La Vuelta de Martín Fierro: 25

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- 932 -
Después de muy pocos días,
tal vez por no dar espera
y que alguno no se fuera,
hicieron citar la gente,  
pa riunir un contingente 
y mandar a la frontera.  

- 933 -
Se puso arisco el gauchage,
la gente está acobardada,
salió la partida armada,  
y trujo como perdices
unos cuantos infelices
que entraron en la voltiada.

- 934 -
Decía el ñato con soberbia:
«esta es una gente indina;  
yo los rodié a la sordina 
no pudieron escapar;
y llevaba orden de arriar
todito lo que camina.»  

- 935 -
Cuando vino el Comendante  
dijieron: «Dios nos asista.» 
Llegó, y les clavó la vista
yo estaba haciéndome el sonzo.
Le echó a cada uno un responso
y ya lo plantó en la lista.  

- 936 -
«Cuádrate, le dijo a un negro,
te estás haciendo el chiquito,
cuando sos el más maldito
que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago  
y por eso te remito.» 

 A otro 

- 937 -
Vos no cuidás tu familia
ni le das los menesteres;
visitás otras mugeres
y es preciso calabera,
que aprendás en la frontera 
a cumplir con tus deberes.  

 A otro 

- 938 -
Vos también sos trabajoso;
cuando es preciso votar
hay que mandarte llamar  
y siempre andas medio alzao;
sos un desubordinao
y yo te voy a filiar.  

 A otro 

- 939 -
¿Cuánto tiempo hace que vos
andás en este partido?  
¿Cuántas veces has venido 
a la citación del Juez?
No te he visto ni una vez
has de ser algún perdido.

 A otro 

- 940 -
Este es otro barullero  
que pasa en la pulpería 
predicando noche y día
y anarquizando a la gente.
Irás en el contingente
por tamaña picardía. 

 A otro 

- 941 -
Dende la anterior remesa 
vos andas medio perdido;
la autoridá no ha podido
jamás hacerte votar.
Cuando te mandan llamar  
te pasás a otro partido.  

 A otro 

- 942 -
Vos siempre andás de florcita,
no tenés renta ni oficio;
no has hecho ningún servicio,
no has votado ni una ves.
Marchá... para que dejés 
de andar haciendo perjuicio.  

 A otro 

- 943 -
Dame vos tu papeleta
yo te la voy a tener.
Ésta queda en mi poder  
después la recogerás. 
Y ansí si te resertás
todos te pueden prender.

 A otro 

- 944 -
«Vos porque sos ecetuao
a te queres sulevar;  
no vinistes a votar
cuando hubieron eleciones.
No te valdrán eseciones.
yo te voy a enderezar.»  

- 945 -
Y a este por este motivo  
y a otro por otra razón,
toditos, en conclusión,
sin que escapara ninguno,
fueron pasando uno a uno
a juntarse en un rincón.  

- 946 -
Y allí las pobres hermanas, 
las madres y las esposas
redamaban cariñosas
sus lágrimas de dolor;
pero gemidos de amor  
no remedian estas cosas. 

- 947 -
Nada importa que una madre
se desespere o se queje,
que un hombre a su mujer deje
en el mayor desamparo;  
hay que callarse, o es claro, 
que lo quiebran por el eje.  

- 948 -
Dentran después a empeñarse,
con este o aquel vecino;
y como en el masculino,  
el que menos corre, vuela.
Deben andar con cautela
las pobres me lo imagino.

- 949 -
Muchas al Juez acudieron,
por salvar de la jugada;  
él les hizo una cuerpiada,
y por mostrar su inocencia,
les dijo: «tengan pacencia
pues yo no puedo hacer nada.»  

- 950 -
Ante aquella autoridá  
permanecían suplicantes.
Y después de hablar bastante
«yo me lavo, -dijo el Juez-,
como Pilatos los pies,
esto lo hace el Comendante.»  

- 951 -
De ver tanto desamparo 
el corazón se partía.
Había madre que salía
con dos, tres hijos o más,
por delante y por detrás,  
y las maletas vacías.

- 952 -
Dónde irán, pensaba yo,
a perecer de miseria.
Las pobres si de esta feria
hablan mal, tienen razón;  
pues hay bastante materia 
para tan justa aflición. 




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