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LIBRO I.
isla rica y preciosa, vindicando
el gran borrón que nuestro honor padece.

 3. Indujo también a los atenienses a que tomasen el Quersoneso Táurico. Para que no pareciese que los atenienses habían tomado Salamina sólo por la fuerza y no por derecho, abrió diferentes sepulcros e hizo ver que los cadáveres estaban sepultados de cara al Oriente, lo cual era rito de los atenienses en enterrar sus muertos. Lo mismo demostró por los edificios sepulcrales, construidos de cara al Oriente y con los nombres de las familias esculpidos; lo cual era propio de los atenienses. Algunos dicen que al Catálogo[1] de Homero, después del verso

Áyax de Salamina traía doce naves,

 añadió el siguiente:

y las puso donde estaban las falanges
de los atenienses.

 4. Desde entonces tuvo en su favor la plebe, que gustosa quisiera fuera su rey[2]; pero él no sólo no consintió sino que, como dice Sosícrates,

  1. Al catálogo que forma Homero de las naves que los pueblos de Grecia enviaron a la expedición de Troya.
  2. Τυραννεϊσθχι Laercio usa algunas veces promiscuamente el nombre de tirano y el de rey, sin embargo de que son cosas muy distintas. Tirano, Τύραννος, era entre los griegos cualquiera que se alzaba rey en algún pueblo libre o república. V. gr., Pisístrato en Atenas. Rey, Βασιλεύς, era el que tenía el reino por voluntad de los vasallos.