Libro de Buen Amor: 044F

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Enxiemplo de la abutarda y de la golondrina VI
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Libro de Buen Amor Arcipreste de Hita


Lo que me prometistes póngolo en aventura,
lo que yo vos prometí tomad, et habed folgura,
quiérome ir a la dueña, rogarle he por mesura,
que venga a mi posada a vos fablar segura.

Si por aventura yo solos vos podíes juntar
ruego vos que seades ome do fuer' lugar,
el su coraçón de ella non sabe ál amar
dar vos ha en chica hora lo que queredes far.»

Fue a casa de la dueña, dixo: «¿Quién mora aquí?»
Respondiole la madre: «¿Quién es que llama y?»
Señora doña Rama, yo que por mi mal os vi,
que las mis fadas negras non se parten de mí.»

Díxole doña Rama: «¿Cómo venides, amiga?»
¿Cómo vengo, señora, non sé cómo lo diga,
corrida e amarga: que me dis' toda enemiga
uno, non sé quién es, mayor que aquella viga.

Ándame todo el día como a çierva corriendo,
como el diablo al rico omen, ansí me anda siguiendo,
que l' lieve la sortija, que traía vendiendo,
está lleno de doblas, fascas que non lo entiendo».

Desque oyó esto la risoña vieja
dexola con la fija, et fuese a la calleja,
comenzol' la buhona a desir otra conseja,
a la raçón primera tornole la pelleja.

Dis': «Ya lévase el uerco la vieja reselosa
que por ello convusco fablar omen non osa;
pues qué, fija señora ¿cómo está nuestra cosa?
Veo vos bien loçana, bien gordilla, e fermosa».

Preguntol' la dueña: «¿Pues qué nuevas de aquél?»
Dis la vieja: «¿Qué nuevas? ¿Qué sé yo qué es dél?
mesquino e magrillo non hay más carne en él
que en pollo enverniso después de Sant Miguel.

El grand fuego non puede cobrir la su llama,
nin el grande amor non puede encobrir lo que ama,
ya la vuestra manera entiéndela ya mi alma,
mi coraçón con dolor sus lágrimas derrama.

Porque veo, e conosco en vos cada vegada,
que sodes de aquel omen lozanamente amada,
su color amarillo, e la su fas mudada
en todos los sus fechos vos trae antojada.

Et vos dél non habedes nin coyta nin embargo,
desídesme non, magüer que siempre vos encargo
con tantas demesuras de aquel omen tan largo,
que lo traedes muerto, perdido, e penado.

Si anda, o si queda, en vos está pensando,
los ojos façia tierra non queda sospirando,
apretando sus manos en su cabo fablando,
rabiosa vos veades, doledvos fasta quando.

El mesquino siempre anda con aquesta tristesa,
¡Par Dios! mal día él vido la vuestra grand duresa,
de noche e de día trabaja sin peresa,
mas non le aprovecha arte nin sotilesa.

De tierra mucho dura fruta non sale buena,
¿quién si non el mesquino siembra en el arena?
Saca galardón poco, grand' trabajo, e grand' pena
anda devaneando el pes con la ballena.

Primero por la talla él fue de vos pagado,
después con vuestra fabla fue mucho enamorado,
por aquestas dos cosas fue mucho engañado,
de lo que le prometistes, non es cosa guardado.

Desque con él fablastes, más muerto lo traedes,
pero que vos callades, tan bien como él ardedes
descobrid vuestra llaga, si non ansí morredes,
el fuego encobierto vos mata et penaredes.


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