Libro de Buen Amor: 042D

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De cómo Amor se partió del arçipreste, et de cómo doña Venus lo castigó IV
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


De tuyo o de ageno vele bien apostado,
guarda, non lo entienda que lo llevas prestado
que non sabe tu vesino lo que tienes condesado,
encubre tu poblesa con mentir colorado.

El pobre con buen seso et con cara pagada
encubre su pobresa e su vida lasrada,
coge sus muchas lágrimas en su boca çerrada,
más val' que faserse pobre a quien non l' dará nada.

La mentira a las de veses a muchos aprovecha,
la verdad a las veses muchos en daño echa,
muchos caminos ataja desviada estrecha,
ante salen a la peña que por carrera derecha.

Quando vieres algunos de los de su compaña,
fasles muchos plaseres, fáblalos bien con maña,
quando esto la dueña, su coraçón se baña,
servidor lisonjero a su señor engaña.

A do son muchos tisones e muchos tisonadores,
mayor será el fuego e mayores los ardores:
a do muchos le dixieren tus bienes e tus loores,
mayor será tu quexa, et tus deseos mayores.

En quando están ellos de tus bienes fablando,
luego está la dueña en su coraçón pensando,
si lo fará o non, en esto está dubdando,
desque vieres que dubda, vela tú afincando.

Si no l' dan de las espuelas al caballo farón,
nunca pierde faronía, nin vale un pepión;
asno cojo, quando dubda, corre con el aguijón,
a muger que está dubdando, afínquela el varón.

Desque están dubdando los omes que han de faser,
poco trabajo puede sus coraçones vençer;
torre alta desque tiembla non ay si non caer,
la muger que está dubdando, ligera es de aver.

Si tiene madre vieja tu amiga de beldad,
non la consintirá fablar contigo en poridad,
es de la mançebía zelosa la vejedad,
sábelo et entiéndelo por la antigüedad.

Mucho son mal sabidas estas viejas risoñas,
mucho son de las mozas guardaderas çelosas,
sospechan et barruntan todas aquestas cosas,
bien saben las paranças, quien pasó por las losas.

Por ende busca una buena medianera,
que sepa sabiamente andar esta carrera,
que entienda de vos ambos bien la vuestra manera,
qual don Amor te dixo, tal sea la trotera.

Guárdate, non la tengas la primera vegada,
non acometas cosa porque finque espantada,
sin su plaser non sea tañida nin trexnada,
una ves échale çebo que venga segurada.

Asás te e ya dicho, non puedo más aquí estar,
luego que tú la vieres, comienza l' de fablar,
mil tiempos e maneras podrás después fallar,
el tiempo todas cosas trae a su lugar.

Amigo mío, con este fecho, ¿qué quieres más que te diga?
Sey sotil e acuçioso, e avrás tu amiga,
non quiero aquí estar, quiérome ir mi vía.»
Fuese doña Venus, a mí dexó en fadigna.

Si le conortan no lo sanan al doliente los joglares,
el dolor cresçe, e non mengua, oyendo dulçes cantares,
consejo me da doña Venus, mas non me tira pesares,
ayuda otra non me queda, si non lengua e parlares.

Amigos, vo a grand pena, et só puesto en la fonda,
vo a fablar con la dueña, quiera Dios que bien me responda,
púsome el marinero ayna en la mar fonda,
dexome solo e señero sin remos con la blava onda.

¡Coytado! ¿si escaparé? grand miedo e de ser muerto,
oteo a todas partes, e non puedo fallar puerto,
toda la mi esperanza e todo el mi confuerto
está en aquella sola, que me trae penado e muerto.

Ya vo rasonar con ella, quiero l' desir mi quejura,
porque por la mi fabla venga a faser mesura,
disiéndole de mis coytas entenderá mi rencura,
a veses de chica fabla viene mucha folgura.


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