La vuelta de Martín Fierro (1879)/23

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Nota: Se respeta la ortografía original de 1879.
23


Un nápoles mercachifle
Que andaba con un arpista,
Cayó tambien en la lista
Sin dificultá ninguna:
Lo agarré á la treinta y una
Y le daba bola vista.

Se vino haciendo el chiquito,
Por sacarme esa ventaja;
En el pantano se encaja
Aunque robo se le hacia—
Lo cegó Santa Lucía
Y desocupó las cajas.

Lo hubieran visto afligido
Llorar por las chucherias—
«Ma gañao con picardía»
Decia el gringo y lagrimiaba,
Mientras yo en un poncho alzaba
Todita su merchería.

Quedó alli aliviao del peso
Sollozando sin consuelo,
Habia caido en el anzuelo
Tal vez porque era domingo,
Y esa calidá de gringo
No tiene santo en el cielo.

Pero poco aproveché
De fatura tan lucida:
El diablo no se descuida,
Y á mi me seguia la pista
Un ñato muy enredista
Que era Oficial de partida.

Se me presentó á esigir
La multa en que habia incurrido,
Que el juego estaba prohibido
Que iba á llevarme al cuartel—
Tuhe que partir con él
Todo lo que habia alquirido.

Empezé á tomarlo entre ojos
Por esa albitrariedá;
Yo habia ganao, es verdá,
Con recursos, eso sí;
Pero él me ganaba á mi
Fundao en su autoridá.

Decian que por un delito
Mucho tiempo andubo mal;
Un amigo servicial
Lo compuso con el Juez,
Y poco tiempo despues
Lo pusieron de Oficial,

En recorrer el partido
Continuamente se empleaba,
Ningun malevo agarraba
Pero traia en un carguero,
Gallinas, pavos, corderos
Que por ay recoletaba.

No se debia permitir
El abuso á tal estremo:
Mes á mes hacia lo mesmo,
Y ansí decia el vecindario,
«Este ñato perdulario
“Ha resucitao el diezmo.»

La echaba de guitarrero
Y hasta de concertador:
Sentao en el mostrador
Lo hallé una noche cantando—
Y le dije — co .. mo .. quiando
Con ganas de oir un cantor.

Me echó el ñato una mirada
Que me quiso devorar—
Mas no dejó de cantar
Y se hizo el desentendido—
Pero ya habia conocido
Que no lo podia pasar—

Una tarde que me hallaba
De visita... vino el ñato,
Y para darle un mal rato
Dije fuerte.. «Na... to... ribia
«No cebe con la agua tibia»
Y me la entendió el mulato.

Era el todo en el Juzgao,
Y como qne se achocó
Ay nomas me contestó—
«Cuanto el caso se presiente
«Te ho de hacer tomar caliente
«Y has de saher quien soy yo.»

Por causa de una muger
Se enredó mas la cuestion
Le tenia el ñato aficion,
Ella era muger de ley,
Moza con cuerpo de güey
Muy blanda de corazon.

La hallé una vez de amasijo,
Estaba hecha un embeleso:
Y le dije... «Me intereso
«En aliviar sus quehaceres,
«Y ansí, señora, si quiere
«Yo le arrimaré los güesos.»

Estaba el ñato presente
Sentado como de adorno—
Por evitar un trastorno
Ella al ver que se dijusta,
Me contestó... «si usté gusta
Arrimelos junto al horno.»

Ay se enredó la madeja
Y su enemistá conmigo;
Se declaró mi enemigo,
Y por aquel cumplimiento
Ya solo buscó el momento
De hacerme dar un castigo.

Yo veia que aquel maldito
Me miraba con rencor—
Buscando el caso mejor
De poderme echar el pial;
Y no vive mas el lial
Que lo que quiere el traidor.

No hay matrero que no caiga,
Ni arisco que no se amanse—
Ansí, yo, dende aquel lance
No salia de algun rincon—
Tirao como el San Ramon
Despues que se pasa el trance.



La vuelta de Martín Fierro de José Hernández
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