Las mil y una noches:0996

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Las mil y una noches - Tomo VI
pero cuando llegó la 988ª noche

de Anónimo


PERO CUANDO LLEGÓ LA 988ª NOCHE[editar]

Ella dijo:

...Y exclamé: "En cambio, ¡oh hija del cielo! yo verteré por tí mi sangre. Pero ¿quién eres? ¿Y cuál es tu nombre?". Y ella me contestó: "Una simple cantarina entre las cantarinas que comprenden lo que dice el follaje al pájaro y la brisa al follaje. Pero soy Wahba. Aquella de quien habla el poeta en la cantinela que lleva mi nombre". Y cantó:

¡Oh Wahba! ¡sólo a tu lado habitan las delicias y la alegría! ¡Oh Wahba! ¡cuán embalsamada estaba tu saliva, que nadie más que yo ha probado!

¡Rara como son raras las fuentes del desierto, no has venido más que una vez a ofrecerme la copa de tus labios!

¡Ola Wahba! ¡no incites al gallo que sólo pone un huevo en su vida! ¡Ven a perfumar la morada!

¡Tráeme la delicia más dulce que el azúcar, ese néctar transparente como la luz y más ligero que el karkafa y el khandaris!

Y aquella encantadora cantinela, cuyas palabras eran del poeta Farruge, tenía un aire delicado que había compuesto la propia Wahba. Y con aquel canto acabó de transportar mi razón. Y tanto la supliqué, que hubo de aceptar el ir a mi casa con su hermana. Y nos pasamos todo el día y toda la noche en el éxtasis del canto y de la música. Y encontré en lla, sin disputa, la cantarina más admirable que oí nunca. Y su amor me penetró hasta el alma. Y acabó ella por hacerme el don de su carne, como me había hecho el de su voz. ¡Y adornó mi vida en los años dichosos que me concedió el Retribuidor!"

Luego dijo el joven rico: "He aquí ahora una anécdota referente a las danzarinas de los califas".

Y dijo: