Página:El Tratado de la Pintura.djvu/333

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de Leon Bautista Alberti — 217

se puede ver y distinguir bien, como no esté colocada con la debida distancia respecto á la vista, de lo cual daremos la razón cuando hagamos la demostración de la Pintura; pues habiéndolo practicado asi en nuestras obras, cuando los amigos las veian, decian que eran un milagro del arte. A esto se dirige todo cuanto llevo dicho hasta aqui; pero volvamos á nuestro intento.

La práctica que yo sigo es la siguiente. En todo voy dirigiéndome siempre por la misma línea y por el punto del centro; divido, como he dicho, la base, y tiro rectas desde todos sus puntos, de división al del centro. En las cuantidades que están al través observo este método. En un espacio pequeño tiro una recta, y la divido en tantas partes como la base del rectángulo. Sobre ella coloco un punto á igual altura que el punto del centro, y tiro desde él rectas á todas las divisiones. Luego determino la distancia que me parece entre la vista y el cuadro, y prefijado ya el sitio de la sección alli mismo, con una perpendicular que levanto corto todas las rectas que encuentro desde ella. Línea perpendicular es la que cayendo sobre otra, forma todos los ángulos rectos ó á escuadra. Lámina VI.

O P línea de la base de nueve brazas. A punto de la vista á la altura de tres brazas: b, c, d &c. líneas paralelas.

Esta perpendicular me da en sus intersecciones todos los términos de la distancia que ha de haber entre las líneas que atraviesan paralelamente el pavimento, con lo cual tendré dibujadas todas las líneas de él, de cuya exactitud será la prueba el que una misma recta sirva de diámetro á todos los paralelógramos que se encuentren (C). Llámase entre los Matemáticos diámetro del paralelógramo aquella recta que va desde un ángulo á su opuesto, la cual divide al paralelógramo en dos partes iguales, convirtiéndole en