La vuelta de Martín Fierro (1879)/22

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Nota: Se respeta la ortografía original de 1879.
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Andube como pelota,
Y mas pobre que una rata—
Cuando empecé á ganar plata
Se armó no sé qué barullo—
Yo dije: á tu tierra grullo
Aunque sea con una pata.

Eran duros y bastantes
Los años que allá pasaron—
Con lo que ellos me enseñaron
Formaba mi capital—
Cuanto vine me enrolaron
En la Guardia Nacional.

Me habia egercitao al naipe,
El juego era mi carrera;—
Hice alianza verdadera
Y arreglé una trapisonda
Con el dueño de una fonda
Que entraba en la peladera.

Me ocupaba con esmero
En floriar una baraja—
El la guardaba en la caja
En paquetes como nueva;
Y la media arroba lleva
Quien conoce la ventaja.

Comete un error inmenso
Quien de la suerte presuma,
Otro mas hábil lo fuma,
En un dos por tres, lo pela;—
Y lo larga que no vuela
Porque le falta una pluma.

Con un sócio que lo entiende
Se arman partidas muy buenas,
Queda alli la plata agena,
Quedan prendas y botones;—
Siempre cain á esas riuniones
Sonzos con las manos llenas.

Hay muchas trampas legales,
Recursos del jugador—
No cualquiera es sabedor
A lo que un naipe se presta
Con una cincha bien puesta
Se la pega uno al mejor.

Deja á veces ver la boca
Haciendo el que se descuida—
Juega el otro hasta la vida
Y es siguro que se ensarta,
Porque uno muestra una carta
Y tiene otra prevenida.

Al monte, las precauciones
No han de olvidarse jamas—
Dehe afirnarse á demas
Los dedos para el trabajo—
Y buscar asiento bajo
Que le dé la luz de atras.

Pa tayar, tome la luz—
Dé la sombra al alversario—
Acomódese al contrario
En todo juego cartiao—
Tener ojo egercitao
Es siempre muy necesario.

El contrario abre los suyos,
Pero nada vé el que es ciego—
Dándole soga, muy luego
Se deja pezcar el tonto—
Todo chapeton cree pronto
Que sahe mucho en el juego.—

Hay hombres muy inocentes
Y que á las carpetas van—
Cuando asariados estan,
Les pasa infinitas veces,
Pierden en puertas y en treses,
Y dándoles mamarán.

El que no sabe, no gana
Aunque ruegue á Santa Rita,—
En la carpeta á un mulita
Se le conoce al sentarse—
Y conmigo, era matarse,
No podian ni á la manchita.

En el nueve y otros juegos
Llevo ventaja no poca—
Y siempre que dar me toca
El mal no tiene remedio,
Porque sé sacar del medio
Y sentar la de la boca.

En el truco, al mas pintao
Solia ponerlo en apuro;
Cuando aventajar procuro,
Sé tener, como fajadas,
Tiro á tiro el as de espadas
O flor, ó envite seguro.

Yo sé defender mi plata
Y lo hago como el primero,
El que ha de jugar dinero
Preciso es que no se atonte—
Si se armaba una de monte,
Tomaba parte el fondero.

Un pastel, como un paquete,
Sé llevarlo con limpieza;
Dende que á salir empiezan
No hay carta que no recuerde;—
Sé cual se gana ó se pierde
En cuanto cain á la mesa.

Tambien por estas jugadas
Suele uno verse en aprietos;—
Mas yo no me comprometo
Porque sé hacerlo con arte,
Y aunque les corra el descarte
No se descubre el secreto.

Si me llamaban al dao
Nunca me solia faltar
Un cargado que largar,
Un cruzao para el mas vivo;
Y hasta atracarles un chivo
Sin dejarlos maliciar.

Cargaba bien una taba
Porque la sé manejar;
No era manco en el billar,
Y por fin de lo que esplico,
Digo que hasta con pichicos,
Era capaz de jugar.

Es un vicio de mal fin,
El de jugar, no lo niego;
Todo el que vive del juego
Anda á la pezca de un bobo,—
Y es sabido que es un robo
Ponerse á jugarle á un ciego.

Y esto digo claramente
Porque he dejao de jugar;
Y les puedo asigurar
Como que fui del oficio—
Mas cuesta aprender un vicio
Que aprender á trabajar.



La vuelta de Martín Fierro de José Hernández
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