Las Fuerzas Extrañas/Los elementos terrestres

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Las Fuerzas Extrañas de Leopoldo Lugones
Los elementos terrestres
SEPTIMA LECCIÓN


LOS ELEMENTOS TERRESTRES


A cada uno de los cambios de estado del movimiento que engendra el espacio de tres dimensiones, corresponde, como hemos visto, una clase de electricidad, una clase deformas, una clase de luz. En la tierra corresponde también á cada uno un elemento.

En el gas, predomina la fuerza expansiva del rayo primordial; en el líquido, la expansión horizontal del segundo estado; en el sólido, el equilibrio del tercero que es la tensión eléctrica convertida en gravedad—la electricidad neutra.

Prototipo de todos los líquidos, el agua es una permutación del hidrógeno, cuyo nombre significa, como es sabido, generador del agua. El agua viene á ser así electricidad líquida, como el hidró- geno es electricidad gaseosa[1]. A esto se debe que las leyes de distribución de la electricidad y de los líquidos, sean las mismas; aunque éstos se hallen sometidos á la gravedad y aquélla no; pero tensión y gravedad son una misma cosa como hemos visto. Lo líquido es, pues, dado nuestro punto de vista, más vivo, es decir más próximo al estado de energía pura ó éter, y por esto el agua es la fuente de la vida orgánica. Los alquimistas decían que el mercurio es el más vivo de los metales (en francés vif argent) y debe notarse que los vehículos esenciales de la vida orgánica,-sangre, savia, leche—son líquidos.

Tanto en el estado gaseoso como en el líquido, la forma poliédrica de los átomos continúa siendo el prototipo, y esto se encuentra asaz bien demostrado por las fórmulas químicas, para que debamos insistir; no obstante, en el estado líquido, los poliedros son ya cristales prototípicos de los futuros sólidos en que se manifestará el máximum de inercia de la materia.

La tierra era una especie de océano esferoidal, denso y glutinoso, en el cual los átomos se agruparon bajo formas cristalinas, es decir poliédricas, según su modelo fundamental. La ciencia produce cristales semifluidos en el seno de un líquido, por medio del calor y de la electricidad, y estos cristales se portan como seres vivos, no sólo por su estructura semejante á la de las células, sino porque poseen propiedades tan notables como la de reparar sus mutilaciones. Esto bastará, según creemos, para demostrar que el estado líquido no es un estado amorfo, y que el sólido ha podido perfectamente derivar de él. De aquí la tendencia de todos los sólidos á cristalizar, es decir á modelarse bajo el patrón originario.

Cuando un planeta[2] ha organizado toda su materia en los tres costados, ó en términos más generales: cuando la materia de un planeta ha alcanzado su máximum de estabilidad, comienza el proceso de desintegración de esta materia. Ella se ha de efectuar en un tiempo equivalente al que empleó para formarse, conforme á la ley de periodicidad, y en estados semejantes, bien que inversos[3].

La función vital preponderante, que era condensar éter, es reemplazada por la de "eterizar" la materia, aunque esto no quiere decir que haya sustitución completa de un proceso por otro. El equilibrio entre ambos persiste por mucho tiempo, exactamente como ahora lo vemos en nuestro mundo, sin diferencias aprcciables, pero con tendencia progresiva hacia la eterización. A esto último responde la aparición de los seres orgánicos.

  1. Esta "agua" y este "hidrógeno," no son naturalmente los que conocemos; basta reflexionar que si todas los gases son formas alotrópicas del hidrógeno, el hidrógeno primordial era todos estos gases, es decir, una cosa bien distinta de hoy, cuando ellos se encuentran ya diferenciados. Del propio modo el líquido primordial cuya forma actual es el agua, era un conjunto ahora diferenciado, una especie de fluido coloidal, como se verá luego. El hidrógeno y el agua primordiales, eran estados generales de materia: lo gaseoso y lo líquido.
  2. Como el nuestro.
  3. Siendo el hidrógeno y el agua, el gas y el líquido prototípicos, cuál era el sólido de csla cualidad? Probablemente el radium, ó una composición parecida, que al solidificarse del todo, debe perder muchas de sus cualidades radiantes (tensión eléctrica para adquirir peso (gravedad). El radium posee la propiedad de descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno, y esto es un fuerte indicio.