La mona (Iriarte)

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FÁBULA XXVII.
La Mona.

Aunque se vista de seda
La Mona, Mona se queda.
El refran lo dice así:
Yo tambien lo diré aquí;
Y con eso lo verán
En fábula y en refran.
Un trage de colorines,
Como el de los Matachines,
Cierta Mona se vistió;
Aunque mas bien creo yo
Que su Amo la vestiría,
Porque difícil sería
Que tela y Sastre encontrase.
El refran lo dice: pase.
Viéndose ya tan galana,
Saltó por una ventana

Al tejado de un vecino,
Y de allí tomó el camino
Para volverse á Tetuan.
Esto no dice el refran;
Pero lo dice una historia,
De que apénas hai memoria,
Por ser el Autor mui raro;
(Y poner el hecho en claro
No le habrá costado poco.)
Él no supo, ni tampoco
He podido saber yo,
Si la Mona se embarcó,
Ó si rodeó tal vez
Por el Ismo de Suëz:
Lo que averiguado está
Es que por fin llegó allá.
Vióse la Señora mia
En la amable compañía
De tanta Mona desnuda;
Y cada quál la saluda

Como á un alto personage,
Admirándose del trage,
Y suponiendo sería
Mucha la sabiduría,
Ingenio y tino mental
Del petimetre animal.
Opinan luego al instante,
Y nemine discrepante,
Que á la nueva compañera
La direccion se confiera
De cierta gran correría
Con que buscar se debía
En aquel pais tan vasto
La provision para el gasto
De toda la Mona tropa.
(¡Lo que es tener buena ropa!)
La Directora, marchando
Con las huestes de su mando,
Perdió, no sólo el camino,
Sinó, lo que es más, el tino;

Y sus necias compañeras
Atravesaron laderas,
Bosques, valles, cerros, llanos,
Desiertos, rios, pantanos;
Y al cabo de la jornada
Ninguna dió palotada:
Y éso que en toda su vida
Hicieron otra salida
En que fuese el Capitan
Mas tieso, ni mas galan.
Por póco no queda Mona
A vida con la intentona;
Y vieron por experiencia
Que la ropa no da ciencia.
Pero, sin ir á Tetuan,
También acá se hallarán
Monos que, aunque se vistan de Estudiantes,
Se han de quedar lo mismo que eran ántes.