos meses despues de la muerte del Siervo de Dios. Y se reimprimió en Sevilla, el año de 1673. El Doctor Don Francisco Antonio Montalvo, viendo el piadoso anhelo, con que muchas personas solicitaban noticias de la prodigiosa vida de este Siervo de Dios, escribió otra obrita, que intituló: Vida admirable y muerte preciosa del V. H. Pedro de San José Betancurt: que se imprimió en Roma el año de 1683. Por último el año de 1723, se dió á luz en Sevilla la Historia Betlemitica, que compuso el R. P. Fr. José Garcia, donde se da una relacion estensa de la vida de nuestro Hermano Pedro, sacada de las informaciones que se recibieron en Guatemala, por la autoridad ordinaria, para la Beatificacion y Canonizacion del V. Siervo de Dios, listas informaciones se hicieron á solicitud del (Noble Ayuntamiento de dicha Ciudad, cuyos apoderados comparecieron por los años de 1693, ante el Ilustrísimo Sr. Obispo Don Fr. Andrés de las Navas, suplicándole diese su comision para que se reciban informaciones. Accedió gustoso su Ilustrísima á la peticion del Ayuntamiento y nombró Jueces para el efecto. Hechas las informaciones se remitieron á la Curia Romana, y en ella se presentó el Procurador General de la Religion de Betlem, suplicando á Nuestro S. P. Clemente XI, que en Congregacion ordinaria, se propusiese el dubio sobre la introducion de esta causa y signatura de comision para que por autoridad Apostólica, se hiciese la informacion sobre las virtudes del V. Pedro; y su Santidad lo concedió todo benignamente, el dia 12 de Abril de 1712. El de 1792 N. S. P. Benedicto XIII aprobó las informaciones hechas por autoridad ordinaria y despachó las remisoriales para que se hiciesen por autoridad Pontificia. Estas se recibieron con gran solemnidad en Guatemala, el 20 de Agosto de 1730, y se nombraron por Conjueces, para el efecto, cuatro de los Señores Prebendados. Concluyóse el proceso formado en esta Ciudad para la Beatificacion del Venerable Hermano Pedro, el 1º de Julio de 1735, y remitido á Roma, fué aprobado por su Santidad. Últimamente el año de 1771, fueron declaradas en grado heroico las virtudes de este Siervo de Dios, por N. S. P. Clemente XIV.[7]

 El V. Siervo de Dios Fr. Antonio Margil de Jesus, nació en la Ciudad de Valencia, el dia 18 de Agosto de 1657. Sus padres fueron de sangre limpia; pero mas recomendables por su virtud. Desde su niñez comenzó Antonio á dar pruebas de lo que seria con el tiempo, admirándose en este niño, singular modestia, gran veneracion á sus padres, rara liberalidad con los pobres, continua asistencia á los templos. El año de 1673 recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la misma Ciudad de Valencia; y el que en el siglo, tierra estéril y seca, dió sazonados frutros de virtud, los produjo admirables, plantado en el jardin ameno del estado Religioso. Llamado del espíritu del Señor para el ministerio de la predicacion del Evangelio, se alistó en el número de los Misioneros que venían á la Nueva España á fundar el Colegio de Santa Cruz de la Ciudad de Querétaro. Habiendo tomado posesion de dicho Colegio y hecho mision en la citada Ciudad y en la de Méjico, salió por Marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor Lopez, á hacerla en las Provincias de Yucatan, Chiapa y Soconusco; y continuando sus apostólicas tareas por las costas del mar del Sur, llegaron á Guatemala el día 21 de Setiembre de 85. El 13 de Enero de 86 comenzaron su mision en esta Metrópoli, en la que cojieron copiosísimos frutos. Continuáronla con igual suceso por los pueblos y provincias del Reino, atravesando las de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa-Rica.

 En esta última se hallan las montañas de la Talamanca, habitadas de varias naciones idólatras; y luego que nuestros Misioneros tuvieron noticia de estos gentiles, determinaron entrar en sus tierras, á anuciarles la fé de Jesucristo. Los católicos procuraron disuadirlos de la empresa, representándoles la barbaridad y sevicia de los citados infieles; pero era corto dique el temor de la muerte para contener el impetuoso torrente del zelo de estos Apostólicos Varones. Confiados, pues, en el Señor á quien servían, se internaron en la montaña, donde no es fácil decir los millares de almas, que convirtieron á la fé católica, los inmensos trabajos que padecieron, los grandes riesgos á que se espusieron, y los admirables prodigios que obraron. Pero cuando mas engolfados se hallaban estos Ministros del Evangelio en el ejercicio de ganar almas para Dios, teniendo ya levantadas once Iglesias en las tierras de los Talamancas, dos en las de los Terrabas, y una en la de los Tejabas, y formados otros tantos pueblos con los indios que habían sacado de la montaña, recibieron órden del M. R. P. Comisario General, para que se restituyesen á su Colegio, con lo que se vieron compelidos á dejar en sus principios la grande obra de la reduccion de la Talamanca. Pusiéronse prontamente en camino y llegando á Guatemala, encontraron revocacion de la referida obediencia. Con esta ocasion les rogó encarecidamente el Ilmo. Sr. D. Fr. Andrés de las Navas, Obispo de Guatemala, pasasen á pacificar la provincia de la Vera-paz, que se hallaba tumultuada. Partieron inmediatamente para la referida Provincia y habiendo conseguido con la mayor felicidad sosegar dichos tumultos, resolvieron entrar en la montaña en busca de los indios Choles, que habían apostatado de la fé y andaban por los bosques errantes y descarriados. Los que aunque al principio les hicieron los tratamientos mas bárbaros, dándoles crueles azotes y aun pensando én quitarles la vida; pero con su paciencia lograron estos Varones Apostólicos que los Choles volviesen al rebaño de la Iglesia y que saliendo de las selvas y breñas se estableciesen en ocho poblaciones, donde con mas facilidad fuesen instruidos en la ley de Dios. De aquí se encaminaron los VV. PP. Melchor y Antonio para las tierras de los Lacandones, nacion la mas feroz é indómita, á las que con inmensos trabajos llegaron por Febrero de 1694; pero no sacó su celo de estos bárbaros mas que ultrajes y malos tratamientos. Volviéronse á Guatemala é informaron de todo á la Real Audiencia. A principios del año de 95, salió el Señor Presidente Don Jacinto Barrios, en virtud de reales órdenes, á la reduccion del Lacandon, acompañado de 600 soldados y varios Religiosos, asi Dominicos, como Mercedarios, y quiso que tambien fuese Fr. Antonio. Habiéndose descubierto tres pueblos, se encargó el catequismo de estos infieles á los Religiosos de la Merced y con ellos se ejercitó en tan santa obra el V. P. Margil, hasta el mes de Marzo de 97, en que recibió patente de Guardian del Colegio de Querétaro; por lo que le fué preciso dejar á sus amados Lacandones y partirse á su destino.

 Portóse en el oficio de Guardian, como se debia esperar de su prudencia, discrecion, celo de la observancia regular y demas prendas que le adornaban. Acabó su Prelacia el Siervo de Dios por los años de 1701 y fué remitido por la obediencia segunda vez á Guatemala, donde se trataba de erigir Colegio de Misioneros. Efectuada esta fundacion el 13 de Junio del mismo año y habiendo ya competente número de Religiosos, trataron de elegir Guardian, por el mes de Setiembre del año de 1702, y salió electo el V. P. Fr. Antonio Margil. Con tal Prelado, creció maravillosamente el nuevo Colegio en fama, virtudes y doctrina; siendo sus Religiosos el consuelo de los moribundos, encarcelados y generalmente de todos los que se hallaban en alguna necesidad espiritual. El bendito Guardian, sin fallar á las obligaciones de su empleo, asistía de continuo en los confesonarios y en los púlpitos convirtiendo pecadores, corrigiendo abusos y delitos. No contento con lo que hacía en la Ciudad, salió por los años de 1703, á las provincias de Nicaragua, Matagalpa y otras: en cuya expedicion descubrió innumerables brujos, hechiceros, agoreros é idólatras, que procuró convertir y reducir al camino de la salud, con cuantas industrias le dictó su celo. Iguales y aun mayores abusos corrigió en la mision que hizo el año de 1704 por la Provincia de Suchiltepequez. Concluido el trienio de su Guardianía, partió á continuar sus apostólicas tareas en las Provincias de Costa-Rica y la Talamanca, hasta el año de 1706, en que recibió obediencia para que volviese á Nueva Galicia, á atender á la fundacion del Colegio de Zacatecas, del que estaba nombrado Persidente y primer Prelado. Obedeció prontamente este ejemplar de Religiosos y se puso en camino para el Hospicio de Nuestra Señora de Guadalupe, que se iba á erigir en Colegio y de paso se despidió tiernamente de su Colegio de Cristo Crucificado de Guatemala. Llegado á Zacatecas efectuó la fundacion del citado Colegio, estableciendo desde el primer dia el instituto Apostólico, con total arreglo á las Bulas. Gobernó esta casa desde el año de 1707 hasta el de 1713, en que habiendo ya competente número de religiosos, procedió á la eleccion de Guardian. En dichos seis años hizo varias misiones, ya en Guadalajara, ya en el Obispado de Durango y en otras partes. Tambien intentó, aunque en vano, la conquista de los Nayeritas.

 Libre el Siervo de Dios de la Prelacia, empredió establecer misiones entre infieles, que por entonces no tenia ninguna el Colegio de Zacatecas. Internóse en las espesuras, grutas y paramos de los gentiles, hasta llegar á las tierras de los Tejas ó Nuevas Filipinas, estableciendo varias reducciones en que congregó muchos bárbaros, fabricando Iglesias y estendiendo la fé católica; en cuyos santos ejercicios se ocupó hasta el año de 1722, en que lo llamó la obediencia para que desempeñase el oficio de Guardian del espresado Colegio de Guadalupe. Concluido el tiempo de su prelacia á principios del año de 1725, hizo misiones en las ciudades de Guadalajara, Valladolid y otros lugares. Últimamente, se encaminó por órden del M. R. P. Comisario general para el Convento grade de San Francisco de Méjico, á donde llegó enfermo de tanta gravedad, que á los cuatro dias de su llegada murió. Sucedió su preciosa muerte el dia 6 de Agosto de 1726, á los setenta años de su edad; y fué tan ejemplar como habia sido su vida. Sus funerales fueron como de un santo, conmoviéndose toda la Ciudad á venerar su bendito cadáver, y asistiendo á su entierro el Excmo. Señor Virrey, la Real Audiencia y demas Tribunales, el M. Noble Ayuntamiento, las Comunidades Religiosas y toda la Nobleza: hizo los oficios funerales el V. Dean y Cabildo de la Santa Iglesia de Méjico. El crédito y la grande aclamacion de la santidad del V. P. Margil, obligaron á hacer informaciones de su vida y virtudes por autoridad ordinaria. Y aprobadas estas en la Curia Romana, se espidieron las Remisoriales Pontificias para hacer las referidas informaciones por autoridad apostólica. Las que vinieron para Guatemala y se recibieron con las solemnidades acostumbradas, el año de 1770; pero habiendo acaecido la ruina de dicha Ciudad el de 73, no se pudo concluir el proceso hasta el año de 1789.

 Las admirables virtudes y santidad de los siervos de Dios Fr. Pedro de San José de Betancurt y Fr. Antonio Margil de Jesus, nos han obligado á estendernos en su historia mas de lo que corresponde á un índice cronológico; pero asi lo pedia el cordial afecto que profesan á los espresados personages los vecinos de Guatemala y los grandes beneficios que de ellos recibió la enunciada Ciudad. Estos dos esclarecidos Varones han sido los dos luminares grandes, que crió el Eterno para que ilustrasen el Reino de Guatemala: luciendo el uno con sus ejemplos y virtudes, á los que habitaban en el dia de la gracia y ejercicio de la religion católica; y alumbrado el otro con su predicacion á los que vacian en la noche de la infidelidad. Pero fuera de estos astros de primera magnitud, se cuentan otros muchos luceros resplandecientes, que han iluminado a esta Metrópoli con su vida ejemplar y virtuosa. De algunos de ellos hablaremos brevemente en este tratado, dejando el tratar de los otros, para el que escriba la historia de Guatemala. Y para proceder con órden, primero daremos noticia de los sugetos que han florecido en el Clero secular, despues de los Religiosos y últimamente de los seculares.

 Aunque el Maestro Gil González Dávila hace honorífica mencion en su Teatro eclesiástico, de varios Sacerdotes Venerables del Clero secular de la Iglesia de Guatemala; mas como hemos ofrecido no valernos en estos tratados de las historias generales, nos ceñiremos en el presente capítulo á aquellos eclesiásticos de quienes nos ministran noticias las historias particulares de esta Ciudad.

 Entre estos deben ocupar el primer lugar el V. Sacerdote, Apóstol de Guatemala, primer Cura y primer Dean de su Iglesia, el P. Don Juan Godinez,[8] y el celoso Ministro Don Juan Diaz, los primeros eclesiásticos que llegaron á esta Ciudad: asi como los Padres Don Francisco Hernandez y Don Juan Gascon, que se les agregaron despues. Quisiéramos dar una historia circunstanciada de las vidas de estos Varones Apostólicos; pero carecemos enteramente de noticias. Mas, si consideramos un tanto los trabajos de estos héroes, nos veremos precisados á formar el mas alto concepto de su mérito. Para hacerlo con método, examinaremos, una por una, las circunstancias de sus apostólicas tareas.

 Primeramente, si ponemos la vista en la calidad de sus ejercicios, hallaremos que como asegura el cronista de este Reino Don Francisco de Fuentes y Guzman, en su historia del Reino de Guatemala, part. 2ª libro 5º cap. 4º y 5º, andaban los referidos clérigos en busca de los indios por sierras ásperas, por breñas y montañas cerradas, por ciénegas y pantanos, en que les daba el agua hasta la cintura, sufriendo soles y hielos, alimentándose muchas veces con raices y cuando mas regalados, con maiz tostado. Si atendemos al tiempo en que se aplicaron estos Santos Varones á la conquista y catequismo de los indios, se encontrará que fué desde el año de 1524 hasta el de 40, es decir, en los tiempos mas críticos y en que estaban los espresados indios mas bárbaros y montaraces. Aumenta notablemente el mérito de los citados clérigos seculares, que trabajaron solos, por el largo espacio de mas de doce años, pues hasta el año de 1537 no se fundó Convento de Regulares; y aunque en los mencionados años anduvieron por esta region los RR. PP. Fr. Domingo de Betanzos, Fr. Toribio Motolinéa y otros; esto fué solo de paso. Mas lo que en gran manera realza el mérito de estos Apóstoles Guatemaltecos, es el inmenso terreno en que plantaron la fé de Jesucristo, siendo tan corto el número de operarios, aun contando con algunos otros que se agregaron á los cuatro primeros. Pues es preciso confesar, que los referidos Clérigos entendieron en la reduccion y conquista de los indios de las provincias de San Salvador, Comayagua, Chiquimula, Sonsonate, Guazacapán y otras; no habiendo memoria, que los Regulares predicasen en ellas, ni haciéndose mencion en las crónicas de las Religiones de Santo Domingo y San Francisco, que sus hijos catiquizasen á los naturales de dichos partidos; antes por el contrario, de ellas consta, que cuando estas Religiones fundaron conventos en las citadas Provincias, ya estaban sus naturales conquistados, formados en pueblos y civilizados. Por consiguiente, no habiendolos reducido á la fé los Misioneros Regulares, es preciso decir que lo hicieron los Seculares. Queda, pues, firme y constante el mérito de estos Varones Apostólicos, porque siendo cortísimo su número, plantaron la fé católica, con inmensos trabajos, sudores y fatigas, en tan vastas regiones; y porque lo hicieron en los tiempos mas dificultosos.

 Siguiendo el órden de los tiempos, se nos presenta el ejemplar Prebendado D. Diego de Carvajal, Arcediano de esta Santa Iglesia de Guatemala, natural de Zafra, descendiente del Capitan Christoval de Salvatierra, uno de los conquistadores de estas Provincias. Fué un Eclesiástico grave y virtuoso: sus letras, cordura y prudencia le merecieron, que hallándose impedido el Ilmo. Sr. Marroquin, por sus achaques, de asistir al Concilio Provincial, que se celebró en Méjico el año de 1555, le enviase en su lugar; y que habiéndose fundado en dicha Metrópoli, el año de 1571, el Tribunal de la Inquisicion, se le nombrase primer Comisario de él, en Guatemala. Fué tan parco y moderado en su trato, que no siendo grande la renta de su prebenda; tuvo, sin embargo, con que hacer copiosas limosnas en vida, y en su muerte dejó 500 tostones de renta, para dar á los pobres la víspera de Navidad: 500 para la cera del Santísimo Sacramento: 200 para la fiesta de la Asuncion; y 7000 para casar doncellas pobres, dando á cada una 500 tostones de dote. Murió este ejemplar Sacerdote el año de 1596.

 Otro Prebendado ejemplar tuvo la Iglesia de Guatemala, en D. Francisco de Muñoz y Luna. Era natural de esta Ciudad, de noble estirpe y sólida virtud. Fué sucesivamente Cura de la Catedral, Canónigo, Maestrescuela, Chantre y Arcediano de la misma Iglesia. Fundó en ella la Cofradía de Ntra. Sra. del Cármen, Pero ni las dignidades, ni la grande estimacion, que todos hacían de su persona, lo sacaron del profundo conocimiento de su nada, conservándose en medio de su grandeza, afable y humano con todos: teniendo su corazon tan desprendido de los bienes de la tierra, que cuando le vino la prebenda quiso renunciarla y retirarse á vivir á la hermita del Calvario. Guardaba gran recogimiento, no saliendo de su casa, sino es para la Iglesia ó alguna visita inescusable. La mayor parte del dia gastaba en la leccion y oracion. Ocupado en tan loables ejercicios, le cogió la muerte y pasó al descanso eterno, el dia tres de Abril de 1651.

 Debe ocupar un lugar muy distinguido en este catálogo, por su insigne santidad, el V. P. D. Alonso Sanchez. Nació en Guatemala; y asi en su niñez, como en su juventud, fué un ejemplar de virtudes. Ordenóse de Sacerdote; y el que en su adolescencia había sido un ángel en las costumbres, en su edad viril parecía un Apóstol. Imitador perfecto de la vida apostólica, no cuidó jamas de lo que había de comer, confiado de que Dios sabia sus necesidades. Y en efecto, este Señor que alimenta á las aves del cielo, y viste á los lirios del campo, suministraba por modos estraordinarios á su siervo lo que necesitaba; pues muchas veces halló en su pobre casa, lo que había menester, sin saber por donde, ni como le habia venido. Por esto, algunas ocasiones que su confesor le quiso enviar de comer, le suplicó con lágrimas que lo escusara, porque el Señor le daba abundantemente con que mantener la vida. Su habitacion era una choza de paja, situada en el cerro llamado de Chipilapa, que mas parecía gruta de Anacoreta. Servíale de cama el duro suelo: sus muebles se reducían á una Cruz y el breviario. Solamente salía de su pobre albergue para ir á la Iglesia de S. Francisco, donde decía misa y oía todas las que podía. Despues visitaba todos los Sagrarios de la Ciudad y se volvía á su casilla, donde se mantenía, segun parece, en oracion; pues cuando algunos lo atisbaron por curiosidad, siempre lo hallaron hincado de rodillas. Se asegura que muchas criaturas recuperaron milagrosamente la salud, por la imposicion de sus manos. Llegósele por fin el término de sus trabajos y á recibir el premio de ellos, el dia 4 de Diciembre de 1652. Conmovióse toda la Ciudad, con la noticia de la muerte del Padre Santo (que asi lo llamaban), acudiendo todos á coger por reliquia la tierra de su choza, pues no había alhajas de su uso. Se le hizo un solemnísimo entierro, á que asistió la Real Audiencia, ambos Cabildos, el Clero y Religiones. Fué sepultado su cuerpo en la Iglesia Catedral, en la bóveda de los Alvarados, que franqueó Don Estévan de Alvarado, Canónigo de la misma Iglesia.

 No fué menos admirable la Santidad del extático varon D. Bernardino de Obregon y Ovando. Nació este Santo Sacerdote el año de 1629, en la ciudad de Granada, de la Provincia de Nicaragua. Habiéndose avecindado en esta Capital, se retiró al pueblo de Santa Ana, donde se ocupaba en oir confesiones, consolar afligidos, dirigir almas en el camino de la perfeccion, y otros ejercicios de esta clase. Por los años de 1664 fundó Escuela de Cristo, en la hermita de la Vera-Cruz, á que asistían personas de todas clases. El de 76 solicitó se erigiese en Guatemala convento de Carmelitas Descalzas, y fué personalmente á Lima á traer á las Fundadoras. Últimamente, murió lleno de méritos y en grande opinion de santidad, el año de 1694.

 Merece ser contado entre los Clérigos ejemplares el Presbítero D. Jacinto de Medina Cueto, natural de Guatemala, descendiente del conquistador Pedro Cueto. Fué este Sacerdote varon de esclarecida virtud, de grande humildad y modestia; y murió el año de 1685.

 Tambien es digno de memoria el P. D. Manuel de Morga. Nació este Venerable Eclesiástico en Guatemala. Fué hombre de gran virtud y el asilo de todos los necesitados, por su mucha caridad y agradable trato para todos. Nombráronle Prioste de la Iglesia de Ntra. Señora del Cármen, á tiempo que esta se hallaba arruinada por los temblores del año de 1717. Mas no por esto se acobardó el P. Morga; sino que, confiado en la Providencia Divina, emprendió la fábrica de una Iglesia mucho mayor y mejor que la arruinada; y consiguió, á fuerza de afanes y trabajos, acabarla. Se estrenó esta curiosa iglesia, que tuvo de costo mas de 40 mil pesos, el año de 1728, funcion que se hizo con la mayor pompa y solemnidad. Dura todavia la memoria del suntuoso carro (uno de los regocijos con que se celebró este estreno), en que salieron ocho niños de las primeras casas de Guatemala, ricamente vestidos, que representaban uno á Ntra. Señora, y los otros á los siete Principes. Fundó en su nueva Iglesia, el Padre D. Manuel, la Cofradía de Señora Santa Ana y la hermandad de los siete Príncipes. Pero no pudo gozarla mucho tiempo; porque el Eterno lo llamó á recibir el premio de sus buenas obras, el 30 de Mayo de 1730. El bien merecido concepto que se tenía de su virtud, hizo que solemnizasen su entierro, asistiendo á el los dos Cabildos, el Señor Obispo y una inmensa turba de pobres, que lloraban y lamentaban la falta de su bienhechor. El 7 de Junio le hicieron honras funerales, con sermón, los Hermanos de la Escuela de Cristo que hay en dicha Iglesia.

 No se debe omitir en este catalogo el Br. D. Pedro Delgado de Nájera, natural de esta Ciudad, Sacerdote virtuoso, muy modesto y caritativo. Distribuyó en vida, su grueso patrimonio, en limosnas y otras obras pias. Murió el dia 15 de Octubre de 1738, de edad de 86 años.

 La gran caridad, humildad y mortificacion del P. D. Juan de Pineda y Perdomo, piden de justicia hagamos mencion de él entre los Eclesiásticos ejemplares. Era natural de la villa de San Vicente de Austria, y en esta Ciudad fué muchos años Rector del Colegio Tridentino. Entre otras cosas, se refiere de este santo hombre, que en la pieza donde vivía, tenía de continuo un hombre llagado y asqueroso, con el que ejercitaba mil actos de caridad y mortificacion, hasta acostarlo muchas veces en su propia cama. Murió el P. D. Juan de Pineda á 14 de Abril de 1754.

 Tambien debemos dar una breve noticia del ejemplar Sacerdote D. Miguel Delgado de Nájera. Fué este Eclesiástico venerado de todos por sus virtudes y por su vida irreprensible. Nació en Guatemala, de familia ilustre, y se graduó de Doctor en esta Universidad el año de 1730. Por visitar la milagrosa imagen de Ntra. Señora de Guadalupe, emprendió el largo viaje de mas de 400 leguas, que hay de esta Ciudad para la de Méjico. Murió el dia 25 de Marzo de 1777.

 Ultimamente, ha querido el Eterno, darnos en estos dias un modelo de Ministros del Santuario, en el Venerable Sacerdote D. Cleto Ordoñez, natural de Guatemala. Desde que se ordenó de Sacerdote, el año de 1763, hasta que murió el de 1809, es decir, el largo tiempo de 46 años, se aplicó con tal teson á los ejercicios de su ministerio, que no dejaba de decir Misa dia alguno, sino cuando se hallaba enfermo: predicaba con frecuencia y muchos años esplicó, sin faltar dia de fiesta alguno, la doctrina cristiana á los presos de la cárcel de la Antigua Guatemala: gastaba las mañanas enteras oyendo confesiones, especialmente de niños jóvenes, llegando á conseguir que estos, por lo común tan inconstantes, con el buen modo y agrado, permaneciesen y se acostumbrasen á la frecuencia de Sacramentos. Tan apartado vivió de toda ambicion, que lejos de pretender los puestos y honores á que lo hacía acreedor su literatura y virtud, rehusó constantemente los que le ofrecieron los Prelados. Habiendo muerto el 27 de Agosto de 1809, se halló su cuerpo ceñido con tres cilicios, que no se le pudieron quitar por estar encarnados: el pueblo se conmovió á venerar su cadáver, como acontece en la muerte de los santos; y deseando tener alguna reliquia de este Bienaventurado Sacerdote, le cortaron á pedazos todo el ruedo de la sotana, con que estaba amortajado A los 9 dias de su entierro se le hicieron honras funerales, con sermon en la Iglesia de S. Sebastian, y otras en la Iglesia parroquial, el 24 de Enero de 1810: estas segundas fueron aun mas solemnes que las primeras: se levantó en dicha Iglesia una soberbia pira, que se adornó con gran número de hachas de cera: el 23 por la tarde, despues de cantado el oficio de difuntos, dijo una bien pulida oracion funebre el Dr. D. Mariano García, Cura de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios. El dia siguiente cantó la la Misa el Sr. Dr. D. Bernardo Pavón, Tesorero de esta Santa Iglesia Catedral, y concluida esta, pronunció un elegante panegírico el P. D. José de la Torre.

 Pasando á los Religiosos eminentes en santidad, solo de los conventos de Santo Domingo y San Francisco, podríamos dar un largo catálogo; mas por evitar la demasiada prolijidad, escojeremos los mas sobresalientes, remitiendo á las crónicas de una y otra Religion á los que desearen noticias mas estensas. Y comenzando por los Predicadores, el primero que se nos presenta es el Venerable P. Fr. Pedro de Angulo, uno de los fundadores del Convento de Guatemala, Apóstol de la Vera-paz y su primer Obispo. Fué natural de Burgos: vino á la Nueva España por los años de 1524, y sirvió con reputacion en la conquista de algunas Provincias. Llamado de Dios al estado Religioso, tomó el hábito en el Convento de Santo Domingo de Méjico, y profesó el 29 de Febrero de 28. Asignólo la obediencia por compañero del P. Fr. Bartolomé de las Casas, en su viage al Perú. Hallábase con dicho Padre en Nicaragua, por los años de 35, cuando el Sr. Marroquin los llamó para Guatemala. Luego que vinieron, emprendieron la conquista de la Vera-paz, logrando con sus Apostólicas tareas, amansar de tal suerte á los indios de la referida provincia, que la que antes se llamaba tierra de guerra, por la ferocidad de sus moradores, despues se intitulase la Vera-paz, por la mancedumbre, con que se redujeron á la fé católica y á la obediencia del Rey de España. En el capítulo del año de 38, lo nombró la Provincia de Méjico Vicario del Convento de Guatemala. El de 51 lo hizo primer Prior de Cobán el Rmo. P. Mtro. General. Y el de 59, lo presentó S. Magestad para primer Obispo de la Vera-paz, conformándose con el parecer del Ilmo. Sr. D. Fr. Bartolomé de las Casas, quien consultado por el Consejo de Indias, á qué sujeto se podría nombrar para la espresada Mitra, respondió que ninguno como el P. Fr. Pedro de Angulo, uno de los primeros Apóstoles de aquella tierra, que la habia pisado toda y aun con pies descalzos, y conocía muy bien la condicion de los naturales, como quien los habia traído á la fé y puesto en policía y civilidad. Pero no llegó á consagrarse el nuevo Obispo, porque murió repentinamente en el pueblo de Salamá, el miércoles de Pascua del año de 62. Fué muy sentido de toda la Provincia, que lo veia como padre y de toda su Diócesis, que perdió en él á su pastor, apóstol y protector.

 Otro de los que ilustraron el Convento de Santo Domingo con sus virtudes, fué el P. Fr. Matias de Paz. Siendo seglar ayudaba en lo que podía, á los PP. que andaban por la Vera-paz, acompañándolos en los caminos y sirviéndolos en otros ministerios. Viendo los Religiosos tan buenas inclinaciones en un seglar, lo animaron á que tomase el hábito, para cuyo efecto lo enviaron al Convento de Méjico, donde hizo su profesion el año de 1538. Asignólo la obediencia para la Casa de Guatemala, á la que sirvió con el mayor teson en cuanto se ofrecía. Pero en lo que mas sobresalió este santo hombre fué en la caridad con los prójimos: efecto del ardor de esta virtud fué la fundacion del hospital de S. Alejo, que emprendió sin tener un real; pero que concluyó y mantuvo por muchos años solicitando limosnas y sirviendo personalmente á los pobres indios. Cuan agradable fuese á Dios el zelo del P. Fr. Matías, lo declaró S. Magestad con un prodijio. Encontró en cierta ocasion un indio todo llagado: echóselo á cuestas, como acostumbraba hacer en semejantes casos, y llevólo á su hospital; mas el que era un enfermo á los ojos del P. Fr. Matías, á los de todos era una imágen de Cristo Crucificado, y habiéndolo puesto en una cama, cuando volvió á verlo, no lo encontró, renovando Dios, aunque en modo diferente, el prodigio que en tiempos pasados obró con el Padre de los pobres San Juan de Dios. Finalmente, lleno de méritos, pasó á recibir el galardon de sus grandes virtudes el año de 1579.

 No fueron de menos lustre para esta Provincia de San Vicente los PP. Fr. Domingo Vico y Fr. Andres Lopez. El primero fué hijo del convento de San Andres de Ubeda y vino á este Reino en la mision del año de 1544. El segundo era español de Nacion é hijo del convento de Sto. Domingo de Guatemala, donde hizo su profesion el año de 1551. Fr. Domingo Vico, como lo tenia el Eterno destinado para Apóstol de los indios Acaláes, luego que llegó á este Reino, lo encaminó para la Vera-paz, donde en breve tiempo aprendió perfectamente la lengua de dicha Provincia y la de la de Acalá: de suerte que el año de 52 entró en las tierras de los Acaláes y pudo predicarles en su lengua: siendo el primero que anunció el Evangelio á esta nacion. En los años siguientes sirvió á su Provincia, ya de Definidor, ya de Prior del Convento de Guatemala, ya en otras Prelacias. Por los años de 55 se hallaba el P. Vico de prior de Coban, cuando se tuvo noticia que los indios infieles trataban de destruir el primer pueblo formado de los Acaláes convertidos, y querían matar al P. Fr. Domingo. Ningún temor fué bastante para impedir á este zeloso varon el que fuese á socorrer á sus amados Acaláes. Partió para sus tierras, acompañado de Fr. Andres Lopez y de 30 indios; mas como, habiendo llegado al pueblo, lo encontrase quieto y sosegado y sin señal alguna de traicion, despidió á la gente que lo acompañaba. Libres los indios de la gente armada, quitaron la máscara á la rebelion, y ayudados de los lacandones, dieron fuego á la casa donde estaban los PP. Salió de ella el P. Fr. Domingo, y se encontró con una lluvia de flechas, que le dispararon los indios; habiendo una de estas atravesádole la garganta, poco despues espiró: logrando regar con su sangre aquella tierra, en que habia plantado la fé, con tantos sudores y trabajos. La misma suerte tocó al P. Fr. Andres, que habiendo asistido á su compañero, hasta que murió, cuando salía del pueblo encontró una tropa de indios, que disparando contra él multitud de flechas, le quitaron la vida.

 Es digno de memoria el P. Fr. Juan Castro, hijo del Convento de S. Pablo de Burgos. Incorporado en esta Provincia, atendiendo los PP. de ella, á su virtud y religiosidad, pusieron los ojos en él para Provincial, y lo eligieron unánimemente el año de 1572. Su buen gobierno y demas prendas hicieron que fuese segunda vez destinado para el mismo empleo el año de 1584. Por este tiempo se ofrecieron en la Provincia negocios de mucha gravedad; y tratando los Religiosos de nombrar sugeto que fuese á España á seguirlos, ninguno les pareció mas á propósito que el P. Castro. Aceptó este gustoso la comision, y se partió para la Corte. Concluidos sus negocios, cuando pensaba volverse á su Provincia, supo se estaba colectando una mision de 40 Religiosos, para ir á fundar Conventos de la Orden á Filipinas. Movido el P. Fr. Juan del zelo del bien de las almas y dilatacion del Evangelio, se asentó entre los Religiosos de la mision; y el Vicario General de esta, viendo entre los misioneros un sugeto de las circunstancias de Fr. Juan Castro, renunció en él el oficio de Vicario General. Salió este con su ilustre compañía del Convento de S. Estevan de Salamanca, por los años de 1586, á pié y pidiendo limosna, y se encaminaron para el puerto de Cádiz. Habiéndose embarcado, arribaron á Vera-Cruz el 29 de Septiembre y pasaron al Convento de Méjico, donde el P. Fr. Juan de Castro, como Vicario General de la fundacion de la Provincia del Santísimo Rosario de Filipinas, hizo las ordenaciones para el gobierno de la espresada Provincia, que firmó el 17 de Diciembre de 86. A principios de Marzo de 87 se hicieron á la vela en Acapulco y llegaron á Manila á fines de Mayo del mismo año. Verificóse la citada ereccion de la Povincia de Filipinas, y fué su primer Provincial el P. Castro. Despues que este Santo Religioso asentó las cosas pertenecientes á la observancia regular y el ejercicio de la conversion de los infieles en aquellas partes, intentó entrar á la China, á anunciar el Evangelio á sus habitantes, por los años de 89. A este tiempo recibió cédula de S. Magestad en que le nombraba Obispo de la Vera-paz; mas no aceptó esta merced, estimando en mas sufrir cárceles y trabajos por Jesu-Cristo, que gozar de los honores de la citada Mitra. En efecto no sacó de la referida jornada, sino prisiones y malos tratamientos. Por último, lleno de méritos, murió tan santamente como había vivido, dejando al Convento de Santo Domingo de Guatemala la gloria de que uno de sus individuos fuese fundador de la Provincia de Filipinas y que las ordenaciones de esta se pautasen por los estilos y prácticas de la de Guatemala.

 Deben tambien engrosar este Catalogo los RR.PP. Fr. Francisco Gallegos y Fr. Agustin Cano, uno y otro Provincial de esta Provincia, que despreciando el temor de las flechas y anteponiendo la conversion de los gentiles á las comodidades de su celda, entraron á la conquista del Chol, partido situado adelante de la Verapaz. El primero hizo esta jornada por los años de 1675 y la repitió el de 76, acompañado del P. Fr. José Delgado, logrando bautizar en dichas dos espediciones, 2346 infieles, con los que formaron 11 pueblos. Mas habiéndose alzado y vuelto á la montaña por los años de 1678, entró á sacarlos el M. R. P. Mtro. Fr. Agustin Cano, el año de 85, logrando reconquistar algunos con que restableció el pueblo de San Lucas.

 Entre los Religiosos Franciscanos, que han edificado á Guatemala con sus virtudes, toca de justicia el primer lugar al M. R. P. Diego Ordoñez, fundador de las Provincias de Guatemala y Zacatecas, y primer Consultor del Tribunal de la Inquisicion de Méjico. Concedió la Eterna Sabiduría a este insigne varon una vida larguísima; mas bien la hubo menester para hacer todo lo que hizo. Nació en la ilustre ciudad de Salamanca, el año de 1491, de la muy noble y antigua familia de los Ordoñez de Lara. Le dió el cielo tan portentoso talento, que á los doce años de su edad, ya estaba cursando Teología, con asombro de toda la Universidad. Pero cuando el mundo se le mostraba mas halagüeño, trató nuestro Diego de volverle las espaldas, abrazando el estado religioso. En este siguió la carrera de Cátedra, y leyó Teología con aplauso en la Universidad de Salamanca. Mas quien no quiso gozar los honores del siglo, menos aceptó los de la Religion. Próximo ya á jubilarse, se retiró á la Recoleccion de Santa Maria de Jesus de Villalon, donde se aplicó á los ejercicios mas bajos, como si fuese el ínfimo novicio. No se vió libre el P. Fr. Diego en este asilo de los honores que por todas partes le seguían: á poco tiempo de estar en dicho convento, lo hicieron Mtro. de Novicios y despues Guardian. Habiendo acabado su prelacia, con grande aprovechamiento de sus subditos, llegó patente del Maestro Provincial Santiago, convidando á los Religiosos que se hallasen movidos del Espíritu del Señor, para pasar á predicar la fé de Jesu-Cristo á este Reino de Guatemala. Tiempo había que el P. Fr. Diego ahogaba en su pecho los ardientes deseos que tenia de venir á la América, á derramar su sangre por Cristo, los que en tan favorable coyuntura manifestó, alistándose en la mision que se colectaba. Y aunque tuvo el sinsabor de que el Provincial atendiendo á sus méritos, pensase en nombrarlo Comisario de la mision; á fuerza de lágrimas y ruegos, consiguió que desistiese del intento. Pero, como el Todopoderoso lo tenia destinado para que, como otro Josué, introdujese aquella pequeña grei en el Reino de Guatemala, dispuso que el Comisario muriese en el camino y que los compañeros eligiesen para el espresado oficio, al P. Fr. Diego de Ordoñez. Obedeció sumiso este humilde varon las órdenes del Cielo, y capitaneando aquella Santa Compañía, entró en esta Metrópoli el 11 de Noviembre de 1540. Continuó en el oficio de Comisario, hasta que habiéndose ordenado de Sacerdote Fr. Gonzalo Mendez, lo renunció en él. Estos dos santos varones fundaron los nueve primeros conventos que tuvo la Religion Seráfica en el Reino de Guatemala, formaron los estatutos para el gobierno de la Provincia, y establecieron la observancia regular en ella, con tanta rigidez, que cada convento parecía una casa del Pedroso ó de Aquileria. No gozó mucho tiempo el P. Fr. Diego verse libre de la Prelacia; pues, habiendo venido á esta capital el P. Fr. Toribio Motolinéa, enviado por el Comisario General de Nueva España, formalizó la ereccion de la Custodia del Nombre de Jesus; y para volverse á Méjico, sustituyó el oficio de Vice-Comisario General, sobre esta fundacion y la de Yucatan, en el citado P. Ordoñez. Fuera de esto, como era tan amado de todos, fué canónicamente electo por Custodio, el año de 1552, y por primer provincial el de 1566. Fundóse en la Ciudad de Méjico el Santo Tribunal de la Inquisicion, por los años de 1571, é informado el Señor Inquisidor de la literatura del P. Ordoñez, le libró despacho para que pasase á aquella Metrópoli, á servir de Consultor y Calificador del Santo Oficio. Tenía el V. viejo en esta sazon mas de 80 años; pero sin embargo de su ancianidad, se puso en camino á pié y descalzo, con el habito á raiz de las carnes, cargado de silicios, y sin avío, ni mas arrimo que la Divina Providencia. Habiendo servido algunos años al Santo Tribunal, pidió licencia para retirarse, por motivo de su avanzada edad. Conseguida esta, se fué al Reino de la Nueva Galicia, á entender en las fundaciones de Jalisco, Zacatecas y otras, y predicar la fé católica á los chichimecas y demas infieles de aquellas cercanías, con la esperanza de conseguir la corona del martirio, que habían logrado en esta empresa algunos religiosos. Estando ocupado en tan santos ejercicios, supo la feliz muerte del P. Fr. Gonzalo Méndez, y temiendo que con la falta de esta coluna descaeciese la observancia regular en esta Provincia, se vino para Guatemala; y halló en ella, con sumo gozo de su alma, la vida regular en el mismo estado que la habia dejado cuando se partió para Méjico. Permaneció en este Convento de Guatemala, siguiendo la comunidad como un Novicio, edificando á todos los Religiosos con su ejemplo y animándolos con sus exhortaciones y saludables consejos, hasta pasar de cien años de edad. En este tiempo le asaltó la tentacion de volverse á España: decía entre sí, que habiendo venido á la América para entender en la conversion de los indios, y no pudiendo ya trabajar en este santo ejercicio, por su avanzada edad, le estaría mejor volverle á su Provincia, á disponerse para la muerte. Permitió el Eterno que no conociese el P. Fr. Diego los lazos del demonio, para que en él aprendiésemos á precaverlos y tuviesemos que admirar el acto mas heroico de vencimiento propio. Pues habiendo obtenido las licencias necesarias, partió para Salamanca, su patria, y superados los trabajos y riesgos de mar y tierra, llegó á la espresada ciudad: recibiéronlo los Relijiosos de aquel Convento con la veneracion y amor debidos á sus raras prendas, y grandes merecimientos; y despues de conversar un rato con su huésped, lo llevaron á descansar á la celda que le tenian prevenida. Aquí, con el silencio de la noche, comenzó la luz de la gracia á disipar las tinieblas de su entendimiento, y el venerable anciano empezó á conocer el yerro que había cometido en abandonar su vocacion: advirtió tambien que el amor propio lo había alucinado y hecho creer que buscaba el retiro de su convento, para disponerse á morir, cuando el verdadero motivo de su jornada habia sido la satisfaccion de ver su casa y parentela. Con tan agudas punzadas no le permitió su conciencia tomar un minuto de sueño: gastó la noche en pedir á Dios perdon de su falta, y en castigar su carne con tan crueles azotes, que dejó la celda toda regada de sangre. Resuelto á enmendar su yerro, muy de madrugada bajó á decir Misa, y habiendo hecho patente al Guardian la amargura de su corazon y lo que daba motivo á ella, con la bendicion de éste salió para Guatemala aquella misma mañana, sin ver á persona alguna. En su vuelta padeció una recia tormenta y una larga calma, que puso á toda la tripulacion en el mayor conflicto. Llegó por último este santo varon á su convento de Guatemala, á tiempo que sus hermanos estaban en refectorio: entró con una zoga al cuello y puesto de rodillas dijo la culpa, pidiendo perdon del mal ejemplo que les habia dado, abandonando la mies Evangélica, para la que habia sido llamado por el Soberano Padre de familias: besóles á todos los pies, dejándoles en gran manera edificados. Aplicóse con nuevo fervor al catequismo é instruccion de los indios: procuró con gran conato perfeccionarse en el fracismo de las lenguas del Reino: compuso Diccionarios de ellas y escribió muchos libros de sermones y pláticas espirituales en el idioma de los naturales. Por Febrero de 1604, en virtud de letras apostólicas, se erigió en Provincia la Custodia de Zacatecas, cuyos fundamentos había puesto el Padre Fr. Diego y de la que había sido una y otra vez Custodio: y asi, juzgando el Comisario general, que ninguno sería mas á propósito para entablar y arreglar la nueva Provincia, que quien le habia dado principio, le despachó orden, para que, hallándose con fuerzas, tomase la jornada para Zacatecas. Tenía el siervo de Dios 115 años de edad, y sin embargo, hizo el viage á pié, como cuando mozo; y llegado á su destino, sirvió, en cuanto pudo, hasta que entregó su espíritu en manos de su Criador. Sucedió la bendita muerte de este santo Religioso, en el convento de San Mateo, que tiene la Provincia de Zacatecas en el Real de minas de Sombrerete, á fines del año de 1607, á los 117 años de su edad, 104 de Religion, y 67 de su arribo á este Nuevo Mundo. Sus reliquias se guardan con veneracion en la Iglesia del enunciado convento.

 El segundo lugar corresponde, al que lo tuvo en los trabajos y afanes de la fundacion de esta Provincia, el V. P. Fr. Gonzalo Mendez. Fué este siervo de Dios natural de la Ciudad de Guadalajara, en el Reino de Toledo, hijo de padres nobles, y nació el año de 1505. El de 29 tomó el hábito de S. Francisco, en el Convento de Santa Maria de Jesus de Villalon, logrando tener por Maestro de Novicios y Director de su conciencia al ejemplar Religioso Fr. Diego Ordoñez. Recibió por orden de sus Prelados los Santos Ordenes hasta el diaconado; pero imitando á su Santo Patriarca, no se atrevió á ascender al Presbiterado. Por los años de 1539 se alistó en la mision que se colectó para este Reino; y llegado á Guatemala, viendo la gran penuria de Sacerdotes que se padecía en toda la comarca, hubo de sujetarse al dictamen de su Prelado, y recibir el Presbiterado, teniendo la Ciudad de Guatemala la gloria de que el primero que se ordenó en ella de Sacerdote, fuese un varon tan santo, como Fr. Gonzalo. Ordenado el P. Mendez, le asignó la obediencia por colonia en que ejercitase su apostolado las tierras de los indios Subtuhiles, cuya corte era el pueblo de Atitan, y en él fundó el segundo convento que tuvo su Religion en estos países. El año de 1545 fué electo Custodio y segunda vez el de 58. Elevada la Custodia del Nombre de Jesus á Provincia, fué el P. Fr. Gonzalo electo provincial el año de 63, y segunda vez lo fué el de 81. Pero no pudo concluir el trienio de su Prelacia, porque lo llamó el Señor á recibir el galardon de sus grandes merecimientos, el dia 5 de Mayo de 82, á los 77 años de su edad y 42 de su llegada á la América. Su rigidísima observancia, hasta en los menores ápices de la regla, su asombrosa austeridad, su ardentísimo zelo de la salvacion de las almas, los inmensos trabajos que padeció y grandes fatigas que abrazó, para sacar los indios de los montes y reducirlos á pueblos, instruirlos en la ley de Dios y civilizarlos; y finalmente, los muchos milagros que obró, hicieron que fuese generalmente aclamado por santo, que con la noticia de su dichosa muerte se conmoviese toda la Ciudad, y que sus exequias se solemnizasen con la pompa y concurso que solo se ve en las de los santos. La Religion Seráfica lo ha juzgado digno de colocarse en su Martirologio y celebra su memoria en esta forma: Tertio nonas Maij. lit. c. Guatemalae in India Occidentali B. Gonzalvi Mendecij Confesoris: incliti Guatemalicae Provinciae fundatoris, qui oratione, vitae austeritate, et zelo solutis animarum jugiter emicuit.

 Merece tambien lugar muy distinguido en este catálogo, el V. P. Fr. Pedro Alonso de Betanzos, hijo de la Provincia de Santiago. Vino este varon apostólico á la América, en la mision de 200 Religiosos, que trajo el M. R. P. Fr. Jacobo de Testera, el año de 1542, y fué uno de los que se asignaron para Guatemala. Dotólo el Cielo de una admirable facilidad para aprender los idiomas: se asegura supo mas de 12 lenguas, tan perfectamente como su nativa. En esta Provincia trabajó, como el que mas: compuso el catecismo en lengua, convirtió y catequizó millares de indios, sacólos con inmensas fatigas de los bosques y breñas y redújolos á pueblos. Por los años de 55, ó poco despues, pasó á las tierras de Costa-Rica, donde puso los fundamentos á la Provincia de San Jorge de Nicaragua, convirtiendo á nuestra santa fé innumerables bárbaros, siendo el primero de su orden que anunció el Evangelio en dicha region: murió lleno de méritos en la ciudad de Cartago, cerca del año de 70. El Martirologio Franciscano hace gloriosa mencion de este siervo de Dios, por estas palabras: Duodécimo Kalendas Julij: Cartagine in Costaricana Indiae Occiduae Regione, B. Alfonsi Betanzos, Confesoris: qui primus illic Verbum Dei Evangelizans quamplurima Indorum millia convertit ad Christum: et Clarus méritis, ad premia caelestia migravit.

 Es célebre en el convento de Guatemala la memoria del Hermano Juan de Espinoza. Fué este ilustre varon natural de la Ciudad de Toledo. Tomó el hábito de lego de San Francisco; mas no se sabe en que convento. El año de 1570 se incorporó en esta Provincia y viendo sus Prelados los grandes talentos y prendas del Hermano Espinoza, le persuadieron, con tal eficacia, que ascendiese á los Sagrados Ordenes, que hubo de sujetarse al dictamen de sus superiores. Ordenado de Sacerdote, lo ocupó la obediencia en varios empleos, que desempeñó á satisfaccion: entre estos el de Guardian de los Conventos de Siquinalá y de Guatemala. Pasó á la Corte de Madrid, á negocios de la Provincia, é informado S. Magestad del zelo y virtudes del P. Fr. Juan, lo nombró Obispo de Santiago de Chile, oficio que ejerció con la vigilancia y esmero que los demás que se encargaron á su cuidado. Hallándose vacante la Silla Arzobispal de Lima, por la muerte de su Prelado Santo Toribio de Mogrobejo, bajó el Obispo de Chile á dicha Ciudad, á celebrar la traslacion de las reliquias del espresado Santo, ei año de 1607, en cuya funcion cantó la misa y predicó. Tuvo tambien este Príncipe la gloria de haber ordenado de Presbíteros á los insignes Doctores D. Fernando Arias de Ugarte y D. Feliciano de la Vega, el primero Arzobispo de Lima, y el segundo de Méjico. Finalmente, cargado de años, y no falto de achaques, renunció el Obispado, y se retiró á un convento de la Provincia de Castilla, donde acabó santamente su vida.

 Cuenta este ilustre Convento, entre sus alumnos, seis que han ceñido su frente con la corona del martirio. Los primeros que lograron esta dicha, fueron el P. Fr. Estevan Verdelet y Fr. Juan de Monteagudo, que habiendo entrado con inmensos trabajos á la Provincia de la Tologalpa, por los años de 1604, 1610 y 1611 y habiendo convertido muchos bárbaros á nuestra santa fé, les dieron cruel muerte los indios Taguacas, á principios del año de 1612. Llenos de santa envidia muchos Religiosos de esta Provincia, intentaron hacer entrada en las tierras de los citados infieles, por lograr la misma suerte que los VV. PP. Fr. Estevan y Fr. Juan; pero á los que Dios tenia destinada la aureola del martirio, fueron Fr. Cristóval Martinez, Fr. Benito Martin y Fr. Juan Vaena. Llamado el V. Fr. Cristóval, desde su juventud, por el espíritu del Señor, al ministerio de anunciar la fé á los indios de la Taguzgalpa, no dejó piedra por mover, para efectuar su vocacion. Con esta mira emprendió la carrera del estudio: con el mismo designio tomó el hábito de San Francisco, en este Convento de Guatemala; y despues de superadas mil dificultades, intentó por dos veces en vano la entrada á dicha provincia. Consiguiólo finalmente por los años de 1622: siendo bien recibido de sus moradores, envió al Hermano Juan Vaena ó Guatemala, para que le llevara otro Sacerdote que le ayudase, por ser mucha la miez. Volvió el espresado Hermano, con el P. Fr. Benito Martin y entre los tres lograron convertir mas de 6,000 almas á la fé de Jesucristo, en menos de dos años que estuvieron en aquellas tierras, Mas cuando con mayor felicidad corría el negocio de la conversion de estos infieles, estimuló el demonio á los indios Albatuinas, que cayendo sobre los tres santos Religiosos, les dieron muchos golpes y heridas, é hicieron otros martirios cruelísimos, con que acabando felizmente sus vidas, volaron sus benditas almas á recibir el premio de sus apostólicas tareas. Sucedió la feliz muerte de estos santos Varones, por el mes de Octubre de 1623. Aseguraron personas fidedignas, que habiendo ido á Roma al Capítulo general, que celebró el año de 1625 la Religion de San Francisco, hallaron en el Convento de Aracaeli, un lienzo en que estaban pintados los tres Mártires de la Taguzgalpa, con los instrumentos de su martirio y les refirieron los Religiosos de aquel Convento, que el mismo dia que murieron por la fé los citados Varones en el Reino de Guatemala, apareció el espresado lienzo en el Sacro palacio. El sesto Religioso del Convento de San Francisco, que rubricó su fé con la sangre de sus venas, fué el V. P. Fr. Cristóval Flores. Nació este ilustre mártir de Jesucristo en la Ciudad de Guatemala, por los años de 1586, de familia noble. Tomó el hábito de San Francisco, el de 1605, y se dió á la virtud con tal fervor, que edificó en gran manera á sus hermanos: no teniendo los Prelados mas que hacer con Fr. Cristóval, que irle á la mano en sus austeridades. Envióle la obediencia de Procurador á España y en el camino fué apresado por unos corsarios y llevado á Argel. En esta ciudad, no dejando de eshortar á los cristianos á la perseverancia y de anunciar el Evangelio á los mahometanos, un dia en que con mas fervor predicaba la ley de Dios, se enfurecieron de tal manera contra él los moros, que dándole muchos golpes con los alfanges, lo hicieron pedazos, sin cesar de predicar á Jesucristo, hasta que le falló la vida. Ciñó la corona del martirio este ínclito Confesor de la fé, el jueves santo del año de 1627.

 Muchos sin duda han sido los Religiosos ilustres en santidad que han florecido en los conventos de Nuestra Señora de la Merced, [9] el de Agustinos, el de San Juan de Dios y en el Colegio de la Compañía de Jesus de Guatemala; y aun de algunos hemos hecho mencion en el tratado 2º cap. 6.º Pero no habiéndose escrito crónica de ninguna de dichas Casas, no tenemos noticias que comunicar al público sobre esta materia; y asi pasaremos á darlas de algunos de los muchos que ha producido el Convento de Nuestra Señora de Betlem.

 Entre éstos, toca sin disputa el primer lugar al Reverendísimo Fr. Rodrigo de la Cruz, primer General de la Religion de Betlem y que con toda propiedad se puede llamar su segundo Fundador; pues si el V. H. Pedro ideó el plan de este instituto, Fr. Rodrigo lo ejecutó con inmensos trabajos. Nació esto famoso héroe en la ciudad de Marbella, del Reino de Granada, dia 25 de Diciembre de 1637. Sus padres fueron de las primeras familias de España, como descendientes de los Duques de Alba y de los Condes Duques de Benavente. El año de 1656 fué nombrado Gobernador de Costa-Rica Don Andres Arias Maldonado, padre de Fr. Rodrigo; y habiendo pasado á su destino, acompañado de su hijo, á poco tiempo de posesionado en su empleo, enfermó gravemente y murió. Atendiendo á los méritos del padre y al buen porte del hijo, fué nombrado Don Rodrigo Gobernador de Costa-Rica. Colocado en este puesto, emprendió la conquista de la Talamanca, en cuya espedicion gastó mas de 60,000 pesos de su caudal. Premió N. C. M. Carlos II, el zelo y fidelidad de Don Rodrigo, titulándolo Marques de la Talamanca; mas cuando llegaron á sus manos las cédulas que contenían esta merced, había vuelto ya las espaldas al mundo y a todas sus honras y riquezas; y así trocó el nuevo título por el humilde de Hermano de Betlem. Fué el caso: que hallándose en esta Ciudad de Guatemala, por los años de 66, presenció el milagro de la resurreccion de una señora, á quien había cojido la muerte en mal estado: prodigio que obró Dios por medio del V. H. Pedro de San José. Horrorizado Don Rodrigo con la espresada tragedia; y por otra parte lleno de veneracion para con el Siervo de Dios, se determinó á dedicarse al servicio del Rey del Cielo, bajo la conducta del Hermano Pedro. No logró Fr. Rodrigo del Magisterio de su Santo Director mas que cuatro meses; pero en tan corto tiempo adelantó tanto en la virtud, que mereció le nombrase por sucesor suyo el V. Pedro. En cumplimiento del referido nombramiento, tomó el H. Rodrigo las riendas del gobierno del Hospital de Nuestra Señora de Betlem: formó los estatutos de la Compañía Betlemítica; y aprobados éstos por el Ordinario, hicieron sus votos los Hermanos. Despues se juntaron capitularmente y eligieron Superior al mismo Hermano Rodrigo, el dia 2 de Febrero de 1668. El nuevo Prelado, con todo el ardor de su zelo, continuó la fabrica del Hospital, casa para los Hermanos é Iglesia; y tambien fundó el Beaterio de Betlem, para la asistencia de las mugeres convalecientes. El año de 71 pasó á la Ciudad de Lima y plantó el instituto Betlemítico en el Hospital de Nuestra Señora del Cármen. De aqui partió para las Córtes de Madrid y Roma, á negocios de su Congregacion; y superadas las dificultades que en una y otra tuvieron sus pretensiones, se volvió á Guatemala, habiendo obtenido la confirmacion de sus constituciones. Llegado á esta Capital, puso en practica las referidas ordenanzas, á principios del año de 76; y lo mismo hizo en Lima, á donde pasó inmediatamente. Detúvose algunos años Fr. Rodrigo en el Reino del Perú, en cuyo tiempo fundó los Hospitales de las Ciudades de Chachapoyas, Piura y Trujillo, y de las Villas de Cajamarca y Guanta. El año de 1679 fué electo Prelado del Hospital de Guatemala, sin embargo que desde el año de 72 lo era universal de todos los Hospitales. Por los años de 81, teniendo ya la Compañía Betlemítica ocho casas, como Procurador general de ella, pasó Fr. Rodrigo á la Corte de Roma, donde vencidas insuperables dificultades, obtuvo finalmente que N. S. P. Inocencio XI, por su Bula de 26 de Marzo de 87, erigiese la Compañía Betlemítica en Congregacion, bajo la regla de S. Agustín y aprobase sus constituciones. En siete dias del mes de Mayo del mismo año, hizo su profesion el Hermano Rodrigo en manos del Vicario de Roma; y el 14 de Junio fué nombrado por Su Santidad, primer Superior General de la espresada Congregacion. No fueron menores las oposiciones que tuvo que superar el fortísimo General de Betlem en la Corte de Madrid, para conseguir el pase de la Bula Innocenciana, que no se dió hasta el año de 96. Concluidos sus negocios regresó Fr. Rodrigo para las Indias y llegó á la Ciudad de Méjico por Octubre de 96. Hizose en dicha Metrópoli la publicacion de los Breves Pontificios, con majestuosas y plausibles demostraciones, y los Betlemitas profesaron solemnemente en manos de su General. Éste pasó á Lima, donde hizo la referida publicacion, con sumo gozo y aplauso de aquellas gentes, y admitió á sus Hermanos á la profesion religiosa. Despues convocó á Capitulo general de toda la Religion, el que se celebró en el Convento de Guatemala, el dia 10 de Diciembre de 1703. En este respetable congreso, entre otras cosas se determinó que el Rmo. Fr. Rodrigo de la Cruz, continuase en el oficio de Prefecto General, hasta que se decidiese en la Curia Romana, si el enunciado empleo debia ser vitalicio: resolucion que se confirmó en el segundo Capitulo general, que tambien se celebró en el Convento de Guatemala, á 25 de Octubre de 1709. Sin embargo de hallarse por este tiempo el citado Fr. Rodrigo en edad de 71 años y con la salud quebrantada, ejerció el oficio de General con la eficacia y tezon que pudiera un jóven, no cesando de velar sobre el cumplimiento de las constituciones y remedio de los abusos, no dejando de visitar los Hospitales y promover los aumentos de su nueva Religion. Pero aumentándosele los años y creciendo los achaques, hubieron de acabar con su preciosa vida. Pasó á la eterna, este Varon inmortal, el dia 23 de Setiembre de 1716, á los 79 años de su edad, 50 de su ingreso á la Compañía Betlemítica y 29 á su Prefectura general. El dia siguiente fué enterrado su cadáver en la Iglesia del Hospital de Méjico, con la pompa y magnificencia que correspondía y era debida á su empleo, á sus raras prendas y á sus heróicas virtudes. Continuando los Betlemitas sus sentidas espresiones, honraron la memoria de su amado padre el dia 1º de Octubre, en cuya funcion, se dijo una oracion fúnebre en elogio del Reverendísimo difunto, consuelo y edificacion de sus desconsolados hijos.

 Entre los sugetos que acreditaron con sus virtudes el instituto Betlemítico, se numera Fr. Francisco de la Santísima Trinidad. Se alistó en dicha Compañía viviendo aun el V. H. Pedro. Al Religioso zelo de Fr. Francisco estuvo cometido el gobierno de la Casa de Guatemala 16 años, debiendo la Religion á su activo espíritu crecidos aumentos. El año de 1696 recayó en él, conforme á la disposicion del S. Innocencio XI, el empleo de primer Asistente general. Fué este Varon ejemplar, zeloso observante de su instituto en vida; y con la misma buena opinion, terminó sus dias felizmente.

 El H. José de Villela, es digno de memoria, por la inocencia de su vida y fervores de su espíritu. Nació en el pueblo de Chiquimula de la Sierra, en el Reino de Guatemala, y fué su padre Don Lorenzo de Villela, Corregidor de la Provincia del mismo nombre. Pocos años contaba de edad este Siervo de Dios, cuando intentó ser admitido en la Compañía de Betlem; pero su agigantada virtud hizo que fueran atendidas sus súplicas. En el nuevo estado fué tal el empeño con que seguía el áspero camino de la perfeccion evangélica, que era la admiracion y el consuelo de sus Hermanos. Aficionado de sus virtudes y prendas el Rmo. Fr. Rodrigo, lo llevó consigo, cuando pasó á la fundacion de Lima, el año de 1671. Mas lo mismo fué llegar á la ciudad de Trujillo, que enfermar de muerte el Hermano José de Villela: sin embargo de no tener este bendito jóven mas que diez y seis años de edad, se dispuso para morir, con la seriedad y madurez que pudiera un hombre anciano. Las grandes virtudes y fervorosos transportes de amor de Dios que se admiraron en el tiempo de su enfermedad, hicieron formar á los vecinos de Trujillo tal concepto de la Santidad del Hermano Villela, que todos, chicos y grandes, eclesiasticos y seculares, asistieron á su entierro. El Religioso que lo confesó generalmente para morir, declaró, para gloria de Dios, que no había hallado en el alma de su Siervo cosa que llegase á culpa mortal.

 Aunque en el estado secular no podremos proponer Varones Apostólicos, ni hombres estáticos, como los que hemos mencionado hasta aqui; pero si podremos mostrar, para ejemplo y edificacion de todos, muchos personages que ejercitaron con fortaleza las virtudes propias de dicho estado; y que en medio de las prosperidades temporales, conservaron un corazon humilde y caritativo, no dejándose deslumbrar del esplendor de la gloria mundana, ni dominar del oro ó de la plata. Tales han sido, entre otros, el Caballero Gaspar Arias Dávila, que por los años de 1529, se encargó de la fábrica del Convento de San Francisco, en la Ciudad Vieja y gastó en ella 1000 ducados de su caudal.—El caritativo Antonio Justiniano, de quien se refiere, que habiéndole el Señor prosperado y enriquecido sobre manera, lejos de ensoberbecerse, como sucede frecuentemente en el mundo, era tan humilde que no se desdeñaba de asistir á los entierros, sin distincion de personas; y tan caritativo, que á nadie que le pedia prestado se negaba, y á ninguno ejecutó por dependencia. Este noble Caballero dió 30000 pesos para el Colegio de la Compañía de Jesus de Guatemala y fundó una capellanía, para que se dijese una misa á las doce del dia, todos los dias de fiesta, en el altar de Nuestra Señora del Socorro.—El piadoso Alonso de Cuellar, que destinó su casa y hacienda, para el edificio del Convento de Santa Catarina Mártir de esta Ciudad.—El generoso Don Juan de Langarica, Caballero del Orden de Calatrava, que dedicó todos sus bienes para la fábrica del Colegio de Cristo Crucificado de esta Capital.—Asi mismo el noble Guatemalteco Don Pedro Cabrejo, cuyo caudal ascendía á 94,000 pesos y lo destinó todo para obras pías.—Finalmente, ha sido hombre memorable el Señor Marques Don Juan Fermin Aycinena, no tanto por haber fundado el Marquesado de Aycinena, el único título de Castilla que tiene esta Metrópoli; cuanto porque en medio de su grandeza, mantuvo un corazon humilde y un trato afable para todos; y porque lejos de hacerse esclavo de sus tesoros, los espendía con profusion en alivio de los necesitados.

 Se estrañará sin duda, que en este catálago no se haya hecho mencion de alguna persona del devoto sexo; mas esto no ha sido por falta de Matronas ilustres en santidad, sino por no tener noticias individuales de ellas. Son ciertamente muchos los santos ejemplos que nos roban á la vista las paredes de los claustros; é innumerables las virtudes heróicas que se ocultan en los Monasterios. Apénas sabemos los nombres de algunas Religiosas que han muerto con fama de santidad, como son en el Convento de la Concepcion, la M. Josefa de Santa Maria, que murió el año de 1657, y nueve años despues se halló su cuerpo incorrupto. La M. Gregoria de Flores, persona muy favorecida de Dios, y que murió en grande opinion de santidad, el año de 1790. En el Monasterio de Santa Catarina Mártir, su V. Fundadora la M. Elvira de San Francisco, que habiendo dado ejemplo de todo género de virtudes a sus hermanas, por el largo espacio de 37 años que las gobernó, llena de méritos pasó á la vida eterna el año de 1646. En el de Carmelitas Descalzas la M. Josefa Estrada y la M. Cecilia Ortiz, Religiosas de eminente santidad. En el de Santa Clara, su ilustre Fundadora la M. Mirada de la Concepcion y la M. Ana Maria Loyola, una y otras personas de rara virtud. En el de Capuchinas, la M. Serafina Ortiz, que ilustrada de Dios con visiones, locuciones y otros dones sobrenaturales, murió santamente por los años de 1776. Ni han faltado en el estado secular Matronas sobresalientes en virtud. Sabemos que el año de 1617 y los siguientes renunciaron las galas, vistieron el hábito de la Tercera Orden de San Francisco y entablaron una vida virtuosa y ejemplar, personas de la primera nobleza de Guatemala: tales fueron Doña Maria de Toledo, Doña Magdalena Dávalos, Doña Ana Estrada y Doña Francisca Castilla. Tambien tenemos noticia, que el año de 1732 murió la Hermana Juana Dávila, Beata de Nuestra Señora de la Merced, muger muy penitente: asegúrase que en cuarenta años no probo carne

 Pero aun cuando no tuviéramos otra muger famosa en Santidad, que Doña Ana Guerra de Jesus. con solo las virtudes de esta ilustró Matrona, quedaria bastantemente acreditado el sexo femenino de Guatemala. Nació esta muger fuerte, en la villa de San Vicente de Austria, el año de 1639. Desde niña mostró grande inclinacion á la virtud: de edad de cinco años ya ayunaba, con estraordinario rigor: por este tiempo todas sus platicas eran de cosas piadosas No tardó el Señor en mostrar lo mucho que amaba á esta tierna niña, encaminándola por la senda de la Cruz: florecióla con penosas enfermedades y con grande escasez de bienes de fortuna. Apenas contaba ocho años, cuando murió su madre y quiso el Cielo esperimentase todos los desamparos de la horfandad. A los diez y seis la casaron con un hombre de condicion ardiente y precipitado, que mas que marido, fué verdugo, que acrisoló la paciencia de Doña Ana el tiempo de diez y seis años. Sintióse interiormente movida del espíritu del Señor á trasladarse á la Ciudad de Guatemala y lo efectuó el año de 1669. A poco tiempo de morar en esta Capital, se despareció el marido, sin que se supiese que camino habia tomado. Parecía que con la ausencia de su esposo serian menores los trabajos de Doña Ana; pero el Cielo no le permitia descanso. Primero tuvo que subir una cruda guerra de las pasiones: despues esperimentó penosas sequedades y grandes arideces de espíritu, mas amargas que la misma muerte: padeció tambien por mas de doce años, intensísimos dolores en todo su cuerpo. Purificado el espirito de esta Matrona, con tan prolongado purgatorio, comenzó el Eterno á hacerle sentir las dulzuras del Paraíso: favorecióla con visiones, locuciones y otros dones sobrenaturales: comunicóle luz sobrenatural, para conocer los interiores y las cosas futuras; y le hizo otras muchas mercedes, cuya relacion omitimos, en obsequio de la brevedad. Finalmente, llena de méritos y virtudes, pasó á los gozos celestiales el dia 17 de Mayo de 1713. El dia siguiente se hicieron sus exequias, con la mayor solemnidad, asistiendo á ellas las Religiones y Caballeros y personas principales de esta República. Fué sepultado su cuerpo en la Iglesia de la Compañía de Jesus, en la bóveda destinada para los Religiosos.




CAPITULO IV.
Dáse noticia de algunos moradores de esta Ciudad, que han prolongado su memoria con sus escritos.


 Siguiendo el órden cronológico, el primer escritor que se nos presenta en el Vecindario de Guatemala, es el Ilustrísimo Señor Don Fr. Bartolomé de las Casas, primer Vicario del Convento de Santo Domingo de esta Metrópoli y segundo Obispo de Chiapa. Destinó el Cielo á este esforzado Varon para protector de los indios; y asi desde que pasó, siendo joven, á la Española, le infundió tal amor y conmiseracion para con estas miserables gentes, que todo el resto de su vida lo empleó en procurar su bien, por todos modos. Con esta mira fué á España y vino a la América siete veces: con el mismo destino atravesó este vasto continente, desde Méjico hasta Nicaragua y pasó al Perú: por el mismo fin vino á poblar el Convento de Santo Domingo de Guatemala y emprendió la conquista de la Vera-paz. El zelo de la salvacion de los indios, lo impelió a tomar el hábito del Orden de Santo Domingo: éste mismo lo obligó á admitir el Obispado de Chiapa; y por solicitar el remedio de las vejaciones que padecían los miserables americanos, se volvió á la Corte, renunció la Mitra y se constituyó su Abogado perpetuo. Asi mismo, la solicitud del bien de los indios fué el objeto de las eruditas obras que dió á luz. De éstas algunas se han perdido, otras existen manuscritas y otras impresas: las mayores son: 1ª Apologética historia de las calidades de las gentes de las Indias. 2ª Historia general de las Indias. 3ª De la destruccion de las Indias. 4ª De único vocationis modo.—Murió este insigne varon en el Convento de Nuestra Señora de Atocha, el año de 1566, á los noventa y dos de su edad.

 El II es el Caballero Bernal Díaz del Castillo. Fué éste natural de Medina del Campo y vino á las Indias en calidad de soldado distinguido. Ayudó á Francisco Fernandez de Córdova, á Juan de Grijalva y á Hernán Cortes en las conquistas de Yucatan, Méjico y otras. Se halló en 119 batallas; y por último se avecindó en Guatemala, donde fué Regidor perpétuo y donde murió, dejando una numerosa descendencia, que dura hasta el dia: teniendo la gloria de que tres de sus nietos fuesen Deanes de esta Santa Iglesia. Pero lo que ha hecho mas célebre el nombre de Bernal Diaz del Castillo, ha sido la obra que escribió, é intituló: Verdadera Historia de la conquista de Nueva España; generalmente apreciada por la sinceridad y veracidad que se vé en ella.

 El III es el P. Presentado Fr. Antonio Remesal, natural de la villa de Allariz, en Galicia, hijo del Convento de Salamanca, donde profesó el año de 1593. Vino á esta Ciudad, el año de 1613 y admirado de la Religiosidad y puntualísima observancia del Convento de Santo Domingo y de toda la Provincia de San Vicente, determinó hacer apuntes de las actas de los Capítulos por donde se gobierna la referida Provincia. Con este intento comenzó a registrar papeles; y habiendo el Señor Presidente franqueádole los archivos, se halló con suficiente material para hacer una prolija historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala: dando tambien noticia de los principios de las otras Provincias, que tiene su Orden en las Indias Occidentales y de la fundacion de las principales Ciudades de este Reino. Partióse de esta Metrópoli el Presentado Remesal, el año de 1616, y habiendo concluido su obra en la Provincia de Oajaca, pasó a Méjico, donde logró su historia la aprobacion del M. R. P. Fr. Juan de Torquemada, célebre historiador del Orden de San Francisco. Despues se encaminó para la Córte de Madrid y la imprimió el año de 1619.

 El IV. Don Felipe Ruiz del Corral. Fué Dean de esta Santa Iglesia Catedral, desde el año de 1604 hasta de 36 en que murió. Tambien fué uno de los primeros Catedráticos del Colegio de Santo Tomas de Guatemala y el primero que se graduó de Doctor en él. Escribió un arte y un vocabulario para los Curas. Un tratado del culto y veneracion de la Iglesia. Otro de cosas Eclesiasticas de Indias. Y dos tomos de consultas y sermones.

 El V. el P. Manuel de Lobo, de la Compañía de Jesus, que murió en Guatemala, el año de 1687, despues de haber edificado con sus virtudes, é ilustrado con su doctrina dicha Ciudad, mas de treinta años. Este V. Religioso, habiendo sido Director del Hermano Pedro de San José de Betancurt, casi todo el tiempo que vivió en esta Metrópoli, para satisfacer los deseos de este vecindario, escribió un breve compendio de la vida del enunciado Siervo de Dios, que se imprimió en Guatemala el año de 1667 y se reimprimió en Sevilla el de 1683.

 El VI el P. Antonio de Siria, tambien Jesuita y Prefecto de la Congregacion de la Anunciata de esta Ciudad. Escribió la vida de la ilustre Matrona Doña Ana Guerra de Jesus, que se imprimió en Guatemala el año de 1716.

 VII. El P. Alonso de Arrivillaga, de las primeras familias de Guatemala: habiendo tomado la ropa de Jesuita, fué, por su conducta, virtudes y letras, elevado al empleo de Provincial de Nueva-España. Escribió un curso de artes y otras obras.

 VIII. El P. Fr. Francisco Vazquez, natural de esta Ciudad, é hijo del Convento de San Francisco. Siguió la carrera de Lector, hasta jubilarse: sirvió los oficios de Comisario de la Tercera Orden, Guardian de los Conventos de Guatemala y San Salvador, Comisario Visitador de la Provincia de Nicaragua, Custodio de la de Guatemala y su Cronista. Como tal compuso la Crónica de la citada Provincia del Dulcísimo Nombre de Jesus de Guatemala, en que describe su historia, desde que se comenzó á tratar de su fundacion, hasta el año de 1716, en que se dió á la estampa el segundo tomo.

 IX. Don Francisco Antonio de Fuentes y Guzman, natural de la Ciudad de Guatemala, su Regidor Perpetuo y Cronista General. Escribió la historia del Reino de Guatemala, en tres tomos en fólio; mas esta obra no ha salido á luz hasta el dia: guardanse en los archivos de la Ciudad los dos primeros tomos.

 X. El P. Juan Antonio de Oviedo, natural de la Ciudad de Santa Fé de Bogota. Habiendo venido á Guatemala, siendo jóven, fué el primero que se graduó de Doctor, con todo el rigor de las constituciones, en esta Universidad. Despues tomó la sotana de Jesuita, en el Colegio de Guatemala, en virtud de especial licencia del Provincial, y pasó á hacer su noviciado á Méjico. Dióle la obediencia varios empleos, entre éstos el de Procurador de su Provincia, en las Cortes de Madrid y Roma, y el de Provincial de Nueva-España. Murió de edad de 87 años, el de 1757. Escribió varios opúsculos, que se han dado á la prensa, cuyos títulos son: Succus moralis, vida de la Virgen, Zadiaco Mariano, el Apóstol Mariano, el Devoto de la Santisima Trinidad, Espejo de la juventud, Menologia, Vida del P. Nuñez, tres tomos de sermones y otros.

 XI. Don Blas de Pineda y Polanco. De este curioso escritor no tenemos mas noticia que la que da en su diario Don Antonio Rodriguez de la Campa. Dice este fiel apuntador, que el año de 1757, visitó al citado D. Blas, que vivia en el barrio de los Remedios, en una casita á modo de bosque: que por este tiempo contaba noventa y siete años de edad y tenia la cabeza blanca, como una nieve; pero se hallaba muy en su acuerdo y con la vista perspicaz. Refiere que se le enseñó una obra que habia escrito y constaba de 27 tomos abultados: estaba dispuesta en forma de diccionario, con mucha curiosidad: la letra era peregrina y se hallaba ilustrada la obra con muy buenos dibujos, que representaban animales y otras cosas. Aseguróle que tenia compuesto otro igual número de tomos, en que trataba de la naturaleza y propiedades de los indios.

 XII. Don Juan de Padilla. Clérigo Presbitero, natural de Guatemala y Maestro de Ceremonias de su Santa Iglesia Catedral. Eclesiástico de muy buena conducta, instruido en la Teología y Santos Padres. Pero lo que nos debe inspirar el mas alto concepto de su ingenio y aplicacion, son los grandes progresos que hizo en las matemáticas, sin maestro y con muy pocos libros. Aseguran personas fidedignas, que escribió muchos y muy curiosos tratados sobre estas materias; pero en el dia no se encuentran de las obras de este insigne varon, mas que un ratado sobre las reglas principales de la Aritmética práctica, impreso en Guatemala, año de 1752. Murió á 17 de Julio de 1749, de mas de 65 años de edad.

 XIII. El P. Fr. Joaquín Calderon de la Barca, criollo de esta Ciudad, é hijo del Convento de San Francisco: en él sirvió el oficio de Maestro de jóvenes del Colegio de San Buenaventura: tambien fué Predicador general y Definidor de esta Provincia. Religioso de vida muy ejemplar y penitente y como tal venerado y respetado asi de los religiosos, como de los seglares. Compuso una esposicion de la Regla de San Francisco, para los Frailes de Indias, que hace un tomo en cuarto y fué escrita el año de 1755, y otro tomo en fólio, en que trata de la Aritmética común y de la Astronómica, de la Trigonometría y de la Astronomía practica, con ochenta y cuatro tablas que contienen las Efemerides de Guatemala.

 XIV. El P. Fr. Raimundo Leal, del Orden de Santo Domingo, de nacion perulero. Escribió un tratadito, que dió á la estampa, intitulado: Monumenta Ecclesiae Guatemalensis: en él da noticia de los Señores Obispos que han gobernado la espresada Iglesia, hasta el Señor Don Fr. Pedro Pardo de Figueroa, de sus hechos mas notables y de las circunstancias mas particulares de sus vidas.

 XV. El P. Fr. Pedro Sapien, de la misma Orden, natural de esta Ciudad: dió á la estampa un curso de Filosofía peripatética.

 XVI. El P. Fr. Miguel Francesch, tambien de la Orden de Predicadores. Nació en el Principiado de Cataluña y vino á esta Metrópoli el año de 1752. Su buena conducta y literatura le grangearon la estimacion pública. En su Convento obtuvo el grado de Maestro y entre otros cargos le fió la obediencia el de Prior de la Casa de Guatemala. La Universidad lo condecoró con el grado de Doctor y le dió tambien la Regencia de la Cátedra de 1ª de Teología, que sirvió hasta jubilarse. Escribió un curso de artes, que se imprimió en cuatro tomos en cuarto. Murió el año de 1785, con muy cristianas disposiciones.

 XVII. El P. Fr. Alonso Flores, hijo de la Ciudad de Guatemala y del Convento de San Francisco: Religioso de buena conducta: fué Catedrático de lengua Kachiquel en esta Universidad y compuso el arte para aprender dicho idioma, que se dió á la prensa en Guatemala y ha sido muy útil, para los que se aplican al estudio de la espresada lengua; tambien escribió un tomo en folio, que intituló Teología de los indios y es una esposicion de la doctrina cristiana, acomodada á la capacidad de estas gentes. Murió el año de 1772.

 XVIII. El P. José Iqnacio Vallejo. Nació este insigne varon en el Obispado de Guadalajara, en la América Septentrional, el año de 1718. Habiendo entrado en la Compañía de Jesus, vino al Colegio de Guatemala el año de 52. Y en quince años que lo habitó, fué sucesivamente Catedrático de Retórica, Filosofía y Teología: Prefecto de la Congregacion de la Anunciata y Rector del Colegio de San Francisco de Borja. Trasportado á Italia con sus Hermanos en 1667, la dió á conocer al mundo su vasta erudicion y fina critica, en las celebradas obras que dió a luz, con el título de Vida de Señor San José y Vida de Nuestra Señora. Murió en Polonia á 30 de Mayo de 1785.

 XIX. El P. Rafael Landivar, natural de Guatemala, de familia distinguida. Siendo aun muy jóven, recibió el grado de Maestro de artes en esta Universidad. Tomó despues la ropa de la Compañía de Jesus, y remitido por la obediencia al Colegio de Guatemala, enseñó en él Retórica, Filosofía y Teología, y fué Prefecto de la Congregacion de la Anuncíatla y Rector del Colegio de San Francisco de Borja. Pasó á Italia, con todos los individuos de su Orden, el año de 1767, donde vivió y murió virtuosamente, Este ilustre Guatemalteco es autor del Poema Latino intitulado: Rusticatio Mejicana, impreso en Bolonia, año de 1782.

 XX. Don Pedro José Arrece. Clérigo Presbitero, criollo de Guatemala y de noble estirpe. Sirvió con reputacion los oficios de Promotor Fiscal y Secretario de los Señores Arzobispos Don Cayetano Francos Monroy y D. Juan Félix de Villegas: escribió un opúsculo, que se dió á la estampa el año de 1786, intitulado: Rudimentos Fisico-Canónico-Morales: obra, a la verdad, de muy corto volumen, pero de grande utilidad; pues en ella se encuentran resueltas con bastante claridad muchas de las cuestiones que mueven los Teólogos, acerca del baustismo de los fetos abortivos y de la necesidad de la operacion cesárea, cuya practica se vé tambien esplicada en el citado opúsculo.

 XXI. El P. Manuel Iturriaga, Jesuíta. Nació en el Reino Mejicano: vino al Colegio de Guatemala, á regentar las Catedras de Retórica y Filosofía, por los años de 1756. El de 67 fué llevado á Italia, donde ha publicado varios tratados, en defensa de la Religion, por los que ha merecido, que N. S. P. Pio VI le dirigiese dos breves llenos de gratitud y benevolencia. [10] y que N. C. M. Carlos III le doblase la pension.

 XXII. El P. Fr. Pedro Mariano Iturbide, natural de esta Ciudad, de familia noble, Religioso Misionero del Colegio de Cristo Crucificado. Varon ejemplar, que habiendo servido en su Colegio los oficios de Guardian, Comisario, Visitador y Presidente de Capítulo y Comisario de Misiones, con grande edificacion de sus Hermanos, habiéndose igualmente empleado con ardiente zelo en el ejercicio de las Misiones, asi entre fieles como entre infieles, como último rasgo de su caridad para con el prójimo, dió á luz el año de 1788 un cuadernito que intiló: Breve y diminuto compendio de la obligacion que hay de bautizar los fetos: en que con la mayor claridad esplica el modo de conferir el enunciado sacramento á los niños que ya están nacidos: cómo se ha de hacer con los que es necesario practicarlo al tiempo del nacimiento: cómo con los fetos abortivos; y cómo á los que no pudieron nacer, por haber muerto la madre. Papel cuya utilidad ha acreditado la esperiencia; pues son muchas las personas que con solo este opúsculo, que no llena dos pliegos de papel, han dirigido felizmente la operacion cesárea.

 Fuera de los mencionados, tiene Guatemala otros escritores, cuyo elogio omitimos, por no ofender su modestia, pues viven aun el dia de hoy. Tales son el P. Dr. Fr. Juan Terrasa, que ha dado á luz un curso de Filosofía escolástica.—El P. Dr. Fr. Carlos Cadena, que ha impreso un tratadito devoto que contiene meditaciones sobre la vida de Nuestra Señora, para todos los dias del mes.—El P. Dr, Fr. José Antonio Goicoechea, que compuso un Curso de Artes, que aunque no se dió á la estampa, tiene la gloria de ser el primer curso de Física Esperimental que se leyó en esta Universidad: tambien escribió una memoria sobre los medios de estinguir la mendicidad en esta Capital, que se imprimió el año de 1797: igualmente es autor de algunas otras piezas literarias, que han salido en la Gaceta de Guatemala.—El P. M. Fr. Miguel Diguero, que ha escrito un libro piadoso intitulado: Año Santificado.—El P. Fr. Andres Rodas, que ha dado á luz un diálogo en que se esplica el Calendario Romano y las tablas del Cómputo Eclesiástico, el año de 1803.—Doctor Don Antonio Garcia Redondo ha publicado el año de 1799 una memoria sobre el fomento de las cosechas de cacao.—El Doctor Fr. Matías de Córdova ha dado á la prensa un tratadito, sobre el modo de leer con utilidad los Autores antiguos de oratoria y es tambien autor de una memoria sobre las utilidades que resultan de que los indios vistan á la española. que ha premiado la Real Sociedad Económica de Guatemala, el año de 1797.




CAPITULO V.
De los vecinos de esta Ciudad, que la han ilustrado con sus hazañas, en el ejercicio de las armas.

 De los vecinos benemórítos del Reino de Guatemala, me parece son los mas olvidados, los que lo han servido en el ejercicio militar; y á la verdad, son muy acreedores á nuestro reconocimiento y muy dignos de memoria unos hombres que estendieron en gran manera los limites de la Monarquía Española y agregaron á la Iglesia Católica innumerables almas, á costa de su sangre y de los mayores trabajos, hambres, heridas, soles, cansancio y otras mil molestias; pero, sin embargo de todas las razones que hay para tener muy presente el mérito de los referidos héroes, apenas se saben sus nombres y aun sus mismos descendientes ignoran el ilustre tronco de donde proceden. Para desagraviar á estos padres de la Patria de tan injurioso olvido, daremos en el presente capítulo un breve índice de los conquistadores, que mas gloriosamente trabajaron en la reduccion de estas provincias, indicando al mismo tiempo las familias que descienden de ellos; con la advertencia, que no intentamos dar razon de todos, sino de aquellos mas sobresalientes y de quienes hemos encontrado noticias mas distintas: poniendo por garante de la verdad de lo que referimos al Cronista D. Francisco Fuentes, de cuyos manuscritos hemos tomado las noticias que comunicamos en este capitulo.

 El primer lugar, entre estos ilustres varones, corresponde sin disputa, al Adelantado de Guatemala D. Pedro de Alvarado; pero de este valiente campeon hemos dado larga noticia en el capitulo 1º. Por lo que toca á su descendencia, ésta solo quedó por Doña Leonor de Alvarado Xicotenga, habida, siendo soltero, en Doña Luisa Xicotenga, hija del Señor de Tlaxcala y Zempoal. Esta ilustre Dama casó con Don Pedro Portocarrero, y en segundas nupcias con Don Francisco de la Cueva, sobrino del Duque de Alburquerque: de cuyo matrimonio viene la descendencia de Don Pedro de Alvarado y no por otra parte; pues aunque el Adelantado casó primero con Doña Francisca y despues con Doña Beatriz de la Cueva, de la primera no tuvo hijos, y de la segunda, aunque tuvo dos, murieron sin sucesion.

 II. Don Pedro Portocarrero, de ilustre sangre, como que era de la casa del Conde de Medellin: vino con Don Pedro de Alvarado, fue electo Regidor de esta Ciudad, el dia que se crió su Ayuntamiento; y en los años siguientes, unos fué Alcalde, otros Regidor: el año de 1526, antes de salir el Adelantado para Méjico, lo nombró Alcalde y Teniente de Gobernador y Capitan General. Al valor y pericia militar de este Caballero se debió la conquista de Guazacapan y de otros pueblos de la costa del mar del Sur: este esforzado Capitan subyugó á los indios del Señorío de Sacatepequez, que se habian alzado: él, finalmente, tuvo la gloria de vencer y prender á los Reyes Sinacan y Sequechul, que se habian sublevado. Murió por los años de 1536 ó poco despues, sin sucesion.

 III. Jorge de Alvarado, hermano de Don Pedro: se embarcó en la Habana con Cortés y sus cuatro hermanos: sivió con reputacion en la conquista de Nueva-España. Pasó á este Reino con el Adelanlado y sirvió en él con rara prudencia y valor, asi en guerra, como en paz; pues en la conquista de Escuintepeque y los otros pueblos de la costa del mar del Sur, peleó con gran denuedo y valentía; y habiendo nombrádole Márcos de Aguilar Teniente de Justicia mayor y Gobernador de este Reino, el año de 1527, se portó en este empleo con gran tino y prudencia. En el tiempo de su gobierno se le dió asiento fijo á la Ciudad de Guatemala y Jorge de Alvarado fué el que la mandó delinear y el que envió Caballeros que fundasen la Ciudad de San Salvador: él, finalmente, hizo otras muchas cosas, que harán venerable su memoria. No contento con lo que habia servido al Rey en esta América, pasó á la Meridional, donde siguió constantemente el partido del Rey y fué herido por los rebeldes en la batalla de Añaquito. Este ilustre Caballero casó en Méjico con la hija del Tesorero Alonso de Estrada, en quien tuvo un hijo, que tambien se llamó Jorge, de quien descienden los Alvarados Villacreces Cueva y Guzman. Tambien fué casado con Doña Lucia Xicotenga Tecubalsi, hija del Señor de Tlaxcala y hermana de Doña Luisa Xicotenga, Madre de Doña Leonor de Alvarado: de este matrimonio les nació una hija, que habiendo casado con Francisco Xiron Manuel, tuvo por hijo á Pedro Xiron de Alvarado, abuelo de Doña Isabel Xiron de Alvarado, que casó con Don Juan de la Tobilla y Galvez y es tronco, de las numerosas familias de Tobillas, Alvarez de Vega y Toledo, Montúfares, Batres, Delgados de Nájera y Larraves. Y tambien traen su origen del espresado Pedro Xiron de Alvarado los Xirones de la Provincia de Nicaragua.

 IV. Juan Perez Dardon: este Caballero, ó fuese por lo que habia servido en las guerras que tuvieron los españoles en la entrada de este Reino, ó por conocimiento que Don Pedro de Alvarado tuviese de su prudencia y madurez, fué nombrado Regidor de esta Ciudad: oficio que como el de Alcalde Ordinario sirvió muchos años. Sin hablar de las campañas en que se halló de subalterno de otros Capitanes, ejerció con gran valor y glorioso éxito, el oficio de Cabo principal del ejército en la conquista de Jumai y en la guerra contra los indios del Señorío de Petapa, que se alzaron contra su Cacique, por haberse éste sujetado á los españoles. De este ilustre Conquistador quedó sucesión, que duró por via de varon hasta fines del siglo 17, que terminó en el Maestrescuela de esta Santa Iglesia Doctor Don Lorenzo Pérez Dardon y el ejemplar Sacerdote Don Luis Dardon. Bien que por línea de mugeres, permanece hasta el dia en las familias de Salazar Monzalve y Delgado de Nájera.

 V. Gonzalo de Oballe, tambien sirvió á esta República con reputacion repetidas ocasiones, en los oficios de Alcalde Ordinario y Regidor; y en la sublevacion de los indios Kachiqueles, fué nombrado Cabo principal de uno de los tercios del ejército español, empleo que sirvió con valor y constancia. La sucesion de este Caballero se continuó por via de varon hasta el siglo 18.

 VI. Gaspar Arias Dávila, de los primeros vecinos de Guatemala y su Alcalde Ordinario los años de 1528 y 29 y Regidor perpetuo de su Cabildo. Fué de Cabo principal a la conquista de Uspantan. De este conquistador parece que descienden los Tobillas y demás familias de que se habló en el número 3º.

 VII. Antonio de Salazar, Regidor de esta Ciudad: sirvió con gran tino y acierto, asi en lo político, como en lo militar. Fué de Cabo principal á la conquista de Sacatepequez. De este Caballero desciende, por via de varon Ja familia de Salazar Monsalve y por la de hembra la de Delgado de Nájera.

 VIII. Hernando de Chaves, Capitan de las conquistas de Méjico y Guatemala, sirviendo siempre en la caballería: á este Capitan se encargaron las facciones mas arduas y arriesgadas y siempre salió con aire de todas: sirvió de Cabo de un tercio de caballería contra los Kachiqueles rebelados y contra los de Sacatepequez: este soldado valeroso concluyó gloriosamente la dificultosa guerra de Esquipulas y el arduísimo asedio y conquista de la gran Ciudad de Copan. Su hija Doña Catarina de Chaves y Vargas, casó con Don Rodrigo de Fuentes y Guzman y otra hija casó con Don Pedro de Aguilar: troncos de donde procede la descendencia de este Conquistador.

 IX. Sancho de Baraona, sirvió con honor por lo militar en varias facciones, especialmente en la guerra de Sacatepequez. Y por lo politico en los oficios de Síndico Procurador y Alcalde Ordinario. Su descendencia ha permanecido por muchos años en esta Ciudad en la noble estirpe de Baraona.

 X. Gaspar de Polanco, Caballero de ilustre familia: sirvió con honor varios empleos militares y ayudó á la conquista de Copan: fue muchas ocasiones Alcalde Ordinario. Terminó su varonia en Don Fernando de Polanco; pero se continuó la sucesion por hembra en Doña Bárbara de Polanco, de quien descienden los Alvarados Villacreces Cueva y Guzman, de quienes se habló en el número 5º.

 XI. Pedro de Cueto, sirvió en todas les conquistas de estos Reinos, con muchos y grandes crédiloe; y con igual tezon y zelo, desempeñó en lo politico los oficios de Alcalde Ordinario y otros que se lo encargaron. Se ha continuado su sucesion, por muchos años, en la familia de Medina Cueto.

 XII. Francisco Arévalo, sirvió esmeradamente y con el mayor calor, asi en tiempo de paz, como de guerra. De este Conquistador quedó conocida descendencia por hembra en las familias de Lara Mogrobejo Vazquez y Medina.

 XIII. Bartolomé Bezerra. Conquistador de estos Reinos: sirvió en varias espediciones, especialmente en la jornada que se hizo para subyugar á los indios de Sacatepequez, que se habian sublevado el año de 1526, en que fué uno de los Cabos principales: fué repetidas veces Alcalde Ordinario, portándose en todos estos cargos con honor. Dejó larguisima sucesion, pues á mas de los Bezerras, que proceden de este Caballero, por via de varon, habiendo casado su hija mayor, Teresa de Bezerra, con el Conquistador Bernal Diaz del Castillo, tiene por descendientes las familias de Castillos, Cárcamos, Alvarado Villacreces Cueva y Guzman y Fuentes y Guzman.

 XIV. Francisco de Castlellanos, primer Tesorero de la Real caja de Guatemala: este Caballero concluyó la espugnacion de Uspantan, que había comenzado Gaspar Arias. A Francisco de Castellanos debe este Reino el trigo que lo alimenta; pues él lo trajo de España. Sus descendientes se apellidan Enriquez de Castellanos, y Orozco Castellanos.

 XV. Pedro González Nájera, se halló en varias espediciones militares y fué de Cabo de un tercio de soldados, que envió Don Pedro de Alvarado á reforzar el ejército, que entendía en la conquista de Sacatepequez; pero el hecho que mas honor hace á este Conquistador, y de cuya noticia no podemos defraudar á la posteridad, es el que vamos á referir. Por los años de 1526 se hallaban los vecinos de Guatemala en el mayor conflicto que jamas se han visto; pues sublevados casi todos los indios del Reino, desde Chaparrastique (hoy San Miguel) hasta Olintepeque, habían jurado acabar con los españoles; y estos se hallaban encerrados en el recinto de la Ciudad de Guatemala, cercados de enemigos, faltos de caballos, escasos de vituallas, esperando terminar sus vidas dentro aquellos muros. [11] Quisieran dar aviso á Don Pedro de Alvarado, que corrían voces se había embarcado para Méjico; pero estaban tomadas todas las vías y ocupadas las sendas por los indios alzados. Celebróse una junta militar, en que opinando con variedad los Cabos, Pedro González Nájera prorumpió en estas palabras: Si haber de morir todos nosotros sitiados dentro de esta Ciudad en su defensa y por su conservacion será gloria; cuanta mayor corona conseguirá el que por asegurar la vida de todos y establecer la fé y el dominio de nuestro Rey, osase á penetrar por entre tantas huestes de bárbaros armados, para traer el socorro, que se pretende de Méjico. Ya la paciencia y tolerancia castellana, sufriendo baldones de esta canalla, ha llegado hasta los términos del valor y la constancia: yo pretendo morir á manos de estos aleves, por la defensa de la Patria y seguridad de tantos compañeros ilustres. Escríbanse las cartas para Don Pedro de Alvarado, que yo me ofrezco á partir para Méjico y ponerlas en sus manos. Atónitos y confusos quedaron todos los de la junta, al oir la resolucion y bizarría de este verdadero patriota. Pero el Regidor Don Pedro Portocarrero, con la madurez que le era natural, hizo presente á toda aquella asamblea el peligo á que se esponia la República de perder un vecino como Pedro Gonzalez Nájera, diciendo: Si con morir un hombre de tanto valor y nombre, á manos de la temeridad, se soldaran las quiebras de todo un Reino, pudiera ser permitido tal arrojo; pues ya hubo muchos, que por salvar a los suyos, entregaron sus cuellos al cuchillo; pero si el morir el Capitan Pedro Gonzalez Nájera, á manos de los rebeldes solo ha de servir de perder el valor de su brazo, quedándonos en los propios lances sangrientos que ahora esperimentamos, es escusado hablar mas palabras en lance tan arriesgado y tan incierto. Pero este valeroso Capitan, picado del punto y crédito de su sangre, respondió intrépido y arrojado: que si de lo que proponía su zelo y seguridad del suceso, por ser causa de Dios que le movia y el servicio del Rey que le alentaba, podia dudarse ó recelar su ejecucion, que sin las cartas, con solo el crédito de su verdad, se pondría en Méjico, con el aviso de aquel trabajo. Oida la determinacion de Pedro Gonzalez Nájera, el Teniente General Gonzalo de Alvarado le agradeció de parte del Rey servicio tan señalado; y entregadas las cartas para Don Pedro de Alvarado, que creían en Méjico, esperaban con ansia la hora de su salida, por ver como se armaba contra las flechas y demas armas de los indios. Mas el espíritu esforzado de este Caballero, no permitiéndole poner dilaciones á la ejecucion de sus intentos, hizo que aquella misma noche se presentáse en el salon de palacio, donde estaba el Teniente General con otros muchos Caballeros, de quienes se dejó ver de despedida, al uso de los indios barbaros, desnudo y embijado el cuerpo de negro, cubiertas con una toalla las partes vergonzosas, el pelo trenzado con una cinta de chuchumite, el rostro sin bija, porque era muy trigueño, y al hombro su carcax, arco y una cebaderilla con maiz tostado. Armado de esta suerte salió de Guatemala Pedro Gonzalez Nájera y con el favor divino, pasó sin ser conocido, por los mismos ejércitos de los rebeldes, á quienes hablaba algunas gerigonzas y hacia señas como que venia del Oriente y de esta manera fué atravesando por los pueblos alzados, socorriéndole los mismos indios, hasta llegar á Teguantepeque: aqui se proveyó de caballo, se vistió á la española y pasó por la posta á Méjico; pero no halló á Don Pedro de Alvarado, porque éste á la sazon caminaba de la Choluteca para Guatemala. La singularidad de este pasage de nuestra historia nos ha obligado á detenernos en su narracion, mas de lo que acostumbramos. La sucesion de este Conquistador se conservaba, á fines del siglo 17, en la familia de Velez Nájera: hoy parece que se ha extinguido enteramente.




CAPITULO VI.
Comprende algunas tablas cronológicas.
Primera tabla.
De los Visitadores que ha tenido este Reino.

 1. Visitador Francisco de Orduña: se presentó en este Cabildo, á 14 de Agosto de 1529, con una provision de la Real Audiencia de Méjico, en que le nombra Juez de Residencia de Jorge de Alvarado y Teniente de Capitan General de este Reino, y hecho el juramento acostumbrado, fué admitido á dicho cargo.

 2. El Licenciado Alonso de Maldonado, Oidor de la Audiencia de Méjico: se presentó en Cabildo, á 10 de Mayo de 1536, con real cédula firmada de la Reina, su fecha en 27 de Octubre de 1535, en que se le manda pase á esta Ciudad, á tomar residencia á Don Pedro de Alvarado del tiempo de su gobierno.

 3. El Licenciado Francisco Briceño de Coca: vino el año de 1563 de Juez de Residencia del Presidente Juan Nuñez de Landecho y Visitador de la Real Audiencia, con orden de trasladarla á la Ciudad de Panamá, como lo efectuó.

 4. El Doctor Francisco de Sandé: llegó á esta Capital, el año de 1592, con el título de Visitador y Juez de Residencia, contra el Presidente Pedro Mayen de Rueda.

 5. El Licenciado Juan de Ibarra, Oidor de la Real Audiencia de Méjico y Visitador de la de Guatemala y del Conde de la Gomera su Presidente: vino á esta visita por los años de 1644.

 6. El Ilustrísimo Señor Don Juan de Santo-Matia Saenz Mañozca, Obispo de Guatemala: en 28 de Octubre de 1670 recibió cédula en que lo nombra S. M. Visitador y Juez de Residencia del Presidente Don Sebastian Alvarez.

 7. El Licenciado Don Lope de Sierra Osorio, Presidente de Guadalajara: vino de Visitador del Presidente Don Fernando de Escobedo, por los años de 1678.

 8. El Licenciado Don Juan Miguel Augurio y Alaba, Oidor de la Audiencia de Méjico: se le cometió la conclusión de la Visita del Señor Escobedo, á cuyo efecto llegó á esta Ciudad el año de 1682.

 9. El Licenciado Don Fernando López Ursino y Orbaneja, Oidor de la Real Cnancillería de Méjico: vino el año de 1691 de Visitador del Presidente Don Jacinto de Barrios Leal, y concluida la visita el año de 1694, fué repuesto en la Presidencia el Señor Barrios.

 10. El Licenciado Tequeli, vino en tiempo de la Presidencia de Don Gabriel Sanchez de Berrospe.

 11. El Licenciado Don José Osorio Espinosa de los Monteros, Oidor de Méjico. En Cabildo de 22 de Marzo 1702, se recibió carta del Exmo. Señor Don Juan de Ortega y Montañez, Arzobispo Virey de Nueva-España, en que participa á esta Ciudad la resolucion del Consejo de las Indias, que manda que el Licenciado Don Francisco Gomez de la Madriz cese en sus comisiones; y que éstas las ejerza el Señor Don José Osorio Espinosa de los Monteros: el que entró en esta Ciudad, á 24 de Octubre de 1702. Por Enero de 1703 salió dicho Visitador de esta Capital, acompañado del Cabildo y otros Caballeros, para Soconusco, á ejercer sus comisiones. De la misma manera no se debe contar entre los Presidentes de esta Real Chancilleria al Licenciado Francisco Briceño; pues aunque gobernó este Reino cuatro años, esto fué en tiempo que la Real Audiencia se habia trasladado á Panamá.




Segunda tabla.
De los Regentes de esta Real Audiencia.

 Nuestro C. M. Cárlos III, por decreto de 11 de Marzo de 1776, se sirvió aumentar en todas las Audiencias de la América la plaza de un Regente: mandando se hiciese instruccion, por la que constasen las funciones, facultades y preeminencias de este empleo: la que fué aprobada y mandada observar, por cédula de 20 de Junio del mismo año. En consecuencia de esta real disposicion, se nombró por primer Regente, para la Chancillería de este Reino, al Señor Doctor Don Vicente de Herrera, quien tomó posesion de dicho empleo, por Enero de 1778. Y desde este tiempo, hasta el presente, ha tenido la Real Audiencia de Guatemala los Regentes que siguen:

 1.º—Don Vicente de Herrera, Caballero del Orden de Carlos III.

 2.º— Don Juan Antonio de Uruñuela, Caballero del mismo Orden.

 3.º—Don Juan José de Villalengua y Marfil, Ministro honorario del Supremo Consejo de las Indias.

 4.º—Don Ambrosio Cerdán, Caballero de la Real Orden de la Inmaculada Concepcion.

 5.º—Don Manuel Castillo Negrete.

 6.º—Don José Bernardo Asteguieta y Sarralde, Caballero de dicho Orden.




Tercera tabla cronológica
De los Prebendados de esta Santa Iglesia Metropolitana de Guatemala.

 Nota.—En esta tabla se distinguen siete casillas: la primera contiene el nombre del Prebendado: la segunda, el año que tomó posesion de la Canogia: la tercera, el que ascendió á la Dignidad de Tesorero: la cuarta y las demás, señalan los años en que fué posesionado de las otras Dignidades; y las casillas blancas denotan las sillas que no ocupó el referido Prebendado. Y es de advertir, que asi en esta tabla como en las siguientes, se omite la cifra que indica el número mil, porque ésta se debe suponer en todas las fechas; de suerte que donde se dice año de 540, se debe entender 1540, y asi de los demas.—Se advierte asi mismo, que aunque en los libros de Cabildos de esta Ciudad, en Cabildo de 15 de Noviembre de 1587, se hace mencion del Canónigo Pernia, y en el de 16 de Noviembre de 1593 se halla presentada una real cédula, en que se habla de Don Gerónimo Romero, Chantre de esta Santa Iglesia, ni uno ni otro se ha incluido en el siguiente catálogo, por no hallarse sus firmas en los espresados libros de esta Santa Iglesia Catedral.

Nombres de los Prebendados. Cano-
gia.
Teso-
reria.
Maes-
tresc.
Chan-
tria.
Arce-
dian.
Dea-
nato.
Don Juan Godinez, primer Cura de esta Ciudad " " " " " 537
Don Francisco Gutiérrez de Peralta " " " " 537 "
Don Pedro Rodríguez 537 " " " " "
Don Francisco de Arteaga 541 " " " " "
Don Martin Vejarano " " " 542 " "
Don Jorge de Medina " " 541 " " "
Don Francisco de Alegría " 541 " " " "
Don Francisco Gomez " " " " " 544
El Licenciado Don Luis de Fuentes " " 550 " " 562
Don Cristóval de la Torre 558 " " " " "
Don Cristóval de Zepeda 559 " " " " "
El Br. Don Pedro de Lievana " " " 560 " 572
El Br. Don Martin Díaz " 560 " " " "
El Lic. Don Francisco Cambranes 560 " " " " 571
Don Francisco Perez, Canónigo de Oajaca " 563 " " " "
El Lic. Don Juan Ramírez 563 " " " " "
Don Francisco Ramos 563 " " " " "
Don Andrés Perez de Vergara 566 " " " " "
Don Francisco Gonzalez " " 571 " " "
Don Baltazar de Vera 571 " " " " "
Don Martin Montes de Oca " " " 572 " "
Don Diego Vázquez de Mercado 575 " " " " "
Don Alonso de Grageda 575 " " 593 599 "
Don Francisco Rey 575 " " " " "
Don Tomas de Lerzundi 575 " " " " "
Don Juan de Gamboa 580 " " " " "
El Lic. Don Gaspar Gallegos 580 " " " " "
Don Diego Carbajal [12] " " " " 580 "
Don Gonzalo de Alarcon " 584 " " " "
Don Lucas Hurtado de Mendoza 598 " 605 " " "
Don Alvaro de Loaiza 598 " " " " "
Don Esteban López 598 " " " 604 "
Doctor Don Felipe Ruiz del Corral " 599 " " " 604
Don Sancho Núñez de Baraona 604 611 " " " "
Don Martin Carbajal 604 608 611 " " "
Don Pedro Ruiz de Antequera 605 " " " " "
Don Lorenzo de Godoy y Ayala 607 " 621 " " "
Nombres de los Prebendados. Cano-
gia.
Teso-
reria.
Maes-
tresc.
Chan-
tria.
Arce-
dian.
Dea-
nato.
El Doctor Don Rodrigo de Villegas 608 623 " " " "
El Doctor Don Alonso Ibañez de Escobar 609 " " " " "
Don Diego de Guzman y Ayala 610 635 " " " "
El Lic. Don Pedro de Bonilla Gil 611 " " " "
Don Jaime del Portillo " 618 " 623 " "
Don Francisco Muñoz Garrido y Luna 623 " 630 635 638 "
El Doctor Don Ambrosio Diaz del Castillo " 630 635 " 637 638
El Maestro Martin Garcia de Sagastizabal 630 " 637 638 653 "
El Lic. Don Juan Vazquez de Espinosa 630 " " " " "
El Doctor Don Juan de Sigüenza Maldonado 631 " " " " "
El Doctor Don Tomas Diaz del Castillo 635 " 638 653 " "
El Doctor Don Antonio Alvarez de Vega " 658 " 664 666 "
El Doctor Don Esteban de Alvarado 638 656 658 " " "
El Doctor Don Lorenzo Saenz de Escobar 644 " " " " "
El Br. Don Diego de Monzalve 653 " " " " "
El Doctor Don Melchor de Tafoya " 654 " 655 656 658
El Lic. Don Juan Gonzalez Cid " " 658 " 658 "
El Maestro Don Pedro del Castillo Cárcamo Valdez 655 " 663 " 664 666
El Lic. Don Luis Coeto 655 " 664 666 " "
El Maestro Don Pedro Baraona de Loaiza 656 664 666 667 " "
El Br. Don Diego Salazar Monzalve " 655 " " " "
El Doctor Don Nicolas de Aduna 662 666 667 669 669 671
Don José de Lira y Carcamo 664 667 " " " "
El Lic. Don Juan Ramirez Xalon 664 " 669 671 677 "
El Doctor Don Geronimo de Betanzos 664 " " 669 671 676
El Maestro Don Alonso Zapata de Cardenas 667 670 " " " "
El Br. Don Antonio Dominguez de Orellana 668 671 671 " " "
Don José Bezerra del Corral 670 671 " " " "
El Maestro Don Esteban Salazar 670 673 " " " "
El Doctor Don José de Baños y Sotomayor 670 " 675 677 680 682
Don Alonso Enriquez de Vargas 673 " " " " "
El Doctor Don Antonio de Salazar 673 " 677 681 682 "
Nombres de los Prebendados. Cano-
gia.
Teso-
reria.
Maes-
tresc.
Chan-
tria.
Arce-
dian.
Dea-
nato.
El Br. Don Nicolás Resigno de Cabrera 673 677 681 682 691 699
El Lic. D. Francisco Jaimes Moreno 677 " " " " "
El Br. Don Juan de Cárdenas. 677 682 691 " 699 "
El Br. Don Lorenzo Pérez Dardon 678 681 682 691 " "
El Br. Don Luis Lobato, Dean de Comayagua 682 " " " " "
El Doctor Don Esteban de Acuña (profesó de Religiso Franciscano.) 686 " " " " "
El Maestro D. Ignacio Armas Palomino 687 " " " " "
El Maestro D. Bernardino de Ovando, no aceptó.
El Br. Don Pedro López de Ramales 689 692 " 699 706 708
El Br. Don José de Lara 692 699 706 " " "
El Br. Don Antonio Aparicio 692 " " " " "
El Lic. D. Pedro Carceleu de Guevara 693 " " " " "
El Lic. Don Juan Merlo de la Fuente 693 " 699 706 " "
El Dr. D. Alonso Alvarez de la Fuente 699 " " " " "
El Doctor Don José Varon de Berrieza, Dean de Chiapa 699 706 " 708 " 713
El Br. Don José de Alcántara 708 713 " " " "
El Br. Don Francisco Valenzuela, Canónigo interino 709 " " " " "
El Br. Don Carlos Mencos 709 " 720 " " "
El Doctor Don José Sunzin de Herrera, primer Penitenciario 709 " " 713 720 735
El Dr. Don Francisco de Heredia, primer Magistral 712 725 729 730 735 743
El Lic. D. Juan Rodríguez Carracedo " 711 713 " " "
El Br. D.Juan Feliciano Arrivillaga " " 710 " 712 729
El Br. Don José de Sarazúa 713 " 726 " " "
El Br. Don Manuel de Mojica 720 " " " " "
El Dr. D. Manuel de Contreras Castro 726 " " " " "
El Br. Don Manuel de Zepeda 727 729 731 " " "
El Br. Don Manuel Falla 730 " " 735 " "
El Doctor Don Tomas de Alvarado y Guzman 730 " " 758 761 "
El Br. Don Diego Rodríguez de Rivas [13] " 733 738 " 742 "
El Dr. Don Agustín de la Caxiga 734 743 752 " " "
El Lic. Don Antonio Marcos de Soto 735 752 " " " "
Don José Ignacio Ortiz de Letona " 738 743 743 " 752
El Doctor Don Miguel de Zilieza y
Nombres de los Prebendados. Cano-
gia.
Teso-
reria.
Maes-
tresc.
Chan-
tria.
Arce-
dian.
Dea-
nato.
   Velasco [14] 743 " 761 " " "
El Doctor Don Manuel de la Peña 744 " " " " "
El Doctor Don Miguel de Montúfar 744 " 757 761 " 773
El Doctor Don Francisco José de Palencia [15] " " " " 751 760
El Br. Don Agustin de Uria 755 " " " " "
El Br. Don Miguel de Aragon 759 769 773 " " "
El Dr. y Maestro Don Juan José Batres. [16] 761 " 167 773 777 779
El Doctor Don Miguel Cabrejo 761 " " " " "
El Doctor Don José Valenzuela 761 " " " " "
El Br. Don Antonio Alonso Cortes 768 773 " 780 783 "
El Doctor Don Pedro Torres 769 " " 777 " "
El Doctor y Maestro Don Juan de Dios Juarros 769 " 784 793 798 "
El Doctor D. Juan Antonio Diguero 769 780 " 784 " "
El Doctor Don Francisco José Vega " " " " 771 "
Don Ignacio Fernandez 775 785 " " " "
El Doctor Don Isidro Sicilia 780 792 794 798 808 810
El Lic. Don Ambrosio Llano [17] 785 794 " " " "
El Doctor Don Antonio Carbonel 784 " 798 808 810 "
El Doctor Don José Gereda 786 " " " " "
El Doctor Don Antonio García 792 802 808 " " "
Don Blas José de Clá 794 " " " " "
El Dr. D. Manuel Ángel de Toledo 794 808 " " " "
El Br. Don Domingo Galisteo 798 " " " " "
Doctor Don Bernardo Pavón 804 810 " " " "
Doctor Don Bernardo Martínez 806 " " " " "
Doctor Don Antonio Larrazábal 810 " " " " "
Cuarta Tabla.
De los Alcaldes Ordinarios que ha tenido el M. N. Ayuntamiento de esta Ciudad, desde su fundacion.
Años.
1524. El 25 ó 26 de Julio se eligieron Alcaldes á Diego de Rojas y Baltazar de Mendoza.
25. A 8 de Enero fueron electos Baltazar de Mendoza y Gonzalo de Alvarado. Y por falta del segunde Octubre, nombró Don Pedro de Alvarado a Pedro de Valdivieso.
26. A 30 de Enero, Diego Bezerra y Baltazar de Mendoza; y por ausencia de éstos, que pasaron a Mejico con D. Pedro de Alvarado, nombró, en 26 de Agosto, por Alcaldes y tenientes suyos, á D. Pedro Portocarrero y á Hernán Carrillo, que lo fueron hasta
27. 20 de Marzo que se recibió una provision de Marcos de Aguilar, Justicia mayor de la Nueva-España, en que nombra por Teniente General de este Reino a Jorge de Alvarado y por Alcaldes á Gonzalo de Oballe y Herman Carrillo.
28. Eugenio de Moscoso y Gaspar Arias Dávila.
29. Enero 29, Gaspar Arias Dávila y Pedro de Garro. Y por haber pasado el primero á la conquista de Uspantan, nombró Jorge de Alvarado, en 14 de Junio, por Alcalde á Baltazar de Mendoza. En 16 de Agosto, habiendo venido de Visitador Francisco de Orduña, nombró Alcaldes á Gonzalo de Oballe y Juan Perez Dardon.
30. Febrero 14, fueron reelectos Alcaldes los mismos del año de 29. Abril habiéndose presentado en Cabildo Don Pedro de Alvarado, nombrado por S. M. Gobernador y Capitan General de este Reino, eligió Alcaldes para este año, á Baltazar Mendoza y Jorge de Bocanegra.
31. Gabriel Cabrera y Hernando Ortez.
32. Pedro de Cueto y Gomez de Ulloa.
33. Gaspar Arias Dávila y Juan Lemos.
34. Bartolomé Bezerra y Juan Perez Dardon.
35. Sancho Baraona y Gomez de Ulloa.
36. Diego Monroy y Gabriel Cabrera.
1537. Gonzalo de Oballe y Juan Perez Dardon.
38. Alonso de Reguera y Sancho de Baraona.
39. Juan Perez Dardon y Francisco Calderon.
40. Hermán Méndez de Solomayor é Ignacio Bobadilla
41. Gonzalo Ortiz y Cristóval Salvatierra.
42. Cristóval de Lobo y Andres de la Mesqueta.
43. Sancho Baraona y Santos de Figueroa.
44. Bartolomé Bezerra y Pedro Obide.[18]
45. Juan Perez Dardon y Bartolomé Marroquin.[19]
46. Gabriel de Cabrera y Juan Chaves.
47. Lorenzo Godoy y Antonio Ortiz.
48. Lic. D. Francisco de la Cueva y Juan de Guzman.
49. Juan Perez Dardon y Francisco Xiron.
50. Juan Lopez y Bartolomé Marroquin.
51. Juan del Espinar y Cristóval Lobo; y habiéndose nombrado á este segundo con Francisco Xiron Procuradores para España, se eligió en 15 de Mayo Alcalde á Pedro de Obide.
52. Juan Vázquez de Coronado y Juan Lopez.
53. Cristóval Salvatierra y Juan de Guzman.
54. Juan Vázquez Coronado y Alonzo Hidalgo.
55. Santos de Figueroa y Juan Perez Dardon.
56. Lorenzo Godoy y Juan de Mazariegos.
57. Francisco Monterroso y Juan de Guzman.
58. Lic. D. Francisco de la Cueva y Juan V. Coronado
59. Francisco Xiron y Diego Lopez de Villanueva.
60. Alonso Hidalgo y Alvaro de Paz.
61. Lic. D. Francisco de la Cueva y Pedro de Obide.
62. Lorenzo Godoy y Pedro de Salazar.
63. Juan Perez Dardon y Santos de Figueroa.
67. Francisco de Monterroso y Gregorio de Polanco.
70. Gregorio de Polanco y Gaspar Arias.
71. Luis Manuel Pimentel y Lorenzo Godoy.
72. Alvaro de Paz y el Lic. Francisco Vázquez.
1573. Gregorio de Polanco y Juan Perez Durdon.
74. Lorenzo Godoy y Lope Rodriguez de las Barillas.
75. Gaspar Arias Davila y Gregorio de Polanco.
76. Diego Robledo y Pedro Xiron.
77. D. Diego de Guzman y Juan Rodriguez Cabrillo de Medrano.
78. Sancho de Baraona y Hernando de Guzman.
79. D. Diego de Herrera y Diego Ramirez.
80. Gregorio Polanco, Lope Rodriguez de las Baríllas.
81. Alvaro Perez de Lugo y Gaspar Arias Dávila.
82. D. Diego de Guzman y Alonso Hidalgo; pero habiéndose dado por nula la eleccion del primero y poco despues privadose del oficio al segundo, por auto de la Audiencia, se eligieron por Alcaldes á Luís de Gamez y á D. Rodrigo de Galvez.
83. Juan Torres Medinilla y Juan de Cuellar.
84. Diego Ramirez y Juan Rodríguez C. de Medrano.
85. Luis de Gamez y Diego Paz de Quiñonez.
86. Gregorio de Polanco y Francisco de Santiago.
87. D. Juan de Villacreces de la Cueva y D. Garcia de Castellanos.
88. D. Diego de Herrera y Luis de Gamez.
89. D. Carlos de Arellano y Juan de Cueto.
90. D. Diego de Guzman y D. Pedro de Alvarado, hijo del Conquistador.
91. Gregorio de Polanco y Baltazar de Orena.
92. Juan Rodriguez Cabrillo de Medrano: por muerte de éste, en 15 de Abril fué electo el Lic. Francisco Vazquez y D. Rodrigo de Fuentes y Guzman.
93. Lope Rodriguez de las Barillas y Don Pedro de Alvarado.
94. Diego Paz de Quiñonez y Gaspar Arias Hurtado.
95. D. Rodrigo de Fuentes y Guzman y Luis Acetuno de Guzman. [20]
96. D. Diego de Herrera y Juan de Cueto.
1597. Lope Rodríguez de las Barillas y D. Cárlos de Arellano. [21]
98. D. Alvaro Perez de Lugo y Francisco de Godoy Guzman. [22]
99. D. Diego de Herrera y D. Esteban de Alvarado.
1600. Juan Méndez de Sotomayor, Alonso Sanchez de Figueroa.
1. D. García de Castellanos, D. Rodrigo de Fuentes y Guzman.
2. Gregorio de Polanco, D. Diego de Segura.
3. Luis Aceituno de Guzman, Manuel Esteves.
4. D. Esteban de Alvarado, Pedro Estrada Medinilla.
5. D. Diego de Guzman y Alonso Contreras Guevara.
6. Diego de Paz y Quiñonez, Alonso Nuñez.
7. Gregorio de Polanco, Luis de Monterroso.
8. Manuel Esteves, D. Gaspar de Estrada Medinilla.
9. D. Francisco de Aguilar y Córdova y D. Pedro Velasco Davila.
10. Pedro de Estrada Medinilla, D. Alvaro Fuentes de la Cerda.
11. D. García Castellanos y Sancho Nuñez de Baraona.
12. D. Cárlos Bonifaz, D. Pedro de Aguilar y Laso.
13. D. Juan de Herrera y Antonio de Salazar.
14. D. Martin de Villela y el Dr. Juan Luis de Pereira.
15. D. Marcos Ramírez, D. Tómas de Zilieza Velasco.
16. D. Cárlos Bonifaz, Sancho de Carranza.
1617. D. Alonso Alvarez de Vega y Toledo.
18. El Dr. Juan Luis de Pereira.
20. D. Alonso Alvarez de Vega y Toledo.
23. D. Marcos de Estopiñan y D. Francisco Manso de Contreras.
24. D. Juan Tomas Justiniano y D. Pedro de Paz y Ouiñonez.
25. D. Alonso Alvarez Vega y el Lic. Pedro Salmeron
26. D. Marcos do Estopiñan y Fernando de Polanco.
27. D. Juan Bautista Carranza Medinilla y D. Pedro de Paz y Ouiñonez.
28. D. Carlos Vázquez Coronado y Gaspar de Balcácer.
29. D. Garcia de Loaiza y Cristóval de Salazar.
30. D. Marcos de Estopiñan y D. Pedro de Santiago de la Masa.
31. D. Luis Alonso do Mazariegos y Antonio Callejas de Aguilar.
32. D. Antonio de Galvez y el Lic. Martin Dieguez.
33. D. Pedro Marin de Solórzano y Gerónimo de Caraza y Figueroa.
34. D. Juan Carranza Medinilla y D. Garcia Mendoza
35. D. Juan Carranza Medinilla y D. Antonio Galvez.
36. Lic. D. Pedro de Zilieza y Velazco y D. Francisco de Fuentes y Guzman.
37. Sancho Carranza Medinilla y Juan C. Bartolomé.
38. D. Juan Ruiz de Contreras y D. Alonso de Silva.
39. Ignacio do Guzman y Celedón de Santiago.
40. Cristóval de Salazar y Juan de Salazar Monzalve.
41. D. Antonio Justiniano y Pedro Crespo Suarez.
42. D. Antonio Justiniano Eehavarri y Gaspar Balcacer.
43. D. Cristóval de Salazar y D. Diego de Padilla: Muerto el primero á 8 de Mayo, fué electo su hijo D. Gabriel Salazar.
44. D. Alonso Silva de Salazar y D. Juan Martin Alonso de Tobilla.
45. Lic. D. Juan Jiménez y D. Nicolás Justiniano.
46. El Alférez Real D. Juan Bautista Carranza y Juan de Suaza.
47. D. Antonio Mazariegos y D. Esteban de Alvarado.
48. Celedón de Santiago y Pedro de Antillon.
1649. D. Antonio Justiniano Echavarri, D. Luis Monzon.
50. D. Diego de Padilla y D. Luis de Galvez.
51. El Caballero [23] D. Francisco Antonio Aguilar de la Cueva y D. Pedro de Lara Mogrobejo.
52. D. Juan Sarmiento Valderrama y D. Carlos Vazquez de Coronado.
55. D. Antonio Mazariegos, D. Domingo Arrivillaga.
54. D. Luis de Galvez y D. Fernando Gallardo.
55. D. Pedro Criado de Castilla y el Caballero D. Simon Frens Porté.
56. D. Francisco. Fuentes y Guzman y D. Antonio Aguilar de la Cueva.
57. D. Antonio Lorenzo Betancurt, y por baber muerto, Celedon de Santiago y D. Fernando Alvarez de Rebolorio.
58. D. Juan de Lopez de Arburú, y por su muerte, D. Marcos Dávalos y Rivera y D. Antonio de Estrada y Medinilla.
59. El Caballero D. Francisco Antonio Aguilar de la Cueva y D. Juan Nuñez.
60. Celedon de Santiago y D. Diego de Escobar.
61. D. Pedro de Lara Mogrobejo y D. Marlin Guzman de Alvarado.
62. El Caballero D. Antonio Campuzano y D. Juan de Cárdenas Mazariegos.
63. D. Marcos Dávalos y Ribera y D. José Aguilar Rebolledo.
64. D. Juan de Roa y Rivas y D. José de Caballero.
65. El Caballero D. Alonso Bargas Zapata y Luxan y D. José Castillo.
66. El Caballero D. Doque Malla Salceda y D. Francisco Agüero.
67. D. Juan de Doa y D. Juan de Galvez.
1668. D. José de Aguilar y Rebolledo y D. Isidro Zepeda.
69. D. Pedro Lopez de Ramales, D. Luis Alonso Mazariegos.
70. D. Pedro Sada Valles y D. Juan de Arrivillaga Coronado.
71. D. Feliciano Ugarte Ayala y Borges y D. Francisco Fernandez de Guevara.
72. D. Antonio de Aguilar Cueva y D. José Fernandez de Córdova.
73. D. José Varon de Berrieza y D. Pedro Caslañaza.
74. D. Lorenzo Ramirez de Guzman y D. Tomas de Zilieza Velasco.
75. D. Carlos de Coronado y Ulloa y D. Antonio Valero del Corral.
76. D. Juan Anlonio Diguero y Don Fernando de la Tobilla y Galvez.
77. Se reeligieron los mismos del año de 76.
78. D. Pedro de Castañaza y D. Juan de Galvez.
79. D. José Aguilar y Rebolledo y el Caballero D. Sebastian Aguilar Castilla.
80. D. Sancho Alvarez de las Asturias y D. José de Santiago Celedon.
81. D. Isidro Zepeda y D. José Agustin Estrada.
82. D. José Arria y D. Pedro Galvez.
83. D. Alonso Alvarez de Vega y Toledo y D. Lorenzo Montúfar.
84. Se hizo reeleccion.
85. D. Tomas Delgado de Nájera y D. Gerónimo de Abarca.
86. D. Melchor Mencos de Medrano y D. José Agustin Estrada.
87. D. Isidro Zepeda y D. Lorenzo Montúfar.
88. D. Juan Antonio Diguero y D. Juan G. Batres.
89. D. Juan G. Batres y D. Pedro Herranz Montalvo.
90. D. Lorenzo Montúfar y D. Bernardo larburú y Quiñonez.
91. D. Fernando de la Tobilla y Galvez y D. Agustin Parejo.
92. D. Juan Antonio Diguero y D. Esteban de Medrano y Solórzano.
1693. D. José Aguilar y Rebolledo y D. José Bernardos Cabrejo.
94. D. Tomas de Zilieza Velasco y D. Pedro Barreda Belmonte.
95. D. Lorenzo Montúfar, D. Ignacio Coronado y Ulloa.
96. D. Bartolomé de Galvez Corral y D. Diego de Quiroga.
97. D. Tomas Villacreces Alvarado y Guzman y D. Domingo Ayarza.
98. D. Francisco Navarro Mendoza, D. Juan de Acebedo.
99. D. Juan Lucas Hurtarte y D. Agustín de la Cajiga y Rada.
1700. D. Juan Lucas Hurtarte y D. Lucas de Larrave.
1. D. Juan de Langarica y D. Manuel Medrano y Solórzano.
2. D. José de Lara Mogrobejo y D. Juan Ignacio Uría.
3. D. José Calvo de Lara y D. José Delgado de Nájera.
4. D. Manuel de Medrano y Solórzano y D. Sebastian de Loaiza.
5. D. Sebastian de Loaiza y D. Fernando de la Tobilla y Galvez.
6. D. Tomas de Arrivillaga y D. Ventura de Arroyave y Beteta.
7. D. Juan Antonio Ruiz de Bustamante y D. Juan López Aspectia.
8. D. José Bernardo Mencos y Miguel de Montúfar.
9. D. Sebastian de Loaiza y D. Bernardo Cabrejo.
10. D. Juan Lucas Hurtarte y D. Domingo Ayarza.
11. D. Ventura Arroyave y Beteta y D. Juan Antonio Varón.
12. D. Fernando de la Tobilla y D.Francisco Xavier Folgar.
13. D. Diego Rodríguez Menendezy D. Pedro Iturbide.
14. D. Bartolomé de Galvez, y por renuncia de éste, D. Lucas de Larrave y D. Miguel Germán Fernandez de Córdova.
15. D. José Alvarez de las Asturias y D. Manuel de Cavallos.
16. D. Miguel de Montúfar y D. Miguel Eustaquio de Uria.
1717. D. José Bernardo Mencos y D. Juan G. Batres.
18. D. Sebastian de Loaiza y D. Juan González Batres.
19. D. Miguel German Fernandez de Córdova y D. Juan Flores.
20. D. Pedro Carrillo Mencos y D. José Galvez Corral.
21. D. José Alvarez de las Asturias y Nava y D. Antonio Olaverrieta.
22. D. Juan de Barreneche y D. Antonio Zepeda y Najera.
23. D. Miguel Eustaquio de Uríay D. Domingo Retana.
24. D. Ventura Arroyave y Beteta y D. Manuel Estrada.
25. D. José Alvarez Asturias y D. Juan de Zavala.
26. D. Juan de Rubayo Morante y D. Diego Gonzales Batres.
27. D. Lucas Coronado, D. Juan de Dios Sobrado.
28. D. Juan de Barreneche y D. Juan Antonio niguero.
29. D. Bernardo Cabrejo y Rosas y D. Juan Ángel de Arochena.
30. D. Juan Ángel de Arochena y D. Juan Calderon de la Barca: y habiendo muerto este segundo el 8 de Mayo, el 11 fué electo D. Guillermo Martinez de Pereda, Alguacil Mayor.
31. D. José Alvarez de las Asturias y Nava y D. Pedro Landivar.
32. D. Guillermo Martínez de Pereda y D. Cristóval de Galvez y Corral.
33. D. José Alvarez de las Asturias y D. Juan del Real.
34. D. Manuel Muñoz y D. Pedro Carrillo: nombrado el primero Corregidor de Güegüetenango, salió para su destino el 6 de Mayo y se depositó la vara en D. Manuel Lacunza, Regidor Decano; y habiéndose dado á dicho depositario el Corregimiento de Quezaltenango, por el mes de Julio, pasó el depósito de la vara á D. Pedro Ortiz de Letona.
35. D. Juan González Batres y D. José Samayoa.
36. D. Antonio de Olaverrieta y D. José Delgado de la Nájera.
37. D. Pedro Carrillo y Mencos y D. Gaspar Juarros y Velasco.
1738. D. Ventura Arroyave Beteta, D. José Olaverrieta.
39. D. Pedro Ortiz de Letona y D. Bartolomé de Eguizábal.
40. D. Guillermo Martinez de Pereda y D. Francisco Herrarte.
41. D. Antonio Zepeda y Nájera, D. Juan Abaurrea.
42. D. Manuel Muñoz y D. Francisco Portillo.
43. D. Juan Gonzalez Batres y D. Francisco Granda.
44. D. Juan Martin Muñoz y D. José de Arrivillaga.
45. D. Pedro Ortiz de Letona y D. Francisco Chavarría.
46. D. Bartolomé Eguizábal y D. Joaquín de Montúfar.
47. D. José Delgado de Nájera y D. Basilio V. Romá.
48. D. Gaspar Juarros y Velasco y D. Diego Arroyave y Beteta.
49. D. Miguel Vázquez Coronado y D. Felipe Manrique de Guzman.
50. D. Basilio Vicente Roma y D. Antonio Larrave.
51 D. José Arrivillaga y D. Agustín Olaverri.
52. D. Manuel Muñoz y D. Pedro Loaiza.
53. D. Manuel Galvez y Corral y D. Manuel de Mella.
54. D. Francisco Barrutia y D. Manuel de Larrave.
55. D. Pedro Ortiz de Letona y D. José Gonzalez Roves Galan.
56. D. Basilio V. Roma y D. Pedro Cabrejo Fernandez.
57. D. Joaquín de Montúfar y D. Salvador Cazares; y por renuncia del 1º D. Manuel Galvez y Corral.
58. D. Francisco Barrutia y D. Miguel Alvarez de las Asturias.
59. D. Manuel de Larrave y D. Juan Fermín Aycinena.
60. D. Agustin de Olaverri y D. Manuel Gonzalez Batres.
61. D. Manuel Gonzalez Batres y D. Fernando Palomo.
62. D. Gaspar Juarros y Velasco y D. Simón de Larrazábal.
63. D. Cristóval de Galvez y Corral y D.Cayetano Pavón.
64. D. J. Gonzalez Roves Galán y D. Joaquín Lacunza.
65. Se hizo reeleccion.
66. D. Simón de Larrazábal y D. Juan Tomas Micheo.
67. D. Manuel Mella y D. Ventura Delgado de Najera.
68. D. Manuel de Larrave y D. Felipe Rubio y Morales.
65. D. Manuel Llano y D. José Gonzalez Batres.
1770. D. Pedro Cabrejo Fernandez y D. Benito Carrera.
71. D. Juan Tomas Micheo y D. Mariano Arrivillaga.
72. D. Ventura Delgado de Nájera y D. Francisco Ignacio Chamorro.
73. D. Felipe Rubio y Morales, D. Miguel Eguizabal.
74. D. Miguel Alvarez de las Asturias y Nava y D. José Piñol.
75. El Caballero D. Francisco Ignacio Chamorro y D. Andrés Muñoz.
76. D. J. González Roves Galan y D. Manuel J. Juarros.
77. D. Miguel Alvarez de las Asturias y D. Juan Antonio de la Peña.
78. El Caballero D. Francisco Ignacio Chamorro y D. Pedro José Micheo.
79. D. Manuel José Juarros y Montúfar y D. Francisco Martínez Pacheco.
80. D. José González Batres, D. Gregorio de Urruela.
81. D. Juan Antonio de la Peña y D. J. Mariano Romá.
82. D. Matías Manzanares y D. Lorenzo Montúfar.
83. D. Lorenzo Montúfar y D. Pedro José Beltranena.
84. El Caballero D. Juan Fermín, Marques de Aycinena, y D. Juan Manrique.
85. D. Mariano Arrivillaga y D. Pedro Ayeinena Larrain.
86. D. Matias Manzanares y D. Cristóval Silverio de Galvez.
87. D. Manuel José Juarros y D. José Antonio Castañedo.
88. D. José Antonio Castañedo y D. Cayetano J. Pavón.
89. D. Cayetano José Pavón y D. Ambrosio Gomara.
90. D. Ambrosio Gomara y D. Tadeo Pinol y Muñoz.
91. D. José Mariano Roma y D. José Fernandez Gil.
92. D. Francisco Martínez Pacheco y D. Luis Barrutia y Romá.
93. D. Ventura Delgado de Nájera y D. Pedro de Lara.
94. D. Ambrosio Gomara, O. V. Aycinena y Carrillo.
95. D. Juan Manrique de Guzman y D. Francisco Aguirre: nombrado éste segundo Alcalde Mayor de Totonicapan, fué electo Alcalde D. Diego del Barco.
96. El Lic. D. Cristóval Ortiz de Avilez, D. Manuel Pavón.
97. D. Cristóval Silverio de Galvez y Corral y D. Juan Bautista Marticorena.
1798. D. Cayetano Pavon Muñoz, D. Martin Valdes.
99. D. Martin Valdés y D. Miguel Ignacio Alvarez de las Asturias.
1800. D. José Mariano Roma y D. Ambrosio Rodríguez Taboada.
1. D. Juan Bautista Marticorena, el Licenciado D. Antonio Palomo.
2. D. Juan Miguel Rubio y D. Pedro Ariza.
3. El Licenciado D. Cristóval Ortiz de Avilez, Dr. D. José Aycinena y Carrillo.
4. D. J. Mariano Roma y D. Juan Francisco Taboada.
5. D. Juan Bautista Marticorena y D. Basilio Barrutia y Roma.
6. D. Tadeo Pinol y Muñoz D. Pedro José Gorriz.
7. D. Pedro Aycinena Larrain y D. José Antonio Gonzalez Batres.
8. El Alférez Real D. Antonio Juarros y Lacunza, D. José Isasi.
9. D. Gregorio de Urruela, D. Pedro José Arrivillaga y Coronado.
10. D. Basilio Barrutia y D. Lorenzo Moreno; y por muerte del primero fué electo en 11 de Mayo D. Cayetano Pavon y Muñoz: nombrado éste Alcalde Mayor de Chimaltenango fué electo D. José Antonio Batres, el dia 30 de Junio.




Quinta Tabla.
De los Rectores de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.

 Nota:—En la siguiente tabla se omite el título de Doctor, porque se supone que todos los sugetos que se nombran en ella, lo deben tener.

1684.—Don José de Baños y Sotomayor, primer Rector de esta Universidad, nombrado por S. M. el Sr. D. Carlos II; y aunque en 10 de Noviembre de 1687 se eligió Rector al Dr. D. Bartolomé de Araezqueta y por estar ausente se nombró Vice-Rector al Dr. D. Lorenzo Pé- rez Dardon; consta de los libros de claustros, que el Sr. Baños siguió ejerciendo el oficio de Rector hasta el mes de Noviembre de 1696, en que murió.

96.—Don Juan de Cárdenas, fué nombrado Rector por el Sr. Vice-Patrón, en 27 de Noviem-

bre de 1696, é igualmente sirvió este oficio hasta su muerte, que acaeció por Agosto de 705.

1703.—Don Juan Merlo, nombrado Rector en 8 de Setiembre, lo fué hasta 10 de Noviembre del mismo año; y desde este día se ha hecho la eleccion de Rector todos los años, el 10 de Noviembre, como lo disponen las constituciones.

705.—D. José Varon de Berrieza.

706.—D. Juan Merlo; por su muerte, fué electo en 8 de Junio de

707.—D. Francisco Crisanto de Heredia.

707.—D. José Sunzin de Herrera.

708.—D. Bartolomé de Amezqueta, Oidor de esta Real Audiencia.

709.—D. Pedro de Ozaeta, Oidor de esta Real Audiencia, que sirvió el Rectorado hasta 20 de Abril de

711.—D. José Sunzin de Herrera.

711.—D. José Varon de Berrieza.

712.—D. Francisco Crisanto de Heredia.

713.—D. Juan Feliciano de Arrivillaga.

714.—D. José Varon.

715.—D. José Sunzin; y en virtud de decreto del Claustro de 1º Diciembre del año de 716 continuó de Rector hasta Noviembre de

718.—D. José Varon.

719.—D. José Sunzin.

720.—D. José Varon.

721.—D. Juan Feliciano de Arrivillaga.

722.—D. Francisco Crisanto de Heredia.

723.—D. José Sunzin.

724.—D. José Varon.

725.—D. Francisco Crisanto de Heredia.


726.—D. Juan Feliciano de Arivillaga.

727.—D. José Sunzin.

728.—D. Francisco Crisanto de Heredia.

729.—D. José Contreras y Castro.

730.—D. Tomas de Alvarado y Guzman

731.—D. Manuel Falla.

732.—D. Tomas de Guzman.

733.—D. Agustin de la Caxija.

734.—D. Manuel Falla.

735.—D. Tomas de Guzman.

736.—D. Francisco Gonzalez Batres.

737.—D. Agustín de la Caxija.

738.—D. Francisco Crisanto de Heredia.

739.—D. Miguel Delgado de Najera.

740.—D. Juan Ignacio Falla.

741. D. Miguel de Herrarte.

742. D. Sebastian Sologaistoa: por no haber admitido, se eligió a D. Tomas de Guzman.

743.—D. Miguel de Zilieza y Velasco.

744.—D. Miguel de Najera: por no haber admitido, fué electo D. José Valenzuela.

745.—D. Juan Ignacio Falla.

746.—D. Miguel de Montúfar.

747.—D. Miguel de Herrarte.

748.—D. Juan Ignacio Falla.

749.—D. Manuel de Letona.

750.—D. José de Letona

751.—D. Juan Falla.

752.—D. Miguel de Zilieza.

753.—D. Juan Antonio Diguero.

754.—D. Miguel de Montúfar.

755.—D. Juan de Pineda y Morga: fué electo en 31 de Octubre, por haber sido nombrado Vice-Cancelario el Sr. Montúfar; y el 10 de Noviembre de dicho año, se eligió al Dr. D. Miguel de Zilieza.

756.—Dr. y M. D. Juan José Gonzalez Batres.

757.—D. Juan Falla

758.—D. Miguel de Zilieza

759.—D. José Valenzuela

760.—D. Juan Falla

761.—D. Juan José Gonzalez Batres; y por hacer oposicion á Cátedra, vacó el Rectorado y fué electo el 17 de Mayo de 62 el Dr. D. Tomas de Guzman, quien no admitió: eligióse al Dr. D. Juan Falla, que igualmente no admitió: por último, en 26 de Junio se eligió al Dr. D. Francisco Capriles.

762.—D. Juan Antonio Diguero

763.—D. Miguel de Montúfar

764.—Dr. y M. D. Juan José Gonzalez Batres

765.—D. Juan Ignacio Falla

766.—D. Juan Antonio Diguero.

767.—D. Miguel de Montúfar.

768.—D. Manuel Jauregui.

769.—D. Juan Antonio Diguero.

770.—Dr. y M. D. Juan de Dios Juarros.

771.—D. Miguel de Montúfar.

772.—D. Juan Antonio Diguero.

773.—Dr. y M. D. Juan José Gonzalez Batres.

774.—Dr. y M. D. Juan de Dios Juarros.

775.—D. Miguel de Montúfar.

776.—D. Juan Antonio Diguero.

777.—D. Manuel Jauregui: esta fué la primera eleccion que se hizo en la Nueva Guatemala.

778.—Dr. y M. D. Juan José Gonzalez Batres

779.—Dr. y M. D. Juan de Dios Juarros.

780.—D. Juan Antonio Diguero.

781.—D. José Gereda.

782.—D. Isidro Sicilia.

783.—Dr. y M. D. Juan de Dios Juarros.

784.—D. Juan Antonio Diguero

785.—D. Isidro Sicilia

786.—D. José Gereda

787.—D. Juan de Santa Rosa Ramírez

788.—Habiendo tomado el hábito de Religioso el Dr. Ramírez, el 25 de Junio, se eligió al Dr. y M. Don Juan José Gonzalez Batres, y en 10 de Noviembre á D. Manuel Angel de Toledo.

789.—Por hacer oposicion á Cátedra, el citado Rector, en 29 de Enero fué electo D. Isidro Sicilia; y en 10 de Noviembre D. Manuel Antonio Bouzas.

790.—D.Juan Antonio Diguero

791.—D. Manuel Angel de Toledo

792.—Hizo oposicion á Cátedra el Rector Toledo, por lo que fué electo en 10 de Octubre, el Dr. y M. D. Juan Gonzalez Batres; y en 10 de Noviembre D. Antonio García Redondo.

793.—D. Juan José Batres y Muñoz.

794.—D. Juan de Dios Juarros.

795.—D. Mariano García Reyes.

796.—D. Bernardo Diguero.

797.—D. José Aycinena.

798.—D. Bernardo Martínez.

799.—D. Manuel Antonio Bouzas.

800.—D. Isidro

801.—D. Mariano Garcia Reyes.

802.—D. José Simeón Cañas.

803.—D. Bernardo Pavón.

804.—D. Antonio Garcia Redondo.

805.—D. Antonio Larrazábal.

806.—D. Buenaventura Rojas.

807.—D. Mariano Angel de Toledo.

808.—D. Bernardo Pavón.

809.—D. Antonio Croquer.


Fin del tomo primero.


__________

  1.  En este capítulo, en la geografía y en otros lugares hemos llamado á este Rey Apootzotzil, siguiendo al Padre Vázquez; pero nos parece que su verdadero nombre es Sinacam, pues asi se halla en los libros de Cabildo.
  2.  Es de advertir, que asi en este lugar, como en la tabla de los Visitadores de esta Real Audiencia, hemos llamado Licenciado Tequeli, al Visitador que vino en tiempo del gobierno del Señor Don Gabriel Sánchez de Berrospe. En efecto, asi lo hemos visto nombrado en algunos manuscritos; mas habiendo logrado examinar este punto en los libros de Cabildo de esta Ciudad, lo hemos hallado citado con el nombre de Licenciado Don Francisco Gomez de la Madriz. Hacemos juicio, que dicho Licenciado sería conocido por ambos nombres, porque por lo demas, los referidos libros de Cabildo están concordes con los espresados manuscritos: unos y otros refieren la perturbacion y cisma y demas escándalos que se siguieron de dicha visita; y quizá por esto nunca mas ha habido otra visita en este Reino. Consta por los libros de Cabildo, que el referido Licenciado llegó á esta Capital en principios del año de 1700. Que fueron tan violentos los procederes del Visitador, que el dia 4 de Abril, Domingo de Ramos, pasaron á su casa los Señores Oidores Doctor Don Gregorio Carrillo y Licenciado Don Pedro de Eguaras, y le requirieron no inquietase ni perturbase la Ciudad con sus operaciones, y que exhibiese sus despachos en el Real Acuerdo. El mismo dia se refugió, con las personas de su séquito, en el Colegio de la Compañía de Jesus; y lo mas raro del caso fué que toda aquella noche estuvieron como de guardia en el compaz de la Iglesia de dicho Colegio muchos Sacerdotes (desde luego con el pretesto de defender la immunidad); y aun pasó la cosa adelante, pues el dia siguiente, 5 de Abril á las 9 de la mañana, tocaron á entredicho en la misma Iglesia, cosa que causó gran turbacion en la Ciudad. Y para calmarla y precaver los lances que podían ocurrir, se guarneció con gente armada el real palacio y plaza mayor. Últimamente, las violencias del Visitador fueron causa de que la Real Audiencia le inhibiese del uso y ejercicio de las comisiones que S. M. le encargó por Cédula que presentó en el Real Acuerdo. Fué tal la division de este vecindario, que aun despues de ausentado el Visitador, procuraron algunos genios inquietos reproducirla con papeles satíricos, lo que obligó al Ilustrísimo Señor Don Fray Andrés de las Navas a prohibirlos, pena de escomunion (cab. de 25 de Agosto de 1701.) El referido Licenciado salió huido de esta Ciudad y pasó á sublevar la Provincia de Soconusco, donde le hizo guerra y lo puso en fuga el ejército que fué de Guatemala (véase el trat. 4.º cap. 14.) Por último sus escesos le condujeron á una prision, como se ve por carta suya, que se recibió en Cabildo de 24 de Setiembre de 1706. El Señor Presidente Don Gabriel Sanchez de Berrospe tuvo bastante que sufrir de resultas de esta division, casi todo el tiempo que duró su gobierno, que feneció por Enero de 1702; pues por los citados libros de Cabildo consta, que el 1º de Enero de 702 asistió á la eleccion de Alcaldes y por el mes de Febrero gobernaba la Real Audiencia.
  3.  Afirma el Padre Remesal en su historia, fólio 708, que hubo competencia entre el Convento de Santo Domingo y el Cabildo Eclesiástico, sobre el lugar de la sepultura de este V. Prelado; y que llevado el negocio á la Real Audiencia, se sentenció á favor de dicho Convento; y se confirma lo que dice este autor, con lo que se refiere en los libros de Cabildo de esta Ciudad, pues en Cabildo de 12 de Julio de 1598, se dice que vino un Notario á dar noticia al Ayuntamiento, de parte del Cabildo Eclesiástico, como habia resuelto depositar el cuerpo del I. S. D. F. Gomez Fernandez de Córdova, en una de las bóbedas de Don Francisco de la Cueva, ínterin se determinaba donde se habia de enterrar. Y el Cabildo secular acordó que se pida quede sepultado en dicha Santa Iglesia, atento á ser esposo suyo y á las demás causas que han ocurrido. Y por lo dicho se convence que el Señor Obispo no murió el mes de Marzo, como dice Remesal, sino el de Julio, como afirma el Padre Leal.
  4.  Habiendo recibido el Cabildo, el dia 28 de Mayo de 1641, testimonio de la cédula de Su Majestad de 10 de Enero del mismo año, dirigida al V. Dean y Cabildo, para que diesen el Gobierno de esta Diócesis, al Ilustrísimo Señor Doctor Don Bartolomé Gonzalez Soltero, nombrado Obispo de ella, por promocion del Ilustrísimo Señor Doctor Don Agustín de Ugarte y Saravia, á la Silla de Arequipa: el referido Cabildo declaró inmediatamente vacante la Silla de esta Santa Iglesia. Cuya declaracion contradijo el Doctor Don Juan de Sigüenza Maldonado, Provisor y Vicario General de este Obispado, protestando el recurso de fuerza. El mismo dia el Ilustrísimo Señor Obispo proveyó auto, en que declara por nulo y atentado todo lo obrado por el Cabildo, por no haberse aun recibido las Bulas de su Santidad y por consiguiente no estar disuelto el vínculo con esta Iglesia. Los SS. Capitulares apelaron de este auto, é interpusieron el recurso de fuerza. Habiendo pasado los autos á la Real Audiencia, este Tribunal en 18 de Junio, proveyó el auto siguiente: Dijeron, que en dar por nulos el Obispo, los autos fechos por el Dean y Cabildo, en que declararon la Sede Vacante, por ahora declaraban y declararon no hacer fuerza.
  5.  Para disipar enteramente la preocupacion y cortar de raíz el error en que generalmente están todos, de que este Ilustrisimo Príncipe es hijo de la Ciudad de San Salvador; y por otra parte, vindicar á la Ciudad de Guatemala la gloria de haber sido cuna de este insigne Prelado, nos ha parecido conveniente poner la partida de su bautismo, como se halla en el libro de bautismos de la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Guatemala, que comienza año de 1649 y finaliza el de 1675, folio 97 y es corno sigue: «En la Ciudad de Guatemala, en 20 de Junio de 1655 años, yo Diego de Robles, Teniente de Cura de esta Santa Iglesia Catedral, hice los exorcismos, bautizé, puse Oleo y Crisma á Juan, hijo lejítimo de Don Fernando Alvarez de Quiroga y de su muger Doña Sebastiana del Castillo y Bargas: fueron sus padrinos Don Diego Alvarez de Vega y Doña Lorenza de Estrada su muger: dicen los Padrinos, que nació á 28 de Mayo pasado de este año y lo firmé.—Diego Robles.—Al margen de esta partida se ve la nota siguiente: Este es el Príncipe que ha ilustrado esta Ciudad, siendo Señor Obispo de ella. El Ilustrisimo Señor Doctor y Maestro Don Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo, Religioso de San Francisco, Obispo de Guatemala, año de 1713. Murió á 2 de Julio de 1725, de edad de setenta años y dos meses.—Doctor Sologaistoa.»
  6.  Como la separacion del Ilustrísimo Señor Doctor Don Pedro Cortés y Larraz, de la silla Arzobispal de Guatemala, fuese un asunto en estremo árduo y dificultoso; y en el tiempo que escribimos este tratado viviesen aun algunas personas, de las que mas parte tuvieron en este negocio, no quisimos referir con individualidad las cosas y circunstancias que ocurrieron en el caso: solamente dijimos, que habían ocurrido algunas desavenencias entre dicho I. S. y la Real Audiencia. Pero advirtiendo ahora que este pasaje de nuestra historia, en la forma que está referido, se queda enteramente ignorado y que su noticia puede ser útil en lo sucesivo, nos ha parecido conveniente aclararlo. Hallándose el Ilustrísimo Señor Doctor Don Pedro Cortés en el gobierno de esta Diócesis, por cosas que afligían su conciencia y no podia remediar, en 31 de de Agosto de 1769, hizo renuncia del Arzobispado. Su Magestad, en cédula de 5 de Julio de 1770, le dice: he resuelto manifestaros no ser aceptable vuestra proposicion, en cuanto á admitiros la renuncia, que intentáis hacer de esa Prelacia. Cualquiera que lea este periodo de la real cédula, tendrá por determinado y acabado el negocio de la espresada renuncia, Sucedió el año de 1773 la ruina de Guatemala: el Señor Don Martin de Mayorga que se hallaba de Presidente de esta Real Audiencia, emprendió con el mayor ahinco la traslacion de la Ciudad: el Gobernador del Consejo, que protegía al Señor Mayorga, deseando quitar del medio al I. S. Cortes que se oponia á los intentos del Señor Presidente, escribió al enunciado Señor Arzobispo, en 25 de Setiemhre de 1777, avisándole estar admitida la renuncia que hizo en las representaciones de 31 de Julio y 31 de Agosto de 1769. De seguida fué nombrado Arzobispo de Guatemala el Ilustrísimo Señor Doctor Don Cayetano Francos y Monroy; y como se tuviese noticia que este Principe se acercaba á largas jornadas para esta Metrópoli, urgía la Real Audiencia al I. S. Cortes á que saliese de la Diócesis; mas este Prelado, estando en el concepto de que era nula la admision de la renuncia y sus consiguientes, no creia tener facultad para apartarse de su Iglesia. Es verdad que por este tiempo se hallaba promovido al Obispado de Tortosa; pero como no estaban despachadas las bulas, por consiguiente, ni disuelto el vinculo con esta Iglesia, no se juzgaba con poder para separarse de su esposa. Este fué el motivo de las ruidosas providencias, que se tomaron por una y otra parte, hasta llegar la Real Audiencia á librar carta de estrañamiento á dicho Señor Cortes; la que no se le intimó, por haber salido de Guatemala antes que llegase el comisionado del referido Tribunal.
  7.  Este decreto, que traducido en castellano, se reimprimió en Guatemala el año de 1772, se halla concebido en estos términos:
     «Decreto de la Beatificacion y Canonizacion del Venerable Siervo de Dios, Fr. Pedro de San José de Betancurt, de Santiago de Guatemala, Fundador del Orden de Frailes Betlemitas, sobre la duda:
     Si consta de las virtudes Teológicas Fé, Esperanza y Caridad para con Dios y con el prójimo; y de las Cardinales, Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza y de sus anexas en grado heroico, en el caso y para el efecto de que se trata.
     Cristo, Señor Redentor del género humano, se anonado tomando la forma de Siervo, para que hecho asi ejemplar y premio de todas las virtudes, aprendiéramos de Su Magestad la verdadera humildad de corazon. Habiéndose, pues, propueto para su imitacion este singular ejemplo de humildad el Venerable Siervo de Dios Pedro de Betancurt, quiso que los Religiosos Varones que habia congregado en Guatemala, para el alivio de los enfermos y socorro de los pobres, y que ejercitando muchos actos de virtudes habia instruido en la carrera de la Evangélica Perfeccion, hasta el año de 1667 en que descansó en el Señor, fuesen distinguidos con el nombre de Frailes Betlemitas.
     Las virtudes de este clarísimo Varon fueron una vez en la Congregacion Antipreparatoria, el dia 16 de Noviembre del año de 1762, y despues en la Congregacion Preparatoria del dia 27 del mismo mes del año de 1770, examinadas con sumo cuidado y diligencia: por último, en la Congregacion General, celebrada ante el Señor Nuestro Clemente Papa XIV, en el dia 9 de Julio de 1771, por común sentir de todos los Reverendos Cardenales y demas que habian de dar su voto sobre la materia, fueron estimadas por ilustres, perfectas y en todos términos consumadas. Pero su Santidad difirió declarar su mente a cerca de estas virtudes, para alcanzar con rendidas súplicas mas abundante luz de aquel Señor cuyos juicios son incomprensibles y cuyos caminos investigables. Pero este dia, en que celebra la Iglesia Santa la Conmemoracion de Santiago Apostol, en concurso de los Reverendos Cardenales Juan Francisco Albani, Obispo Sabinense, Relator de la Causa, y Mário Marefusco, Prefecto de la Sagrada Congregacion de Ritos, el Reverendísimo Padre Domingo de San Pedro, Promotor de la Fé, y yo el infrasescripto Secretario, implorando otra vez el Divino auxilio por el infalible oraculo de su voz, dijo: Que consta de las virtudes Teológicas y Morales y sus anexas del Venerable Siervo de Dios Fr. Pedro de Betancurt, en grado heroico, en el caso y para el efecto de que se trata, y mandó que este decreto se asentara y publicara en las Actas de la Sagrada Congregacion de Ritos, el dia 25 de Julio de 1771.—Cardenal Marefusco, Prefecto.—M. Gallo, Secretario de la Sagrađa Congregacion de Ritos.»
  8.  Por el testamento del Señor Dean Don Juan Godinez, sabemos que fué natural de Badajoz, hijo de Ruy Diez Godinez y de Mayor Morales de Toro: que fué Beneficiado de una Iglesia del territorio de Badajoz y de otra de la Isla Española. Manda ser enterrado en la Catedral, en la capilla que está al lado del Evangelio del Altar mayor, dedicada á Nuestra Señora de la Piedad (hoy llamada del Socorro); y encarga á sus albacéas, pidan para sí esta Capilla al Señor Obispo: en caso que se conceda, funda en ella cuatro capellanías y cumplido su testamento, deja por heredera del remanente de sus bienes á dicha capilla de Nuestra Señora de la Piedad. Este instrumento, que se conserva en el archivo de esta Santa Iglesia Catedral, y que siendo testamento cerrado, se abrió en Cabildo de 25 de Agosto de 1538, es un monumento, que comprueba la piedad y devocion de este V, Prebendado.
  9. Por una relacion impresa en Sevilla, el año de 1677, se supo que el V. P. Fr. Diego de la Cerda, natural de Guatemala, é hijo de este Convento de Nuestra Señora de la Merced, hallándose en Constantinopla, resucitó un muerto en presencia del Gran Señor Alí Mahometo: este portento que convirtió á nuestra santa Fé cuatro Bajaes y nueve Genízaros y que debía conciliarle la mayor veneracion de aquel Soberano; por el contrario enfureció de tal suerte al Sultan, que mandó atar al Santo Confesor de Jesucristo á cuatro potros, que en el instante lo despedazaron, el año de 1676.
  10.  Uno de estos Breves es de el tenor siguiente:
     Pius PP. VI.— Dilecto Filio, Emmanueli Mariano de Iturriaga. Dilecte Fili, salutem et Apostolicam Benedictionem. Quanto religionis accendaris amore, ut intemerata sint Ecclesiatura, praeclaro argumento est postrema elucubratio a te promulgata, qua sacerdotalem in christianorum matrimonia ezornat atque vindicat potestatem, Opus a te dono acceptum mature perlegere estudebimus: pauca interim, quae de eo delibavimus juducium jam faciunt pietatis tuae, quae ubi Dei causam agendam sentit, fortem, atque implacabilem exerit animum: quom autem id recte componi cum Charitate et possit, et deceat, hanc quoque landem, a novo opere in te esse derivaturam cupimus majorem in modum, tibique pignus damus anixe, qua te prosequimur benovelentiae munere Apostolicae Benedicitionis, quam intimo cordis effectu tibi, dilecte Fili, peramanter impertimur. Datum Romae apud S. Mariam Majorem XI Kal. Sept. MDCCLXXXVII, Pontificatus Nostri anno decimotertio.—Calistus Marinius, ab Espistolis latinis Sanctissimi.
  11.  En el capítulo 11 del tratado 2º, folio 23, hablando de esta memorable sublevacion de los indios Kachiqueles, hemos asentado con el cronista Fr. Francisco Vazquez, tomo 1º, libro 1º, capítulo 14, que quedó la Ciudad de Guatemala, en esta ocasion, desierta y sus habitantes fugitivos; pero nos vemos en la necesidad de corregir la plana a este Historiador; pues hallándose Cabildos celebrados en la Ciudad de Santiago de Guatemala los dias 23 y 26 de Agosto de 1526, tiempo en que estaba en su mayor fuerza la rebelion de los referidos indios, no se puede decir que estaba desierta la Ciudad; por lo que nos pareció mejor y mas bien fundado el parecer del cronista Don Francisco de Fuentes, que asegura, como hemos dicho en este lugar, que estaba la Metrópoli de Guatemala circunvalada de indios enemigos, que no daban paso ni para entrar, ni para salir.
  12.  (a) Es indubitable que, mucho antes del año 580, era Arcediano, ó á lo menos Prebendado de esta Santa Iglesia, Don Diego Carbajal; pues el año de 555 asistió, por el Señor Marroquin, al Concilio Mejicano 1°; pero se ha puesto el año de 80, por no hallarse su firma hasta este año en los 1ibros de Cabildo.
  13.  (a) De Arcediano de Guatemala fué promovido dicho Señor al Obispado de Comayagua, año de 1750; y el de 1762 fué trasladado al de Guadalajara, donde murió el de 1772.
  14.  (a) Hallándose el Señor Doctor Don Francisco de Figueredo, Arzobispo de Guatemala, muy viejo y ciego, se le nombró Auxiliar al Señor Doctor Don Miguel de Zilieza, el año de 1766; y habiendo muerto el mismo año el citado Señor Figueredo, fué promovido á la Mitra de Chiapa el de 1767, y á pocos meses de llegado á su Diócesis, murió el de 1768.
  15.  (b) El año de 1773 fué nombrado Obispo de Comayagua el Señor Doctor Don Francisco Palencia: consagróse en Guatemala el 17 de Octubre del mismo año y murió en su Obispado el de 1776.
  16.  (c) El Señor Doctor y Maestro Don Juan José González Batres fué electo Obispo de Santa Marta, el año de 1793: dignidad que no admitió, por hallarse viejo y achacoso.
  17.  (d) Fué presentado el referido Señor Llano para Obispo de Ciudad Real y se consagró en Guatemala el dia 12 de Setiembre de 1802.
  18.  (a) Desde 18 de Abril hasta el fin del año, se encuentra de Alcalde, en lugar de Bartolomé Bezerra, Juan del Espinar, sin que se diga el motivo.
  19.  (b) En 23 de Febrero se dio la vara de Alcalde que tenia Marroquin, á Martin de Guzman; y tampoco se espresa la causa.
  20.  (a) En esta eleccion no se observó el estilo y costumbre, de que bajen los Regidores al bufete á decir su voto, para que el Escribano lo asiente, como se practica hasta el presente; sino que votaron, escribiendo sus votos de su mano, en medio pliego de papel.
  21.  (b) Hallándose estos Alcaldes el primero ausente y el segundo gravemente enfermo, se notificó al M. N. Ayuntamiento un auto de la Real Audiencia, en que por los referidos motivos manda se elija Alcalde, que administre justicia y levante gente para la defensa de Puerto Caballos: en cuya virtud se eligió Alcalde Ordinario á Don Rodrigo de Fuentes y Guzman.
  22.  (c) Es muy digno de notarse, que estando el Gobierno del Reino en la Real Audiencia, por vacante de Presidente, cuando se celebró esta eleccion, contra la espectacion de todos y contra lo acostumbrado en semejantes casos, vino a presidir la eleccion todo el Tribunal de la Real Audiencia, que por este tiempo se componía de los Licenciados Don Alvaro Gómez de Abaunza, D. Antonio de Rivera Maldonado y Don Alonso de Coronado.
  23.  El nombre de Caballero tiene varias acepciones: tómase por el que va montado á caballo, por el hidalgo de calificada nobleza y en este sentido les conviene á todas las personas que van nombradas en este índice: tambien significa el que profesa alguna de las órdenes de Caballería y en esta acepcion lo hemos puesto en esta tabla.