Página:Dramas de Guillermo Shakespeare.djvu/245

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Y JULIETA.

un chichon tamaño como un huevo, y lloraba que no habia consuelo para ella.

JULIETA.

Cállate ya; te lo suplico.

AMA.

Bueno, me callaré. Dios te favorezca, porque eres la niña más hermosa que he criado nunca. ¡Qué grande seria mi placer en verla casada!

JULIETA.

Aún no he pensado en tanta honra.

AMA.

¡Honra! Pues si no fuera por haberte criado yo á mis pechos, te diria que habias mamado leche de discrecion y sabiduría.

SEÑORA.

Ya puedes pensar en casarte. Hay en Verona madres de familia menores que tú, y yo misma lo era cuando apenas tenia tu edad. En dos palabras, aspira á tu mano el gallardo Páris.

AMA.

¡Niña mia! ¡Vaya un pretendiente! Si parece de cera.

SEÑORA.

No tiene flor más linda la primavera de Verona.

AMA.

¡Eso una flor! Sí que es flor, ciertamente.

SEÑORA.

Quiero saber si le amarás. Esta noche ha de venir.