Libro de Buen Amor: 044E

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Enxiemplo de la abutarda y de la golondrina V
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


Madre, vos non podedes conoçer o asmar
si me ama la dueña, o si me querrá amar
que quien amores tiene, no los puede çelar
en gestos, o en sospiros, o en color, o en fablar.»

Amigo», dis la vieja, «en la dueña lo veo,
que vos quiere, e vos ama, e tiene de vos deseo:
quando de vos le fablo, e a ella oteo,
todo se le demuda el color, e el deseo.

Yo a las de vegadas mucho cansada callo,
ella me dis' que fable, e non quiera dexallo,
fago que me non acuerdo, ella va començallo,
óyeme dulçemente, muchas señales fallo.

En el mi cuello echa los sus brazos entrambos,
ansí una grand pieça en uno nos estamos,
siempre de vos desimos, en ál nunca fablamos,
quando alguno viene, otra raçón mudamos.

Los labrios de la boca tíembranle un poquillo,
el color se le muda bermejo e amarillo,
el coraçón le salta ansí, a menudillo,
apriétame mis dedos en sus manos quedillo.

Cada que vuestro nombre yo le estó desiendo,
otéame, e sospira, e está comediendo,
aviva más el ojo, e está toda bulliendo,
paresçe que convusco non se estaría dormiendo.

En otras cosas muchas entiendo esta trama,
ella non me lo niega, ante dis' que vos ama,
si por vos non menguare, abajarse ha la rama,
et verná doña Endrina, si la vieja la llama.»

Señora madre vieja, la mi plasentería,
por vos mi esperança siente ya mejoría,
por la vuestra ayuda creçe mi alegría,
non cansedes vos, madre, seguidla cada día.

Tira muchos provechos a veses la peresa,
a muchos aprovecha una ardit sotilesa,
complid vuestro trabajo, y acabad la noblesa,
perderla por tardança sería grand avolesa.»

Amigo, segund creo, por mí avredes conorte,
por mí verná la dueña andar al estricote,
mas yo de vos non tengo si non este pellote,
si buen manjar queredes, pagad bien el escote.

A veses non fasemos todo lo que desimos,
et quanto prometemos quisá non lo complimos,
al mandar somos largos, et al dar escasos primos,
por vanas promisiones trabajamos, servimos.»

Madre, vos non temades que en mentira vos ande,
ca engañar al poble es pecado muy grande,
yo non vos engañaría, nin Dios nunca lo mande,
si vos yo engañare, él a mí lo demande.

En lo que nos fablamos, fiusa tener debemos,
en la firme palabra es la fe que tenemos,
si en algo menguamos de lo que prometemos,
es vergüenza e mengua, si complir lo podemos.»

Eso», dixo la vieja, «bien se dise fermoso:
mas el poble coytado siempre está temeroso
que será soberbiado del rico poderoso:
por chica raçón pierde el poble e el coytoso.

El derecho del poble piérdese muy ayna,
al poble e al menguado e a la poble mesquina
el rico los quebranta, su soberbia los enclina;
non son más preçiados que la seca sardina.

En toda parte anda poca fe e grand fallía
encúbrase en cabo con mucha artería,
non ha el aventura contra el fado valía,
a las veses espanta la mar, e fase buen orilla.


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