Página:Charles Darwin - Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo - Tomo I.djvu/330

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
301
cap.
darwin: viaje del «beagle»

silencio más profundo. Cree el narrador antes citado que siempre que es arrojada a la playa alguna ballena los naturales entierran grandes trozos en la arena para echar mano de ellos en las épocas de hambre; y un muchacho del país, que teníamos a bordo, halló una vez uno de estos depósitos. Las diferentes tribus, cuando guerrean entre sí, son caníbales. De dos testimonios concordes del todo, pero enteramente independientes, el de un muchacho que lo refirió a Mr. Low, y el de Jemmy Button, resulta probado con toda certeza que cuando en invierno los aprieta el hambre matan y devoran a las ancianas de la tribu, antes que a sus perros. Cuando Mr. Low preguntó al muchacho la razón de esto, respondió: «Los perros cogen nutrias, y las viejas no». El chicuelo describió el modo que tienen de matarlas, reteniéndolas sujetas sobre el humo hasta que se asfixian; imitaba como por juego los gritos de las víctimas, e indicaba las partes de sus cuerpos que se consideraban más apetitosas. Con ser horrible una muerte de esta índole, a manos de sus mismos parientes y amigos, ¡todavía parecen más espantosos los temores de las ancianas cuando empieza el hambre a dejarse sentir! Me contaron que a menudo huyen a las montañas; pero que los hombres las cazan en aquellos sitios y las vuelven a traer a sus lugares para ser sacrificadas.

El capitán Fitz Roy nunca pudo comprobar que los fueguinos [1] tuvieran una creencia bien definida en la vida futura. Unas veces entierran a sus muertos en cuevas, y otras en los bosques de las montañas; no se sabe qué clase de ceremonias practican. Jemmy Button no quiso nunca comer aves de tierra, porque «comen hombres muertos», y ni siquiera se atreven a citar a


  1. Los fueguinos son la raza que habita Tierra del Fuego, pueblos muy degradados que comprenden los grupos Alikuluf, Ona y Yahgan.—Nota de la edic. española.