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el orígen del hombre.
 

II.

condiciones necesarias para el ejercicio de la seleccion sexual.—leyes de herencia.


Para que se ejerza la seleccion sexual, bajo cualquier forma, es preciso que medien ciertas condiciones. Efectivamente, si suponemos que, en una especie determinada, el número de machos es exactamente igual al de hembras, y añadimos á esta hipótesis la de que cada macho no se aparee más que con una sola hembra, vemos claramente que, en este caso, todos los machos podrán reproducirse. Es cierto que los más vistosos, los más fuertes, ó los más precoces, encontrarán, antes que los demás, una hembra que les acepte, y hasta podrán escoger la que más les agrade, pero no por eso el número de sus descendientes será superior al de cada uno de los otros machos; de manera que no ofrecerá probabilidades de aumentar mucho la proporcion de los individuos que presenten un determinado carácter puramente ornamental.

Por el contrario, tan pronto como resulta una desproporcion considerable entre el número de individuos de cada sexo, aparece y obra la seleccion sexual. Los individuos del sexo ménos numeroso se ven forzosamente obligados á elegir entre los individuos del otro sexo que