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DE DIÓGENES LAERCIO.

como dice Demetrio Falereo en su Historia de los arcontes, donde añaden se detuvo treinta años.

 3. Decía «que el sol es un globo de fuego y mayor que el Peloponeso». Otros atribuyen esto a Tántalo. «Que la luna está habitada y tiene collados y valles. Que el principio de las cosas son las partículas semejantes, pues así como el oro se compone de partes tenuísimas, así también el mundo fue compuesto de corpúsculos semejantes entre sí. Que la mente es el principio del movimiento. Que los cuerpos graves se situaron en lugar bajo, v. gr., la tierra; los leves arriba, como el fuego; el agua y el aire tomaron el medio. Así, pues, sobre la superficie de la tierra está el mar, y el sol saca de sus aguas los vapores. Que en el principio los astros giraban en el cielo (construido en forma de cúpula), de manera que el polo, que siempre está a nuestra vista, giraba sobre el vértice de la tierra, pero que después tomó inclinación[1]. Que

  1. Parece quiso significar que al principio del mundo estaba la tierra debajo del polo, y, por consiguiente, corría para ella la esfera recta, como lo persuade la comparación que pone de una cúpula, cuyo polo está en el vértice. «Después, dice, tomó inclinación»; esto es, se apartó el polo de nuestro cenit, o dejó de serlo en la tierra entonces conocida.