Oficio de la Semana Santa

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Oficio de la semana Santa (1820) pg 9.jpg
Barcelona Oficina de Piferrer

OFICIO


DE


LA SEMANA SANTA,


TRADUCIDO AL CASTELLANO


PARA USO DE TODOS LOS FIELES.


POR EL DOCTOR


D. JOAQUIN LORENZO VILLANUEVA
Presbítero, Calificador del Santo Oficio
de Inquisicion de corte.


CON LICENCIA. BARCELONA:
POR JUAN FRANCISCO PIFERRER, IMPRESOR
DE S. M.; PLAZA DEL ANGEL.
1820.

NOS DON IGNACIO PALAUDARIES,

Presbítero, Doctor en ambos Derechos,
Abogado de los Reales
Consejos, Provisor, Vicario General
y Oficial por el Ilustrísimo
y Reverendísimo Señor Don Pablo
de Sichar, por la gracia de
Dios y de la Santa Sede Apostólica,
Obispo de Barcelona, del

Consejo de S. M. &c. &c.


Por cuanto por parte de Juan Francisco Piferrer, impresor de S. M., que Dios guarde, se nos ha suplicado le diésemos licencia para reimprimir el Oficio de la Semana Santa, traducido al castellano para uso de todos los fieles cristianos por el doctor don Joaquin Lorenzo Villanueva, Presbítero, Califícador del santo oficio de Inquisición de corte: y en atencion á que en su reconocimiento no se ha encontrado cosa alguna que se oponga á la pureza de nuestra santa fe católica y buenas costumbres, por tanto hemos venido en concederle, como por las presentes le concedemos, la licencia que solicita para la impresion de esta obra. Dada en Barcelona á 25 de octubre de 1819.


Palaudaries, Vic. Gen. y Ofic.


Por mandado de su Señoría,


Nicolás Simon Labrós, Notario

PROLOGO.


Deseando nuestra madre la Iglesia que se conserven siempre vivas en los corazones de todos los fieles las memorias de la pasion de Jesucristo su esposo: ya desde sus primeros tiempos destinó para solemnizar el sacrificio de la cruz los dias últimos de la santa cuaresma, en que macerada la carne con los ayunos, y prevenidos los ánimos con los anuncios de la muerte del Señor, se celebrasen dignamente tan sagrados misterios. A este mismo fin compuso un oficio en que juntando y ordenando las profecías, salmos y otros testimonios irrefragables de ambos testamentos acerca de la venida, y de la pasion y muerte del Salvador, y tuviésemos en él como un compendio de lo mucho que Jesucristo hizo, sufrió y trabajó en la obra de nuestra redencion, hasta quebrantar las puertas del infierno y abrirnos las de la eterna bienaventuranza. Lo que no solo hizo la Iglesia para ejercicios del clero, sino tambien para enseñanza del pueblo cristiano, y paraque los fieles, consolándose con estas tiernas memorias, se uniesen en espíritu de verdad , aspirasen á conseguir los verdaderos bienes, que con sus dolores y afrentas nos mereció el Salvador.

El suceso ha correspondido constantemente á los piadosos deseos de esta santa madre. Porque, aunque sus verdaderos hijos en todas sus festividades acuden al templo á acompañarla en sus penas ó en sus gozos, en ningún tiempo del año es tan grande y tan universal esta concurrencia como en la semana santa, cuyos dias procuran santificar todos los buenos cristianos con el espíritu de recogimiento y oracion y correspondiente al incomparable beneficio que en ellos se nos recuerda.

Por contribuir pues al aumento y fervor de esta devocion y al espiritual aprovechamiento del pueblo, he querido poner en las manos de todos, los mismos oficios de estos dias en lengua vulgar, y de un modo fácil y acomodado á la capacidad de los menos inteligentes: para que al tiempo que los eclesiásticos se ocupan en renovar las memorias de la pasion del Salvador, el pueblo sencillo úna con ellos sus votos y sus palabras, acompañándolos con el corazon y con la lengua, y teniendo parte en estos tan santos y saludables ejercicios.

Y en cuanto é la ejecucion de este pensamiento, confieso que hubiera podido no sujetarme á la letra, guardando solo el sentido y la sustancia del oficio, é interponiendo y añadiendo algunas palabras, y usando de algun rodeo para eslabonar unas sentencias con otras, y unir las cláusulas entre sí mismas, para que el discurso fuese natural y corriente. Convengo en que así hubiera quedado mas clara la interpretacion, y mas inteligible el sentido de los lugares que en ella se traducen. Pero como solo me propuse dar una versión literal de los salmos, profecías y demas partes de este oficio y dejándolas cuanto fuese posible en la misma alteza, dignidad y decoro con que nos las propone la iglesia; todo lo que era añador palabras que declarasen el texto, saliendo fuera de la letra, me pareció ageno de mi trabajo, y mas propio de quien parafrasea, que de quien traduce. En todo he seguido el texto del Breviario y Misal romano, procurando ceñirme á las palabras de que usa la Iglesia, y no interponiendo otras, á menos que la obscuridad de la sentencia ó la diferente naturaleza de nuestra lengua lo haya hecho necesario: y en todo he tenido presentes otras varias versiones que me ha hecho recoger á este fin el buen deseo de acertar en tan ardua empresa.

Espero en la divina bondad que este corto trabajo, tomado para utilidad de los fieles y despierte la devocion de la pasion de Jesucristo en los ánimos de todos, y facilite al pueblo cristiano la inteligencia de los misterios llenos de sabiduría y piedad, que nos recuerda nuestra madre la Iglesia en tales dias.