Página:Ensayo sobre el hombre (1821).djvu/37

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sabio vive feliz explorando la naturaleza; el necio encuentra su dicha en no saber una jota; el rico pone todo su deleite en tanto tener; el pobre se halla contento con el cuidado de la Providencia. ¡Mira cómo cantan y bailan ese ciego y ese cojo miserables! El beodo se cree un héroe, y el maniático un monarca. El alquimista muerto de hambre es sumamente feliz con sus aurificas esperanzas, y el poeta también con su musa.

Mira cómo cada clase de gentes aguarda un consuelo particular; cómo nos ha sido dado á todos el orgullo como un amigo común; y mira cómo vienen en nuestra ayuda ciertas pasiones acomodadas á cada edad: la esperanza viaja por todas partes con nosotros, y ni aun nos abandona cuando morimos.

Hasta este término fatal la Opinion dora con sus reflejos y cambiantes aquellas nubes arreboladas que hermosean los dias de nuestra vida.

La felicidad que nos falta es suplida por la esperanza, asi como cada vacío en el sentido es suplido por el orgullo. Estas pasiones son las que edifican todo lo que el conocimiento podria destruir. La alegría esta siempre saltando como el licor en la copa de la locura. Frustrada