La vuelta de Martín Fierro (1879)/27

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Nota: Se respeta la ortografía original de 1879.
27


—He servido en la frontera
En un cuerpo de milicias;
No por razon de justicia
Como sirve cualesquiera—
—La bolilla me tocó
De ir á pasar malos ratos
Por la faculta del ñato;
Que tanto me persiguió.

—Y sufrí en aquel infierno
Esa dura penitencia,
Por una malaquerencia
De un oficial subalterno—
—No repetiré las quejas
De lo que se sufre allá,
Son cosas muy dichas ya
Y hasta olvidadas de viejas.
—Siempre el mesmo trabajar
Siempre el mesmo sacrificio
Es siempre el mesmo servicio,
Y el mesmo nunca pagar.
—Siempre cubiertos de harapos
Siempre desnudos y pobres,
Nunca le pagan un cobre
Ni le dan jamas un trapo.
—Sin sueldo y sin uniforme
Lo pasa uno aunque sucumba,
Conformesé con la tumba—
Y sinó... no se conforme.
—Pues si uste se ensoberbece
O no anda muy voluntario,
Le aplican un novenario
De estacas... que lo enloquecen.
—Andan como pordioseros
Sin que un peso los alumbre—
Porque han tomao la costumbre
De deberle años enteros—
—Siempre hablan de lo que cuesta
Que alla se gasta un platal—
Pues yo no he visto ni un rial
En lo que duró la fiesta.
—Es servicio estrordinario
Bajo el fusil y la vara—
Sin que sepamos que cara
Le ha dao Dios al comisario.
—Pues si va a hacer la revista
Se vuelve como una bala,
Es lo mesmo que luz mala
Para perderse de vista—
—Y de yapa cuando va,
Todo parece estudiao—
Va con meses atrasaos
De gente que ya no está—
—Pues ni adrede que lo hagan
Podrán hacerlo mejor,
Cuando cai, cai con la paga
Del contingente anterior—
—Porque son como sentencia
Para buscar al ausente,
Y el pobre que está presente
Que perezca en la endigencia
—Hasta que tanto aguantar
El rigor con que lo tratan,
O se resierta, ó lo matan,
O lo largan sin pagar.
—De ese modo es el pastel
Porque el gaucho.... ya es un hecho
No ticne ningun derecho
Ni naides vuelve por él.
—La gente vire marchita!
Si viera cuando echan tropa,
Les vuela á todos la ropa
Que parecen banderitas
—De todos modos lo cargan
Y al cabo de tanto andar—
Cuando lo largan, lo largan
Como pa echarse á la mar.
—Si alguna prenda le han dao
Se la vuelven á quitar,
Poncho, caballo, recao,
Todo tiene que dejar.
—Y esos pobres infelices
Al volver á su destino—
Salen como unos Longinos.
Sin tener con que cubrirse.
—A mi me daba congojas
El mirarlos de ese modo—
Pues el mas aviao de todos
Es un peregil sin hojas.
–Aora poco ha sucedido,
Con un invierno tan crudo,
Largarlos á pié y desnudos
Pa volver á su partido.
—Y tan duro es lo que pasa
Que en aquella situacion,
Les niegan un mancarron
Para volver a su casa.
—¡Lo tratan como á un infiel!!
Completan su sacrificio
No dandolé ni un papel
Que acredite su servicio.
—Y tiene que regresar
Mas pobre de lo que jué—
Por supuesto á la mercé
Del que lo quiere agarrar.
—Y no avirigüe despues
De los bienes que dejó—
De hambre, su muger vendió
Por dos—lo que vale diez—
—Y como están convenidos
A jugarle manganeta
A reclamar no se meta
Porque ese es tiempo perdido.
—Y luego, si á alguna Estancia
A pedir carne se arrima—
Al punto le cain encima
Con la ley de la vagancia.
—Y ya es tiempo, pienso yo,
De no dar mas contingente—
Si el Gobierno quiere gente,
Que la pague y se acabó.—
—Y saco ansi en conclusion
En media de mi inorancia,
Que aquí el nacer en Estancia
Es como una maldicion.
—Y digo, aunque no me cuadre
Decir lo que naides dijo:

La Provincia es una madre
Que no defiende á sus hijos.
—Mueren en alguna loma
En defensa de la ley,
O andan lo mesmo que el güey.
Arando pa que otros coman.
—Y he decir ansi mismo,
Porque de adentro me brota,
Que no tiene patriotismo
Quien no cuída al compatriota.



La vuelta de Martín Fierro de José Hernández
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