La muerte de Jesús (Blasco)

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Obras Completas de Eusebio Blasco
Tomo I, Sección II, Veladas de Verano.
La muerte de Jesús
 de Eusebio Blasco


Nota: se ha conservado la ortografía original, excepto en el caso de la preposición á.


LA MUERTE DE JESÚS

              ____

   ¿Oís retumbar el trueno
en las cumbres de aquel monte?
¿Veis cruzar el horizonte
exhalaciones sin fin?
¿Veis con asombro indecible
la luz del sol apagarse?
¿Veis el mundo consternarse
del uno al otro confín?

¿Qué significa, qué dice
todo aquesto al Universo?
¿Es espíritu perverso
el que tanto mal causó?
¿Serán, tal vez, del planeta
que habitamos conmociones,
apoyadas en razones
que el sabio incansable halló?

   ¡No! Tiene causa más grande
tan terrible cataclismo:
es la luz del cristianismo,
la cesación del error!
Es qué el que íundó la tierra,
humillado, escarnecido,
hoy al hombre ha redimido
espirando con dolor!

            _____


   La faz demacrada, el rostro espirante,
los ojos hundidos, ya faltos de luz,
exangüe, doliente, mudado el semblante
el Dios de bondades yacía en la Cruz.

   El pueblo que mira con gusto su muerte,
dá voces al viento al verle espirar:
no hay joven ni anciano que viéndole inerte
no sienta en su pecho placer singular.

   «¡Ya espira!» quien grita con gusto inefable
«¡Ya muere el infame!» repiten dó quier,
«¡Pagó su impostura!» con rabia implacable
exclaman en coro de inmenso placer.

   Y en tanto los rayos del sol, que antes bello
acaso con ira tal cuadro alumbró,
se apagan y mueren dejando un destello
que alumbra un momento al Dios que finó.

   Furiosa tormenta de pronto levanta,
con súbito estruendo terrible huracán,
y el río, rompiendo su cauce y garganta,
desbórdase, espanto sembrando y afán.

   Horrores sin cuento natura presenta,
y, al ver comprobada la ya realidad,
el pueblo insensato su falta lamenta
¡y póstrase, y llora, pues vio la verdad!